sábado, 19 de octubre de 2019

Ocho días




Ocho días

“A pesar de todo irás adelante.
“¡La fe en el camino será tu constante!
  Eladia Blázquez

Falta sólo una semana para que decidamos nuestro futuro y, también, el de toda la región. A pesar de nuestra decadencia infinita, un milagro hace que aún América Latina nos preste atención; si optáramos por continuar suicidándonos en cuotas, como hemos hecho durante un siglo, el clepto-populismo regresará por sus fueros –nunca mejor aplicado- a uno de los considerados como principales países del sub-continente.

Festejarán, entonces, Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa desde Bruselas, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel en Cuba, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Andrés Manuel López Obrador en México, José “Pepe” Mugica en Uruguay y, por supuesto, por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en Venezuela. Todos ellos tienen enormes coincidencias por haber integrado el Foro de São Paulo y la UNASUR; algunos, además, son violadores seriales de los derechos humanos y aliados incondicionales –y socios comerciales- de Cristina Elisabet Fernández. Seguramente, se sumarán también a la fiesta Vladimir Putin en Moscú y Hasán Rohani en Teherán, siempre ansiosos de poner sus pies en la región, que comparten “virtudes” con los líderes mencionados.

El colmo en esa materia se produjo el jueves, cuando nada menos que el régimen asesino de Maduro fue elegido, con el voto decisivo del Movimiento de Países no Alineados, para integrar el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Que esa notable aberración, ya que el mismo organismo produjo recientemente un terrible informe sobre los asesinatos, torturas y desapariciones de miles de venezolanos, sucediera el mismo día en que un notorio opositor apareciera muerto a tiros y calcinado, no hizo más que poner la frutilla del inmundo e injustificable postre.

El mismo día, el peronismo reunido festejó en La Pampa su emblemático Día de la Lealtad; es importante, porque la historia nos ha demostrado que en el famoso movimiento los demás son de traición. En el acto estaba la “galería de los ases del choreo”, como diría Edmundo Rivero: los candidatos y la mafia de los gobernadores y sindicalistas (los mismos a los que Cristina mandó recientemente a suturarse un esfínter), que llenaron el aeropuerto con una flota de aviones, privados y públicos. Hablaron el mandatario local y los integrantes de la fórmula del Frente para Todos, y cada uno produjo frases que deberían ser desopilantes, si no resultaran tan trágicas.

Carlos Verna, muy suelto de cuerpo, reconoció que los dirigentes de ese espacio, aunque debían tragarse sapos, siempre caen parados y encuentran un palenque para rascarse y obtener algún cargo. La arquitecta egipcia, replicando cuanto había dicho en el Calafate al regresar de Cuba, se mostró como verdaderamente es: histriónicamente, abundó en sus ataques a la prensa independiente y en sus propuestas de establecer un nuevo “contrato social” y una CONADEP para la prensa. ¡Tenía razón cuando dijo que había que tenerle miedo!

Pero quien se llevó el Oscar a la mejor actuación fue el candidato a Presidente. Ese caradura describió la unidad peronista como el instrumento que les permite recuperar el poder cada vez que “ellos” (sic) logran arrebatárselo. Confesó así que, en realidad, cuanto se veía en el escenario era el directorio del PJ S.A., una empresa dedicada a acceder al gobierno para, desde allí, robar sin medida; por supuesto, se cuidó muy bien de recordar cuántos años gobernaron desde 1946 a la fecha -Juan Domingo Perón (tres veces), Héctor Cámpora, Isabelita Martínez, Carlos Menem (dos), Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y su viuda (dos)- y el profundo daño que siempre infligieron sus exponentes a los argentinos. Ayer, además, escribió para el futuro: “Cristina y yo somos lo mismo”.

Estuvo también presente la candidata a Vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires, Verónica Magario, actual Intendente de La Matanza. Que esta señora -que integra el equipo que gobierna el distrito desde 1983 y que hoy es el más afectado por las inundaciones, porque ella no aceptó las obras hídricas que pretendía encarar allí María Eugenia Vidal, que ya evitan esas catástrofes en Luján o en La Plata- esté a un paso de ganar las elecciones, no hace más que confirmar que un grave síndrome de Estocolmo afecta a los más pobres de nuestros ciudadanos.

Hoy, a partir de las 17:00 horas, seremos protagonistas de un hecho histórico: la más que masiva concentración que se hará, sin colectivos ni choripanes, en el Obelisco porteño y en muchísimos lugares de todo el país, para demostrar que somos muchos quienes no queremos más corrupción, más populismo, más violaciones a la Constitución y a las leyes, más tentativas de sometimiento del Poder Judicial, más ataques a la libertad de prensa, y reconocer que hemos recorrido un gran trecho, con múltiples errores, en el camino hacia un país normal, y que no estamos dispuestos a desperdiciarlo para que unos pocos –o muchos- se vuelvan a enriquecer a nuestra costa.  

Y mañana asistiremos al segundo debate entre los candidatos presidenciales. Espero que, esta vez, el Presidente Macri se ponga los pantalones y salte al cuello de Alberto Fernández, para enrostrarle las mismas cosas que, en materia de corrupción y complicidad con el crimen, éste dijo desde que dejó de ser ministro Néstor Kirchner y que ahora, cuando la real jefa lo designó a dedo, desmiente sin vergüenza alguna.

Los días que faltan para las elecciones nos harán vivir, como dice la maldición china, tiempos interesantes. Si logramos entrar al ballotage, y estoy seguro de que así será, se extenderán, como mínimo, hasta el 24 de noviembre. Habrá que tener coraje, porque seguramente lloverán piedras.

Bs.As., 19 Oct 19

sábado, 12 de octubre de 2019

¡Está desnudo!





¡Está desnudo!

“Sólo hay un riesgo que deberías evitar a toda
 costa, y es el riesgo de no hacer nada”.
  Denis Waitley

Dentro de quince días, los argentinos volveremos a las urnas para decidir si queremos vivir en una República o en un sistema autocrático, populista y corrupto. La economía está mal, muy mal, pero me resulta impensable que, a cambio de renovados espejitos de colores que nos han resultado tan caros en el pasado, sigamos suicidándonos en cuotas. Está en nosotros, sin desfallecer, hacer todo lo necesario para dar vuelta el resultado de las PASO, puesto que el país está hoy realmente en peligro.

Mi ilusión se funda tanto en la insospechada y multitudinaria recepción que los pueblos y ciudades tributan a Mauricio Macri en sus periplos diarios cuanto en los horrores que ya exhibe la campaña del Frente para Todos como muestra de lo que sucederá si la fórmula Fernández² se hace con el triunfo. Y, además, en que recuerdo las elecciones de 1983, cuando Raúl Alfonsín, a quien todas las encuestas daban perdedor frente al peronismo unido, que presentaba a Italo Luder, las ganó ampliamente.

Porque, como sucedió con aquel rey que pretendió que todos sus súbditos lo imaginaran revestido de ropajes, aquí también basta la mirada de un niño para anunciar que Alberto Fernández está desnudo.

Cristina Fernández, amparada en la enfermedad de su hija, guarda silencio y desaparece de escena para no arruinar el relato de amor y paz de su candidato. Sin embargo, las contradicciones entre ambos surgen claramente todos los días: Alberto dice que su compañera tendrá “cero injerencia” en su gobierno y sólo aportará su experiencia; pero, mientras pide a las organizaciones sociales que dejen la calle, éstas (indisolubles aliadas de la viuda) responden que no lo harán mientras Macri gobierne, y que seguirán ocupándola, con la misma metodología, si él resulta ganador. Se exhibe como pacificador, pero aparece en las fotos rodeado por lo peor del sindicalismo violento y corrupto: Roberto Baradel, Hugo Moyano, Hugo Yatsky, etc.. Polemiza con Patricia Bullrich, y se ubica del lado de los delincuentes, tal como preconiza su amigo y socio Raúl Zaffaroni, y contra la Policía y la seguridad ciudadana.

Envía a Estados Unidos a Sergio Massa, quien declaró que el régimen venezolano es totalitario, para intentar explicar que tendrá un racional posicionamiento internacional si llegara al poder pero, a contrapelo, la dueña del espacio lo obliga a decir que retirará a la Argentina del Grupo de Lima, que intenta encontrar una salida pacífica a la tiranía torturadora y asesina de Nicolás Maduro, mientras aparecen serios indicios de participación de cubanos en su campaña electoral.

Para confirmar ese giro, en el absurdo Parlasur los votos de los diputados kirchneristas se sumaron a los chavistas para impedir que el organismo condenara al régimen caribeño, marcando claramente cuál será la postura real de su eventual gobierno, que pretende recrear la Unasur y el siniestro Foro de San Pablo, con el apoyo de Rafael Correa y Luiz Inácio Lula da Silva, y volver a las andadas clepto-populistas que arrasaron América del Sur, como están intentando hacer violentamente en Ecuador.

Anímal Fernández anunció que, si triunfa Axel Kiciloff, gobernará la Provincia como lo hubiera hecho él si hubiera ganado en 2015. ¡Menuda amenaza para los bonaerenses, que entonces lo repudiaron por considerarlo gerente del narcotráfico! Si le sumamos la afirmación del propio candidato, que atribuyó a la pérdida de trabajo el crecimiento del narcomenudeo, tal vez el resultado sea la confirmación de los dichos del primero.

Pero la situación más vergonzosa, dado que afecta nada menos que al Poder Judicial en todas sus instancias y permite calificar a sus miembros como prevaricadores seriales, se da a partir de las PASO. Ya ocho detenidos preventivamente en las causas de corrupción han sido dejados en libertad invocando los plazos máximos legales para la prisión, la imposibilidad de alterar las pruebas del proceso o la falta de peligro de fuga, la edad de los imputados cuando superan los 70 años, o razones de salud, ya que el Servicio Penitenciario no tiene posibilidades de atenderlas.

Pero, mientras tanto, 1500 ancianos, con edades y plazos de encarcelamiento sin condena que superan largamente todos esos parámetros y que padecen enfermedades gravísimas o terminales, son mantenidos en las mazmorras por el solo hecho de haber sido acusados de delitos de lesa humanidad que habrían sido cometidos hace más de 43 años, marcando así una discriminación que clama al cielo. No existe un caso similar en el mundo occidental, donde rige el Tratado de Roma y las infracciones son juzgadas por el Tribunal Penal Internacional, ante el cual no pueden invocarse leyes posteriores al hecho del proceso y donde rige el principio de inocencia.

El Gobierno ha dado en el tema algunos pasos positivos, aunque tardíos, como la presencia presidencial en el acto de reconocimiento a quienes cayeron defendiendo el Regimiento de Monte 29, en plena democracia, contra un ataque de Montoneros. También lo fue la pretensión, ya anulada por esa Justicia tuerta, de limitar el monto de las indemnizaciones a aquéllos que dicen haberse visto obligados a emigrar durante el Proceso, hoy equivalentes a las que se pagaron a las familias de los desaparecidos, a los guerrilleros asesinados por las propias organizaciones subversivas e, incluso, a quienes murieron cometiendo atentados o atacando unidades militares.

Bs.As., 12 Oct 19

sábado, 5 de octubre de 2019

¿Por qué no?




¿Por qué no?

“Sueña René Favaloro
 un país que nunca fue”.
 Eduardo Falú

El lunes, la divulgación del porcentaje (35,4%) de pobreza que afecta a la población produjo un verdadero tsunami en la clase política, la misma que se ha mostrado incapaz de encontrar una solución al problema desde hace décadas; es más, quienes forman parte de ella son los verdaderos responsables de esta situación, ya que el descontrolado gasto público y la consecuente inflación son los factores que más inciden para agravarla.

Resultaría ideal que, además, se transformara en un terremoto que sacudiera la conciencia de todos, en especial la de aquéllos que, desde la industria (reclamando sostener inicuas protecciones) y el sindicalismo (como los camioneros de Moyano o los pilotos de Aerolíneas Argentinas), luchan diariamente por mantener sus privilegios y prebendas sectoriales, en claro desmedro del bienestar general.

La oportunidad en que se conoció el dato –a sólo 27 días de las elecciones nacionales- habla bien de la honestidad de un Gobierno que ha decidido pagar el costo de decir siempre la verdad, aún cuando ésta, tan negativa, afecte en lo inmediato sus chances de revertir el resultado de las primarias. Evidentemente, en Mauricio Macri se ha hecho carne una frase de Jorge Luis Borges: “siempre el coraje es mejor”; todos recordamos su ahora penosa apelación para que se lo juzgara al final de su gestión, precisamente, por el nivel de pobreza.

Esa actitud resulta contrastante con las frescas imágenes que todos tenemos de Anímal Fernández sosteniendo, sin siquiera ponerse colorado, que en Argentina había menos pobres que en Alemania, y de Axel Kiciloff, que pretende convertirse en el próximo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, afirmando que se había dejado de medir la pobreza porque implicaba “estigmatizar” a los afectados.

La multitudinaria manifestación de las Barrancas de Belgrano del sábado pasado, con el cual se inició un raid de actos similares en todo el interior del país, y el inesperado resultado de las elecciones provinciales de Mendoza, el domingo, acompañado por algunas municipales en esa y otras provincias, que marcaron una fuerte reversión de lo sucedido en las PASO, retemplaron el ánimo de quienes, aún no adhiriendo a Cambiemos, están desplegando un descomunal esfuerzo para evitar que se pierdan las libertades, el respeto y la institucionalidad que han impregnado la vida de la República los últimos cuatro años, y los enormes avances en materia de infraestructura y en la relación con el mundo.

Es que todo ello demostró que aún es posible esquivar el sino trágico de este raro país que, lamentablemente y pese a los dos siglos que lleva en ello, aún no ha logrado transformarse en una nación. Todos somos conscientes de las dificultades que deberemos enfrentar, pero ya sabemos que, aunque improbable, no es imposible llegar a un ballotage y, si lo conseguimos, de infligir a la canalla corrupta –que manda, como lo demostró en las huelgas de pilotos aéreos y en los acampes callejeros- una derrota homérica.   

El primer efecto colateral trascendente sería terminar con la incipiente impunidad que las veletas del edificio de Comodoro Py parecen garantizar para los mayores ladrones –funcionarios, gremialistas y empresarios- de la historia argentina, traducida en demoras ya injustificables en el comienzo de los juicios orales, libertades cuestionables y extraordinarios privilegios para los imputados. Tal vez también produzca realineamientos en el Poder Judicial, incluyendo a la propia Corte Suprema de Justicia, que ha comenzado a cogobernar el país, con fallos de neto contenido político, de un modo por demás extraño.

Si el kirchnerismo, con esa eventual derrota, finalmente desapareciera del escenario político o quedara reducido a una mínima expresión, podrían darse las condiciones –que Cambiemos ahora aceptaría sin dudar- de llegar a un gran acuerdo con la oposición peronista, para compartir con ésta la responsabilidad de establecer políticas de estado permanentes que, a futuro, terminen con la persistente decadencia nacional. Debieran dirigirse a disminuir la pobreza, acabar con la inflación, y realizar las indispensables reformas tributarias, laborales y jubilatorias que permitan reducir drásticamente el insoportable gasto público, encarar la modernización del sistema educativo y abrir, gradualmente, la economía.

Porque cualquier análisis serio de la realidad concluye en que, quienquiera que sea el próximo Presidente, deberá hacer las mismas cosas: bregar contra una crisis recurrente, renegociar la enorme deuda, dejar de gastar lo que no se tiene, posicionar racionalmente a nuestro país en términos geopolíticos. Y todo eso deberá hacerse en un mundo convulsionado por innumerables y crecientes conflictos bélicos y comerciales, con liderazgos cada vez más cuestionados e imprevisibles, y que se encamina a una recesión peor que la que lo afectó en 2008; es decir, donde habrán desaparecido todas -aún las más extravagantes, como la imaginada China-, fuentes de financiación.

Los desafíos serán de tal magnitud, que resultarán en la obligación de participar a las diferentes fuerzas políticas porque, a esta altura de los acontecimientos, la disolución nacional –incluyendo un final violento- claramente ha dejado de ser una entelequia.

Bs.As., 5 Oct 19

sábado, 7 de septiembre de 2019

¡Exprópiese!





¡Exprópiese!


“La tolerancia, si quiere ser eficaz, debe ponerse sus propios
 límites, no ser tolerante con los intolerantes. El pacifista no es
 el que no hace nada, sino el que lucha contra los belicistas”.
 Juan José Sebreli

Alberto Fernández, para dejar de incendiar la pradera y dinamitar el camino hasta octubre, habría exigido a Mauricio Macri, según trascendidos, que el oficialismo se abstenga de mencionar a Venezuela en la campaña electoral. Se trataría de un pedido creíble y razonable, por cuanto el drama que vive ese país es un espejo demasiado cercano como para que sus imágenes no se vean desde aquí y preanuncien el futuro, siempre que el Frente de Todos finalmente venciera en las elecciones.

Hace pocos días, el candidato se las vio de figurillas para evitar criticar al íntimo amigo y socio de su jefa, la ahora muda Cristina Fernández; apretado, se limitó a calificar al régimen genocida de Nicolás Maduro como “autoritario” pero legítimo, toda vez que –dijo- llegó al poder mediante elecciones. Olvidó así el monumental fraude al que recurrió el chavismo para lograrlo e ignoró el terrible informe que, sobre los asesinatos y otras violaciones a los derechos humanos allí cometidos, fue firmado por la irreprochable Michelle Bachelet, máxima funcionaria del área en las Naciones Unidas.

Con ello entró en abierta colisión con la posición de los Estados Unidos, del Grupo de Lima y del resto de las democracias del mundo, con todo lo que eso implica para el futuro de las necesidades financieras de un país que carece de dólares. Sus afirmaciones en tal sentido en España, sumadas a su también reiterada caracterización como “persecución política” de los innumerables procesos penales que afectan a Cristina Fernández, colocarán a su gobierno –si accede a él- en el limbo que aloja a los regímenes más exóticos y mal vistos, además de garantizar la impunidad de los ladrones.

Mientras tanto, en el escenario local reapareció ese curioso personaje llamado Juan Gabrois, líder piquetero de la CTEP, asesor pontificio, amigo y vocero inorgánico de SS Francisco (algo jamás desmentido), quien propuso que la fórmula Fernández² realizara, tan pronto llegue a la Casa Rosada –si es que lo logra- una profunda reforma agraria, con expropiación de campos y entrega de los mismos a presuntos trabajadores. Se sumó a ese energúmeno otra inefable figura de idéntica procedencia, Emilio Pérsico, también habitual visitante de Santa Marta, la residencia permanente del Papa, proponiendo una variante de tamaño disparate aún más violenta y agresiva.

Y la frutilla del indigesto postre fue la fijación de carteles en obras en construcción y en viviendas aparentemente desocupadas de la ciudad de Buenos Aires, exigiendo la confiscación de las mismas para entregarlas a teóricos desamparados, siempre explotados por los gestores de las organizaciones que los nuclean; fue contemporánea la difusión de Habit.app, creada por la CTEP para que los candidatos a okupas puedan denunciar situaciones similares y localizarlas en un mapa interactivo.

Todos recordamos –de todos modos, los videos están en Youtube- a Hugo Chávez recorriendo Caracas, rodeado de su corte militar, ordenando a gritos expropiaciones de edificios de viviendas y oficinas; el resultado está a la vista, exhibido por la miseria (US$ 2 de salario mensual y 2.600% de inflación) en la que fueron sumidos los venezolanos, antes ciudadanos de la nación más próspera de Suramérica, que flota sobre un mar de petróleo.

La reacción del kirchnerismo no fue, claro, desmentir tajantemente estas expresiones de sus adherentes sino sólo reclamarles prudencia en el proceso electoral para no espantar a los votantes que, en las PASO, se sumaron a sus filas para expresar su descontento con la gestión económica por las innegables penurias que los agobian.

Ahora, la vanguardia del furibundo ataque que busca que Mauricio Macri no concluya su período constitucional está encarnada por esas mismas organizaciones financiadas con dinero del Estado, que no solamente interrumpen el tránsito privado y público todos los días sino que, contrariadas por la prudente política de tolerancia que ejecutan la Nación y las provincias, han comenzado a ejercer la violencia extrema, como se vio en Chubut y en Iguazú esta semana.

Curioso, por lo incoherente, fue que Sergio Massa, recuperado –como el propio Alberto Fernández- de su grave afección anticristinista, viajara a Nueva York para entrevistar a Rudolph Giuliani, ex alcalde de la ciudad, reconocido por su régimen de “tolerancia cero” que garantizó la seguridad en la misma. ¿Le habrá preguntado qué hacer con los piqueteros, todos kirchneristas, si sus nuevos socios triunfaran en las elecciones?

Pese a que todo lo sucedido, que sin duda lleva agua al molino de Juntos por el Cambio, resulta claro que, otra vez, el peronismo reunido busca un muerto para desatar un infierno comparable, en la calle, con la tragedia de 2001, que tan útil le resultó para recuperar el poder, incluyendo saqueos a los supermercados. Parece que, a raíz de la sorpresiva masividad de la marcha republicana del mes pasado, el multiforme movimiento ya no está tan convencido de que el 27 de octubre será sólo una formalidad. Pese a ello, cuenta con la complicidad de una prensa bastarda y comprada, que ya vende al público, como si fuera un hecho consumado, su triunfo sin aguardar a las verdaderas elecciones.

Pero la situación actual es muy distinta de aquélla, y estos convulsivos actos de violencia política pueden derivar hoy, dada la fuerte crispación social, en un conflicto de inimaginables proporciones; ¿le preocupará a esta sarta de canallas la probabilidad de un gran derramamiento de sangre?

Por razones personales, dejaré de publicar, por dos semanas, estas penosas crónicas semanales del tiempo que nos toca vivir; volveré a abusar de su paciencia a fin de mes. Hasta entonces, y ¡feliz primavera!

Bs.As., 7 Sep 19

sábado, 31 de agosto de 2019

Canallas lenguaraces




Canallas lenguaraces


“Pondrá en pie, según la fórmula de Juan Claudio Lechín, ‘un caudillismo
 mesiánico basado en la delincuencia’, una dictadura narco-populista”.
 Laurence Debray


Las multitudinarias manifiestaciones del sábado encendieron luces rojas en el tablero de control del Frente de Todos, que esperaba un paseo tranquilo y triunfal hasta octubre. Rápidamente, el Instituto Patria ordenó a Alberto Fernández que dinamitara el tácito acuerdo que lo vinculaba a Mauricio Macri para mantener la calma en la economía hasta las elecciones; el candidato, obediente, dejó de lado su disfraz de estadista y salió a incendiar la pradera, aún a costa de dejar la tierra arrasada.

Bastaron unas frases falsas suyas el lunes para que, otra vez en menos de quince días, todo volara por el aire. Con el sablazo que implicaron sus dichos acerca del interés del FMI en adelantar las elecciones expresado por sus funcionarios que nos visitaban, nuevamente nos hizo retroceder al mismo tembladeral que se produjo el 12 de agosto, cuando los mercados entraron en pánico por el triunfo de la fórmula Fernández² en las PASO.

Esa repetida reacción negativa, que llevó a otra escalada del dólar –que repercute instantáneamente sobre la inflación- y del riesgo-país, muestra a las claras qué opina el mundo respecto a la posibilidad de un retorno kirchnerista al poder. Y, sobre todo, expone el enorme desprecio que esa banda de canallas siente por los sectores más pobres de la sociedad.

La otra maniobra de pinzas sobre la Casa Rosada la constituyeron las masivas marchas, organizadas para conservar el abyecto dominio de la calle y comenzar la agitación –de manual revolucionario- en busca de la destitución del Gobierno. Gran cantidad de organizaciones movilizaron a una masa de pobres sodomizados por sus dirigentes, que lucran con subsidios y planes de todo tipo; fue patético escuchar a los asistentes entrevistados por canales de televisión, ya que todos dijeron ignorar para qué estaban allí.

Se intenta repetir así lo sucedido en diciembre de 2001, cuando se ahogó financieramente a la administración de Fernando de la Rua, se ejecutó el “plan helicóptero” que costó tantos muertos y, poco después, se concretó la devaluación asimétrica que se llevó todos los ahorros de los argentinos.

Conociendo muy bien a qué extremos de violencia está dispuesto a llegar el Foro de San Pablo para recuperar en América Latina el poder para el “socialismo del siglo XXI”, y el apoyo militar y económico que recibe de China, Rusia e Irán, tal como sucede con Cuba, Nicaragua y Venezuela, me sorprendió la suave calificación de “autoritario” con que Alberto Fernández describió al genocida régimen de Nicolás Maduro, cuando ya sus crímenes se encuentran probados por el informe de Michelle Bachelet, la inobjetable responsable de los derechos humanos en la ONU.

El Foro, el 28 de julio en Caracas, resolvió “apoyar al movimiento popular de Argentina, que ha logrado conformar una alianza unitaria en el Frente de Todos, … para enfrentar al macrismo …”, el Nº 2 de la dictadura, (Diosdado Cabello) advirtió a Alberto que no se crea que el elegido será él puesto que los votos son de Cristina, y las FARC colombianas han publicado su propio documento apoyándola.

Ambos temas –FMI y relaciones exteriores- se concatenan porque los mercados voluntarios de crédito internacional se encuentran cerrados, a cal y canto, para nosotros, defaulteadores seriales. ¿A quién recurrirá el candidato, si llegara a Presidente, para pedir dinero cuando necesite pagar las cuentas del populismo que pretende reinstalar? Las opciones serán escasas: al Fondo será inútil rogarle y ya sabe que su jefa y candidata a Vicepresidente no cuenta con la simpatía de nadie. Su amenaza al mundo occidental de recurrir a China, además de los conflictos que generará con nuestros actuales aliados, conlleva el enorme riesgo de mayores exigencias por parte de Xi Jimping en materia de bases militares y de materias primas, absolutamente indispensables para el gigante asiático en su actual situación de guerra comercial con Estados Unidos y de desaceleración de su economía.

Cuando ya se ha comprobado que todos los activos argentinos (bancos, empresas, títulos, etc.) valen la mitad que de lo que valían el 9 de agosto, cuando está muy claro que serán Cristina Fernández y Carlos Zannini quienes gobiernen y nos lleven sin escalas hacia el peor infierno, cuando sabemos que será inevitable la impunidad de los ladrones, cuando un triunfo permitirá que los dueños del narcotráfico regresen al poder, cabe preguntarse: ¿están locos tantos argentinos?, ¿cómo no perciben esa realidad?, ¿cómo muchos, que han visto sus fortunas licuarse en pocos días, siguen financiando este demencial proyecto?, ¿cómo privilegian una imposible tranquilidad en sus bolsillos sobre su futuro y los de sus hijos y nietos? 

El sábado pasado, muchos dijimos que ¡sí, se puede! Se pueden conservar las instituciones de la República, se puede respetar la Constitución y no modificarla, se pueden garantizar la libertad de prensa y de cátedra, se puede mejorar el servicio de justicia sin convertirla en militante, se puede meter presos a los ladrones y a los corruptos, se pueden seguir combatiendo la droga y el delito, se pueden hacer obras públicas sin monstruosos sobreprecios, en fin, se puede vivir en libertad, ejerciendo nuestros derechos y respetando a ultranza los de los demás.

Nada está perdido, aún la batalla está por librarse. Pero, para triunfar, todos quienes pensamos así deberemos trabajar arduamente, explicando a nuestros amigos y vecinos qué se juega, exigiéndoles que vayan a votar, convenciendo a quienes ejercieron el “voto castigo” en las PASO, fiscalizando las elecciones para garantizar su transparencia. La Argentina que soñamos nos lo exige.

Bs.As., 31 Ago 19

sábado, 24 de agosto de 2019

¡Qué cocktail más raro!









¡Qué cocktail más raro!


“No le temo a un ejército de leones conducido por una oveja;
 le temo a un ejército de ovejas conducido por un león”.
 Alejandro Magno

En su excelente artículo en La Nación del jueves, Carlos Pagni (https://tinyurl.com/y359l4wr) describió con meridiana claridad el difícil y contrapuesto escenario en el que hacen equilibrio Mauricio Macri (Presidente en funciones y candidato) y Alberto Fernández (candidato que presume haber sido ya efectivamente electo) debido a algunas necesidades comunes que ambos tienen de cara al futuro, en esencia la tranquilidad económica del país y la relación con los acreedores y el FMI, que los convierte casi en socios o, al menos, en colaboradores necesarios.

Qué sucederá con esa peculiar asociación transitoria cuando comience la verdadera campaña es la gran incógnita: ¿se reiniciarán los tiroteos discursivos entre ambos, que con seguridad volverían a repercutir en la cotización del dólar, la inflación y el riesgo país o privilegiarán, como verdaderos estadistas, el interés supremo de la Patria?

Realizaremos un esfuerzo homérico para revertir los resultados de las PASO, y todos quienes creemos en la República y en la libertad nos manifestaremos hoy, sábado 24, a las 17:00 hs., en el Obelisco porteño y en todas las plazas del país, para evitar que la formula Fernández², se haga con todo el poder en estas cruciales elecciones.

Es simple calificarlas así porque, si los datos de agosto se repitieran en octubre, conseguirá mayorías propias –o simples levantamanos- en ambas cámaras del Hº Aguantadero. Con ellas, designará al nuevo Procurador General (nada menos que el jefe de los fiscales federales), cubrirá cientos de vacantes en los juzgados y tribunales, podría controlar el Consejo de la Magistratura (para remover a los jueces díscolos), disciplinará a Comodoro Py y logrará así la tan buscada impunidad de los corruptos que se robaron el país entero. De todas maneras, algo de eso ya se está viendo, al observar cómo han girado las veletas del emblemático edificio desde las PASO.

La enorme preocupación que embarga, al menos, a la mitad de la sociedad, esa que, pese a los enormes problemas que sufre su bolsillo, privilegia la institucionalidad, la Constitución y la decencia, radica en el retorno del kirchnerismo narcotraficante y ladrón. Traduciendo, se preocupa mucho menos por Alberto F que por Cristina F; no olvida que ésta designó per se al candidato a Presidente, y tampoco que, detrás suyo, forma La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro, con todo lo que ello implica en cuanto a posicionamiento ideológico.

Porque, si triunfara Fernández² y la dueña del espacio pasa a gobernar realmente –Alberto F. debiera contratar un probador de alimentos-, a todos los males del párrafo siguiente habrá que sumarle el aislamiento internacional y la rápida adhesión de nuestro país al eje que conforman en la región Venezuela, Cuba y Bolivia y, en el globo, China, Rusia e Irán.

Hoy, que los cisnes negros mundiales se acercan en bandadas enormes, que la guerra comercial entre China y Estados Unidos parece incrementarse, que están entrando en recesión grandes países del mundo (Alemania, Italia, USA, Singapur, etc.), que parece inevitable el Brexit sin acuerdo, que los capitales están comenzando a huir hacia refugios menos riesgosos (oro, etc.), quien resulte elegido no tendrá demasiadas opciones. Sin duda, deberá hacer buena letra o empujará al país hacia un abismo aún más profundo que el actual.

Gane quien sea en octubre o diciembre, tendrá que hacer las indispensables reformas impositiva, previsional y laboral, reducir el gasto público, etc., porque se acabaron los prestamistas. Pero hay una verdad casi de Perogrullo: si fuera finalmente Macri, todas esas modificaciones serán resistidas y hasta impedidas, como siempre, por el peronismo en todos sus disfraces; en cambio, si fuera Fernández –claro, si los Kirchner lo dejaran gobernar- podría repetirse el momento que tuvo a Eduardo Duhalde como protagonista, secundado por Jorge Remes Lenicov como Ministro de Economía, o sea, entre 2002 y 2003. 

Basta recordar que, con la salida de la convertibilidad, ese Presidente elegido por el Congreso devaluó la moneda en 40% y, con ello, licuó los salarios y el gasto con el silencio cómplice del famoso “movimiento” y hasta de la CGT. Cuando llegó Nestor Kirchner a la Casa Rosada, y pese al mitómano relato de éste -que sus secuaces declaman todavía-, toda la tarea “sucia” estaba hecha y, además, tuvo la suerte –para él y su cleptomanía- de gobernar en un escenario sumamente favorable (lo permitió un precio de US$ 600 para la soja) y ante un público aterrado por la catástrofe de 2001.

Y que tampoco hubo quejas cuando Juan Domingo Perón, en 1952 y ya en medio de la crisis a la que había entrado por dilapidar las reservas en el altar de su populismo insensato, se endeudó en el exterior, militarizó a los trabajadores ferroviarios en huelga, firmó el contrato petrolero con la California, congeló los sueldos y los ató a la productividad. Nadie más que un peronista hubiera podido –o podrá- adoptar medidas así sin detonar un conflicto político gravísimo.

Bs.As., 24 Ago 19

sábado, 17 de agosto de 2019

Propuesta indecente




Propuesta indecente

“Por fortuna, los optimistas seguían
 trabajando en lugar de lamentarse”.
 Agustín Etchebarne


Sólo seis días antes del aniversario de la muerte del General José de San Martín, la República sufrió el domingo pasado un golpe demoledor en Cancha Rayada, comparable a aquél que, en marzo de 1818, casi termina con el Ejército de Los Andes; el destino quiso que los lugartenientes patriotas consiguieran rescatar grandes contingentes del desastre y, pocos días después, en Maipo, el Libertador derrotó definitivamente a los realistas en Chile. La historia de la humanidad está repleta de ejemplos similares.

Aún en estado de estupor por los números finales de las PASO, lamento enormemente que, pese a mi ruego final del sábado pasado, todos las previsibles repercusiones de una marcada diferencia a favor de la fórmula Fernández², explicable matemáticamente por la unión de todo el peronismo detrás de ella, se hayan transformado en trágicas realidades y, sobre todo, que Dios no se haya conmovido por la suerte de los argentinos; ahora, que todo parece perdido y que la incorporación de Miguel Angel Pichetto al binomio oficialista demostró no rendir los frutos esperados, sólo me queda apelar a la capacidad de resiliencia de todos quienes preferimos vivir en una verdadera democracia representativa, y no en una delegativa.

A riesgo de ser calificado como maníaco inventor de conspiraciones, deberíamos estudiar el rol de la empresa cubano-venezolana SmartMatic, encargada del escrutinio, y vigilar con atención la conducta de los famosos “punteros” ladrones de urnas y organizadores de “cadenas de votos” y, principalmente, defendernos contra los hackers que ingresaron en las bases del Ministerio de Seguridad, de las fuerzas federales y contra quienes atentaron contra las redes de fibra óptica en varios puntos del país o cortaron la electricidad en algunas escuelas de La Matanza cuando se debían enviar las planillas al centro oficial de cómputos. Nada de todo ello, aclaro desde ya, puede explicar toda la enorme distancia -15,6%- que medió entre los principales precandidatos del domingo, pero tal vez sí justificar tantos inmensos errores en los pronósticos de las encuestas previas.

Sin duda, el esfuerzo principal deben hacerlo ahora aquéllos que tienen funciones en el Gobierno. En un ejemplo absolutamente extremo y quizás hasta desaconsejable, si Juntos por el Cambio pensara que es imposible remontar lo sucedido, tal vez quiera preguntarse: ¿qué pasaría si Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto priorizaran salvar la ropa del espacio político y renunciaran a sus postulaciones presidenciales?

Los efectos serían inmediatos, puesto que dejarían de ser, en esta tan áspera coyuntura económica, competidores políticos (facilitando así el diálogo con la oposición) y –en el caso del primero- tranquilizarse y dedicar todo su tiempo a ejercer exclusiva y eficientemente el Poder Ejecutivo hasta el 10 de diciembre. En la Provincia de Buenos Aires, así y con boleta corta, es probable que María Eugenia Vidal lograra dar un giro copernicano a la tan extrema diferencia que benefició a Axel Kiciloff.

Si fuera necesario inspirarlos para realizar esta hazaña, deberemos recordar a Leónidas en el paso de Las Termópilas, tratando de detener, con sólo 300 hombres, la masiva invasión persa, cuando pidió a un caminante: “Extranjero, ve a Esparta y dile que aquí hemos muerto por defender sus leyes”.

La pregunta, que puede sonar a derrotista, resulta pertinente ya que un triunfo en el principal bastión del kirchnerismo, que se sumaría a la victoria segura en la ciudad de Buenos Aires y probables en Córdoba y Mendoza, permitiría conservar un enorme poder en el nuevo ciclo que se avecina, que sigo imaginando como muy peligroso para la salud republicana por la recuperación de las mayorías en ambas cámaras del Hº Aguantadero y, consecuentemente, en el Consejo de la Magistratura, con todo lo que ello implica para el correcto funcionamiento del Poder Judicial.

Ya, pese a ser solamente candidatos, los ganadores de las PASO han propuesto desplazar a miembros de la Corte y remover a los jueces que se atrevieron a procesar y detener a los principales exponentes de la corrupción, dejar inmediatamente libres a todos ellos y archivar las causas. Demás está decir que, a partir de ahora, la ilusión de recuperar al menos parte del sideral botín que Cristina Fernández y sus cómplices se llevaron al exterior se habrá disuelto.

Todavía estamos a tiempo de dar vuelta la situación, pero lograrlo requerirá de un monumental esfuerzo de todos y cada uno de nosotros, que deberemos hacernos cargo de vigilar, con mayor intensidad y profesionalidad, el correcto resultado de la voluntad popular. Es indispensable que quienes pensamos en el bien de la República salgamos a la calle a convencer, uno a uno, de concurrir en octubre a quienes se abstuvieron de votar el domingo pasado, y a nuestros amigos que residen en el exterior a hacerlo en los respectivos consulados.

Como sugerencia a los equipos electorales del oficialismo, recomiendo que quienes ejerzan la función de fiscales generales en las escuelas del Conurbano, sean aguerridos y jóvenes abogados, capaces de responder legalmente a cada una de las situaciones conflictivas que se presenten, y a no dejarse intimidar por las actitudes patoteriles que tanto se vieron el domingo; además, se deberá duplicar su cantidad, pues si sólo hay uno por escuela, le resultará imposible controlar la totalidad de las mesas cuando, además, deberá ocupar un lugar en ellas cada vez que uno de sus fiscales lo necesite.

Los fiscales de mesa, dos por cada una el día completo, deberán ser preferiblemente vecinos de la zona, para facilitar el trato con los votantes, tal como hicieron los “colegas” del Frente para Todos y de la izquierda, y más jóvenes que los que trabajaron el domingo, para evitar el natural cansancio que afectó a los mayores. Y el equipo de abogados “circulante” por los distritos, deberá ser escogido entre los de mediana edad, duchos en lides electorales, y con el coraje personal necesario para superar los climas hostiles que, seguramente, deberán soportar.

Nada se ha perdido aún, y el proceder del Padre de la Patria, que hoy conmemoramos, debe transformarse en un ejemplo concreto para quienes estamos seguros de estar librando “el buen combate”, tal como lo describió Paulo de Tarso, con su misma fe.

BsAs, 17 Ago 19