viernes, 30 de octubre de 2020

Cartas marcadas

 


Cartas marcadas

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Por todas las ofensas que me has hecho,

 a cambio del dolor que me quedó”.

  Antonio Aguilar

 

Con una misiva ridícula pero muy sonora, Cristina Fernández intentó inútilmente despegarse de los innumerables fracasos que ha cosechado, en todos los campos, el más doliente viudo de su marido. Es, precisamente, aquél a quien ella, con un pase de magia que muchos calificaron en su momento como genial, designó por Twitter como Presidente, mientras se reservaba todo el poder. Esa tan despreciable como habitual actitud de la PresidenteVice fue ratificada con su conspicua ausencia –y la de su hijo- en el acto de entronización de la estatua de Néstor Kirchner en el vestíbulo del centro cultural que lleva, impropiamente por cierto, su nombre.

 

El real afectado, acusado de tener un gabinete que no funciona, no tuvo más remedio que apechugar el desaire y tergiversarlo de imaginario apoyo. Aunque muchos de los ministros han sido puestos allí por la Vice, lo real es que son una caterva de torpes e inoperantes, comenzando por el propio Martín Guzmán quien, para intentar frenar el incendio devastador que la cuarentena infinita está provocando en los ya secos pastizales de la economía, sumado a la falta de confianza en la moneda nacional, no se le ha ocurrido mejor idea que emitir bonos en pesos, pero atados al dólar oficial (cuya corrección es necesariamente inminente), que pagarán 15% de interés anual cuando en el mundo la tasa se parece a 0%.

 

Tanto se ha escrito sobre el tema de la carta marcada de esta tahúr que no amerita dedicarle mucho más espacio, salvo para referirse al curioso pedido -¿otra orden?- a Alberto Fernández para que convoque a un gran acuerdo nacional a todas las fuerzas empresariales, sindicales, sociales y, llamativamente, los medios concentrados. Con cualquier otra firma, la esquela hubiera debido ser aplaudida sin dudar, pero quien ahora pide tal concertación es la misma persona que tanto ha profundizado la grieta que divide a la sociedad argentina, y que tanto ha perseguido al capital y a la libertad de prensa. ¿Estará buscando que, a cambio, se le ofrezca la impunidad que sus sicarios no consiguen obtener en tribunales?

 

Sin cejar en su batalla contra la Justicia y en su objetivo último de modificar la composición de la Corte Suprema, los soldaditos de Cristina continúan avanzando contra el Procurador General interino, Eduardo Casal, en el Congreso y en la Comisión Bicameral del Ministerio Fiscal. Hasta ahora, el kirchnerismo dice pretender que se designe al actual Juez federal, Daniel Rafecas, para ocupar el cargo; pero muchos sospechamos que, en realidad, están reeditando el proceso que, después del público rechazo a la candidatura del impresentable Daniel Reposo, Cristina Fernández logró su verdadero objetivo: designar a la militante Alejandra “Giles” Carbó con amplio consenso de la oposición.

 

Quien dice creer que así sería es Elisa Lilita Carrió, que se desmarcó de Juntos por el Cambio y propuso apoyar la candidatura del cuestionado Juez, a quien ella misma denunciara ante el Consejo de la Magistratura por haber desestimado, in limine, la denuncia del asesinado Fiscal Alberto Nisman contra la actual dueña de la Argentina por el pacto con Irán; como tantas otras veces, salió a demoler una construcción política a cuya construcción tanto contribuyó, pero ahora parece haber caído en el delirio.

 

Mientras la Corte Suprema continúa discutiendo interminablemente el fallo que deberá decidir la suerte de los tres jueces desplazados por el Senado a pedido de Cristina Fernández, la Justicia finalmente se puso las botas en dos casos peligrosos; por supuesto, me refiero a los desalojos ordenados en las tomas de Guernica y Santa Elena, en Entre Ríos. En ambas, tanto como en las invasiones de los “maputruches” (¡gracias, Jorge Lanata!) en la región de los lagos del sur, quedó al desnudo el auspicio oficial y la participación de altos funcionarios nacionales en los ilícitos; sin embargo, los magistrados asumieron el rol que la Constitución les impone y actuaron con coraje cívico, una virtud que parece faltar en algunos de los supremos.

 

El otro frente de combate es la Cámara Nacional Electoral, para integrar la cual el oficialismo está cerca de designar al Juez federal Daniel Bejas; este magistrado es un lacayo de Juan Luis Manzur, el Gobernador de Tucumán, pero además fue el eterno abogado de José Alperovich, el actual Senador, de licencia por las denuncias de abuso sexual contra su sobrina. Para elegir a Bejas, quien dice ser el Presidente de la Nación lo privilegió sobre Alejandra Lazzaro quien, además de haber obtenido un mejor puntaje en el concurso, hubiera debido ser escogida por ser mujer para respetar la paridad de género que tanto proclama y promueve Alberto Fernández. Una vez más, los principios enunciados ceden ante las necesidades del oficialismo probando que el Presidente es un groucho-marxista de la primera hora.

 

El domingo 8 de noviembre volveremos a salir a la calle para reclamar por la libertad y la República, por el respeto a la Constitución, la división de poderes, el respeto a la propiedad privada y la garantía de la seguridad ciudadana, y a exigir un justo castigo para la escandalosa corrupción de la asociación ilícita que organizara Néstor Kirchner y que encabeza Cristina Fernández, rodeada de hijos, testaferros y cómplices de toda índole incluyendo, sin duda, a los más connotados empresarios del país. 

 

Bs.As., 31 Oct 20

viernes, 23 de octubre de 2020

Argentina, q.e.p.d.

 


Argentina, q.e.p.d.

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Miserables aquellos que vacilan cuando la

 tiranía se ceba en las entrañas de la Patria”.

 Esteban Echeverría

 

La Nación, si es que alguna vez existió como tal y superó la etapa de mero consorcio, ha muerto. Y los autores de ese asesinato histórico somos todos, en alguna medida, porque hemos votado, y seguimos haciéndolo, a incapaces o a ladrones. Hace 75 años que la Argentina despoja a sus habitantes, cuyos ingresos no han parado de caer en ese prolongado lapso, cualquiera fuera el signo político en cada década. Hemos defraudado a propios y extraños, esos que, en 1919, nos imaginaban rivales de los Estados Unidos como país líder y lo hacían constar en las enciclopedias. En 2020, nos hemos quedado sin moneda y sin Estado, si recordamos que éste no sólo ha abdicado de sus más esenciales obligaciones –monopolio de la violencia, justicia, seguridad, educación, salud, relaciones exteriores, defensa nacional- sino que ha sido poblado por sátrapas que medran en sus canonjías.

 

Tal vez tengan razón quienes sostienen que es harto difícil que nos encaminemos a un régimen tiránico y genocida como el que padece Venezuela de la mano de Nicolás Maduro; las razones son varias: distinta composición social, una economía en la cual el Estado puede controlar su única riqueza (el petróleo), el respaldo de los militares narcotraficantes y contrabandistas al poder, el control de la oposición, etc.. Pero el siglo XX dejó en nuestra memoria, grabadas a fuego, otros hechos que, quizás, resulten más aplicables a nuestra actualidad.

 

En 1973, por ejemplo, las organizaciones terroristas que acompañaron a Héctor Cámpora a la Casa Rosada ocuparon centenares de oficinas públicas y empresas privadas; ¿se parecen a las ocupaciones de las municipalidades de Junín y Olavarría de esta semana? Las violentas tomas de terrenos en La Plata, Guernica, Santa Elena y Villa Mascardi (Río Negro), toleradas por jueces cobardes, con el claro patrocinio de funcionarios nacionales y que nos están poniendo al borde de un enfrentamiento armado, ¿tampoco nos recuerdan a aquella época? Y sabemos bien cómo terminó. Ceferino Reato, cerró su más reciente libro, “Los 70”, con una frase: “Ese pasado no debiera ser nuestro futuro”; sin embargo, así es.

 

Las cifras oficiales de contagios y fallecidos por millón de habitantes, que nos han colocado en el podio mundial, prueban el rotundo fracaso de la política adoptada por el Gobierno para combatir la pandemia; y esos números, de por sí trágicos, han sido puestos en duda en los círculos académicos internacionales, que han excluido a nuestro país de las estadísticas serias. Lo grave es la verdadera demolición que la interminable cuarentena ha producido –y lo seguirá haciendo- en la economía nacional, que ha llevado a la sociedad a soportar un 50% de pobreza, al cierre y fuga de empresas y a la masiva desocupación; a ello se suman otros padecimientos generalizados, como la inseguridad cotidiana, la pérdida de contacto de los chicos con la escuela, la emigración de sus hijos, etc.

 

La PresidenteVice permanece muda, pero impone su propia agenda política a través de sus secuaces. A ella se debe la vergonzosa conducta diplomática que, mientras se abstiene ante la condena internacional por la catástrofe de los derechos humanos en Venezuela con la burda excusa de la no intervención en los asuntos internos de ese país, favorece descaradamente a Evo Morales y a su MAS y ataca a quienes ocupan legalmente el poder en Bolivia. Con ello pretende recrear una América del Sur en la cual, como confesó abiertamente quien dice ser el Presidente, extraña a Rafael Correa, a Luiz Lula da Silva, a Dilma Rousseff, a “Pepe” Mujica y a Hugo Chávez, o sea, a los integrantes del Foro de San Pablo.

 

A la vez, continúa su inmunda ofensiva contra la Justicia y la Procuración General, a los que pretende colonizar con sus sicarios, como  Alejo Ramos Padilla, para obtener tanto la impunidad para sus cuantiosos delitos cuanto la venganza contra quienes osaron procesarla y juzgarla, como Carlos Stornelli. Ya consiguió anular la Oficina Anticorrupción, ocupada por Félix Crous, que dejó el rol de querellante en los procesos en que ella y sus cómplices están justamente acusados, y pretende desplazar al jefe de los fiscales, Eduardo Casal, tal como ya logró –con el timorato silencio de la Corte Suprema- con los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli.

 

Pero, claro, nada es gratuito y el Poder Ejecutivo está pagando el precio. A esas conductas obedece la profunda y terminal crisis en que está sumido el país, que carece de moneda propia y de reservas líquidas, y que no recibirá un solo dólar en inversión directa hasta que todo salte por el aire. Hoy las apuestas en los mercados internacionales se refieren hasta cuándo soportará la economía antes de producir una fortísima devaluación del peso y caer en la hiperinflación; y en los mentideros políticos se discuten las distintas alternativas ante la acefalía presidencial.

 

Si Alberto Fernández, incapaz de gobernar y carente de reemplazo para sus torpes ministros, decidiera renunciar, ¿asumiría Cristina Fernández el cargo efectivo? Si esa hipótesis se diera, no aparecerían soluciones mágicas para los innumerables problemas y, por el contrario, éstos se agudizarían enormemente debido al visceral rechazo que su figura concita en la sociedad –su apreciación no supera el 30%- y en el mundo entero, con las obvias excepciones de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán. Además, ¿estarán dispuestos los gobernadores, intendentes y hasta el aceitoso Sergio Massa a tolerar que La Cámpora se haga con todo el poder?

 

Es difícil que renuncie a su proyecto dinástico, que necesita que su hijo Máximo Kirchner sea elegido Presidente en 2023; pero, más allá de lo difícil que resulta imaginar un tiempo tan lejano en un país tan destruido, hoy aparece como altamente improbable que se concrete, no sólo por la escasísima valoración general que acredita su heredero, sino porque el vendaval salvaje que se avecina también se lo llevará puesto.

 

Bs.As., 24 Oct 20

viernes, 16 de octubre de 2020

Aviso: no soy gente, pueblo ni argentino

 


Aviso: no soy gente, pueblo ni argentino

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos,

 nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno; estamos tocando el fondo”.

 Gabriel Celaya

 

Porque desde estas modestas columnas -que no utilizan el lenguaje “inclusivo”- no dejaré de defender a la República y a la democracia y, consecuentemente, seguiré enfrentando al Gobierno y oponiéndome a los bastardos avances que realiza sobre la Justicia para lograr la impunidad de Cristina Elisabet Fernández y el resto de su banda gangsteril, presumo que pronto estaré en los radares del INADI (Victoria Donda), del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad (Elizabeth Gómez Alcorta) y  del NODIO (la montonera Miriam Lewin), el nuevo organismo creado para vigilarnos.

 

Si bien obedeció al pedido de la marioneta que dice ser Presidente –“si ven que me equivoco o me aparto de mis promesas, salgan a la calle y recuérdenmelo”- el gran éxito del banderazo del lunes 12 superó las expectativas de los propios autoconvocados en todo el país; la pretensión de los lenguaraces gubernamentales de minimizarla fue impedida por los videos que inundaron las redes. Como fui uno de los miles de “malos” que estuvieron en el Obelisco protestando contra esta –todavía- “dictablanda”, me alcanza la perversa descalificación del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que notoriamente posee “capacidades psicológicas diferentes”.

 

La falta de fe en la permanentemente contradictoria palabra presidencial y la reiteración infinita de torpezas que exhibe la gestión son de tal magnitud que cada anuncio provoca una reacción contraria de los mercados: bastó que Alberto Fernández dijera que no confiscaría los depósitos en dólares para que se aceleraran rápidamente la devaluación del peso y la caída en las reservas del Banco Central, ya exangües.  

 

Mientras el Gobierno se entretiene con sus virulentos y aviesos avances contra la Constitución y la división de poderes para intentar que no avancen las causas por corrupción a la procesada Vicepresidente, y en sus descarados ataques a la propiedad privada, continúa fracasando estrepitosamente en todos los campos que más inquietan a la sociedad: la inflación, la inseguridad cotidiana, el desempleo, la pobreza y la indigencia, la desnutrición infantil creciente, la falta de inversiones, el cierre de empresas, la fomentada ocupación de tierras en los conurbanos, el avalado y violentísimo “independientismo” mapuche, los contagios y los muertos por Covid, la desesperanza que lleva a la emigración, y el deterioro generalizado de la salud por la irracional cuarentena.

 

Ya se piensa en suprimir las PASO, un formidable instrumento para organizar a toda la oposición republicana tras propuestas comunes, algo en lo que muchos estamos trabajando. Pero, lamentablemente, concentrar los esfuerzos en las próximas elecciones con la actual dinámica diaria de los acontecimientos equivale a discutir el sexo de los ángeles. Es que, sin duda, fin de año se constituirá en un momento bisagra y obligará al Frente de Todos a tomar decisiones tanto en el raro formato de su diseño de poder cuanto en el elenco ministerial; por primera vez, y en medio de la fenomenal crisis multifacética que sobrevendrá, un gobierno perón-populista carece de instrumentos para controlar sus efectos sobre la población y eso no permite siquiera imaginar hoy qué podrá suceder entonces en la calle, cuando el kirchnerismo pierda definitivamente todo atisbo de gobernabilidad.

 

 No tiene –y asegura que no quiere tener- un plan económico, y eso repercute en la conducta de empresarios, acreedores y hasta de la población en general, que corre a tratar de salvar sus ahorros. Si sigue emitiendo billetes para compensar el déficit público y sostener el perverso sistema de subsidios, y mantiene o agrava los controles sobre la compra de dólares, la devaluación del peso se agudizará aún más, con natural impacto sobre la inflación ya desmadrada. Y la inexistencia de nuevas inversiones, producto de la inseguridad jurídica y de la desconfianza, impedirá la creación de empresas y de puestos de trabajo.

 

El oficialismo, totalmente desconectado de la realidad y para complicar aún más el ya dramático escenario, utiliza su menguante poder no sólo para intentar “reformar” la Justicia, liberar a peligrosos delincuentes o condonar la monumental estafa de Cristóbal López al fisco sino que, “combatiendo al capital”, atacar a la industria del conocimiento, dificultar la generación de empleo, crear nuevos impuestos confiscatorios, intentar expropiar empresas, trabar a las compañías energéticas y de comunicaciones, tolerar la prepotencia sindical y recortar ingresos a los distritos gobernados por la oposición.

 

Amén de las odiosas y erróneas comparaciones con otros países en lo que a la lucha contra el Covid, exhibe flagrantes contradicciones: sus embajadores expresan, ante los organismos internacionales, la sinuosa posición del Gobierno frente a la probada violación de los derechos humanos por Nicolás Maduro, presuntamente justificada por la no intervención en los asuntos internos de Venezuela, mientras apoya descaradamente a Evo Morales y a su facción ante las elecciones de mañana en Bolivia, llegando al extremo de autorizar que centenares de miles de ciudadanos de ese país voten masivamente en las mismas escuelas a las que no permite que retornen los chicos a clase por miedo al contagio.

 

Finalmente, saludo hoy a mis muchos amigos peronistas en su Día de la Lealtad, el único en el año en que no se traicionan. Por mi parte, aviso, estaré nuevamente en la calle el próximo 4 de noviembre.

 

Bs.As., 17 Oct 20

viernes, 9 de octubre de 2020

Gobierno canalla

 


Gobierno canalla

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Debemos enfrentarnos a nuestros enemigos,

 no quedarnos a hablar con nuestros aliados”.

 Lee Child

 

A quien le parezca injustificado el título, le sugiero reflexionar sobre lo que sucede en la Argentina castro-chavista, se trate de la liberación de peligrosos delincuentes, los banalizados asaltos y asesinatos de policías, las relaciones exteriores y las idas y vueltas en materia de derechos humanos, los inmundos ataques a la Corte Suprema y la persecución a jueces y fiscales no condescendientes, los agravios permanentes a la ciudadanía que reclama libertad y justicia, la absurda pérdida del año lectivo y la sumisión ante los ideologizados gremios docentes, la discriminación y castigo fiscal a provincias y municipios opositores, el verdadero apocalipsis que la cuarentena eterna y notoriamente fracasada -pero útil para los designios de empobrecimiento general y sometimiento social- ha desatado sobre la economía, la inflación y la maxi-devaluación del peso, la caída en el poder adquisitivo, la catástrofe cotidiana de la inseguridad, la proliferación del narcotráfico y la pérdida irremediable de empresas y empleos.

 

Lo acontecido esta semana permite verificar cuán alejada está la agenda del poder de las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía. Mientras la población padece tan terribles calamidades, todos los esfuerzos del Gobierno canalla se concentran, exclusivamente, en obtener la impunidad de los cuantiosos delitos cometidos por la asociación ilícita organizada por Néstor Kirchner y encabezada, tras su muerte, por Cristina Fernández. Hoy, cuando el Banco Central carece de divisas para enfrentar la crisis y el déficit fiscal se ha ido a la estratósfera, conviene pensar que, si estos ladrones devolvieran aunque fuera parte de las enormes fortunas que acumularon, alcanzaría para solucionar esos problemas. La hiper Vicepresidente, por su parte, no ha dicho una palabra sobre la pandemia y sus víctimas, como tampoco lo hizo cuando se produjo el incendio de Cromañon o las inundaciones de La Plata, la magnitud de cuya consecuencia en vidas fue ocultada por el ex Gobernador Daniel Scioli y bailó en la Plaza de Mayo mientras en Córdoba morían decenas de personas en una acción revolucionaria porque demoró en enviar fuerzas federales.

 

En cambio, sus lenguaraces, los diputados Vanesa Siley y Leopoldo Moreau, denostaron al Presidente –Carlos Rosenkrantz- y a los restantes miembros de la Corte Suprema, acompañados por Marcela Losardo, Ministra de Justicia, llegando a pedir su juicio político. En la medida en que aún no ha fallado sobre el per saltum interpuesto por los magistrados perseguidos y los jueces supremos mantienen hermético silencio sobre sus intenciones, sólo la advertencia de juristas serios (alguno debe haber) que militen en las filas del Instituto Patria sobre la alta probabilidad de un resultado negativo para los intereses de Cristina Fernández pudo haber producido una inquietud tal que justifique estos ataques, consentidos por el canalla que hace como que preside la República.

 

Pivotando sobre la lealtad de algunos magistrados federales que integran el colectivo “Justicia Legítima”, que el Senado se encargó el jueves de incrementar con 38 nombramientos de jueces y fiscales militantes, los gangsters intentan demoler la “Causa Cuadernos”; como sostuvieron que las anotaciones del chofer Oscar Centeno eran fotocopias hasta que aparecieron los originales, ahora pretenden que, como las confesiones de los empresarios y funcionarios que reconocieron haber pagado y recibido coimas no fueron grabadas, las declaraciones de esos “arrepentidos” son nulas, olvidando que las mismas fueron pasadas en actas firmadas por ellos y los abogados que los asisten.  

 

El Gobierno canalla cede territorio nacional y tolera y hasta patrocina las invasiones de predios militares y parques nacionales y los desmanes contra propiedades particulares que los falsos mapuches están produciendo en el sur argentino, mientras desconocen al Estado nacional y sus leyes. A la vez, incentiva por motivos electorales la ocupación de terrenos públicos y privados en la tercera sección de la Provincia de Buenos Aires, que rápidamente se transformarán en nuevas villas de emergencia pobladas de narcotraficantes, muchos de ellos extranjeros, que serán semilleros de votos para el Frente de (no) Todos.

 

La opinión pública, medida indiscutiblemente por los mercados, no cree en el Gobierno canalla e incapaz, y eso preocupa, y mucho, a los caciques peronistas de todo el país, sean políticos o gremiales; la inocultable presión de La Cámpora sobre todos ellos para acceder a más resortes financieros y de poder puede generar, en muy breve plazo, conflictos intra-oficialismo de enorme violencia, tal como sucediera entre 1973 y 1976, cuando el país fue ensangrentado por la lucha armada entre las distintas facciones. La presencia de terroristas montoneros (Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía, entre otros) en la defensa de los falsos indios y de los invasores de Guernica, tiende a confirmar esta trágica hipótesis aunque, a diferencia de entonces, hoy la falta de ideología esté suplida por las milicias del narcotráfico y el “Vatayón Militante”

 

El lunes 12, a las 1700 hs., todo el país “de los malos” volverá a salir a las calles de todo el país para reclamar por los avances contra la libertad y la República del gobierno canalla, a exigir que cesen los ataques a la Justicia, que los corruptos que han saqueado el país hasta dejarlo exánime paguen sus crímenes y que la Argentina deje de ser “el reino del revés”.

 

Bs.As., 10 Oct 20

viernes, 2 de octubre de 2020

Resultado semifinal: República 3 vs K² 0

 


Resultado semifinal: República 3 vs K² 0

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“A menudo, en su eterna ignorancia de las cosas, los hombres

llaman fin a lo que, en realidad, sólo es el principio”.

   Fabiano Massimi

 

En una semana sumamente complicada para la Vicepresidente en el frente judicial, la Sala III de la Cámara de Casación le dio otra muy mala noticia al rechazar las nulidades planteadas por los abogados defensores en la causa “Cartelización de la obra pública” (parte de “Cuadernos”) y confirmar su prisión preventiva y su procesamiento (también de sus ex funcionarios -entre otros, de Julio de Vido-, muchos empresarios) y ratificar los embargos dispuestos. Claramente, la impunidad anhelada se demora y ello la obligará a acelerar aún más sus ataques a la Justicia, ya que el panorama electoral –medido por las encuestas- se presenta negro subido.

 

Ya el martes, la República respiró aliviada por la decisión de la Corte Suprema de habilitar el per saltum de tres jueces que, por intervenir en las causas que afectan a Cristina Fernández habían sido removidos por el Consejo de la Magistratura (¡viva Graciela Camaño!), el Senado y el Presidente, congelar la situación por unos días y evitar que las vacantes fueran ocupadas por favoritos de la Vicepresidente. Ahora, una vez que el Procurador General interino, Eduardo Casal, otra víctima de la persecución, responda al traslado urgente que le otorgó el máximo tribunal, éste deberá expedirse sobre el fondo de la cuestión.

 

En resumen, la crisis institucional sigue pendiente pero, en el ínterin, cabe que pensemos en qué podría suceder según sea la decisión final de la Corte, o sea, si rechaza definitivamente la pretensión de venganza de Cristina Fernández y ratifica sus acordadas Nos. 4 y 7/18, que convalidaron el traslado de esos jueces –y varios más- a sus juzgados actuales o, por el contrario, modifica su criterio y acepta las remociones intentadas; ese eventual cambio de opinión afectaría a todas las causas que estos magistrados resolvieron en los últimos dos años. 

 

Hay un antecedente de decisiones de la Corte que incomodaron al poder: en 1995, siendo don Néstor Gobernador de Santa Cruz y molesto con el Procurador General provincial, Eduardo Sosa, que se negaba a convalidar su corrupción rampante, hizo que la Legislatura se ocupara de despedirlo; lo hizo suprimiendo su cargo y distribuyendo sus responsabilidades en otros dos funcionarios; el afectado recurrió y el caso llegó a la Corte, que ordenó su reposición pero fue flagrantemente desobedecida en tres oportunidades, y Sosa nunca pudo recuperar su cargo. ¿Y si se repitiera una situación semejante a nivel nacional? Si Fernández² lo intentaran, con la consecuente violación a la Constitución Nacional que ello implicaría, se produciría un conflicto de poderes de enorme trascendencia, y el Poder Judicial quedaría habilitado a recurrir a la fuerza pública para ser obedecido.

 

El panorama general del Gobierno no puede resultar más patético, a punto tal que propios y extraños se preguntan si, con este extraño formato en el cual la Vicepresidente es quien dispone del poder y Alberto es sólo su triste marioneta, se puede llegar siquiera a las elecciones del año próximo. El cúmulo de fracasos que acumula la catastrófica gestión permite esas reflexiones, ya que el Banco Central está perdiendo las ya escasísimas reservas a ritmo acelerado, los chicos siguen sin clases por decisión de los gremios docentes, la inflación crece y la acompañan en su curva ascendente la pobreza, la indigencia, el desempleo, las quiebras empresariales, la inseguridad ciudadana y los contagiados y muertos por Covid-19, que hoy nos coloca en el primer puesto mundial de fallecidos por millón de habitantes, mientras la insana cuarentena (la más larga del mundo: hoy, 198 días), que el Gobierno ha utilizado acentuar su proyecto chavista de pobrismo y control social, ha destruido la economía hasta sus cimientos.

 

Pero, ¿querría Cristina asumir formalmente la Presidencia que ya ejerce y completar el mandato de Alberto? No creo que hacerlo le reportara ventaja alguna, toda vez que la realidad no se modificaría un ápice y debería enfrentar la monumental crisis que inevitablemente llegará a muy corto plazo. Todas las encuestas dicen que su aprobación no supera al 28% y, por lo demás, llevaría a la sociedad, que está crispada al máximo, a un franco enfrentamiento, con todas las consecuencias que conocemos. ¿Cuál sería, en ese caso, la actitud de los gobernadores e intendentes del Conurbano, que ya ven su propia continuidad en alto riesgo por su obvia identificación con el Instituto Patria y las calamidades que éste produce todos los días? ¿Resulta equivocado recordar los años 70’s, cuando dos bandos peronistas de signos opuestos –Montoneros y la Triple A- se enfrentaron a muerte, con asesinatos y bombazos, ensangrentando al país?

 

La Ley 25.716, de acefalía, prevé que, ante la renuncia o incapacidad (no la moral y penal, que ya existen) del Presidente y el Vice, asuman transitoriamente, en este orden, el Presidente del Senado (Claudia Ledesma Abdala), el Presidente de la Cámara de Diputados (Sergio Massa) o el Presidente de la Corte (Carlos Rosenkrantz), los cuales deberán convocar a la Asamblea Legislativa en un plazo de 48 hs. que, a su vez, designará a un legislador nacional o un gobernador para asumir la Presidencia y completar el mandato. La norma, claro, habilita todas las especulaciones políticas, tanto como los rumores que señalan a Massa como futuro Jefe de Gabinete presidencial en un eventual recambio ministerial, o introducir a Máximo Kirchner en la línea sucesoria moviéndolo a la Presidencia de Diputados.

 

Una maldición china -¡qué oportuna!- te desea “que vivas tiempos interesantes”; a los argentinos no nos faltarán.

 

Bs.As., 3 Oct 20

viernes, 25 de septiembre de 2020

El infierno tan temido

 


El infierno tan temido

por Enrique Guillermo Avogadro

 

"El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido

 para aquellos que tienen miedo, demasiado largo para aquellos que sufren…".

 Henry Van Dyke

 

Hasta 2015, Cristina Elisabet Fernández consiguió, utilizando a destajo las reservas del Banco Central (el 10 de diciembre, US$ 3.000 millones ¡negativas!), que la bomba en que había transformado el escenario económico, populismo y saqueo mediante, no estallara antes de ceder, ausente, el poder a Mauricio Macri. Éste, por un inexplicable error y con una absurda confianza en su magnetismo para atraer inversiones externas, no hizo el real inventario –recordemos que los datos se falsificaban- al asumir  y ello, pese a que durante un período pudo solventar su “gradualismo” con el apoyo del FMI, sumado a una innegable mala praxis, hizo que ya en diciembre de 2018 nuevamente se pusiera en riesgo a la peligrosa y siempre presente santabárbara nacional.

 

En diciembre de 2019, al recibir la banda y el bastón, los Fernández² tenían la verdadera radiografía –por un honesto INDEC- de la maltrecha situación en que se encontraba la economía y, a pesar de saberlo, comenzaron a hacer todo lo contrario de lo que debían, de la mano del loteo de cada despacho y resorte de poder y de la apropiación camporista de las cajas oficiales. Sobre ese panorama cayó el Covid-19. Con los primeros contagiados, impusieron una férrea cuarentena que ha fracasado estrepitosamente en su objetivo original de frenar la difusión de la enfermedad y las muertes. El confinamiento ha producido un daño socio-económico sin precedentes del cual, aún, no tenemos dimensión exacta; sí sabemos cuántos argentinos han perdido sus trabajos y cuántos se han empobrecido, cuánto se han incrementado las ocupaciones de tierras, cómo ha crecido la inseguridad ciudadana, cuántas empresas e individuos están emigrando y, sobre todo, cuántos chicos han perdido el año lectivo y el contacto con la educación formal gracias a los gremios kirchneristas.

 

La Vicepresidente descubrió las ventajas que implicaba mantener a la gente en sus casas para planchar la curva inflacionaria que la descontrolada emisión ha generado y para su proyecto chavista de empobrecimiento y dominación social, y así llegamos a los actuales 191 días, aunque la población ya está lo suficientemente harta como para perder el miedo y dejar de respetar las absurdas órdenes del Gobierno. Cuando esa situación de apertura se extienda totalmente, la catástrofe quedará al desnudo y arrastrará la popularidad de ambos a una sima insoluble, como se ha comenzado a comprobar estos días; porque son fogueados políticos, saben cómo repercutirá eso en sus chances electorales y, consecuentemente, en la soñada impunidad de la familia Kirchner. A partir de ese convencimiento se explica, claramente, la velocidad caníbal que han adquirido los ataques de Cristina Fernández contra la Justicia y contra el Procurador Eduardo Casal.

 

Hasta hoy, y a contramano de las reiteradas y cuantiosas manifestaciones ciudadanas que reclaman una toma de posición urgente y de las firmas de más de 300.000 ciudadanos peticionándolo, la Corte Suprema ha mantenido un dramático silencio que sólo ha conseguido romper la decisión de su Presidente –Carlos Rosenkrantz- quien, en uso de sus atribuciones, ha citado a sus colegas –Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda- a un acuerdo para el martes 29 para resolver el demorado per saltum interpuesto por los tres jueces desplazados por la venganza kirchnerista. La democracia republicana, basada en la división de poderes, sabrá entonces si logró sobrevivir o ha muerto bajo las botas cómplices y cobardes de los ministros del Tribunal supremo.

 

La inexperiencia del Ministro de Economía, Martín Guzmán, y sus diferencias con el Presidente del Banco Central, Miguel Angel Pesce, fogoneadas desde el Instituto Patria, uno de los  tronos que ocupa la siniestra viuda (los otros: el Senado, la Cámara de Diputados, el Consejo de la Magistratura, el Poder Ejecutivo, la Provincia de Buenos Aires y algunos feudos del interior), ha conseguido que la tan “exitosa” renegociación de la deuda externa fuera flor de un día.

 

La suma de pecados ideológicos y torpeza, la desconfianza en la devaluada palabra del Presidente, la persecución al capital productivo, los impuestos confiscatorios, las leyes absurdas que conspiran contra la realidad, las pretensiones expropiatorias, el aislamiento internacional, los ataques a la ciudadanía –los “malos argentinos”- y a la libertad de prensa, la falta de seguridad jurídica motivada por el abuso de los DNU’s y la vocación por colonizar la Justicia, han hecho que resurgiera de inmediato la aversión de los mercados, como lo prueba el aumento del riesgo-país y la depreciación de nuestra moneda, que ha generado una enorme brecha entre las cotizaciones “oficial” y “blue”, obliga a pagar más de $ 140 por dólar y que hasta la ha hecho desaparecer de las pizarras de los bancos en Uruguay.

 

La dramática aceleración de los problemas económico-financieros, y la falta de dinero para el populismo –una suerte no experimentada por el peronismo- hace que los planes electorales vinculados a las legislativas del año próximo equivalgan, hoy, a discutir el sexo de los ángeles. En un país en el cual el largo plazo significa la semana próxima, y el asalto al poder ha sido una constante durante los últimos noventa años, la película de la realidad nacional, que será reestrenada pronto, amerita que alquilemos balcones, aunque sólo sea para llorar amargamente y restañar la sangre.

 

Bs.As., 26 Sep 20

viernes, 18 de septiembre de 2020

Los fracasados van a la guerra

 


Los fracasados van a la guerra

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Era más que claro que se había puesto en marcha un modelo de

 regresión del ingreso y empobrecimiento generalizado que

 intentaron maquillar con la mentira de la ‘pesada herencia’”.

 Cristina Fernández de Kirchner, en “Sinceramente”.

 

Después de tanto triunfalismo del Presidente al comparar su gestión de la crisis con naciones del mundo entero, está claro su fracaso total tanto por el número de infectados y muertos cuanto por la destrucción masiva de la economía que el confinamiento eterno y ayer  nuevamente extendido ha producido. La pobreza ya supera el 50% de la población (era 30% cuando asumió), sólo en el segundo trimestre del año se perdió un millón de puestos de trabajo y se duplicó el porcentaje de quienes pasan hambre.

 

A la luz de los actuales indicadores socio-económicos, encabezados por la monumental devaluación del peso que llevó la cotización del dólar a $ 140 por unidad (en octubre de 2019 era $ 65) licuando salarios y jubilaciones, y medidos por la caída en el consumo de los más básicos alimentos, sorprende –aunque no debería- el silencio sepulcral de las figuras públicas que, desde enero de 2016, se sumaron al “club del helicóptero” mientras lloraban ante las cámaras por el desastre que –decían- provocaría la dictadura de Macri. ¿Qué fue de Pablo Echarri, Raúl Rizzo, Gerardo Romano, Dady Brieva y tantos otros mediáticos que decían no poder, siquiera, pagar el alquiler?

 

A pesar de todo ese inventario de monumentales desastres que la errática y torpe gestión de Alberto Fernández ha producido y que, sin duda, deben incluir el cierre hermético de nuestra economía y de la educación (por imposición de los gremios), la huída en desorden de tantas empresas y la emigración de los más preparados de nuestros jóvenes (tal como sucedió en Venezuela), el Presidente ha entregado el manejo de la agenda oficial a Cristina Fernández, que la ha centrado en su ansia de venganza e impunidad.

 

Así, a la conducción del Ejecutivo, donde puso al grouchomarxista, y del Poder Legislativo, que ella ejerce arbitrariamente en el Senado mientras su hijo Máximo y el ‘aceitoso’ Sergio Massa lo hacen en Diputados, esta semana le agregó nada menos que el Poder Judicial. Desplazó, con su mayoría automática, a los camaristas que confirmaron sus procesamientos y a un juez que debería juzgarla por su tan desmedida corrupción; la Corte Suprema lo tolera guardando un ya inexplicable silencio y abdica así del rol de última barrera frente a los tiránicos avances sobre la Constitución.

 

Por expresas instrucciones de su Vicepresidente, Alberto Fernández ha iniciado una guerra sin cuartel contra la Ciudad de Buenos Aires, en la cual curiosamente ambos viven, para intentar la destrucción del principal bastión opositor y del político –Horacio Rodríguez Larreta- que encabeza el ranking de imagen positiva en todo el país y, especialmente, en el Conurbano bonaerense, enclave del cual Cristina Fernández extrae su caudal electoral. Como es tan habitual en él, el Presidente no duda en mentir descaradamente, traicionar todas sus promesas y promover el odio entre la capital y el interior, en un retroceso histórico de ciento cincuenta años.

 

La viuda de Kirchner, preocupada por la alta probabilidad de perder las elecciones de medio término en 2021 por la crisis económica, aceleró en todos los terrenos, incluyendo la persecución personal a Mauricio Macri, traducida en el allanamiento a su casa para verificar si violó la cuarentena al recibir a un par de intendentes; fue tan burda la maniobra que obligó a recordar la reunión que el Presidente mantuvo con Hugo Moyano y las familias de ambos en Olivos, sin barbijos ni distancia prudencial.

 

Argentina se ha convertido en un país donde no se respeta norma alguna, las reglas de juego cambian permanentemente, carece de seguridad jurídica y la propiedad privada es desconocida, sea por la imposición de impuestos confiscatorios, sea por la impune ocupación de tierras. El cepo y la suicida política cambiaria, la mayor intervención estatal en la economía, la falta de un plan de salida de la crisis y el dibujo de un presupuesto incumplible obligarán a avances mayores sobre el sector privado, puesto que no habrá un serio ajuste del gasto público en un año electoral tan crítico para el futuro de la coalición gobernante. Este experimento chavista de control social y de empobrecimiento general deberá financiarse, en un contexto donde la confianza interna y externa ha dejado de existir.   

 

Así, con excusas ideológicas pero sólo para servir a los intereses bastardos de Cristina Fernández, hemos entrado en un sendero de confrontación tan extrema que resulta harto difícil prever cómo concluirá; el final podría ser un conflicto en la calle en el cual tendrán especial protagonismo los recalcitrantes delincuentes liberados con la excusa del Covid-19, las bandas de narcotraficantes que disputan a tiros el control del territorio, ex policías defenestrados y hasta los barrabravas que, años ha, fueron organizados por el kirchnerismo en Hinchadas Unidas Argentinas.

 

Para hoy mismo, a las 1600 hs., se ha convocado a un nuevo banderazo; estoy convencido de la necesidad de que sean los líderes de la oposición quienes se pongan a la cabeza del mismo, para evitar un nuevo “que se vayan todos” y porque sólo la ocupación masiva de la calle por quienes queremos vivir en una república democrática podrá evitar ese triste y sangriento final.

 

Bs.As., 19 Sep 20