lunes, 7 de septiembre de 2026

Cuando la toga se arrodilla

 


Cuando la toga se arrodilla

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1062)

 

“Cuando la ley ya no te protege de los corruptos, sino que protege a los corruptos de ti, sabes que la nación está condenada”.      Ayn Rand

 

La Justicia, en su concepción platónica, es una virtud. En la Argentina, en cambio, se ha convertido demasiadas veces en una variable de ajuste político. Cuando los ciudadanos comienzan a sospechar que una misma ley puede tener distinto significado según quién sea el acusado, quién la víctima o qué intereses estén en juego, ya no estamos ante una simple deficiencia del servicio de Justicia: estamos ante una enfermedad de la República. La Corte Suprema, como cabeza del Poder Judicial, tiene la obligación de percibir el enorme desprestigio que éste ha acumulado ante una ciudadanía que contempla, entre inerme y resignada, el manto de impunidad que demasiados jueces y camaristas federales tienden sobre los poderosos — sean empresarios, políticos o dirigentes de la AFA — termina preguntándose si existe realmente una Justicia igual para todos.

Y esa pregunta es devastadora. No hay República posible cuando el ciudadano común siente que la ley cae sobre él con todo su peso mientras se vuelve maleable cuando llega a los despachos donde se deciden los destinos de los poderosos. No me refiero solamente a la proverbial lentitud de nuestros tribunales. El problema es más profundo: la percepción de que los tiempos, las interpretaciones y hasta las competencias judiciales pueden modificarse según las circunstancias. Hay causas que duermen durante décadas y otras que de pronto adquieren una velocidad sorprendente. Hay decisiones que parecen definitivas hasta que cambia el escenario político y jueces que sostienen una interpretación para luego encontrar argumentos para sostener exactamente la contraria.

El propio diseño constitucional atribuyó al Consejo de la Magistratura la selección mediante concursos públicos, cuya terna es elevada luego al Poder Ejecutivo. El problema aparece cuando los mecanismos destinados a garantizar el mérito se convierten en terrenos fértiles para la discrecionalidad, las negociaciones y los favoritismos. La alteración de órdenes de mérito, las sospechas sobre concursos, las designaciones y subrogancias y el peso de las relaciones personales alimentan una percepción particularmente dañina: que para llegar a determinados cargos judiciales no siempre alcanza con ser el mejor. Y, si esa percepción se instala, la toga pierde autoridad antes incluso de que su titular dicte su primera sentencia.

Por eso resulta auspicioso que la propia Corte haya intentado recientemente corregir algunos de estos defectos. En marzo presentó un proyecto de reglamento para los concursos de magistrados destinado a reforzar la idoneidad y el mérito, reducir la discrecionalidad, garantizar el anonimato de las pruebas de oposición y establecer reglas más claras para las entrevistas personales. Es un paso en la dirección correcta. Pero una reforma reglamentaria no será suficiente si quienes deben aplicarla siguen sometidos a los mismos incentivos políticos que han deteriorado el sistema.

La causa relacionada con el ingreso de los Eskenazi a YPF, iniciada en 2006 y dormida desde entonces en el despacho del inefable Juez Ariel Lijo es un ejemplo de cómo el paso del tiempo se convierte en impunidad. Pero también preocupa la volatilidad de algunos criterios judiciales. Lo ocurrido recientemente con los jueces de Casación Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky, al dar marcha atrás sobre sus propios criterios y disponer que la causa relacionada con la denominada “quinta de la AFA” sea instruida por el Juzgado Federal de Campana, como pretendían los imputados, vuelve a plantear una pregunta elemental: ¿qué principios permanecen inalterables cuando cambian las circunstancias? No se trata de exigir que los jueces jamás modifiquen sus decisiones; sería absurdo: pueden equivocarse y corregir sus errores. Lo que la sociedad no puede aceptar es que la coherencia jurídica parezca depender del viento político.

Existe, además, un problema mucho más doloroso. Los jueces y camaristas que intervienen en causas por delitos de lesa humanidad tienen una enorme responsabilidad respecto de las condiciones de detención de personas de edad avanzada que, en muchos casos, padecen enfermedades graves. El fallecimiento de más de mil detenidos durante los últimos años, y las condiciones en que muchos atravesaron sus últimos días, demuestra que el Estado argentino no ha cumplido sus obligaciones constitucionales. Un Estado de Derecho no puede convertirse en un Estado de venganza, y quienes administran justicia también están sometidos a la ley.

Aquí aparece el problema esencial: la captura de la toga. No hablo solamente de corrupción, que debe ser castigada con todo rigor, sino de algo más sutil y peligroso: la progresiva identificación de determinados magistrados con intereses del poder político, económico o corporativo. Un juez no debe ser amigo ni enemigo del Gobierno, ser oficialista ni opositor, buscar el aplauso de los medios ni de las redes sociales. Mucho menos debe preguntarse qué consecuencias políticas tendrá una sentencia antes de decidir conforme al derecho. Su obligación es sencilla y difícil: aplicar la ley. A veces esa decisión favorecerá al Gobierno y otras lo perjudicará, beneficiará a un empresario y otras lo condenará; puede proteger a un dirigente político o terminar con él en prisión. Eso es precisamente la independencia judicial. La verdadera independencia no consiste en que los jueces sean independientes cuando nadie los contradice, sino en que puedan ser impopulares sin miedo cuando la Constitución y la ley así lo exigen.

La Argentina necesita jueces que comprendan que su legitimidad no nace de su proximidad con el poder, sino de su capacidad para resistirlo. Necesita concursos transparentes, órdenes de mérito respetados, antecedentes evaluados con rigor, reglas previsibles y decisiones fundadas. Necesita una Justicia veloz, porque una Justicia tardía muchas veces equivale a una Justicia denegada. Y, sobre todo, una Justicia que no tenga miedo de equivocarse contra el poder.

La seguridad jurídica no es una abstracción. Es la certeza de que las reglas serán las mismas para todos: que un contrato será respetado, una inversión tendrá protección, una empresa no dependerá de una decisión arbitraria, un ciudadano podrá reclamar contra el Estado y un poderoso podrá ser condenado si viola la ley. Sin esa certeza no habrá inversiones genuinas, crédito, crecimiento sostenible ni trabajo registrado y bien remunerado. La Argentina ya ha demostrado una extraordinaria capacidad para destruir su moneda, su ahorro, sus empresas y sus oportunidades. Es imperdonable que haya destruido también la confianza en la Justicia.

Por eso, ésta es una carta abierta a los ministros de la Corte. No les pedimos que sean héroes sino algo mucho más elemental: que sean jueces. Que recuerden que la toga no es un escudo para proteger privilegios, sino una carga que obliga a soportar presiones. Que comprendan que la independencia judicial no se declama: se ejerce. Y que sepan que, cuando un juez se atreve a aplicar la ley aún contra el poder, quizá pierda amigos, titulares y aplausos, pero gana algo infinitamente más importante: la República.

 

Bs.As., 8 Sep 26

Publicada en:

https://totalnewsagency.com/2026/09/08/cuando-la-toga-se-arrodilla/

https://www.informadorpublico.com/cuando-la-toga-se-arrodilla/

https://prisioneroenargentina.com/cuando-la-toga-se-arrodilla/

https://diariocastellanos.com.ar/opinion/2026/09/07/cuando-la-toga-se-arrodilla.htm


49 comentarios:

  1. Doloroso y real. Admiro su constancia en esta lucha desigual en busca de que tengamos una República.

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  2. Doloroso y real. Jueces corruptos y abogados millonarios. La sociedad indefensa.

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  3. Brillante, ya no espero nada
    María Laura Castelli

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  4. Extraordinario Enrique! Lo voy a difundir ya, porque es una de las claves de esta decadencia, si no la más dañina.
    Carlos Neme

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  5. Hola Enrique, excelentes tus palabras. Se va creando una bronca por lo grosero de las actuaciones. Cuánto daño a la república. Dios guarde la integridad física y moral de los ministros de la Corte. Gracias por tu envío
    Alfredo Müller

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  6. Excelente llamado de atención sobre la gravisima crisis judicial....! Impecable...! Felicitaciones...,!
    Ricardo Frías

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  7. Muchas gracias Doctor, ya la justicia huyó desesperada hace tiempo
    Horacio Herrera

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  8. Fantástico Enrique! Estás explicitando una tragedia argentina que me produce una tremenda angustia. El Consejo de la Magistratura se inventó para hacer desaparecer definitivamente el Poder Judicial...lo viví...😢😢🇦🇷🇦🇷🇦🇷
    Marta Herrera

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  9. ¡Excelente! Muy bien
    Martín Recalde Cuestas

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  10. Muy buena👏👏👏👏👍felicitaciones.Un abrazo
    Andrés J. Bello

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  11. Genial Enrique, gran artículo
    Santiago López Belsué

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  12. Excelente nota!!!!!
    Muchas gracias por expresar el pensamiento de muchos ciudadanos que pretenden una justicia real y no corrupta.
    Julio Pérez Roca

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  13. Bravo bravo bravo !! Te felicito ! Magistral!!
    André Vlasto

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  14. ¡Excelente!
    Andrew Heffesse

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  15. Totalmente de acuerdo con usted Doctor.
    Un gran abrazo
    Lucio Tirao

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  16. Excelente!!
    Felicitaciones!!
    Desde el minisyro de Justicia en adelante , alli sale mucho mal olor por todos lados y se esparce hasta donde olia bien...
    Un gran abrazo
    Juan Francisco Ramos Mejía

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  17. estamos mal acostumbrándonos a todo
    leíste LN el manejo de nuestro ministro q arrastra desde Macri ??
    de terror q no pase nada
    Néstor Farías Bouvier

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  18. Buenas tardes Enrique! Excelente análisis de nuestra INjusticia.
    Abrazo grande y muchas gracias.
    Rubén Manzur

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  19. Muy bien mensaje pata los Jueces que deberían de grabarse en su cerebro…………..

    “ Por eso, ésta es una carta abierta a los ministros de la Corte. No les pedimos que sean héroes sino algo mucho más elemental: que sean jueces. Que recuerden que la toga no es un escudo para proteger privilegios, sino una carga que obliga a soportar presiones. Que comprendan que la independencia judicial no se declama: se ejerce. Y que sepan que, cuando un juez se atreve a aplicar la ley aún contra el poder, quizá pierda amigos, titulares y aplausos, pero gana algo infinitamente más importante: la República “

    Abrazo,



    Carlos Álvarez-Garmón

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  20. Como siempre, clarito y valiente. Te felicito.
    Adolfo Ruiz

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  21. Genial Enrique ! Pura y valiente verdad. Abrazo y gracias.
    Basilio Pertiné

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  22. Estimado Enrique, según Ud. Me cuenta la Justicia Argentina está podrida en algunos casos visibles es una Mala realidad, pregunto este gobierno acompaña esta mala realidad o el gobierno está en la temática que pace el que sigue y después vemos, un sbrazo
    Ezequiel Pastor

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  23. Lamentablemente la justicia hoy es una asociación ilícita
    Es evidente el prevaricato sin caretas y ningún integrante reacciona ante la vulneración de principios constitucionales basico y universales
    Buen artículo querido amigo
    La justicia está rodeada de una ciénaga nauseabunda
    Abrazo
    Eugenio Vilardo

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  24. 🇦🇷🇦🇷🇦🇷 Enrique, la nota "Cuando la toga se arrodilla", N°1062, es la cruda realidad de la Justicia Argentina, salvo muy pequeñas y honrosas excepciones... Creo que hay que confiar en la "Providencia", no hay milagros en este tema... Cordialmente 🇦🇷🇦🇷🇦🇷
    Oscar Jorge Videla

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  25. Buenas tardes Enrique, excelente grito desesperado, ante la destrucción de la República, por una justicia totalmente venal y corrupta. Una red mafiosa que creció en las últimas decadas, en todas las áreas judiciales del país, y será muy difícil recuperar la ética y moral de sus miembros, que actualmente ha quedado extinguida. Un abrazo.
    Osvaldo Rolleri

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  26. recibí del Dr. Avogadro muy acertadas consideraciones respecto a "La Justicia", que a mis ojos resultaron bálsamo.
    Ocurre que en 1983, con la llegada de la vida ciudadana democrática... vinieron tbn reformas que NO proveyeron JUSTICIA...
    ...el Dr. Avogadro "toca" este tema de manera magistral.
    Pedro Fescina

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  27. De acuerdo con Ud., dr. Gracias.
    Susana Tassara

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  28. Impecable tu mensaje de hoy sobre la Justicia.Felicitaciones
    Jorge Oscar Aguilera

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  29. Muy bueno su articulo Dr.! Ni recuerdo que gran Papa dijo:si no hubiera justicia que serian los gobiernos sino grandes latrocinios?
    Pedro Luis Barcia

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  30. Comparto apreciaciones de Avogadro. La justicia cada vez peor.
    José Luis Pollola

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  31. Espero que haya justicia absolutamente independiente de cualquier ideología. Gracias por hablar de este tema fundamental para nuestro país. Estamos cansados de tanta impunidad.

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  32. "La independencia judicial no se declama, se ejerce". Una frase contundente que ilustra el contenido de su análisis al que adhiero, estimado Dr Avogadro. Lo felicito y le envío un cordial abrazo.
    Emiliano Nicola

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  33. 👆IMPECABLE descripción de la actual "JUSTICIA" en la Carta Abierta del Dr. Enrique G. Avogadro, con la que coincido en un todo.

    Querido Enrique, una única sugerencia, en la primera línea vos decis: "La Justicia, en su concepción platónica, es una virtud" y entiendo la intención que le quisiste dar, considerada como ideal platónico republicano, pero el que más considera a la justicia como un virtud es Aristóteles reconsiderada tanto en su faz subjetiva como un virtud cardinal por Tomás de Aquino y como, en su faz objetiva, un ideal a alcanzar en la polis
    Javier R. Casaubon

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  34. Hoy das aliento nuevo
    Gabino Videla

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  35. Creo que es la mejor nota que leí de Enrique!
    👏👏👏👏👏👏
    Alicia Por-Graham

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  36. Excelente querido amigo. Me encanta tu valentía para expresar un sentimiento que, en general, la mayoría sentimos y pocos podemos volcar con tanta precisión y excelencia.
    Cristina Colautti

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  37. Hola de las mejores notas de Enrique. La posición del gobierno es muy preocupante.
    Myriam Felperin

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  38. Excelente artículo querido amigo.
    Esta falla de la justicia viene de largo tiempo; recordemos la acordada de la Corte de septiembre de 1930 apoyando el golpe de Estado del General Uriburu, el Capitán Peron y otros militares para derrocar al presidente Yrigoyen ...
    Eduardo García Uriburu

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  39. Hola Enrique, excelentes tus palabras. Se va creando una bronca por lo grosero de las actuaciones. Cuánto daño a la república. Dios guarde la integridad física y moral de los ministros de la Corte. Gracias por tu envío
    Alfredo Müller

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  40. Es absolutamente así como está descripto en esta nota, como se desenvuelve el mundo de la "Toga".
    Es lamentable que la Justicia argentina se haya desbarrancado de tal manera, sobre todo en estos últimos 20 años.
    Uno de los principales aspectos que todo grupo inversor de nivel internacional observa al decidir una inversión en algún país, es el comportamiento de la Justicia local en todos los ámbitos.
    Independientemente de la incorporación del RIGI en algunos casos.
    Y todos sabemos que para que el país crezca y la gente reciba una mejora real en su modus vivendi.....hacen falta cuantiosas inversiones.
    Creo que no hay otro camino.
    Pero en el mientras tanto y como decía mi abuelo,
    ¿ cosa facciamo ?
    Eduardo Falorni

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  41. Gracias Enrique
    Hubo alguna vez una justicia impoluta? Soy pesimista. Creo que lo jueces comparten el ADN de la corrupcion que anida en muchos argentinos

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  42. Enrique, la cosa es simple: Si Ud. NO quiere que la Justicia esté influenciada por la política, lo primero que se debe hacer es eliminar la política en el sistema de Justicia. Empiece por el Consejo de la Magistratura; no puede tener miembros del Congreso ni representantes de partidos políticos en su composición. A ningún candidato a juez se le aceptarán antecedentes partidistas (sí, ya sé, no queda nadie...). Nadie debe llegar a juez sin una carrera previa comprobable empezada desde el Km cero de ese cursus honorum. Nadie debe llegar a juez sin una vida intachable, proba. Y NADIE PODRÁ LLEGAR A JUEZ SIN LA APROBACIÓN DEL PUEBLO AL QUE SIRVIÓ, medida que habrá que implementar de algún modo pero que es ESENCIAL si se habla de DEMOCRACIA.
    Carlos A. Galvalizzi

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  43. Exlente , gracias, Abz.
    Eneida Alves de Oliveira

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  44. Estimado Enrique, es increíble como has descripto una triste realidad como es la del poder judicial. FELICITACIONES. EXCELENTE. Abrazo grande.
    J. M. Bravo

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  45. Excelente nota!!!
    Julio Pérez Roca

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  46. Hola Guillermo , buen día .La justicia en Argentina sigue siendo “Kirchner”. Nada a cambiado en gobiernos “democráticos”, Macri y ahora Milei”. Son los mismos . Jueces y fiscales que puso el kirchnerismo . Los defensores de la patria presos y los terroristas libres . Mi marido tenía 28 años , fue condecorado por el gobierno peruano cuando fue agregado militar en 96 y ahora hacen ya 18 años que está injustamente preso . Está en domicilio pero preso al fin . Está justicia sigue siendo coniviebte con la izquierda. Abrazo.
    Eneida Alves de Oliveira

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