martes, 29 de julio de 2008

El inevitable "rodrigazo"

El inevitable “rodrigazo”



Hoy es posible creer que, debido al cimbronazo producido por el conflicto con el campo que, lejos de amainar, parece seguir siendo fogoneado por el Gobierno –léase, la falta de invitación a las entidades al acto de asunción del nuevo Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, las actitudes frente a la Exposición Rural, con la ausencia de funcionarios, clausura de stands contratados y en funcionamiento, prohibición de las habituales presencias de las escuadras equinas de las policías y del Regimiento de Granaderos- la economía se enfriará naturalmente, por la retracción del consumo.

Ese enfriamiento era una de las recetas recomendadas por innumerables economistas para capear la tormenta generada por la falta de inversiones productivas y en generación eléctrica, causadas por razones varias, que van desde la falta de seguridad jurídica y el congelamiento de tarifas hasta la intervención del Estado en forma arbitraria sobre las cadenas de comercialización y la falsificación de los índices económicos.

Sin embargo, la desaceleración del crecimiento, y la consecuente restricción en el consumo no parecen ser suficientes para evitar que Argentina, una vez más y como un tren sin frenos y a toda velocidad, vuelva a estrellarse.

Y el problema básico pasa por la maraña infernal en la que el Gobierno ha convertido a la economía y a la salud general del país.

Cuando, en 2002, Duhalde decidió congelar todas las tarifas de los servicios públicos y combustibles, parecía tener razón. Pero, la verdad es que fue una pésima solución, agravada exponencialmente por Kirchner al mantenerla durante los últimos cinco años que lleva en el poder.

Distinto hubiera sido el escenario, y razonablemente beneficioso, si ese congelamiento hubiera afectado solamente a las tarifas que pagan los sectores más desprotegidos y carenciados de nuestra sociedad, liberando las que hubieran debido pagar quienes más tenemos.

Piénsese, por ejemplo, en la tarifa del gas. Cuantos vivimos dentro de la privilegiada zona a la cual sirve la red de gasoductos, esto es, tenemos acceso al gas canalizado, pagamos más de cinco veces menos que los hogares que deben servirse de garrafas para cocinar su comida, calentar el agua y calefaccionar sus ambientes. Que paguemos, aproximadamente, $ 17 por ese gas, mientras nuestros empleados llegan a pagar hasta $ 60 mensuales, clama al cielo y, sobre todo, desmiente por completo la teórica justicia distributiva pregonada por el Gobierno.

Para mantener en el tiempo –casi seis años, ya- ese desequilibrio entre los precios reales –los que pagan los demás países por su combustible, su energía y su transporte- y los precios internos, creados por una mente enferma, el Gobierno ha recurrido a los subsidios, que crecen geométricamente año a año.

Ese disparate parece haber llegado a su fin, por imposición de la inexistencia de los recursos fiscales necesarios para atender, a la vez, a su subsistencia y a los servicios de la deuda nacional.

Entonces, podemos describir el escenario actual del modo siguiente;
a) Tenemos una inflación real que oscila entre el 25% y el 30%, según quien sea el autor de la estimación, ya que carecemos de un INDEC capaz de suministrar estadísticas confiables.
b) Tenemos, ya convocado, a la Comisión de Salarios que, dado que se enfrentará a una CGT dividida, necesariamente sufrirá el acoso de los gremios que han visto perder el poder adquisitivo de los trabajadores, más allá de las afirmaciones de Moreno.
c) Tenemos una caja oficial exhausta, que deberá afrontar enormes compromisos externos con la inexistencia de crédito internacional y la presente retracción del ‘amigo’ de los K, don Hugo Chávez de su papel de prestamista.
d) Tenemos precios internacionales de los combustibles que, día a día, baten nuevos records de alzas, y que han cuadruplicado su valor desde 2003.
e) Tenemos un balance crecientemente desfavorable en nuestra balanza comercial en materia de combustibles y energía, tanto en cantidades cuanto de precios, ya que lo que importamos es cada vez mayor y, sobre todo, muchísimo más caro.
f) Tenemos, consecuentemente, un creciente desequilibrio entre precios internos y externos, que se cubren con subsidios irracionales y, a partir de este año, impagables.
g) Tenemos una marcada decadencia en la producción de hidrocarburos –petróleo y gas- y de energía –por falta de inversión y de mantenimiento de las instalaciones- que transformarán al país en netamente importador y, derivado de ello, significativamente dependiente de los proveedores extranjeros y sin acceso a financiación.

En ese escenario, y pese a la desaceleración de la economía descripta al principio, es dable pensar que el Gobierno se verá obligado en algún momento, y más temprano que tarde, a sincerar la economía, ya que no podrá continuar afrontando el sideral gasto que implican los subsidios.

Y, al producirse ese sinceramiento, aunque fuera gradual, nuevamente aparecerá un efecto inflacionario de enorme magnitud. Para descubrirlo, basta con mirar el componente ‘flete’ en el precio de las mercaderías y en el transporte en general.

Si el Gobierno elimina hoy los subsidios, por carecer de medios para continuar pagándolos, se encarecerán los colectivos, los ferrocarriles, los subterráneos, los aviones, el gasoil, la nafta, la electricidad, el gas, etc., etc., y su efecto general sobre los precios será, por obra y gracia de la magnitud de la distorsión generada por esta política suicida aplicada desde 2002, inconmensurable.

En una palabra, aunque los trabajadores resignaran su lucha por recuperar el poder adquisitivo de sus salarios, aunque el consumo se redujera sensiblemente y dejara de presionar sobre una oferta de bienes casi estática, nada puede impedir que el sinceramiento de las tarifas y de los precios se produzca y, con ello, quien se encuentre en el Gobierno se verá obligado a sincerar toda la economía.

Y eso fue lo que hizo Celestino Rodrigo en 1975.


Buenos Aires, 29 de julio de 2008.-
Publicado en

Enfoques Positivos, 11 Mar 08



Edición Número 113
REVISTA DIGITAL DE DISTRIBUCIÓN GRATUITA
11 de Marzo de 2008




Las razones del crecimiento y el desarrollo que muestra Brasil frente a la situación en contrario de la Argentina

Un ilustrativo análisis que brinda el especialista en temas referidos al país vecino, el Doctor ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO

Publicado en:

http://www.enfoquespositivos.com.ar/

http://www.notiar.com.ar/

http://www.nuevoencuentro.com/

www.lacajadepandoraonline.com


lunes, 28 de julio de 2008

Petróleo, un dilema mundial: ¿altos precios o escasez?

Petróleo, un dilema mundial: ¿altos precios o escasez?

El tema del petróleo es, tal vez, uno de los mayores problemas del mundo actual, absolutamente dependiente del producto.
Resulta casi perogrullesco describir la importancia del mineral en el transporte, la generación de energía, la fabricación de plásticos, etc., pues está presente, hoy, en casi todas las actividades humanas.
Por lo demás, los altos precios a los que ha llegado el barril –que, según algunas predicciones del mercado de futuros internacional, llegarán a los US$ 250/300 dentro de un año- nos hace pensar que la economía global, tal como la conocemos hoy, sufrirá enormes cambios en un futuro no muy lejano, afectando a miles de millones de seres humanos a través de la restricción en el consumo, sea en razón de su escasez, sea en razón de su valor.
Hasta hoy, mucho se ha discutido acerca de la posibilidad de que la producción hubiera llegado a su pico máximo –el 'picking'- y, a partir de ahora, sólo podía decrecer. Esa teoría, confirmada hace tiempo, por ejemplo, en el territorio continental de los Estados Unidos, se basa, especialmente, en la falta de nuevos descubrimientos de yacimientos de importancia. En realidad, desde la época en que se localizaron los gigantescos yacimientos de Arabia Saudita, por lejos el mayor productor mundial, no han aparecido grandes novedades en este terreno.
Sin embargo, el escenario actual aparece conmovido por algunas realidades verdaderamente originales.
Por una parte, grandes capitales que, habitualmente, actuaban en los mercados financieros mundiales, han trasladado su campo de batalla al terreno de las 'commodities', explicando con ello, parcialmente, la inusitada alza en los precios de las mismas, sean éstas petróleo o alimentos.
Digo ‘parcialmente’ porque esos notables incrementos también se justifican por el aumento de la demanda sin un paralelo crecimiento de la oferta. Y esto es así por cuanto un porcentaje muy grande de la población mundial, en especial en los países en desarrollo, ha pasado a integrar la clase media y, con ello, ha modificado sus hábitos ancestrales de consumo limitado o reducido.
Ese factor, como lo señala estupendamente hoy Moisés Naim en su nota “Un boom con consecuencias peligrosas” (publicado, originalmente, en ‘El País’, de España, y reproducido por ‘La Nación’, de Buenos Aires), tenderá a agudizarse en un futuro casi inmediato, produciendo una revolución económico-cultural inédito.
Pero volvamos al tema de esta nota.
El increíble aumento de los precios del petróleo –y del gas- ha permitido la exploración de nuevas fronteras en búsqueda de yacimientos, sobre todo en aguas profundas, y la viabilidad de la producción comercial de los descubrimientos.
El ejemplo más notable es el de Brasil, que ha puesto en marcha –aún en etapa de investigación- las nuevas cuencas de su mar territorial, después de haber localizado enormes depósitos a más de 3.500 metros de profundidad a partir de lecho marino que, a su vez, se encuentra a 1.500 metros de la superficie.
Para llegar a esos yacimientos, ha debido perforar no solamente una capa gigantesca de roca, sino una ‘caverna’ de sal, lo cual ha permitido denominar a ese lugar como la camada pre-sal.
Lo mismo parece haber ocurrido en la plataforma continental de Uruguay y hasta de Cuba.
Si esos nuevos descubrimientos son tan grandes como parece, ¿cuál es, entonces, el problema?
Muy sencillo. El petróleo en suelo continental parece haber llegado a su 'picking', es decir, la producción ‘en tierra’ sólo podría tender a desacelerarse, y ello haría indispensable extraerlo, con nuevas y caras tecnologías, de pozos ubicados bajo el mar.
Y aquí aparece el dilema de hierro de la humanidad: si el petróleo bajara de precio los yacimientos nuevos, como el descubierto por Brasil, volverán a ser inviables y serán olvidados. Pero, por la falta de una oferta suficiente para la creciente demanda, la escasez hará regresar los aumentos de precios.
En una palabra, la humanidad y su economía global deberán acostumbrarse a nuevos niveles de precios, altísimos, que trastocarán todo lo conocido hasta ahora.
Y la única solución es que el mundo reduzca el consumo de petróleo enormemente, reemplazándolo en forma inmediata por energías originadas en fuentes renovables, como el agua, los biocombustibles de origen no alimentario, el viento, el sol, la fisión nuclear, etc..
Si no tomamos en serio estas advertencias de la naturaleza, asistiremos muy pronto a una crisis económica de características globales, frente a la cual el 'crack' de 1929 y las anteriores crisis del petróleo nos parecerán un verdadero juego de niños.

Buenos Aires, 28 Jul 08


Publicado en
Comité de Energía - Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI)

Perspectivas Microeconómicas, Junio 2006

Una Publicación del Estudio Adolfo Ruiz & Asociados
Perspectivas Microeconómicas


Informe sobre economía, management y negocios - N° 84 – Junio de 2006
M. T. de Alvear 1261, 2° Of. 58 [1010] Buenos Aires, Argentina
Te/Fx: [054-1] 4812-1261 - e-mail:
perspectivasmicroeconomicas@fibertel.com.ar

Nota: Si quiere dejar de recibir esta publicación rogamos informarlo a la dirección indicada.

Cómo ven la Argentina del 2010.


Próximos al bicentenerario de la Revolución
de Mayo, hemos creído oportuno solicitar a
algunos especialistas en diversas áreas, acerca
de cómo vislumbran los escenarios que
enfrentarán sus disciplinas en el año 2010.
Lamentablemente, no hemos podido abordar
el Panorama de la Salud -un tema difícil de
analizar sin hipocresía y sin abarcar
todos los intereses que lo conforman-; ni el
de la Justicia –por una compresible reticencia
de los magistrados a exponer sus ideas-. En
estos tiempos de fuerte auto-censura, debemos
especial gratitud a quienes tuvieron la
gentileza de responder nuestra requisitoria.


1. Panorama económico


Responden: Enrique Blasco Garma (ex-Subgerente del Banco Central y Consultor); Agustín Monteverde (E conomista y socio de Massot, Monteverde y Asociados); y Ludovico Videla (Consultor e investigador en temas económicos).


1. ¿Cómo visualiza a nuestro país desde el punto de vista de la Economía –suponiendo la actual tendencia-, en el año 2010?

Enrique Blasco Garma: La actual tendencia de largo plazo, es hacia una progresiva desorganización de la sociedad, con una concentración creciente del poder político y sin una oposición custodiando el cumplimiento de los deberes de los funcionarios. En esas condiciones, la propiedad privada y los derechos individuales se debilitan, las reglas de juego se vuelven menos estables y predecibles. En ese ambiente, la economía debería languidecer, pues los agentes económicos no pueden elaborar proyectos de largo plazo. Sin embargo, esta visión no se ha materializado debido a las extraordinariamente favorables condiciones internacionales que agregan demanda a nuestros productos y a los activos en el país.

De mantener esa tendencia, Argentina continuará perdiendo relevancia económica en la región y, ese retraso relativo, lo tornará en un país más conflictivo. Cabe también recordar que, desde 2002, en nuestro país, todas las mediciones económicas están influidas por los tremendos cambios de precios relativos. A modo de ejemplo, mientras el PBI a precios constantes, que son de 1993, muestra niveles ligeramente superiores a los de 1998, señalando la total recuperación desde la crisis, el PBI en dólares muestra valores por habitante de la mitad del ingreso alcanzado en 1998. Es decir, una recuperación parcial.

Agustín Monteverde: Un país con franca debilidad en sus instituciones fundamentales (división e independencia de poderes, garantías civiles, derecho de propiedad y libertad de empresa). Aislado del mundo, estancado en su crecimiento y desarrollo, y con niveles de ingresos per cápita similares a los actuales.

Con pobrísimos niveles de capitalización, marcado déficit energético y recursos humanos absorbidos en empleos de tareas de bajo grado de especialización y calificación. Un régimen tributario desquiciado, hiper complejo e ineficaz, pero que concede enorme discrecionalidad y poder al gobierno sobre un ciudadano relegado a la condición de súbdito.

Ludovico Videla: Veo una situación muy semejante a la actual. Es decir un país empobrecido, con marcadas diferencias de ingreso, alto desempleo y produciendo materias primas y productos de bajo valor agregado. Es posible que, en los años que restan, se acentúe la semejanza con Latino América, en los aspectos más negativos: debilidad institucional, clientelismo, corrupción, persecución a los opositores, estatismo ineficiente, avance del sindicalismo irrazonable, rigidez laboral, inseguridad jurídica para la inversión, y otras semejantes.

Creo que será muy difícil mantener un crecimiento significativo, como el logrado en los últimos años porque no se alcanzarán los niveles de inversión requeridos. Además, el cuadro fiscal es muy endeble, técnicamente tenemos déficit final si contabilizamos todo y, por otro lado, la deuda sigue creciendo. Los ingresos están basados en impuestos buenos y en otros malos que deben desaparecer, mientras el gasto sigue siendo muy ineficiente. Es posible que la alta inflación se quede entre nosotros, con los cortes de energía, gas, combustibles, y escasez de carne, telefonía, transporte, rutas y otras semejantes.


2. ¿Cómo desearía que resultara el escenario real de la Economía argentina, en el año 2010?

Enrique Blasco Garma: Es fácil darse cuenta que desearía lo contrario a lo expuesto más arriba. Una nación previsible, con lazos de amistad en toda la comunidad internacional, respetada por el cumplimiento de todos sus compromisos. Por ello, en pleno proceso de desarrollo económico, social y político.

Agustín Monteverde: Un país con sólidas instituciones jurídicas y notable estabilidad normativa, que resguarden a ultranza el derecho a la propiedad, a comerciar y emprender y a la privacidad. Con reglas de juego claras, estables, extremadamente simples e idénticas para todos. Que impidan la formación de oligopolios o monopolios de hecho o de derecho, y que resguarden la libertad de elegir. Un Estado gendarme de la libre competencia y de los derechos individuales.

Una sociedad convencida de que la riqueza sólo surge del trabajo y del emprendimiento a riesgo. Que enarbola la más amplia y profunda competencia como necesidad de todos los mercados o negocios. Un país comprometido en desarrollar ventajas competitivas en torno a industrias agroalimentarias, a partir de una notable productividad en los sectores agropecuarios y energéticos. Y orgulloso de serlo.

Una Argentina integrada al mundo a través de mínimos y únicos aranceles y con fructíferos acuerdos de libre comercio con la UE y/o el NAFTA, que aseguren a su vez, la solidez de sus instituciones de mercado.

Un sistema tributario ultra sencillo, universal, transaccional y con alícuotas módicas.. Simple, sin ambigüedades, ni contradicciones, ni superposiciones, ni vacíos. Sometido a los principios universales del derecho que aseguran la presunción de inocencia y el derecho a la defensa ante jueces independientes.

Ludovico Videla: Una economía abierta al mundo e integrada a grandes mercados como el ALCA y la UE, además del MERCOSUR. Como país líder en agro alimentos y productos de elevada tecnología. Con fuerte inversión en capital humano e investigación científica. Con un Estado reorganizado con cuadros reducidos pero de elevada jerarquía, donde los mejores graduados puedan incorporarse como diplomáticos, militares, jueces, o administradores gubernamentales. Con una protección total a la propiedad privada, que estimule inversiones de argentinos y extranjeros. Con impuestos bajos y una aplicación estricta del principio de subsidiariedad para el Estado y toda la sociedad en general.

Un país de oportunidades para el que quiera trabajar y progresar. Con mercados competitivos, transparentes y con libre acceso. Con la aplicación de la desregulación a fondo. Con un control riguroso de la aplicación de la ley para todos. Tolerancia cero para el delito, fraude, evasión o cosas semejantes. Con una conciencia ecológica y de mayor calidad de vida creciente, y una reforma educativa que saque la ideología de la universidad y la escuela y brinde igualdad de oportunidades reales a los jóvenes.


3. ¿Qué tres medidas concretas resultaría imprescindibles a su juicio para alcanzar ese futuro deseable?


Enrique Blasco Garma: Lo principal y prioritario es comprender que para aumentar la riqueza se necesita un orden político previsible, donde los poderes y las facultades estén claramente especificados y sean respetados. Si logramos comprender que el gobierno de la sociedad nos incumbe a todos, que para eso debemos asegurar el cumplimiento de las funciones de los agentes estatales, incluyendo jueces, legisladores y miembros de ejecutivo, habremos dado un paso adelante. Desentendiéndose del estado, las sociedades se debilitan. Aunque no figura en muchas plataformas electorales, asegurar el funcionamiento de la justicia, independiente del poder político, y que los legisladores deban responder a las necesidades de los ciudadanos, son bases fundamentales para nuestro despegue. En ese cado, los empresarios podrían dedicarse a crear riqueza y trabajo, en paz, pues el entorno político aseguraría la estabilidad de las expectativas y los planes de negocios.

En concreto, lograr el funcionamiento de los poderes del estado, en la forma prevista por nuestra constitución. Pero ello exige un seguimiento, una tarea de control de parte de los ciudadanos, a través de los partidos políticos interesados en la suerte del país más que en el patrimonio de sus dirigentes.

Agustín Monteverde: Además de volver al texto constitucional de 1853-1860, se requiere:

1- Ultra simplificación y desregulación normativa tendientes a proteger las garantías civiles esenciales, y elevando a la condición de sagrados los derechos relacionados con la vida y la propiedad de las personas. Apertura irrestricta de mercados y sectores cerrados, y persecución civil y penal a funcionarios que concedan reservas de mercado.

2- Sistema tributario de impuesto único, simple, universal y módico sobre las ventas y locaciones. Otorgamiento de subsidios exclusivamente a través de partidas presupuestarias específicas; nunca vía exenciones o eximiciones.

3- Rebaja unilateral de aranceles seguida de ambiciosos acuerdos bilaterales

Ludovico Videla: La reforma central es la política y constitucional. En segundo lugar la reforma del Estado, incluyendo sus fuentes de financiación y gasto. En tercer lugar, la reforma de las regulaciones y controles vigentes, para modernizarlos y adecuarlos a los principios descriptos [1].



2. Panorama educativo


Responden: Enrique Costa Lieste (Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales – U.C.E.S,), Horacio O´Donnell (Rector de la U.C.E.S.), y Aldo J. Pérez (Vicepresidente de la Gestión Institucional – UB) .


1. ¿Cómo visualiza a nuestro país desde el punto de vista de la Educación –suponiendo la actual tendencia-, en el año 2010?

Enrique Costa Lieste: Creo que elevar el nivel de la escuela secundaria es crítico. Según nuestros análisis de los resultados de los primeros exámenes parciales de los alumnos ingresados en nuestra Universidad en el 2006, la tendencia sigue siendo a que el nivel de la educación secundaria siga en descenso, tanto en el área pública como en la privada.

Horacio O´Donnell: Habiendo mejorado en el tramo de la educación primario por la presión de los padres de las familias pobres -que son muchas y formarán en estos cinco años, conciencia del desbarranco de sus hijos-, mal igual que ahora en el campo de la secundaria. Algo mejor en algunas pocas Universidades Públicas. Mejor que ahora en el 50% de las Universidades Privadas.-

Aldo J. Pérez: Según repetidos anuncios del Ministerio de Educación, en el año 2006, se pondrán en revisión la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior por lo tanto, anticipar cualquier opinión al estar sujeta al resultado de un debate que no se inició, sería absolutamente aventurada.


2. ¿Cómo desearía que resultara el escenario real de la Educación argentina, en el año 2010?

Enrique Costa Lieste: Que en las escuelas primarias y secundarias -como prioridad- se eduque para la práctica de la Educación Cívica, sin recurrir a los ineficientes métodos memorísticos-enciclopédicos que anularon el potencial de educación de la antigua "Instrucción Cívica" y de las similares que la siguieron.

Horacio O´Donnell: Francamente más claro en los conceptos. Con un acortamiento del poder gremial al sentido común y a las cuestiones económicas. Quitándoles el poder extorsivo que algunos (pocos por suerte) dirigentes premiados ejercen. Con un estado que haya fijado políticas publicas claras al respecto, y con un Gobierno bastante mejor que el que hoy tenemos.

Aldo J. Pérez

1) En un proceso de mejora continua de la calidad educativa supervisada y constatada, mediante una evaluación permanente, seria y consistente.

2) Con una caída rotunda en la deserción escolar en todos sus niveles.

3) Sin conflictos gremiales en la relación con el personal docente y no docente.


3. ¿Qué tres medidas concretas resultaría imprescindibles a su juicio para alcanzar ese futuro deseable?

Enrique Costa Lieste:

1. Capacitación de los maestros y profesores en cómo educar para la práctica de la educación cívica.

2. Comenzar una convergencia hacia maestros y profesores que cuenten con títulos universitarios en docencia.

3. Modificar (anularlos es una utopía) los Estatutos del Docente en todo lo que hace al régimen de suplencias y, en general, las cláusulas que privilegian los derechos sobre las obligaciones de los docentes.

Horacio O´Donnell: Una ley de educación alejada de las concesiones y del aporte político que hacen hoy de la educación, por un lado, un lugar de estrecheces y, por el otro, un barril sin fondo. Otra ley que sancione a los padres que se desentiendan de las obligaciones de estudio de sus hijos. Y una campaña publicitaria comparativa de los resultados "en calidad de vida" que hoy presenta Argentina versus Corea del Sur, Irlanda y Finlandia. Y ver, también, como nos va a ir con Chile y en el MERCOSUR con Brasil.

Aldo J. Pérez:

· Promover efectivamente la articulación entre la Enseñanza Media y la Enseñanza Superior, para evitar el "trauma" del paso de un nivel a otro.

· Otorgar facilidades o ventajas impositivas a las empresas privadas que sostengan o apoyen proyectos educativos o de investigación, en las Universidades de gestión privada o pública.

· Apoyo crediticio –créditos blandos- para la adquisición de materiales tecnológicos o de laboratorios, a la institución que se dedique a la enseñanza o las investigaciones[1].



3. Panorama energético


Responden: Enrique G. Avogadro (abogado, especialista en temas energéticos); y Nicolás V. Gallo (ingeniero, ex–Ministro de Planificación).


1. ¿Cómo visualiza a nuestro país desde el punto de vista de la Energía en nuestro país –suponiendo la actual tendencia-, en el año 2010?

Enrique G. Avogadro: Imagino que tendremos un país netamente importador de petróleo, casi sin reservas –tampoco de gas- y con incrementos muy serios en las tarifas. No creo que, con la actual tendencia en la materia -agravada por la insistencia del Gobierno central en intervenir en los mercados y alterar o rescindir contratos-, se produzca una fuerte corriente inversora que pueda modificar, en el corto plazo, la gravísima situación energética argentina. La demanda de electricidad, tradicionalmente, supera al crecimiento del PBI y, en Argentina, ese cuadro no tiene por qué modificarse. Consecuentemente, si la economía continúa creciendo, aún cuando no sea a este ritmo, la oferta nacional será incapaz de atender al consumo. Por lo demás, las importaciones de gas provenientes de Bolivia resultarán más caras y, si el Gobierno insiste en importar desde lugares lejanos fuel oil, el traslado de esos mayores costos a las tarifas, resultará inevitable. Respecto al súper gasoducto Venezuela-Brasil-Argentina, creo que no será realizado por varias razones: a) resultará económicamente inviable puesto que, por su extensión, no resistirá la comparación con un gasoducto virtual de GNL; b) el IBAMA brasileño no permitirá su paso por la Amazonia, por su impacto ambiental; c) Venezuela sólo produce gas asociado, y en cantidades insuficientes para atender a la demanda del gasoducto previsto; aún así, de concretarse, el precio final del gas transportado resultaría altísimo, por la incidencia de los costos de transporte.

Nicolás V. Gallo: De mantenerse las actuales tasas de crecimiento y los ajustes tarifarios permanezcan violentamente atrás de los costos de producción (desde 2001 los costos aumentaron 140% y las tarifas promedio 20%), la conclusión es que habrá una crisis de demanda insatisfecha creciente, por falta de inversiones. La reciente ley de "cargos de infraestructura" -de muy dudosa constitucionalidad– permitirá incentivar inversiones en el sector, pero al no haber planificación, seguramente el Estado actuará en base a reclamos puntuales, necesidades políticas circunstanciales y suposiciones de desarrollo que –inexorablemente- conducirán a una ineficiencia en la asignación de estos nuevos recursos para la inversión. La crisis será más significativa en términos de calidad de la prestación.


2. ¿Cómo desearía que resultara el escenario real de energético, en el año 2010?

Enrique G. Avogadro: Se me formula una pregunta complicada. Obviamente, desearía un país auto-suficiente en la materia, tanto hablando de gas como de petróleo. Pero, para que ello ocurra, primero Argentina tendría que ofrecer un escenario de gran seguridad jurídica a los inversores, para diferenciarse de un marco latinoamericano (Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela) muy complicado. Y los plazos en los que la pregunta está presentada, no permiten imaginar algún camino breve que pueda producir un cambio sustancial respecto a la situación actual. Mis deseos tienen que ver con un crecimiento geométrico de las reservas, y con una expansión fuerte en materia de transporte. Desearía un desarrollo sostenido de las fuentes alternativas de energía y, por supuesto, también el descubrimiento de reservas en la plataforma continental. Lamentablemente, he dejado, hace mucho, de creer en los Reyes Magos.

Nicolás V. Gallo: Compatible con una proyección de demanda del orden del 5% anual de crecimiento, una mayor certeza en la calidad, una mayor influencia de energía de base hidráulica y nuclear, y una modernización general del parque térmico.


3. ¿Qué tres medidas concretas resultaría imprescindibles a su juicio para alcanzar ese futuro deseable?

Enrique G. Avogadro: Como dije, la primera medida debería ser una fuerte señal en materia de seguridad jurídica. La segunda, el otorgamiento de garantías reales a los eventuales inversores, vía algún fideicomiso a constituir en un país central. Y la tercera, razonables políticas tarifaria e impositiva, debidamente garantizadas, que permitan la protección a los sectores de menores recursos –vía subsidios o exenciones- y, a la vez, una adecuada retribución a la inversión. El resto, si todos esos puntos se dan, correrá por cuenta del mercado que, tradicionalmente, ha sido capaz de dotarse de los instrumentos adecuados.

Nicolás V. Gallo: Transparentar la relación costo sobre tarifas. Otorgar garantías firmes para la inversión privada en la ampliación y renovación del parque térmico. Planificar la intervención del Estado en las grandes inversiones para la producción de energía de base y la transmisión en alta tensión, acordando al mismo tiempo la integración operativa energética con los países vecinos [1].



4. Panorama Político


Responden: Rosendo Fraga (Director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría); y Gonzalo V. Massot (Director del diario La Nueva Provincia).


1. ¿Cómo visualiza a nuestro país desde el punto de vista de la Política –suponiendo la actual tendencia-, en el año 2010?

Rosendo Fraga: Para el 2010, pueden haber grandes cambios en la política argentina. Todavía en la presidencial de 2007, predominarán variantes del peronismo, pero para la presidencial de 2011, hay margen para la articulación de un nuevo sistema de partidos, en base a una coalición de centro-derecha y a otra de entro-izquierda.

Vicente G. Massot: Sin demasiados cambios. El problema de fondo es el arraigo de una cultura nociva que ha devaluado hasta extremos inconcebibles el valor de las instituciones. Esa cultura llevará años desarraigarla, en el supuesto caso de que alguien con el suficiente poder quiera y pueda intentarlo.


2. ¿Cómo desearía que resultara el escenario real de la Política, en el año 2010?

Rosendo Fraga: Desearía el surgimiento de un nuevo sistema de partidos, sin el cual difícilmente mejore la calidad institucional de la Argentina. Es que a mayor calidad del sistema de partidos, mayor calidad institucional.

Vicente G. Massot: Como lo mejor es enemigo de lo bueno –conforme reza el viejo adagio español– desearía que para el Bicentenario hubiese conciencia y voluntad para empezar a desmontar la cultura nociva a la cual hice referencia antes. Eso sería suficiente.


3. ¿Qué tres medidas concretas resultaría imprescindibles a su juicio para alcanzar ese futuro deseable?

Rosendo Fraga:

1) Dar mayor prioridad a la educación y la salud pública.

2) Una drástica reforma del mercado laboral para reducir el trabajo informal.

3) Generar una verdadera independencia del poder judicial.

Vicente G. Massot:

a) independizar el nombramiento de los jueces de la clase política.

b) reinstalar el juicio de residencia, con la legitimación de la inversión de la carga de la prueba para los funcionarios públicos[1].



5. Panorama de las Relaciones Exteriores


Responde: Roberto Starke (Analista Político)

1. ¿Cómo visualiza a nuestro país desde el punto de vista de las Relaciones Internacionales –suponiendo la actual tendencia-, en el año 2010?

Roberto Starke: El posicionamiento internacional de la Argentina no variará significativamente. La crisis del 2001, el default y la actual política exterior sólo han profundizado la escasa significación de la Argentina en el mundo, cuya inercia no podrá torcerse fácilmente. Además la posición geográfica y geopolítica de la Argentina nunca despertó grandes pasiones o intereses, razón por la cual nuestro interés nacional debería ser lograr posicionar a nuestro país en un rango lo más atractivo posible, tarea que no es "de por si" que sencilla. En síntesis: creo que desde el punto de vista internacional, nuestro país tendrá escasa trascendencia.


2. ¿Cómo desearía que resultara el escenario real de las Relaciones Internacionales de argentina, en el año 2010?

RS: Me interesaría que la política exterior de la Argentina asumiera esta escasez de recursos internacionales que tenemos, y definamos en consecuencia algunos puntos de estrategia externa que nos permita mejorar nuestra. posición relativa en la región y el mundo.


3. ¿Qué tres medidas concretas resultaría imprescindibles a su juicio para alcanzar ese futuro deseable?

RS: La primera: lograr de una vez por todas , una zona de libre comercio en el Mercosur, dejando de lado los grandes sueños de lograr un Mercosur que compita con otros proyectos de integración, con los cuales no podemos siquiera compararnos o competir. Segundo: mirar con otros ojos al Pacífico y a Chile como socio en algunos emprendimientos comerciales, económicos y políticos. Tercero: reacomodar nuestra relación con Estados Unidos, después del daño producido en la Cumbre de las Américas en el pasado mes de octubre. Esto significa ajustar con realismo las relaciones, con una nación que nos guste o no, es de enorme importancia para nuestro posicionamiento internacional y que implica, entre otras cosas, ir ajustando el mensaje que en este sentido se le da a la opinión pública interna, que es un factor político decisivo de esta relación, en algunos casos entorpeciendo la definición de dicha política [1].

Junio de 2006

viernes, 11 de julio de 2008

El "trilema" de Kirchner y el duro brete para el futuro argentino

El ‘trilema’ de Kirchner y el duro brete para el futuro argentino


Por estas horas, mucho se está hablando en los medios y en Internet de la debilidad del Gobierno, que le ha impedido la aprobación de la cuestionada Resolución 125 del Ministerio de Economía, que establece las retenciones móviles a los granos y aumenta disparadamente las alícuotas, en las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados, reunidas en conjunto.
Esos comentarios acerca de la fragilidad de la posición cerril del Gobierno se ve ratificada, sin duda, por la reiteración de los discursos del señor Kirchner, que se repiten casi a diario, en los cuales insiste en arengar a sus fieles para que voten, a libro cerrado, el proyecto de ley enviado al Congreso.
Sin embargo, un brevísimo análisis de la situación, tanto jurídica cuanto política, me lleva a una conclusión por completo diferente.
Para entender el escenario, debe tenerse primeramente en cuenta que la remisión de ese proyecto, que busca la ratificación de lo actuado por el Ejecutivo, no ha suspendido la aplicación de las cuestionadas retenciones.
Y ello justifica el título de este artículo.

Entonces, explicaré a qué me refiero.
a) Primera opción: El Congreso ratifica, sin tocar y como lo ha solicitado Kirchner, el proyecto del Ejecutivo. Resultado: el campo desconoce la ley por injusta, y el conflicto continúa.
b) Segunda opción: El Congreso abre el debate que, debido a la falta de mayorías de uno y otro lado, se prolonga en el tiempo. Resultado: sigue en vigencia la Resolución 125, y el conflicto continúa.
c) Tercera opción: La oposición, de algún modo, consigue la mayoría para suspender la Resolución 125. Resultado: el Ejecutivo lo veta, y el conflicto continúa.

En ese análisis, también se explican mis dudas acerca de la presunta debilidad del Gobierno, ya que, cualquiera sea el resultado de las deliberaciones parlamentarias, Kirchner obtendrá lo que ha estado buscando, con desesperación, desde que la inflación y la falta de energía, para elegir los problemas más graves, estallaran en las manos de su mujer.
Ese resultado, como explicara en mis artículos anteriores, no es otro que la gran conflagración interna en Argentina, a través de la absoluta polarización de la sociedad, que –de resultar triunfante- le permitirá retener el poder, más allá de lo que digan los resultados electorales, si es que se llega a los comicios de 2009.-

En ese brete de hierro se encuentra hoy la sociedad, por obra y gracia no de un dictador, en su acepción romana, sino de un tirano, que ha usado los votos que obtuviera para encaramarse al poder y, en nombre de esa mayoría electoral, desconocer la Constitución Nacional y todos sus postulados, en especial, la división de poderes, la publicidad de los actos de gobierno, la acabada rendición de las cuentas públicas, etc..-

¡Dios nos guarde!

Bs.As., 3 de julio de 2008.-


Publicado por

sábado, 7 de junio de 2008

Importancia económica del español en Brasil

Enrique Guillermo Avogadro Abogado
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II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA

El Potencial Económico del Español
Mesa Redonda


Importancia Económica del Español en Brasil


He sido honrado por la Real Academia Española y por el Instituto Cervantes al ser invitado a participar, como Ponente, en este evento, por la actividad laboral que, como profesional hispano-parlante, registro en Brasil.

Por supuesto, y me disculpo por ello, carezco de los lauros académicos de los restantes integrantes de la Mesa, y sólo podré aportar a ella la experiencia práctica y los conocimientos derivados de mi trabajo en ese País durante los últimos veinticinco años.

Brasil es un País colosal, e inconmensurable en términos europeos, dada su superficie de ocho millones y medio de kilómetros cuadrados, que lo convierte en el quinto Estado del mundo en extensión. En ella, caben todos los países de Europa, y el Reino de España casi diecisiete veces.

Al mirar el mapa de América del Sur, vemos que Brasil limita con todos los países en ella ubicados, con las únicas excepciones de Ecuador y Chile. Esto, naturalmente, se ha ido convirtiendo en el primero y uno de los principales factores de la incontenible penetración de la lengua española en su territorio.

Pero esa incursión idiomática, por la gran concentración de la población brasileña (74%) en su litoral marítimo y, sobre todo, en las regiones Sur y Sudeste del País, donde vive el 60% de los habitantes, se produce básicamente desde Argentina, Paraguay y Uruguay. Ello así porque funcionan como verdaderas barreras las selvas que ocupan gran parte del territorio del País, especialmente en las fronteras con Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.

Su población actual está estimada en 165 millones de habitantes -con una tasa anual de crecimiento del orden del 2%- lo que significa que un tercio de los habitantes del América Latina reside en Brasil y que el País es el 5° en términos mundiales. Esa población está compuesta, en un 63%, de menores a 29 años.

A diferencia de otros grandes naciones del mundo, Brasil habla una sola lengua en todo su territorio, con excepción de 170 idiomas diferentes que hablan las 227 etnias indígenas, compuestas por más de 320 mil indios que habitan en su mayoría en las selvas, muchas de ellos sin contacto alguno con la civilización.

Aún cuando esos datos en abstracto pueden –y es correcto que así lo hagan- dejar translucir la idea de una gran identidad común, en Brasil pueden distinguirse, con gran precisión, distintas zonas, distintos ‘brasiles’, con características raciales, culturales y económicas totalmente diferenciadas.

Así, el País puede ser dividido, a los fines de su análisis, en cinco regiones principales. El Norte, con gran influencia negra, reducido nivel cultural y escasos recursos económicos; el Nordeste, donde la original inmigración portuguesa sentó sus bases, y donde convive con una gran proporción de población de origen africano, en gran medida mestizada, que alcanza un mejor desarrollo económico y que ha generado ciertas pautas culturales propias y muy marcadas; el Sudeste, caracterizado por la presencia de las mayores ciudades de Brasil, tanto en importancia numérica cuanto como participación en el producto bruto nacional, donde la proporción de población blanca comienza a aumentar y donde se han establecido muy importantes polos culturales y artísticos; el Centro-Oeste, más despoblado, aún primitivo, marcado por su lejanía respecto al océano y poblado por verdaderos colonizadores del futuro Brasil; y finalmente el Sur, cuyas características más destacadas consisten, precisamente, en parecerse menos al Brasil que imaginamos, por la gran inmigración italiana y alemana que ha recibido.-

Las regiones donde el español tiene hoy más influencia son, obviamente, las regiones Sur y Sudeste, es decir los Estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, y São Paulo, Rio de Janeiro, Espírito Santo y Minas Gerais, respectivamente. En la región Centro-Oeste, esa presencia de nuestra lengua sólo es notada y, en realidad, poco, en el Distrito Federal, es decir Brasília.

Y las razones de esa influencia son distintas. En los Estados del Sur, se debe a la vecindad con las fronteras de Uruguay, Argentina y Paraguay, a la gran afluencia de turismo regional, a la presencia de fuertes colonias hispano-parlantes y a la similitud de las costumbres entre sus habitantes y los de los países vecinos; basta recordar la existencia de gauchos en los cuatro países. En los del Sudeste, por el contrario, las razones son básicamente económicas, ya que en ellos se concentra el corazón industrial, comercial, bancario y financiero de Brasil, y es en ellos que se han hecho presentes las mayores empresas españolas.-

Actualmente, podemos decir que el analfabetismo alcanza al 11% de la población brasileña entre los 15 y los 39 años de edad, ascendiendo al 31% entre la que supera los 40 años. Pero, en el 2000, 91% de los niños brasileños entre los 10 y los 14 años asistían a la escuela, y el analfabetismo entre esos mismos niños, en las regiones urbanas, ha descendido al 5%.

El 61% de los sitios de Internet latinoamericanos son brasileños, y acceden a la red 11 millones de personas, convirtiéndolo en el 8° país en el tema.

El arribo de Pedro Alvares Cabral a las costas brasileñas y la ocupación de su territorio en nombre de la corona de Portugal, en 1500, implicó para la lengua portuguesa el comienzo de su mayor aventura, y la posibilidad de una expansión sólo comparable a la realizada por España, con su idioma, en el resto de América.

Si bien la lengua española tuvo, desde el principio de la historia de Brasil, una importancia única, en razón tanto de la proximidad original de España con Portugal, cuanto por esa vecindad con los países hispánicos de América, es sólo con la firma del Acuerdo de Iguazú, en 1985, la ‘partida de nacimiento’ del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), que esa importancia transciende las fronteras meramente culturales para caer, con inexorable ímpetu, en la economía.

La integración de Brasil con sus más próximos vecinos es el factor más importante de la difusión del español en ese País.

En la creciente interdependencia de los pueblos, reforzada por el tráfico de informaciones, personas y mercaderías y, en especial, en la expansión del comercio, el mismo Kant percibió una tendencia a favor de la asociación pacífica de los mismos. Eso, y no otra cosa, ha sido la consecuencia del establecimiento del MERCOSUR, que conlleva la desaparición paulatina de la desconfianza mutua. En términos históricos, hasta hace muy poco tiempo las hipótesis de conflicto con los vecinos era uno de los temas más importantes de las escuelas militares de todos los países de América Latina y, gracias debemos dar por ello, hoy han dejado de existir.

Luego, la transformación de España, a través de sus empresas, en el segundo inversor directo en Brasil, después de Estados Unidos, y en uno de sus principales socios comerciales, se ha convertido en el segundo factor importante en la difusión masiva de la lengua hispánica en ese País.

Hoy, compañías como Endesa, BBVA, Iberdrola, BSCH, Unión Fenosa, Telefónica, Dragados, ThyssenKrupp, Repsol y muchas otras más pequeñas, son gigantescas generadoras de empleos en Brasil, y el traslado de sus ejecutivos y gerentes ha hecho inexcusable la necesidad de conocer el idioma.

Cada vez más, y de ello dan cuenta acabada recientes informes tanto de la Embajada de España ante Brasil como del propio Instituto Cervantes, aumenta el número de academias y cursos de español en las ciudades brasileñas, en las universidades y colegios. Actualmente, 26 universidades públicas y 24 privadas ofrecen licenciaturas en español, y 750 escuelas enseñan español, y un universo potencial de 50 millones de alumnos.

A la vez, se ha firmado recientemente un protocolo entre los Ministerios de Educación de Brasil y de Argentina, que propone el intercambio de 4.000 profesores de español y un número equivalente de profesores de portugués, entre ambos países.

Toda esa actividad ‘comercial’ relativa al español está generando, en Brasil, un importante nicho de negocios. Pese a que, por la gran informalidad de la economía brasileña, resulta difícil medir con exactitud el volumen económico que esta difusión de la lengua conlleva, puedo afirmar que, sin ninguna duda, ha comenzado a ser grande, especialmente en el Sudeste, y se ha transformado en una significativa fuente de ingresos y de puestos de trabajo. Sin embargo, aún resta un largo trecho por andar para llegar a una real excelencia en la calidad de la enseñanza impartida, en términos generales.

Desde otro ángulo, resulta impresionante ver hoy, después de tantos años de trabajo allí, como la mayoría de las grandes librerías de Brasil tienen un muy importante espacio destinado a libros en español. Autores españoles, argentinos, mexicanos, y latinoamericanos en general, son leídos hoy, en gran medida, en su lengua original.

El tema obligado de mi participación en la Mesa es el aspecto económico pero, seguramente, y en la medida en que las mayores compañías editoriales de México y Argentina -principales ‘productores’ de libros de América Latina- pertenecen ya a capitales españoles, los datos referidos a la magnitud de las importaciones brasileñas de libros en español deberían poder suministrarlos con total precisión Planeta, Plaza & Janés, Santillana, Bruguera, Alfaguara, etc..-

Otro aspecto fundamental a destacar desde el punto de vista económico es la música popular, y la enorme magnitud de su comercio. Desde hace varios años, todos los grandes cantantes populares de Brasil han comenzado a incorporar a sus repertorios canciones en español, y grabado infinidad de discos con ellas, que se han vendido con gran éxito. Y digo que este aspecto es fundamental, porque da una pauta concreta de la difusión de la lengua española en este país, que tradicionalmente sólo ha consumido música en su propio idioma.

La indiscutible semejanza del español con el portugués, especialmente en su forma brasileña, actúa no como una ventaja sino, muy por el contrario, como un elemento que complica el verdadero conocimiento de la otra lengua.

Afortunadamente, tanto para el idioma portugués cuanto para el español, esa gran similitud entre ambas lenguas ha llevado a desarrollar algo que se parece a un hijo de ambas, el ‘portuñol’. Esta creación cotidiana, generada muchas veces por una cierta cortesía, facilita en innumerables oportunidades la comunicación diaria y, si bien podría pensarse que atenta contra la pureza de los dos idiomas, permite a éstos, en especial al español, un dinamismo que es la esencia de su vida.

Ello así por cuanto la ‘vida’ de una lengua depende, en enorme medida, de su capacidad de evolucionar, incorporando neologismos –verdadera creación de sus usuarios- que conllevan vientos siempre renovadores. Y digo que la evolución hace a la difusión, pues estoy convencido que la pretensión permanente de la pureza original y la marcada cerrazón a incorporar novedades ha conducido al idioma francés a la decadencia, medida en términos de expansión territorial.

Mi propio País –Argentina- o, en realidad, los habitantes de su capital, los ‘porteños’, padecemos de un complejo terrible en materia de idiomas que nos lleva, en general, a pretender hablar otras lenguas, desconocidas pero pretendidamente parecidas, con autoridad.

Ello se debe, estimo, a los orígenes nacionales de nuestra inmigración, por lo demás muy similar a la del sur de Brasil. Con ese País, nuestra mayor diferencia radica en la presencia allí de una gran población de origen africano, llegada en la época de la esclavitud, que marca aún hoy una presencia de la raza negra que, como ya dije, a partir de São Paulo hacia el norte, se hace cada vez más visible proporcionalmente y más influyente desde el punto de vista cultural y religioso.

Si pensamos en una antigua descripción de los ‘porteños’, de autor anónimo, podremos todos tener una somera idea acerca de qué estoy hablando. Dice que un ‘porteño’ es un italiano, que habla español, se viste como un inglés y cree que es francés.

Lo mismo sucede con el ‘portuñol’. A ambos lados de la frontera, y aún en las grandes ciudades, la cortesía y, a veces, la pretensión, llevan a que todos intenten hablar el idioma del otro, consiguiendo que ambas lenguas evolucionen, cambien y se mantengan vivas.

Al acompañar profesionalmente a empresarios y ejecutivos argentinos y españoles a Brasil, recomiendo siempre hablar el propio idioma, y hacerlo con cierta lentitud, para permitir una real comprensión entre los interlocutores. La creación de algunos neologismos, muchos de ellos literalmente inventados en el momento, impiden con frecuencia que el otro entienda qué estamos tratando de decir.

En general, los ejecutivos brasileños no hablan español, y con ello me estoy refiriendo a la inmensa mayoría. Sin embargo, lo entienden a la perfección y, en las reuniones de trabajo y bajo condición de hablarlo lentamente, nunca requerirán la presencia de una traductora. No recuerdo, en veinticinco años de actividad en Brasil, un solo caso en que la traducción simultánea haya resultado necesaria. Por lo demás, muchos de esos mismos ejecutivos recurrirá, a la hora de responder a un hispano-parlante, a ese ‘portuñol’ al cual ya me he referido.

En el ámbito mismo del MERCOSUR, y pese a que no existe una regla escrita al respecto, existe la tradición de no requerir la presencia de traductores simultáneos en sus reuniones, con el concreto objetivo de llegar a una cierta ‘lingua franca’ .

Por su parte, y con una cierta experiencia personal en el tema, ya que he asesorado a un buen número de empresas españolas en el comienzo de sus actividades en Brasil, tampoco los ejecutivos peninsulares que trabajan allí han desarrollado un acabado conocimiento del portugués, y lo mismo ocurre con los argentinos. Y entre ellos incluyo algunos amigos que, pese a residir en São Paulo hace más de treinta años, aún utilizan el ‘portuñol’ en sus tareas cotidianas y, aún más, han dejado de hablar correctamente su lengua materna.

Es menester recalcar, sin embargo, que para los brasileños resulta mucho más fácil de entender el español americano, en especial el argentino, que el de España. Y puedo afirmar que, en general, hasta les resulta más sencillo comunicarse con un argentino que con un portugués, por lo gutural de su habla.

Sin embargo, como dije, la muy marcada presencia actual de las grandes empresas de España, y de sus bancos, en Brasil redundará, tengo la más absoluta certeza, en un muy fuerte impulso a la difusión del español en ese País. No debemos olvidar, para evaluar esa opinión, que Brasil tiene una gran vocación imperial, históricamente puesta de manifiesto, de crecimiento geopolítico, en América Latina y en el mundo todo. El potencial del español en Brasil surge, entonces, de esa misma vocación, que obligará a los brasileños a conocer el idioma de todos sus vecinos, además de tratarse éste de la lengua internacional de mayor dinamismo y crecimiento cuantitativo mundial.

Un factor que creo importante destacar es el resultado de una encuesta realizada, muy poco tiempo atrás, en la Pontifícia Universidade Católica (PUC). De sus conclusiones surge con total claridad -y casi con unanimidad- el deseo de los profesores y estudiantes de llegar a establecer una lengua ‘neutral’, que sirva de base y sustento a la integración regional y la futura concepción de una verdadera ‘nación’ latinoamericana.

Es importante, estimo, recordar que, históricamente, las ‘naciones’ surgieron de una identidad idiomática previa, y de esas ‘naciones’ luego surgieron los ‘estados’. Y digo que lo considero importante, pues al hacer un parangón con lo que ha sucedido en América, se descubre que, allí, surgieron primero los ‘estados’, como herencia de caudillismos personales, y luego, sobre esa base se pretendió construir ‘naciones’ con identidad propia. La historia reciente nos enseña que, en varios casos concretos, esos proyectos de ‘nación’ han fracasado.

El español se percibe, desde Brasil, como una lengua universal. Los brasileños son concientes de las limitaciones de un idioma que, con las únicas excepciones de Portugal y algunas ex-colonias africanas y chinas, sólo se utiliza en su propia tierra, y el poder acceder a la lengua con mayor expansión en el mundo, es considerado un privilegio.

Hace muy poco tiempo, concretamente menos de tres meses, y pese a las dificultades y los tropiezos cotidianos que surgen en la marcha de las integraciones regionales (recordemos la historia misma de la Comunidad Europea), el MERCOSUR ha reafirmado su identidad como bloque, y ratificado que, como tal, negociará tanto con el Nafta cuanto con la Unión Europea. Esa actitud, a la vez, se traducirá en una profundización de la integración de Brasil con sus vecinos, y una mayor interacción del grupo con España, vocero natural de Europa en América Latina.

Ello, sin duda, implicará que nuestros países –me refiero a los latinoamericanos de habla española- deberán acelerar la marcha de la integración que, en el área idiomática, debería significar una mayor acción, tanto de los gobiernos cuanto de las propias comunidades e individuos, en pro de la difusión del español en Brasil.

Finalmente, creo que un buen camino para lograr una mayor difusión de nuestra lengua en Brasil es profundizar cuanto se ha hecho hasta ahora a través del Instituto Cervantes y del Ministerio de Educación argentino, es decir el establecimiento de un sistema de becas y premios a profesores y estudiantes, y la instalación de colegios bilingües en las otras grandes ciudades, como Porto Alegre, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador y Brasília. Y, por supuesto, lograr la colaboración en este esfuerzo de las propias empresas españolas y argentinas que están allí instaladas, mediante el incentivo a sus ejecutivos y empleados para el conocimiento del idioma, desde el momento mismo de la selección del personal.

Valladolid, 18 de octubre de 2001.-

Un lamentable y pesimista pronóstico

Un lamentable y pesimista pronóstico

Gane quien gane en las próximas elecciones, el futuro de nuestro país, tanto en materia de inflación cuanto de energía, será negro.

Creo que tenemos la obligación de dar a conocer nuestros pronósticos, por pesimistas que éstos sean, aunque sólo fuere para que quienes no los compartan puedan evitar que se conviertan en realidades. Por eso, trataré de fundar mi pronóstico. Como todos sabemos, y el Gobierno se ha ocupado en los últimos años de demostrárnoslo hasta el cansancio, en la Argentina se puede jugar con casi todo e, inclusive, modificarlo sin que esto provoque una reacción seria por parte de los afectados. Sin embargo, existen al menos dos reglas que, ni siquiera el señor Kirchner, puede cambiar: la ley de gravedad y la ley de la oferta y la demanda. Ésta última es, y seguirá siendo, válida en cualquier lugar de la Tierra, sea cual fuera el sistema económico imperante.

Durante los 90´s, la Argentina recibió enormes inversiones de capital de todo origen, especialmente en infraestructura. Los cálculos de D. Chudnovsky y A. López (“La transnacionalización de la economía argentina”, Ed. Eudeba, Buenos Aires, 2001) establecen el volumen del decenio -1990/1999- en US$ 67.625 millones. Como dice, al citarlos, Fernando Iglesias (“Kirchner & Yo: Por qué no soy kirchnerista”, Buenos Aires, 2007), la fuente es insospechable de ‘menemismo’.

Al comenzar ese año la recesión, y ser seguida por los problemas que soportó el gobierno de la Alianza y por la crisis de 2001, la Argentina se vio frente a una gran capacidad ociosa, tanto en materia industrial cuanto en generación eléctrica, ambas determinadas por la falta de demanda.

A partir de 2002 comenzó una fuerte recuperación de la economía, que hizo crecer el PBI a tasas del 8% anual y, en los últimos tiempos, la política del Gobierno llevó a una exacerbación de la demanda, especialmente en el mercado energético. Aquí debo recordar que, en cualquier economía, el consumo de electricidad supera siempre al crecimiento del PBI.

La recuperación de la economía –y la satisfacción, prácticamente sin tensiones, de esa demanda- fue posible hasta 2006 porque se hizo uso de esas capacidades –de generación eléctrica e industrial- que habían quedado ociosas. Nótese que no hubo, desde el 2001, inversiones en la Argentina (al menos, significativas), al contrario de los números que muestran, en la materia, países como México, Brasil y Chile. En su última entrega, Monteverde nos informa que, en el primer semestre de 2007, a la Argentina llegaron US$ 509 millones de inversiones directas, y a Brasil, US$ 20.000.

A partir del año pasado, cuando, además, la suerte comenzó a serle esquiva al señor Kirchner (me refiero a la falta de lluvias en las cuencas hídricas, al excepcional frío y a los problemas políticos en Bolivia), se produjo la convergencia entre la oferta y la demanda y, entonces, comenzó esta crisis, demostrada tanto por los cortes de energía del último invierno cuanto por la inflación que ya se ha desatado, magüer lo que afirmen los señores Alberto Fernández y Guillermo Moreno.

Lo repito: en cualquier sistema económico, los precios suben cuando la demanda supera a la oferta de bienes y, en la Argentina se registra hoy porque se ha incentivado brutalmente la demanda sin que, a la vez, se hayan concretado las inversiones necesarias para ampliar la oferta industrial.

Lo mismo sucede en el área energética, pues no se acompañó el crecimiento geométrico de la demanda –inducida por el crecimiento económico y por el congelamiento de tarifas para todo tipo de consumidores- y encima se negó la existencia misma de la crisis. Hay una sola forma de empeorar una crisis, y es desmintiendo que exista.

Recuerdo que, en el 2001, cuando Brasil tuvo que enfrentar una crisis energética terrible, producto de la sequía que afectó a los reservorios de las represas hidroeléctricas, lo primero que hizo su Gobierno fue anunciar la crisis y una serie de medidas de economía de electricidad que, debido al patriotismo de los brasileños –el acatamiento fue total-, permitió su rápida superación.

En nuestro país, por el contrario, se desconoció que existiera esa crisis y, por la letal conjunción de precios bajísimos y dinero en los bolsillos, el consumo continuó aumentando. Baste recordar que, este año, ya se han vendido un millón (1.000.000) de equipos de aire acondicionado. En resumen, se adoptó una política suicida.

Ahora, el gobierno del señor Kirchner parece haber tomado conciencia (aunque públicamente continúe negándolo) de ambas situaciones de riesgo –la inflación y la insuficiencia de la oferta energética-, pero no puede encontrar el camino para resolverlas ya que, ambas, requieren de algo que no se puede comprar con dinero: el tiempo.

No basta que el señor de Vido anuncie la inmediata licitación de nuevas centrales de generación térmica o que la señora Fernández de Kirchner salga a pasear por el mundo para intentar atraer las imprescindibles inversiones. Y no basta porque, como dije, falta el tiempo.

Aún cuando el señor de Vido consiguiera el dinero necesario para construirlas, y el gas (o el gasoil, muchísimo más caro) para alimentarlas, le seguirán faltando los dos a tres años que se requiere para que entren en operación. Esos plazos son iguales aquí, en Estados Unidos, Brasil o la China.

Tampoco basta para conseguir gas que el señor Kirchner le haya dicho al señor Evo Morales que lo llame si las compañías multinacionales que operan en Bolivia no realizaran las inversiones que ese país requiere para extraerlo y transportarlo hasta la frontera, refiriéndose a que el Gobierno argentino haría esas inversiones. Y no basta porque, aunque fueran ciertas y posibles esas inversiones, se requiere de tiempo para explorar nuevos yacimientos y para construir los gasoductos.

Y ese tiempo faltará cualquiera sea el candidato que gane las elecciones presidenciales que se avecinan.

Y el año próximo, salvo que ocurra un milagro, la crisis energética se sentirá más generalizadamente, y la oferta de bienes no mejorará, y ello producirá –amén de los incrementos salariales que se avecinan- un mayor impulso para la inflación.

Desde otro ángulo, cabe considerar que los inversores, en general, carecen de larga memoria y, cuando la oportunidad es buena y la expectativa de ganancias permite asumir el nuevo riesgo, regresan con sus capitales, especialmente los ‘golondrina’, aún cuando hayan soportado recientemente un default.

Pero no es menos cierto que, hoy, hay un inmenso abanico de posibilidades de invertir en el mundo y, si alguien considerara a nuestro país como una oportunidad, seguramente se haría presente un consultor o un banco –ellos sí de larga memoria- que les hablarán de nuestra realidad.

El eventual candidato a inversor le contaría a su asesor que quiere invertir aquí, y el diálogo podría ser así:
Quiero ir a Argentina a colocar mi dinero en una fábrica ….
Me parece bien; es un país magnífico y lleno de oportunidades, pero no hay seguridad jurídica y los contratos no se respetan.
Bueno, pero siempre podría recurrir a los Tribunales …
No, pues los jueces dependen del Consejo de la Magistratura, que está en manos del Ejecutivo, que es quien no respeta los contratos.
Pero, si no tengo nada que ver con el poder político, siempre podré vender mis productos al precio que el mercado acepte pagar y, como los argentinos son buenos consumidores, podré obtener buenas ganancias.
No, porque entonces llegará un funcionario que le pedirá a Ud. que le muestre sus costos, para que él pueda determinar a cuánto deberá vender Ud. sus productos y cuánto podrá Ud. ganar.
Pero, supongamos, el producto que pretendo fabricar no reviste interés para el Gobierno, ya que se trata de algo que no forma parte de la canasta familiar y, consecuentemente, no afectaría al índice de precios que mide el INDEC.
OK pero, aún así, le sugiero que no vaya a ese país, pues no tendrá gas ni luz para fabricar sus productos.
¿Es razonable pensar que alguien estará dispuesto a invertir en infraestructura en esas condiciones?

De allí que mi pronóstico para el futuro inmediato de la Argentina, mi país y el de mis hijos, sea lamentable y pesimista, ya que para que el tiempo pueda comenzar a correr, las inversiones se necesitan ya y, como he descripto en ese imaginario diálogo, no se producirán, al menos en lo inmediato.

Buenos Aires, 8 de octubre de 2007.-