lunes, 26 de enero de 2009

Actualización de un pronóstico

Actualización de un pronóstico

Hace ya tiempo, como se puede ver en mi blog, realicé un pronóstico acerca de qué podía esperar Argentina este año, signado por las elecciones legislativas de mitad del período presidencial, que tienen ya marcada su fecha para el 25 de octubre.

Tal como confesé en un reciente artículo, nunca imaginé que podía producirse una crisis económico-financiera de la magnitud de esta que está haciendo entrar en recesión a economías como la alemana, la española o la británica.

De cualquier modo, esa crisis se ha transformado en un dato de la realidad y, como tal, amerita su inclusión en el escenario nacional.

Pues bien, entonces: creo, como ya he dicho, que la llegada real –hasta ahora, ha sido muy tenue- del tsunami importado a las costas argentinas se producirá a fines de febrero, o principios de marzo.

Su arribo traerá aparejado, sin lugar a dudas, un aumento sideral del desempleo en Argentina, y un crecimiento geométrico de los índices de inseguridad ciudadana. Es decir, golpeará sobre los dos temas que, según todas las encuestas, preocupan más a los argentinos.

Además, encontrará al Gobierno totalmente inerme, ya que ha desperdiciado la mejor coyuntura internacional desde la primera mitad del siglo XX.

¿Qué significa esto? Que Argentina, que carece de redes sociales de contención, tampoco podrá hacer frente a la necesidad de atención de miles y miles de hogares, que se quedarán sin sustento. Para comprobar esto, basta con recordar que los famosos ‘planes’ del Gobierno hoy tienen un monto mensual de $ 150, cuando la canasta familiar, mal que le pese al Indec, se aproxima a los $ 1.000.

Por otra parte, el anunciado “rodrigazo” que el Gobierno está implementando –con la luz, el gas y el transporte- en estos días, hundirá aún más en la miseria a muchos argentinos que habían alcanzado, a los arañazos, el status de clase media.

Sobre todo en el conurbano bonaerense, bastión del voto clientelista de Kirchner, los intendentes y caudillos no saben de qué disfrazarse para explicar a toda esa gente, a la cual el Gobierno convenció de comprar sus primeros equipos de acondicionamiento del aire -1.500.000 en los dos últimos años- que no podrán usarlos puesto que, si lo hacen, deberán dejar de comer.

Pero hay otro elemento a considerar en este escenario, que considero inevitable: la actitud de los ‘barones’ de ese conurbano y de los caciques sindicales, encabezados por don Hugo “Camión” Moyano. De todos los movimientos políticos que conozco, y son muchos, el más caníbal es el peronismo. Siempre he comparado la situación de sus transitorios líderes –obviamente, no me refiero al propio Perón- con la de esos nadadores que, en los mares tropicales, bailan con los tiburones bajo la superficie.

Pese al riesgo que un deporte tan extremo conlleva, practicarlo y salir indemne es posible. Sin embargo, basta que el nadador –o uno de ellos mismos- sufra una herida, por mínima que sea, para que el cardumen de tiburones lo despedace.

Y no hay que olvidar el efecto sobre la realidad del paro agropecuario que se desencadenará el 10 de febrero ni, mucho menos, las consecuencias de la histórica sequía que está destruyendo tanto a los productores cuanto a la caja del Gobierno.

Diseñemos, imaginariamente, el escenario de marzo: desocupación masiva, paro agropecuario, creciente inseguridad, cortes de energía a quienes no hayan podido pagar el aumento, desesperación de los ‘barones’ ante el suicidio que se les pide, incapacidad de reacción del Gobierno central, inflación en aumento (la temida “estanflación”), monstruosa caída en la recaudación, descontrolados reclamos salariales, y un posible default explícito (más allá del que trae aparejado, desde hace ya dos años, la manipulación dolosa de las cifras por el Indec y el reciente fallo del Juez Griesa, en Nueva York).

Con ese tan complicado escenario -ruego a Dios equivocarme y, con ello, convertirme en el hazmerreír de todos-, sólo es esperable una conmoción social de magnitud desconocida, con saqueos fogoneados por esos ‘barones’ que, por supuesto, pondrán cara de inocentes, y que convertirá a los sucesos de diciembre de 2001 en un mero ensayo de la obra real.

A partir de entonces, es dable esperar la renuncia, o la fuga, de doña Cristina y de su egregio cónyuge, el usurpador, a la cual intentarán sumarse los de Vido, los Jaime, los Boudou, los Randazzo, los Fernández (cualquiera sea su bigote), los Kunkel, los Conti, y tantos etcéteras. Espero que la sociedad entera lo impida porque, al menos una vez, los responsables deben pagar sus robos, sus estafas y sus crímenes en nuestra sociedad.

¿Qué sucedería en ese momento? Mi deseo será que asuma don Julio César Cleto, que éste llame rápidamente a elecciones, y que un nuevo liderazgo surja de las cenizas de esta Argentina que, pese a que “está condenada al éxito”, según Duhalde el bueno, no ha hecho otra cosa que fracasar durante los últimos 60 años.

Un último anhelo, como antes de una cirugía: si tiene que pasar, que sea rápido.

De todas maneras, si doña Cristina y don Néstor consiguieran capear ese temporal inédito, es altamente probable que pierdan las elecciones de octubre, traducida esa derrota en la resignación de las mayorías propias en las cámaras del Congreso. En la medida en que la filosofía y la lógica interna del modelo K impide que sus ejecutores puedan gobernar en minoría, el otro cuello de botella de la situación del país, y de su Presidente, se producirá entonces.

Bs.As., 26 Ene 09

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Nuestros 2.000 milagros cotidianos



Nuestros 2.000 milagros cotidianos

Hoy, Notiar cumple 2.000 milagros seguidos. Y los llamo milagros porque, para sobrevivir, ha tenido que atravesar épocas muy tormentosas de la vida institucional y política de la Argentina. Son casi cinco años y medio de historia, signados por este curioso y deleznable proceso liderado por don Néstor, a quien doña Cristina heredara, pero poquito.

Pero también los llamo de ese modo porque sólo una fuerza divina pudo hacer que, durante todo ese lapso, que se dice muy fácil, Humberto Bonanata, el padre de la criatura, y su mujer, han debido pasarse todas las noches en vela, descuidando vidas y haciendas, con el sólo y único propósito de que esta voz de libertad no se apagara.

Humberto ha condenado a su familia a soportar verdaderas penurias económicas, porque quienes hubieran debido apoyarlo irrestrictamente, y podían hacerlo, prefirieron no inmiscuirse, no ejercer el coraje, ni siquiera desde el anonimato. Notiar se hace todos los días sólo porque Humberto está decidido a soportar, estoicamente, el peso inmenso de un pedacito del cielo de libertad de la Argentina.

Me viene a la memoria un poema de Blas de Otero, que hubiera podido estar dedicado a Bonanata: "Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré como un anillo al agua. Si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra. Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada. Si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra. Si abrí los ojos para ver el rostro puro y terrible de mi patria. Si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra".

Vaya, pues, mi homenaje a este hombre y a su familia, tan íntegros y tan callados, que diariamente gritan las verdades que la prensa oficial y el periodismo venal no quieren publicar.

¡Felices 2.000, Notiar! ¡Y muchas gracias, Humberto!

BsAs, 26 Ene 09

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viernes, 16 de enero de 2009

El anunciado “rodrigazo”



El anunciado “rodrigazo”

El 29 de julio de 2008 publiqué en mi blog u
n artículo, “El inevitable ‘rodrigazo’”, que fue reproducido en varios sitios de Internet (entre otros www.lacajadepandoraonline.com, www.políticaydesarrollo.com.ar, www.nuevoencuentro.com, www.notiar.com.ar, www.newpolitic.com www.totalnews.com.ar,) en el cual explicaba por qué consideraba inevitable lo que hoy es tapa de todos los diarios del país.

Han comenzado a llegar a los hogares, comercios e industrias las nuevas tarifas de energía eléctrica, que triplican los valores de las anteriores con igual consumo, y próximamente sucederá lo mismo con las del gas. Los aumentos en el transporte automotor, sumados a la inexistencia de monedas en plaza, han golpeado con fuerza en los bolsillos del sector más humilde y postergado de nuestra población, que se ve obligado a soportar la humillación de utilizarlo.

Por lo demás, y tal como anunciaba en el mismo artículo, continúa cayendo la producción de petróleo y gas y, tal como tan bien explicara Alieto Guadagni recientemente, Argentina importa fueloil de baja calidad y, por ello, altamente contaminante, de Venezuela, mientras exporta cantidades mayores del mismo producto y de mejor calidad.

Si bien decía entonces que la inflación sólo había podido contenerse a raíz del enfriamiento forzado de la economía, producto del prolongado conflicto con el campo. Hoy, esa retracción en el consumo ha sido impulsada aún más por la crisis económico-financiera –que, debo confesar, no había previsto- que ha detonado en el mundo, y cuyos plenos efectos llegarán, indefectiblemente, en febrero o marzo a nuestras playas.

Desde el comienzo de mi nueva afición como ‘escribidor’ de mi visión de la realidad cotidiana, he sostenido que la forma correcta de atender a los problemas causados por la crisis anterior -2001/2002- en materia de tarifas, era la de subsidiar sólo a los sectores de menores recursos, dejando librada al mercado la fijación de los precios al resto de los consumidores, y respetando a rajatabla los contratos de concesión firmados.

Sin embargo, en este tema, como en muchísimos otros, el Gobierno ha hecho exactamente lo contrario. Congeló todo y, con ello, consiguió descapitalizar a las concesionarias, sean éstas de transporte de pasajeros, de generación, transmisión y distribución eléctrica, entre muchísimas otras.

Con la habitual falta de transparencia que permite la inexistencia de controles administrativos y judiciales (los primeros, por el recorte de facultades o el desplazamiento de sus titulares para facilitar el nombramiento de los obsecuentes, los segundos, por la nueva configuración del Consejo de la Magistratura, que hace pender una espada de Damocles sobre la cabeza de los jueces díscolos), el Gobierno ha montado una montaña de subsidios intrincada e insostenible, que facilita el robo y el latrocinio que perpetran diariamente sus funcionarios.

Hoy, golpeado en su órgano más sensible –la sacrosanta caja-, el Gobierno ha detonado el anunciado “rodrigado”, que un poco de sensatez y de sentido común hubiera hecho evitable.

La pregunta del millón respecto a esta suba brutal de tarifas es: si yo, un mero abogado, pude prever con tal precisión lo que sucedería en la materia, ¿cómo don Néstor, doña Cristina o alguno de sus cómplices ministros no pudo verlo?

Evidentemente, no lo hicieron, y vaya a saber por qué. En realidad, lo que sí sabemos es que don Néstor está dispuesto, todavía al menos, a dar batalla en las elecciones legislativas de octubre de este año. Y parece loco o imbécil un comportamiento que, en ese escenario y luego de producir el odio de los sectores medios debido a la sinrazón de la pelea con el campo, hoy también provoque, ex profeso, el rechazo de los más pobres, que son su casi única base de sustentación en el conurbano bonaerense.

Para concluir, me permito reproducir un párrafo de otro artículo que se encuentra en mi blog (“¿Qué mueve a Néstor Kirchner?”), editado el 3 de junio de 2008 y reproducido en
www.nuevoencuentro.com.ar. “Hay que recordar que el PJ, desde su nacimiento, es uno de los movimientos políticos más caníbales que han existido. Kirchner sabe que, si cediera y, con ello, demostrara debilidad, su base de sustentación, aún con la caja en sus manos, rápidamente comenzaría a actuar para fagocitarlo. Los hoy tan leales intendentes del conurbano, los jerarcas sindicales y las ex-tropas duhaldistas no demorarían mucho en ‘borocotizarse’ a favor de un nuevo líder que les garantizara la supervivencia y las prebendas”.

Espero, por el contrario, haberme equivocado en el resto de los pronósticos para este año, publicados también en mi blog. Porque, si también acertara, sería terrible para todos.

Buenos Aires, 16 de enero de 2009.-

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lunes, 12 de enero de 2009

La esquizofrenia del Gobierno

La esquizofrenia del Gobierno

Una de las formas de la esquizofrenia es la división de la personalidad. Y es obvio que la pareja presidencial la padece.
No me refiero solamente al complejo discurso de doña Cristina, que utiliza un muy estructurado decir -carente, por completo, de contenido-, sino a su remanida intención de beneficiar a los más pobres mediante su modelo de “acumulación con inclusión”.
Tal como dijimos en estas notas tantas veces desde 2003, el Gobierno ha cometido todos los errores –verdaderos crímenes- posibles en materia de servicios públicos, de generación –y transporte y distribución- de energía, de exploración y producción de petróleo y gas.
Esos errores fueron, básicamente, medidos en términos de congelamiento de tarifas y de sustitución de las razonables ganancias mínimas del capital invertido por subsidios, arbitrarios y oscuros.
Así, Argentina se quedó sin petróleo, sin gas, sin luz, sin transporte público, sin inversión.
Lo lógico hubiera sido –perdón por lo contrafáctico- dejar que las tarifas se movieran al ritmo normal de una economía libre, y subsidiar a los consumidores de menores recursos el consumo, mediante la aplicación de precios diferenciales. Eso hubiera permitido que continuara la llegada de inversiones (interrumpida en 1998) para mejorar la oferta de tales bienes.
El atraso –o ‘desacople’- de los precios internos respecto a los internacionales y, en especial, los de los países vecinos, hasta julio o agosto de 2008, llevaba inevitablemente a un nuevo ‘rodrigazo’, nombre que los argentinos le pusimos, en 1975, a un brusco sinceramiento de tarifas y tipo de cambio.
Eran tiempos de una inflación –próxima a la hiper- que llegaba a porcentajes de 25% a 30% anual, salvo para el Indec de don Guillermo Moreno.
Al estallar la crisis internacional, ‘la sociedad de la comunicación’ en la que vivimos puso en inmediato conocimiento público el cambio de hábitos y así, “cuando el mundo llegó a complicarnos” (doña Cristina dixit), el consumo se retrajo y, con ello, desaceleró la demanda, frenando de ese modo la, hasta entonces, imparable inflación.
Hoy, cuando el Gobierno debiera contar en su arsenal y a buen recaudo con medidas monetarias y económico-financieras para intentar evitar el derrumbe de nuestro país, carece de ellas y se ve obligado, máxime en un año electoral crucial, a reducir los subsidios y aumentar los precios internos. Cuando todo el mundo está haciendo, exactamente, lo contrario.
Y aquí llegamos al diagnóstico de esquizofrenia que da título a este artículo.
Nótese que todas las medidas anunciadas recientemente por doña Cristina desde el atril, y frente a la cohorte de aplaudidores crónicos, está dirigida a la franja de mayores ingresos, es decir a aquellos cuyas vidas no dependen, en general, de un salario.
En ese sentido fueron la supresión de la ‘tablita de Machinea’, los créditos para comprar autos, heladeras, etc., anunciados como medidas de ‘redistribución’ de ingresos.
Que todo eso se haga regalando –se coloca al 11% mientras que la tasa del mercado triplica ese porcentaje- la plata de los jubilados será materia de otro artículo.
Pero que, a la vez, mientras se intenta mejorar el humor de las clases media-alta y alta, se perjudique con tarifazos no discutidos a los más pobres, a los que se dice privilegiar, no deja de ser una manifestación de división de personalidad.
Digámoslo con todas las letras: en Argentina hay hambre, hay desnutrición, hay analfabetismo, hay desocupación, hay marginalidad, hay pobreza extrema, hay miseria, hay violencia y hay droga y juego. Y en todos los casos, los índices reales de medición señalan que todos esos parámetros han crecido desde que don Néstor llegó al poder.
Pero parece ser esencial a la maquinaria de poder de los K que existan esas situaciones y que éstas permitan el clientelismo más desenfrenado.
Sin embargo, que mientras el discurso oficial continúa haciendo gala de un cinismo extraordinario, los subsidios (los famosos ‘planes’) hoy tengan un nivel de $ 150 mensuales o que, por única vez, se distribuyan $ 200 a los jubilados, mientras se exime de impuestos a los salarios que superan los $ 7.000, no deja de justificar este título.
Habría, entre otras medidas, que disminuir los impuestos indirectos –sobre todo, el IVA- para los bienes de primera necesidad, pero eso afectaría la sacrosanta caja de la que dispone don Néstor para disciplinar al conurbano bonaerense, aparentemente el último bastión de su antes omnímodo poder. Y habría que destinar fondos para llegar con el gas canalizado a los sectores más humildes, ya que la garrafa implica pagar hasta cinco veces más.
Esperemos, entonces, que la lipotimia y la deshidratación permitan a doña Cristina unir sus hemisferios cerebrales y optar por unificar su discurso y su acción.

Buenos Aires, 11 de enero de 2009.-
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jueves, 1 de enero de 2009

LLegamos al 2009



Llegamos al 2009

Sí, pese a todo lo que nos pasó en 2008, llegamos al 2009, como manda el calendario.

¿Qué nos pasará este año a los argentinos? Con seguridad, de todo.

El campo reiniciará, en algún momento del verano, su lucha en pos de lograr rentabilidad para una actividad que, mal que les pese a los K, es el motor que tracciona a la economía argentina. Esta vez, espero, no se producirán cortes de rutas, ya que la sensación general –y esto es un defecto de la Mesa de Enlace- es que, con el voto ‘no positivo’ de don Cobos y la consecuente derogación de la Resolución 125, el campo ‘ya ganó’ y no debería protestar.
En esta materia, entonces, resulta imprescindible que el sector realice una muy intensa campaña de concientización y explicación de cara a las clases medias urbanas, campaña que no puede reducirse, por lo reducido de su alcance, a la aparición de los dirigentes en programas periodísticos de televisión.

Otra cosa que nos pasará es que, en febrero o marzo, la crisis económico-financiera mundial –en verdad, una crisis de confianza, como explica Jorge Castro- llegará a nuestras playas, produciendo una masiva desocupación en el sector industrial y, sobre todo, en el de la construcción. Esa crisis importada, cuya llegada ya es inevitable, se sumará a la crisis interna, que nació en el 2007, producto de la pésima conducción de la economía por parte de don Néstor.
Ernesto Kritz, tal vez la persona que más sabe del mercado laboral en Argentina, prevé la pérdida de, al menos, 300.000 puestos de trabajo.
El tema es sumamente preocupante, no solamente por el efecto individual que producirá en las personas y en las familias de los directamente afectados, sino que revestirá características sociales de alta conflictividad.
Ni el Gobierno ni la oposición parecen haberse puesto a pensar en urgentes medidas de contención, y las arcas del Ejecutivo estarán lo suficientemente exhaustas como para poder pergeñar subsidios masivos.
Además, el peor efecto de la desocupación será, con toda seguridad, el incremento geométrico de la inseguridad, tanto urbana como rural.
Es decir, que los dos temas que más preocupan a la sociedad en su conjunto, según todas las encuestas, se agravarán, y mucho, en el año que hoy comienza.

Ambos factores, la nueva crisis del campo y la desocupación, con su secuela de inseguridad, serán un gran caldo de cultivo para la conmoción social, y la primera gran prueba de supervivencia para los K.

Otra cosa que está apareciendo –espero- en el horizonte, es una incipiente independencia de los jueces y de los fiscales. Si ese nacimiento tan necesario se produce –y ello es altamente probable, dada la fragmentación que, por derecha y por izquierda, está sufriendo el kirchnerismo- muchos funcionarios, comenzando por el propio don Néstor, comenzarán a desfilar por los Tribunales.
En este sentido, ha sido sumamente positiva la presentación judicial efectuada por la señora Carrió y la Coalición Cívica, pues se ha transformado en un verdadero índice-recordatorio de los mayores casos de corrupción en la Argentina, que no va a poder ser ‘cajoneado’ fácilmente, en especial por la luz que proyecta sobre la realidad actual la altamente probable derrota de los K en las elecciones legislativas de octubre.
Con esa previsible derrota, no solamente el sol calentará desde otro lado, sino que, casi con seguridad, desaparecerán los ‘super-poderes’, el manejo espurio del Consejo de la Magistratura y, en especial, la concentración de la caja en manos de don Néstor.

En el orden internacional, también creo que se terminarán las veleidades bolivarianas de doña Cristina y su patrón, ya que la baja del precio del petróleo, la sangre de las venas de Chávez, restará a éste protagonismo en América Latina, y obligará al Gobierno a olvidarse de sus alianzas regionales con Morales, en Bolivia, con Correa, en Ecuador, y hasta con el Presidente de Nicaragua. ¡Vaya banda de insanos que tenemos como únicos amigos en el continente!
Además, creo que la recuperación del Congreso de sus facultades constitucionales también podrá poner un freno a las buscadas amistades con Rusia, Libia y tantos otros países que, a contramano de la declamada política de derechos humanos del Gobierno, sojuzgan a sus habitantes pero son del agrado de los K.

Si los K sobreviven a los efectos internos de la crisis, llegaremos con muletas a octubre y, si entonces pierden las elecciones, el escenario habrá cambiado dramáticamente porque, en la estructura mental de don Néstor, nunca ha sido posible gobernar sin mayoría en ambas cámaras.
Entonces será el momento de la renuncia, de la fuga o de la detención tras las rejas del matrimonio que quiso ser imperial, asumirá don Cobos y llamará a elecciones. Con esta oposición tan dividida, ¿qué podrá ocurrir? Sólo Dios lo sabe.

Hasta que algo de todo eso se produzca, todos tenemos la obligación de detener a los K en un campo totalmente nuevo, el generado por la ley de lavado de dinero y amnistía provisional y fiscal.
Hace unos días, en una nota que llamé “Aprovechar la mala fama”, que se encuentra en mi blog (
www.egavogadro.blogspot.com), propuse que todos nos uniéramos y exigiéramos a todos los candidatos a legisladores, de todos los partidos y alianzas, que asumieran el irrevocable compromiso de derogar esa ley tan pronto se hagan cargo de sus bancas, y de declarar públicamente que no sólo lo harán, sino que además dispondrán la investigación del origen de los fondos, la confiscación de aquellos no justificados y la prosecución de los juicios contra los grandes deudores del Fisco.
El título de la nota antedicha se vinculaba a la falta de seguridad jurídica que, en la era K, nos ha convertido en el hazmerreír del mundo y en el último país del planeta –salvo Nigeria y Zimbawe- en recibir inversiones.

Finalmente, no olvidemos que, como dijo Amado Nervo, “yo fui el arquitecto de mi propio destino”. Pongámonos a trabajar ya, pero ya mismo, en una lista, muy corta por cierto, de coincidencias básicas, que permitan reconstruir a la Argentina que queremos y en la cual deberán vivir nuestros hijos y nietos, porque será la única forma de evitar su desmembración. A riesgo de resultar reiterativo, pregunto: ¿es posible creer que el mundo, que se enfrenta a la plaga del hambre masivo, permita que un territorio poblado por sólo 40 millones pero capaz de producir alimentos para 400, esté en manos de unos orates?

Dentro de lo que cabe, ¡feliz año nuevo!

Buenos Aires, 1° de enero de 2009.-
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viernes, 26 de diciembre de 2008

El miedo en la era K



El miedo en la era K

No deja de llamar la atención el coro de aplaudidores que rodean, siempre, al atril presidencial, se encuentre éste en manos de don Néstor o de doña Cristina.

Y lo que conmueve es ver en la pantalla del televisor las caras de los industriales que, con las escasas excepciones de los amigos del poder, todos ellos nuevos ricos –o riquísimos-, son golpeados día a día por la maquinaria kirchnerista de poder.

Así, es dable descubrir en esa claque de humillados a los dueños o presidentes de los grandes conglomerados industriales argentinos, los cuales, a pesar de las humillaciones a que son sometidos por los funcionarios y hasta por los mismos co-presidentes, no dudan al momento de aportar su número y su imagen a las anunciadoras ceremonias cotidianas.

Y eso se debe, exclusivamente, al miedo, al verdadero pánico, que el poder K les inspira.

Hace mucho tiempo, cuando la gestión de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior comenzó, tuve oportunidad de oír, en boca de uno de sus propios protagonistas, una anécdota que hoy se ha hecho muy conocida.

Moreno había convocado a los mayores líderes industriales de Argentina a una reunión, cuyo único objetivo entonces fue de informarles cómo habían cambiado las reglas de juego en el país.

Después de hacerlos esperar un buen rato, entró a la sala donde estaban reunidos y les comunicó que, a partir de ese momento, quien mandaba era él, puesto que era el que “la tenía más larga”.

Hasta allí, y salvo la notable guarangada, estaba todo bien en la historia. Sin embargo, admirado frente al relato de la continuidad de la reunión, pregunté a mi interlocutor, el titular de una enorme empresa familiar, por qué no se había levantado, al menos, y abandonado el lugar.

La respuesta no pudo más que sorprenderme. “¿Estás loco? Si lo hubiera hecho así, hubieran fundido mi empresa”. Obviamente, el miedo había comenzado a reinar en ese ámbito.

¿Cuáles son las medidas que impone don Néstor a través de su “Lassie”? Obliga a abrir costos, determina índices de ganancias, prohíbe las exportaciones, cierra mercados, congela tarifas, subsidia arbitrariamente, interviene en el mercado oficial de cambio, aumenta los impuestos y las retenciones, establece cuotas para atender al mercado interno, y un largo etcétera por todos conocido.

La realidad es que, si los industriales tuvieran todas consigo en materia, por ejemplo, impositiva, podrían enfrentar al Gobierno y a sus patoteros con altura, como hizo el Dr. Aranguren, de Shell, pese a que le costaron bloqueos a sus estaciones de servicio y hasta amenazas de cárcel.

Los demás, sumidos en el pánico, aceptan los exabruptos y las presiones, en una vana tentativa de salvar si no todo, al menos lo posible, y acuden presurosos a la voz del amo para integrar el concierto aplaudidor.

Y ese salvataje parcial, al cual todos hemos asistido incluye hasta la cesión –casi siempre gratuita, pese a su disfraz de onerosidad- de parte del capital de sus empresas, hoy a precios de remate debido tanto a la crisis interna –que comenzó muchísimo antes- como a la internacional, que el mundo nos trajo “cuando llegó a complicarnos”, como nos enseña Cristina.

Hoy, K y sus amigos se han adueñado de gran parte de la economía nacional, tanto a través de su permanente triunfo en licitaciones públicas amañadas cuanto mediante la ‘compra’ de porcentajes (léase, YPF, etc.) o de la confiscación de las cuentas individuales en las AFJP’s, que conllevó a la ANSES –que consolidó y unificó las tenencias de cada una de ellas- a quedarse con una porción muy importante del capital de las mayores empresas argentinas.

Esos porcentajes en la propiedad de las acciones de las sociedades permitirá al Gobierno hacerse de cargos en los directorios y, con ello, a influir decididamente en las decisiones empresariales. En algunos casos, esas participaciones superan el 30% del capital y, para descubrir la magnitud de lo que ello significa, basta recordar que el paquete de control de la mayor empresa del mundo –General Electric- no supera hoy el 2,5%.

Pese a la sensación generalizada, la crisis internacional, con su secuela de enorme desempleo y consiguiente aumento de la inseguridad ciudadana, aún no ha llegado a la Argentina. Sólo se espera su verdadero desembarque a partir de febrero o marzo de 2009.

Cuando ello ocurra, las empresas valdrán aún menos que hoy, cuando ya se pueden comprar en bolsa por centavos. Seguramente, con la caída en el precio de los commodities agropecuarios, también los campos argentinos sufrirán una marcada devaluación.

Entonces será el momento en que los amigos K, o ellos mismos a través de aquellos, aparecerán con millones de pesos en efectivo –producto del juego y del lavado indiscriminado de dinero mal habido- a comprar todo lo que exista.

La señora Carrió está llamando a los dueños de la tierra, estos días, a resistir y no vender, pero sabemos que todo, salvo el honor, tiene su precio y, cuando la oferta y las presiones –que, con certeza absoluta, también aparecerán- harán que esas ventas forzadas se produzcan, en un círculo vicioso que hará crecer la fortuna de los K y las posibilidades de éstos de multiplicar sus esfuerzos y sus adquisiciones.

Por eso, estoy convencido que el camino es otro: Realizar una inmediata recolección de firmas en todo el país e imponer al próximo Congreso que surja de las urnas de octubre la obligación de derogar la ley de blanqueo, de devolver el Consejo de la Magistratura a su composición original (en la que el Poder Ejecutivo no tenía participación alguna), y de derogar los artículos del Presupuesto Nacional que otorgan los ‘super-poderes’, avisando al mundo entero que, como dije en un artículo anterior, Argentina aprovechará su mala fama y, con la misma inseguridad jurídica que ha imperado desde hace años en el país, investigará todas y cada una de esas compras, todos y cada uno de los dólares y pesos blanqueados, todas y cada una de esas licitaciones amañadas, todos y cada uno de los precios facturados por las empresas amigas del Gobierno, y todas y cada una de las fortunas amasadas por los K, sus funcionarios, sus parientes, sus amigos y sus testaferros. .

Sólo con ello podremos volver a tener un país en serio, como dice el chiste que el Gobierno vende desde su asunción, en el lejano 2003.

Argentina tiene que recordar que “con una Justicia independiente, todo es posible; sin ella, nada lo es”.

Es, verdaderamente, nuestra última oportunidad. Si fallamos, Argentina –como Estado y como entidad jurídica- desaparecerá del mapa mundial, como ha sucedido en el pasado con Checoeslovaquia, con la URSS, con Yugoslavia, o lo que aún puede suceder con Gran Bretaña (Escocia), con Bélgica, etc.

Para concluir esta nota, ya demasiado larga para mi gusto, dejo formulada una pregunta, cuya respuesta debe ser seriamente meditada: Si Argentina, como sabemos, puede producir alimentos para 400 millones de personas, ¿el concierto mundial –léase ONU, el grupo de los 20, etc.- dejará que esta verdadera factoría esté en manos de unos cretinos que impiden que lo haga y, con ello, alivien el hambre en el planeta?

Dentro de lo posible, que no es mucho, ¡feliz 2009 para todos!

Buenos Aires, 26 de diciembre de 2008.-

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viernes, 19 de diciembre de 2008

Aprovechar la mala fama

Aprovechar la mala fama

Ayer, el ex Honorable Congreso, sancionó la ley que, en una de sus muy malas estipulaciones, otorga a los lavadores de dinero, producto del tráfico de drogas y de la corrupción, una plataforma para ingresar a nuestro país, con un amplio e indiscriminado silencio acerca del origen de esos fondos.

El argumento del Gobierno y de sus legisladores ‘sí-Néstor’ que vincula la norma con la repatriación de capital argentinos fugados de Argentina a lo largo de decenas de años es totalmente falaz y mentiroso, ya que la forma en que el artículo en cuestión está redactado excluye, por completo, la inocencia y la ingenuidad de sus impulsores.

Los argentinos que se llevaron el dinero –y hoy lo hacen a un ritmo superior al 2001- lo hicieron, básicamente, por la inexistencia de seguridad jurídica y por la voracidad fiscal de nuestros sucesivos gobiernos. Y la pareja conformada por Néstor y Cristina no son, precisamente, los más aptos ni creíbles como para invertir el rumbo de ese dólar-ducto que, día a día, empobrece y achica nuestra economía.

La tan justificada desconfianza de nuestros ciudadanos, motivada en las sucesivas confiscaciones y disparates a los que han visto sometidos sus ahorros (léase ‘ahorro patriótico’, ‘bonos azul y blancos’, ‘corralito’, ‘corralón’, devaluaciones, ‘pesificaciones asimétricas’, etc.), no cambiará por la simple sanción de una ley. Baste recordar que este mismo ex H° Congreso sancionó, a fines de 2001, una curiosísima ley que decía que la ley sería respetada; me refiero a la Ley de Intangibilidad de los Depósitos, un mamarracho más de una larga serie, y que, además, fue violada a los pocos días.

Entonces, ¿a quiénes se busca atraer? Muy simple: a capos de los carteles de la droga, que hoy son acorralados en el mundo financiero internacional, y a los amigos del Gobierno –Kirchner y los intereses de los fondos de Santa Cruz incluidos- que, de la noche a la mañana, han nacido, inexplicablemente, en lo más alto del firmamento económico nacional.

Ayer, como dije, los senadores ‘sí-Néstor’, como habían hecho la semana anterior los diputados ‘sí-Néstor’, sancionaron este peligroso adefesio, que nos aísla aún más, si cabe, del mundo civilizado.

Y, a partir de ahora, al menos en el imaginario gubernamental, afluirán a nuestras costas esos nuevos capitales inmigrantes, venidos de no se sabe dónde y nacidos no se sabe por qué, a reactivar nuestra alicaída economía, tan vulnerable –pese a que “aquí estamos, de pie, en medio de una crisis generada en otros país” (Cris dixit)- y permitirnos continuar creciendo y rearfirmando el modelo ¿“de inclusión”? de don Néstor.

La fragmentada oposición nada pudo hacer para evitar este nuevo dislate gubernamental.

¿Qué nos queda, entonces? Mi receta es muy simple: aprovechemos nuestra mala fama.

Todo el arco político opositor y decente, más la Iglesia y los líderes de las comunidades religiosas, deben suscribir un comunicado informando, urbi et orbi, que, cuando llegue el anhelado octubre y, con él, la derrota electoral de esta verdadera banda de ladrones, esta ley será revisada, en cumplimiento de los acuerdos internacionales que Argentina ha suscripto, y los capitales que hubieran llegado hasta entonces sin declarar su origen serán confiscados.

¿No les parece que creerán los lavadores en ese comunicado? ¿No hemos dado sobradas muestras de nuestra falta de respeto por los precedentes y por las normas y leyes vigentes? Si hacemos lo que propongo, hasta los lavadores se cuidarán muy bien de traer esos fondos y, con ello, nos ahorraremos, sólo tal vez, un destino comparable a las tristísimos realidades de México, Colombia y las favelas brasileñas.

He dicho, en reiteradas oportunidades, que agradezco a la pareja imperial que, haciéndome recuperar diariamente mi capacidad de asombro, me mantiene joven. Debo agregar a los destinatarios de mi agradecimiento a la comunidad en general, que ha mirado impertérrita como confiscan sus cuentas de ahorro en las AFJP’s, como cooptan al Consejo de la Magistratura, como quitan facultades a la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, como ejerce el verdadero poder quien no fue elegido, y un largísimo etcétera.

Buenos Aires, 19 de diciembre de 2008.-
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