viernes, 13 de mayo de 2022

¿Otro cuento chino de la Putina?

 



 

¿Otro cuento chino de la Putina?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 837)

 

“Si haces que los adversarios no sepan el lugar y

 la fecha de la batalla, siempre puedes vencer”.

 Sun Tsu

 

Antes de entrar en materia, me parece oportuno recordar a Cristina Fernández, que hizo una rara apología del régimen capitalista de partido único de China, que allí a los corruptos literalmente los matan; como quizás lo ignore, le recomendaría no pensar en Beijing o Shanghai como exilios dorados, no vaya a ser que pase a engrosar la lista de condenados. Y también que su mentor, Vladimir Putin, además de vendernos carísimas y mundialmente rechazadas vacunas que tantos negociados permitieron a funcionarios y dueños de laboratorios argentinos, sencillamente asesina, en cualquier país, a sus ex-cómplices en el saqueo monumental que siguió a la implosión de la Unión Soviética. ¡Otro eventual refugio peligroso para ella!

 

Pero volvamos ahora a la mesa de arena nacional, en la cual Alberto Fernández, renovando sus patéticas credenciales como visitante oficial a Europa, modificó desvergonzadamente su posición geopolítica sobre la sangrienta invasión de Rusia a Ucrania e, inclusive, sobre China, habló públicamente de asuntos internos, criticó a la oposición, se disfrazó de rupturista con el kirchnerismo y anunció que aspira a la reeleción, de todo lo cual, como siempre, se arrepintió un día después. De todas maneras, ¿con qué capital intentaría repetir su mandato si su imagen y su intención de voto son aún más negativas, si cabe, que las de su jefa?

 

 Durante su periplo turístico e inútil llegó a afirmar que tendrían que irse los funcionarios que no se alinearan con su “política económica” (¿será lo mismo que el plan plurianual, tan anunciando como inexistente?), en especial los vinculados al área energética; éstos -el Secretario (Darío Martínez), el Subsecretario (Federico Basualdo) y los titulares de Enargas (Federico Bernal) y del ENRE (Soledad Manín), todos integrantes de La Cámpora, le respondieron ausentándose de las audiencias públicas donde se discutían los aumentos tarifarios de la luz y el gas. ¿Qué hará ahora el MemePresidente, que hace tiempo dejó colgado del pincel a su tan adorado Ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando éste intentó expulsarlos del Gobierno?

 

El título de esta nota se refiere a una duda que me corroe: ¿otra vez Cristina Kirchner intentará vendernos gato por liebre? ¿Se están disfrazando ella y su pibe de los mandados de policía bueno y policía malo, como tantas veces han hecho? No tenemos que perder de vista un tema central: la amoralidad de la jefa de la asociación ilícita que nos gobierna (no digo “inmoralidad”, pues hacerlo supondría que sabe qué es la moral y prefiere faltar a sus mandatos, cuando en realidad ignora por completo qué significa). Tampoco es cuestión de desconocer su perversa, pero admirable, genialidad política, de la cual partir en dos el bloque oficialista en el Senado para robar a Luis Juez su silla en el Consejo de la Magistratura fue sólo el más reciente botón de muestra.

 

Si el enfrentamiento entre el MemePresidente y la PresidenteVice sólo fuera un nuevo truco de prestidigitación, Cristina tiene un aliado fundamental: Juntos por el Cambio. A pesar del denodado esfuerzo que están realizando las fundaciones que han armado los partidos que integran la alianza para preparar y consensuar planes de gobierno, las disputas públicas entre sus líderes, sobre todo porque se trata de aspiraciones personales para unas elecciones que ni siquiera tenemos la certeza de que se realizarán antes de un monumental estallido social, actúan como fuelles para aumentar el fuego electoral del oficialismo. Cuando digo esto, me refiero a que, con estos índices de inflación que, anualizados, ya superan el 80%, estamos peligrosamente cerca de una hiper; ¿resistirá esta sociedad, tan golpeada y con una inédita pobreza, volver a caer pacíficamente en ella?

 

En el breve espacio restante debo anotar dos hechos. El primero fue la actuación del Ministerio de Defensa en el pleito que los falsos mapuches iniciaron contra el Estado para quedarse con 180 hectáreas de la Escuela de Montaña del Ejército, donde dejó vencer el plazo de apelación y así dio firmeza al fallo que concedía ese disparate monumental. La asquerosa frutilla del ese postre la puso la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, que reivindicó a los “pueblos originarios” calificando al Presidente Julio A. Roca como criminal por su Campaña al Desierto.

 

Esa actitud del Ministerio conducido por Jorge Taiana, con amplio pasado en las organizaciones subversivas financiadas y entrenadas por Cuba, Líbano y Argelia, que ensangrentaron a la Argentina en los 70’s, es un nuevo paso en el camino de venganza contra las fuerzas armadas que, si bien lleva casi cuarenta años, tomó trágico vuelo de la mano del fundador de la asociación ilícita claramente organizada por la familia Kirchner para saquear el país hasta la extenuación.

 

Y el segundo es la recomendación que hizo la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires a los tribunales inferiores en el sentido de moderar la aplicación de las prisiones preventivas para aliviar la superpoblación en las cárceles y comisarías bonaerenses, con el argumento de que se trata de penas anticipadas. Más allá de enfrentarnos a una renovada “puerta giratoria” para incrementar los índices delictuales, pregunto a esos señores jueces qué opinión tienen sobre las prisiones preventivas que mantienen en la cárcel, por lapsos que superan los quince años, a los cientos de militares encausados porque “debieron saber lo que ocurría” y, a partir de esa suposición, haber violado los derechos humanos de los asesinos terroristas.

 

Bs.As., 14 May 22

 

 

 

 

sábado, 7 de mayo de 2022

"Argen-crania"

 



 

"Argen-crania"

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 836)

 

“Porque la fidelidad eterna es inhumana, y la traición, humana”. Jo Nesbø

 

Por primera vez, después de ochocientas treinta y seis semanas, no pude escribir mi columna y enviarla a tiempo; ayer a la madrugada, murió un amigo del alma, compañero desde los seis años en el colegio, en la universidad y socios en el estudio profesional, todo a lo largo de setenta años. Alejandro Maglione, que de él se trata, dejó un vacío enorme en nuestras vidas. Disculpas, entonces, por esta demora.

 

Reconozco que hacer un parangón entre lo que sucede en la Argentina y la criminal invasión de Rusia a Ucrania puede parecer de muy mal gusto, pero Cristina Kirchner imita a su admirado Vladimir Putin en sus bombardeos sobre la población civil, cuando ataca con sus milicias vociferantes al lamentable Alberto Fernández, el títere al que ella misma entronizara. Tal vez lo haga de modo menos luctuoso, aunque su rastro político está señalado por la sangre de muchos adversarios o confidentes, pero también aquí son los ciudadanos comunes quienes pagan la factura de la descarnada lucha en la cima del poder, y lo hacen con inflación, pobreza, falta de educación y de salud y, sobre todo, con la destrucción de cualquier sueño de progreso.

 

La virulencia de los embates que nuestra subdesarrollada emperatriz emprende cada día, sea a través de sus propias cartas públicas y tuiters, sea enviando a personajes tan siniestros como su hijo Máximo Kirchner, Hebe de Bonafini y Fernanda Vallejos a apretarlo e insultarlo sin piedad (lo llamaron “okupa” de la Casa de Gobierno-, son de tal magnitud que todos han comenzado a preguntarse qué busca en realidad. ¿Sólo la rendición incondicional del PresidenteMeme, entregando a sus ministros más preciados (Martín Guzmán, Matías Kulfas, Santiago Cafiero, Juan Zavaleta y Claudio Moroni) y aceptando la radicalización populista de su gobierno, o directamente su renuncia, como pidió Andrés Larroque?

 

Hasta hoy, pensaba que la respuesta sería la primera, ya que la otra implicaría que la Putina, al asumir la Presidencia, debiera pagar personalmente las consecuencias del estrepitoso fracaso de la gestión que ella misma provocara con sus vetos y sus quinta-columnistas, y preservarse en su bastión electoral –el Conurbano bonaerense- para ser candidata a Senadora el año próximo y, aunque fuera electa por la minoría, conservar sus fueros para evitar ir presa de inmediato. Pero ahora el panorama que las encuestas reflejan casi unánimemente sugieren que, por el avance hasta hace poco inimaginable de Javier Milei, el Frente de Todos (o como se llame entonces) podría quedar relegado a un tercer puesto allí.

 

Es cierto que, si dudara, siempre podría encabezar la lista de candidatos a Diputados que, aunque implique un demérito, la salvaría de ese dramático y casi seguro desenlace carcelario. Sin embargo, no debería olvidar que su cómplice, Julio de Vido, fue desaforado por sus pares y terminó en prisión; esa probabilidad, con la renovación de esa cámara que se producirá en diciembre de 2023, sería mayor.

 

Me sorprendió, por la falta de substancia real, el discurso político con que, disfrazado de clase magistral, nos ametralló Cristina Kirchner durante una hora y media desde Resistencia, Chaco; se había generado una gran expectativa política, porque todos suponíamos que lanzaría una bomba neutrónica sobre Alberto Fernández.

 

Sin embargo se limitó a reiterar sus tópicos habituales y los lugares comunes a los que nos tiene acostumbrados: la infinita genialidad de los gobiernos de su marido y de ella misma, su irresponsabilidad en el estado calamitoso en que se encuentra la Argentina pese a haberla gobernado durante dieciséis de los último veinte años, su “generosidad” al haber elegido a Alberto Fernández a pesar de cuánto había despotricado éste en su contra desde que dejó de ser su Jefe de Gabinete en 2008, la Corte Suprema y la Justicia que la persigue con su lawfare y la complicidad de los “medios concentrados”, la maldad de los empresarios y del carísimo FMI, la insensibilidad de la oposición al plantear ahora la necesidad de la boleta única electoral en lugar de preocuparse por los problemas reales de la ciudadanía, la enumeración de las habituales falsedades económicas y la tergiversación de la historia. Tal vez las únicas novedades fueron la desorbitada ponderación al capitalismo chino (olvidó que las vacunas que nos obligó a comprarle no funcionaron, como lo probó el aislamiento de Shanghai, como tampoco las rusas, de su aliado Putin) y, sobre todo, que incluyó en su descripción del desastre económico al actual gobierno, que ella diseñó, integra y torpedea sin pausa.

 

La semana próxima, con el MemePresidente ausente por un viaje meramente turístico que realizará a Alemania y España, la envejecida, pintarrajeada e impotente emperatriz estará a cargo del Ejecutivo. En ese período se conocerá el alto índice de inflación, que agravará el mal humor social y dará renovado aliento a las protestas, y se producirá la reputada “marcha federal piquetera”, que organizó la izquierda trotskista y paralizará a la ciudad de Buenos Aires durante tres días. ¿Qué hará ella al respecto, sentada en el sillón de Rivadavia, cuando miles de militantes ajenos al Frente de Todos/Unión Ciudadana –ese nuevo adefesio que inventó para birlar a la oposición un sitial en el Consejo de la Magistratura- estén frente a la Casa Rosada? Y con respecto a los ministros que tanto detesta, y ya que dispondrá de los resortes institucionales necesarios, ¿ordenará su inmediata cesantía?

 

Bs.As., 7 May 22

viernes, 29 de abril de 2022

Buenas, pero insuficientes, noticias

 


Buenas, pero insuficientes, noticias

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 835)

 

“El precio de la libertad es su permanente vigilancia”.

 Thomas Jefferson

 

No ignoro que lo que sucede en la Justicia, pese a su esencial importancia institucional y republicana, nada tiene que ver con las cotidianas preocupaciones de la sociedad, cuyas prioridades lamentablemente se reducen a sobrevivir y, en el caso de la clase media, evitar caer en la pobreza donde ya está la mitad de la población del país, a pesar de tratarse, en muchos casos, de trabajadores registrados y con salarios asegurados. Para entender mejor la situación en que se encuentra la Argentina, basta con decir que sólo el 10% más alto de la pirámide social tiene ingresos que superan los US$ 500 ($ 100.000.=) mensuales; ¿se los puede llamar ricos?

 

Sin embargo, esta semana se produjeron algunos hechos sumamente positivos que pasaron por debajo del radar ciudadano, tanto en Tribunales y el Consejo de la Magistratura cuanto en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, donde están matriculados todos los profesionales habilitados para ejercer en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en los juzgados federales de todo el país.

 

El Presidente de la Corte Suprema asumiera, pese a la ofensiva en contra de Cristina Fernández y los bastardos senadores que tanto miedo le tienen, asumió la Presidencia del Consejo, el organismo que, además de administrar el Poder Judicial, designa y destituye a los jueces nacionales y federales. Horacio Rosatti, de él se trata, tomó juramento a los consejeros que resultaron electos por los jueces, los académicos y los abogados; los legisladores tienen sus designaciones cuestionadas en la Justicia. En su primera reunión, y por unanimidad, excluyó de un concurso para ascender a Casación al corrupto Juez Federal de Mendoza,

 

El Senado, después de la jugarreta de la PresidenteVice que dividió el bloque oficialista del Frente para Todos y creó uno nuevo –Unión Ciudadana- al que atribuyó la condición de segunda minoría, le robó a Luis Juez ese cargo y, en su lugar, designó a Claudio Doñate quien, amén de ser un soldadito incondicional de la emperatriz hotelera, no reúne los requisitos mínimos –ocho años de ejercicio como abogado- que el reglamento del Consejo impone. A la inversa, la nominación de la Diputada Roxana Reyes, perteneciente a la UCR, fue denunciada por el oficialismo. Aún logrando sentar a Doñate, el kirchnerismo sólo logrará empatar el número de consejeros, lo cual garantiza la paralización del ente hasta noviembre, cuando todos los cargos deberán ser renovados; la futura integración no promete felicidad a Cristina Fernández y sus ansias de impunidad.

 

Ello así por cuanto las elecciones celebradas en el Colegio de Abogados mencionado más arriba dieron el triunfo a una lista de unidad, encabezada por Ricardo Gil Lavedra, que reunió a todos los letrados que se identifican con las diferentes variantes de la oposición al Gobierno; léase como se lo haga, expresa el hartazgo social por la rampante corrupción y el descomunal saqueo al que ha sido sometido el país, cuyos responsables no están presos porque aún gozan de fueros y privilegios que prolongan, indefinidamente, los juicios en que están imputados.

 

Otro signo positivo de los tiempos actuales se dio el jueves cuando, tardía (tres años de demora) y tímidamente, la Corte Suprema concedió al Tribunal Oral que deberá juzgar la “Causa Cuadernos” el derecho a contratar tres secretarios letrados adicionales para acelerar el trámite. Ese gigantesco proceso tiene más de 120 acusados, entre funcionarios de todo nivel y empresarios, muchos de los cuales se “arrepintieron” y confesaron haber recibido o pagado enormes coimas en efectivo, la mayor parte de las cuales era entregada en bolsos en el domicilio particular de la familia Kichner, en la esquina de Juncal y Uruguay, recibidos por Daniel Muñoz, el fallecido secretario del fundador de la dinastía de ladrones.

 

En otro campo, o sea, en la oposición política, también hubo novedades, muchas preocupantes. Desconectada por completo de la realidad en la que está sumergida la sociedad, o sea, sus votantes, se ha puesto a discutir agriamente el sexo de los ángeles, traducido en candidaturas para las elecciones que tendrán lugar dentro más de un año. El factor Javier Milei, con su sorprendente crecimiento en las encuestas y la discusión por su incorporación a Juntos por el Cambio, se ha transformado en una disrupción en la voluntad de la alianza de mantenerse unida hasta entonces; lo más raro es que el líder libertario, al menos por ahora, no ha manifestado ningún interés en ese sentido.

 

El propio Presidente de la UCR, el Gobernador jujeño, Gerardo Morales, que es quien más se opone a esa imaginada incorporación, quedó en medio de una situación que puede llevar al hundimiento de sus aspiraciones de presidir el país el año próximo. Su interés en la elección de un Juez federal con competencia electoral en Jujuy, y la oscura negociación que, dicen, habría llevado adelante para facilitarla con su amigo y socio provincial, el aceitoso Sergio Massa, actual Presidente de la Cámara de Diputados e integrante de la despareja trilogía que llegó al poder en 2019, ha hundido aún más el muy escaso prestigio del que gozaba.

 

Pero si la oposición no toma urgente conciencia de las necesidades reales de la sociedad y le propone ya mismo soluciones para ellas, llevándole la esperanza de un futuro mejor y alcanzable, la probabilidad de un violento estallido, impulsado por la inflación y por el consecuente deterioro del poder adquisitivo, que será infiltrado por agentes vandálicos del castro-chavismo y del narcotráfico, será cada vez mayor.

 

Bs. As., 30 Abr 22

viernes, 22 de abril de 2022

Cunde el pánico

 


Cunde el pánico

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 834)

 

“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”,

 Albert Camus

 

Lamento, seriamente, haber acertado en mi pronóstico acerca de la presunta opción que tenía Alberto Fernández entre independizarse de Cristina Fernández o someterse en forma definitiva a su voluntad, que enuncié la semana pasada. El MemePresidente confirmó que es un cobarde pusilánime al negarse a despedir a los miembros de La Cámpora que manejan las principales cajas del Estado y, sobre todo, al encabezar el acto de lanzamiento (¡otra vez!) del futuro gasoducto “Néstor Kirchner” (¡otra vez!) rodeado por el Secretario y el Subsecretario de Energía, a quienes Martín Guzmán, el Ministro de Economía del que teóricamente ambos dependen, intentó en vano echar varias veces del Gobierno.

 

Si no fuera tan trágico, resultaría sólo ridículo que la ocasión sirviera para conmemorar un nuevo aniversario de la creación de YPF, también presidida por un camporista, la compañía utilizada por el kirchnerismo para saquear al país, sacrificando en el camino el autoabastecimiento energético, que tanto dinero costó con la expropiación de su 51% y que, ahora, permitirá a Cristina hacerse con varios miles de millones de dólares más cuando la Juez Loretta Preska, de Nueva York, falle contra la Argentina en el pleito que sus testaferros instauraron por los buscados defectos de ese proceso. Todo lo conté hace casi cuatro años, en la nota “Cristinita, ¿otros US$ 5000 millones?” (https://tinyurl.com/bdej2bs2).

 

La viuda de Kirchner, que podría haber sido musa de Camus, patéticamente sacó otro conejo de la galera pero se lo ve viejo y desdentado. La sorpresiva división del bloque del Frente de Todos en el Senado, que ejecutó para robarle a Juntos por el Cambio una silla en el Consejo de la Magistratura, dejó expuesto cuánto pánico siente la PresidenteVice. No es para menos, ya que cuanto intentó para lograr la impunidad para sus múltiples crímenes (“democratización” de la Justicia, reforma de la ley que regula la Procuración General, cobertura de juzgados claves con jueces militantes, etc.) y la absolución de la historia, terminaron en sonoros fracasos. Su propuesta de ampliar la Corte a nueve miembros tendrá igual final ya que, si bien puede imponerla en la Cámara alta, no obtendrá allí la mayoría especial necesaria para designar a quienes deban ocupar las nuevas sillas.

 

La política se ha inmiscuido en el Poder Judicial, socavando así uno de los tres pilares sobre los que está asentada la República. Ese pecado lo cometieron todos los gobiernos y partidos desde que el Consejo de la Magistratura fue creado en la reforma constitucional de 1994; basta recordar las recientes elecciones de consejeros de los cuatro estamentos (legisladores, jueces, abogados y académicos), en las cuales se expuso, como atracción e incentivo para los electores, la filiación de cada candidato. Las nefastas consecuencias que esto produce se ven, por ejemplo, en la permanencia del Juez Federal Walter Bento, de Mendoza, procesado por infinidad de delitos pero protegido por el kirchnerismo en el organismo.

 

Atribulada por el terrible deterioro de su situación personal y por la falta de futuro que ve en sus hijos, la sociedad no sabe qué es y qué función cumple ese Consejo, que, además de administrar al Poder Judicial, designa y remueve a los jueces; sin embargo ése es el campo donde se está librando la actual y crucial batalla entre la República y la dictadura, entendida ésta como la concentración del poder en manos del oficialismo, que la busca tanto para garantizar la impunidad de la emperatriz hotelera cuanto para imponer un modelo socio-económico similar al que padece Venezuela. Para comprobarlo basta con observar cómo se comporta el Gobierno en todos los foros internacionales en los cuales ampara, con su voto o su abstención, a los émulos regionales de Nicolás Maduro, como Daniel Ortega, en Nicaragua, y Miguel Díaz-Canel, en Cuba, o con el asesino Vladimir Putin; es más, ni siquiera ha tenido la elemental decencia de condenar la salvaje invasión de Rusia a Ucrania, donde éste comete terribles crímenes de lesa humanidad.

 

Por lo demás, las probabilidades del kirchnerismo de ganar las próximas elecciones disminuyen diariamente, al ritmo del crecimiento de la pobreza causado por la desatada inflación, originada en el descomunal gasto público, que se financia con la emisión descontrolada de papelitos de colores. Es una gran herramienta del Gobierno para reducir sus obligaciones, en especial las derivadas del sistema previsional, quebrado por la populista e irracional decisión de jubilar a millones de personas que no aportaron, pero la deuda de la Argentina (US$ 416,000 millones), especialmente en Leliq y en bonos atados a la inflación o al dólar, alcanza ya niveles estratosféricos.

 

Esta tarde de sábado, a las 1500 horas, llegará a la Plaza de Mayo la protesta de todo el universo agropecuario contra la inicua persecución que sufre, encarnada en la expoliación masiva de sus ingresos, que será acompañada –no lo dudo- por una enorme manifestación cívica; la ciudadanía concurrirá para gritar que está harta de la proliferación de impuestos confiscatorios, la dilapidación de los recursos públicos, la rampante corrupción en todos los niveles del Estado, la inseguridad, la falta de educación, la inicua pretensión de controlar a la Justicia y la impunidad que pretende Cristina Fernández. Es decir, hoy se vivirá en la capital de la República algo similar a lo que ocurrió cuando se intentó imponer la famosa Resolución 125, en plena guerra contra el campo.

 

Bs.As., 23 Abr 22

lunes, 18 de abril de 2022

Entrevista de la Fundación Atlas

 Entrevista de la Fundación Atlas

https://fb.watch/ctDs1aAb76/ 

viernes, 15 de abril de 2022

La crucifixión de Alberto

 


La crucifixión de Alberto

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 833)

 

“Estoy convencido de que no es posible emitir un juicio

 sobre la actualidad en el vacío de todo valor moral”.

 Juan Archibaldo Lanús

 

LLevo muchos años intentando entender qué sucede en la Argentina, pero confieso que pocas veces ví algo de tal bajeza moral como lo que presencié el martes, cuando Cristina Fernández inauguró las sesiones de la EuroLat, el encuentro anual de legisladores europeos y americanos. No solamente lanzó un destructivo misil contra su propia criatura –el Presidente, Alberto Fernández- sino que utilizó ese atril internacional para despotricar contra la Constitución Nacional y la división de poderes, el capitalismo, la OTAN, el FMI, la Justicia y el ex Presidente Mauricio Macri.

 

La horrorosa frutilla de ese incomible postre autorreferencial fue el recuerdo de los varios procesamientos por corrupción que le dictó el Juez Claudio Bonadío, atribuyendo su fallecimiento a Dios actuando como instrumento de su venganza personal. Una claque militante no cesaba de vitorearla (“Lo peor de parte de una sociedad manipulada por la política, es ver a pobres defendiendo a los ricos culpables de su pobreza”, escribió Paulo Coelho) y fue consentida hasta la humillación por quienes presidían el evento, que festejaban con risas cada disparate que salía de su boca.

 

El ya violento rol opositor asumido por la Vicepresidente, inventora del adefesio institucional que nos gobierna, pone a Alberto Fernández ante una presunta disyuntiva: se independiza de la tutela de su jefa y despide a todos los funcionarios camporistas, que traban la gestión cotidiana mientras roban sin medida desde las cajas más nutridas del Estado (IEASA, YPF, Aerolíneas Argentinas, PAMI y ANSES) o confirma que es sólo un muñeco de papel maché, permanentemente manipulado por Cristina, y entrega a sus más preciados ministros, como ella le exige. Y digo que se trata de una presunta opción porque sabemos que carece de coraje para tal enfrentamiento: es un cobarde, además de un mentiroso consuetudinario.

 

Sigo pensando que ella no está dispuesta a poner la cara en primer plano y pagar el enorme costo político del monumental ajuste que, ante la negativa a ejecutarlo, le será impuesto por el mercado. El kirchnerismo se enfrenta a un actor complicado en el escenario que su pater familiæ, don Néstor (q.e.p.d.), controlaba a la perfección: la calle; ahora, todos los días los miserables, explotados por ladrones oficialistas y opositores, la ocupan y liman el escaso apoyo que aún mantiene el Gobierno.

 

La  fenomenal inflación (6,7%) –en realidad, la depreciación del peso- registrada en marzo, que en alimentos llegó a 7,2%, está royendo el núcleo duro de votos que le permitió, oculta detrás de la figura empaquetada como contemporizadora de su empleado, regresar al poder en 2019. En la medida en que gran parte de ese fenómeno se debe a la falta de confianza pública en quienes nuestra estupidez colectiva ha puesto a cargo de los destinos del país, todos los pronósticos indican que resultará imposible domarlo mientras no se produzca un verdadero cambio en la cabeza del Ejecutivo, y no es precisamente Cristina quien podría encarnarlo; si ella asumiera la Presidencia, seguramente todos los problemas se verán agudizados por su populismo y se tornarán aún más inmanejables.

 

Los propios fieles de la emperatriz hotelera están migrando hacia la izquierda trotskista (lo cual genera ya preocupación en la industria, que ve cambiar de actitud a las comisiones internas de sus trabajadores) y también, en cierto modo sorprendentemente por su condición social, hacia el partido libertario que encabeza Javier Milei. Ello significa que, lejos de cerrarse, la grieta que enfrenta a nuestra sociedad tenderá a profundizarse y ese enfrentamiento, como hemos visto en otros países de la región –lo sucedido en La Paz, Santiago, Bogotá y Lima, son claros ejemplos-, podría ser manipulado por los agentes castro-chavistas a los que la intencionada falta de control migratorio ha permitido instalarse aquí. ¿Cuántos cientos de presuntos médicos cubanos, en realidad activos miembros de los servicios de inteligencia, ingresaron al país bajo la protección del Instituto Patria y de Axel Kiciloff?, ¿cuántos se han quedado?

 

Un amigo, a quien todo el universo político califica como el mayor “conurbanólogo” del país, ratifica que en los pliegues profundos de la más extrema miseria se ocultan, desde hace tiempo, personajes provenientes del Sendero Luminoso peruano, de las FARC y ELN colombianos, del MIR y del FPMR chilenos, a todos los cuales se ha visto actuar a ambos lados de la frontera en la violencia pseudo-mapuche. A ellos habrá que sumar, si se desencadena un conflicto social, no descartable por el deterioro del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones y de la inexistencia de una expectativa de mejor futuro, al PCC brasileño, a los cárteles del narcotráfico y sus sicarios, a los barrabravas de alquiler, al “Vatayón Militante” y a los asesinos liberados de nuestras cárceles con la excusa del Covid.

 

Lamento enormemente ser tan duro en esta época del año que, por la confluencia temporal de la Pascua cristiana, del Pésaj judío y del Ramadán musulmán, debiera ser un momento de paz y reflexión para todos, pero la realidad y el deterioro cotidiano de nuestra situación no nos permite tomarnos un respiro y recuperar el optimismo. A pesar de todo, deseo fervientemente que tenga una feliz Pascua de Resurrección (Jag Sameaj o Ramadán murabak, si fuera el caso) con todos los suyos, y que el Dios común de todos nosotros, cualquiera sea la forma en que lo nombremos, sea compasivo con esta triste Argentina que nos toca vivir y le permita a nuestra generación, que ya se está yendo, recuperar un país mejor para dejar a nuestros hijos y nietos.

 

Bs.As., 16 Abr 22

viernes, 8 de abril de 2022

¿Está preparado el helicóptero?

 


¿Está preparado el helicóptero?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 832)

 

“No es lo mismo ser profundo que haberse venido abajo”.

 María Elena Walsh

 

Desde cualquier margen de la grieta en que nos encontremos, la inquietud se reduce a los porcentajes de probabilidad que asignamos a que Alberto Fernández complete su período constitucional. El debate puede sintetizarse así: ¿se justifica esperar hasta diciembre de 2023 con tal de conservar la institucionalidad o sería mejor acortar la agonía en que la incapacidad, la impericia, la ignorancia y la soberbia del Gobierno han sumido a la sociedad, que lo paga con desbordada inflación, caída en el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, inexistencia de inversiones, insoportable gasto público, loca emisión monetaria, irrefrenable endeudamiento, lluvia de impuestos, crisis energética, miseria y hambre?

 

Como sabemos, la sutileza nunca caracterizó a Cristina Fernández, quien regaló públicamente a Alberto “Diario de una temporada en el quinto piso”, el libro en que Juan Carlos Torre que relata los avatares de la gestión económica de Raúl Alfonsín, que debió entregar el mando a Carlos Menem, con seis meses de anticipación y en medio de una hiperinflación. A diferencia del mayor logro de su segunda presidencia, cuando cebó con éxito la bomba que explotó en manos de Mauricio Macri, hoy ella ve con desesperación que la arena se escurre, implacable, en el reloj que mide su futuro. Con una inflación que se estima para este año entre 60 y 70%, con una desacostumbrada (para el kirchnerismo) y creciente conflictividad social callejera, con menguantes imágenes e intención de voto de todos los eventuales candidatos de su espacio político, no parece factible que su proyecto dinástico de saqueo e impunidad pueda subsistir.

 

Sin embargo, y tal como hizo frente al acuerdo con el FMI, busca despegarse de las consecuencias de una gestión distinguida por la inexistencia de coordinación entre los funcionarios, por el loteo del Estado y sus cajas entre las facciones del Frente para Todos y, sobre todo, por los males que acarrea el haber entregado la lapicera a Alberto Fernández reservándose la tinta. No contribuye a generar expectativas favorables la notoria declinación física y mental del inquilino de la Casa Rosada, que se suma a su resignación a no independizarse y asumir el poder que debiera acompañar al cargo; hoy, todo sus esfuerzos se reducen a evitar que las balas del Instituto Patria y de La Cámpora volteen a algunos de sus ministros, en especial, Martín Guzmán, Matías Kulfas y Santiago Cafiero.

 

En ese de por sí confuso panorama, las extorsionadoras organizaciones sociales, esas que lucran administrando la más abyecta pobreza y la alquilan a las diferentes tribus oficialistas, quizás buscando un muerto que apure los tiempos, amenazan con incrementar los piquetes y acampes que la ciudadanía, siempre hipócrita, exige impedir pero a la vez rechaza que se repriman con la ley en la mano. Al respecto, no conviene olvidar los dramáticos sucesos de Bolivia, Perú, Colombia y Chile cuando las protestas populares por los aumentos en el transporte o en la inflación fueron infiltradas por terroristas anarquistas que destruyeron ciudades y sistemas políticos.

 

Como el que más, quisiera ver fuera del gobierno y en la cárcel a esta ponzoñosa yunta, que tanto daño económico, cultural, educativo, social, geopolítico y, sobre todo, moral han causado a un país que ya venía barranca abajo, pero creo que debemos apretar los dientes y exigir que permanezcan en sus cargos hasta el final de sus mandatos; ya habrá tiempo después para ajustar las cuentas. Estoy convencido que permitir a Cristina renunciar y huir no hará más que convertirla en víctima de una supuesta conspiración de la derecha y facilitarle un regreso más dañino aún; Evo Morales (en Bolivia), Luiz Inácio Lula da Silva (en Brasil), Hugo Chávez (en Venezuela) y, aunque no lo hayan logrado, Rafael Correa (en Ecuador) y Fernando Lugo (en Paraguay), son claros ejemplos de esta conducta. Tal vez así podamos enterrar de una vez por todas al populismo suicida que nos ha llevado a esta tan prolongada decadencia; y digo sólo ‘tal vez’ porque ha calado muy hondo en la mentalidad popular y resultará muy arduo que la sociedad acepte el costo de erradicarlo.

 

El kirchnerismo, a través del hijísimo Máximo, Axel Kiciloff, Roberto Feletti, Oscar Parrilli, Federico Basualdo (Subsecretario de Energía), Horacio Verbitsky o Fernanda Vallejos (economista), parece cada vez más decidido a domesticar totalmente a Alberto Fernández u obligarlo a renunciar, y ello hace necesario recordar qué prevé la Ley de Acefalía (N° 25.716) para la eventualidad en que se vea impedido de ejercer su cargo. La Vicepresidente completaría el período y, si ésta tampoco pudiera o quisiera, asumirían en este orden la Presidente Provisional del Senado (Claudia Ledesma Abdala), el de la Cámara de Diputados (Sergio Massa) o el de la Corte Suprema (Horacio Rossati), hasta tanto el Congreso, en Asamblea Legislativa, designe a un senador, diputado o gobernador como Presidente en ejercicio hasta que sean celebradas las elecciones.

 

¿Estará dispuesta Cristina Fernández a pagar personalmente el costo social que traerán los meses que faltan?, ¿para qué lo haría? Cambiemos triunfó en 2017, tuvo una acotada derrota en 2019 y revalidó sus méritos en 2021, y la composición del Congreso derivada de esas elecciones hace que todas sus tentativas para arrasar con la Justicia estén condenadas al fracaso; sabe que no podrá evitar las consecuencias penales de la monstruosa corrupción que practicó su familia desde los tiempos de los fondos fugados de Santa Cruz, y es consciente de su debilidad electoral. Entonces, sólo tendrá dos opciones: asumir la Presidencia, conservar la inmunidad de arresto e intentar, seguramente con éxito, ser electa Senadora en 2023; o b) fugar hacia alguno de los paraísos del socialismo del siglo XXI, un penoso destino para tan esplendorosa y riquísima emperatriz.

 

Bs.As., 9 Abr 22