viernes, 15 de enero de 2021

Miedo, ¿por qué?


 


Miedo, ¿por qué?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Los grandes criminales no están en prisiones

 sino en la cúspide de la sociedad”.

     Alexis Carrel

 

Cristina Fernández, casi como el coronel de Gabriel García Márquez, evidentemente no tiene quien le lea, al menos las encuestas. Si no fuera así, se habría enterado de los datos del último análisis de Poliarquía (https://tinyurl.com/y5kztlsb), que debieran preocuparla. Lo cierto es que hasta sus partidarios perciben, cada vez con mayor claridad, que al ánimo de su jefa no lo afectan las pésimas noticias de la pandemia y el fracaso del patriotero y corrupto show de las vacunas, la monumental crisis socio-económica que la irracional “cuareterna” provocó, la catástrofe educativa generada en complicidad con los gremios, el crecimiento exponencial de la pobreza y la indigencia, el desmadre de la inseguridad y la proliferación incontenible del narcotráfico y, ni siquiera, las permanentes violaciones a los derechos humanos que se han producido desde diciembre de 2019.

 

Muy por el contrario, muchos (13%) de esos fieles de antaño se han dado cuenta que su único objetivo es lograr la impunidad para los innumerables delitos que han cometido ella misma, sus hijos, sus testaferros y sus socios de todos los pelajes; cuando, cada vez que se levanta una piedra y aparecen millones de dólares robados, no pueden evitar recordar que esos billetes faltan de las arcas del Estado y que hoy servirían, si fueran repuestos, para aliviar las muchas penurias que padecen. En el camino, además y producto de sus desesperados intentos por lograrla y de los disparates discursivos de sus alfiles, aniquila toda posibilidad de que nuestro país reciba inversiones capaces de generar trabajo genuino y, ni siquiera, ayuda financiera para salir del pozo al que nos ha llevado.

 

Hoy, el escenario político podría resumirse diciendo que hay un oficialismo (el panperonista Frente para Todos) aterrado ante la figura de la PresidenteVice y, en la Provincia de Buenos Aires, de su hijo Máximo Kirchner, y una oposición que parece esencialmente ser incapaz de articular una gran coalición dispuesta a evitar que ella destruya definitivamente la democracia y la República, tal vez porque también la atemoriza. Pero, a la luz de de los últimos acontecimientos y cuanto nos dice esa encuesta, nada amerita que unos y otros padezcan ese inequívoco “síndrome de Estocolmo” frente a la secuestradora del poder.

 

Otro aspecto notable es que quienes por décadas han aplaudido las infames persecuciones y prisiones a los militares que vencieron a la subversión, lo hicieron bajo un lema repetido hasta el hartazgo: “memoria, verdad y justicia”; hoy los mismos, apurados por los plazos procesales y políticos que han comenzado a roer los talones de Cristina Fernández, lo han invertido e imponernos “olvido, mentira e impunidad”.

 

En ese inequívoco sentido, además de las maniobras para favorecer a los condenados Amado Boudou, Julio de Vido, Milagro Sala y tantos otros, va el Presidente Pinocho que, descaradamente, ha afirmado que va a “meter mano en la Justicia” y enviará al H° Aguantadero un proyecto de ley para crear una nueva instancia judicial que, según sus intenciones, se dedicará a tratar sólo los temas de las sentencias arbitrarias para aliviar a la Corte Suprema de parte de sus labores actuales. Que su mandante, la PresidenteVice, haya planteado nueve recursos precisamente por arbitrariedad ante la Corte -que ésta inexplicablemente aún no ha rechazado- no es una mera coincidencia.

 

Para sancionar su creación, el kirchnerismo cuenta con los votos necesarios en ambas cámaras pero, ya promulgada la ley y reglamentada con las recomendaciones de la comisión “Beraldi” –otra casualidad: es abogado de la quejosa- entrará en un sendero que, necesariamente, será muy largo y que puede extenderse más allá del actual período presidencial. Por supuesto, muchos plantearemos de inmediato la inconstitucionalidad del adefesio, y será la Corte, otra vez, quien deberá decidir.

 

Mientras tanto, si consigue los votos necesarios en el Consejo de la Magistratura (¿otra vez traicionarán sus miembros a la ciudadanía?), se abrirán los concursos para ocupar los cargos, y ese proceso suele llevar años; con sus resultados, se elevarán las ternas al Poder Ejecutivo para que elija a cada uno y, finalmente, el Presidente –quien quiera que sea entonces- enviará los pliegos al Senado, donde nuevamente se requerirán las mismas mayorías de las que el kirchnerismo carece, algo que le ha impedido desplazar al Procurador General, Eduardo Casal, y reemplazarlo por alguien más tolerante ante las dislates jurídicos de la insana ladrona.

 

Cristina Fernández, que no debe dormir muy tranquila por la noches aunque sea en su pacífico “lugar en el mundo”, está tan obsesionada con el negro futuro carcelario que la espera en un plazo que ve consumir diariamente, como pronosticaron sus fanáticos Hebe de Bonafini y Luis D’Elía, que ha perdido toda empatía con sus votantes, si es que alguna vez la tuvo. Nadie olvida sus espantosos y ridículos bailecitos en Plaza de Mayo mientras en Tucumán morían tantos, o el aturdidor silencio con que respondió a la tragedia de Cromañon, al crimen de Once y a las inundaciones de La Plata. Entonces, ¿por qué tenerle tanto miedo o siquiera un “miedito”, como supo recomendar alguna vez en su anterior reencarnación?

 

Bs.As., 16 Ene 21

viernes, 8 de enero de 2021

Corrección política, ¿a qué precio?

 


Corrección política, ¿a qué precio?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“La Historia no la escribe quien gana sino quien sobrevive”

 Fabiano Massini

 

Cuando enfrente hay tahúres violentos, que no hesitan al avanzar descaradamente contra la democracia y las instituciones de la República, ¿hasta cuándo debemos mantener los buenos modales y ser políticamente correctos?; ¿el miedo cerval a la PresidenteVice seguirá paralizándonos, como hace con el propio peronismo, los barones del Conurbano y hasta con los gobernadores?

 

El artículo 21 de la Constitución establece que todos estamos obligados a armarnos para defenderla, según las leyes que al efecto dicten el H° Aguantadero y el Poder Ejecutivo; o sea, para evitar que sea pisoteada por los inescrupulosos políticos y los ladrones, debemos esperar a que ellos mismos nos convoquen a hacerlo, algo verdaderamente kafkiano. Deberemos ser los argentinos de a pie quienes asumamos la responsabilidad, y el riesgo consecuente, de hacer frente a como dé lugar a este arbitrario régimen que se va convirtiendo rápidamente en despótico.

 

Hay que agregar que, si la situación socio-económica se sigue complicando, y seguramente lo hará, la desesperación de Cristina Fernández ante la probabilidad de volver a perder el poder la llevará a intentar un fraude monumental en las elecciones de este año, o a activar un autogolpe de Estado recurriendo a los presos liberados, los barrabravas, los sicarios del narcotráfico y hasta aquéllos asesinos terroristas de los 70’s que aún sobreviven enquistados en las entretelas del Gobierno.

 

Sabemos que, en la Argentina, el “largo plazo” es la semana próxima, por lo cual discutir cómo actuar ante las urnas dentro de tres años equivale a hacerlo sobre el sexo de los ángeles; en especial cuando, en ese lapso, la República que nuestros antepasados fundaron en 1853 habrá dejado de existir definitivamente. Cristina Fernández, con la aquiescencia del rastrero Presidente Pinocho, está demoliendo con prisa y sin pausa las instituciones de la Constitución y, mientras tanto, también destruye la economía con la clara determinación de convertir a los ciudadanos en nuevos pobres, exclusivamente dependientes de la dádiva estatal para sobrevivir, y transformarlos en cautivos clientes políticos; cualquier parecido con el régimen chavista de Nicolás Maduro no es una mera coincidencia.

 

En ese sentido van los descarados ataques al Poder Judicial y la Procuración General en los cuales quieren “meter mano”, la apropiación de todas las cajas del Estado y la dilución de los organismos de control, el desconocimiento de la propiedad privada, la gigantesca emisión y la incontrolable inflación, el congelamiento de las tarifas de la energía y de la salud prepaga, la intervención en las telecomunicaciones, la creación de nuevos y confiscatorios impuestos, los controles de precios, la imposición de la cuarentena más larga del mundo (con el cierre de tantas empresas, la pérdida de millones de puestos de trabajo y la masiva fuga de compañías internacionales), la destrucción de todo el aparato productivo, el capitalismo de amigos, la reedición de la demencial guerra contra el campo y la prensa libre y, peor aún, la catástrofe educativa que han generado los gremios kirchneristas con el tácito apoyo del genuflexo Gobierno.

 

Contra lo que muchos opinan, no hay en estas acciones ignorancia alguna sobre las reglas de la economía y de las consecuencias que de aquéllas se derivarán, sino que están perfectamente planificadas para lograr el establecimiento de una monarquía hereditaria y la impunidad de los innumerables delitos cometidos por la PresidenteVice y sus hijos.

 

En el orden geopolítico, la decisión del Instituto Patria, que ella comanda, está cerrando todas las puertas que, luego de una renegociación exitosa con el FMI, pudieran reinsertarnos en el mundo occidental y, de ese modo, convirtiendo a China en la única alternativa para financiar el monumental déficit que produce este Estado saqueado, tan caro e ineficiente. Basta recordar que, durante su mandato como Presidente, entregó a Xi Jinping una fracción de nuestro territorio para instalar una base militar que no reconoce la soberanía argentina y que ha obligado a nuestros vecinos a reinstalar hipótesis de conflicto armado; en el caso de Chile, la situación se agrava por la presencia, a ambos lados de la frontera, de comunidades pseudo mapuches dispuestas a lograr violentamente la independencia de su inventada nación y que aquí son patrocinadas por organismos y funcionarios públicos.

 

Ante ese negro panorama muchos nos preguntamos qué hacer para evitar ese cantado final y cómo impedir el éxito de ese nefasto proyecto populista y pobrista que avanza, que nos transforma en ranas en agua crecientemente caliente y que, como ya hemos dicho infinidad de veces, nos lleva a Venezuela sin escalas, adhiriéndonos a las también genocidas dictaduras de Cuba y  Nicaragua, con el apoyo de China, Rusia e Irán.

 

Los verdaderos hombres del campo –no la tímida y lábil Mesa de Enlace- nos están mostrando el camino de la resistencia y la rebelión civil, y también nosotros debemos volver a las calles a expresar nuestra indignación no sólo por la conducta del Gobierno sino por el pasivo comportamiento de la oposición, a la cual concedimos el 41% de los votos y que –con algunas conspicuas excepciones- permanentemente nos defrauda. Y, por supuesto, recurrir a todas las instancias internacionales para que nos ayuden y no consientan que aquí se cometan las mismas tropelías que hicieron tan tristemente famosos a los regímenes caribeños.

 

Bs.As., 9 Ene 21

viernes, 1 de enero de 2021

Un peor año




Un peor año

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Es preferible para los pueblos tener malas leyes con

 buenos jueces que buenas leyes con malos jueces”.

 Francesco Carnelutti

 

Este fin de 2020 llegó a la Argentina, como en todo el mundo, con casi nada que celebrar, salvo para quienes aún estamos vivos, que no es poco; en general, no se vieron las cañitas voladoras ni los atronadores petardos de antaño pero, en cambio, fue pródigo en escalofriantes estafas de la política y, sobre todo, de la Justicia a la ciudadanía de a pie.

 

La lista no puede ser más amplia: los reiterados ataques de la PresidenteVice al Poder Judicial y la Procuración General, los inauditos e ilegales privilegios previsionales otorgados a Cristina Fernández y a Amado Boudou, los beneficios veraniegos que éste obtuvo por la insólita curiosidad de un Juez, el regreso del carísimo (para los demás argentinos) capitalismo de amigos, el nuevo recorte a las jubilaciones, las originales moratorias impositivas concedidas a Cristóbal López y sus socios, la pobreza generalizada y la curiosa paz social para el kirchnerismo, la reiterada intervención estatal en la economía y el retorno del populismo extremo, la ideologización criminal de las relaciones exteriores y el peligroso abrazo estratégico con China, etc..

 

El H° Aguantadero sancionó la genocida ley de interrupción voluntaria del embarazo. Creí que los senadores de las provincias del norte, en especial, se opondrían a este adefesio asesino, pero resultó evidente que la fuerte presión del Ejecutivo consiguió conmover la voluntad de los gobernadores, y el Presidente Pinocho tuvo su lamentable logro. Ahora, sólo las acciones de inconstitucionalidad que muchos iniciarán, y jueces con los pantalones bien puestos, podrían detener esta injustificable locura.

 

Cuando comparé las acciones del Gobierno contra la industria de las telecomunicaciones con su conducta frente a YPF, no sabía que también avanzarían contra la eléctrica Edenor; todo el sector de energía quedó en manos, en esta extraña división de facultades, de Cristina Fernández, y las consecuencias de sus desmanejos populistas, que conocimos en el período 2003/2015, con la pérdida del autoabastecimiento, la necesidad de importar gas y electricidad, y los cortes permanentes de suministro, serán reeditadas en un año electoral, como el que ayer comenzó.

 

No respetará tampoco al sistema privado de salud, del cual la clase media depende. Ya es un objetivo primario, como lo demostró la resolución del Ministro de Salud que, publicada en el Boletín Oficial el miércoles por la mañana, autorizaba un muy magro incremento en las cuotas; la PresidenteVice puso el grito en el cielo y ordenó otra resolución, dada a conocer el mismo día por la tarde, que la dejó sin efecto. La conocida desvergüenza de Ginés González García tampoco ahora justificó su renuncia inmediata ante esta reacción que, obviamente, preanuncia que el pobrismo se extenderá a esa área.

 

Hubo algo bueno en la noticia del fallo judicial que ordenó que se paguen a Cristina Fernández dos jubilaciones de privilegio, a las cuales se adicionará su sueldo como Vicepresidente, algo totalmente prohibido por la ley, lo que originará que esta ladrona perciba un haber mensual de dos millones mensuales, sumada a una retroactividad estimada en cien millones, y todo ello exento del impuesto a las ganancias. Y lo bueno fue que se conociera el mismo día en que se sancionó la ley que excluye a la inflación del cálculo de los incrementos de las jubilaciones, en un país donde los expertos creen que superará el 50% este año. Fue tan sonoro el sopapo que propinó a la sociedad que le resultará difícil seguir manteniendo su relato.

 

La absurda curiosidad del Juez Daniel Obligado lo llevó al extremo de preguntarle al propio Amado Boudou, cuya condena quedó irreversiblemente firme por decisión de la Corte, dónde le parecía bien cumplirla, es decir, si quería permanecer en su lujosa mansión o volver a la cárcel. El magistrado, después de demorar un mes en tales diligencias, resolvió que regresara al penal pero, al hacerlo el último día hábil y sin ordenar su inmediata ejecución, permitirá al privilegiado delincuente seguir gozando de su mansión todo el verano, mientras también percibe su jubilación privilegiada.

 

Lo que más llamó la atención del mes de diciembre, marcado por un aumento sideral de la pobreza y de la indigencia, la presencia del hambre en las puertas de todas las ciudades, la creciente inseguridad, la inexistencia del año escolar y la consecuente deserción definitiva de tantos chicos, la caída en el poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones y la pérdida de puestos de trabajo, el cierre y la emigración de empresas, fue el atronador silencio de la calle. Con un gobierno no peronista, otro hubiera sido el cantar; basta recordar qué sucedió en diciembre de 2001 y Fernando de la Rúa tuvo que renunciar en medio de saqueos y muertes, o en 2017 cuando fue aprobada una reforma previsional muchísimo más favorable que la de hoy, y quince toneladas de piedras fueron arrojadas sobre la Policía.

 

En fin, lamento arruinarle tan a priori este 2021, pero no será mejor que el que ya vivimos. Sólo espero que hayamos aprendido, mientras nuestra vida se deteriora cada día, que la solución no la aquéllos que, con su afán por el poder y su falta de moral, nos han hundido en esta ciénaga infinita.

 

Bs.As., 2 Ene 21

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

La historia vuelve a repetirse …


 

La historia vuelve a repetirse …

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar”.

 Sun Tzu

 

Cuando Enrique Cadícamo escribió el tango “Por la vuelta”, no podía suponer que la Argentina sería esa “muñequita dulce y rubia” unida al protagonista por “ese mismo loco afán” que, lamentablemente, ya formaba parte del pasado. Sin embargo, el cuarto gobierno kirchnerista no sólo se resiste a la despedida sino que vuelve a insistir en los mismos ¿errores?

 

La reciente ley que dispuso la declaración de los servicios de Internet, televisión por cable y telecomunicaciones como servicios públicos, sujetos a regulaciones absurdas y la prestación básica universal de los mismos, constituye una injustificable intervención del Estado en uno de los mercados libres que eficientemente funcionaban en el país y remite a la historia de YPF, cuando don Néstor decidió apropiarse del 25% de la compañía y, para conseguirlo, nos dejó sin el autoabastecimiento energético, que tanto nos había costado conseguir. ¿Otra vez querrá la comandante suprema de la Patria quedarse no sólo con las coimas sino con las propias empresas?

 

Como recordará –en cualquier caso, las notas obran en mi blog- he escrito infinidad de veces sobre el tema y, últimamente, lo he vuelto a hacer motivado por el pleito que tramita en Nueva York, iniciado por Burford Capital contra el Estado argentino, que podría llegar a costarnos la friolera de US$ 15 mil millones. La razón de mi insistencia radica en que sospecho que detrás del “fondo buitre” sigue estando la familia Eskenazy, testaferro de los Kirchner en la anónima compañía australiana dueña aún de ese 25%.

 

Con la irracional excusa de la necesaria gratuidad de los servicios de Internet y comunicaciones para los más pobres, nuevamente el Estado esta inviabilizando las inversiones locales y extranjeras que se requieren, como en tantos otros rubros industriales, para mantener actualizado a un sector verdaderamente dinámico y competitivo de nuestra economía, que según el propio Ente Nacional de Comunicaciones ya atiende al 95% del territorio, y del cual dependeremos para no caernos definitivamente del mapa global.

 

La –para ella- muy preocupante probabilidad de perder las elecciones del próximo año por la monumental catástrofe económica que la absurda “cuareterna” produjo, que será imposible remontar en tan sólo ocho o diez meses (con o sin PASO), ha llevado a PresidenteVice a repetir sus gestos del período 2011-2015 y a congelar las tarifas de la energía, por lo cual podemos predecir –sin margen de error- que volverán los cortes de luz y la falta de gas. Pero, por mucho que le pese, las herramientas de las que dispone no son las mismas; no existen ya las reservas necesarias para reflotar los negociados con el gas licuado importado, reconstruir la piñata de subsidios a todos y a todas ni domar al mercado del dólar “blue”.

 

Por el contrario, la falta de respuesta del consumo, considerado por el kirchnerismo analfabeto como principal factor dinamizador de la economía, obligará al Gobierno a seguir emitiendo más papelitos de colores para atender a las organizaciones sociales y a las empresas que no pueden pagar los salarios mientras se les impide despedir personal. Es decir, inexorablemente el peso continuará devaluándose y perdiendo poder adquisitivo y no se generará trabajo formal privado.

 

Mientras tanto, asombrados asistimos al permanente fuego amigo que el Senado, núcleo central de la telaraña de Cristina Fernández, y los lenguaraces de ésta disparan diariamente sobre el Presidente Pinocho, el Ministro Martín Guzmán y los presuntos avances de ambos en la negociación con el FMI para obtener alguna forma de facilidades extendidas. Pero no debiera sorprendernos porque, como se ha dicho en estas columnas muchas veces, la VicepresidenteVice pretende dejarnos sin alternativas de subsistencia financiera que no sean las provenientes de China, con todo lo negativo que ello implica, tanto para la democracia republicana y a nuestra geopolítica cuanto para la propia economía, que así sólo suministrará las materias primas esenciales al gigante asiático.

 

La gota que derramó el triste vaso de este olvidable año la puso Carlos Pagni cuando el lunes explicó, con todo detalle, las razones del oscuro pacto entre el oficialismo y la oposición en el Consejo de la Magistratura, que habilitó la designación para la determinante Cámara Federal Criminal de Roberto Boico, ex abogado de Cristina Fernández y varios de los mayores corruptos de la historia. Si son ciertas, y los sagrados hechos le dan la razón, Juntos por el Cambio habrá entregado las banderas al enemigo y, con ello, su último bastión contra la impunidad. A partir de ahora, sólo nos queda la oscilante Corte Suprema como trinchera para proteger a la República.

 

Le –y me- deseo el mejor 2021 posible, que seguramente no será mucho, puesto que en él deberemos resistir el golpe de Estado institucional que el kirchnerismo está ejecutando contra la Constitución y su tan esencial división de poderes. Deberemos imitar a Leónidas cuando, en el paso de las Termópilas, con sólo 300 griegos ante miles de persas, ordenó: “Mensajero, ve a Esparta y di que aquí hemos muerto por defender sus leyes”.

 

Bs.As., 26 Dic 20

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

¡Viva Borocotó!

 


¡Viva Borocotó!

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Una pequeña grieta en los cimientos puede derrumbar la Muralla China”. Fabiano Massini

 

Una vez más es fácil comprobar cómo la PresidenteVice, siempre a través del Presidente Pinocho, exitosamente despliega velos para entretener a la sociedad y, claro, ocultar sus trapisondas: ahora le tocó el turno a la discusión sobre el genocida aborto y, por supuesto, al ridículo que rodea la gestión sanitaria y la sospechosa adquisición de la vacuna rusa.

 

Cuando los diputados que responden a los gobernadores Gerardo Morales (JxC - Jujuy), Gustavo Valdez (JxC – Corrientes), Rodolfo Suárez (JxC – Mendoza) y Juan Schiaretti (PJ - Córdoba) se prestaron para aprobar y ampliar los inconstitucionales recortes a la Ciudad de Buenos Aires, el dique opositor en la Cámara baja comenzó a resquebrajarse y comprometió su futuro ante las embestidas del Frente para Todos, unido fuertemente bajo el liderazgo de Máximo Kirchner, designado heredero in pectore por su madre. La quita se encuentra a estudio de la Corte Suprema por la acción que interpuso el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, hace un par de meses y, en algún momento, espero, será resuelto de acuerdo con las disposiciones de nuestra Carta Magna. Mientras tanto, la República continúa esperando, desde hace cinco años, la decisión de los jueces supremos en algo muchísimo más trascendente: la inconstitucionalidad de la reforma del Consejo de la Magistratura.

 

Es precisamente allí donde se han dado, esta semana, dos defecciones que agravan la deteriorada salud institucional. Me refiero a los consejeros Juan Manuel Culotta y Ricardo Recondo, representantes de los jueces, que permitieron al oficialismo contar con los votos necesarios para aprobar muchos concursos realizados y elevar al Poder Ejecutivo las respectivas ternas, que instalarán en varias sillas curules a militantes kirchneristas[i].

 

Las razones invocadas para ese tan marcado cambio de posición fueron sumamente vagas: presuntos reclamos de sus colegas en la Justicia; las sospechas de un cambio de favores conyugales con uno de ellos fueron desmentidas por el interesado. Ambos debieran recordar que “Roma no paga traidores” y cuál fue el alto precio –la condena social y el definitivo ostracismo de la vida pública- que Eduardo Lorenzo Borocotó debió pagar cuando, en los primeros tiempos del kirchnerismo en la Casa Rosada, traicionó a sus votantes al mudar sus petates a la bancada oficialista.

 

Los otro cuatro consejeros de la oposición –el Diputado Pablo Tonelli, la Senadora Silvia Giacoppo y los abogados Diego Marías y Carlos Matterson- acompañaron a los jueces desertores aduciendo que no hacerlo implicaría perder con las banderas en alto y, en cambio, condescender podría permitir que la oposición pusiera alguno de sus candidatos; ¡qué ingenuos! Aparentemente, olvidan que el Consejo sólo confecciona las listas con nombres para cada cargo y las remite al Presidente Pinocho y que, en definitiva, será la propia Cristina Fernández quien elegirá qué pliego se enviará al Senado, ese verdadero aguantadero de criminales que ella misma (la principal delincuente) conduce con mano dura.

 

Su marioneta en la Casa Rosada ya ha dado muestras de ese proceder cuando privilegió a un candidato (el Juez Daniel Béjas, que tanto protegió al General César Milani) para integrar la Cámara Nacional Electoral en desmedro de Alejandra Lazzaro, Secretaria del mismo tribunal, que no sólo había obtenido mejor puntaje en el concurso sino que con su designación hubiera satisfecho la política de paridad de género, tan cacareada por el Gobierno, a punto tal de inventar un Ministerio específico para promoverla; y cuando propuso al militante y servil Juez Alejo Ramos Padilla como titular del Juzgado Federal N° 1 de La Plata, con competencia electoral en la tan clave Provincia de Buenos Aires.

 

Podemos gritar ¡Bingo! si le sumamos la integración de abogados de procesados kirchneristas, León Arslanian y Alberto Beraldi, a la comisión que formó el Presidente Pinocho para analizar el funcionamiento del Poder Judicial y de la Corte Suprema, y la inclusión de Roberto Boico, ex defensor de Cristina Fernández, en la terna propuesta para integrar la Cámara Criminal Federal, superior de los jueces de primera instancia de Comodoro Py, y el regreso a la misma de Eduardo Farah, quien liberara a Cristóbal López. Todo ello ensombrece aún más la posibilidad de independencia de la Justicia, porque acerca a la PresidenteVice a su prioritario objetivo de impunidad personal y filial.

 

La posibilidad de perder las elecciones legislativas de 2021 –algo muy probable por la agudización de la crisis socio-económica y sanitaria que nos alcanzará pronto- hace que Cristina Fernández haya caído en desesperación ante el paso del tiempo sin conseguir ese logro esencial. Es que tendrá entonces sólo dos caminos: el fraude masivo o alguna forma de golpe de Estado, sin duda contra el Poder Judicial y, con certeza, en la calle con sus batallones de presos liberados, barrabravas, narcotraficantes y piqueteros troskistas, al mejor estilo de los “colectivos” chavistas. Entonces sabremos de qué estamos hechos los argentinos, ya que deberemos optar por entregar a la República o asumir el riesgo de jugarnos todo para conservarla.

 

¡Feliz y santa Navidad, o feliz Jánuka, para usted y los suyos!

 



[i] Si tiene interés en comprender verdaderamente la gravedad que reviste para la República el ataque frontal que conduce Cristina Kirchner contra la Justicia y la Procuración, y los logros que ha obtenido hasta ahora, le sugiero leer un libro muy breve pero fundamental, “El Pacto Kirchner-Verbitsky”, publicado por la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, que se puede comprar por Mercado Libre.

viernes, 11 de diciembre de 2020

¡No me juzguen, soy Cristina!

 


¡No me juzguen, soy Cristina!

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“El destino tomó otra decisión. A veces, el destino es un cabrón”.

 Laurence Debray

 

 

 

Si algo faltaba para demostrar que el único interés que mueve a la tan ladrona PresidenteVice es su impunidad –y, por extensión, la de sus hijos- fue la penosa carta que publicó el miércoles para, de alguna manera, conmemorar el primer aniversario de su toma de posesión de la Casa Rosada a través de su mandatario groucho-marxista, a quien no mencionó. Como hizo siempre en las grandes tragedias y, en general, con los reales problemas de un país al que no le importa incendiar, no habló de los 40.000 muertos por el virus y de la sideral catástrofe económica, social y educativa que produjo la “cuareterna” que ordenó disponer al “gobierno de científicos” para ocultar sus intenciones judiciales y el fracaso de sus políticas económicas; hoy el rol cegador de ese velo lo ocupa la discusión sobre el genocida aborto legal.

 

Y es que, claro, con este año cumplido, el 25% del mandato se le escurrió como arena entre los dedos y, con ello, sus posibilidades de alcanzar un logro en ese tan complicado problema se han reducido en igual proporción; sabe que, si nada hace al respecto, terminará condenada por los innumerables crímenes -¿sólo robos o, también, asesinatos de fiscales y secretarios?- que cometió y algunos que todavía intenta cometer.

 

La misiva, además, fue un innegable ataque a la Constitución y a su sistema republicano de división de poderes. Pese a que su reforma resulta una misión imposible porque requiere de mayorías legislativas de las que carece, en un país normal Cristina Fernández sería sometida a un inmediato juicio político por atentar contra las instituciones pero, tristemente, estamos en la Argentina y aquí se la volvió a elegir, a pesar de su enorme prontuario y para asombro del mundo.

 

Y si recordamos su abortada pretensión de “democratizar” la Justicia en su anterior mandato, el éxito que alcanzó cuando logró modificación de la conformación del Consejo de la Magistratura para aumentar la participación de la política en la designación y remoción de los jueces, y, ahora, su avanzado proyecto para domesticar a los fiscales y someter a la Procuración General a la voluntad del Senado, nada puede sorprendernos.

 

La virulencia y la ferocidad del ataque a los integrantes de la Corte Suprema, que busca imitar a lo que hizo su amigo Hugo Chávez en 2004 para acabar con la democracia en Venezuela, permite suponer que la temida pero desesperada “abogada exitosa” se ha enterado de su real impotencia y que, más allá de la desestimación de la queja de Amado Boudou y la consecuente confirmación de su condena a prisión, el Superior Tribunal tampoco revisará la negativa de la Casación a ordenar una gigantesca auditoría sobre toda la obra pública realizada en el país en el período 2003-2015; así, el juicio por la causa “Vialidad”, que la tiene sentada en el banquillo, continuará y, en algún momento, terminará con un fallo condenatorio.

 

Aquí corresponde que usted se formule algunas preguntas. Supongamos que es acusado de un delito que no cometió, pero es llevado a juicio. ¿No querría que su conducta fuera analizada por el juez lo más pronto posible, sin las demoras que sus abogados pudieran obtener con chicanas de todo tipo? Entonces, ¿por qué Cristina Fernández sigue interponiendo recursos para evitar precisamente ese análisis?, ¿por qué continuar invocando un imaginario lawfare en lugar de demostrar su inocencia?

 

El Instituto Patria, que ella comanda a través de su principal sicario, el ya famoso “pelotudo” Senador Oscar Parrilli, convoca a una marcha para el lunes 14 bajo el lema “Navidad sin presos políticos”, y lo hace con un afiche que, en realidad, constituye otra prueba de la asociación ilícita que Néstor Kirchner organizó y Cristina Fernández encabeza. Aparecen, detrás de su rostro, Amado Boudou, Ricardo Jaime, Julio de Vido, Luis D’Elia, Juan Pablo “El Pata” Medina y su hijo, Omar “El Caballo” Suárez, Milagro Sala y Juan Pablo Schiavi; ¡menuda banda! Sólo faltó incluir a Luis “El Gordo” Valor (que me perdone por compararlo con estos criminales), José López y sus bolsos, Hebe de Bonafini y Sergio Schocklender y sus “Sueños Compartidos”.

 

El Presidente Pinocho, por su parte, interesadamente desmemoriado y sin ponerse colorado, se desdijo otra vez de cuanto sostuviera durante sus años en el desierto y nuevamente se abrazó a las posiciones más extremas del kirchnerismo. Tal como hizo con los tuertos derechos humanos y con las desapariciones de ciudadanos en democracia durante su gobierno, en un momento tan complicado en la renegociación de la deuda con el FMI, se abstuvo de condenar las fraudulentas elecciones venezolanas, con las cuales Nicolás Maduro se quedó con la Asamblea Nacional, el único poder del Estado venezolano –Justicia y prensa libre incluidas- que no controlaba. ¿Ve usted alguna similitud con la Argentina?

 

Así, la dupla Fernández² reafirmó su hipocresía y su cinismo. Mientras se niega a reprobar las probadísimas violaciones a los derechos humanos que cometen los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua con el argumento de no inmiscuirse en los asuntos internos de esos países, desembozadamente irrumpe en los procesos electorales de Bolivia, Ecuador y Brasil, apoyando con descaro a candidatos que, en todos los casos, se encuentran procesados, prófugos o encarcelados por corrupción, como Evo Morales, Rafael Correa y Luiz Inácio Lula da Silva, cuyas historias y suertes parangona con la de la PresidenteVice. ¡Otra implícita confesión de su culpabilidad!

 

Es evidente que Cristina Fernández ya no se detendrá ante ningún límite legal y seguirá intentando demoler lo poco que queda del fenomenal andamiaje jurídico sobre el cual nuestra ahora saqueada y decadente República fue construida. Por ello, todos debemos preguntarnos, porque el artículo 21 de la Constitución Nacional nos lo exige, hasta cuándo estaremos dispuestos a tolerarlo y a qué remedio recurriremos para evitarlo.

 

Bs.As., 12 Dic 20

viernes, 4 de diciembre de 2020

“Voy de fracaso en fracaso”




 “Voy de fracaso en fracaso”

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“He repetido una y otra vez que, a mi juicio, en democracia la

 mentira es la mayor perversión en la que puede caer la política”.

 Alberto “Pinocho” Fernández

 

La falsa opción entre salud y economía, que nos planteó el cínico y falsario Presidente cuando decretó la “cuareterna” para ocultar las nuevas trapisondas de su mandante, mostró su peor cara: la OCDE determinó que la Argentina es el país cuyo PBI más cayó este año, el doble que nuestros vecinos. El fracaso de todas las medidas sanitarias –el nulo control de las fronteras, tanto como la ausencia de tests y de seguimiento de los contagiados-, queda probada porque ya somos cuartos en fallecimientos por millón de habitantes, y estamos próximos a alcanzar los 40.000 muertos (¿recuerda cuando Alberto Fernández dijo que, si hubiera gobernado Mauricio Macri, tendríamos 10.000?) después de compararse -usando falsas filminas con otros países- y generando los conflictos diplomáticos del caso.

 

Si el Gobierno no pudo siquiera planificar el extraño funeral de Diego Maradona y fracasó en su tentativa de adquirir un nuevo “vestidito negro”, como aquél del que se colgó Cristina Fernández en 2010 para obtener el 54% de los votos un año después, ¿cómo creer que podrá organizar la complicadísima logística de la vacunación masiva que promete para 2021?

 

Y el costo de esos monumentales fracasos puede medirse en los niveles de pobreza (44,2%, y 64,1% en la infancia), indigencia y hambre negado, la destrucción de la educación y el adoctrinamiento escolar, el cierre del Congreso y los tribunales, la devaluación por la escandalosa emisión (el dólar multiplicó su cotización por tres desde las PASO de 2019), el creciente endeudamiento (US$ 20.000.= desde el 10 de diciembre), el derrumbe de las inversiones, el saqueo al Fondo de Sustentabilidad Previsional y al Banco Central, la incesante creación de nuevos y locos impuestos, el cierre definitivo de centenares de miles de Pyme’s y la fuga de las grandes empresas, la emigración de nuestros jóvenes más preparados, el aumento del desempleo (14,2% que, si todos buscaran trabajo, llegaría al 30%), la proliferación del narcotráfico y la violencia, el extendido aumento de la corrupción y, por supuesto, las enormes desinteligencias que cada día muestra la gestión del Gobierno, provocada por el loteo de cada ministerio y la preponderancia de la PresidenteVice en la toma de decisiones.

 

Una de esas diferencias quedó patentizado el miércoles, cuando el H° Aguantadero, que ella conduce con mano de hierro, frustró al Presidente Pinocho su proyecto de presupuesto para ajustar aún más a los jubilados, algo que el FMI le exige como parte de su programa de ajuste fiscal para alcanzar sus facilidades extendidas y regularizar el pago de la deuda. Que ello se produjera en medio de una dura negociación, claramente, dejó al Ministro Martín Guzmán sin banquito y colgado de un pincel en Washington, algo que ya se veía venir luego del confuso episodio que generaron los dichos del Canciller Felipe Solá sobre la conversación entre su jefe y Joe Biden.

 

Cristina Fernández tampoco puede vanagloriarse de logros en su primigenia y principal necesidad, la impunidad para todos los delitos que ha cometido desde sus lejanos días en Santa Cruz, como jefa de una asociación ilícita. Lo prueba la ratificación por Casación de la “ley del arrepentido” y la consecuente validez de las declaraciones de funcionarios y empresarios que la incriminan, que se suma al penoso y salomónico fallo de la Corte con respecto a los jueces que pretende desplazar. Dos de los más emblemáticos actores del kirchnerismo, Amado Boudou y Lázaro Báez, serán los primeros de la larga fila de testaferros y otros corruptos que volverán a la cárcel.

 

Pero hay otros movimientos del Instituto Patria que siguen a toda velocidad. Además de sus reiterados ataques para controlar al Procurador General y a los fiscales, y tal como sucediera con el opositor Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, durante los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el kirchnerismo está recortando fondos y competencias a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para pauperizarla. Comenzó con un decreto que redujo la coparticipación para solucionar el tema salarial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, continuó con una ley –votada por los diputados del Frente de Todos que traicionaron vilmente a sus representados porteños (recuerde: Mara Brawer, Gabriela Cerruti, Carlos Heller, Eduardo Valdez, Gisella Marziotta y Paula Penacca)- apretó aún más esas clavijas (ya llega a $ 65.000 millones la quita) y está estudiando retirar la financiación del Hospital Garraham y retrotraer la cesión de predios nacionales.

 

Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno, ya no tiene margen para continuar siendo una “paloma” y debe ponerse las plumas de “halcón”. En la medida en que los actos inconstitucionales del Presidente Pinocho -¿cuándo se dignará la Corte decidir el tema?- lo obligan a aumentar aún más los impuestos a los habitantes de la Ciudad, que financian la salud, la seguridad y la educación que utilizan tantos ciudadanos del Conurbano y de muchas provincias, además de países vecinos, ¿no será hora de comenzar a cobrarles por ello? Los dirigentes cristinistas despotrican contra la opulencia de la Ciudad, pero no dicen que, si en el Conurbano se pretende vivir como sus vecinos porteños, se debe votar como éstos y sacarse de encima a los eternos ladrones que los mantienen en la pobreza para obtener su sumisión.

 

Para concluir, y dada la extrema gravedad presente y las consecuencias futuras del tema, le recomiendo enfáticamente leer una editorial de La Nación (https://tinyurl.com/y39cspxb), ya que se refiere al peor entre los enormes crímenes que los Kirchner cometieron contra la Argentina; disiento con su autor solamente en que, para mí, no hubo errores sino planificado saqueo, que continuará cuando los juicios de New York concluyan.

 

Bs.As., 5 Dic 20