sábado, 7 de noviembre de 2015

Canallas, hasta el último día



Canallas, hasta el último día

"Siempre habrá unos iluminados dispuestos a apropiarse de la verdad y a tratar de imponerles esa verdad a los demás". Leonardo Padura

El viernes, en su más reciente acto de apología de un "modelo" que, a ojos vista, ya ha estallado por los aires, una patética Cristina, arropada por el inexplicable entusiasmo de la banda de derrotados fascinerosos que la rodeaba, defendió al extremo la campaña sucia que el Frente para la des-Vergüenza está realizando contra Cambiemos, y culminó su arenga con una más que llamativa frase: "A mí no me vengan con 'que se vayan todos' porque yo no me voy a ningún lado; de aquí no se va nadie, nos quedamos todos". A su lado estaba Daniel Scioli, prestando su absurda conformidad, pese que su entorno le asegura que, cada vez que ella habla, pierde 700.000 votos (Samid dixit).

No voy a detenerme en esa inmunda campaña porque ya se ocuparon de ella las redes sociales, ridiculizándola con enorme gracia y convirtiéndola en la andanada de tiros en el pie que se inflige diariamente el Gobierno, pero me pareció el colmo del caradurismo que la noble viuda utilizara viejos dichos de un economista para intentar devaluar a Mauricio Macri cuando ni ella misma, ni nadie de su entorno, puede enfrentar un desafío semejante: allí están, en todos los medios gráficos, televisivos y electrónicos y a disposición de cualquiera, infinidad de recuerdos de las épocas en que los Kirchner colaboraban con el Proceso y comenzaban a amasar su fortuna, ponderaban la convertibilidad y a Domingo Cavallo, adulaban a Carlos Menem calificándolo como el mejor presidente de la historia y hacían lobby para privatizar YPF, y de multitud de sus funcionarios emblemáticos cuando ejercían cargos en los gobiernos de los 90's y de la Alianza: Daniel Scioli, Diana Conti, Chacho Alvarez, Débora Giorgi, Oscar Parrilli, Anímal Fernández, etc., etc.

El Gobierno, a treinta días de tener que entregar el poder por orden irrevocable de las urnas, continúa tirando mandobles a diestra y siniestra contra la República, o lo que queda de ella. En ese camino van la fraudulenta designación de nuevos integrantes de la Auditoría General de la Nación, de embajadores, de fiscales y de miles de militantes en nuevos organismos, el desplazamiento de jueces incómodos, la pretensión de crear tribunales y ocuparlos con amigos, la formación de comisiones especiales legislativas para perseguir a empresarios y la sanción de paquetes de leyes destinados a demoler las instituciones y complicar la vida a su sucesor, aunque quien deba pagar el pato sea la ciudadanía toda.

También van por ese carril los enormes desaguisados que está cometiendo el Banco Central, cuyas reales reservas han llegado a cero, pero sigue rifando dólares que no le pertenecen (manotea los encajes de los depósitos de los particulares y lo adeudado a los importadores con operaciones autorizadas y concretadas) y la monumental colocación de bonos en pesos atados a la cotización del dólar y con vencimientos en los primeros meses del año próximo, que obligarán a la próxima administración a emitir otra sideral cantidad de moneda para atenderlos. Y el Ministerio de Economía, que intenta forzar a las aseguradoras a desprenderse de sus tenencias en divisas (como antes hizo con las cerealeras, exigiéndoles adelantar las liquidaciones), mientras se dedica a quemar papeles y archivos comprometedores.

Pero, tal vez, el colmo de las canalladas sea la terrible ofensiva de intimidación pública que está ejecutando la Casa Rosada por orden directa de su actual inquilina: versiones de inminentes atentados de ignotos grupos islámicos contra los principales shopping-centers, amenazas de bombas en el Palacio de Justicia y en los subterráneos y otros servicios públicos, declaraciones insurreccionales de Luis D'Elía y Fernando Esteche, y llamamientos a desatar el caos, como denunció nada menos que Raúl Castells esta misma semana, antes o después del ballotage que ya dan por perdido, ya que la Presidente debe ser consciente que, a partir del 10 de diciembre, será Macri quien ejercerá el mando de la Policía y de la Gendarmería, siempre obedientes al poder de turno.

Pese a que una enorme proporción de los ciudadanos tiene menos de cuarenta años, la sociedad aún conserva muy fresca la memoria de los criminales terroristas que bañaron en sangre las calles durante la década de los 70's, e intentar reeditar esos hechos, entonces inspirados en absurdas ideologías mesiánicas, con ejércitos de sicarios que hoy sólo actúan por dinero o drogas sería la demencial frutilla de un postre con el que los argentinos nos intoxicamos hace ya casi trece años. ¿También en este aspecto Cristina quiere asemejarse a Nicolás Pajarico Chiquitico Maduro, que públicamente ha dicho que desconocerá el resultado de las elecciones de diciembre, si éste le fuera adverso, y que transformará al Gobierno venezolano en una dictadura cívico-militar?; sus dichos del viernes parecen confirmarlo.

La semana pasada alteré mi costumbre de publicar sólo una columna semanal para realizar una propuesta referida a la universidad pública, que mereció innumerables críticas, algunas feroces, y muchas ponderaciones, todas las cuales agradezco enormemente. En los próximos días volveré a hacerlo, esta vez para referirme al sector industrial, ese que tanto gusta de pescar en la bañadera o cazar en el zoológico y, para eso, busca y obtiene prebendas de cada gobierno; lo haré bajo la forma de una sugerencia para el futuro, con vistas a que sus protagonistas salgan a competir en el mundo y los beneficios que se generen, finalmente, derramen sobre toda la comunidad.

Si usted ha tenido la paciencia enorme de leer mis notas, sabrá cuanto he despotricado contra aquéllos que, merced a la educación, a la cultura, a la herencia o a la fortuna gozaban de privilegios y tenían, como contrapartida, la obligación de ejercer el liderazgo social pero habían abdicado; hoy, por el contrario, les rindo homenaje, toda vez que me consta el gigantesco esfuerzo que realizaron en la fiscalización de la primera vuelta electoral.

Pero ahora tenemos controlar, con mayor dedicación aún si cabe, el ballotage del 22 para evitar -o al menos, minimizar- el fraude que volverá a cometer el Frente para la des-Vergüenza, sobre todo en las provincias del norte y algunas intendencias del Conurbano, donde todavía disponen de poder territorial los señores feudales de la ignominia, como Insfrán, Capitanich, Zamora, Fellner y Milagro Sala, Beder Herrera, Corpacci, Alperovich y Manzur, Closs, Uribarri, Gioja, Curto, Sannatella, West, Espinoza, Ishii y algunos otros, aunque varios de ellos hayan caído derrotados en octubre.

Dios, la Patria y nuestos hijos y nietos nos lo exigen.


martes, 3 de noviembre de 2015

Un Cambio en la Universidad del Fracaso



Un Cambio en la Universidad del Fracaso


         “La universidad gratuita es la universidad del privilegio”              Andrés Cisneros

La semana pasada, nuestro ex-H° Congreso sancionó una ley, absurda y demagógica, que prohíbe a las universidades públicas tomar exámenes de ingreso y arancelar la enseñanza. Ese disparate se suma a otra antigua norma, que impide que se conozca la evaluación de colegios secundarios e institutos universitarios públicos o privados, y así iguala hacia abajo, porque frustra la sana competencia entre ellos, basada en la calidad y en la calificación de los títulos que otorga cada uno.

Después de más de un siglo en que fue un verdadero faro mundial de excelencia, en los últimos años y, sobre todo, en esta "década ganada", la educación argentina -como tantos otros indicadores nacionales- ha ido barranca abajo; se ha ido deteriorando, arropada en imbéciles teorías populistas, verdaderas fórmulas para perpetuar privilegios. Basta para confirmarlo analizar qué porcentaje de alumnos de la universidad proviene de las clases media-baja y baja. Sin necesidad de estudiar cifras y estadísticas, unas simples preguntas bastan para confirmar el aserto: ¿resulta el mismo esfuerzo estudiar una carrera para un hijo de la clase media, cuyos padres pueden mantenerlo, que para quien proviene de una familia obrera, que necesita del trabajo del propio joven para subsistir?, ¿resulta comparable la situación de quien llega a la facultad en su automóvil o vive muy cerca de ella con la de quien debe invertir horas en llegar?

Todos sabemos que la universidad pública se sostiene con el aporte del Tesoro que, a su vez, se alimenta de los impuestos que pagamos todos; ¿es justo que los más pobres soporten con su diario esfuerzo una universidad que no tiene exigencias de ningún tipo y a la cual sus hijos no podrán asistir?; ¿por qué el país todo tiene que pagar para que se estudien carreras que no sirven al conjunto social y que, en la enorme mayoría de los casos, forman gente que no encontrará inserción laboral en el campo elegido, produciendo frustración y resentimiento? Nuestras ciudades están llenas de arquitectos-taxistas, abogados-administrativos, médicos-enfermeros.

En la Argentina, como bien dice Alieto Guadagni, el promedio de permanencia en los claustros de estudiantes de carreras con curricula de cinco años es siete y, a diferencia de todos nuestros vecinos, la universidad sólo gradúa veintidós de cada cien que ingresan. Ese estiramiento artificial de la vida universitaria genera, naturalmente, mayores gastos en salarios docentes y no docentes, en infraestructura, en medios para la investigación, etc., todo lo cual recae sobre las espaldas de la población en general, inclusive de aquellos sectores cuyo único consumo son los alimentos de primera necesidad, gravados con el IVA. Tomando como ejemplo la Facultad de Derecho, que gradúa anualmente miles de abogados para un mercado saturado de ellos, el exceso de competencia hace que se bastardee el ejercicio profesional, que los honorarios sean cada vez más magros, y que los letrados no consigan vivir de su talento; sin embargo, se sigue otorgando el título a futuros frustrados, y el costo de esa absurda ecuación lo soporta toda la ciudadanía.

Mientras tanto, grandes conglomerados internacionales en industrias de punta se ven impedidos de instalarse en el país porque no encuentran suficientes ingenieros informáticos, matemáticos, geólogos, químicos, físicos, geógrafos, etc.. En resumen, y como en tantas otras cosas, los argentinos queremos que la realidad sea tal como la deseamos, y no como lo que en verdad es. Y seguimos intentando, a lo largo de décadas, obtener resultados distintos con los mismos procedimientos. ¡Vaya estupidez!

Mi propuesta de cambio es muy simple. Se trata de calcular –la Argentina dispone, sin duda, de los medios para hacerlo- cuántos nuevos graduados de cada una de las disciplinas necesitará el país a cinco años vista. Basta, para hacerlo, con introducir en una computadora la información que suministren las empresas y el sector público, incluyendo a los potenciales inversores que se acerquen.

Con el resultado de esa investigación, se constituiría un primer cupo de alumnos de la universidad. Para formar parte de él, los estudiantes deberían rendir un muy exigente examen de ingreso –en matemáticas, lengua, ciencias y ciencias sociales- y mantener el nivel de excelencia durante toda la carrera, comprobado mediante pruebas cuatri o semestrales. A los miembros de ese primer cupo, obviamente, no sólo no se les cobraría matrícula alguna sino que, por el contrario, se les pagaría un sueldo razonable, que les permitiera inclusive mantener a su familia, durante todos sus estudios y devolver lo recibido durante los primeros diez años de ejercicio profesional. Como es obvio, quienes lograran graduarse integrando ese primer cupo encontrarían una clara salida laboral, ya que tanto el Estado cuanto las empresas los buscarían afanosamente.

Luego, crear un segundo cupo que sólo tuviera en cuenta la capacidad física de cada una de las facultades. Ese segundo cupo, formado por quienes opten por carreras que el país no necesitará –y, por ende, es injusto que deba soportar- o por los estudiantes que no lograran el nivel de excelencia requerido para el primero, debería pagar para estudiar. Así de simple: si quieres hacerlo, bien, pero págalo.

Incorporaría, además, a esas normas una ley que impusiera al sector público la obligación de contratar, como consultora externa, a la universidad estatal, y abonar los honorarios correspondientes.

Veamos qué efectos produciría la solución propuesta. En primer término, produciría mejores graduados, y el país dispondría de profesionales excelentes en las disciplinas más necesarias. Luego, impediría la permanencia del “estudiante crónico”, ese al cual el bajo nivel de exigencia actual en cantidad de materias aprobadas por año le permite permanecer en los claustros indefinidamente, incordiando a quienes pretenden mantener el ritmo normal de la carrera.

Con el producido de las matrículas pagadas por los integrantes del segundo cupo, más los honorarios que la universidad generaría por sus servicios de consultoría externa, se formaría un interesante presupuesto propio, que permitiría mejorar sensiblemente los salarios docentes e invertir en infraestructura y en medios de investigación. Al pagar verdaderos salarios, se incrementaría la vocación por la enseñanza y se concitaría el entusiasmo vocacional, lo cual habilitaría también a exigir cada más en la calidad de la enseñanza por la competencia natural entre los profesores quienes, además, podrían dedicarse en tiempo completo a sus cátedras, como sucede en las mejores universidades del mundo.

El círculo virtuoso que propongo, que se da de bruces con la ley sancionada, se cerraría con el nivel de excelencia en los claustros docentes, lo cual transformaría nuevamente a la universidad en un verdadero faro capaz de iluminar el futuro del país, dejando de ser el miserable fanal que sólo permite ver la escalera descendente que tenemos delante.


sábado, 31 de octubre de 2015




El Oráculo de La Ñata

"¿Dónde estarán?, pregunta la elegía de quienes ya no son, como si hubiera una región en que el ayer pudiera    ser el hoy, el aún, el todavía".    Jorge Luis Borges

En la antigua Grecia, los poderosos acostumbraban a visitar Delfos para consultar a los dioses acerca del futuro de las empresas que pretendían acometer. En general, recibían unas frases tan crípticas que permitían cualquier interpretación. Algo parecido sucedió esta semana, cuando El Manco del Espanto sorprendió a propios y extraños con una curiosísima afirmación: "A partir de hoy, seré más Scioli que nunca"; hasta hoy, eruditos de todos los pelajes continúan tratando de descubrir qué significa.

Por supuesto, lo destacado fue el resultado de las elecciones del domingo último. Pese a que suponía que María Eugenia Vidal se impondría a Anímal Fernández por una serie de razones, me sorprendió el margen de esa victoria; igualmente, siempre creí que habría ballotage, pero no que la distancia porcentual que separaría a quienes la disputarán sería tan pequeña.

Con el resultado de la Provincia de Buenos Aires, el cristinismo perdió su posibilidad de convertir a ese enorme distrito en el aguntadero de la asociación ilícita que encabeza la Noble Viuda, que pretendía desde allí resistir y hostilizar a su sucesor; obviamente, y aún si se confirmara el todavía dudoso triunfo de su cuñada en Santa Cruz, no resulta una compensación, ya que ni el pequeño presupuesto provincial ni su escasa población permiten refugiar allí a tantos y tantos delincuentes.

Carlos Pagni atribuyó la verdadera razón de la insólita imposición del repudiado Anímal como candidato, sin explicación plausible desde el punto de vista político, a la existencia de algunos vínculos non sanctos y de vieja data con ambos Kirchner; en un régimen tan centralizado en los negocios como éste, ¿puede La Morsa ser el jefe del narcotráfico o es, simplemente, otro Lázaro Bóvedas Báez, es decir, el mero gerente de un emprendimiento que pertenece a sus superiores?

Cristina no tiene deseo alguno de que Lancha se presente al ballotage ni, menos aún, que se habilite la más mínima probabilidad de su triunfo. Es bien simple, conociendo a la harpía inquilina de la Casa Rosada: si la segunda vuelta se concretara, Mauricio Macri -los votantes de Massa, Stolbizer y De la Sota, todos ellos acérrimos perseguidores de la corrupción del Gobierno, así lo garantizan- se alzará con la victoria con un porcentaje mucho mayor al que ella misma obtuvo en 2011, el famoso 54% que tanto nos ha refregado. Además, obtendrá importante legitimidad de origen, que le resultará indispensable para hacer frente a la herencia maldita que recibirá; a eso se debió la elíptica referencia del jueves, cuando recordó la deserción de Carlos Menem, en 2003, frente a su marido muerto, dejando a éste con el 22% de los votos que había obtenido en la primera vuelta.

Pero, claro, después del respaldo que recibió en Tucumán de parte de esa otra banda dilapidadora y cómplice del saqueo formada por los señores feudales del norte, El Manco no se ha dejado torcer el brazo que le queda e insistió en que se presentará el 22 de noviembre.

De todas maneras, el escenario político nacional es otro, totalmente diferente, desde el domingo. Surgió una nueva protagonista -María Eugenia Vidal- que, por obra y gracia de su estilo de trabajo y de relación personal con la gente, se convirtió en una referente muy importante tanto dentro de la estructura del PRO cuanto de la propia coalición Cambiemos. Gracias a ésta, también ha resurgido de sus cenizas la Unión Cívica Radical, que prestó su esencial aparato territorial; ese partido actúa con reglas de juego propias, así que aún es pronto para decir quién ejercerá su liderazgo.

Por su parte, José Manuel Gallego de la Sota seguramente competirá con éxito por la jefatura del Partido Justicialista, una vez que éste se haya auto-depurado de tantos infiltrados de izquierda y ladrones de derecha que lo usurparon durante esta década, y será así otro actor de gran importancia. Finalmente, creo que, con toda lógica, Sergio Massa no aceptará cargo alguno, aunque le fuera ofrecido, para evitar correr el riesgo que trae aparejado administrar el desastre abismal que la Noble Viuda dejará tras de sí en todos los ámbitos de la realidad; su juventud le permite preservarse para el siguiente turno presidencial, en el cual tendrá serias posibilidades de triunfar si ayuda, desde el Congreso y las legislaturas, al gran objetivo nacional, lavando así todo recuerdo de su paso por el gobierno de los Kirchner.

El Poder Legislativo produjo esta semana dos leyes dañinas, la del presupuesto nacional y la de educación superior. La sanción de la primera, pese a que era esperable, no dejó de llamar la atención por cuanto demostró que, al borde del knock-out, el Gobierno conserva un enorme poder y aún es capaz de hacer que los sodomizados senadores, a los que la Constitución obliga a bregar por el interés de sus provincias, volvieran a someterlo al centralismo unitario oficial. La otra disparatada norma prohibió los exámenes de ingreso y el arancelamiento en las universidades públicas; sobre ella hablaré en otra nota, que prepararé para mediados de esta semana.

Para concluir, una inquietud. Dadas las relaciones que el kirchnerismo ha establecido con los fundamentalismos islámicos a través del Foro de San Pablo, ¿las amenazas de atentados contra shopping-centers no significarán la reedición aggiornada del ataque al regimiento de La Tablada, en la época de Alfonsín?

En fin; todos los santos se han puesto de nuestro lado y los argentinos hemos apostado al futuro; el 22 de noviembre será un mero trámite de un final anunciado, que ni siquiera João Santana y sus campañas sucias podrán modificar. Resta sólo saber si doña Cristina y sus cómplices aceptarán mansamente acostumbrarse a los sinsabores penales que los aguardan y, sobre todo, a haberse transformado ya en historia.


jueves, 22 de octubre de 2015

¡Hasta la República, siempre!



¡Hasta la República, siempre!


"Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentiras". Joaquín Sabina

Pido disculpas por los dos días de anticipación en que envío esta nota respecto a lo habitual; mis disculpas por eso, pero debo alterar mi rutina porque, por razones profesionales, entonces estaré viajando de regreso a Buenos Aires para participar de las elecciones del domingo.

La semana trajo, además de la renovada violación de la veda electoral por parte de Cristina, que da así pública cuenta de su tradicional desprecio por la ley y por las instituciones, la confirmación de algo que todos sabíamos: el Gobierno sigue y escucha a cientos de ciudadanos, propios y ajenos; antes lo hacía con la impagable colaboración del famoso e inubicable Jaime Stiuso pero, desde que éste fue despedido y se convirtió en el más amenazante enemigo del poder, ahora lo hace con Oscar Parrilli, el nuevo jefe de la inteligencia local, integrada por agentes tan serios y eficientes que, cuando los mandan a espiar, tocan el timbre.

Este peculiar personaje es, además, el paradigma del panqueque: después de haber sido el miembro informante en Diputados de la ley de privatización de YPF cuando era un menemista furioso, dio una vuelta en el aire y, arrastrado por contrarios pero igualmente fuertes vientos crematísticos, se transformó en el fanático paladín del kircherismo estatista y confiscador.

El otro "detalle" de la semana fue, sin duda, la reaparición de la violencia en la contienda electoral: un dirigente social fue asesinado a golpes en el Chaco por la policía de ese adalid de la democracia que es el Koki Capitanich y los atentados que sufrieron Diego Valenzuela y Nicolás Ducoté, candidatos de Cambiemos a intendentes de Tres de Febrero y Pilar, respectivamente, con destrucción de sus locales partidarios y vehículos afectados a las campañas y golpes a los chicos que los apoyan, alguno de los cuales terminaron hospitalizados. Más allá del silencio cómplice del Frente para la des-Vergüenza y de las autoridades, cabe pensar que, si bien ya queda sólo dos días para la primera vuelta, el mes que falta para el ballotage puede traer nuevos episodios de este tipo pero mucho más graves.

El domingo los argentinos deberemos decidir nuestro futuro y, como lo he hecho en las últimas columnas, sugiero a mis compatriotas corregir, con su voto, la atomización de una oposición que, habiendo demostrado que alcanza al 60% del electorado, no ha podido unificar sus propuestas. Así, no se trata tanto de elegir cuanto de optar: ¿queremos que el kirchnerismo continúe o que, definitivamente, se marche y nos deje en paz?, ¿nos gustaría que éste sea el fin del país que conocíamos o podemos soñar con un renacimiento?

Después de ver el spot de campaña de Sergio Massa, en el que sostiene que es el único capaz de vencer a Lancha, creo que está todo claro, porque la traducción simple de esa afirmación es que sus seguidores, en un ballotage en el cual no participara, votarían por Scioli: más claro, sólo agua.

Luis Majul, en su columna de ayer en La Nación, enumeró las ventajas de un probable ballotage y las negativas consecuencias que podría traer aparejada una victoria de El Manco del Espanto en primera vuelta, trayendo a la memoria qué sucedió cuando, en 2011, la noble viuda se hizo con un arrollador triunfo y, a partir de entonces, comenzó a ejercer el poder en esta forma tiránica, desaforada y corrupta.

La contienda se torna aún más dramática en la Provincia de Buenos Aires, ya que una victoria allí de Anímal Fernández consagraría al narcotráfico como el poder real del país. El bisemanario Perfil accedió a un video, logrado con una cámara oculta en una cárcel bonaerense, en el que se ve a un allegado al Jefe de Gabinete de Cristina negociando con el condenado Lanatta su retractación respecto a la identificación de La Morsa -sobrenombre con el que había identificado al personaje del Gobierno que protegía a los delincuentes- con el candidato del FpV a la gobernación de ese trascendental distrito. Allí, la única opción, entonces, es votar a María Eugenia Vidal, la única capaz de vencerlo.

La moneda, a cuarenta y ocho horas de los comicios, sigue en el aire según todas las encuestas, y eso me hace ratificar mi sensación de ser un marciano. No consigo entender cómo puede ser que, después de doce años de latrocinio y decadencia, de desperdicio de enormes oportunidades, de tanto daño socio-económico, aún el kirchnerismo conserve alguna probabilidad de sucederse a sí mismo. ¿Cómo pueden dudar quienes, después de tantos anuncios, carecen de agua potable y cloacas?, ¿cómo pueden no haberse decidido quienes ven, día a día, como se deterioran la educación de sus hijos y la salud de todos?, ¿cómo creen que se protegerán de la inseguridad y la violencia cotidianas?, ¿qué creen que sucederá con las jubilaciones después de tanto saqueo a la ANSES?, ¿qué imaginan para el campo?, ¿cómo pueden sobrevivir quienes tanto han robado, lo exhiben con impudicia y logran la impunidad?

El título de esta nota obviamente parafrasea al Che Guevara, el entronizado referente de esta revolución imaginaria que encabezaron Néstor (q.e.p.d.) y su viuda, que han obtenido fueros disfrazándose de izquierdistas mientras saqueaban y sangraban al país y bailaban sobre los cadáveres de sus víctimas. Confío en que, el 22 de noviembre, termine esta época tan siniestra, podamos comenzar a olvidar la mancha gigantesca que ha dejado en la historia nacional y recuperemos la República democrática, representativa y federal que hemos perdido.


sábado, 17 de octubre de 2015

La Última Bala



La Última Bala

"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Eduardo Galeano

Basta de absurdas disquisiciones ideológicas ya que estamos a horas de una definición trascendental: un seguro abismo o una redención posible. Asuma su responsabilidad y, si es opositor al Gobierno, deje de echarle la culpa a los candidatos por la falta de acuerdos previos y corrija ese proceder con su voto.  Hoy le voy a proponer analizar qué puede suceder en la Argentina el próximo domingo, y qué puede hacer usted para lograr el futuro al que aspira.

Imagine, por favor, como quiere que sea el país que comenzará el 10 de diciembre, ya que en él tendrán que vivir usted, sus hijos y sus nietos. Hace ya seis años enumeré qué debemos hacer para enfrentar los grandes problemas que nos presenta ese futuro inmediato; puede verlo haciendo click en (http://tinyurl.com/bla4n57). Si coincide con esas propuestas, aunque sea a grandes rasgos, no es usted militante del Frente para la des-Vergüenza, ya que los Kirchner siempre han hecho exactamente lo contrario. Preferiría que, hacia ese país ideal, nos condujera Stolbizer, Massa, Rodríguez Saa, Del Caño o Macri pero, a esta altura, ya sabe que el único que puede llegar al ballotage es el último; o sea, sólo éste está en condiciones de desalojar del poder al kirchnerismo.

Le propongo entonces que, sin dudar más, vote a los candidatos a diputados del partido o "espacio" que más se adecúe a sus preferencias y así éstas tendrán voces que las representen. Por otra parte, si lo hace logrará que nadie tenga todo el poder en el Congreso; esa situación, casi inédita, obligará a quien ejerza el Ejecutivo a negociar cada ley que necesite. Resultará un enorme avance en nuestra tan deficiente democracia, ya que terminaremos con las mayorías automáticas de brazos enyesados y nos acercaremos a los países más serios y civilizados del mundo.

Ahora pensemos en los candidatos a gobernador en las provincias que aún no han concretado las elecciones para esa categoría; en la enorme mayoría de ellas, Santa Cruz incluida, la oposición a las dinastías feudales ha conseguido unificar las propuestas. Si es usted cordobés, mendocino, entrerriano, salteño, jujeño, tucumano, rionegrino, etc., observe qué ha hecho el gobierno kirchnerista con la economía de su provincia y deduzca qué podría pasar con ella si continuara este "modelo", aunque fuera con maquillaje sciolista.

Pero, en la crucial Provincia de Buenos Aires, que representa nada menos que el 40% del padrón nacional y que el 25 de octubre -recuerde que se gana por un voto y no hay ballotage- se convertirá en el escenario principal en el que se decidirá el futuro, se repite el escenario nacional de multiplicidad de ofertas y allí usted tendrá también una sola bala. No crea en la leyenda que dice que el peronismo no pierde nunca en ella porque es un mito: Fernández Meijide venció a Chiche Duhalde, De Narvéz+Macri le ganaron nada menos que a Néstor+Scioli+Massa, y Massa+Macri+Solá acabaron allí con el sueño de eternidad de Cristina.

Porque ¿prefiere usted que quien se ocupe de su seguridad cotidiana y de la esencial lucha contra la droga sea La Morsa?, ¿y de la educación de sus hijos? ¿Cree que haría algo con los innumerables ñoquis incorporados, con las obras hidráulicas imprescindibles para evitar las inundaciones, con el agua corriente y las cloacas que faltan en el 50% de los hogares o con el desastre de miseria en que el Gobierno ha transformado la provincia más rica del país?  

A la luz de los datos actuales, la señora Vidal es la única que puede vencer a Anímal Fernández. Y esto reviste una importancia monumental: más allá de las lacras morales del candidato del FpdV, de quien se dice con fundamento que es el cómplice más importante del narcotráfico (credenciales adquiridas desde que fuera Intendente de Quilmes) y autor intelectual de varios asesinatos, la influencia de esta elección será trascendente porque, para ganar a pesar de las seguras derrotas en las provincias más importantes y aún con el voto fraudulento que llegará del norte del país, El Manco del Espanto necesita allí más del 43% de los votos; si Anímal cae derrotado en la Provincia de Buenos Aires, lo arrastrará necesariamente al ballotage. Entonces, si usted vive allí y coincide en que debemos terminar ahora con esta década más que infame, no tiene alternativa alguna, y debe votar a María Eugenia Vidal; si no lo hace, favorecerá al kirchnerismo más rancio y corrupto.

Los propios barones del Conurbano, la supervivencia de los cuales depende de sus respectivos consejos deliberantes, que se verían inundados por gente de La Cámpora y de Nuevo Encuentro -el partido del tránsfuga Sannatella, que acompaña a Anímal en la fórmula-, ya están repartiendo boletas con la categoría gobernador/vice cortada pero, al menos por ahora, siguen llevando a Lancha como candidato a presidente. Por lo demás, dudo que todos los que acompañaron a Julián Domínguez en las PASO estén dispuestos, por disciplina partidaria, a votar ahora por la pareja conformada por el narco-candidato y el marxista abusador y corrupto.

En resumen, si usted cree que tenemos una sola oportunidad de revertir el plano de destrucción de la República y de descenso hacia la nada que esta década ha inclinado mucho más, le quedará una última bala, es decir, no tiene otra opción (aunque lo haga tapándose la nariz) que votar por Mauricio Macri, para llevarlo al ballotage y ganar en noviembre. No puede desperdiciarla -como anunciaron que tampoco lo harán Juan José Campanella, Mirtha Legrand y Susana Giménez- eligiendo a candidatos que no tienen chance de llegar a la segunda vuelta y podrían impedir que ésta se concretara; si actuara por "principios", seguramente resultará un idiota útil que los K festejarán. Piense, en especial, que si Lancha fuera el ganador, su segundo, el Chino Zannini, que tanto ha hecho contra la Justicia y las instituciones, con la invalorable cooperación de La Cámpora concretaría su rápida "nisman-ización" ante el más mínimo desvío del "proyecto" kirchnerista. ¿Puede imaginar, en ese caso, qué quedaría de la Argentina y cuánto nos habríamos acercado a Venezuela?

Deje de quejarse y actúe, involúcrese y participe. Como le dije al principio, queda una sola bala; de nadie más que usted y de cómo la use depende el futuro de todos, en especial el suyo y de su familia.