viernes, 15 de septiembre de 2017

Tragedia anunciada




Tragedia anunciada

                            “El que no quiera vivir sino entre justos, que viva en el desierto”. Séneca

Voy a decirlo claro: la utilización política de la desaparición de Santiago Maldonado anuncia, mal que nos pese como sociedad, una inevitable tragedia. Sólo el Gobierno se beneficiaría con su aparición con vida, ya que todos los demás actores, principales y secundarios, de este drama lo necesitan ausente para siempre o, lisa y llanamente, muerto.

La hipocresía y la necesidad política llevan a estos últimos a reclamar, permanentemente y en cualquier ámbito, la aparición con vida de este joven, pero el costo que pagarían Cristina Elisabet Fernández y la Unidad Ciudadana, Horacio Perro Verbitsky y el CELS, Adolfo Pérez Esquivel y su inexplicable Premio Nobel de la Paz, Hebe de Bonafini y las Madres, Estela Carlotto y las Abuelas, H.I.J.O.S, Facundo Jones Huala (¿Jones Wallace?) y su falsa RAM, Quebracho y tantos otros subversivos si llegara a encontrarse ileso al tatuador sería inmenso. Son demasiados quienes resultarían perjudicados, y tan carentes de límites morales, que resulta imposible imaginar siquiera un final feliz.

A la luz del párrafo anterior, desde mi punto de vista indiscutible, el reclamo y el escándalo construido alrededor del caso suenan, literalmente, repugnantes. ¿De qué se disfrazarían todos los nombrados y los idiotas útiles que siempre los acompañan si un buen día se lo encontrara?, ¿se refugiarían en el silencio, sin pedir siquiera disculpas, como hicieron cuando quedó demostrado que los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble no eran hijos de desaparecidos, después de años de canalla persecución física y moral encabezada nada menos que por la propia ex Presidente?

Después del fallido intento de utilizar a la economía y al inexistente ajuste como motores de la campaña electoral, la intención de utilizar el tema Maldonado (de por sí, indiscutiblemente preocupante), como ariete para voltear sucesivamente a la Gendarmería (blanco especial por su rol esencial en las pericias por el asesinato de Alberto Nisman, amén de brazo armado del Estado), a la Ministro de Seguridad y, por elevación, al propio Presidente de la República, se ha revelado como un idéntico fracaso.

Todo el escándalo que han armado hasta ahora, incluyendo el embarrado de la investigación con la implantación de testigos y documentos falsos, no sólo no ha disminuido un ápice la intención de voto a Cambiemos en las próximas legislativas sino que, por el contrario, ésta se ha incrementado y, salvo que ocurra algo extraordinario, convertirá a la ex Presidente en la renovada “mariscala” de la derrota en el territorio más peronista del país.

El jueves la ex Presidente concedió a Infobae, representada por Luis Novaresio, la primera entrevista a un medio hostil desde que asumió en 2011. Pese a que el periodista se comportó con –para mi gusto- demasiado buenos modales, la noble viuda demostró que conserva en plenitud sus reconocidas virtudes histriónicas, aplaudidas hasta por Francis Ford que la calificó como una soberbia actriz pero, sobre todo, su enorme cinismo. Cada vez que recibió una pregunta que hubiera podido complicarla, hizo una “verónica” taurina y pidió hablar del presente y no del pasado. Huyó hacia adelante comparándose con Mauricio Macri y la corrupción que, según dijo, lo rodea; no reconoció ninguno de la pléyade de males con los cuales arrasó el país hasta los cimientos y negó firmemente su responsabilidad en cada uno de los innumerables latrocinios cometidos.  

Dada la obvia y contemporánea aceleración que han impuesto, con su finísimo olfato, los jueces federales a los procesos por corrupción que afectan a Cristina Kirchner, sus hijos, sus ministros y sus cómplices y testaferros de toda laya, es dable suponer que los conflictos violentos, en las calles y en el sur, se incrementarán en similar medida, por lo cual veremos escenarios complicados en la materia hasta, al menos, el 22 de octubre; el narcotráfico, preocupado por la exitosa campaña en su contra que encabeza Patricia Bullrich, se ocupará de la financiación. Algo de eso ya se percibe en las numerosas amenazas de bombas e injustificadas y crecientes tomas de escuelas en la ciudad de Buenos Aires por alumnos k-ideologizados, bancados por padres imbéciles y maestros politizados.

En la materia, debemos reconocer que somos un país rarísimo y absurdo, donde todo está subvertido; es más, creo que estamos todos locos. Valgan como ejemplos dos sucesos de esta misma semana: los sindicatos vinculados con la navegación aérea hicieron una huelga salvaje para frenar el ingreso de nuevos y más baratos operadores a ese mercado, pese a que han asumido el compromiso de crear miles de puestos de trabajo; y, como dije, los estudiantes, que debieran aspirar a una rápida salida laboral, ocuparon colegios para rechazar la posibilidad de realizar, durante el último año del ciclo secundario, pasantías en empresas y organismos públicos de la especialidad que han elegido, arguyendo que se transformarían en mano de obra esclava.

El seguro ingreso de la noble viuda al Senado, aún cuando para el 10 de diciembre acumule más procesamientos –recuerde el reciente y favorable fallo de la Corte en relación con el caso de Carlos Menem, afectado de idéntica incapacidad moral- continuará actuando como revulsivo al interior del PJ, pero será obligada a conformar un bloque separado por la Unidad Ciudadana, que no tiene nada que ver con el tradicional movimiento.

Se habrá quedado, entonces, sin su decisiva influencia sobre la voluntad de los gobernadores feudales que, hasta ahora, le han guardado fidelidad; me refiero a las provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, La Pampa, Santa Cruz, San Luis y San Juan, en muchas de las cuales, además, el kirchnerismo perderá en octubre por amplio margen. El peronismo sabe mucho de la importancia de la “caja”, disciplinadora tradicional de la política, y esta se encuentra hoy en manos de Cambiemos, por lo cual es presumible que se sienta inclinado a negociar su apoyo a las leyes que el Gobierno necesita.

La señora enfrenta ya la causa más complicada, que la vincula al encubrimiento del terrorismo que voló la sede de la AMIA, y que fuera anunciada por el Fiscal Alberto Nisman, asesinado antes de poder explicarla ante el Congreso; en ella, la acusación pretende que sea procesada por un delito de lesa humanidad y, si lo consigue, transformará el tema en imprescriptible. Por lo demás, en los próximos días será elevada a juicio oral la megacausa unificada por el direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz a Lázaro Báez y los retornos que pagaron a su familia ese testaferro y otros socios, como Cristóbal López, donde se ha probado la asociación ilícita que encabezaban don Néstor y, luego, Cristina misma.

Y tiene otras preocupaciones adicionales porque, mientras ella y su hijo Máximo se encontrarán amparados por los fueros parlamentarios que les evitarán la detención, no ocurrirá lo mismo en el caso de su hija Florencia, acusada ya de la comisión de una larga lista de delitos gravísimos y no excarcelables; y siempre estará pendiente la espada de Damocles de los “arrepentidos”, dispuestos a negociar la reducción de su pena complicando a sus superiores en la organización corrupta. Finalmente, le ha llegado la hora de pagar por el gigantesco daño producido, a costa de la vida de tantos argentinos, con el sólo objeto de enriquecerse sin tasa.


Bs.As., 16 Sep 17

viernes, 8 de septiembre de 2017

Romper Todo



Romper Todo

Durante toda su historia, América Latina ha sido un auténtico laboratorio de ilusionismo político”. Alain Rouquié

Más allá de la presencia de los violentos grupos anarquistas en cada ocasión en que se reúnen los líderes mundiales en algún lugar del planeta, nuestro subcontinente está asistiendo, y mirándolo por televisión, a la puesta en marcha de las políticas recomendadas por el Foro de San Pablo para subvertir todas las instituciones nacionales y llevar a nuestros países a transformarse en los paraísos imaginados por la izquierda universal.

En los 70’s, se intentó conquistar el poder a través de organizaciones terroristas que bañaron en sangre a Colombia, Perú, Brasil, Uruguay, Chile y, por supuesto, Argentina. Las sucesivas derrotas militares, que las sumieron en el asombro por la falta de acompañamiento social a sus mesiánicos proyectos, llevaron a sus ideólogos a recurrir a las enseñanzas de tipos tales como Antonio Gramsci y Ernesto Laclau, que tanto escribieron sobre métodos más intelectuales para alcanzar esos objetivos.

Hoy, con esos libros en la mano, y en la mochila la necesidad de salvar de la cárcel a varios de sus líderes nacionales, populistas y ladrones –léase Cristina Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, etc.-, esas mismas izquierdas intentan acabar con todas aquellas instituciones que puedan poner en peligro el plan general de destrucción que llevan adelante.

Han tenido mucho éxito en Venezuela, ya una dictadura de partido único, un país riquísimo al cual han llevado a la inanición mediante la corrupción masiva y la asociación con el narcotráfico y el terrorismo de sus más altas esferas militares y políticas. Resulta allí explicable, toda vez que el petróleo que Nicolás Maduro regala todos los días –pese al hambre que azota a su población- a Cuba evita que la gerontocracia asesina de la isla se vea obligada a confesar el fracaso de su histórica política marxista.  

En algunos de nuestros países, sin duda por obra y gracia de la cobardía de sus comandantes de entonces y la complicidad de sociedades anómicas e hipócritas, han logrado estigmatizar a las fuerzas armadas y de seguridad, poniendo en tela de juicio cada actuación, aún cuando ésta obedeciera a órdenes legales o judiciales. La estupidez generalizada de los políticos ha permitido, además, que los organismos de derechos humanos regionales fueran copados y cooptados por los miembros más conspicuos de ese proceso revulsivo, lo cual garantiza la inmediata condena a cualquier procedimiento penal que involucre a alguno de sus líderes, como Milagro Salas.

En la Argentina ese peligro se ha agudizado hasta el extremo, y Cristina Elisabet Fernández contempla aterrada no sólo la altísima probabilidad de perder las elecciones de octubre, sino el espejo latinoamericano, que le devuelve las imágenes de Ollanta Humala preso en Perú, de Lula y Dilma Rousseff en riesgo de cárcel en Brasil, de Jorge Glas Espinel suspendido como Vicepresidente de Ecuador, de Raúl Sendic investigado en Uruguay, lo mismo que Juan Manuel Santos en Colombia.

La manifiesta aceleración de las causas por corrupción y por encubrimiento del terrorismo (la denuncia del asesinado Alberto Nisman, impulsada por el Fiscal Gerardo Pollicita) que jaquean a la ex Presidente y a su entorno familiar y político, y el contundente éxito que ha tenido la lucha contra el narcotráfico –que tanto se expandiera por su criminal asociación con el régimen kirchnerista- de la actual administración, ha provocado una violenta reacción de las fuerzas que se oponen al cambio que pretende la sociedad, tal como lo expresara en las urnas. Para lograr sus objetivos de impunidad, les resulta necesario terminar con todas las instituciones.

Ahora, con el ariete de la desaparición de Santiago Maldonado, a quien los asesinos incendiarios de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) identifican como miembro de esa organización terrorista, embisten contra la Gendarmería Nacional y el resto de las fuerzas de seguridad federales, últimas defensas del Estado democrático contra quienes quieren destruirlo, como medio para ir luego por las cabezas de la Ministro de Seguridad y avanzar con el “club del helicóptero” en el que pretenden embarcar a Mauricio Macri, el ¿dictador? a quien sindican como causante de todos sus males.

Para lograrlo, suman sus esfuerzos la izquierda trotskista, el anarquismo trasnochado, la subversión de ese inventado pueblo originario, algunos capitostes sindicales envueltos en negocios turbios, Horacio Verbitsky y el CELS, Hebe Bonafini y las Madres, Estela Carlotto y las Abuelas, La Cámpora e H.I.J.O.S., Alejandra ¡Giles! Carbó y su escudo de fiscales militantes, los jueces de ¿Justicia Legítima?, los medios de prensa que aún pertenecen a enriquecidos compañeros de ruta (Página12, C5N, las radios Rebelde y 10), pseudo periodistas (Víctor Hugo Morales, Roberto Navarro, Gustavo Gato Silvestre), el Grupo de Curas de la Opción por los Pobres y tantos otros, amén de honestísimos gobernadores (como Gildo Insfrán) e intendentes del Conurbano, los policías provinciales desplazados por corrupción, funcionarios kirchneristas aún enquistados como quintacolumnistas en la administración y, por supuesto, los narcotraficantes que, además, contribuyen financieramente a las acciones callejeras.

Por supuesto, su cinismo hace que ninguno de ellos recuerde ni se haga cargo de las desapariciones (María Cash, Jorge Julio López, Fernando Lario, Luciano Arruga, y otras 74 personas) e innumerables muertes sospechosas (Juan Castro, Raúl Espinosa y Alberto Nisman son sólo ejemplos) o causadas por la desnutrición que la sociedad argentina ha debido soportar durante esa extendida década que defienden a ultranza, ni la violencia empleada por las autoridades contra etnias genuinas, como los Qom de Formosa y Chaco.

Nótese que no hubo condena verbal de alguna de las miserables y estúpidas agrupaciones políticas contra los vándalos que asolaron, una vez más, el centro porteño durante la protesta contra el Gobierno por el caso del tatuador cuyo destino aún se desconoce. Recuerdo que Raúl Sendic, fundador de Tupamaros y padre del actual Vicepresidente uruguayo, sostenía que había que golpear todos los días a la democracia burguesa, hasta que ésta se hartara y reprimiera, con lo cual dejaría ver al fascista que lleva adentro.

El Gobierno está resistiendo responsablemente el embate y, con toda lógica, respaldará a los efectivos de Gendarmería mientras no existan pruebas en su contra, pero es la sociedad entera la que debería reaccionar en igual sentido; a mi modo de ver, no bastará con la mera emisión del voto en octubre para defender la democracia, sino que cada uno de nosotros debería tomar el toro por las astas y denunciar criminalmente las acciones desestabilizadoras de las que tenga conocimiento, para evitar que, estos descastados nos vuelvan a sumir en la irracional violencia mesiánica (o rentada) que tanto nos ha costado como nación.

No podemos permitir que consigan romper lo poco que han dejado en pie de nuestras instituciones republicanas porque, claro, si lo lograran nos quedaríamos sin Estado, y el territorio nacional sería distribuido entre nuestros enemigos de siempre y nuestros vecinos.


Bs.As., 9 Sep 17

viernes, 1 de septiembre de 2017

Suerte Grela



Suerte Grela

“Qué sola irá la grela, tan última y tan rara,
sus grandes ojos tristes trampeados por la suerte,
serán sobre el tapete raído de su cara,
los dos fúnebres ases cargados de la muerte”. Horacio Ferrer

Una vez más, la Argentina, cuya economía se está recuperando a ojos vista, parece verse inmersa en una espiral de violencia que, sin duda alguna, tiene su origen en la más bastarda política; tal como sucedió en los 70’s, un grupo absolutamente minoritario se siente con el mesiánico derecho a conducir a la sociedad hacia un proyecto político que, según cree, sólo la generalizada estupidez evita que sea deseado por todos.

Entonces, aquellos jóvenes extraviados pretendieron llevarnos –con miles de asesinatos, bombas y robos- hacia Cuba y su marxismo que, con el paso de más de seis décadas, ha demostrado su estrepitoso fracaso. Hoy, en cambio, a lo único que aspiran sus descendientes subversivos es a desestabilizar al Gobierno, evitar la disgregación demostrada en las urnas primarias y sembrar pánico entre los jueces, con el único propósito de torcer el destino y conseguir que los máximos líderes de este populismo infamemente corrupto terminen donde deben estar: en la cárcel.  

No es casual, ni fue magia, que confluyeran en esta posición –el “club del helicóptero”- la delincuente Hebe Bonafini (“la madre de las madres” como la llamaba don Néstor, según Ceferino Reato) y los exonerados policías de la Provincia de Buenos Aires, y personajes tales como Estela Carlotto, Manuel Quieto (el desafinado ¿cantante? de La Mancha de Rolando), el ¿pacífico? Adolfo Pérez Esquivel, el ¿cómico? Diego Capusotto, los ¿maestros? Roberto Baradel, Luis D’Elía y Hugo Yatsky, los ¿periodistas? Horacio Verbitsky y Víctor Hugo Morales, y tantos otros ciegos seguidores de la noble viuda.

Cristina Elisabet Fernández ya siente en la nuca el aliento de los magistrados de Comodoro Py que, con su más que fino olfato, han despertado y comenzado, finalmente, a investigar, juzgar y condenar la sideral corrupción de la extendida década en la que su marido y ella fueron inquilinos de la Casa Rosada; la reciente citación a juicio oral de las causas “Ciccone” y “Once II”, en plena campaña electoral, en las cuales deberán comparecer Amado Boudou y Julio de Vido, respectivamente, es una clara prueba de ello.

Con seguridad, la ex Presidente está muy preocupada por el futuro (obviamente, no económico) de sus hijos, también firmes candidatos a ir presos. Por eso, se sube a cualquier colectivo que pueda alejarlos de ese inexorable destino sudamericano, como diría Jorge Luis Borges, aunque en el trayecto la conductora ebria atropelle a toda una desprotegida, cómplice y anómica sociedad.

Con sólo observar que, en el reclamo por la aparición de Santiago Maldonado y la improbada imputación a la Gendarmería Nacional y en la defensa de ese invento antropológico denominado RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), matizado por los destrozos de encapuchados que asolaron el centro porteños, aparecen lo que queda de Montoneros, ERP y Quebracho en franca gimnasia revolucionaria, con toda su parafernalia de fusiles y lanzas cruzados, y que los integrantes de la CTERA adoctrinan en las aulas a los más chicos, resulta fácil colegir qué pretende y a qué está dispuesta a recurrir. Más de setenta atentados incendiarios, incluido dos en la propia ciudad de Buenos Aires y uno en El Bolsón, resultan al menos inquietantes.

Ahora falta saber qué hará el Gobierno para impedir que la escalada de violencia, todavía relativamente incipiente, escale y se expanda. Como dije la semana pasada, no tengo duda alguna que Mauricio Macri se ha puesto las botas y avanza a paso redoblado sobre la realidad política nacional e internacional (caso Venezuela), pero aún resta conocer su posición frente a estos hechos, cuyo inmediato futuro puede ya verse en el sur de Chile, la otra víctima de sus provocados incendios, devastación y muerte, impunes por decisión del gobierno socialista de Michelle Bachelet.

El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires está lo suficientemente preocupado por los trascendidos que hablan de una intensificación de estas acciones en las semanas que median hasta las elecciones legislativas del 22 de octubre, y ha dado directivas “defensivas” a sus efectivos. Pero, al menos por ahora, nada parece haber hecho para conjurar el peligro.

En esta rara Argentina que hemos sabido conseguir, con los terroristas premiados con indemnizaciones gigantescas y opacas, sentados en gobernaciones, ministerios y sillones parlamentarios, las Fuerzas Armadas tienen vedado, por ley, realizar acciones militares dentro del territorio. Para modificar ese marco legal, aún si quisiera que actuaran contra el narcotráfico y el terrorismo, Cambiemos carece de fuerza en las cámaras del Congreso y dudo que fuera acompañado por las distintas formas del peronismo.

Por lo demás, ¿quién asegura que los oficiales y suboficiales cumplirían las órdenes aún cuando contaran con el respaldo legislativo? Todos hemos visto a este ¿honorable? poder del Estado –un verdadero aguantadero de criminales, que se nutrirá pronto con la presencia de Cristina Kirchner- declarar la nulidad de las leyes de “obediencia debida” y “punto final”, que había sancionado veinte años antes. ¿Quién puede asegurarles que no lo haría nuevamente en el futuro?

Y también vemos a los fiscales “legítimos” y jueces prevaricadores, verdaderos asesinos togados, violar todas las normas constitucionales (legalidad, principio de inocencia, irretroactividad de la ley, defensa en juicio, juez natural, etc.) para perseguir y encarcelar de por vida a más de dos mil  militares de los que lograron que pudiéramos conservar la integridad nacional y la democracia, cumpliendo órdenes legítimas de una Presidente democrática, integrante de la fórmula que obtuvo el mayor porcentaje de votos de la historia, durante el Operativo Independencia, en Tucumán; más de cuatrocientos ya murieron en cautiverio. El beneficio de la prisión domiciliaria concedida, por intercesión de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, clama al cielo; los presos políticos de esta democracia reconquistada en 2015, son mucho más viejos y no tienen posibilidad alguna de entorpecer la investigación de hechos ocurridos hace cuarenta años y, sin embargo, ese beneficio, de todo punto de vista legal, no le es reconocido.

Y recordemos que el Presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, dijo hace tiempo y sin ponerse colorado, que los juicios por los supuestos crímenes de lesa humanidad son una política de Estado, consensuada con los otros dos poderes; ¿no debían los jueces impartir justicia? Pensemos que, después del fallo “Muiña” del alto Tribunal, que aplicó correctamente el principio de la ley más benigna, el Congreso, casi por unanimidad –Cambiemos la inspiró- sancionó una ley que establece que ese beneficio no resulta aplicable a los amañados procesos por supuestos crímenes de lesa humanidad. ¿Qué dirá al respecto la Corte cuando deba expedirse en casos similares?

Espero, ya con pocas esperanzas, que el ignominioso tema de los presos políticos se solucione a partir de octubre, porque constituye hoy la mancha más penosa que pesa sobre la política de derechos humanos del actual gobierno al que, como queda claro, votaré en las legislativas.



Bs.As., 2 Sep 17

viernes, 25 de agosto de 2017

A Paso Redoblado



A Paso Redoblado

“Te matan, te despedazan, te persiguen con maldiciones. ¿Qué importa todo 
esto para que tu pensamiento permanezca puro, prudente, sensato, justo? 
Marco Aurelio

Tal como se preveía, el innegable éxito alcanzado por Cambiemos en las primarias de las legislativas del próximo octubre produjo algunos efectos inmediatos. El primero, obviamente, fue la rápida reacción de los magistrados de Comodoro Py, que nuevamente aceleraron las causas por corrupción que afectan a los grandes capitostes del kirchnerismo.

A propósito, la sociedad se consterna diariamente cuando percibe que la asociación ilícita que fundaran don Néstor y doña Cristina y que tuviera entre sus miembros a tantos de los funcionarios del Poder Ejecutivo, pseudo empresarios y testaferros de todos los colores, no dejara caja del Estado por saquear, fueran cuales fueran el tamaño y el objetivo, aún los teóricamente más solidarios y universales.

A esta altura, cuando sólo ha transcurrido una semana, hasta la propia ex Presidente y sus hijos han sido llamados a prestar una nueva declaración indagatoria, esta vez por una de las causas que más preocupa a la familia, Los Sauces, y me atrevo a decir que serán todos procesados. Pero esa súbita reacción judicial no terminó allí sino que pronto los emblemático Amado Boudou y Julio de Vido se verán convocados a juicio oral por el robo de Ciccone, por el crimen de Once y por la compra de trenes chatarra a España y Portugal.

Al respecto recuerdo que, en ocasión de una visita que realicé a la península invitado por Renfe (los ferrocarriles españoles), alguien me comentó que ambos países pagarían a quien se llevara ese equipamiento, ya que estaba construido con materiales cancerígenos (asbesto); sin embargo, nada de eso obstó para que Ricardo Jaime, ahora tras las rejas, corriera a “comprarlos” para que terminaran pudriéndose en la pampa argentina. La Justicia, ahora tan diligente, debiera investigar este aspecto del monumental negociado, ya que podría implicar la duplicación de la estafa.

Lo que llamó más la atención fue la verdadera asunción del poder presidencial por parte de Mauricio Macri a quien, injustamente por cierto, se veía como algo irresoluto o indeciso. Con el escaso poder de fuego con que aún hoy cuenta en ambas cámaras del Congreso, y las generalizadas dudas acerca de un eventual regreso del populismo, que intranquilizaban tanto a jueces como a potenciales inversores, más no podía hacer el Presidente hasta estos días.

Una comparación lineal con la actitud de don Néstor cuando llegó a la Casa Rosada en 2003, con sólo 22% de los votos y rápidamente se hizo con todo el poder nacional, resultaría por completo ridícula, toda vez que ahora se trata de un mandatario no peronista. Fácil resultó para alguien que, aún con poco apoyo, se había adueñado de la chequera y había vencido, ya que en el famoso “movimiento”, el que gana gobierna y los demás acompañan. En la aplicación estricta de ese apotegma se puede leer la suerte actual de doña Cristina, ya que –aunque el recuento final de las PASO en la Provincia de Buenos Aires la conviertan finalmente en triunfadora por escasas décimas- son demasiadas las veces en que condujo al peronismo a la derrota, incluida la reciente gran encuesta nacional.

Macri ha elegido demostrar su voluntad política y su carácter personal sobre todo en dos campos: la Justicia y el mundo sindical, los estamentos más descalificados por la sociedad.

Hizo suyo así el reclamo social por una limpieza profunda que la sociedad exigió en las multitudinarias concentraciones de junio y agosto, y el primero en sufrir ese cambio de actitud fue Eduardo Freiler, el ladrón auténtico, suspendido como integrante de la Sala I de la Cámara Federal; pero la nómina de claros objetivos no terminó con él, ya que ahora la encabeza la Procuradora General, Alejandra ¡Giles! Carbó (también llamada a indagatoria por el sobreprecio en la compra de un inmueble), y al menos tres magistrados federales. Para tener una somera idea de lo nefasto del Poder Judicial que heredó el Presidente de su antecesora basta con decir que uno de los representantes de los jueces en el Consejo de la Magistratura, responsable de juzgar la conducta de sus colegas, está a su vez imputado ante el mismo organismo por delitos vinculados a la trata de personas.

De todas maneras, resultó casi cómico ver cómo se rasgaron las vestiduras los lenguaraces kirchneristas, mientras clamaban por formas republicanas, aunque debieron reconocer que el proceso que condujo a la suspensión antedicha fue ajustado a derecho.

En el otro campo de batalla escogido, la guadaña presidencial alcanzó a varios funcionarios del Poder Ejecutivo cuyas tareas estaban vinculadas a la administración de los fondos que se derivan a las obras sociales sindicales, la verdadera crema del órgano más sensible de los jerarcas gremiales, el bolsillo. Se extenderá, seguramente, a las organizaciones que intermedian y gerencian la relación entre el Estado y los más necesitados, a los cuales convierten en carne de cañón de los piquetes y marchas con que torturan a la ciudadanía y extorsionan al Gobierno.

En este caso, la gota que hartó la paciencia del Presidente fue la marcha que organizaron algunos gremios –en especial, Camioneros- en curiosa asociación con ambas CTA, una de ellas declaradamente kirchnerista. En Plaza de Mayo asistimos a una disputa entre facciones por el poder en la CGT, ahora comandada por un triunvirato cuyo estallido quedó explicitado en el mismo palco.

Si, como se dice en los mentideros políticos, decide avanzar sobre los caciques sindicales, casi todos con décadas en ese rol, con investigaciones patrimoniales y consecuentes denuncias penales, encontrará mucha tela para cortar y, una vez más, tendrá a su favor el respaldo social porque, como dije, los gremialistas mandamases eternos son los más rechazados por la ciudadanía en su conjunto. Hugo Moyano, Omar Viviani, Andrés Centauro Rodríguez, José Luis Lingeri, Sergio Palazzo y varios más deben estar poniendo las barbas en remojo, porque los penosos recuerdos de José Pedraza y Omar Caballo Suárez están muy frescos.

En fin, también se ha puesto las botas Macri en lo que respecta a las relaciones internacionales, comenzando por la designación de Jorge Faurie como Canciller, ya que se puso a la cabeza de la resistencia continental contra la tiranía genocida de Nicolás Maduro, sin por ello respaldar las amenazas bélicas que formuló Donald Trump hace unos días; ha obtenido el difícil consenso de los países del Mercosur, logrando la suspensión de Venezuela como miembro del bloque, a pesar de la resistencia encabezada por la facción marxista de José Pepe Mujica dentro del Frente Amplio gobernante en Uruguay.

Finalmente, la economía ha comenzado a dar buenas y firmes noticias y es presumible que esas notables mejoras lleguen a la percepción de las clases más necesitadas antes de octubre. Si así fuera, obviamente, el triunfo de Cambiemos en las verdaderas elecciones legislativas de octubre se transformará en una certeza, y el país podrá así aspirar a más años de normalidad y crecimiento sin populismo derrochador y corrupto.


Bs.As., 26 Ago 17

viernes, 18 de agosto de 2017

Volvimos al Futuro



Volvimos al Futuro

“Cuantas veces a un envido con un cuatro dije ¡Quiero!...
y otra vez me fui a baraja teniendo las treinta y tres” Celedonio Flores.

Léase como se quiera, el domingo pasado Esteban Bullrich y Gladys González, de Cambiemos, casi dos desconocidos, dos “cuatro de copas” en la política de la Provincia de Buenos Aires le ganaron nada menos que al mayor cuco de la Argentina, Cristina Elisabet Fernández quien, acompañada por el terrorista montonero Jorge Taiana, obtuvo menos votos que Daniel Scioli o Anímal Fernández. El escrutinio oficial, que comenzó esta semana, carece de importancia pues se trató sólo de primarias.

A ese resultado de Cambiemos se sumó el triunfo en los bastiones opositores de Córdoba, Entre Ríos, Santa Cruz y San Luis, y el empate en Santa Fe; este dramático hecho que, con absoluta certeza, se consolidará el 24 de octubre en las verdaderas elecciones de medio término, pero permite ya a nuestro país volver a pensar en una agenda de futuro.

Uno de los primeros efectos se percibe en los Tribunales Federales de Comodoro Py, con la llegada de los efluvios de una nueva realidad a la extremadamente sensible nariz de los magistrados. Hasta entonces, muchos habían esperado cobardemente antes de acelerar la marcha de expedientes en los que se investiga la gigantesca corrupción del pasado gobierno, ignorando el masivo reclamo que, en las marchas del 20 de junio y del 3 de agosto, les formuló la sociedad. Pero ahora, con el ladrón de Eduardo Freiler suspendido como miembro de la Cámara Federal y varios más en capilla, la velocidad es otra y nada menos que Julio de Vido irá a juicio oral a partir de septiembre; con este nuevo ritmo, las probabilidades de que recalen en prisión grandes personajes del kirchnerismo durante lo que resta de la campaña electoral se han incrementado exponencialmente.

Espero que se empiece a corregir, también, la situación que afecta a los dos mil presos políticos, ancianos cuyas vidas se extinguen miserablemente en cárceles de todo el país por falta de atención médica y la violación de todas las garantías constitucionales.

Al respecto, mi habitual indignación superó todo lo anterior cuando, el miércoles, le fue concedida la prisión domiciliaria –aún no efectivizada- a Milagro Sala, una mujer que llegó a constituir un estado mafioso dentro del Estado, procesada ahora en muchas causas por corrupción, amenazas, defraudación al Estado, lesiones, usurpación, etc.. Esta “señora” no tiene la edad para acceder a ese beneficio y, además, es obvio que puede poner en riesgo las investigaciones o fugarse, ya que su organización –la Tupac Amaru- continúa siendo poderosa, pero la presión de los organismos de derechos humanos tuertos, incluyendo los internacionales, parece ser demasiada para los maleables integrantes de la Justicia argentina.

Y no pude menos que indignarme porque, el mes pasado, al igual que había sucedido hace poco con el Cnel. Hugo Delmé, de 83 años y con más de cuatrocientos militares, murió en cautiverio el Tte. Coronel Julio César Meroi, imputado en la causa armada en relación con el Operativo Independencia, mediante el cual y bajo un gobierno constitucional, el Ejército combatió para impedir que el ERP declarara un estado independiente; contemporáneamente, falleció su mujer. Tres días después, harta de un Tribunal compuesto por asesinos togados que nunca había siquiera escuchado a su padre, su hija Sandra se suicidó.  

A la luz de los dolorosos sucesos de Barcelona, una ciudad entrañable para todos nosotros, resurgió una vieja polémica: la calificación de los terroristas en función de su servicio a la “causa”. En Cataluña, actuaron sin duda los malos, y merecieron la unánime condena social; aquí, sin embargo, como se ve, a quienes intentaron asaltar el poder a sangre y fuego en los 70’s y que dejaron casi veinte mil víctimas civiles nunca reconocidas, se los reivindica como “jóvenes idealistas” y aún hoy se los premia con suculentas indemnizaciones, cargos y canonjías.

Volviendo al título de esta nota, los ítems que debieran componer la agenda del futuro los conocemos todos, pero es necesario enumerarlos para que los políticos de todos los colores los incorporen a las suyas y los transformen en políticas de estado. La conformación que tendrán las cámaras del Congreso a partir de diciembre, en las cuales nadie dispondrá de mayorías propias, obligará a la permanente negociación, una de las bases fundamentales de la democracia. El Frente para la Qué?, mutado ahora en Unión Ciudadana, protagonista de la más cerril y cínica oposición, quedará muy deshilachado y perderá peso, pero el justicialismo más racional, en todas sus formas, ha probado en estos dos años ser capaz de colaborar con la gobernabilidad.

Creo que el primero en la lista de grandes temas tiene que ser la educación en todos sus niveles, en especial el terciario, al cual me he referido en varias notas anteriores con propuestas concretas (vgr: http://egavogadro.blogspot.com.ar/2011/03/estupida-universidad.html). Es absurdo y suicida que sigamos enseñando con métodos del siglo XIX y maestros y profesores del siglo XX en esta época, marcada por la informática, la competitividad y el desarrollo de los servicios como industria; también lo es que el Estado no intervenga para decidir qué carreras universitarias debe privilegiar e incentivar para cubrir las necesidades de un país que pretende reinsertarse en el mundo.

Pero también deben formar parte de las prioridades las reformas tributaria y laboral, la responsabilidad fiscal, el financiamiento de los partidos políticos, la modificación del sistema electoral, el federalismo, la limitación en los mandatos, la división de la Provincia de Buenos Aires, la modificación en los códigos procesales penales, la composición del Consejo de la Magistratura, la introducción del voto para los jueces de menor cuantía y los jefes policiales de las pequeñas comunidades, la lucha contra el narcotráfico, la renovación de las fuerzas armadas y la seguridad de nuestro territorio y sus fronteras, la política migratoria, la responsabilidad penal empresaria, la extinción del dominio en los casos de corrupción.

El Gobierno, que hoy se encuentra en un inmejorable escenario político, debe ponerse al hombro esa agenda, porque ella será la que determine el verdadero cambio que la ciudadanía escogió hace dos años y, como se ve, pretende seguir apoyando y eligiendo. Significa una enorme responsabilidad y un gigantesco desafío para el Presidente Mauricio Macri, la Gobernadora María Eugenia Vidal y todo el equipo que se encuentra en el puente de mando de esta complicada nave que es nuestro impaciente y extraño país. Si consigue enmendar el rumbo de decadencia e insignificancia que hemos mantenido férreamente durante tantas décadas, su éxito será de y para todos, pero también nos pertenecerá el fracaso si no lo logra.

Esa responsabilidad es compartida con todos aquellos a los cuales el trabajo, el ingenio o la mera suerte puso en condiciones de ocupar un lugar preponderante en la sociedad, un rol del cual abdicaron también hace muchos años, cuanto entregaron la administración de nuestro bien más preciado, la propia Argentina, a verdaderos cafres. Ahora es el momento de apostar al futuro, invirtiendo para crear trabajo, para producir y exportar y, con ello, devolver a la sociedad en su conjunto un merecido bienestar.

Espero que Dios recuerde que, alguna vez, fue argentino.


Bs.As., 19 Ago 17

sábado, 12 de agosto de 2017

Seremos Capaces




Seremos Capaces


“Si la Justicia existe, tiene que ser para todos. Nadie puede quedar excluido; de lo contrario, ya no sería Justicia”.
Paul Aulster

Debo pedirle disculpas porque, el sábado pasado, atribuí la bastarda comparación de los asesinatos de Nicolás Maduro con el desalojo judicial de Pepsi Co. a Jorge Taiana, el terrorista montonero que secunda en la fórmula de precandidatos a senadores a Cristina Elisabet Fernández; en realidad, el autor ese verdadero dislate fue Daniel Filmus, quien encabeza una de las fórmulas kirchneristas en la Ciudad de Buenos Aires.

La noticia de la semana fue la inhibición que la Cámara Nacional Electoral impuso a Carlos Saúl Menem, un corrupto marca cañón que, como tantos otros, pretendía seguir refugiado en el Congreso para evitar cumplir efectivamente, aunque fuera en alguno de sus domicilios, las varias condenas penales -con doble conforme- que pesan en su contra. Aunque mañana el pueblo de La Rioja eligiera mayoritariamente la boleta que llevará impresa su fotografía, los argentinos tendremos un delincuente menos en el Senado. Un comentario aparte merece la conducta del PJ en su conjunto, incluyendo nada menos que al Senador Miguel Angel Pichetto, mostrando un monolítico y vergonzoso respaldo a este impresentable; tal vez, estaban curándose en salud para impedir que, en un previsible futuro, lo mismo pudiera sucederles.

Ya estamos en veda, y han dejado de machacar nuestra paciencia con la propaganda que difundieron los distintos partidos políticos en el espacio que les fuera cedido. No voy a explayarme, muchos ya lo han hecho, sobre el patético cambio que la noble viuda introdujo en su mensaje, indumentaria incluida, pero sí lo haré en relación con la izquierda.

Promesas tales como duplicar los salarios y, a la vez, reducir drásticamente el horario de trabajo, además de congelar las tarifas del transporte y la energía, llaman la atención porque, por supuesto, ninguno de los prohombres de esas corrientes dijo quién y cómo pagarían tales milagros de multiplicación de panes y peces. Tal vez los destinatarios eran los niños que aún creen en que sus regalos los traen los Reyes Magos, ya que eso explicaría por qué la izquierda vernácula, adoradora del chavismo, nunca consigue salir del escuálido porcentaje que obtiene en cada elección.

Pero hay un aspecto de la actividad de estos calamitosos personajes que produce daños permanentes. El mejor ejemplo fue, precisamente, el cierre de la planta fabril que Pepsi Co. tenía en el Conurbano bonaerense; la empresa despidió a su personal (500 operarios), pagando no sólo las indemnizaciones de ley sino duplicando las mismas. Más del 90% de quienes perdieron el trabajo aceptó encantado la gran suma que recibió y se fue a buscar otro, pero 40 de ellos y muchos cretinos ideologizados ocuparon las instalaciones e intentaron que el Estado expropiara la fábrica cerrada y la entregara a una cooperativa.

Si seguimos viviendo en un país que no respeta la ley ni el derecho de propiedad cuando un grupo violento avanza, ¿podrán llegar las anheladas y esenciales inversiones privadas? ¿Alguien cree que los permanentes piquetes que estos violentos inadaptados protagonizan a diario en la ciudad y en las rutas no se difunden en el exterior? ¿Cómo se creará trabajo genuino en estas condiciones? ¿Pretenden convertir a la Argentina en Venezuela, que asesina por hambre y desnutrición a su pueblo?

Y esto nos lleva al ataque que nuestro país está sufriendo en el sur cordillerano, como sucede en Chile desde hace años. Me refiero a los grupos mapuches que han comenzado a utilizar el terrorismo para ocupar un territorio enorme que no les ha pertenecido nunca; se trata de individuos que su propia comunidad repudia, y que se disfrazan de “pueblo originario” para acceder a los beneficios contantes y sonantes que les proveen algunos imbéciles europeos y, sobre todo, de interesada difusión. Resulta urgente que Mauricio Macri se ponga las botas y, a través del Ministerio de Seguridad, ordene la represión y la detención de estos subversivos, ya que está en juego la autoridad presidencial misma; si no lo hace, si se siguen tolerando estos hechos, será muy tarde para una de las regiones más bellas de la Argentina.

Tampoco en este asunto resulta demasiado difícil descubrir la negra y malintencionada mano del kirchnerismo: sólo una increíble casualidad podría haber hecho que sea la misma abogada quien defiende a Milagro Salas en sus múltiples causas penales por defraudación y extorsión, y a Facundo Jones Humala, el líder de una nueva organización terrorista, Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), preso por los episodios de violencia registrados. La indignidad escala si recordamos con qué rigor trató el gobierno anterior a los qom, cuando este pueblo verdaderamente originario trasladó sus eternos y justificados reclamos a un campamento en la 9 de Julio; estaba harto de las expoliaciones y las sevicias a las que lo somete Gildo Insfrán, el fraudulento, dictatorial y extremadamente corrupto Gobernador de Formosa desde hace décadas, y fueron desalojados a los golpes.

Mañana todos iremos a votar, como manda la ley, en estas absurdas PASO, y nadie deja de especular sobre los resultados, incluyendo las encuestadoras, que tanto han fallado aquí y en el extranjero (EEUU, Gran Bretaña, Francia, España, etc.). Pues bien, estoy absolutamente convencido de que Cambiemos, con excelente criterio, ha “ido a menos” durante toda la campaña, es decir, creo que los números reales que maneja son mucho más tranquilizadores que los que dice tener.

Al menos en lo que a senadores y diputados nacionales se refiere, el país deberá mirarse como un todo y, en él, podremos comprobar a qué ha quedado reducido el kirchnerismo, cualquiera sea el disfraz que utilice en cada provincia; mi impresión personal es que no superará el 15% de los votos. Si esto se confirmara, resulta obvio que los grandes capitales locales e internacionales volverán a confiar, toda vez que un regreso al populismo ladrón resultará harto improbable por largo tiempo.

En lo que erróneamente se ha dado en llamar la “madre de todas las batallas”, o sea, la Provincia de Buenos Aires, creo que Esteban Bullrich, a quien muchos consideran un “cuatro de copas” de la política, le ganará a Cristina Elisabet Fernández sin necesidad de esperar hasta octubre y, de ser así, ya no habrá quien logre resucitarla ya que, como siempre ha hecho con quienes han sido “mariscales de la derrota”, será el propio peronismo quien cargue su ataúd hasta el cementerio de la historia.

Nuestro destino está en nuestras manos. Si volviéramos a elegir a los corruptos, no seremos víctimas sino meros cómplices y, como tales, mereceremos la condena eterna, porque habremos arrojado a la Argentina a un nuevo abismo, como tantas veces hemos hecho en los últimos cien años.


Bs.As., 12 Ago 17

sábado, 5 de agosto de 2017

¡Iremos por Más!



¡Iremos por Más!

“La sangre no nos condena a ser ni creer nada pero impone que ciertos asuntos no puedan dejar de concernirnos” Lorenzo Silva

El jueves por la tarde miles de ciudadanos nos manifestamos ante el Palacio de Justicia para reclamar a la Corte Suprema, al Consejo de la Magistratura y a los jueces que asumieran ya mismo los roles que la Constitución respectivamente les asigna y que dejen de ser cómplices y encubridores de la corrupción, cuando no socios de la misma. La marcha se vio dificultada no sólo por la demoradas obras en curso, que impidieron el uso de las plazas, sino por un insólito vallado dispuesto, por pedido del siniestro Presidente de nuestro tribunal supremo, que bloqueó prácticamente la calle Talcahuano, entre Tucumán y Lavalle.

Minutos antes de la hora fijada para el comienzo de la ceremonia, llegó desde Comodoro Py la noticia de la confirmación, por parte de la Sala I de la Cámara Federal de la prisión preventiva del eterno contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, y de la ratificación del Juez Claudio Bonadío al frente de la investigación de la causa “Los Sauces”, que tan mala sangre genera en doña Cristina y sus hijos. Eduardo Freiler, uno de sus integrantes, el ladrón auténtico, al menos tuvo la ¿decencia? de mantenerse leal al kircherismo votando en minoría en sentido contrario. De todas maneras, y pese a que era previsible, el fallo trajo algún alivio al ánimo de los presentes, una vez más de lamentablente muy alto promedio de edad. ¿Ignoran los jóvenes que lo hacemos por ellos?

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia se hizo presente e hizo oír su reclamo en pos de justicia para los dos mil militares presos, mantenidos en prisión por un Poder Judicial venal y vengativo que, para lograrlo, ha violado todas las normas constitucionales. Pese a que lo hizo frente a importantes letrados y algún presidente de otras sociedades de abogados, como el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, ninguno de ellos se sumó al clamor; ignoro si lo hicieron por falta de coraje o por verdadera adhesión a la política caníbal que, al respecto, aún mantiene el Poder Ejecutivo, un importante grupo de asesinos togados y, por supuesto, la Procuración General de la Nación, a cargo de la inefable imputada Alejandra ¡Giles! Carbó.

Una prueba más de la morosidad de la Justicia se dio ayer mismo, cuando el Tribunal Oral Federal N° 1 debió absolver por prescripción a otro notorio delincuente, Amado Guitarrita Boudou, en la causa más insignificante de las varias que tiene en curso, la falsificación de los documentos de un auto para estafar a su ex mujer.

Sigo convencido que los inquilinos de Comodoro Py, en general, continuarán olfateando el viento para ver qué novedades traen las elecciones legislativas de octubre y, hasta conocer el resultado de las mismas, seguirán haciendo la plancha. Sin embargo, espero que la multitud que tanto los convirtió blanco de sus duras quejas el jueves los induzca a cambiar de actitud; si no lo hacen, habrá llegado la hora de reclamar su inmediato desplazamiento. Lo haremos cuando, finalmente, el Consejo de la Magistratura se desprenda de uno de sus miembros, el Senador por San Juan, Ruperto Godoy, un verdadero caradura que ni siquiera es abogado.

Para que ningún responsable de la podredumbre judicial se sienta tranquilo, iremos por más. Pronto no sólo repetiremos la del jueves sino aue también nos manifestaremos ante el Congreso, el gran aguantadero de corruptos y delincuentes de toda laya, para exigir la modificación de los códigos de procedimiento y la inmediata sanción de las leyes que se necesitan para llevar adelante, con eficiencia y rapidez, las investigaciones sobre las iniquidades cometidas durante tantos años, en especial la ley penal empresaria. Se lo debemos al 30% de nuestros conciudadanos que, después del período en que más dinero ingresó a las arcas públicas en la historia, se debate entre la miseria y la pobreza, carece de agua potable, de cloacas, de vivienda digna, de educación y de salud.

Pero hoy, como a todos los argentinos, el tema que más nos preocupa y debiera ocuparnos es la verdadera tragedia en que el comunismo cubano y chino, el imperialismo ruso, la teocracia iraní, la corrupción y el narcotráfico han sumido a la ensangrentada y hambreada Venezuela. Recordemos que, sólo desde mi nota anterior, han muerto veinte jóvenes más, asesinados por las fuerzas represivas de Nicolás Maduro.

El estruendoso silencio de doña Cristina, que llegó a otorgar la máxima condecoración argentina a este criminal, y de los organismos de falsos derechos humanos locales frente a lo que allí sucede no hace más que confirmar que, para todos ellos, los terroristas Perro Verbitsky y Jorge Taiana incluidos, los genocidas sólo pueden serlo si no pertenecen a su bando ideológico; el último, en delirio, no dudó en igualar las salvajadas de los rojo-rojillos, que matan con real munición a opositores desarmados, con el desalojo judicial de la planta de Pepsico, que dejó quince policías heridos y varios revoltosos resfriados, producto de la mojadura con mangueras en pleno invierno.

No debiera sorprendernos, porque ya pasó con Joseph Stalin, que se permitió asesinar a más de veinte millones de sus compatriotas para sojuzgar definitivamente a su pueblo mientras el mundo miraba para otro lado, y con Fidel Castro y el Che Guevara, fusiladores compulsivos transformados en íconos de las progresías mundiales. Evidentemente,  Néstor Kirchner tuvo razón, cuando el desconcierto de Ramón Puerta llevó a éste a preguntarle por qué se disfrazaba de zurdo; la respuesta fue contundente: “Ramón, la izquierda te da fueros”.

El ridículo tirano caribeño terminó el viernes de ponerse a la democracia de sombrero, después de la más que fraudulenta elección del domingo pasado, al poner en posesión de sus cargos a los más de quinientos constituyentes que reformarán el engendro del propio Hugo Chávez para convertir a su país en una dictadura de partido único, como hicieron hace más de sesenta años los gerontes cubanos que aún mantienen esclavizada a la población de la isla. Me pregunto si con Venezuela permitiremos que suceda lo mismo y, dentro de algunas décadas, visitemos el país para ver in situ los logros de tales revoluciones imaginadas.

Tal como sabíamos que ocurriría, los sistemas internacional y regional han demostrado, y lo seguirán haciendo, su total incapacidad para poner fin al drama humanitario que azota a ese país y avergüenza al mundo entero. Por ello, tampoco significará demasiado la exclusión o la suspensión de los bolivarianos que los cancilleres del Mercosur resolverán seguramente hoy en San Pablo; lo mismo sucedió con las demoradas sanciones personales que los Estados Unidos impusieron a los mayores personeros del régimen, acusados de narcotráfico, o con la tibia condena que, muy tardíamente por cierto, expresó S.S. Francisco esta semana respecto a la violación de los derechos humanos más elementales que allí se practica.

Para terminar, reitero: ¡iremos por más!. El que avisa no es traidor.


Bs.As., 5 Ago 17