viernes, 10 de julio de 2020

Suerte perra




Suerte perra

por Enrique Guillermo Avogadro


“Cuando la suerte qu’es grela,
fayando y fayando,
te largue para'o;
cando estés bien en la vía,
sin rumbo, desespera'o
 Enrique Santos Discepolo


Juro que, a veces, Alberto Fernández me da pena, porque su mala suerte lo persigue hace mucho, de la mano de la permanente presencia de los archivos fílmicos que recuerdan la feroz agresividad de sus críticas a quien, diez años después, lo eligiera para ser su sumiso delegado. Claro que, segundos después, su carácter camaleónico, su carencia de principios y la exhibición de la total falta de respeto a su propia palabra me curan y mi sentimiento hacia él muta y vuelvo a considerarlo un crápula.

Ganadas las elecciones de 2019, debió afrontar una crisis económica que, si bien había heredado de Mauricio Macri, tiene su innegable origen en la gestión de su propia mandante. Tras cartón, sobre lo que ya eran sólo las ruinas de un país otrora exitoso, cayó la pandemia; como muchos otros populistas, el Presidente aprovechó el pánico sembrado por una prensa irresponsable e impuso una feroz cuarentena que, ya con 114 días de duración, sigue esperando el pico de la enfermedad, confirmando que es incapaz de gestionar con eficiencia mientras nos convierte en el record Guiness de la manipulación social. Con esa extraña niebla, el Gobierno mantiene aplanada la aparición de las catastróficas consecuencias de la absurda paralización del país, que ha producido una notable pauperización de la población a la cual obligará a vivir únicamente, al mejor estilo chavista, del apoyo de ese mismo Estado fallido.  

El hartazgo por el confinamiento y sus inconmensurables efectos, el pisoteo de los derechos individuales, la persecución a la prensa libre, el incendio de campos y la rotura masiva de silo-bolsas y, sobre todo, el manotazo sobre Vicentín habían justificado la convocatoria al “banderazo” del jueves. Pero otra vez el diablo metió la cola en el camino de Fernández y la semana que termina dejó varios hechos relevantes que prueban la condición de “mufa” del Presidente y dispararon el éxito de la manifestación nacional, que superó todas las expectativas y permitió a la oposición recuperar el control de la calle. La tolerancia ya había sido puesta en jaque por la persecución a los periodistas Luis Majul y Angel “Baby” Etchecopar, a quien escracharon púbicamente, y los repulsivos ataques –retuiteados por el Presidente- del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a Diego Leuco.

Pero la gota que colmó el vaso fue la inoportuna sentencia que ordenó la excarcelación de Lázaro Báez, el testaferro de Néstor Kirchner, preso por corrupción. En las redes sociales destacó un “meme” que decía probar que Cristina Fernández “sí es una abogada exitosa, ya que en sólo siete meses logró la libertad de todos sus cómplices” en el monumental saqueo al que sometió a la Argentina. Porque aún no tiene condena, el ex cajero del Banco de la Provincia de Santa Cruz y dueño del 10% del territorio de la misma, estaba detenido ilegalmente, ya que su prisión preventiva excedía el máximo previsto en la norma –dos años, prorrogable por uno más- pero en peor situación se encuentran muchos presos militares, con un promedio de edad que supera los 75 años y afecciones que los convierten en blancos seguros del Covid-19, a quienes se niega la constitucional igualdad ante la ley y la prisión domiciliaria.

Por otro lado, produjo carcajadas la difusión global de la amistosa reunión de Donald Trump con Andrés Manuel López Obrador, que mostró su espléndida relación con Estados Unidos. La risa se debió a que, hace pocos días, un iluso Alberto Fernández había considerado al mandatario mexicano el único aliado regional en su megalómana pretensión de cambiar el mundo; lo dijo, casi llorando, mientras lamentaba “no tener ya” a Luiz Inácio Lula da Silva, José Mugica, Hugo Chávez, Fernando Lugo, Evo Morales y Rafael Correa, ofendiendo así a todos las democracias vecinas.

Finalmente, la muerte de Fabián González, un “arrepentido” en la “causa de los cuadernos” y otro de los inexplicablemente multimillonarios secretarios de los Kirchner, generó un verdadero tsunami en la agenda argentina. No es para menos, dada la inédita rapidez con la que el Juez actuante resolvió el asesinato y, sobre todo, por la irritante presencia de Natalia Mercado, también imputada por corrupción e hija de la Gobernadora Alicia Kirchner y sobrina de Cristina Fernández, como Fiscal de la causa. Hasta grandes medios internacionales, como Financial Times, compararon este hecho con lo sucedido con Alberto Nisman, hace ya 5 años.

La reacción oficial no pudo ser más cínica: se agravió por el teórico uso político del crimen que habría hecho la oposición, pretendiendo que olvidáramos su actitud canallesca cuando se ahogó Santiago Maldonado en un río patagónico. Y el jueves mismo, cuando un móvil de C5N fue presuntamente –corren en las redes fotos de los involucrados en el hecho que los relacionan con el Instituto Patria- agredido en el Obelisco, volvió a indignarse sin mencionar siquiera el episodio similar que sufrió Julio Bazán, periodista de TN, cuando lo molieron a golpes en Plaza de Mayo, o el salvajismo de sus militantes que tiraron quince toneladas de piedras a la Policía para intentar frustrar una sesión del H° Aguantadero.  

Bs.As., 11 Jul 20

viernes, 3 de julio de 2020

Violencia sí, pero ¿espontánea?



Violencia sí, pero ¿espontánea?

por Enrique Guillermo Avogadro


“El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo
 hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia,
 directa o enmascarada, es la base del totalitarismo”.
 Vasili Grossman

Tras la cuarentena de 107 días y los extraños modos de vivir impuestos a la sociedad por un miedo planificado, el Ejecutivo ha demostrado su incapacidad para administrar las simultáneas crisis sanitaria y económica; mientras tanto, desde la trinchera del Instituto Patria, con el cómplice silencio de la Casa Rosada, aparecen trágicas señales que debieran ponernos en alerta máxima ya que preanuncian la renovada irrupción de la violencia como praxis política. También para frenarla, nos veremos el 9 de Julio en las calles de todo el país, como hicimos el 20 de Junio.

Es inevitable que Cristina Fernández la busque, ya que el aumento notable en su imagen negativa y la depreciación de Alberto Fernández, tanto por su dubitativa y contradictoria gestión cuanto por su clara dependencia de aquélla, sumados al desastre socio-económico que, más temprano que tarde, se convertirá en un iceberg asesino, están frustrando las ansias de de impunidad de la familia Kirchner y las cómicas pretensiones de cambiar el mundo que enunció el Presidente conversando con Luiz Inácio Lula da Silva mientras ofendía a todo el continente.

Si, como creo, el desastre económico-social que el confinamiento está produciendo la enfrentan a una alta probabilidad de perder las elecciones legislativas del año próximo, con la consecuente resignación de las mayorías de las que hoy dispone, y aún más las presidenciales de 2023, la Vicepresidente no dudará un segundo en cambiar las reglas vigentes, sea postergándolas ad infinitum con la excusa del virus, sea alterando sus resultados, como hace su amigo Nicolás Maduro. Cristina Fernández, debido a su confeso deseo de ser absuelta por la historia del saqueo al que sometió a la Argentina, no jugará su futuro en un terreno electoral adverso.

Sabe que carece de esa adhesión de las fuerzas armadas de la que sí goza el tirano venezolano (las ha comprado habilitándolas a organizar el tráfico de drogas y el contrabando de oro, además de haberles cedido grandes cajas públicas) y, por ello, necesita recortar su capacidad de intervención al máximo; de allí la derogación de las normas de defensa establecidas durante de la gestión de Mauricio Macri. Eso significa retirarlas de las fronteras, en las que venían colaborando con una Gendarmería a cuyos efectivos se envía a cuidar la seguridad urbana, y limitarlas a la defensa ante eventuales invasiones de ejércitos extranjeros, algo por completo descartable. Al proceder así se beneficia directamente al narcotráfico al cual, ciertamente, incomodaba la presencia del Ejército en las rutas de ingreso a nuestro país; basta recordar los aportes a las campañas electorales de Cristina Fernández, la efedrina y el triple crimen, más la rara intervención al puerto de Vicentín en Rosario, para preguntarnos si, otra vez, hay altísimos funcionarios socios de este siniestro negocio.

Pero sigamos sumando: la propia Vicepresidente encabeza la persecución de los periodistas a los que considera enemigos, y ello ha llevado a algunos con ganas de hacer méritos en su universo a producir agresiones físicas a los mencionados por ella. Y algunos de sus “amigos”, como Luis D’Elía, Hebe de Bonafini o Juan Pablo “Pata” Medina, directamente piden se ahorque o se fusile a Mauricio Macri en Plaza de Mayo sin que ninguna voz oficial lo repudie.

Y la frutilla que corona ese budín se ve todos los días en el campo, donde se saquean o se destruyen silobolsas, se roba grano, maquinaria y animales y se incendian parcelas; y todo eso cuando no se asesina, literalmente, a los propietarios. Tampoco quienes cometen esos delitos son demasiado espontáneos, porque sus autores son incentivados por voceros kirchneristas que, además, son funcionarios, como Fernando Chino Navarro y Juan Grabois, quienes en público y en nombre de una reforma agraria, han exhortado a la expropiación de los establecimientos.

Esos episodios, siempre impunes, están adquiriendo trascendencia, tanto por su creciente frecuencia cuanto por el daño económico que producen, y recrean aquella “guerra gaucha” que tanto nos costó en 2008. Pero ahora los chacareros son conscientes de su fuerza y están dispuestos a usarla en salvaguarda de sus propiedades; así, en cualquier momento, si estos hechos se repiten, se producirá un enfrentamiento armado.

El Conurbano, como bien sabe el Gobernador Axel Kiciloff, se ha transformado en una olla a presión por la buscada y generalizada pauperización debida a la imposibilidad de realizar trabajos informales y a la pérdida de los formales, que afecta por igual a los pobres y a la clase media. La incapacidad del Gobierno para repartir alimentos y evitar los frecuentes robos para su reventa en el mercado negro, la propagación del virus debida a las inhumanas condiciones de vida y al clima invernal, la corrupción en las compras de insumos sanitarios, la proliferación del narcomenudeo y del delito común, son factores que incentivan la irritación social. En cómo reaccionará ese postergado sector, cuando todo se complique con la ya inevitable y creciente inflación que sobrevendrá cuando nos permitan salir a la calle, está la pregunta que produce insomnio a todos los argentinos.
Bs.As., 4 Jul 20

viernes, 26 de junio de 2020

¿Sólo torpeza?





¿Sólo torpeza?
por Enrique Guillermo Avogadro


“Los populismos del tercer mundo, una caricatura de los totalitarismos, fueron
 semitotalitarios escondidos en un marco democrático. El parlamento siguió funcionando
 pero subordinado al poder ejecutivo, y la prensa fue sometida a todo tipo de presiones”.
 Juan José Sebreli


Tras la oscura niebla generada por la pandemia, agravada por cien días de inédito confinamiento (se cumplen hoy), dispuesto en un país que entró en ese complicado escenario arrastrando la generalizada crisis que lo golpea desde hace, al menos, nueve años, el Poder Ejecutivo está modificando violentamente el marco institucional y el tejido socio-económico, ambos bien endebles por cierto, en que vivimos. Si en el mundo entero la cuarentena se ha convertido en el experimento de control social más grave de la historia, aquí adquiere características alucinantes.

Apoyado en un comité de “expertos” –que no pueden tener experiencia alguna por tratarse de un nuevo virus, como lo demuestran las muchas diferencias de opinión sobre las medidas preventivas y sobre los tratamientos aplicables en cada país- el Gobierno optó por una medida que producirá más enfermedades y muertes que las que se han evitado pues está destruyendo, en muchos casos en forma terminal, a miles y miles de empresas, las mismas que resultarán imprescindibles en la post-pandemia para una sociedad pauperizada. Mientras otros países tratan de evitar que los emprendedores colapsen con un apoyo monumental y quita de impuestos, en la Argentina se les impide trabajar y producir, y se persigue –hasta con actos de vandalismo- al único sector capaz de generar las esenciales divisas.


El Gobierno utiliza el ya injustificable encierro para intentar aplanar otra curva, la de la grave inflación y la consecuente corrida al dólar, fundada precisamente en la inexistencia de moneda, que se acentuará por la brutal emisión actual, que parece no tener límite.

La curiosa gestión del Ministro Martín Guzmán en la refinanciación de la deuda externa, que ya nos ha costado unos US$ 10.000 millones adicionales desde diciembre, parece destinada al fracaso. Podría achacarse a una mera torpeza de un profesor nada habituado a negociar con los grandes fondos de inversión pero, en realidad, se debe a la ideologización que le ha impuesto su maestro, Joseph Stiglitz, que pretende transformar nuestro problema en un leading case para futuras conversaciones entre países deudores y fondos acreedores.

El caso Vicentín es otra muestra de esa situación: el Presidente cometió un grave error de derecho al firmar el decreto de intervención transitoria y anunciar el envío de un proyecto de expropiación al H° Aguantadero, y eso quizás podría achacarse a la notable y general impericia que exhibe el gabinete de “científicos, no de CEO’s” (sic) de Alberto Fernández, pero también en este tema la realidad es otra: obedeció a la decisión de Cristina Fernández de hacerse de una participación en el mercado granario pero, sobre todo, a su ansia de venganza por el grueso sopapo que le propinó el campo, a través de Julio Cobos, en 2008.

El efecto seguramente no deseado fue que la empresa –cuya existencia era ignorada por la enorme mayoría de la ciudadanía hasta el día anterior al desaguisado presidencial- se convirtió en bandera en la reciente y multitudinaria protesta contra la prepotencia kirchnerista. Eso quizás, sólo quizás, evite otro zarpazo sobre SanCor, que tiene tantos o más problemas.

Pero todo ello empalidece frente a la actitud del Ejecutivo de violentar la Constitución y las leyes. El miércoles se dio un caso paradigmático en el Senado, cuando la Vicepresidente que, como tal, ejerce la Presidencia del cuerpo, no sólo modificó arbitrariamente la agenda legislativa sino que, para obtener la constitución de una comisión investigadora sobre los créditos recibidos por Vicentín durante la gestión macrista, negó a la oposición la palabra y violó el reglamento que exige, para conformarla, el voto afirmativo de dos tercios de los senadores. Por si ello fuera poco, las facultades atribuidas a esa ilegal comisión arrasan con la división constitucional de poderes, puesto que le permite allanar domicilios, disponer la comparecencia compulsiva de testigos, etc., todo reservado a la Justicia.

Y no contenta con ello, impuso a Claudio Cholakian, fundador de Justicia Legítima, como Administrador General del Poder Judicial, es decir, quien decide cuánto, cuándo y dónde van los fondos. Podría creerse que se trata de algo intrascendente pero, si se piensa que será quien deberá darle a la Cámara Nacional Electoral, que expuso claramente el problema el miércoles, el dinero necesario para organizar tanto las PASO como las elecciones legislativas generales del año próximo, el tema adquiere una importancia más que singular para el proyecto ladri-populista de perpetuarse en el poder: ¿se invocará la falta de presupuesto para postergar los comicios en épocas de pandemia?, ¿qué métodos se usarán para alterar los resultados, si es que se celebran?

Las principales espadas mediáticas del kirchnerismo están anunciando diariamente la voluntad de su jefa de modificar la Constitución para, como dijo el propio Alberto, crear un nuevo “contrato social”, y una sociedad enferma de pánico al contagio podría mirar para otro lado ante ese despropósito y estar dispuesta a tolerar tamaño desquicio.

Por ello es imprescindible que tomemos conciencia del rumbo que Fernández² está imponiendo al Gobierno; la forma de hacerlo, como expliqué la semana pasada, es constituir en cada pueblo, barrio y ciudad grupos de ciudadanos organizados para hacer frente a todo y cualquier tentativa de terminar con la República, la Constitución y la democracia. Si usted comparte estas ideas, convenza a sus amigos y contactos, físicos y virtuales, de nuclearse para la defensa de todo un sistema de vida en libertad, tan en peligro hoy por los avances del “socialismo del siglo XXI”, que Cristina pretende liderar en Latinoamérica.

Bs.As., 27 Jun 20

viernes, 19 de junio de 2020

¡A las barricadas!


¡A las barricadas!
por Enrique Guillermo Avogadro


“Si ganamos, ¡qué importa morir!;
 y si perdemos, ¡qué importa vivir!”.
 Consigna en la guerra civil española

Como ya le conté, estoy colaborando para lograr la unidad de las fuerzas opositoras con vistas a las elecciones legislativas de octubre de 2021, en las cuales es altamente probable que el oficialismo pierda las cómodas mayorías de las que hoy dispone. Sin embargo, ante la constancia de la aceleración del kirchnerismo aprovechando el confinamiento, y con la certeza de que el “largo plazo” en la Argentina es sólo la semana que viene, también debemos actuar para impedir que, finalmente, esas elecciones no se produzcan o que sean amañadas, como tantas veces hicieron los criminales regímenes de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Las luces rojas están ya todas encendidas en el tablero de control nacional, no sólo por el manotazo a Vicentín o por el hartazgo de Latam ante la prepotencia de La Cámpora y los gremios, sino por los trascendidos que hablan de la intención de suprimir las primarias y, más que nada, por la generalizada convicción de que el kirchnerismo recurrirá a cualquier ardid para perpetuarse en el poder, como única forma de garantizar la impunidad de su jefa pero, en especial, por la vocación de ésta por convertirse en la líder latinoamericana del socialismo del siglo XXI. El fracaso de Nicolás Maduro y la asfixia económica de la gerontocracia cubana habilitan esas ensoñaciones, sobre todo si a ese escenario se incorpora un “dinero-ducto” proveniente de China; detrás del ya previsible default y la extensión indefinida de la cuarentena -con su falsa opción “vida o economía”- que destruye la moneda y el futuro, está la voluntad revanchista de Cristina para cerrar todos los caminos alternativos y llevarnos a ese brete.

Enrique de la Torre me propuso una brillante idea; para llevarla a la práctica necesitamos la ayuda de todos los ciudadanos de bien de la Argentina. Se trata de nuclear, en todo el país, en cada pueblo, barrio y ciudad, grupos de ciudadanos que, con banderas y consignas aceptadas por aquellos que nada queremos de este ladri-populismo gobernante, se transformen en una verdadera red para defender la Constitución Nacional.

Bajo esos pabellones esenciales –libertad, democracia, república- los ciudadanos de a pie exigiremos a nuestros representantes de todos los colores que se pongan a la cabeza de ese combate contra el proyecto del Foro de San Pablo se llevará puesta a la Argentina, confirmando que ésta ha dejado de ser un país independiente y viable. Cuando digo ‘todos’ me refiero a Pro, Coalición Cívica, UCR, MID, NUC, Uni2, Recrear, Peronismo Federal, a Milei, Lavagna, Espert, Gómez Centurión, etc., pero también a las entidades del campo, a los empresarios, intelectuales, economistas, educadores, periodistas y organizaciones no gubernamentales que bregan por la transparencia y contra la corrupción reinante. Ya habrá tiempo de contar los porotos de cada partido político de cara a esas elecciones tan lejanas.

Sólo con una red capilar única así podremos eludir el colapso definitivo de la democracia y de la república en nuestro país. Tenemos que gritar, en cada rincón de la Patria, “NO PASARÁN” ante cada avance del kirchnerismo sobre las instituciones, ante toda negociación espuria entre los legisladores de distintos partidos, ante toda tentativa de trucar las normas electorales para permitir la eternización del castro-chavismo en la Argentina, ante cualquier pretensión de desconocer la propiedad privada, ante todo intento de sojuzgar a la prensa independiente, ante la renovada genuflexión de los jueces frente a los corruptos, ante el renovado saqueo a las cajas del Estado, ante la tentativa de adoptar el “garantismo” a favor de los delincuentes, ante la pretensión de “democratizar” al Poder Judicial, ante la utilización de los recursos del Estado para domesticar a la población.

Si lo logramos, si conseguimos frenar a esta banda de delincuentes a la que hemos permitido –con nuestro imbécil voto- hacerse con el poder, podremos avanzar hacia una Justicia independiente, seria y veloz, modificar el sistema tributario para hacerlo más simple y efectivo, impulsar la transparencia y la competitividad de nuestra economía, volver a confiar en nuestra moneda, recuperar la educación y la salud pública, dotar a nuestras fuerzas de la capacidad de defender nuestras fronteras y recursos naturales; podremos, en definitiva, presentarnos ante la faz de la tierra como una nueva y gloriosa nación, tal como soñaba nuestro Himno original.   

Hoy, precisamente, se cumplen doscientos años de la muerte del General Manuel Belgrano, tal vez el más indiscutido de nuestros próceres y de cuya memoria pretende arteramente apropiarse el Instituto Patria, quien sacrificó vida y hacienda en el altar de la libertad. ¿Qué mejor que forma de honrarlo que salir esta tarde, a las 16:00 horas, en caravanas con banderas por todo el país para reclamar por esas mismas libertades que vemos asfixiadas por las maníacas aspiraciones de la jefa de la asociación corrupta más grande que haya conocido la Argentina? Porque terminó la ficción: Alberto Fernández, es nada más que un Presidente delegado y el vocero, disfrazado de contemporizador, del siniestro relato kirchnerista.

Bs.As., 20 Jun 20

viernes, 12 de junio de 2020

Patético Alberto




Patético Alberto

por Enrique Guillermo Avogadro


“Una sociedad en la que se veía prosperar el vicio mientras
 que la virtud no recibía recompensa, quedaba herida de
 gravedad antes, incluso, de que el enemigo abriera fuego”.
 Max Hasting

Al negar estar avanzando en camino a Venezuela e innecesariamente decir, refiriéndose a la intervención de Vicentín y el propósito de expropiarla, que la idea había sido exclusivamente suya, Alberto Fernández confirmó que la orden había emanado de la Vicepresidente, lo cual fue además ratificado por la llamativa presencia, entre los anunciadores, de la Senadora Anabel Fernández Sagasti, una de las primeras espadas de La Cámpora. Así, el disfraz usado para ganar las elecciones cayó y el Presidente quedó desnudo, mostrando en su piel la marca a fuego de Cristina Fernández; sólo faltó que se le viera, en la oreja, la caravana que permite identificar y controlar al ganado.

No voy a opinar sobre la gestión de la compañía ni acerca de su endeudamiento pero, como abogado, reitero que la única habilitada para intervenir a una empresa en concurso preventivo de acreedores es la Justicia, encarnada en el Juez comercial Fabián Lorenzini; a pedido de cualquiera de los interesados –los administradores, los síndicos o algún acreedor- debiera fulminar el decreto presidencial declarándolo nulo e inconstitucional. Y tampoco me extenderé sobre las pretendidas y absurdas razones invocadas –la “soberanía alimentaria”, la necesidad de un “testigo” en el mercado, etc.- para intentar justificar el brutal manotazo sobre la propiedad privada, ya que mucho se ha escrito sobre el tema y, sobre todo, porque motivó la fuerte reacción ciudadana en Reconquista y Avellaneda, en el norte de Santa Fe, y un monumental cacerolazo en la noche del miércoles.

Pero me detendré en la reunión con los directivos de Vicentín que tuvo lugar en la residencia de Olivos el jueves, en la cual el Presidente aceptó analizar otras “alternativas superadoras”, según hizo saber el Gobernador Omar Perotti, preocupado por su propia interna, que fungió como vocero del evento. Sin embargo, el viernes por la mañana nos enteramos que, mientras conversaban, la UIF pedía en Comodoro Py la inhibición general de bienes de los interlocutores de Alberto, de los directivos del Banco de la Nación y de Mauricio Macri y, más aún, la Casa Rosada insistió en que se avanzará con la expropiación. Obviamente, toda negociación fue vetada por Cristina.

Se reeditará así la política de que el kirchnerismo ejecutó con Aguas Argentinas, Aerolíneas Argentinas, y tantas otras empresas privatizadas por Carlos Menem y que tanto dinero nos ha costado. En el caso de YPF, por ejemplo, no sólo se pagó por las acciones de Repsol un disparate (el entonces Ministro de Economía, Axel Kiciloff, había dicho que los españoles debían a la Argentina mucho dinero), sino que nos enfrentamos a un monumental juicio en Nueva York por un monto que podría llegar a muchos miles de millones; hace dos años, describí ese proceso en una nota a la que titulé “Cristinita, ¿otros US$ 5.000 millones?” (https://tinyurl.com/yajs4kkr), en la cual sostuve que, detrás de los reclamantes, estaba la familia Kirchner. El episodio Vicentín golpeó fuerte y nuevamente a la seguridad jurídica nacional y, con ello, no solamente se justificó el pánico que los inversores tienen a nuestro país sino que se dieron nuevos y negativos argumentos a la Juez Loretta Preska, precisamente quien tiene a su cargo ese juicio, para rechazar el pedido de trasladar el pleito a la jurisdicción argentina.

Además, repercutió sobre la renegociación de la deuda que, según el Ministro de Economía, Martín Guzmán, está tan cerca del éxito. Lo extemporáneo e irracional de la medida contra Vicentín, dado que el Estado debería hacerse cargo de los pasivos de la empresa, hará que los acreedores extranjeros exijan una sensible mejora a los funcionarios argentinos y, probablemente, transforme todo el proceso en un fracaso. Hace algunas semanas sugerí que Cristina Fernández no vería con malos ojos que quedara firme el default de nuestro país, ya que confía en recibir un fuerte apoyo financiero de China que, de concretarse, requerirá de mayores concesiones comerciales y hasta de soberanía.   

Otro hecho importante sucederá en el H° Aguantadero en los próximos días, con un tema rutilante en la agenda del oficialismo: la postulación del actual Juez Daniel Rafecas como Procurador General. Si bien la oposición ha demostrado que conserva músculo para frenar los descarados avances del ladri-populismo gobernante, está sufriendo carancheo sobre sus legisladores y, si algunos de ellos cediera a las tentaciones o a las necesidades crematísticas de los gobernadores de sus provincias, el kirchnerismo tendría allanado el camino.

Pero no vaya a ser que Rafecas sea nada más que un señuelo y ocupe hoy el rol que, años atrás, tuvo Daniel Reposo, aquel candidato para el mismo cargo que había falseado su curriculum; cuando todo el arco político opositor consiguió bloquear la iniciativa, la “abogada exitosa” propuso a Alejandra ¡Giles! Carbó, cuya nominación fue aprobada casi por unanimidad, y la jefatura de todos los fiscales pasó a manos de esa aguerrida militante.

Bs.As., 13 Jun 20

viernes, 5 de junio de 2020

Alerta temprana



Alerta temprana
por Enrique Guillermo Avogadro


“Quien controla el miedo de los individuos,
 se convierte en dueño de sus almas”.
 Nicola Machiavelo

El kirchnerismo ha aprovechado el confinamiento extremo para avanzar con prisa y sin pausa sobre los derechos constitucionales y las instituciones, sobre todo aquéllas vinculadas a la disposición de fondos y al control del proceder del Ejecutivo y de las personas que ocupan cargos públicos. La ciudadanía, aún sometida a la campaña de terror iniciada por la prensa internacional y aprovechada por los populismos de todo signo, ha reaccionado a esas movidas con tolerancia bovina.

Sin embargo, la semana deparó una luz de esperanza frente a la degradación que este anómalo presente ha permitido: el jueves, la bancada opositora en el Senado, indignada por una arbitraria modificación de las reglas pactadas para las sesiones virtuales, hizo valer su número y evitó que Cristina Kirchner obtuviera la aprobación del anacrónico proyecto de ley de alquileres que, al imponer nuevas regulaciones estatales, paralizaría al mercado inmobiliario y lo haría retroceder casi siete décadas.

Lo relevante fue que esa actitud contó con el apoyo de los veintinueve senadores que integran el bloque encabezado por Luis Petcoff Naidenoff. Ese número, de mantenerse, constituiría una insuperable barrera para la intención de designar Procurador General de la Nación, es decir, jefe de todos los fiscales federales, al Juez Daniel Rafecas.

Ya que será extendida a todo el país la vigencia del nuevo Código Procesal Penal, los subordinados del Procurador pasarán a decidir la apertura –o no- de las causas judiciales por corrupción y otros delitos federales y a conducir la etapa de instrucción de las mismas, limitando a los jueces a controlar la legalidad de los procedimientos. Si recordamos que Rafecas fue quien dispuso, sin investigación, el archivo de la denuncia que costó la vida al Fiscal Alberto Nisman contra la actual Vicepresidente por la firma del memorándum con Irán, podremos tener una verdadera dimensión acerca del triunfo que ese nombramiento significaría para Cristina Fernández en su bastarda guerra contra la Justicia.

Basta sumarla a la que ya obtuvo con la designación de Carlos “Chino” Zaninni como Procurador del Tesoro, aún cuando se encuentra procesado por corrupción. Este caso es aún más grave, desde el punto de vista económico, porque se ha convertido en una enorme piedra en el zapato de la Juez Loretta Prieska, que tiene a su cargo el monumental juicio que inició en 2015 el fondo Burford Capital (¿estará Cristina Fernández detrás?) contra la Argentina por el incumplimiento del contrato social de YPF cuando se estatizó el 51% de la empresa ignorando al 25% de los Eskenazy/Kirchner, cuyos derechos compró; la magistrada rechazó ayer la posibilidad de que la acción fuera juzgada en nuestro país precisamente porque Zaninni, jefe de los abogados del Estado, podía influir en nuestra Justicia.

La sociedad entera debiera estar alerta y vigilante frente a la probabilidad de que algunos de los senadores que esta semana obedecieron la decisión colectiva del bloque opositor acompañe el proyecto kirchnerista, sea votando a favor de esa cuestionada designación, sea ausentándose de la sesión. Porque algunos gobernadores de Cambiemos, de quienes dependen los legisladores, pueden sentirse obligados por sus necesidades a acompañar la propuesta, dado que sus provincias dependen mucho de los dineros que llegan desde la Casa Rosada.

El otro punto destacable de lo sucedido esta semana está vinculada a la publicación, en el sitio “Cohete a la luna”, de Horacio “Perro” Verbitsky, de la lista de quienes sacaron dólares –calificado como “fuga” por el oficialismo, pese a ser legal- del circuito bancario. La pretensión era demostrar que los empresarios vinculados a Mauricio Macri eran los malos de la película pero, sorprendentemente, el listado estuvo encabezado por testaferros y amigos de los Kirchner, en especial por los miembros de la familia Eskenazy, quienes prestaron su nombre para la costosísima apropiación del 25% de YPF.

Puede adjudicarse ese tiro en el pie a una de dos razones: a) una nueva demostración de la torpeza con que se maneja el kirchnerismo, algo que se confirma con sólo mirar a las formas en que ha negociado la deuda y en que ha conducido las relaciones internacionales, o b) a una complicada movida interna dentro del oficialismo, también habitual como lo demuestran las contradicciones entre los ministros y sus subordinados, debidos al “loteo” que Alberto Fernández ha implementado para dar cabida a los fieles del Instituto Patria y de la Cámpora y a los jerarcas de los movimientos sociales, que se han adueñado de los fondos de ayuda a los necesitados.

Por ahora, nos mantendrán encerrados otras tres semanas. Mientras tanto, la economía continuará hundiéndose en una miseria sin fondo.


Bs.As., 6 Jun 20

viernes, 29 de mayo de 2020

“¡A la calle, que ya es hora!”





“¡A la calle, que ya es hora!”
por Enrique Guillermo Avogadro


“El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”.
 Roberto Arlt

Gabriel Celaya incluyó el verso que da título a esta nota en su memorable poema “La poesía es un arma cargada de futuro”, que casualmente escribió en 1955, el mismo año en que los argentinos cantábamos a gritos la “Marcha de la Libertad” contra un régimen que, al igual que el actual, gastaba ingentes recursos fiscales, muy escasos por cierto, en libros escolares que pretendían adoctrinar a los más chicos.

 Hay un tema –¿cuándo es el tiempo de reaccionar frente a los avances autoritarios de los Fernández²?- que está generando una nueva grieta en la sociedad; hasta mi mujer disiente conmigo, que sostengo que ese momento ya llegó, que no se puede esperar, porque mañana será demasiado tarde. La propia oposición con representación parlamentaria está dividida al respecto, y ya se habla de palomas y halcones tanto en el Pro cuanto en la UCR y la CC; mientras unos quieren plantar cara al Gobierno e impedirle continuar avanzando, otros prefieren acompañar a Alberto, que hoy goza de una inexplicable popularidad, por miedo al eventual castigo en las encuestas.

Los argumentos que dan quienes optan por esperar a que el confinamiento termine porque, sostienen, el pánico que se ha insuflado a la sociedad impide que ésta no permitirá ni acompañará actos masivos, como aquéllos que nos permitieron llenar la avenida 9 de Julio en épocas recientes. Hoy mismo, en todo el país, sabremos si tienen razón, pero ello no obsta a que actuemos de otra forma, en especial a través de las redes sociales cuyo uso, precisamente, la “setentena” ha exacerbado.

Tenemos que esforzarnos y trabajar en ejercer sobre los legisladores y jueces la presión necesaria para que salgan inmediatamente del inexplicable letargo en que se encuentran, disponiendo de la tecnología misma a la que todos los ciudadanos accedemos. Excusas tales como cortes de energía o riesgo personal de funcionarios, magistrados y empleados no resultan ya aceptables, pues están poniendo en riesgo real y efectivo a la República y a nuestros derechos; menos aún cuando se los compara con otras actividades muchísimo menos esenciales para la vida en democracia.

En concreto, debemos impedir que cuatro tránsfugas impidan que sea discutida en el H° Aguantadero la validez de los inconstitucionales decretos de necesidad y urgencia del Ejecutivo que conllevan, lisa y llanamente, la cesión de irrenunciables facultades legislativas en el manejo del presupuesto nacional; que se designe a Daniel Rafecas como Procurador General de la Nación, o sea, como jefe de los fiscales federales; que el Consejo de la Magistratura mantenga en su cargo a Rodolfo Canicoba Corral; que avancen con los disparatados proyectos populistas de nuevos impuestos y de confiscación de acciones de las empresas; que se paralicen los juicios por el saqueo al que sometieron los Kirchner al país. Y todo eso debemos hacerlo ya.  
   
Muchos intelectuales están comenzando a despertar de esa somnolencia que ha provocado el confinamiento en las mentes y, sobre todo, en los reflejos republicanos y democráticos de la sociedad. Beatriz Sarlo, la más notoria de ellos por provenir de la izquierda, llamó la atención porque se dijo sorprendida por la falta de autoridad del Presidente ante los avances totalitarios de los seguidores de Cristina Fernández.

Su sorpresa resulta, al menos, injustificada. Para no haberse sentido así le hubiera bastado revisar la historia de este personaje que llegó a la Casa Rosada por exclusiva decisión de su Vicepresidente. Ésta debe haber imitado -¡oh, casualidad!- a su amigo Vladimir Putin, que eligió a Dmitry Medveded para reemplazarlo por un período como Presidente de Rusia, mientras aquél se reservaba el cargo de Primer Ministro y el poder real.

Hasta su renuncia, en julio de 2008, Alberto Fernández padeció la enfermedad que afectó a todos los jefes de Gabinete de los patagónicos: pese a tener el despacho al lado del Presidente, jamás vio un bolso circulando y nunca se enteró de la tan extendida corrupción kirchnerista. Mientras tanto, persiguió a la prensa independiente, castigó a los gobernadores de la oposición, permitió la colonización del INDEC y toleró la falsificación de las estadísticas oficiales.

Ya fuera del Gobierno, dedicó su tiempo a denostar a su ex-jefa por radio y televisión y las escribió (https://tinyurl.com/ya242gwu); la acusó de todo lo posible, incluyendo la traición a la Patria. Pero eso no lo hizo perder su vocación de gerente y, cuando fue convocado para recibir el premio mayor, se metió las críticas en el bolsillo y, muy suelto de cuerpo, nos exige ahora que confiemos en su palabra. ¡Groucho Marx fue un poroto!

Bs.As., 30 May 20