¡Están Vivos!
“La segunda imagen … presentaba
al monarca como un soberano capaz de hacer cualquier cosa con tal de mantener
su poder y, ante todo, como un gran demagogo y un paternalista teatral que, con
sus gestos y palabras, enmascaraba la venalidad, la cerrazón y el servilismo de
la élite gobernante, por él creada y mimada”. Ryszard Kapuścińki
Tal como les sugerimos en esta columna (http://tinyurl.com/7ojil63a9) en ocasión del primer blanqueo, que tanto
favoreció a Cristóbal López, Lázaro Báez y otros recientemente enriquecidos,
los distintos dirigentes de la oposición decidieron “aprovechar la mala fama”
tan bien ganada por el Congreso nacional, para anunciar a todo el universo de
traficantes de drogas, empresarios amigos, funcionarios corruptos y evasores de
toda laya que el nuevo y tan oportuno perdón sancionado por los obsecuentes
legisladores del oficialismo será derogado tan pronto asuman sus bancas quienes
resulten electos en octubre. Igual conducta, han asegurado, adoptarán con la
siniestra “democratización” de la Justicia.
Así, descubrieron finalmente los que
piensan diferente que debían bajar al barro a pelear allí contra el grupo de
gangsters que hoy manda en la Argentina, ya que esta banda no respeta regla
alguna y, hasta ahora, aprovechaba la ingenuidad de sus contendientes, que
pretendían actuar con las reglas del juego democrático, para imponer las
alucinadas y, sobre todo, falsas revoluciones que el “relato” declama.
Además, prometieron publicar la lista de
quienes hayan recurrido a este nuevo instrumento de la corrupción, que en 2008
ya había producido el lavado de casi cuatro mil millones de dólares. Tal vez
entonces los argentinos nos enteremos quiénes fueron, y por cuánto, los que se
han beneficiado a costa de quienes pagamos religiosamente los impuestos,
ratificados en nuestra condición de idiotas crónicos.
Esas revelaciones, procesadas por la
Justicia verdaderamente transparente e independiente que añoro, impedirán que
se repita aquí lo sucedido en Rusia cuando la URSS implosionó y quienes, hasta
entonces, eran funcionarios o amigos del poder, se quedaron literalmente con
todas las empresas. Surgieron así los megamillonarios, que compran los clubs de
fútbol, los inmuebles y los yates más caros del mundo, y que en la Argentina pretenden
imitar los Cristóbal López, los Lázaro Báez, los Enrique Ezkenazi, los Sergio
Spolsky, los Manzano y Vila, los Rudy Ulloa Igor, los Gerardo Ferreyra, y la
horda de secretarios, familiares, ministros, gobernadores, testaferros, etc.,
que rodean a la inquilina de la Casa Rosada.
El contemporáneo aviso de arrebatar al
oficialismo -si ganan esas hoy ilusorias elecciones- la Presidencia de la
Cámara de Diputados, con la alteración esencial de la línea sucesoria que ello
implica, va en el mismo sentido; presumo que todavía deben dolerles las
asentaderas después que, en 2009 y haciendo honor a un tácito pacto de
caballeros -¡nada menos que con estos tahúres enfrente!-, cedieran elementales
comisiones legislativas a los entonces perdedores, cargos que éstos
aprovecharon sádica e impunemente en beneficio propio y del “modelo”.
Por su parte, Macri -¡chapeau, Mauricio!- incurrió
en una verdadera genialidad política que, cuando se genere el natural conflicto
entre las leyes locales y las federales, pondrá el tema de los medios
independientes sobre el escritorio de los renuentes ministros de la Corte
Suprema, obligándolos a adoptar una decisión que, a no dudar, determinará la
inconstitucionalidad de los cuestionados artículos de la ley de tan rimbombante
nombre; resta saber qué ocurrirá si la mini-mesa de Olivos decide desconocer el
fallo, con el gravísimo conflicto de poderes que ello implicará. El Jefe de
Gobierno porteño recuperó, para los opositores, la iniciativa política e
inducirá, en los próximos días, a varios de sus colegas gobernadores a sumarse
a ella (el Gallego de la Sota ya lo
ha hecho), amén de obligar a Lancha Scioli
a definirse; si decide mantener el camino contemporizador con la Casa Rosada
quedarán sepultadas, para siempre, todas sus expectativas políticas.
El Gobierno continúa dando manotazos de
ahogado ante una realidad que, en todos los campos, difiere muchísimo del
escenario que llevó a la viuda de Kirchner a ganar con un sospechado 54% las
elecciones de octubre de 2011. En un escenario en el cual casi todos los países
de la región crecen, multiplican sus reservas monetarias, obtienen préstamos
regalados y a plazos enormes para mejorar sus infraestructuras y aumentar su
oferta de energía, deben imponer permanentes barreras para evitar el ingreso de
más dólares a sus economías y, sobre todo, han sido calificados como
merecedores de inversiones extranjeras, el triste resultado que arroja la
comparación con lo que aquí sucede me exime de abundar en el tema.
Los regímenes bolivarianos y cristinistas
ha llevado a ambas naciones a niveles inflacionarios ya desconocidos en el
mundo, a estancar en la pobreza a gran parte de sus ciudadanos para mantenerlos
cautivos de sus insanas ansias de perpetuarse en el poder, a sojuzgar a los
poderes judiciales, a generar escasez de productos alimenticios, a cerrar sus
fronteras para evitar la fuga de los capitales, a domesticar a la prensa
independiente y, algo imperdonable, al despilfarro de una década que, en ambos
países, hubiera permitido el desarrollo y el crecimiento, con verdadera
inclusión social. En ambos sistemas, o “modelos”, ha sido central la corrupción
más desaforada, y la destrucción de todos los marcos jurídicos y racionales
capaces de insertarlos en el mundo.
Pero una luz de esperanza se ha encendido
en Venezuela y hace que, por contagio, también comience a aparecer en la
Argentina; allí, el 70% de la población se ha expresado en las encuestas a
favor de la revisión de los resultados que dieron al Pajarito Chiquitico tan menguado triunfo electoral y, aquí, la
intención de voto a nuestra bienamada Presidente se derrumba al ritmo de las
inundaciones, de las multitudinarias marchas, del cepo cambiario y de las no
refutadas denuncias de corrupción que la involucran: tan sólo en un mes, la
caída ha alcanzado ya cifras irremontables.
Porque ya está claro que la economía no
permitirá esa tranquilidad en los bolsillos que mueve a los ciudadanos de
cualquier país a preferir malo conocido que bueno por conocer. Tampoco la
soberbia ignorancia con la que doña Cristina trata los escándalos con que su
imagen es sacudida diariamente contribuye a aumentar su popularidad, ya que
ahora todos, inclusive los menos instruidos de nuestros compatriotas –que son,
a la vez, los que más sufren los desastres económicos que esta pandilla de
incapaces y ladrones se empeña en perpetuar-, saben que el dinero robado es
tanto que sólo puede pesárselo.
Lamentablemente, también está claro que la
señora de Kirchner ha decidido que los votantes le importan menos que nada; si
no fuera así, intentaría al menos seducirlos. En cambio, los agrede
permanentemente desde sus innumerables atriles, desde las sonrientes fotos de
la galería de delincuentes que la rodea, desde la monstruosa e impúdica
exhibición de sus lujos, desde la negación de la inflación, desde la
prepotencia de Patotín.
Y lo califico de lamentable porque, de
hecho, ha elegido un camino distinto a competir en elecciones –la confirmación
de ello son las palabras de Wado de
Pedro, líder de La Cámpora, que en un acto reciente en Hurlingham dijo: “Nos quedaremos, les guste o no les guste”- para
que el “modelo” se perpetúe y la fiesta de esta repugnante y genocida
corrupción pueda continuar, con sus invitados y amigos ricos y en libertad,
apropiándose de empresas, de inmuebles y de ramas enteras de la industria y del
comercio del país. Creo que deberíamos intentar prever cuál será ese camino y
prepararnos para enderezarlo, porque en ello nos va, y no exagero, la vida
misma.
Bs.As., 19 May 13
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