viernes, 27 de enero de 2023

Entre patético y ridículo, ¿para qué elegir?

 


Entre patético y ridículo, ¿para qué elegir?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 874)

 

"Siempre hacen más ruido las latas vacías que las llenas. Lo mismo ocurre con los cerebros”.

 Truman Capote

 

Hace tres años, desde que aceptó encabezar la fórmula presidencial anunciada con un tuit de Cristina Kirchner, me pregunto qué pasará en la cabeza de Alberto Fernández. Porque, aún en medio de su ajetreada agenda –inaugura canchas deportivas, canta y compone, hace fiestas clandestinas, protagoniza papelones, funge de padre, estatiza la marihuana y se esmera en contradecirse- no puede ignorar el desprecio, no sólo de sus cotidianas víctimas, sino hasta de su ¿propio? espacio político, comenzando por la misma emperatriz, tan hortera y condenada por ladrona, que lo entronizó.

 

El último ultraje se lo propinó el inefable Eduardo Wado de Pedro, nada menos que su Ministro del Interior, que lo insultó públicamente por no haber sido invitado a participar de la reunión que mantuvo con Luiz Inácio Lula da Silva en ocasión de la reunión de la CELAC; que no presentara su renuncia ni fuera fulminado de inmediato con el despido, acredita tanto la nula relevancia que tiene quien hoy se auto-percibe Presidente de la República, cuánto cuál es la verdadera jefatura a la que responde el ofendido funcionario, una que jamás resigna casilleros de poder.

 

 Además de los sopapos que recibió de Luis Lacalle Pou (Uruguay) y de Mario Abdo (Paraguay), previsibles, el más fuerte provino de Gabriel Boric (Chile), de izquierda, que condenó sin sutilezas a Venezuela, Nicaragua y Cuba por las violaciones a los derechos humanos, la política que el Foro de São Paulo pretende extender a toda la cacareada Patria Grande. Tampoco logró ser reelegido como Presidente pro tempore del conglomerado, cargo que quedó en manos del lacayo granadino del castro-chavismo.

 

Y su tan sobado colega, que dice quererlo pero no come vidrio, quitó la red bajo el trapecio desde el cual el Caracol y el Aceitoso anunciaron una moneda común con Brasil y el financiamiento del BNDeS al futuro gasoducto –cuándo no- Néstor Kirchner, que seguirá durmiendo el sueño eterno, al menos hasta que cambie el gobierno de la Argentina. Con Lula, tampoco le fue mejor a la mandamás de la banda, que pretendía una reunión en su madriguera del Senado; fue abortada con una excusa tan frágil que fue desmentida, al día siguiente, con la visita privada a José Pepe Mugica en su chacra que realizó el Presidente de Brasil; es claro que no podía aparecer en una foto con alguien que, como él mismo, ha sido condenado por corrupción.

 

La vocera Gabriela Cerruti insistió en el ridículo cuando, hablando del duro comentario de SS Francisco a la situación económico-social, atribuyó la catástrofe exclusivamente a la gestión de Mauricio Macri, que fue la excepción de cuatro años en los dieciséis del kirchnerismo en el poder.

 

Por su parte, Sergio Aceitoso Massa parece haber perdido las dotes de mago que el empresariado “experto en mercados regulados” le atribuía y a las cuales los Fernández², muy a desgano, rogaban por su sobrevida política. La anunciada recompra de deuda externa, además de inexplicable e injustificable, no tuvo el efecto depresivo sobre las cotizaciones del dólar que esperaba y tampoco influyó en los mercados voluntarios de crédito, que siguen inalcanzables para la Argentina. Hay que sumar el claro error que cometió al jurar que, en abril, la inflación habría descendido al 3%; el índice de enero y los nuevos aumentos que seguirán en carne, prepagas, colegios, comunicaciones, energía, etc., garantizan la derrota de este audaz y fantasioso Mandrake. Es joven, y podrá reservarse para otra oportunidad, por lo cual no creo que se presente como candidato este año, aún cuando todos sus muchos “amigos/cómplices de negocios” insistan en convencerlo.

 

El Caracol sigue actuando como mascarón de proa del kirchnerismo, ávido de impunidad para su jefa. Al mamarracho del juicio político a los miembros de la Corte Suprema, que sabe de antemano condenado al fracaso, le sumó un enorme bochorno: por su orden, envió al Secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, a denunciar a la Argentina ante la Comisión competente de las Naciones Unidas. El funcionario, hijo de terroristas y caudalosamente indemnizado, fue en avión a Ginebra y volvió en cachetada; lo único que obtuvo fue un fuerte reclamo contra su propio Gobierno por sus ataques a la Justicia que, a criterio del organismo, atentan contra la división de poderes y tienden a consagrar el autoritarismo.

 

Claramente, a Cristina Kirchner se le están quemando los últimos papeles. No sólo no puede esperar tener éxito en su inmunda embestida contra el Poder Judicial, sino que éste la espera con peores noticias a partir de febrero, cuando reinicie su actividad. Emitirá fallos complicados para ella en las causas del memorándum con Irán y en la de Hotesur-Los Sauces (la peor, porque alcanza a sus hijos) y avanzará con velocidad en la causa Cuadernos, en la que está probadamente pegada. Y la formación del eje Juan Schiaretti-Juan Manuel Urtubey-Florencio Randazzo sumará penas a su Frente, que ya perdió cuatro millones de votos en 2021.

 

En los próximos días serán dictadas las sentencias contra la patota que asesinó a patadas a Fernando Báez Sosa y contra la pareja de lesbianas –la madre y su novia- que torturaron hasta la muerte, con inusitado ensañamiento, a Lucio Dupuy, de cinco años. Confieso mi indignación y mi repugnancia ante la diferente cobertura que han dado los medios (todos ellos) a ambos crímenes, invisibilizando al segundo; atribuyo la responsabilidad al fuerte lobby LBGTI, un colectivo que calla sobre la homofobia en Rusia o Cuba, protege inicuamente a sus miembros y, en el camino, destruye todos los valores de la sociedad en el mundo entero.

 

Bs.As., 28 Ene 23

viernes, 20 de enero de 2023

¿Qué hiciste mientras la Argentina moría?

 


¿Qué hiciste mientras la Argentina moría?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 873)

 

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.

 Thomas Mann

 

Esa pregunta, estoy seguro, nos la harán nietos cuando nuestro país haya dejado de existir como tal y sólo sea una más entre aquéllas naciones que cayeron en ese monumental plan criminal denominado “socialismo del siglo XXI”, y creo que ha llegado el momento en que todos, todos nos comprometamos para evitar ese futuro, ya casi inexorable. Tal vez, resulte oportuno repetirnos la despedida de Leónidas en las Termópilas: “Guerrero, ve a Esparta y dile que aquí hemos muerto por defender sus leyes”. 

 

De una semana a otra, la situación institucional de la Argentina continúa deteriorándose por obra y gracia de la trifecta que nos gobierna. Cristina Fernández, más allá de los stands up a los que nos somete con cierta regularidad, se mantiene callada, pero Alberto Fernández y Sergio Massa compiten para lograr el favor de la condenada emperatriz hotelera e, intentando llevar a su altar la ofrenda más preciado -la impunidad de su corrupción-, están demoliendo la República, la Constitución y las instituciones. Un inexorable destino carcelario alcanzará, tarde o temprano, al Caracol, a Jorge Capitanich y a otros gobernadores y diputados que se alzaron contra la Corte Suprema, ejecutando un claro golpe de Estado.

 

Es preciso leer cuanto aquí sucede insertándolo en un marco regional en el que el Foro de São Paulo ha tomado nuevo vuelo y, generando conflictos violentos en todos los países, ha puesto bajo fuego graneado a sus frágiles democracias, empujándolas hacia regímenes autoritarios de izquierda, comprobadamente corruptos, asesinos y violadores seriales de derechos humanos. Las naciones donde ya lo han logrado son aliadas de las dictaduras de Rusia, China e Irán, recreando una guerra fría focalizada fuera de los territorios de las grandes potencias, similar a la que llevó a América Latina a un baño de sangre en la segunda mitad del siglo XX.

 

Hoy el castro-chavismo exporta la misma subversión, financiada, armada y entrenada por aquellas agresivas dictaduras terroristas y lo hace en una mesa donde hay un comensal que no estaba invitado en los 70’s: los grandes carteles de las drogas, que actúan tanto en los países productores cuanto en los distribuidores y consumidores, con verdaderos ejércitos criminales que disponen de una enorme cantidad de dinero y equipamiento militar de última generación. Utiliza, además, a movimientos indigenistas cooptados con promesas de acceso a la propiedad de tierras ricas en recursos naturales, que nunca serán cumplidas.

 

Colombia y Chile sufrieron ese embate en sus calles y la violencia desplegada llevó al triunfo, respectivamente, a Gustavo Petro y Gabriel Boric, candidatos de izquierda. El primero se adecuó a los mandatos del Foro y reanudó el vínculo con Venezuela; el otro, en cambio, fue fiel a sus principios, condenó al dictador Nicolás Maduro y lo está pagando con la violenta guerrilla mapuche instalada en el sur. Se intentó algo parecido en Ecuador cuando Lenín Moreno sucedió al prófugo Rafael Correa y todavía se insiste contra el actual mandatario, Guillermo Lasso, y la agitación continúa. Sobre los recientes hechos en Brasil, ya me expresé la semana pasada cuando dije que no constituyó un golpe de Estado y que el único beneficiado de lo sucedido fue Lula da Silva, fundador de la cataléptica UNASUR, del Foro de São Paulo, del Grupo de Puebla y también de la CELAC. 

 

El MAS volvió al poder con el Presidente Luis Arce Catacora mediante un monumental fraude electoral que cambió los determinantes resultados de la opulenta región oriental del país, encarceló a la anterior Presidente, Jeanine Añez, y al líder de la oposición, Luis Camacho Vaca, Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, y permitió que Evo Morales, su verdadero jefe y gran narcotraficante, convirtiera a Bolivia en la base del terrorismo continental que está detrás de las protestas que asuelan al vecino Perú.

 

Es allí donde veremos las próximas acciones del Foro y del Grupo de Puebla, entidades que, más de cincuenta muertos después, están llevando a cabo una multitudinaria “toma de Lima”. Cuando fue destituido Pedro Castillo Terrones –otro notorio peón de la izquierda regional- por organizar un golpe de Estado e intentar disolver el Congreso, fue sucedido por su Vicepresidente, Dina Boluarte; ésta ya dispuso adelantar las elecciones y acortar su mandato constitucional, pero no ha bastado, toda vez que el terrorismo continúa haciendo estragos.

 

Ahora llegarán a Buenos Aires los compinches de este monumental y peligroso desaguisado para reunirse en la CELAC. Nuestra ciudad recibirá a Lula da Silva y a los criminales Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Evo Morales (no Daniel Ortega, que tiene una orden de captura internacional), a los cuales acompañarán delegados de China y otras dictaduras extra-continentales, interesadas también en participar del festín con nuevas bases militares y negocios de apropiación de materias primas, en un hecho que no puede menos que percibirse como apoyo a las maniobras kirchneristas para terminar con el estado de derecho en la Argentina.

 

Por eso, reitero la pregunta que nos harán en un futuro cercano: ¿qué estabas haciendo mientras la Argentina moría?; en la respuesta que entonces podamos dar está cifrado nuestro destino.

 

Bs.As., 21 Ene 23

viernes, 13 de enero de 2023

Llorar o Luchar

 


Llorar o Luchar

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 872)

 

“Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

Aisha bint Muhammad ibn al-Ahmar

 

 

Se cumplieron 500 años desde aquel 2 de enero de 1492, en que el último Emir de Granada, Boabdil el Chico, se rindió ante el Rey de Aragón, Fernando el Católico, poniendo fin a los ocho siglos del dominio musulmán en España. Cuando el moro abandonó la ciudad, su madre le descerrajó la frase que sirve de epígrafe. Viene a cuento porque, al menos en América Latina, nos enfrentamos a un similar desafío y, una vez más, estará en las manos de sus ciudadanos decidir qué actitud adoptar frente a los huracanados vientos que soplan desde el Río Grande a Tierra del Fuego y amenazan, desde todos los cuadrantes, a las frágiles democracias que habíamos sabido construir, con mucho esfuerzo, en las últimas décadas.

 

Hubiera preferido dedicar mi nota semanal a analizar qué pasó o está sucediendo en la región y, claro, en la Argentina, pero deberá limitarme a hacerlo, en razón del máximo espacio que me permito utilizar, sólo a Brasil y a mi país, porque aquí el kichnerismo cerril y el Caracol que se autopercibe Presidente no nos dan tregua.

 

Hace miles de años, Esquilo dijo: “En toda guerra, la primera víctima es la verdad”. La criminal guerra de Rusia contra Ucrania y los recientes hechos de Brasília lo confirman. Era previsible que se produjeran allí vandalismos dadas las enormes multitudes que se habían aposentado frente a las instalaciones militares en la capital, puesto que podían ser infiltradas (tal como hemos visto en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) por terroristas financiados desde el exterior. Las agendas del Foro de São Paulo, del Grupo de Puebla y de la CELAC en pos de reconstruir esa estafa denominada “socialismo del siglo XXI” no se detienen.

 

Resulta harto difícil imaginar que el Presidente ignorara qué situaciones de riesgo podrían vivirse y, sin embargo, nada se hizo para evitarlas. Me pregunté a quién benefició lo sucedido y la única respuesta que encontré fue que al propio Luiz Inácio Lula da Silva. Si bien éste triunfó sobre Jair Bolsonaro por escasísimo margen, los partidarios del derrotado (casi la exacta mitad del país) ganaron las gobernaciones de los más importantes Estados e incorporaron un número mayor de legisladores en el Congreso federal; o sea, Lula asumió con una marcada debilidad política.

 

Pero después de la invasión de los palacios de los tres poderes, no sólo cosechó un inédito respaldo internacional –hasta Joe Biden lo invitó a una reunión en Camp David este mismo mes- sino que la popularidad de su oponente cayó verticalmente en las encuestas nacionales, todo lo cual empoderó al mandatario y le permitirá imponer su propia agenda legislativa, con todo lo que ello implica para el futuro de esa “Patria Grande” que imaginaron todos los populistas de la corrupta izquierda regional. ¿Podría haber sido ese logrado objetivo la verdadera razón de lo que pasó?

 

Pero volvamos a la Argentina, ya que el Gobierno ha iniciado una batalla crucial, condenada de antemano al fracaso por las inexistentes mayorías especiales que exige la Constitución para concretarlas. Me refiero, claro, a los dos temas que Caracol Fernández incluyó –como rastrera ofrenda a Cristina Kirchner, que lo desprecia olímpicamente- en la lista de proyectos que tratará el Congreso en las sesiones extraordinarias a las cuales convocó: la remoción de todos los ministros actuales de la Corte Suprema y la ampliación del número de jueces en el alto Tribunal.

 

La Comisión de Juicio Político tiene mayoría kirchnerista, incluyendo a los tres que obedecen a Sergio Aceitoso Massa; que sus diputados apoyen la iniciativa oficialista impedirá que el Congreso logre quórum para tratar los proyectos legislativos que el Ministro de Economía necesita y eso torna incomprensible su actitud, salvo que sueñe con que Cristina Fernández lo elija como candidato en las elecciones presidenciales de octubre. Los payasos que conforman ese circo disponible le permitirán al Gobierno generar un gigantesco ruido mediático que, como siempre, resultará un tema ajeno para una enorme proporción de los ciudadanos comunes, angustiados por la inflación, la inseguridad y el narcotráfico, y hoy obnubilados con el juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa por una patota.

 

Las causas que se invocaron para el juicio político fueron la medida cautelar contra el manotazo de fondos a la Ciudad, la declaración de inconstitucionalidad de la composición del Consejo de la Magistratura y la aplicación de una ley general al caso de un preso político militar; o sea, por estar en desacuerdo con sus sentencias. El último tema merece un aparte, ya que cuando la Corte resolvió que correspondía a Luis Muiña utilizar el principio de la ley más benigna, el kirchnerismo y los organismos de derechos humanos tuertos tomaron las calles de Buenos Aires, y el Congreso sancionó una vergonzosa ley “aclarando” que no correspondía otorgar ese beneficio a los condenados por delitos de lesa humanidad en los simulacros de juicio habituales. Hasta Human Rights Watch, a quien no se puede tildar de favorecer regímenes de derecha, puso el grito en el cielo ante el inmundo ataque del Caracol contra la Justicia.

 

Creo que los republicanos no agradecemos lo suficiente a Mauricio Macri por la gira nacional que realizó después de las PASO de 2019 bajo el lema “Sí, se puede”; permitió que la diferencia final contra la fórmula de Fernández² fuera mucho menor de lo que se preveía; y la furibunda paliza que recibió el Frente para Todos en 2021 completó la tarea, ya que logró el milagro necesario para la supervivencia de la democracia al impedir que la banda delictiva que nos gobierna se hiciera con las mayorías legislativas que hubieran habilitado el “Vamos por todo” anunciado por Cristina Kirchner.

 

Ahora debemos elegir entre llorar y luchar, ya que ella está preparada para deslegitimar a su sucesor y evitar que pueda gobernar. La estrategia está cantada: si el pueblo no nos votó, fue porque la prensa y la Justicia lo engañaron, y no deberá reconocerse el resultado de las elecciones ni, claro, entregar los atributos del poder. ¿Le suena?

 

Bs.As., 14 Ene 23

viernes, 6 de enero de 2023

Perros Nadando

 


Perros Nadando

Por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 871)

 

“Sin libertades somos un rebaño pastoreado por hienas”.

 Antonio Escohotado

 

La jauría que nos gobierna, tan cascoteada ella, está dispuesta a llegar a las últimas consecuencias para lograr su prioritario objetivo actual: la impunidad de la jefa de la banda delictiva que, con tanta saña, sigue saqueando al país. Y digo “actual” porque antes lo era la conservación de un poder que ya sabe perdido irremisiblemente. Para llegar a esa orilla, nadan en el mar de las instituciones dando manotazos caninos para no ahogarse.

 

A pesar de mi edad, la viuda de Kirchner y sus esbirros me permiten, diariamente, recuperar mi capacidad de asombro. Contribuye a ese efecto la pasividad de una sociedad que, a esta altura de los hechos, hubiera estallado en cualquier lugar del mundo. Geografías tan distantes como Santa Cruz de la Sierra o Teherán, Ayacucho o Trípoli, Bucarest o El Cairo, permiten comprobar cuanto digo.

 

Sin embargo, nada parece conmover a los argentinos. Que todos sepamos que mantiene su cargo una Vicepresidente condenada por corrupción y procesada en una decena de causas, y que la misma delincuente enriquecida percibe el equivalente a 150 jubilaciones mínimas y, además, pretende cobrar una multimillonaria retroactividad, un derecho que se niega a decenas de miles de ancianos paupérrimos cuyas sentencias favorables son apeladas hasta el infinito por el mismo gobierno que ella integra, y nada hagamos al respecto, habla a las claras de qué tipo de decadente sociedad hemos logrado conformar.

 

La enorme mayoría de nuestros conciudadanos no se entera de los inmundos ataques que el arrastrado y baboso caracol que ejerce la Presidencia sostiene contra la República y su Constitución: unos, porque prefieren no preocuparse por los acontecimientos políticos durante sus esplendorosos veraneos; los más, porque deben concentrar sus esfuerzos en meramente sobrevivir en una sociedad con 50% de pobreza y corroída hasta la médula por la inseguridad y el narcotráfico del cual es indudable socio el poder, y porque, al haber arrasado muchos gobiernos la educación pública, carecen de la instrucción necesaria para procesar la información.

 

La descarada ofensiva que Alberto Fernández ha desatado contra el Poder Judicial, en la que lo secunda esa otra jauría de perros formada alrededor de Jorge Capitanich, Gerardo Zamora y Ricardo Quintela, los bandidos victimarios de las provincias del Chaco, Santiago del Estero y La Rioja, respectivamente, debiera conmover a todos, porque están en juego nuestras más esenciales libertades. Si lograra su propósito –algo que parece hoy muy improbable- de remover a los ministros de la Corte Suprema, significaría que dispone de las mismas mayorías especiales que se requieren para designar a sus reemplazantes y, así, hacerse con la suma del poder público para ofrendarlo en el altar de la abeja reina hotelera quien, a pesar de todo, ignora olímpicamente el cortejo del zángano.

 

Éste, en esa danza sexual inconducente, recurre a las armas más innobles de su arsenal, y utiliza intervenciones claramente ilegales, arrimadas por ladrones con uniforme del Ejército, para sus ataques contra una oposición cuya mayor virtud, quizás la única y tal vez efímera, es la unidad. Mientras Cambiemos resista así con todas sus fracciones internas, no podrán los “putines” locales avanzar, y sobre el bunker de su comandante en jefe seguirán lloviendo misiles lanzados desde los tribunales, haciéndolo temblar hasta los cimientos. Febrero, en ese terreno, promete verdaderos diluvios, los mismos que tanto faltan en la pampa argentina.

 

Sergio Aceitoso Massa, apoyado por la nueva kirchner-burguesía, a la cual el Ministro condona deudas monumentales, debe hacer malabares con las cifras para seducir a un fácil FMI y evitar que todo salte por los aires antes de las elecciones, objetivos que claramente se ven comprometidos por los ataques del Ejecutivo sobre el Poder Judicial tanto en el escenario local cuanto global. Por ello, resulta curioso que haya ordenado a sus sicarios en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados acompañar la iniciativa presidencial. ¿Será porque ya da por perdida la batalla de la economía y, con ella, sus propios sueños presidenciales?

 

Si así fuera, los hechos le dan la razón. Pese a los rimbombantes anuncios que emite su gerencia de relaciones públicas, el catastrófico resultado de la suma de la inédita sequía, más el “plan platita” que le impondrán el Instituto Patria y La Cámpora en un año electoral (el apoyo de los gobernadores no será gratuito, y Axel Kiciloff necesitará una cantidad sideral para intentar conservar la Provincia de Buenos Aires), más la monumental emisión que se vio obligado a ordenar para atender a los intereses de las Leliq’s, implica que la inflación no cederá y, tampoco, aumentarán las reservas del Banco Central.

 

Finalmente, los primeros pasos del tercer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva confirman los pronósticos que decían que los auxilios que la trifecta argentina esperaba recibir de Brasil llegarán con cuentagotas o nunca lo harán. Alberto Caracol Fernández fue a la asunción y, con la esencial ayuda de nuestro tan exitoso Embajador, Daniel Pichichi Scioli, lanzó a los cuatro vientos la idea de una moneda común, sugiriendo que se estaba avanzando en tal sentido. Sin embargo, el recién nombrado Ministro da Fazenda, Alberto Haddad, anunció que nada por el estilo estaba en la agenda económica de nuestro gigante vecino, o sea, un papelón más que, en modo alguno, desmerece la penosa trayectoria de la Cancillería kirchnerista.

 

Bs.As., 7 Ene 23

viernes, 30 de diciembre de 2022

Olor a calas

 


Olor a calas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 870)

 

“Pero en ese país dispendioso y simulador también crecía un

 forúnculo que alguna vez habría de explotar: la pobreza”.

 Leonardo Padura

 

El martes, la reentrée de Cristina Fernández después de su condena por corrupción marcó el más que evidente principio del fin de su prolongado reinado sobre el peronismo más rastrero; me refiero, es obvio, a aquél que, por falta de un liderazgo verdadero y consciente del poder que le confería a ella su ascendiente sobre el Conurbano empobrecido, le perdonó tantas humillaciones con tal de conservar sus quintas y kioscos.

 

Como estaba escrito después de la espontánea y más que masiva concentración con la que fue celebrado en las calles el triunfo de la “scaloneta”, lo peor para la ajada imagen de la emperatriz hotelera fue el acto mismo ya que, en comparación, podría haberse llevado a cabo en una cabina telefónica y, en lugar de ómnibus, transportado a los fieles en una pequeña flota de Fiat 600. Sólo los muy, muy propios estuvieron allí, siempre prendidos a sus polleras para intentar sobrevivir en el desierto que los espera inexorable. Ella misma, postergando cualquier reacción hasta marzo, certificó la imposibilidad de hacerlos sacar de las mochilas sus bastones de mariscal y llevar a su imaginaria tropa a la victoria.

 

Sabiendo que quienes la escuchaban no cuestionan sus dichos o ni siquiera saben de qué habla, mintió descaradamente cuando estableció una línea de tiempo en la causa Vialidad para relacionarla con su propio derrotero político, y acusó a la Justicia de haberla demorado para que coincidiera con los calendarios electorales; el proceso se extendió tanto en el tiempo por las innumerables trabas, apelaciones, nulidades y chicanas, todas fracasadas, que interpusieron sus propios abogados. Insistir con que su “renunciamiento” no era tal, puesto se trata en realidad de una proscripción, tampoco fue una novedad, aunque sea rigurosamente falso.

 

Confieso que me equivoqué cuando aseguré tantas veces que la reina del Calafate generaría violencia en la calle para evitar que la tocaran los jueces, y cuando supuse que dispondría de ingentes batallones de narco sicarios, barrabravas, criminales liberados y patotas sindicales para defenderla. Por el contrario, la generalizada sensación de inevitable derrota está haciendo que las ratas desesperanzadas huyan del escorado buque: lo prueban los múltiples adelantos de las elecciones provinciales respecto a las nacionales y, sobre todo, las renuncias de Victoria Donda al comando del INADI, de Félix Crous (el caradura que desistió de su rol de querellante en todas las causas contra la emperatriz hotelera) al de la Oficina Anticorrupción, y de Betina Stein, al cargo de Directora del Banco Central, todos ellos incondicionales de la PresidenteVice.

 

Por su parte, Sergio Massa despidió, de muy mal modo, a Rodolfo Gabrielli como jefe de la Casa de la Moneda; ¿habrá sido por no imprimir billetes a la velocidad necesaria como para alimentar a los voraces pero efímeros conejos que el Aceitoso saca constantemente de la galera? El “éxito” del “plan soja II” sólo adelantó los ingresos normales del año próximo para cumplir las metas –dibujadas- con el FMI, pero obligó al Banco Central a comprar los dólares de $ 280 y venderlos a $ 180 y así impulsa una emisión descontrolada, ya que se suma al “plan platita 22” implementado para controlar la protesta social, sobre todo en el Conurbano bonaerense, con la intención de conservar allí el cargo de Axel Kiciloff y transformarlo en el bunker para la futura resistencia.

 

Claro que la inflación, de ese modo, no puede más que acelerarse: no es el dólar el que sube (menos de lo que debiera, si lo ajustáramos); es el peso el que baja por el exceso de papelitos de colores que inundan la economía. El Gobierno los absorbe con nuevas letras y bonos que, a su vez, duplican anualmente la deuda soberana por los siderales intereses que se ve obligado a pagar para atraer a los reticentes inversores.

 

La contrapartida siempre es la pobreza, que alcanza al 50% de los argentinos, un pavoroso porcentaje que el resto de esta sociedad tan, pero tan apática ya ha internalizado y con el cual parece dispuesta a convivir. Ignora que no puede seguir bailando en este endeble escenario pues el riesgo de que ese inaceptable e inmoral forúnculo reviente y se transforme en un cataclismo social es cada vez más inminente.

 

El 2022 resultó, en muchísimos aspectos, trágico. Las guerras nunca dejaron de existir, pero la cruel invasión de Rusia a Ucrania, cuyo fin parece aún lejano, produjo un sismo en la economía mundial por el aumento de precios de la energía y de los alimentos que provocará mayores tragedias humanitarias. Y la epidemia de Covid, que volverá a expandirse tan pronto los chinos (que han tenido recientemente 250 millones de contagios) comiencen a llegar masivamente a otras geografías, augura que también continuará nuestra angustia.

 

Pero, dado que somos amantes de las matemáticas y, por ello, a celebrar el cambio de calendario que hoy sucederá, sólo me resta desear el mejor 2023 posible para todos y nuestras familias, pese a tener la certeza de que no será demasiado amable, menos aún para los argentinos.

 

Colonia de Sacramento, 31 Dic 22

viernes, 23 de diciembre de 2022

Ahora, el Caracol es subversivo

                         


 


                               Ahora, el Caracol es subversivo

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 869)

 

“Cuando el poder del amor supere al amor por el poder, el mundo sabrá qué es la paz”. Jimmy Hendrix

 

En el terreno judicial, el horribilis annus de Cristina Fernández y sus cómplices parece no terminar nunca, y el próximo traerá, seguramente, noticias peores para su banda saqueadora. A su condena por corrupción, sumó la confirmación por la Corte Suprema de la prisión de Milagro Salas, la violenta y torturadora ladrona jujeña y, luego, agregó en pocos días el rechazo a la pretensión de Cecilia Moreau, Presidente de Diputados, de dejar sin efecto la designación de los representantes en el Consejo de la Magistratura. El peor broche fue el dictado de la medida cautelar que obliga a la Nación a dejar de aplicar la quita en la coparticipación federal que impuso unilateralmente, hace dos años, un decreto presidencial para calmar a la insubordinada Policía bonaerense y salvar a Axel Chiquito Kiciloff, custodio del futuro refugio de la emperatriz hotelera.

 

Sabíamos que ella no aceptaría tranquilamente la derrota en su sempiterna batalla contra la Justicia, pero que el profesor –no lo es, por cierto- de Derecho llegaría a tal extremo de bastarda sumisión y se incorporara sin chistar a los regimientos kirchneristas que tanto lo humillan probó, una vez más, la ruin catadura moral de Alberto Fernández. Por orden de la ReinaBatata, los gobernadores del Chaco y de Buenos Aires, el único perjudicado por el fallo, y otros sátrapas provinciales, apretaron al Caracol y lo transformaron en un subversivo de tomo y lomo. En general, pensamos que los golpes de Estado sólo pueden ejecutarse contra quien está a cargo del Poder Ejecutivo, ignorando que los otros dos (Legislativo y Judicial) también pueden ser sus objetivos.

 

El jueves por la noche, al desconocer la medida cautelar de la Corte, detonó una crisis institucional que tendrá graves consecuencias. Se puso la Constitución de sombrero y, así, incurrió en varios delitos, todos imprescriptibles. Recurrió a los mismos argumentos políticos que han sido el andamiaje permanente de las operaciones de Cristina Fernández para alzarse contra la República y se colocó a tiro de los jueces –ya hay denuncias penales en su contra- y del Congreso, aunque allí no prosperarán los pedidos de juicio político contra el Presidente y la Vice, salvo que los representantes de las provincias que se negaron a acompañar esta gravísima payasada y estuvieron ausentes del cónclave sedicioso, voten a favor.

 

Me pregunto si el Caracol no se enteró de lo que hicieron mandatarios verdaderamente poderosos, como Donald Trump o Jair Bolsonaro, y hasta  su amigo Pedro Sánchez quien, cuando el Tribunal Constitucional abortó sus avances para desmembrar a España y terminar con la democracia, se limitó a acatar el fallo. Claro que, en cambio, se habrá inspirado en el fallido autogolpe que intentó Pedro Castillo disolviendo al Congreso, pero debería recordar que varios presidentes peruanos están prófugos o presos.  

 

Lo dramático de lo sucedido es que agravará la profunda crisis económico-social y afectará aún más a las eventuales inversiones que, aunque fueran a largo plazo (por ejemplo, Vaca Muerta), estaban ansiosas de llegar a nuestras playas por nuestra enorme posibilidad de atender a las acuciantes necesidades que este mundo, tan agobiado por los conflictos bélicos, está sufriendo: alimentos, agua potable, energía, minerales (litio, cobre, etc.). Ya se miraban con aversión la falta de seguridad jurídica que reina entre nosotros y los avances de un Gobierno que cambia permanentemente las reglas para favorecer a los amigos del poder y a quienes pagan coimas para obtener prebendas, pero esto supera a todo lo imaginable. Los mercados financieros reaccionaron con enorme preocupación al disparate institucional que las aspiraciones de impunidad de la emperatriz hotelera produjo, y el efecto se vio en la fuerte depreciación del peso.

 

A Sergio Aceitoso Massa, el tercer miembro de esta penosa trifecta, sólo la preocupación de los Estados Unidos por el avance de Xi Jinping en la región –algo que ya tampoco se ve tan claro- le permite sortear, trimestre a trimestre, las exigencias de los acuerdos financieros cuyas metas incumplidas, pero dibujadas, son tolerantemente aceptadas por el FMI para no aparecer como el ogro que mandó a la Argentina al default. Debo reconocer que tiene muy mala suerte porque, además de la declinación de la economía china, principal comprador de nuestros productos, y la prohibición de devaluar la moneda que le impone el kirchnerismo, la inédita sequía que afecta a gran parte del país complicará más, si cabe, la situación cambiaria y, sin duda, llevará a una mayor brecha entre las diferentes –ya son quince- cotizaciones del dólar con que asombramos, una vez más, al mundo entero.

 

Desde el otro lado, desde la imaginada Patria Grande, el apoyo que creía Argentina poder recibir del Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, del Chile de Gabriel Boric o de la Colombia de Gustavo Petro –la Bolivia de Luis Arce tiene sus propios problemas graves- no se extenderá más allá de los gestos protocolares. Vladimir Putin y los ayathollas no son aliados que puedan exhibirse ante una opinión pública sensibilizada por la guerra contra Ucrania y las salvajadas que allí cometen los ataques rusos, y por la condena a muerte en la horca de un futbolista de renombre por el solo hecho de haberse manifestado a favor de la liberación de las mujeres en Irán, un hecho sobre el cual resuena con estruendo el silencio de nuestro Gobierno y de los organismos de derechos humanos y las asociaciones feministas.

 

En medio de este enloquecido escenario, esta noche renacerá Jesús y, con él, la esperanza de paz y amor universal aunque aquí, cada vez, este enorme propósito parezca más lejano. Pese a todo, ¡feliz Navidad!

 

Bs.As., 24 Dic 22

viernes, 16 de diciembre de 2022

Los milagros que faltaban

 


 

Los milagros que faltaban

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 868)

 

“Algún oscuro botón será llamado a cargarte.

 Nadie quiere el estandarte si es lunga la procesión” 

Edmundo Rivero

 

El hecho que el Vaticano exigía para comenzar el proceso de canonización de la emperatriz se produjo esta semana: la recuperación, en sólo tres días, de su contagio de Covid, merece ser calificado de milagro. El 8 informó estar afectada y creí que era una excusa para ocultar su pánico a que la pretensión de tener su propio “17 de octubre” fracasara porque el peronismo la abandonara, después de haberla acompañado en su caminata hasta la puerta del cementerio. El miedo quedó justificado cuando gobernadores e intendentes del Conurbano se reunieron con los grandes dirigentes de la CGT para organizar un peronismo sin Cristina.

 

Pese a que nadie puede prever la evolución de la enfermedad en cada caso, el acto previsto para el lunes 12, que contaría con la presencia de muchos gerontes de la izquierda ladrona hispano-americana con una multitud a sus puertas, fue pospuesto hasta el 19. Ella reapareció en el Senado, sin barbijo, sólo cuatro días después del resultado positivo del testeo, y la confirmación de mi sospecha fue la suspensión hasta marzo del evento, aduciendo problemas de agenda de los invitados internacionales.

 

Ese sainete muestra la pérdida de poder de Cristina Fernández tanto al interior del Frente para Todos cuanto frente a la sociedad en general; si ella, la única potencial candidata –no creo en su radical “renunciamiento”- con posibilidad de conservar el núcleo duro se ve tan escasa de adhesiones, ¿qué queda para el resto, Sergio Aceitoso Massa incluido? Porque Alberto Fernández cayó nuevamente en el ridículo convocando a un acto de autoelogio por sus invisibles logros y recibió, en respuesta, la insultante ausencia de gobernadores, ministros e intendentes.

 

Esta semana el Gobierno hizo nueva gala de su extravío en materia internacional, privilegiando la ideología de izquierda con que se disfraza por sobre los intereses de la Argentina. Inmiscuyéndose en los asuntos internos del Perú, donde su Presidente –Pedro Castillo- fracasó en su autogolpe y fue destituido por el Congreso con un recurso estrictamente constitucional, suscribió una misiva de apoyo al detenido ex mandatario acompañando a  Andrés M. López Obrador (México), Gustavo Petro (Colombia) y Luis Arce (Bolivia); todo sea por una “Patria Grande” que se resiste a renacer.

 

Pero no terminó allí el desvarío. Concedió asilo a una ex Ministra del Ecuador, condenada en todas las instancias por corrupción, que está refugiada en nuestra Embajada en Quito desde 2020, y generó un grave conflicto diplomático con el Presidente Guillermo Lasso, ya que éste se negó a conceder la visa necesaria para que pudiera abandonar el país; con toda razón, sostuvo que los tratados internacionales no protegen a los ladrones.

 

Debe incluirse en ese sesgo tuerto la protección de nuestra Cancillería a regímenes que desprecian los más elementales derechos de sus pueblos en todos los foros internacionales, se trate de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Irán o Rusia. Debe agregarse el estruendoso silencio de los organismos de derechos humanos, cooptados por el kirchnerismo para disfrazarse de izquierdista, aunque los dictadores latinoamericanos ahoguen en sangre los reclamos ciudadanos, Vladimir Putin sea un homófobo radical, bañe en sangre a Ucrania y envenene a sus adversarios, o los ayathollas cuelguen de grúas a quienes se atreven a protestar por sus asesinatos.

 

Otro milagro fue la burla a la sociedad derivada de la información del índice de inflación –un 4.9%- de noviembre, producto de la “contabilidad creativa” aplicada por el Aceitoso para mostrar el cumplimiento de las metas del FMI; logró ese triunfo midiendo precios de productos a los que resulta difícil acceder, aprovechando la transitoria caída en el precio de la carne motivada por la inédita sequía que obliga a liquidar rodeos, anticipando ingresos fiscales con el dólar soja I y II, imponiendo una fuerte recesión y apretando descaradamente a industriales y comerciantes.

 

No durará mucho esta pax massista con brecha cambiaria y hermético cierre de importaciones porque continúa imprimiendo para financiar el déficit, y los restantes náufragos de su Titanic siguen con su fiesta de gastos injustificables, aumentos en las plantas de personal, aviones presidenciales y “planes platita” para sostener candidaturas provinciales y municipales, mientras hipotecan el futuro de todos nosotros.

 

Corresponde una breve mención a los nuevos y fuertes reveses que el kirchnerismo sufrió en su guerra contra la Justicia, ya que es probable que los disgustos continúen pronto en ese terreno con los inminentes fallos que podrían revertir raros sobreseimientos a Cristina Fernández y sus hijos sin celebrar el juicio. La Corte Suprema ratificó la designación de los representantes de la Cámara de Diputados en el Consejo de la Magistratura, abortando así la tentativa de la obediente Cecilia Moreau para frenarla, y convalidó la condena a 13 años de cárcel a Milagro Sala, la violenta bandolera –una verdadera “Hood Robin”- que tanto tiempo mantuvo aterrada a toda la Provincia de Jujuy, a quien Alberto Fernández visitó recientemente para expresarle su aprecio y su respaldo.  

 

El último milagro puede llegar mañana, cuando es altamente probable que la Selección nacional nos regale el premio mayor en Qatar; los argentinos, sobrevivientes de una amarga realidad que nos desespera día a día, necesitamos de un baño de alegría, aunque sea sólo futbolística y muy efímera y Lionel Messi y sus chicos pueden traérnoslo. ¡Ojalá así sea!

 

 

Bs.As., 17 Dic 22