viernes, 7 de mayo de 2021

Un horizonte de perros

 


Un horizonte de perros

Por Enrique Guillermo Avogadro[i] (Nota N° 784)

 

“Cuando la prudencia está en todas partes, el valor no está en ninguna”.

 Desiré Félicien-François Mercier

 

Hace pocos días, pregunté a Cristina Fernández cuando ordenaría a sus sicarios tomar el Palacio de Justicia. El fallo de la Corte Suprema del martes, pese a lo anticipado, no sólo sorprendió al Ejecutivo sino que aceleró la embestida contra el Poder Judicial de los mastines más salvajes del Instituto Patria; a partir de entonces, esa pregunta se volvió retórica. El horizonte de perros ladra ya no muy lejos del río.

 

Tal como sostienen los pocos halcones de la oposición, es probadamente imposible negociar con el oficialismo, que ha decidido declarar la guerra a la Constitución y a las instituciones de la República. ¿Qué diálogo se puede mantener con enceguecidos dogmáticos siempre dispuestos a puñaladas traperas y militantes de la impunidad y la tiranía? Porque eso es lo que está sucediendo: encaramados sobre el 48% de los votos que obtuvieron en 2019, han resuelto que, para ellos, no rigen la división de poderes, los derechos individuales, el respeto a las minorías, el imperio de las sentencias, la libertad de prensa, el federalismo y la autonomía de las provincias.

 

Alberto Fernández lo anunció el miércoles, cuando dijo que los fallos judiciales y las tapas de los diarios no le impedirán hacer lo que quiera. Lo que ese patético acto realizado en Ensenada escenificó fue su definitiva renuncia a ser algo más que un mero empleado de su jefa; a partir del ridículo stand-up del triste payaso de fama internacional en que se ha convertido, la escasísima autoridad que conservaba se fue por la cloaca y no podrá imponer ninguna medida que se le ocurra, ya que nadie obedece a un probado incapaz y compulsivo mentiroso, como mínimo cómplice del saqueo generalizado de las vacunas, de los test y de las compras de alimentos durante la cuarentena. Las aceptadas humillaciones a las que fue sometido en estos días, comenzando por su imposibilidad de despedir a un funcionario de cuarto nivel, trajo a mi memoria un grito que se gestó en la campaña de 1973: “Qué lindo, qué lindo que va a ser, el Tío en el gobierno y Perón en el poder”. Que se refiriera a Héctor Cámpora prueba cuánta razón tuvo Karl Marx cuando escribió, en su “18 de Brumario”, la mención a la historia que siempre se repite, la primera vez como tragedia y la segunda como farsa.

 

Como muchos alertamos a la sociedad hace tiempo, no porque seamos profetas sino meros observadores de la realidad, resulta de todo punto de vista imposible que Cristina Fernández se resigne y acepte una derrota en las urnas este mismo año; y lo entenderá como tal si no consigue hacerse con los senadores y diputados que necesita para contar con las mayorías especiales que le permitirían gobernar sin tasa, colonizar definitivamente al Poder Judicial y nombrar a un Procurador General que le responda; en resumen, sino obtuviera la impunidad que busca.

 

Ese objetivo de mínima no está hoy a su alcance, ya que conspiran contra él el generalizado pesimismo social, el cierre de las escuelas, la inocultable corrupción, la creciente pobreza, la imparable inflación, el masivo cierre de empresas, la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo y la terrible inseguridad que generan los narcotraficantes que el poder cobija. El único remedio que conoce el Gobierno para controlar las libertades individuales y la veloz circulación de dinero es la cuarentena estricta; pero ésta ya resulta inaplicable, precisamente porque nadie cree en Alberto Fernández y su desaparecido equipo de ¿científicos?, que tanto daño causaron a la ya maltrecha economía nacional.

 

Es por ello que hoy se incrementa el virulento ataque de sus corifeos más indignos a las instituciones. En la medida en que la Corte Suprema y otros tribunales inferiores han asumido finalmente el rol constitucional que les corresponde de impedir los abusos del Ejecutivo e, inclusive, del Legislativo, sólo cabe esperar que esos avances vayan in crescendo y que, a corto plazo, se transformen en violentos. Después de las duras derrotas electorales que sufrió el marxismo de la mano de Guillermo Lasso, en Ecuador y, sobre todo, de Isabel Díaz Ayuso, en Madrid, que han servido de advertencia a las izquierdas latinoamericanas, sugiero observar lo que están haciendo hoy mismo en Chile, en Colombia y hasta en el sur argentino para atentar contra la democracia.

 

En todos esos escenarios, patrocinados y solventados por el Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla, están presentes comandos venezolanos, guerrilleros colombianos de las FARC y peruanos de Sendero, falsos mapuches y, llegado el momento, aparecerán aquí los asesinos liberados, los delincuentes importados, los policías corruptos, los narcosicarios, los barrabravas y otros miembros de ese corrosivo lumpenaje, como las patotas de Hugo Moyano y de Juan Pablo “Pata” Medina. Dinero para solventar ese ejército no falta, pues el kirchnerismo se ha apoderado de todas las cajas del Estado y no dudará en utilizarlo para ese siniestro propósito, ya que necesita asegurarse la perpetuidad de la que gozan Nicolás Maduro, Daniel Ortega y el régimen cubano, aunque más no sea para evitar que Cristina Fernández y sus hijos terminen con sus huesos en la cárcel que merecen.

 

Todos los ciudadanos, que hemos jurado a la bandera defenderla hasta perder la vida, estamos llamados a hacerlo ahora por la Constitución, en todo y cualquier terreno, como los espartanos de Leónidas en las Termópilas, ya que las fuerzas armadas no están dispuestas a jugarse nuevamente por una sociedad tan hipócrita y voluntariamente desmemoriada. Si no lo hacemos, perderemos la República y el futuro. ¿Con qué cara miraremos entonces a nuestros hijos y nietos?

 



[i] Miembro del Consejo Consultivo de República Unida

viernes, 30 de abril de 2021

Genocidas, y ladrones reincidentes

 


Genocidas, y ladrones reincidentes

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 783)

 

“Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo”,

 José Martí.

 

Néstor Kirchner buscó revestirse con los fueros que otorga la izquierda; para lograrlo cooptó a los organismos de derechos humanos tuertos, a los que financió sin medida, y consiguió la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final que, sabiamente, había promulgado Raúl Alfonsín para pacificar el país. A partir de entonces, el demostrado invento de los 30.000 desaparecidos se transformó en dogma, y María Eugenia Vidal, a la sazón Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, no vetó la ley que impide cuestionar, con datos y hechos, esa manifiesta falsedad.

 

El muerto evitó ser cuestionado por el saqueo que realizó hasta dejar exhausto al país, y que su viuda continuó, tal como demostró esta misma semana el Tribunal Oral Federal N° 4 en un fallo que ocupó más de 3000 fojas. Los anteriores gobiernos kirchneristas habían cometido un claro delito de genocidio al robar tantos fondos que, claramente, faltaron en hospitales, agua corriente y cloacas y hasta alimentos; la trágica situación de los wichi y de los qom, a los cuales se busca exterminar, y de los habitantes del Conurbano profundo, que siguen chapaleando en el barro y a los que el paco destruye, ratifica esta aseveración.

 

Pero nunca la vocación por el latrocinio había llegado a un punto como el actual, cuando la avaricia y el afán de acumular ha producido –según las propias informaciones del Gobierno- más de 63.800 muertes por la corrupción en el proceso de adquisición de las vacunas y que la Argentina sea de los tres países del mundo que peor han conducido el proceso. Y todo eso cubierto por una bruma que emula el escenario de la guerra de Malvinas, sin su maravilloso heroísmo pero con la épica habitual del relato, que pretende ocultar desde los responsables directos hasta la multitud de funcionarios, secretarios, choferes, amantes y demás que se saltaron la fila.

 

Nadie ha explicado por qué la Argentina no pudo acceder a los 13,3 millones ofrecidas por Pfitzer o renunció al 90% de las que puso a nuestra disposición el programa Covax, de la Organización Mundial de la Salud, a un precio muchísimo menor. En cambio, pagó a Hugo Sigman US$ 60 millones por vacunas de AstraZeneca que nunca llegaron y que, además, son resistidas por el primer mundo. Ahora, un funcionario confesó que, con ilegal información privilegiada, puso en carrera (y financiará) a Marcelo Figueiras, de Laboratorios Richmond, por la Sputnik V, que no ha autorizado Brasil por la falta de transparencia en los datos científicos que ofrece.

 

Lo mismo sucede con las razones que llevaron al Gobierno a pagar costosísimos viajes de Aerolíneas Argentinas a Beijin y Moscú, a ofrecer a Cuba financiar el proyecto de fabricar su vacuna “Soberana", y a la concesión exclusiva de los testeos en Ezeiza a una empresa (LabPax) recién creada, tal como sucedió en 2003 con la constructora de Lázaro Báez. Y con la infame politización de la vacunación en la Provincia de Buenos Aires, que se realiza en casas particulares de militantes de La Cámpora y de movimientos sociales, en desmedro de los establecimientos sanitarios disponibles, como salas de primeros auxilios y hospitales públicos.

 

Lo expuesto hasta aquí y las pruebas que todos los días aportan las investigaciones médicas y periodísticas bastaron para que un Fiscal federal, ante una denuncia privada, impulsara una requisitoria penal contra el Presidente Pinocho, el ex Ministro de Salud -Ginés González García- y su sucesora -Carla Vizzoti, a quien sólo llamó como testigo- y, por supuesto, los dueños de droguerías mencionados, tanto por la masacre que han producido –duplicamos los índices de contagio y mortalidad de India, y tenemos diez veces más fallecidos por cada millón de habitantes, después de la cuarentena más prolongada del mundo- cuanto por este nuevo desfalco.  

 

En este caso sí resulta aplicable la imprescriptibilidad del delito de lesa humanidad, descripto y sancionado por el Tratado de Roma, que entró en vigor el 1° de julio de 2002 y que, ratificado por la Argentina, fue aplicado aquí con retroactividad a los dos mil ancianos militares presos, algo prohibido en el propio tratado; pero no debiera sorprendernos, ya que el sistema penitenciario les impide acceder a la vacunación contra el Covid, a pesar de constituir claramente un grupo de enorme riesgo, tal como lo ha probado la mortal difusión del virus en las cárceles en que se encuentran.

 

Mientras la pandemia sigue golpeando, y aterrando, a la ciudadanía, la nefasta araña en que se ha convertido la PresidenteVice mantiene un estruendoso silencio sobre el tema, pero continúa tejiendo sus redes para lograr la impunidad para los innumerables crímenes que ha cometido. Ahora, la ofensiva la encabeza ante el H° Aguantadero el Ministro de Justicia, Martín Soria, que pretende terminar con la independencia de la Procuración General y llevarse puesto al Procurador interino, Eduardo Casal.

 

A los diputados más lábiles, esos tan proclives a estirar la mano para recibir sobres y favores, que simulan inocencia al aceptar las inconstitucionales posiciones del oficialismo pero introduciendo algunos cambios en el texto que recibió ya media sanción en el Senado, debemos recordarles que no pueden engañarnos ya que a éste, cuya mayoría obedece rastreramente las órdenes de Cristina Fernández, le bastará con insistir en su postura para convertir en ley el original.

 

Bs.As., 1 May 21

viernes, 23 de abril de 2021

¿A la Rural de Palermo o al frigorífico?

 


¿A la Rural de Palermo o al frigorífico?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“De nada vale una urna si el que mete el voto en ella es analfabeto, y

 que con muchas mulas de varas, ovejas pasivas o cerdos satisfechos

 en lugar de ciudadanos, no hay quien saque un país adelante”.

    Arturo Pérez-Reverte

 

Estamos en un brete terminal y sólo nosotros tenemos la capacidad de elegir entre algún futuro razonable o si, por el contrario, convertiremos a Tato Bores, en su recordado rol de arqueólogo, en un preclaro profeta; vestido de safari, contaba “Dicen que aquí hubo un país que se llamaba Argentina”, señalando un mapa de América del Sur en el cual, simplemente, nuestro país faltaba, reemplazado por el océano. ¿Queremos ir a competir en la feria global o nos resignamos a desaparecer, como ha sucedido con tantas civilizaciones y naciones en el pasado?

 

Hace casi ochenta años que nos deslizamos rápida o lentamente por una pendiente que ha hecho que nuestro país resulte absolutamente irrelevante en el planeta, que nadie nos tenga en cuenta en el concierto mundial (salvo para expoliarnos, como China), ni siquiera en América Latina. Contemporáneamente hemos logrado que cuatro (seis, si hablamos de los chicos) de cada diez habitantes sean pobres y muchos tengan hambre.

 

Hasta aquí nos han traído la extendida corrupción pública y privada y los populismos de todos los colores y, peor aún, la idea de que sólo tenemos derechos y no obligaciones ha permeado en todas las clases sociales. Una inmensa mayoría de nuestros ciudadanos cree que no tiene por qué pagar los servicios (energía, transporte, comunicaciones, salud, educación, seguridad y defensa). Pretenden que se nos “regalen” la electricidad y el gas que usamos, los colectivos y trenes con los que viajamos, y hasta el fútbol que vemos, mientras exigimos excelentes prestaciones; a la vez, no nos indigna la bajísima la remuneración de nuestros médicos y enfermeros, profesores y maestros, policías y soldados, y jubilados y pensionados.

 

Hubo pruebas recientes de ese disparate generalizado. Con la energía subsidiada durante los anteriores gobiernos kirchneristas, muchos miembros de las clases más acomodadas calentaban el agua de sus piscinas y, cuando el gobierno de Macri intentó ajustar las tarifas, el 48% de la sociedad eligió a los Fernández², encandilada por sus cantos de sirena. Hoy, si la oposición explicara que se acabó la fiesta y hay que pagar la cuenta, que somos una nación pobre sobre un territorio ubérrimo, que es imperioso hacer drásticas reformas y reducir el gasto público porque ya no tenemos a quien pedir prestado, seguramente volvería a perder las elecciones, aún en medio de la sideral catástrofe moral, económica, sanitaria, social y educativa que la actual gestión ha producido.

 

Algunos miembros de la oposición no encuentran el camino; continúan actuando caballerescamente pese a que están jugando con tramposos y tahúres inescrupulosos. Deben convencerse de que con el kirchnerismo y con su jefa es imposible negociar nada, y la única actitud valedera es enfrentarlo en todos los terrenos y plantar cara a los avances que, diariamente, realiza sobre la poca institucionalidad que nos queda. Hubieran debido entender que las elecciones de este año serán esenciales y peligrosas, pero han permitido que el Gobierno importe votantes pobres y que fuertes espadas del Instituto Patria se encaramaran en la Justicia electoral, ocupando el crucial Juzgado Federal N° 1 de La Plata –Alejo Ramos Padilla- y un cargo en la Cámara Nacional Electoral (Raúl Bejas, ex apoderado del PJ de Tucumán).

 

Entonces, ¿cómo solucionar ese trágico intríngulis? En el mundo entero, la democracia está siendo cuestionada y, tampoco en este tema, somos los argentinos una excepción. Especialmente porque, como está a la vista, nuestros actuales mandatarios no sólo descreen de ella sino que, para cumplir sus objetivos de impunidad y trascendencia dinástica, quieren terminar con la Constitución, con el Poder Judicial y con la Procuración; a estos propósitos se endereza toda su proceder, incrementando la canallesca  pobreza –para garantizar la dependencia del auxilio estatal- e impidiendo la educación, sumergiendo en el barro sindical más inmundo a todo el genial proyecto de Domingo F. Sarmiento, que nos transformó en un faro mundial.

 

Las imperiosas reparaciones –fiscales, laborales y previsionales, educacionales, políticas, económicas, financieras y monetarias, sociales, de relaciones exteriores, seguridad y defensa- que tenemos que hacer en esta nave que llamamos Argentina enfrentan todo tipo de obstáculos, partiendo del más grave que es, precisamente, esa convicción generalizada de feliz dependencia del Estado para sobrevivir que he descripto más arriba; pero a ella debemos sumarles las que provienen de la misma corporación política (refractaria a ceder privilegios), del excesivamente protegido empresariado (siempre dispuesto a pescar en la bañadera y cazar en el zoológico) y de los extorsionadores sindicatos que, salvo honrosas excepciones, traban la educación y cualquier posibilidad de reforma laboral, a pesar de la pérdida de empleos que conlleva el anacrónico sistema actual.

 

Pero la historia reciente nos confirma que, sin amplias mayorías en las cámaras legislativas, de las que ninguna fuerza política dispone ya, y sin audacia y férrea voluntad del Ejecutivo, nada resultará posible. Entonces, ¿cómo lograrlo? Debemos encontrar, olvidando la corrección política, algún formato de gobierno que nos permita enfrentar al gran enemigo, el socialismo del siglo XXI, y realizar los indispensables cambios que nuestro país necesita imperiosamente sólo para continuar existiendo como tal.

 

Bs.As., 24 Abr 21

viernes, 16 de abril de 2021

Albertín, ¿violado en manada?

 


Albertín, ¿violado en manada?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 781)

 

“Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”.

 Emiliano Zapata

 

¿Cuánto puede tener que ver con el tiro en el pie que el Gobierno se acaba de pegar el violento fracaso de su absurda política exterior? Contra todos los pronósticos del Grupo de Puebla, su favorito –un delfín de Rafael Correa- perdió en Ecuador, y el MAS de Evo Morales recibió cuatro fuertes cachetazos en los departamentos más importantes de Bolivia. El ballotage de Perú, en que competirán un candidato de izquierda y una de derecha tampoco promete demasiadas alegrías a las aspiraciones de Albertín y el Instituto Patria, que se ven cada vez más aislados en su pretensión de recrear la “Patria Grande” en América del Sur.

 

Ya nadie tiene dudas que este penoso Presidente Pinocho ha sido reiteradamente violado -¿no lo consintió acaso?- por la PresidenteVice y una manada de funcionarios (en general, revistan en las segundas líneas de todos los ministerios) que aplican viejas recetas ya fracasadas, por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y por Roberto Baradel, líder de los kirchneristas “trabajadores de la educación”. Disfrazado de tirano que asume la suma del poder público, se lo percibe como un payaso patotero.

 

Evidentemente, el virus con el que dice haberse contagiado –sin explicar dónde ni cuándo habría sucedido, mientras públicamente ignoró barbijos y distancias- ha deteriorado, si cabe, aún más sus facultades físicas y mentales, y lo probó cuando reprochó al sistema de salud, médicos y enfermeros, por “relajarse” al haber atendido a enfermos con otras patologías, lo cual ha llevado a que disminuyan las camas de terapia intensiva destinadas a Covid. El pánico había llevado a los prestadores públicos y privados a postergar todos los tratamientos, incluidos muchos graves, para reservarlas; para este cretino, ¿es peor morirse por el virus que por un cáncer o una cardiopatía, por ejemplo?, ¿no hubiera debido explicar por qué no se hacen los testeos y qué pasó con las vacunas pagadas y no recibidas?

 

Por el terror inducido, la cuarentena más prolongada del mundo fue aceptada porque, dijo, ese lapso se aprovecharía para importar vacunas y optimizar el sistema de salud; ahora, cuando la ideología, la corrupción y la improvisación cubren todo lo vinculado a la pandemia y cuando, como es obvio, tampoco se han mejorado los hospitales y los sanatorios –y muchos han cerrado- ni siquiera pidió perdón. No hizo autocrítica alguna y tampoco hizo referencia al comité de “científicos” –¡desaparecidos en democracia!- en cuyos demostradamente irresponsables consejos se apoyó para fundir 30.000 empresas y perder 1,5 millón de puestos de trabajo.

 

Mientras los casinos continúan abiertos y todos los días se hacen manifestaciones multitudinarias sin ninguna medida de cuidado personal, en la medida más infundada y contraria a todas las recomendaciones mundiales educativas y epidemiológicas, ordenó cerrar nuevamente las escuelas, pese a que todas las experiencias indican que no son ámbito de contagio; lo hizo sólo para obedecer la presión de Cristina Fernández y de Axel Kiciloff, desesperado por la absoluta ineficacia y torpeza que caracterizan su propia gestión, como se comprueba día a día en las aglomeraciones de los centros suburbanos de comercio informal y en el transporte público. Ese cierre tiene varias aristas, todas complicadas para cualquier aspiración electoral: las clases más humildes dependen de ellas para la alimentación de sus hijos; quienes tienen trabajo se verán impedidos de cumplir porque deberán cuidarlos; los alumnos se perjudicarán otra vez por la irreversible deserción escolar que tanto se notó el año pasado; y muchos volverán a la calle y a la droga. A la lista de ministros que nos preguntamos por qué no renuncian (Martín Guzmán y Felipe Solá) se agregaron Nicolás Trotta y Carla Vizzotti, desmentidos en horas sobre la presencialidad en las escuelas.

 

Sin hesitar, a pesar de la formación jurídica que dice tener, Albertín violó tanto la Constitución Nacional cuanto las de la Ciudad Autónoma y la Provincia, y derogó, de hecho, el Estado de Derecho. ¿De dónde sacó el “imperio” necesario para decidir que esa entidad teórica denominada AMBA será militarizada?, ¿cree que puede crear delitos por decreto? Si el Congreso está funcionando, ¿ignora que las restricciones a las libertades individuales sólo pueden ser aplicadas por las leyes que reglamenten el ejercicio de los derechos individuales que la Constitución establece?

 

Me parece que cunde la desesperación en el oficialismo. Sin ella, no se explica esta declaración de guerra total que, claramente, golpea a sus propios votantes y favorece a la unificación de la oposición en la resistencia a la opresión. El Gobierno perdió totalmente el rumbo, tal como se ve en sus permanentes contradicciones internas, los crecientes índices de inflación, en la catástrofe económica, sanitaria y social, y también ha hipotecado la confianza de la ciudadanía hasta un punto de no retorno. La otra y única posibilidad es que sus verdaderos ideólogos, a los que no hay que comprar por idiotas, hayan decidido avanzar hacia un destino final de empobrecimiento generalizado, en que todos vivamos del Estado.

 

De todas maneras, la sociedad civil desobedecerá y resistirá a esta absurda tiranía corrupta, bicéfala, ideologizada y claramente fracasada y, para expresarlo con claridad, saldrá nuevamente a las calles hoy mismo, a las 1700 hs., tal como hace desde el miércoles a la noche ante la residencia de Olivos para perturbar el sueño de este inconsciente émulo de Alberto Olmedo cuando desempeñaba su papel de general-dictador de Costa Pobre.

 

Bs.As., 17 Abr 21

viernes, 9 de abril de 2021

¿Cuándo lo harás, Cristina?




 ¿Cuándo lo harás, Cristina?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 780)

 

“La única manera de enfrentarse a la violencia de la muchedumbre, mediante la

 cual los comunistas pretendían apoderarse de la ciudad y presentarse al mundo

 como el gobierno que reclamaba el pueblo …, era por la fuerza de las armas”.

 Winston Churchill

 

Hagamos un ejercicio de imaginación. Supongamos que Cristina Fernández se convenciera de que las elecciones legislativas no le permitirán hacerse con las mayorías necesarias para su pretensión de modificar las leyes que obstruyen la impunidad que anhela. Supongamos, además, que a partir de octubre comenzaran a llegar al Gobierno las facturas de la fiesta preelectoral: descontrolada emisión para cubrir tarifas atrasadas, subsidios y planes; explosión inflacionaria y consecuente aumento de la pobreza; reprimida devaluación; desabastecimiento por falta de insumos importados; cierre total de acceso al crédito por el seguro default; falta de inversiones para crear empleo genuino; deuda del BCRA y sus escandalosos intereses; etc.. Coincidirá conmigo en que, de darse ese escenario, seguramente la PresidenteVice caería en la desesperación. Falta saber qué haría entonces.

 

A total contramano de las necesidades imperiosas de la angustiada sociedad, la agenda judicial que la afecta es su única preocupación, pero las encuestas están informando la masiva fuga del voto independiente de clase media que, engañado, permitió al Frente de Todos ganar en 2019. Ese factor, sumado a la pauperización por la inflación de los alimentos (superior en 50% a la media), la inseguridad y la droga, que golpean principalmente a su base electoral del Conurbano y, sobre todo, al penoso proceso de inmunización, a la torpeza y la manipulación en la administración de las cuarentenas y a la incesante revelación de corrupción en la compra de insumos, vacunas y hasta en el transporte de éstas, con las que, por si fuera poco, se inocula a jóvenes militantes mientras se deja indefensos a los más vulnerables, han hecho que la postergación, la unificación o la suspensión de estas elecciones se transformen en algo esencial para no perder el poder.

 

Que estén utilizando la pandemia y las sospechosas cifras de contagiados y muertos para sostener que será imposible realizarlas, habla muy claro de la catadura moral de quienes son, precisamente, los responsables directos de tamaña catástrofe; son los mismos que fundieron el país (cerraron 30.000 empresas y se perdieron 1,5 millón de trabajos) y ahora reinciden en aplicar recetas fracasadas e inconstitucionales. Espero que la oposición no vuelva a caer en la trampa, aduciendo que no dispondrá de suficientes fiscales para controlar los comicios por miedo al virus; de todas maneras, el oficialismo está proyectando ya un fraude masivo en la Provincia de Buenos Aires, tutelado por un integrante de la manada de rottweilers vengadores, el Juez electoral Alejo Ramos Padilla.

 

Esa salvaje jauría, en la que destacan el Ministro y el Secretario de Justicia, Martín Soria y Juan Martín Mena, el Diputado Rodolfo Tailhade y el Procurador del Tesoro, Carlos Zannini, a la cual el energúmeno Alberto Fernández no sabe/puede/quiere controlar, está royendo las cadenas institucionales de la Argentina, comenzando por la Corte Suprema, los jueces federales y el Procurador General y sus fiscales, a los que no conseguirán ampliar o reemplazar por vías legales salvo que haya deserciones en la oposición (algo poco probable a esta altura), y todas esas maniobras terminarán, otra vez, en un monumental fracaso. La peregrina teoría del lawfare se debilita porque la enorme mayoría de las causas –salvo “Cuadernos”- que afectan al kirchnerismo (como los bolsos de José López en el convento, por ejemplo), fueron iniciadas antes de diciembre de 2015, cuando Cristina Kirchner era oficialmente Presidente.

 

Por ello, cabe preguntarse cuándo ordenará ella la toma violenta del Palacio de Justicia, donde reside la Corte; se podría inspirar en los ataques al Palacio de Invierno (Rusia, 1917) y al Cuartel de la Moncada (Cuba, 1953). Si usted cree que deliro al imaginar algo así, recuerde qué sucedió en la plaza el 24 de octubre de 2018, cuando se discutía una fórmula de ajuste de las jubilaciones y las asesinas hordas kirchneristas –demuestran esa pertenencia al guardar un cómplice silencio ahora pese a que el Gobierno está licuando los haberes- pretendían invadir el Congreso, con la complicidad de los diputados Leopoldo Moreau y Horacio Pietragalla, después de arrojar catorce toneladas de piedras sobre la Policía de la Ciudad.

 

Dispondría, para esa aventura, de nuevas y sanguinarias tropas de asalto: barrabravas, narco-sicarios, criminales liberados, delincuentes importados, soldados de Sendero Luminoso y de las FARC, etc. Esta misma semana, hubo un ensayo general cuando “organizaciones sociales” fueron al Palacio a exigir la liberación de dos delincuentes condenados, Amado Boudou y Milagro Sala, privilegiadas estrellitas de esa maloliente galaxia.

 

Se me podría replicar que, en 2015, ella entregó el poder pacíficamente pero, a mi entender, las circunstancias son distintas, porque más temprano que tarde llegarán las definiciones en las causas judiciales que, llenas de pruebas concluyentes de corrupción, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, tanto la preocupan, sobre todo por la suerte de Florencia Kirchner. Además, ahora está en juego no sólo la aspiración dinástica de la familia sino su intención de subsumir al peronismo en La Cámpora; es decir, llevar a la victoria el proyecto de los Montoneros de los 70’s, cuyos hijos ya se han encaramado a todas las instituciones del Estado; lo mismo sucede en el sur, donde los terroristas del ERP se han unido a los pseudo-mapuches para reeditar la tentativa de un Tucumán independiente.

 

Y la dramática pregunta es: ¿de qué recursos morales y físicos dispondrá entonces la sociedad para combatir ese probable golpe de Estado? En la respuesta estará el futuro de la Argentina que conocemos.

 

Bs.As., 10 Abr 21

viernes, 2 de abril de 2021

Carroña, Chapuzas y Chicanas

 


Carroña, Chapuzas y Chicanas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 779)

 

“Lo peor de las pestes no es que matan los cuerpos sino que desnudan a las almas, y ese espectáculo suele ser horroroso”. Albert Camus

 

El Gobierno, encarnado en la PresidenteVice, continúa exhibiendo la miseria que anida en el alma de cada uno de sus integrantes, en especial en aquéllos que han sido impuestos por el Instituto Patria, a veces despidiendo a los pobres “albertistas” y, siempre, comandando efectivamente las diferentes áreas capaces tanto de instrumentar las venganzas de Cristina Fernández cuanto de generar recursos públicos para apalancar sus ambiciones de fundar una dinastía hereditaria.

 

La pandemia se ha transformado en una herramienta formidable para estas malas intenciones, sea por los enormes sobreprecios en la compra de distintos insumos sanitarios, desde ambulancias bonaerenses hasta víveres para los comedores populares, sea por los negocios tan turbios vinculados a la compra de las distintas vacunas, muchos de ellos relacionados con los absurdos viajes fletados a Aerolíneas Argentinas. Las hienas y los buitres carroñeros y ladrones no se inmutan siquiera ante la muerte de tantos ancianos a los cuales faltan aquéllas con las que se protegieron canallas de toda índole, sus adláteres y hasta sus jóvenes amantes; es más, impunemente exhiben sus pinchados brazos y sus dedos en V como un logro.

 

Por su parte, la ambiciosa emperatriz patagónica dedica todos sus esfuerzos a demoler al pobre tipo al que sentó ella misma en el sillón de Rivadavia porque no concibe que, transcurridos un año y cuatro meses desde entonces, nada haya logrado en el campo judicial, que tanto le preocupa y, por sus hijos, la aterra. Pero, como además los que la rodean son básicamente chapuceros, tampoco los reiterados ataques a la Corte, a los jueces y a los fiscales lograrán tranquilizarla; antes bien, todos esos inmundos esfuerzos sólo han logrado, hasta ahora, que las víctimas se abroquelaran en su defensa corporativa, en especial después de la designación de un feroz sicario, Juan M. Soria, como Ministro de Justicia.

 

Hay algo que llama poderosamente la atención: la indignidad en la que caen reiteradamente el Presidente Pinocho, sus ministros y secretarios de Estado, que son obligados a desdecirse ante sus interlocutores locales o extranjeros, incluidos organismos internacionales y gobiernos de otros países. De Alberto Fernández, a la luz de los archivos que lo condenan, nada debería sorprendernos porque carece de principios, pero el Ministro de Economía o el Canciller son los peores ejemplos de esta situación; no me explico por qué Martín Guzmán, con un pasado académico más que razonable, no envió su indeclinable renuncia desde Washington y se quedó dando clases en Columbia tras el discurso de Cristina Fernández el 24 de marzo, ratificado en sus disparates por su teórico jefe, que lo dejaron colgado del pincel en medio de sus negociaciones con el FMI; o por qué no pega un portazo Felipe Solá, tantas veces desmentido en su inocente verborragia.

 

Obviamente, la agenda de la PresidenteVice nada tiene que ver con las necesidades de la comunidad, traducidas en las simultáneas crisis provocadas de inseguridad, de salud, de educación, de pobreza y de hambre. Que hoy el kirchnerismo esté intentando, a como dé lugar, postergar las elecciones de medio término son la mejor prueba de ello. Un Poder Ejecutivo que mandó a millones de jubilados a la calle en pleno invierno por improvisación y mala gestión, que pretendió adquirir otro vestidito negro con la manifestación por la muerte de Diego Maradona, que todos los días genera  caos en la calle con los masivos cortes de los movimientos sociales adictos, que festejó que miles de bolivianos concurrieran a las escuelas argentinas a votar por el partido de Evo Morales, ahora pretenda invocar la pandemia (¿inclusive exagerando los datos de contagios y muertes?) para lograr su objetivo electoral, habla muy claro de la inmunda catadura moral de sus integrantes. También dice mucho de la ingenuidad de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio, que aceptaron sentarse a analizar el tema con los tahúres del Frente de Todos, irremediablemente tramposos.

 

No hay posibilidad de diálogo alguno con esos tipos y su jefa espiritual, porque simplemente pretenden una cosa por completo distinta: como a esta altura resulta superfluo mostrar nuevas pruebas, ya que continúan combatiendo al capital con sus extorsionadores socios sindicales, resulta innegable que quieren convertir a la Argentina en un país en el que toda su población dependa del Estado para sobrevivir, como sucede en Formosa, Cuba o Venezuela, y que los recursos necesarios para lograrlo provengan de exclusivamente China (Rusia e Irán no pueden colaborar); esa es la razón del abierto boicot a cualquier negociación con el FMI, con el Club de Paris y hasta con los acreedores externos.

 

En la medida en que, como ya ha comenzado a suceder, el Gobierno se apresta a inundar al Conurbano de chapas, cartones y papelitos de colores, y ha entronizado como Juez Electoral de la Provincia al impresentable y chicanero Alejo Ramos Padilla para facilitar el fraude, cada vez resulta más urgente que todos los caciques de la oposición racional se pongan de acuerdo para ir unidos a estas trascendentales elecciones legislativas. Por mi parte, he propuesto una idea, no la única ni seguramente la mejor, que podría servir de base para ese proceso (https://tinyurl.com/54nywy25); le ruego la difunda, con vistas a que los jefes de los distintos partidos políticos escuchen a la sociedad y obedezcan su mandato.

 

Contra viento y marea, deseo para usted y los suyos una muy feliz Pascua de Resurrección (o Pésaj, en su caso) pero, en especial, lo requiero y lo imploro para esta tan vapuleada Argentina.

 

Bs.As., 3 Abr 21

viernes, 26 de marzo de 2021

Las pavorosas mentiras sobre Cristina

 


Las pavorosas mentiras sobre Cristina

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad,

 más odiará a aquellos que la proclaman”.

    George Orwell

 

Esta semana, música celestial sonó en el Instituto Patria cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil resolvió que el Juez Sergio Moro había sido parcial en el proceso contra Luiz Inácio Lula da Silva por la adquisición de un triplex en Guaruyá. Ese fallo se sumó al que declaró la incompetencia de la Justicia Federal de Paraná para juzgar al ex mandatario, y ordenó que la causa se sustancie en Brasília y, con ello, devolvió al líder del Partido dos Trabalhadores (PT) los derechos civiles, incluyendo el ser candidato.

 

El coro sinfónico local extendió, con toda razón, las derivaciones de esas sentencias a las múltiples y claramente injustificadas penurias judiciales por las que atraviesan aquí Cristina Fernández, sus hijos y sus amigos por la ya reconocida lawfare desatada, mintiendo descaradamente, por la poderosísima mesa judicial de Mauricio Macri con el apoyo de los periodistas asalariados de los medios de prensa concentrados, de los Estados Unidos y el FMI, y de los jueces y fiscales obsecuentes y venales.

 

Es mentira que Lázaro Báez haya creado sus empresas constructoras tres días antes que Néstor Kirchner ocupara la Presidencia, y es mentira que, hasta entonces, haya sido sólo un empleado raso del Banco de la Provincia de Santa Cruz, de propiedad de Enrique Eskenazy. Es mentira que esas empresas recibieran un enorme (90%) porcentaje de las obras públicas en esa provincia, y es mentira que muchas de ellas, ya pagadas, nunca fueran terminadas. También es mentira que Báez sea dueño de tantas estancias y que haya tenido innumerables negocios inmobiliarios con la familia Kirchner. Y es mentira que el video en que se vio a sus hijos contando millones de dólares en La Rosadita sea auténtico.

 

Es mentira que ese banco, y su familia propietaria, hayan tenido mucho que ver con la desaparición de los fondos de Santa Cruz –US$ 1.100 millones- y que eso estuviera vinculado, después, a la compra por los Eskenazy del 25 % de las acciones de YPF. Es mentira que Kirchner haya permitido a la privatización de la empresa durante el gobierno de Carlos Menem, y es mentira que haya enviado el avión de la provincia a buscar a un diputado cuyo voto resultaba indispensable para aprobarla. Es mentira que el Senador Oscar Parrilli haya sido el miembro informante del proyecto de privatización; y es mentira que haya ocupado el mismo rol en la expropiación (“estatización”) de las acciones de Repsol en la petrolera argentina.

 

Es mentira que decenas de empresarios hayan confesado haber pagado coimas que eran transportadas en bolsos voladores, y es mentira que los Kirchner sean propietarios de tantos inmuebles en el sur, incluyendo varios hoteles. Es mentira que los cuartos de esos establecimientos hayan sido utilizados por Báez y Cristóbal López para que durmieran empleados que trabajaban a 600 Km y así lavar dinero mal habido. Y es mentira que López y Fabián de Souza se hayan quedado con $ 8.000 millones de entonces de impuestos para financiar la compra de varias empresas, y también es mentira que, para protegerlos de las investigaciones fiscales, Ricardo Echegaray, desde la AFIP, haya cerrado la delegación de Bahía Blanca.

 

Es mentira que Daniel Muñoz, Ricardo Barreiro, Fabián Gutiérrez, Rudy Ulloa y tantos otros secretarios de los Kirchner se hayan enriquecido locamente, y es mentira que Ricardo Jaime hasta haya sido dueño de un Lear Jet. Es mentira que Gildo Insfrán haya pagado a The Old Fund para renegociar la deuda provincial con el Estado nacional, y es mentira que ello haya servido para que Amado Boudou se quedara con la “fábrica de billetes”.

 

Es mentira que Cristina Fernández no sea abogada y no esté inscripta en ningún colegio profesional, y es mentira que todos los inmuebles y varios hoteles, los US$ 5 millones en la caja de seguridad de Florencia Kirchner no provengan de su exitoso desempeño como tal. Y es mentira que las fastuosas joyas con que la PresidenteVice se decora hasta convertirse en un arbolito de Navidad sean auténticas y le pertenezcan. También es mentira que el propio contador de su familia, Víctor Manzanares, haya contado a la Justicia todas sus imaginadas trapisondas. Y es mentira que Hugo Chávez le prestara a la Argentina, al doble de interés, el dinero para pagar al FMI; y también es mentira que Antonini Wilson haya traído dinero en efectivo en valijas para la campaña electoral de 2007.

 

Y, dado lo sucedido con el Grupo de Lima, también corresponde señalar que es mentira que el kirchnerismo haya apoyado los reclamos por los derechos humanos sólo a partir de 2003, cuando llegó a la Casa Rosada y que hoy respalde al asesino Nicolás Maduro. Y, por supuesto, es mentira que Estela Carlotto y Hebe de Bonafini hayan lucrado desde entonces con los enormes fondos públicos transferidos a las Abuelas y a las Madres de Plaza de Mayo, algo tan falso como que hayan existido Sueños Compartidos o que Milagro Salas sea una mafiosa y ladrona.

 

Pero, por todas esas mentiras, me sigue sorprendiendo que, en lugar de apurar los tiempos para ser juzgada y lograr que su total inocencia sea reconocida por la Justicia, como ya lo fue por la Historia, sus abogados continúen trabando el avance de los procesos. Pese a que todos sabemos que Cristina es una mujer honrada, cualquier similitud de esta nota con el “Discurso de Marco Antonio”, en “Julio César”, de William Shakespeare, sólo podría buscarse con mala fe.

 

Bs.As., 27 Mar 21