viernes, 27 de noviembre de 2020

Ocultar canalladas tras las burradas

                    



        Ocultar canalladas tras las burradas

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“En el socialismo nunca sabes el pasado que te espera”.

 Leonardo Padura

 

Como ha hecho desde su irrupción en la política nacional, otra vez la PresidenteVice quiere esconder sus zafarranchos institucionales tras la espesa niebla que cubre al país desde la muerte de Diego Maradona. Su penosa marioneta, el Presidente Pinocho, quiso obsequiarle una remake del show del vestidito negro que permitió a su jefa alzarse con el 54% de los votos en 2011 pero, como se trata de un gobierno de exitosos incapaces, también eso salió muy mal y el velorio se transformó en un nuevo bochorno.

 

Resultó patética la inculpación de Alberto Fernández a los deudos y a la Policía de la Ciudad por los incidentes (suscitados cuando, por pedido de Cristina Fernández, se cerró el acceso mientras ella estaba frente al féretro) y se convirtió en rastrera cuando se intentó borrar el comunicado oficial previo, que auto-atribuía a la Nación la responsabilidad por la seguridad, ya que las tomas de pantalla inundaron las redes. Finalmente, los barrabravas, condenados incluidos, ingresaron por la fuerza a la Casa de Gobierno -¡qué simbólico!- y hubo que recurrir al escuadrón de custodia de Granaderos para evitar que fuera, literalmente, tomado todo el edificio.

 

Por obra y gracia del tan masivo e imprudente velorio, la “cuareterna” (que seguirá rigiendo hasta marzo para el Congreso y la Justicia) quedó desnudada como lo que realmente es: sólo un recurso político para domar a la ciudadanía y mantenerla encerrada y callada, mientras se arrasaba el país para empobrecerlo como nunca antes, destruyendo empresas y empleos, escuelas y alumnos, para avanzar en la idea de construir aquí otro santuario pobrista (ya llegamos al 55%) del socialismo del siglo XXI. La voluntad de Cristina Fernández, instrumentada por su mandado, nos costó ya cuatro millones de puestos de trabajo, un año entero sin clases, quinientas mil Pymes fundidas y la huida de grandes empresas.

 

La prensa, en general, recayó en el amarillismo más abyecto con la muerte de Maradona, tanto como hizo y sigue haciendo aquí y en el mundo con la pandemia del Covid, facilitando a los gobiernos populistas de todos los signos enmascarar sus verdaderas intenciones tras el pánico que generó con su insistente recuento de tragedias. Lamento, a priori, las pérdidas personales que cada lector haya sufrido en carne propia, pero no debemos perder de vista los hechos concretos: se contagió sólo el 0,87% de la población mundial, y murió el 0,02% de ella; en la Argentina, esos números, al día de hoy y que confirman el fracaso de la “cuareterna” como prevención, sólo llegan al 3,04% y 0,08%; ¿justifican el altísimo costo que pagamos?

 

Alberto Fernández ya envió el pliego de Alejo Ramos Padilla, el militante Juez de Dolores, para ocupar el Juzgado Federal N° 1 de La Plata, a cargo de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, incrementando el control electoral al que ya había accedido con la designación de Daniel Bejas para integrar la Cámara Nacional Electoral. Por su parte, la PresidenteVice logrará que el H° Aguantadero reduzca a una mayoría simple el requisito para designar al Procurador General de la Nación e impedirá que el cuarto poder del Estado –que incluye a todos los fiscales- conserve su esencial independencia. Los senadores darán media sanción, y será en Diputados donde librará esta batalla antes de fin de año. Deberemos mostrarnos otra vez muy activos para exigir a nuestros representantes que eviten este magnicidio. También en este caso, utilizarán como velo la discusión por la legalización del aborto para esconder el estropicio.

 

El Poder Judicial continúa en deuda con la ciudadanía. La Corte debería decidir, ya mismo, sobre la constitucionalidad de la modificación del Consejo de la Magistratura, a estudio desde hace cinco años; si confirmara las sentencias de los tribunales inferiores, impediría que la siniestra impunidad de la PresidenteVice –que deberán decretar los jueces porque, según ella, ya tiene la de la historia- pueda lograrse. Y la Sala I de la Cámara Federal de Casación hacer lo mismo con la validez de las declaraciones de los funcionarios y empresarios “arrepentidos” en la causa “Cuadernos”, que dejaron detallada constancia de los sobornos que pagaron y cobraron, y dónde terminaba el dinero, durante los primeros gobiernos kirchneristas.

 

Los probados delincuentes invocan la falta de registro audiovisual de esas declaraciones para invalidar las mismas, que constan en actas firmadas por ellos y sus abogados, de los fiscales intervinientes y del juez de la causa. Es probable que lo consigan, dada la clara adscripción de algunos de los miembros de esa Sala a la ya famosa asociación “Justicia Legítima”, eterna protectora de los ladrones; pero deberán tener en cuenta la reacción popular que suscitaría un fallo en ese sentido dado que, según todas las encuestas, la corrupción es de las mayores preocupaciones de la población.

 

La recuperación económica y social deberá esperar mucho tiempo, porque sólo puede venir de la mano de las inversiones. Y no llegarán mientras se creen nuevos impuestos confiscatorios y abusivos y aparezcan resoluciones con moratorias inéditas con nombre y apellido (Cristóbal López y Máximo Kirchner), mientras no exista seguridad jurídica, mientras se siga avanzando sobre la propiedad privada (se prohibirá disponer de los campos incendiados), mientras el costo de la casta política siga siendo tan abusivo, mientras continúe el adoctrinamiento malévolo en las aulas y se degrade la educación y, sobre todo, mientras los jueces sean sólo veletas obedientes a los vientos del poder.

 

Bs.As., 28 Nov 20

viernes, 20 de noviembre de 2020

Aniquilar al enemigo

 


Aniquilar al enemigo

por Enrique Guillermo Avogadro

 

”Las mentes que buscan venganza destruyen los estados,

 mientras que las que buscan reconciliación construyen naciones”.

 Nelson Mandela

 

          En 1975, un gobierno democrático, acosado por terroristas que secuestraban y asesinaban a mansalva, que atacaban cuarteles militares y ponían bombas en toda nuestra geografía, ordenó a las fuerzas armadas aniquilar a esos subversivos que intentaban transformar a la Argentina en un “paraíso” comunista. Cuarenta y cinco años después, los hijos de esos mismos criminales, reciclados como funcionarios y legisladores, parecen estar logrando su objetivo: el kirchnerismo, en pos de la impunidad de su líder y para habilitar su venganza, ha tomado por enemigo a la Nación y pretende aniquilarla. Y en esa guerra que lleva adelante contra la República y la Constitución, los campos de batalla que ha elegido son los que constituyen los cimientos sobre los cuales se construyeron la convivencia, el progreso común, la familia, la vida y el respeto a los más elementales derechos individuales.

 

En nuestro camino inexorable de decadencia, mientras los políticos crean o agrandan cada vez más impuestos confiscatorios para financiar su inoperancia y sus prebendas, el Estado paquidérmico que hemos sabido darnos por este inexplicable suicidio colectivo que tanto nos esforzamos en concretar ha hecho abandono de todas sus obligaciones básicas: salud, justicia, seguridad, defensa y relaciones exteriores. Nadie duda, después de la “cuareterna” más larga del mundo que, habiendo entrado en el cuadro de deshonor de mayor cantidad de muertos por millón de habitantes, el sistema de salud pública está quebrado y el sector de la sociedad que puede permitírselo debe hacer frente a la medicina privada.

 

Tampoco que carecemos de justicia y que, lo poco que queda de ella, desaparecerá cuando Cristina Fernández y su esbirro presidencial logren “reformarla” con la indigna e inmoral complicidad de la Corte Suprema; que la inseguridad campea por la liberación de miles de presos y que el narcotráfico ha copado territorios y policías; que la defensa nacional no ha sido una prioridad para los políticos que nos gobiernan desde hace 37 años y que las fuerzas armadas tienen hoy una capacidad ofensiva comparable a los boyscouts; que las relaciones exteriores se subordinan, siempre, a los preconceptos ideológicos del Instituto Patria; y que ha renunciado a tener una siquiera razonable política migratoria.

 

Pero, sin olvidar a las demás, la más trágica es, sin duda, la educación pública primaria y secundaria, donde su más eficiente sicario, Roberto Baradel, impone una devastación cultural que afecta a los más pobres y desprotegidos, aquéllos que no tienen posibilidad alguna de recurrir a los establecimientos privados o parroquiales para que sus hijos dejen de ser rehenes de los delincuentes disfrazados de gremialistas. Los “maestros” se han convertido en “trabajadores de la educación” y, también por ideología propia y flagrante cobardía ajena, espantan a los chicos y a sus padres, dejándolos sin clases por huelgas permanentes y utilizan la pandemia como excusa para no concurrir a la escuela.

 

La brecha entre esos niños sin aulas y aquéllos otros cuyos padres gozan del privilegio de poder pagar la enseñanza privada se ha transformado en un verdadero abismo y condena a nuestro país a una tragedia incomparable con cualquier país civilizado. Y ese fosa destruye, en un mundo cada vez más exigente con los requisitos de empleo, cualquier posibilidad de recuperar esa movilidad social que nos fuera tan característica. La ciudadanía, hipócrita y pusilánime como siempre, no reacciona y guarda silencio cuando el Gobierno, aliado a los gremios, permite la apertura de los casinos de Cristóbal López y habilita el fútbol mientras demuele las bases del genial proyecto sarmientino. Y todo eso se produce como efecto deseado del movimiento de pinzas con el que la PresidenteVice quiere aniquilar a la Argentina, para convertirla en un territorio poblado por súbditos muy poco instruidos y cada vez más pobres que dependan siempre del Estado presuntamente benefactor y en el que los únicos triunfadores sean sus propios líderes, mamarrachos saqueadores.

 

Su meta es el sometimiento a China; el sonriente Xi Jinping no se limitará esta vez a instalar una base militar en la Patagonia -con indigna sesión de soberanía, sino que implantará un sistema tan extractivo como el que utiliza para expoliar al Africa Subsahariana. Y creo que los últimos movimientos epistolares y legislativos del kirchnerismo, que tanto complican la inversión y el crédito, tienden precisamente a justificar que el gigante asiático se convierta en la única fuente de financiamiento, aunque ello implique entregarle el transporte de granos en la hidrovía y la energía con las nuevas centrales atómicas y transformar al país en un simple proveedor de materias primas. Nada le importa a Cristina Fernández que ese camino nos aísle definitivamente del mundo occidental ni, menos aún, que nos convierta en un país hostil comparable a Venezuela, donde Nicolás Maduro respalda su salvaje tiranía en los ayathollas iraníes, los barbudos cubanos y en las desafiantes fuerzas armadas rusas.

 

¿Tampoco sobre estos temas tiene nada que decir la oposición, más allá de contestar individual y puntualmente las falsedades del relato? ¿Cuál es el plan nacional que propondrá a la ciudadanía como una alternativa al modelo de dominación kirchnerista? Creo que la sociedad no merece esta inopia.

 

Bs.As., 21 Nov 20

viernes, 13 de noviembre de 2020

Penosa Deserción

 


Penosa Deserción

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Hoy no basta con contar la verdad.

                           Hay que destruir las mentiras”.

                               Javier Cercas

 

Los regímenes democráticos en el mundo tienen infinidad de formas diferentes, pero hay uno en especial que me produce envidia: el británico. Se trata de un sistema parlamentario, muy lejos del presidencialista que nos rige y, sobre todo, distinto a nuestras tradiciones. Los Comunes (Diputados) son elegidos uninominalmente en jurisdicciones pequeñas; es decir, no existen allí nuestras lamentables “listas sábana”, que cubren a tantos incapaces y corruptos. Lo más importante es que, para ser ministro del Poder Ejecutivo, el candidato debe ser miembro de esa cámara y si en las siguientes elecciones perdiera su banca, dejaría de serlo automáticamente. ¿Se imagina qué pasaría si adhiriéramos al sistema?

 

Pero además, y aquí llegamos al meollo de esta nota, por ser básicamente bipartidista, dividido entre laboristas y conservadores, ambas formaciones se mueven en espejo. Mientras una ocupa Downing 10 y tiene su gabinete de ministros, la otra mantiene uno equivalente en las sombras, el shadow cabinet. Por supuesto, ambos –Gobierno y oposición- tienen unificada la comunicación política a través de su propio vocero oficial. Es algo que falta en la Argentina: la oposición, encarnada al menos hasta hoy en Juntos por el Cambio, parece haber desertado de la función que le encomendó el 41% del electorado y carece de ambos elementos (gabinete y vocero) y esa carencia permite al Gobierno mentir impúdicamente, con prisa y sin pausa, y mantener impertérrito su relato.

 

Un ejemplo fueron los dichos de Alberto Pinocho, que acusó a María Eugenia Vidal de no haber hecho, durante su mandato, nada con los problemas que el río Luján y el arroyo El Gato causaban en sus riberas. Se trató de una flagrante falsedad, como pueden atestiguar los habitantes de Salto, Arrecifes, La Plata y otras localidades, ya que durante la gestión de ex Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, después de casi ochenta años de inacción, se realizaron obras importantísimas que permitieron evitar trágicas inundaciones y recuperar miles de hectáreas para el cultivo. La aludida se limitó a responder en las redes al mentiroso Presidente.

 

Más grave aún es la conspicua ausencia de planes alternativos de esa oposición para cada uno de los temas prioritarios que siguen arrastrando al abismo a nuestra triste realidad: economía y presupuesto, salud, justicia, relaciones exteriores, defensa y seguridad, vivienda, pobreza e indigencia, y educación; si existieran, debieran ser dadas a conocer a la sociedad en su conjunto ya que permitirían aclarar a la ciudadanía qué se jugará en las elecciones legislativas del próximo año.

 

¿Por qué esa callada oposición no se manifiesta con claridad sobre cada acción del Ejecutivo?, ¿por qué no dio alaridos frente al descarado apoyo de funcionarios a las tomas de tierras en todo el país?, ¿cómo no grita, por ejemplo, que es insano no permitir el regreso a las clases presenciales?, ¿no tiene nada que decir frente a la indefensión de la Nación cuando el presupuesto de 2021 asigna sólo el 0,7% del PBI a las fuerzas armadas y, además, se concentra y traslada a la Capital Federal a la Fuerza de Despliegue Rápido, mientras se gastan enormes fortunas en ministerios absurdos?, ¿por qué no sale a los medios a explicar en detalle los robos massistas contenidos en el proyecto de presupuesto nacional?

 

¿No le parece sospechoso que, casualmente después de habilitar con su voto en el Consejo de la Magistratura el inicio de las acciones para desplazar a los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli, la Diputada Graciela Camaño fuera recompensada con un asiento en ENARCOM, el organismo que tendrá a su cargo el control tarifario de los servicios de Internet y telefonía celular? Dado que, en general, la sociedad no entiende de las cuestiones judiciales, ¿por qué no transforma en un monumental escándalo los avances del kirchnerismo para sojuzgar a la Procuración General y desplazar a Eduardo Casal?, ¿cómo no hace lo mismo frente a la colonización de la Oficina Anticorrupción y de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas?, ¿cómo se permite sólo mascullar ante la designación del Juez Daniel Bejas para integrar la Cámara Nacional Electoral?, ¿cómo calla frente al pretendido regreso del cuestionado Juez Eduardo Farah a la Cámara Federal, a la que tuvo que renunciar para no ser despedido por su raro enriquecimiento y por haber liberado a Cristóbal López y a su socio?

 

En todo el extraño formato que ha adquirido el poder en la Argentina a partir de la designación por Twitter de Alberto Pinocho, hay un rasgo que llama poderosamente la atención: el país entero parece aterrado ante Cristina Fernández. A su dedito se someten y retroceden, además del Presidente, gobernadores e intendentes, ministros y secretarios, senadores y diputados. ¿Ignoran que, según las encuestas, la multiprocesada mandataria es la figura con mayor rechazo del universo político, y su intención de voto no llega a 25%? Pese a ello, su sola y silenciosa presencia emascula a todos, oposición incluida (con algunas honrosas excepciones).

 

Me parece inútil convocar a la ciudadanía a nuevos banderazos, porque resultan cansadores y, obviamente, no producen resultados en un oficialismo ciego y sordo; será necesario encontrar otros caminos para la protesta civil.

 

BsAs, 14 Nov 20

viernes, 6 de noviembre de 2020

Los 30 denarios de la infamia

 


Los 30 denarios de la infamia

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Las mejores marionetas no siguen la voluntad

 de quien las maneja, sino que la anticipan”.

 Fabiano Massimi

 

No voy a analizar en detalle el tan lamentable fallo del martes de la Corte Suprema -¡honor a Carlos Rosenkrantz, que no aceptó firmar ese triste y confuso engendro!- pues ya lo han hecho todos los grandes constitucionalistas y los mejores analistas políticos en diarios, revistas, radio y televisión. Sólo diré que los cuatro magistrados que lo suscribieron (Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, a quienes se sumó Elena Highton de Nolasco) enterraron a la Constitución y a la división de poderes que ella establece y garantiza y, así, dieron la razón al Talmud cuando en él se escribió hace miles de años: “Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados”.

 

El adefesio que emitieron pretende, infructuosamente por cierto, quedar bien con Dios y con el diablo, traducido en que mantiene a los jueces en sus cargos hasta tanto se substancien nuevos concursos. En condiciones normales, ese trámite implica muchos años de demora pero, en la Argentina K, tan apurada en resolver los problemas judiciales de su dueña, urgida además por una probable derrota en las elecciones del año próxima, no es así. Ya el Consejo de la Magistratura, colonizado por sus esbirros, a los cuales apoyó para generar esta crisis la lavagnista Graciela Camaño, comenzó a acelerar y, según las palabras de su Presidente, Alberto Lugones, pretende tener el tema resuelto en seis meses.

 

Cuando sea que terminen los concursos, será el propio Consejo quien determinará la terna que se presentará a Alberto Fernández para que éste opte por uno de los candidatos y envié el pliego al Senado. Como se ve entonces, la mayoría de los jueces supremos no sólo creó una nueva categoría de magistrados –los 74 “interinos”- sino que dejó todos los resortes, prácticamente, en manos de Cristina Fernández. El resultado final, pensando que la PresidenteVice necesita agregar a la absolución de la historia –que dice tener- la de los tribunales terrenales, está casi cantado.

 

Los altos jueces deberían saber que el kirchnerismo está respirando en la nuca de todos ellos; en efecto, esa otra aberración, la famosa “comisión Beraldi” presentará este mes a quien dice ejercer el poder su recomendación acerca del número de miembros y del modo de funcionamiento de la Corte. ¿Estarán allí los treinta denarios de la infamia?

 

Esta Corte que la política bastarda nos ha impuesto aún tiene una oportunidad para reivindicarse frente a la ciudadanía; le bastaría con resolver ahora mismo la inconstitucionalidad (decretada por la Cámara Federal Contencioso-Administrativa hace nada menos que cinco años) de la modificación en la composición del Consejo de la Magistratura, devolviéndola al formato original que le dio la Constitución de 1994. Si lo hiciera, recuperarían peso los estamentos profesionales (jueces y abogados) y lo perderían los representantes de los poderes Legislativo y Ejecutivo.

 

Por su parte, el Presidente Pinocho agregó otras perlitas a sus incontables antecedentes de mentiroso serial: nuevamente condenó a los “ricos” (quienes invierten y crean trabajo) y muy suelto de cuerpo, insistió con la necesidad de una reforma judicial; afirmó, jocosamente, que no la pedía para nombrar jueces amigos. Pretendió que nos olvidáramos que, para integrar la Cámara Nacional Electoral, privilegió a Raúl Bejas, un esbirro de Juan Manzur, su cómplice Gobernador de Tucumán, en injustificado perjuicio de Alejandra Lazzaro, que había obtenido mejores calificaciones y que, por ser mujer, le hubiera permitido equiparar géneros –otra manía K- en ese tribunal; su designación fue aprobada el jueves por el Senado.

 

El otro ineludible tema de la semana es la elección presidencial entre Donald Trump y Joe Biden; tampoco me extenderé sobre esto, en especial porque la moneda sigue en el aire, y sólo diré que, lamentablemente, ya hubo un claro perdedor: los propios Estados Unidos. Parece que la grieta se ha transformado en nuestro principal producto de exportación, porque también ya la padecen España, Gran Bretaña, Brasil y muchos más; la generación a la que pertenezco se está despidiendo de la vida, pero el legado que dejará a sus hijos y nietos con certeza no será de los mejores.

 

Para concluir, mi enérgico repudio a los gremios de los ¿trabajadores de la educación?, encarnados en ese horrible personaje llamado Roberto Baradel, y su reticencia a volver a las aulas invocando presuntos peligros sanitarios vinculados a la pandemia. Pero más me repugna la actitud del Gobierno nacional, que tolera este disparate tan inmensamente costoso, en especial para los más desprotegidos.

 

Por todas esas razones y muchas otras, mañana (#8N) a las 1700 hs., volveremos a las calles y plazas de todo el país para expresar nuestra profunda disconformidad ante las manifiestas violaciones a la Constitución, la pérdida de la independencia de los poderes y la carencia de Justicia, la persecución a los jueces díscolos y la impunidad de la corrupción, la toma de tierras promovida por el Gobierno, la decadencia de la educación pública, la inseguridad cotidiana y la proliferación del narcotráfico.

 

Bs.As., 7 Nov 20

viernes, 30 de octubre de 2020

Cartas marcadas

 


Cartas marcadas

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Por todas las ofensas que me has hecho,

 a cambio del dolor que me quedó”.

  Antonio Aguilar

 

Con una misiva ridícula pero muy sonora, Cristina Fernández intentó inútilmente despegarse de los innumerables fracasos que ha cosechado, en todos los campos, el más doliente viudo de su marido. Es, precisamente, aquél a quien ella, con un pase de magia que muchos calificaron en su momento como genial, designó por Twitter como Presidente, mientras se reservaba todo el poder. Esa tan despreciable como habitual actitud de la PresidenteVice fue ratificada con su conspicua ausencia –y la de su hijo- en el acto de entronización de la estatua de Néstor Kirchner en el vestíbulo del centro cultural que lleva, impropiamente por cierto, su nombre.

 

El real afectado, acusado de tener un gabinete que no funciona, no tuvo más remedio que apechugar el desaire y tergiversarlo de imaginario apoyo. Aunque muchos de los ministros han sido puestos allí por la Vice, lo real es que son una caterva de torpes e inoperantes, comenzando por el propio Martín Guzmán quien, para intentar frenar el incendio devastador que la cuarentena infinita está provocando en los ya secos pastizales de la economía, sumado a la falta de confianza en la moneda nacional, no se le ha ocurrido mejor idea que emitir bonos en pesos, pero atados al dólar oficial (cuya corrección es necesariamente inminente), que pagarán 15% de interés anual cuando en el mundo la tasa se parece a 0%.

 

Tanto se ha escrito sobre el tema de la carta marcada de esta tahúr que no amerita dedicarle mucho más espacio, salvo para referirse al curioso pedido -¿otra orden?- a Alberto Fernández para que convoque a un gran acuerdo nacional a todas las fuerzas empresariales, sindicales, sociales y, llamativamente, los medios concentrados. Con cualquier otra firma, la esquela hubiera debido ser aplaudida sin dudar, pero quien ahora pide tal concertación es la misma persona que tanto ha profundizado la grieta que divide a la sociedad argentina, y que tanto ha perseguido al capital y a la libertad de prensa. ¿Estará buscando que, a cambio, se le ofrezca la impunidad que sus sicarios no consiguen obtener en tribunales?

 

Sin cejar en su batalla contra la Justicia y en su objetivo último de modificar la composición de la Corte Suprema, los soldaditos de Cristina continúan avanzando contra el Procurador General interino, Eduardo Casal, en el Congreso y en la Comisión Bicameral del Ministerio Fiscal. Hasta ahora, el kirchnerismo dice pretender que se designe al actual Juez federal, Daniel Rafecas, para ocupar el cargo; pero muchos sospechamos que, en realidad, están reeditando el proceso que, después del público rechazo a la candidatura del impresentable Daniel Reposo, Cristina Fernández logró su verdadero objetivo: designar a la militante Alejandra “Giles” Carbó con amplio consenso de la oposición.

 

Quien dice creer que así sería es Elisa Lilita Carrió, que se desmarcó de Juntos por el Cambio y propuso apoyar la candidatura del cuestionado Juez, a quien ella misma denunciara ante el Consejo de la Magistratura por haber desestimado, in limine, la denuncia del asesinado Fiscal Alberto Nisman contra la actual dueña de la Argentina por el pacto con Irán; como tantas otras veces, salió a demoler una construcción política a cuya construcción tanto contribuyó, pero ahora parece haber caído en el delirio.

 

Mientras la Corte Suprema continúa discutiendo interminablemente el fallo que deberá decidir la suerte de los tres jueces desplazados por el Senado a pedido de Cristina Fernández, la Justicia finalmente se puso las botas en dos casos peligrosos; por supuesto, me refiero a los desalojos ordenados en las tomas de Guernica y Santa Elena, en Entre Ríos. En ambas, tanto como en las invasiones de los “maputruches” (¡gracias, Jorge Lanata!) en la región de los lagos del sur, quedó al desnudo el auspicio oficial y la participación de altos funcionarios nacionales en los ilícitos; sin embargo, los magistrados asumieron el rol que la Constitución les impone y actuaron con coraje cívico, una virtud que parece faltar en algunos de los supremos.

 

El otro frente de combate es la Cámara Nacional Electoral, para integrar la cual el oficialismo está cerca de designar al Juez federal Daniel Bejas; este magistrado es un lacayo de Juan Luis Manzur, el Gobernador de Tucumán, pero además fue el eterno abogado de José Alperovich, el actual Senador, de licencia por las denuncias de abuso sexual contra su sobrina. Para elegir a Bejas, quien dice ser el Presidente de la Nación lo privilegió sobre Alejandra Lazzaro quien, además de haber obtenido un mejor puntaje en el concurso, hubiera debido ser escogida por ser mujer para respetar la paridad de género que tanto proclama y promueve Alberto Fernández. Una vez más, los principios enunciados ceden ante las necesidades del oficialismo probando que el Presidente es un groucho-marxista de la primera hora.

 

El domingo 8 de noviembre volveremos a salir a la calle para reclamar por la libertad y la República, por el respeto a la Constitución, la división de poderes, el respeto a la propiedad privada y la garantía de la seguridad ciudadana, y a exigir un justo castigo para la escandalosa corrupción de la asociación ilícita que organizara Néstor Kirchner y que encabeza Cristina Fernández, rodeada de hijos, testaferros y cómplices de toda índole incluyendo, sin duda, a los más connotados empresarios del país. 

 

Bs.As., 31 Oct 20

viernes, 23 de octubre de 2020

Argentina, q.e.p.d.

 


Argentina, q.e.p.d.

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Miserables aquellos que vacilan cuando la

 tiranía se ceba en las entrañas de la Patria”.

 Esteban Echeverría

 

La Nación, si es que alguna vez existió como tal y superó la etapa de mero consorcio, ha muerto. Y los autores de ese asesinato histórico somos todos, en alguna medida, porque hemos votado, y seguimos haciéndolo, a incapaces o a ladrones. Hace 75 años que la Argentina despoja a sus habitantes, cuyos ingresos no han parado de caer en ese prolongado lapso, cualquiera fuera el signo político en cada década. Hemos defraudado a propios y extraños, esos que, en 1919, nos imaginaban rivales de los Estados Unidos como país líder y lo hacían constar en las enciclopedias. En 2020, nos hemos quedado sin moneda y sin Estado, si recordamos que éste no sólo ha abdicado de sus más esenciales obligaciones –monopolio de la violencia, justicia, seguridad, educación, salud, relaciones exteriores, defensa nacional- sino que ha sido poblado por sátrapas que medran en sus canonjías.

 

Tal vez tengan razón quienes sostienen que es harto difícil que nos encaminemos a un régimen tiránico y genocida como el que padece Venezuela de la mano de Nicolás Maduro; las razones son varias: distinta composición social, una economía en la cual el Estado puede controlar su única riqueza (el petróleo), el respaldo de los militares narcotraficantes y contrabandistas al poder, el control de la oposición, etc.. Pero el siglo XX dejó en nuestra memoria, grabadas a fuego, otros hechos que, quizás, resulten más aplicables a nuestra actualidad.

 

En 1973, por ejemplo, las organizaciones terroristas que acompañaron a Héctor Cámpora a la Casa Rosada ocuparon centenares de oficinas públicas y empresas privadas; ¿se parecen a las ocupaciones de las municipalidades de Junín y Olavarría de esta semana? Las violentas tomas de terrenos en La Plata, Guernica, Santa Elena y Villa Mascardi (Río Negro), toleradas por jueces cobardes, con el claro patrocinio de funcionarios nacionales y que nos están poniendo al borde de un enfrentamiento armado, ¿tampoco nos recuerdan a aquella época? Y sabemos bien cómo terminó. Ceferino Reato, cerró su más reciente libro, “Los 70”, con una frase: “Ese pasado no debiera ser nuestro futuro”; sin embargo, así es.

 

Las cifras oficiales de contagios y fallecidos por millón de habitantes, que nos han colocado en el podio mundial, prueban el rotundo fracaso de la política adoptada por el Gobierno para combatir la pandemia; y esos números, de por sí trágicos, han sido puestos en duda en los círculos académicos internacionales, que han excluido a nuestro país de las estadísticas serias. Lo grave es la verdadera demolición que la interminable cuarentena ha producido –y lo seguirá haciendo- en la economía nacional, que ha llevado a la sociedad a soportar un 50% de pobreza, al cierre y fuga de empresas y a la masiva desocupación; a ello se suman otros padecimientos generalizados, como la inseguridad cotidiana, la pérdida de contacto de los chicos con la escuela, la emigración de sus hijos, etc.

 

La PresidenteVice permanece muda, pero impone su propia agenda política a través de sus secuaces. A ella se debe la vergonzosa conducta diplomática que, mientras se abstiene ante la condena internacional por la catástrofe de los derechos humanos en Venezuela con la burda excusa de la no intervención en los asuntos internos de ese país, favorece descaradamente a Evo Morales y a su MAS y ataca a quienes ocupan legalmente el poder en Bolivia. Con ello pretende recrear una América del Sur en la cual, como confesó abiertamente quien dice ser el Presidente, extraña a Rafael Correa, a Luiz Lula da Silva, a Dilma Rousseff, a “Pepe” Mujica y a Hugo Chávez, o sea, a los integrantes del Foro de San Pablo.

 

A la vez, continúa su inmunda ofensiva contra la Justicia y la Procuración General, a los que pretende colonizar con sus sicarios, como  Alejo Ramos Padilla, para obtener tanto la impunidad para sus cuantiosos delitos cuanto la venganza contra quienes osaron procesarla y juzgarla, como Carlos Stornelli. Ya consiguió anular la Oficina Anticorrupción, ocupada por Félix Crous, que dejó el rol de querellante en los procesos en que ella y sus cómplices están justamente acusados, y pretende desplazar al jefe de los fiscales, Eduardo Casal, tal como ya logró –con el timorato silencio de la Corte Suprema- con los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli.

 

Pero, claro, nada es gratuito y el Poder Ejecutivo está pagando el precio. A esas conductas obedece la profunda y terminal crisis en que está sumido el país, que carece de moneda propia y de reservas líquidas, y que no recibirá un solo dólar en inversión directa hasta que todo salte por el aire. Hoy las apuestas en los mercados internacionales se refieren hasta cuándo soportará la economía antes de producir una fortísima devaluación del peso y caer en la hiperinflación; y en los mentideros políticos se discuten las distintas alternativas ante la acefalía presidencial.

 

Si Alberto Fernández, incapaz de gobernar y carente de reemplazo para sus torpes ministros, decidiera renunciar, ¿asumiría Cristina Fernández el cargo efectivo? Si esa hipótesis se diera, no aparecerían soluciones mágicas para los innumerables problemas y, por el contrario, éstos se agudizarían enormemente debido al visceral rechazo que su figura concita en la sociedad –su apreciación no supera el 30%- y en el mundo entero, con las obvias excepciones de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán. Además, ¿estarán dispuestos los gobernadores, intendentes y hasta el aceitoso Sergio Massa a tolerar que La Cámpora se haga con todo el poder?

 

Es difícil que renuncie a su proyecto dinástico, que necesita que su hijo Máximo Kirchner sea elegido Presidente en 2023; pero, más allá de lo difícil que resulta imaginar un tiempo tan lejano en un país tan destruido, hoy aparece como altamente improbable que se concrete, no sólo por la escasísima valoración general que acredita su heredero, sino porque el vendaval salvaje que se avecina también se lo llevará puesto.

 

Bs.As., 24 Oct 20

viernes, 16 de octubre de 2020

Aviso: no soy gente, pueblo ni argentino

 


Aviso: no soy gente, pueblo ni argentino

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos,

 nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno; estamos tocando el fondo”.

 Gabriel Celaya

 

Porque desde estas modestas columnas -que no utilizan el lenguaje “inclusivo”- no dejaré de defender a la República y a la democracia y, consecuentemente, seguiré enfrentando al Gobierno y oponiéndome a los bastardos avances que realiza sobre la Justicia para lograr la impunidad de Cristina Elisabet Fernández y el resto de su banda gangsteril, presumo que pronto estaré en los radares del INADI (Victoria Donda), del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad (Elizabeth Gómez Alcorta) y  del NODIO (la montonera Miriam Lewin), el nuevo organismo creado para vigilarnos.

 

Si bien obedeció al pedido de la marioneta que dice ser Presidente –“si ven que me equivoco o me aparto de mis promesas, salgan a la calle y recuérdenmelo”- el gran éxito del banderazo del lunes 12 superó las expectativas de los propios autoconvocados en todo el país; la pretensión de los lenguaraces gubernamentales de minimizarla fue impedida por los videos que inundaron las redes. Como fui uno de los miles de “malos” que estuvieron en el Obelisco protestando contra esta –todavía- “dictablanda”, me alcanza la perversa descalificación del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que notoriamente posee “capacidades psicológicas diferentes”.

 

La falta de fe en la permanentemente contradictoria palabra presidencial y la reiteración infinita de torpezas que exhibe la gestión son de tal magnitud que cada anuncio provoca una reacción contraria de los mercados: bastó que Alberto Fernández dijera que no confiscaría los depósitos en dólares para que se aceleraran rápidamente la devaluación del peso y la caída en las reservas del Banco Central, ya exangües.  

 

Mientras el Gobierno se entretiene con sus virulentos y aviesos avances contra la Constitución y la división de poderes para intentar que no avancen las causas por corrupción a la procesada Vicepresidente, y en sus descarados ataques a la propiedad privada, continúa fracasando estrepitosamente en todos los campos que más inquietan a la sociedad: la inflación, la inseguridad cotidiana, el desempleo, la pobreza y la indigencia, la desnutrición infantil creciente, la falta de inversiones, el cierre de empresas, la fomentada ocupación de tierras en los conurbanos, el avalado y violentísimo “independientismo” mapuche, los contagios y los muertos por Covid, la desesperanza que lleva a la emigración, y el deterioro generalizado de la salud por la irracional cuarentena.

 

Ya se piensa en suprimir las PASO, un formidable instrumento para organizar a toda la oposición republicana tras propuestas comunes, algo en lo que muchos estamos trabajando. Pero, lamentablemente, concentrar los esfuerzos en las próximas elecciones con la actual dinámica diaria de los acontecimientos equivale a discutir el sexo de los ángeles. Es que, sin duda, fin de año se constituirá en un momento bisagra y obligará al Frente de Todos a tomar decisiones tanto en el raro formato de su diseño de poder cuanto en el elenco ministerial; por primera vez, y en medio de la fenomenal crisis multifacética que sobrevendrá, un gobierno perón-populista carece de instrumentos para controlar sus efectos sobre la población y eso no permite siquiera imaginar hoy qué podrá suceder entonces en la calle, cuando el kirchnerismo pierda definitivamente todo atisbo de gobernabilidad.

 

 No tiene –y asegura que no quiere tener- un plan económico, y eso repercute en la conducta de empresarios, acreedores y hasta de la población en general, que corre a tratar de salvar sus ahorros. Si sigue emitiendo billetes para compensar el déficit público y sostener el perverso sistema de subsidios, y mantiene o agrava los controles sobre la compra de dólares, la devaluación del peso se agudizará aún más, con natural impacto sobre la inflación ya desmadrada. Y la inexistencia de nuevas inversiones, producto de la inseguridad jurídica y de la desconfianza, impedirá la creación de empresas y de puestos de trabajo.

 

El oficialismo, totalmente desconectado de la realidad y para complicar aún más el ya dramático escenario, utiliza su menguante poder no sólo para intentar “reformar” la Justicia, liberar a peligrosos delincuentes o condonar la monumental estafa de Cristóbal López al fisco sino que, “combatiendo al capital”, atacar a la industria del conocimiento, dificultar la generación de empleo, crear nuevos impuestos confiscatorios, intentar expropiar empresas, trabar a las compañías energéticas y de comunicaciones, tolerar la prepotencia sindical y recortar ingresos a los distritos gobernados por la oposición.

 

Amén de las odiosas y erróneas comparaciones con otros países en lo que a la lucha contra el Covid, exhibe flagrantes contradicciones: sus embajadores expresan, ante los organismos internacionales, la sinuosa posición del Gobierno frente a la probada violación de los derechos humanos por Nicolás Maduro, presuntamente justificada por la no intervención en los asuntos internos de Venezuela, mientras apoya descaradamente a Evo Morales y a su facción ante las elecciones de mañana en Bolivia, llegando al extremo de autorizar que centenares de miles de ciudadanos de ese país voten masivamente en las mismas escuelas a las que no permite que retornen los chicos a clase por miedo al contagio.

 

Finalmente, saludo hoy a mis muchos amigos peronistas en su Día de la Lealtad, el único en el año en que no se traicionan. Por mi parte, aviso, estaré nuevamente en la calle el próximo 4 de noviembre.

 

Bs.As., 17 Oct 20