sábado, 27 de julio de 2019

A confesión …




A confesión …


“Pero eso es lo que pasa cuando, …, en vez de procurar hacerte buena propaganda
 escribiendo libros diciendo lo guapo y estupendo que eres y lo mucho que te quieren
 todos, eres tan gilipollas que dejas que los libros los escriban e impriman otros”.
 Arturo Pérez-Reverte

Que la Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta: la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos, mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en el Hº Aguantadero.

Sin embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente creadas para defraudar a su mismo gremio.

Obviamente, me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada “El Tigre Verón” ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia entre el libreto de la serie y su propia vida. En la medida en que la serie tiene como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un “plagio” puede calificarse, al menos, como desopilante.

Los deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, “El pulso del poder”, que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo?

En otro orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro; lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la durísima condena que los demás países habían propuesto.

La Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema –Fatou Bom Bensouda- por considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas denuncias formuladas con anticipación.

El trabajo de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su pueblo) y apoyan Rusia e Irán.

Se encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado Vladimir Putin, y la presencia de “asesores” enviados por Raúl Castro, así como también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares.

A esta altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha escuchado una sola declaración del Papa que condene al “hijo de Chávez”, pese a que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad.

Esa conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario Firmenich, etc.).

Bs.As., 27 Jul 19

sábado, 20 de julio de 2019

Infame ideología y nueva oportunidad




Infame ideología y nueva oportunidad


“Una vez más, la historia, como decía Hegel, progresaba para el mal lado”.
 Juan José Sebreli.


Voy a apartarme hoy del escenario estrictamente electoral para referirme a dos temas que se vinculan con la historia de nuestro país y que han vuelto al presente como tragedia.

El 11 de julio ppdo. y para conmemorar el Día de la Independencia, dos veteranos y héroes condecorados de la Guerra de las Islas Malvinas, el Comodoro Héctor Sánchez y el Capitán Luis Cervera, de la Fuerza Aérea Argentina, fueron invitados por el Colegio Nacional de Buenos Aires a contar sus experiencias como pilotos en el conflicto bélico que, con su triste pero esperable desenlace, tanto enlutó a nuestra patria.

Para ratificar lo dicho, basta recordar que estos hombres perdieron nada menos que a nueve compañeros en esas incursiones casi suicidas contra la flota británica, que los obligaron a pelear a enormes distancias del continente, con escaso combustible y pocos medios tecnológicos y donde la diferencia sólo pudo darse por el coraje y la entrega de los aviadores militares en combate.

El arrojo y la pericia de nuestros pilotos han sido reconocidos, sin límite alguno, por todos los comandantes del Reino Unido que participaron en el conflicto, al igual que lo fueron los demostrados por nuestros marinos submarinistas, comandos y batallones de infantería.

Nada de eso resultó suficiente para impedir que un grupo de alumnos, y algunos padres, comenzaran a agredir a los expositores, pretendiendo involucrarlos –nótese que sólo por haber lucido con honor el uniforme argentino- en la desaparición de personas durante el último gobierno militar, y a protestar por su presencia en el instituto de enseñanza.

Así quedó definitivamente demostrado el inmenso daño que el kirchnerismo causó a la sociedad, parte de la cual, con tal de sostener sus falacias históricas, está dispuesta a realizar verdaderos sacrificios humanos en el altar de su perversa ideología, adoptada sólo por interés político, y volver a matar en él a los mejores de nosotros. Ni siquiera puede condenar, ni lo acepta de terceros, al genocida régimen de Nicolás Maduro.

Ante esa misma piedra sacramental están esperando su turno los dos mil ancianos militares –ya han muerto por negligencia y falta de atención médica más de quinientos de ellos en prisión- condenados sin pruebas y transgrediendo todos los principios del derecho constitucional y procesal penal. Los responsables de esta situación son tanto los asesinos togados y los fiscales militantes que realizaron las parodias de juicio al mejor estilo stalinista, los organismos de falsos derechos humanos y hasta los ministros de Justicia desde 2003 hasta la fecha.

Estos últimos no han informado aún a la sociedad cuánto y a quién se pagaron las indemnizaciones, pese a que éstas alcanzaron los miles de millones de dólares de dineros públicos.

Este aspecto del fabuloso negociado montado alrededor del tema por el kirchnerismo ha sido puesto ahora sobre el tapete por una humilde mujer, Jovina Luna, hermana de uno de los soldados conscriptos asesinados por Montoneros, la guerrilla peronista, el 5 de octubre de 1975 (en pleno gobierno democrático, elegido por más del 63% de los argentinos) en su fracasado asalto al Regimiento 29 de Monte, en Formosa.

No solamente el Estado ignoró a los caídos en la defensa del cuartel, sino que indemnizó a los familiares de los subversivos muertos durante el ataque, a razón de US$ 250.000 cada uno e incorporó sus nombres al muro del Parque de la Memoria, al cual la Cancillería lleva a rendir homenaje a los mandatarios extranjeros, muchos de ellos gobernantes de países que han sido también víctimas de acciones terroristas.

Esa pared fue dotada, durante el kirchnerismo, con 30.000 chapitas que, originalmente, debían albergar los nombres de igual número de desaparecidos durante el Proceso; se incluyó en tal nómina hasta los de aquellos que fueron ajusticiados por las propias organizaciones guerrilleras pero, cuando resultó obvio que no había nada parecido, se recurrió a retroceder en el tiempo, y así se llegó hasta 1955.

Aún así, quedan 20.000 vacantes, sin nombre alguno; pero ese dato, como tampoco las dos ediciones (1983 y 2006) del famoso informe de la CONADEP, impidió que la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancionara el año pasado una ley que impide discutir la mágica cifra de 30.000, confesadamente inventada por Luis Labraña para conmover a los izquierdistas europeos y hacerlos abrir sus billeteras para bancar las actividades de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que realizaron ingentes latrocinios luego con los aportes estatales que también recibieron.

Pero, a veces, también se nos da una segunda oportunidad. Mucho me he preguntado qué hubiera sucedido si, en 1973, la burocracia de su movimiento hubiera permitido a Juan Domingo Perón llevar como candidato a Vicepresidente a Ricardo Balbín y no a Isabel Martínez; la respuesta siempre fue la misma y, con seguridad, el 24 de marzo de 1976 hubiera sido sólo un día más.

Ahora, la oferta de Mauricio Macri a Miguel Angel Pichetto viene a ocupar ese rol; estoy convencido que el actual Senador, cuando ocupe su nuevo cargo después de las elecciones, será el puente que permitirá superar la grieta y enterrar, de una buena vez, un pasado que sigue dividiéndonos por no haber sido nunca saldado y olvidado, como ocurrió en Europa, a pesar de los cuarenta y tres años transcurridos.

Bs.As., 20 Jul 19

sábado, 13 de julio de 2019

Mañana será tarde




Mañana será tarde


“Es sorprendente ver a millones de hombres, miserablemente esclavizados y  sometidos
 a un yugo deplorable, no porque estén obligados por una fuerza mayor sino
 porque están fascinados y, por así decirlo, hechizados sólo por uno,
 al que no deberían temer, ya que él está solo, ni querer, ya que es con ellos inhumano y cruel”.             Etienne de La Boétie

El futuro está recibiendo una enorme colaboración de las huestes kirchneristas en estos días cruciales: Pablo Biró (Aerolíneas), Sergio Palazzo (Bancarios), José Fantini (Carne), Juan Grabois (CTEP), Hugo Moyano, Guillermo Moreno, Dady Brieva, Santiago Cúneo, Luis D’Elía, Axel Kiciloff, Eugenio Zaffaroni y hasta Alberto Fernández (que recula en chancletas para contradecir sus críticas tan recientes a su propia jefa espiritual o intentar justificar su apoyo a Nicolás Maduro y Luiz Inácio Lula da Silva) espantan a los indecisos; de todas maneras, resulta inexplicable que, pese a la enorme corrupción probada en los Tribunales, aún haya muchos de éstos.

La hermana Martha Pelloni, que tanto prestigio ganó cuando luchó con coraje para aclarar el crimen de María Soledad Morales, denunció que La Cámpora es la dueña del narcotráfico. Tratándose del mayor negocio del país, siempre supuse que los Kirchner, tan avaros, jamás lo cederían a “La Morsa”, y que éste sólo era el gerente. Ahora, evidentemente, lo ha recibido en herencia Máximo, el gran hijo, y estos dichos de alguien tan prestigioso, puede producir el mismo efecto que llevó a tantos a rechazar a Aníbal Fernández en 2015.

Dentro de menos de un mes, los argentinos deberemos votar en las PASO y, pese a que en ellas nada será decidido, pueden transformarse en la tumba de la Argentina. La confirmación de ese aserto no puede ser más sencilla: si el Frente para Todos obtuviera entonces un porcentaje sensiblemente mayor de votos que Juntos por el Cambio, la sociedad y los mercados entrarán en pánico y todos los indicadores económicos (dólar, inflación, riesgo-país, consumo, etc.) estallarán; así, las chances que tenemos de sobrevivir habrán desaparecido pues el bolsillo de los electores sufrirá un deterioro irreversible antes de octubre.

Y todo esa catástrofe es altamente probable ya que basta recordar que, en 2015, Cambiemos obtuvo en esas PASO dos millones de votos menos que en la primera vuelta electoral; en un escenario menos complicado que el actual, porque el kirchnerismo se había ocupado muy exitosamente de maquillar la crisis que dejaba, sólo por un escasísimo 1,5% evitamos caer en manos de Daniel Scioli y Carlos Zannini.

Es por eso que, en la medida en que Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert no han oído el ruego de renunciar a sus respectivas candidaturas presidenciales (manteniendo sí las de sus candidatos a legisladores) pese a saber que sólo serán testimoniales, y morderán algunos votos al oficialismo, esta apelación a la racionalidad adquiere aún mayor gravedad y urgencia: es imprescindible que todos, todos, vayamos el 11 de agosto a votar.

Para quienes nos sentimos obligados con la democracia y pretendemos que ésta luzca transparente y libre de impurezas, existe un deber mayor: fiscalizar estas elecciones; no se trata sólo de cuidar el voto de nuestro propio partido sino, inclusive, el de aquéllos otros que carecen de la estructura necesaria para cubrir todas las mesas, para evitar las mañas que tanto daño han hecho en el pasado y que todavía continúan haciéndolo en los feudos medievales de Formosa, Santiago del Estero y Tucumán. Si no lo hacemos, mañana será tarde para lágrimas.

Creo que, por todo eso, resulta imprescindible leer un artículo de Ian Sielecki titulado “El dilema de la Argentina: cruzar o no el Rubicón hacia el siglo XXI” (https://tinyurl.com/y5ubaemt), ya que plantea con toda claridad cuáles son las opciones a las que nos enfrentamos.

En otro orden de cosas, y no es un tema menor, el Gobierno incluirá a Hezbollah en la lista de organizaciones terroristas, con todo lo que esto implica. Era hora, ya que esa milicia chiíta pro-iraní se adjudicó en su momento los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA, que tantos muertos argentinos costaron hace ya veinticinco años.

Hoy Hezbollah está presente en Venezuela, por la fuerte alianza del asesino Nicolás Maduro con el régimen de los ayatollahs que hoy tiene en vilo al mundo, y en la Triple Frontera, donde participa activamente en el contrabando de armas y narcóticos, en abierta complicidad con los sanguinarios delincuentes brasileños del Primeiro Comando Capital y del Comando Vermelho.

Será curioso, seguramente, observar la reacción del kirchnerismo cuando se publique en el Boletín Oficial, ya que mantiene hoy la misma actitud con Venezuela que tuvo cuando ejercía el poder y se alineaba firmemente con Irán, país al cual intentó –ignoro si lo consiguió- vender material nuclear por mediación del cómplice Hugo Chávez, con Rusia y con Cuba (¿algo que ver con las presuntas dolencias de Florencia Kirchner y los reiterados viajes de su madre a la isla?).

Finalmente, para los desilusionados con la gestión actual, entre los que me incluyo, una sola pregunta: ¿creen, realmente, que podrán estar mejor con los ladrones de la fórmula Fernández² que con los chambones actuales?

Bs.As., 13 Jul 19

viernes, 5 de julio de 2019

Un mundo a favor




Un mundo a favor


“En realidad, no tienen límites los beneficios que los
 seres humanos pueden proporcionarse los unos a los otros
 cuando utilizan al máximo su diligencia y su habilidad”.
 Winston S. Churchill

La firma del pre-acuerdo entre la Comunidad Europea y el Mercosur es, evidentemente, una noticia fantástica, ya que implica un fuerte impulso a nuestra necesidad de lograr competitividad y abrirnos a un mundo que ha demostrado reiteradamente estar a nuestro favor. La extensión de esta columna no permite un análisis minucioso del texto firmado pero, en su defecto, sugiero leer una muy explicativa nota de Alejandro Vicchi en La Nación del jueves: https://tinyurl.com/yy8ehtxk. En cualquier caso, este pre-acuerdo es, sin duda alguna, un éxito de la política exterior de Mauricio Macri y de sus tres colegas.

Cuando dije que se trataba de un pre-acuerdo me referí a que la implementación total del convenio insumirá nada menos que 10 a 15 años, pero lo positivo es que fija un plazo cierto para que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay realicen sus reformas a sus legislaciones en materia laboral, impositiva y previsional para lograr una competitividad tan esencial.

Ahora, esa carta de intenciones deberá pasar por el cenagoso filtro de los parlamentos de los 28 países que integran la primera, y los 4 que forman el segundo; conociendo en especial la posición de Francia respecto a sus productores rurales, que motivó una fuerte declaración de Emmanuel Macron, es posible prever que ese tránsito no será fácil. De nuestro lado, el cinismo del kirchnerismo, que intentó llegar a esta meta durante sus doce años en el poder, resultará en un arduo debate legislativo, preanunciado por los dichos de Alberto Fernández, Máximo Kirchner y Hugo Moyano.

Los más férreos opositores a este convenio serán los líderes sindicales, que se opondrán a toda reforma laboral, en especial los camioneros y los aeronáuticos, con sus paros salvajes que a tantos perjudican, y los laboratorios medicinales, que utilizan la investigación y las patentes ajenas para vender sus productos aquí, pero el resto de los sectores, en general, se verán altamente beneficiados por el tratado, incluyendo a los trabajadores, que podrán acceder a mejores empleos y mejores salarios, puesto que nos facilitará el acceso a un mercado de ochocientos millones de personas.

Hace años que sostengo que nuestros llamados industriales, en general, prefieren pescar la bañadera y cazar en el zoológico que arriesgarse a enfrentar, de igual a igual, a sus pares del exterior, y ello ha obligado a los consumidores de todos los niveles socio-económicos a comprar caros y deficientes productos, porque el cierre de la economía, al impedir la competencia y obligar a “vivir con lo nuestro”, siempre produce ese efecto.

Es más, ese concepto es tan obsoleto que significaría que, fronteras adentro, se fabricara absolutamente todo para no importar nada y, consecuentemente, tampoco exportar. Si pensamos en cuántos componentes importados tienen los automóviles en el mundo entero –se fabrican sus partes en múltiples países- comprobaremos cuán absurda es esa posición.

Por otra parte, menester es reconocer que los permanentes y súbitos cambios en las reglas de juego a los que estamos acostumbrados, la inflación y los vaivenes en la cotización de nuestra moneda dificultan enormemente –o hasta inviabilizan, en algunos casos- adecuarse a una economía abierta, aunque sea en forma parcial.

Propuse, en su momento, que desde el Gobierno se anunciara, con fecha cierta medida en años, el momento en que se produciría esa apertura; mientras tanto, se otorgarían créditos accesibles para la reconversión de la industria y para su adecuación a los parámetros internacionales en materia de calidad, precio y diseño.

Como ejemplo concreto, utilicé entonces a los zapatos, que se fabrican en Europa con cueros americanos y alta tecnología, para venderlos en los mercados de lujo a precios siderales. En la medida en que nuestros operarios podían ser capacitados, la maquinaria necesaria podía ser adquirida y nuestros costos fueran sensiblemente inferiores, podíamos salir a pelear por esos mismos clientes exclusivos a precios muy inferiores.

Por lo demás, debemos recordar que, en Argentina, somos unos 42 millones de habitantes, de los cuales 31% se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El resto, unos 28 millones, estimo que deben comprar –en promedio- un par de zapatos cada dos años, o sea, se trata de un mercado sumamente reducido que, por su tamaño, no permite producir en escala con precios acordes; y que China y Brasil pueden fabricar calzado a razón de unos US$ 10 el par. Si nos abriéramos al mundo, nosotros exportaríamos para el sector de mayor poder adquisitivo e importaríamos a esos precios, con lo cual todos los argentinos, aún los más pobres, tendrían zapatos.
  
Dicho todo lo anterior, entremos al capítulo de turismo. Se concretó el curioso periplo que llevó al compañero Alberto Fernández hasta Curitiba para entrevistar a Luiz Inácio Lula da Silva; y digo curioso porque, en tren de visitar a delincuentes presos, bien podría haber empezado por sus muchos socios que llenan las cárceles argentinas, como Amado Boudou, Julio de Vido, Ricardo Jaime, Cristóbal López, Lázaro Báez y tantos otros, que nunca recibieron siquiera un saludo de la jefa de la organización ilícita que integraron. De todas maneras, fue un acierto la comparación que hizo en Brasil con la suerte de Cristina Fernández, porque ambos ex-presidentes son probadamente ladrones, por mucho que tanto él como el Papa pretendan que están siendo perseguidos por su ideología. Me pregunto de qué se disfrazará cuando, obedeciendo a su irracional feligresía, se vea obligado a defender al asesino Nicolás Maduro.

BsAs, 6 Jul 19

viernes, 28 de junio de 2019

¿Grieta o abismo?




¿Grieta o abismo?


“Seguridad jurídica y clima de negocios son palabras horribles”.
 Axel Kicillof


 La noticia de la semana, sin duda alguna, después de veinte años de negociaciones, fue la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Comunidad Europea. Dada su importancia, deberé referirme al mismo la semana próxima, pero adelanto mi satisfacción enorme por su concreción.

Con las candidaturas ya oficializadas, los argentinos nos enfrentamos no ya a una grieta a la cual estábamos acostumbrados, sino a un paso de caer al abismo de la desaparición de la República, tal como surge de los dichos de todos quienes giran alrededor de Cristina Fernández. A pesar de mi convencimiento acerca de la imposibilidad que tienen los encuestadores para determinar con exactitud el resultado de unas elecciones tan cruciales, debido a la cantidad de indecisos que aún se detectan, se pueden hacer algunas deducciones.

La primera de ellas es la magnitud de los núcleos duros que reúnen tras de sí las fórmulas Macri-Pichetto y Fernández², es decir, entre un 30/35% de fidelidad total de sus votantes; sin embargo, los demás candidatos (Lavagna, Gómez Centurión, Espert, Del Caño, etc.) podrán causar daños a los resultados que obtengan cada una de aquéllas en las tan discutibles PASO, pero ya nadie duda que sólo serán testimoniales.

Tiemblo de sólo pensar qué puede pasar en la economía –inflación, riesgo-país y dólar- si en esa inútil “gran encuesta nacional”, por cierto muy costosa ($ 4500 millones, que debieran tener mejor destino), Alberto y Cristina obtuvieran una marcada ventaja ante la fórmula reeleccionista; que cada uno saque sus propias conclusiones.

Y así, llegaremos a la primera vuelta de octubre, se abrirá el telón del verdadero escenario y el abismo se nos mostrará en toda su dimensión. Porque es posible que cualquiera de ambas alcance el 45% que, en el original sistema electoral que nos hemos dado, la lleve automáticamente al triunfo; pero debe quedar claro que la responsabilidad por el riesgo actual de que el kirchnerismo populista y ladrón regrese, cae exclusivamente sobre las espaldas del Gobierno.

Precisamente por eso, en mi columna del sábado pasado, apelé al buen sentido y al patriotismo de Juan José Gómez Calderón y de José Luis Espert, proponiéndoles que renunciaran a competir por un cargo al que les resultará imposible acceder, pero mantuvieran sus razonables pretensiones de llevar a sus candidatos a legisladores al Congreso. A pesar de haberlas inscripto, aún están a tiempo de concretarlo; si no lo hicieran y los resultados probaran que, debido a su obstinación, perdimos la República, la historia será inmisericorde con ellos.

En la crucial Provincia de Buenos Aires, donde se gana por un solo voto, el panorama es similar entre María Eugenia Vidal y el autor de la singular frase que sirve de epígrafe a esta nota; es el mismo personaje que se regodeaba en no contar a los pobres, porque implicaba estigmatizarlos, o en celebrar acuerdos con tono triunfalista que, en verdad, fueron monumentalmente ruinosos para el erario público, como el que nos costará otros US$ 5.000 millones por la ‘estatización’ del 51% de YPF.

Esa decisión, tan aplaudida en su momento por una chusma ignorante e inescrupulosa, debiera ser revisada por varias razones, ya que curiosamente no afectó a las acciones en poder de los Eskenazi –eternos testaferros de los Kirchner con sus empresas Petersen- y por la razonable sospecha de que, detrás del fondo Burford que reclama en Nueva York contra la Argentina, están también los sucesores de don Néstor.

La Justicia dio la nota otra vez esta semana ya que, además de elevar a juicio oral otras causas que tienen a la ex Presidente como principal imputada, repitió con Alberto Samid –sí, el mismo que hubo que ir a buscar a Belice tras fuga del país- la decisión que había beneficiado a Omar “Caballo” Suárez, el ex Secretario del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos juzgado por extorsionar a las compañías de transporte para permitirles operar en nuestros puertos, es decir, le otorgó la prisión domiciliaria por teóricos problemas de salud no susceptibles de ser tratados en la cárcel.

Leer en los diarios cuáles son esas afecciones me produjo una sideral indignación porque, lisa y llanamente, los jueces nuevamente se nos ríen en la cara, tanto como cuando aceptan que Florencia Kirchner permanezca en Cuba a pesar de las dudas del Cuerpo Médico Forense respecto a su tan oportuna e inventada enfermedad, o se conceden a su madre reiterados permisos para visitarla –el martes viajará otra vez- o para faltar a las audiencias aduciendo falsas actividades parlamentarias.

Porque, mientras eso sucede, dos mil soldados ancianos, muchos de los cuales llevan más de una década en prisión preventiva, sufren gravísimos problemas de salud tan desatendidos que han llevado a la muerte, en las mazmorras del mismo Estado que defendieron frente al terrorismo, a más de quinientos de ellos.

Pensar en ellos me lleva, necesariamente, a hacer una pregunta retórica: ¿el Vaticano se habrá quedado sin rosarios? SS Francisco ha sido enormemente dadivoso regalándolos a los políticos presos por el genocida saqueo al que sometieron al país durante doce años, pero no ha enviado uno solo a los militares ni a los sacerdotes que los acompañan tras las rejas. ¡Curiosa actitud de quien tanto habla de los pobres, principales damnificados por los siderales robos kirchneristas!

Colonia del Sacramento, 29 Jun 19

sábado, 22 de junio de 2019

Riesgos inaceptables





Riesgos inaceptables


“El camino más corto hacia el respeto es siempre la distancia”.
 Petros Márkaris

Estoy absolutamente convencido que, en octubre, los argentinos nos enfrentaremos a una elección presidencial dramática, ya que nos jugaremos la existencia misma de la República. ¿Alguien, con un mínimo de buena fe, puede negar que durante el kirchnerismo, además de saquear el país hasta la extenuación, se intentó terminar con la libertad de prensa y que se crearon un montón de medios adictos financiándolos con dineros públicos, que se realizaron “operaciones” contra los periodistas críticos más notorios, que se llegó al extremo de pegar afiches con sus fotos para que los chicos las escupieran? ¿Cómo ignorar las tentativas de “democratizar” la Justicia y conseguir la impunidad para sus delitos, si nuevamente han sido puestas sobre el tapete por Alberto Fernández, Luis D’Elía y Eugenio Zaffaroni?

De Mauricio Macri y sus ministros se podrán decir muchas cosas negativas (soberbios, cándidos, inocentes, chambones, inexpertos, equivocados, malos comunicadores, etc.), pero no se puede desconocer la libertad que hoy gozamos; esa tolerancia ha llegado a tal absurdo extremo que, desde los medios de comunicación del propio Estado, muchísimas voces despotrican contra el Gobierno, llegando a la prédica destituyente.

A raíz de la elección de Miguel Angel Pichetto para integrar la fórmula presidencial de Cambiemos, muchos de mis lectores, cultores del purismo más estricto, respondieron casi con indignación por la incorporación de un peronista tan notorio que, además, mostró una cerrada lealtad al Poder Ejecutivo cualquiera fuera quien lo ejerciera, incluyendo a ambos Kirchner.

Frente al “movimiento” podemos pensar todo, bueno o malo, ya que se trata de una fuerza política tan líquida que pudo ser, a lo largo de su historia, despótica, combatiente del capital y firmante de contratos petroleros con empresas internacionales, de extrema derecha (AAA) y de extrema izquierda (Montoneros) simultáneamente con Perón, liberal y privatizador con Menem, estatista y ladrón con los Kirchner, siempre creciente corrupto … Lo único que resulta imposible es ignorar que existe y, además, que tiene un arraigo decisivo sobre gran parte de la ciudadanía. 

Por otra parte, muchos de los actuales funcionarios y legisladores oficialistas provienen del peronismo (Emilio Monzó, Cristian Ritondo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, etc.), y no por ello han dejado de ser eficientes, tanto como otros que llegaron desde el radicalismo y la Coalición Cívica.

Pero, más que la pertenencia política, lo que hoy importa es de qué lado se ubica cada interlocutor. La alternativa no puede ser más clara, ya que el espejo de la ensangrentada Venezuela nos devuelve la imagen de lo que pasaría en la Argentina si triunfara la fórmula Fernández², por mucho que se intente almibarar ahora, sin éxito como se vio el jueves en Rosario, el carácter de la “señora”.

Para librar esta batalla electoral, la verdadera madre de todas ellas, estamos obligados a dejar de lado, por un rato, algunos esenciales reparos que muchos tenemos contra Macri, anteriores a su alianza con Pichetto, debido a su habilitación de la discusión legislativa sobre el aborto no punible, la educación sexual inclusiva, la continuidad en los juicios de venganza contra los militares (contra todo lo cual llevo casi cuatro años luchando y que, por lo demás, Cristina Fernández y sus acólitos sostienen los mismos disparates) y los graves errores en materia económica.

Forzando absolutamente la hipótesis, es menester recordar que Winston Churchill no dudó en aliarse con el asesino y genocida Josef Stalin para ganar la Segunda Guerra Mundial y derrotar a Adolf Hitler. La historia está llena de ejemplos similares ya que, cuando se procuran objetivos de tamaño porte, siempre el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Y esto lleva a la justificación del título de esta nota. No tengo duda alguna acerca de las buenas intenciones de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión, ya que conozco a ambos. Soy liberal en lo económico, y celeste en lo moral y, es más, a través de mi demorado proyecto de partido político –el P.A.D.- pretendía lograr el mismo fin: la incorporación de diputados, para exigir al Gobierno el cumplimiento de sus promesas de campaña y tratar de imponer nuestra agenda legislativa.

Como ambos son inteligentes, saben que, de concretar sus respectivas candidaturas, las mismas sólo serán testimoniales puesto que no podrán acceder al ballotage. Entonces, y dado que los números serán muy finitos, les pregunto: ¿se justifica asumir el riesgo de un regreso del kirchnerismo al poder? ¿No sería mejor, para garantizar el triunfo del claramente ‘menos malo’, y como lo harán muchos gobernadores peronistas recientemente reelectos, que ambas coaliciones (Despertar y Nos) concurrieran a los comicios con “lista corta”, es decir, sin candidatos al Ejecutivo?; además así seguramente conseguirían más votos. ¿No creen que, en estas circunstancias, la Patria les agradecería que postergaran sus sueños presidenciales y privilegiaran ahora el bien común? Tienen hasta las 23:59 de hoy para pensarlo.

Bs.As., 22 Jun 19

sábado, 15 de junio de 2019

Caretas caídas



Caretas caídas


“En política son más atractivos los regímenes demagógicos hábiles en crear
 relatos épicos en tanto la legalidad democrática parece fría y aburrida”.
 Juan José Sebreli


Para terminar de convencer a los descreídos, la fotografía del jueves de los candidatos de la fórmula Fernández² con los gremios que la apoyan hizo caer las caretas detrás de las cuales se escondían las motivaciones de las huelgas docentes en la Provincia de Buenos Aires, las marchas de los bancarios, las permanentes medidas de fuerza que paralizan los aeropuertos de todo el país, las acciones destituyentes de las dos CTA y, sobre todo, la habitual extorsión de Camioneros al Gobierno y a las empresas.

Porque, más allá de las reales penurias que están sufriendo los asalariados, todas ellas, ahora, tienen nombre y apellido: Cristina Elisabet Fernández. O sea, no se hacen para defender a los trabajadores sino que tienen una clara intencionalidad política: atacar al Gobierno y fomentar el caos y, por supuesto, mantener en libertad a la líder del binomio electoral, a sus hijos y a los miembros de la familia Moyano.

A mi modo de ver, en coincidencia con varios analistas, la elección de Miguel Angel Pichetto fue una positiva sorpresa, tanto para los mercados internacionales cuanto para el peronismo en su conjunto. Resulta obvio que las apuestas internacionales han reconocido la enorme cuota de gobernabilidad que el jefe del bloque justicialista en el Senado aportará a un segundo mandato de Mauricio Macri, y lo han demostrado con la tranquilidad en la cotización de nuestro pobre moneda nacional y con la brusca caída en el riesgo país, en su evolución diaria, anual y quinquenal.

Si bien es cierto que los mercados no votan, no lo es menos que la suerte del Gobierno en las urnas dependerá, en gran medida, del comportamiento de la economía que aquí tiene la conducta del electrocardiograma de un infartado. Y allí es donde adquieren una importancia fundamental porque, si apostaran en contra de la reelección de Mauricio Macri, ese habitual infarto obligaría, entre agosto y octubre, a vivir en terapia intensiva.

También fue recibido el anuncio de la fórmula oficialista con optimismo en todo el amplio espectro de líderes que lo apoyan irrestrictamente: Donald Trump, Christine Lagarde, Felipe González, Jair Bolsonaro, Iván Duque Márquez y Sebastián Piñera -cada uno a su modo- lo expresaron así. No fue casual que, cuando la Argentina necesitó la conformidad del FMI para disponer de las reservas aportadas por el organismo para la eventual defensa de la cotización del peso ante un ataque masivo, el Senador teóricamente opositor se encontrara en Washington.

Por su parte, Fernández² intenta, infructuosamente, tratar de convencer al mundo que, si volviera al poder, todo será distinto esta vez; ya que respetará los tratados internacionales, pagará la deuda externa, garantizará la libertad y la democracia, etc., y no convertirá a nuestro país en un nuevo enclave ruso-cubano en América del Sur, como sucede ya innegablemente en la triste y ensangrentada Venezuela.

Y digo que no lo consigue porque, cada dos por tres, se le suelta el indio y vuelve a las andadas. No sólo Alberto Fernández amenaza a los jueces que juzgan y condenan a funcionarios y empresarios que saquearon sin misericordia el país durante doce largos años, sino que a su jurista de cabecera, Raúl Zaffaroni, otro delincuente, no le tiembla la voz cuando explica que la Constitución debe ser reformada al gusto de la “Señora”.

El claro apoyo que recibió de SS Francisco, que hasta se permitió utilizar en su discurso una palabreja reiterada en el léxico de Cristina (lawfare) mientras despotricaba contra la teórica utilización de la Justicia para hacer política, dejó claro de qué lado de la “grieta” se ubica el Pontífice. Pero esta actitud tiene una explicación: Jorge Bergoglio vivió los años kirchneristas en una probeta, aislado por completo de la realidad.

La demostración de esa alienación del Papa es sencilla: si hubiera estado en la Argentina, recordaría la persecución a Enrique Olivera (falsas cuentas en el exterior), a Francisco de Narváez (narcotráfico), a Ernestina Herrera de Noble (apropiación de sus hijos adoptivos) y hasta al último aliado de Fernández², el tan voluble Sergio Massa.

Como no creo en la seriedad de las encuestas, todas incapaces de ofrecer pronósticos acertados en un escenario con 40% de indecisos, los informes de opinión que bombardean mi casilla de mail cada semana no influyen en mi ánimo. En cambio, sí lo hace la conducta de los gobernadores; por eso soy optimista.

Es obvio que no confiaban en la capacidad de tracción de votos de Fernández² puesto que, de lo contrario, no habrían separado las elecciones locales de la nacional; una actitud totalmente distinta de la de aquéllos que gobiernan la Ciudad Autónoma y la Provincia de Buenos Aires. Ahora, varios de ellos, peronistas ya reelectos, irán con “lista corta” a los comicios en que se elegirá a los diputados y senadores nacionales, o sea, las listas de éstos no irán “colgadas” de ninguna fórmula presidencial.

Por su parte, por fin el Gobierno mejoró la comunicación de su gestión, y las obras que ha realizado –y sigue construyendo, pese a la recesión- impactan directamente en la vida cotidiana de sus beneficiarios; muchos habitantes del crucial Conurbano tienen ahora agua potable, gas, luz eléctrica, pavimentos y mejor transporte público.

Pero los dados están en el aire, y así seguirán hasta octubre o noviembre. Nos jugamos nada menos que la República porque, si Fernández² triunfara finalmente, la Argentina que conocemos desaparecerá y volverán a reinar la corrupción y la impunidad.

Bs.As., 15 Jun 19