viernes, 15 de enero de 2021

Miedo, ¿por qué?


 


Miedo, ¿por qué?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Los grandes criminales no están en prisiones

 sino en la cúspide de la sociedad”.

     Alexis Carrel

 

Cristina Fernández, casi como el coronel de Gabriel García Márquez, evidentemente no tiene quien le lea, al menos las encuestas. Si no fuera así, se habría enterado de los datos del último análisis de Poliarquía (https://tinyurl.com/y5kztlsb), que debieran preocuparla. Lo cierto es que hasta sus partidarios perciben, cada vez con mayor claridad, que al ánimo de su jefa no lo afectan las pésimas noticias de la pandemia y el fracaso del patriotero y corrupto show de las vacunas, la monumental crisis socio-económica que la irracional “cuareterna” provocó, la catástrofe educativa generada en complicidad con los gremios, el crecimiento exponencial de la pobreza y la indigencia, el desmadre de la inseguridad y la proliferación incontenible del narcotráfico y, ni siquiera, las permanentes violaciones a los derechos humanos que se han producido desde diciembre de 2019.

 

Muy por el contrario, muchos (13%) de esos fieles de antaño se han dado cuenta que su único objetivo es lograr la impunidad para los innumerables delitos que han cometido ella misma, sus hijos, sus testaferros y sus socios de todos los pelajes; cuando, cada vez que se levanta una piedra y aparecen millones de dólares robados, no pueden evitar recordar que esos billetes faltan de las arcas del Estado y que hoy servirían, si fueran repuestos, para aliviar las muchas penurias que padecen. En el camino, además y producto de sus desesperados intentos por lograrla y de los disparates discursivos de sus alfiles, aniquila toda posibilidad de que nuestro país reciba inversiones capaces de generar trabajo genuino y, ni siquiera, ayuda financiera para salir del pozo al que nos ha llevado.

 

Hoy, el escenario político podría resumirse diciendo que hay un oficialismo (el panperonista Frente para Todos) aterrado ante la figura de la PresidenteVice y, en la Provincia de Buenos Aires, de su hijo Máximo Kirchner, y una oposición que parece esencialmente ser incapaz de articular una gran coalición dispuesta a evitar que ella destruya definitivamente la democracia y la República, tal vez porque también la atemoriza. Pero, a la luz de de los últimos acontecimientos y cuanto nos dice esa encuesta, nada amerita que unos y otros padezcan ese inequívoco “síndrome de Estocolmo” frente a la secuestradora del poder.

 

Otro aspecto notable es que quienes por décadas han aplaudido las infames persecuciones y prisiones a los militares que vencieron a la subversión, lo hicieron bajo un lema repetido hasta el hartazgo: “memoria, verdad y justicia”; hoy los mismos, apurados por los plazos procesales y políticos que han comenzado a roer los talones de Cristina Fernández, lo han invertido e imponernos “olvido, mentira e impunidad”.

 

En ese inequívoco sentido, además de las maniobras para favorecer a los condenados Amado Boudou, Julio de Vido, Milagro Sala y tantos otros, va el Presidente Pinocho que, descaradamente, ha afirmado que va a “meter mano en la Justicia” y enviará al H° Aguantadero un proyecto de ley para crear una nueva instancia judicial que, según sus intenciones, se dedicará a tratar sólo los temas de las sentencias arbitrarias para aliviar a la Corte Suprema de parte de sus labores actuales. Que su mandante, la PresidenteVice, haya planteado nueve recursos precisamente por arbitrariedad ante la Corte -que ésta inexplicablemente aún no ha rechazado- no es una mera coincidencia.

 

Para sancionar su creación, el kirchnerismo cuenta con los votos necesarios en ambas cámaras pero, ya promulgada la ley y reglamentada con las recomendaciones de la comisión “Beraldi” –otra casualidad: es abogado de la quejosa- entrará en un sendero que, necesariamente, será muy largo y que puede extenderse más allá del actual período presidencial. Por supuesto, muchos plantearemos de inmediato la inconstitucionalidad del adefesio, y será la Corte, otra vez, quien deberá decidir.

 

Mientras tanto, si consigue los votos necesarios en el Consejo de la Magistratura (¿otra vez traicionarán sus miembros a la ciudadanía?), se abrirán los concursos para ocupar los cargos, y ese proceso suele llevar años; con sus resultados, se elevarán las ternas al Poder Ejecutivo para que elija a cada uno y, finalmente, el Presidente –quien quiera que sea entonces- enviará los pliegos al Senado, donde nuevamente se requerirán las mismas mayorías de las que el kirchnerismo carece, algo que le ha impedido desplazar al Procurador General, Eduardo Casal, y reemplazarlo por alguien más tolerante ante las dislates jurídicos de la insana ladrona.

 

Cristina Fernández, que no debe dormir muy tranquila por la noches aunque sea en su pacífico “lugar en el mundo”, está tan obsesionada con el negro futuro carcelario que la espera en un plazo que ve consumir diariamente, como pronosticaron sus fanáticos Hebe de Bonafini y Luis D’Elía, que ha perdido toda empatía con sus votantes, si es que alguna vez la tuvo. Nadie olvida sus espantosos y ridículos bailecitos en Plaza de Mayo mientras en Tucumán morían tantos, o el aturdidor silencio con que respondió a la tragedia de Cromañon, al crimen de Once y a las inundaciones de La Plata. Entonces, ¿por qué tenerle tanto miedo o siquiera un “miedito”, como supo recomendar alguna vez en su anterior reencarnación?

 

Bs.As., 16 Ene 21

viernes, 8 de enero de 2021

Corrección política, ¿a qué precio?

 


Corrección política, ¿a qué precio?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“La Historia no la escribe quien gana sino quien sobrevive”

 Fabiano Massini

 

Cuando enfrente hay tahúres violentos, que no hesitan al avanzar descaradamente contra la democracia y las instituciones de la República, ¿hasta cuándo debemos mantener los buenos modales y ser políticamente correctos?; ¿el miedo cerval a la PresidenteVice seguirá paralizándonos, como hace con el propio peronismo, los barones del Conurbano y hasta con los gobernadores?

 

El artículo 21 de la Constitución establece que todos estamos obligados a armarnos para defenderla, según las leyes que al efecto dicten el H° Aguantadero y el Poder Ejecutivo; o sea, para evitar que sea pisoteada por los inescrupulosos políticos y los ladrones, debemos esperar a que ellos mismos nos convoquen a hacerlo, algo verdaderamente kafkiano. Deberemos ser los argentinos de a pie quienes asumamos la responsabilidad, y el riesgo consecuente, de hacer frente a como dé lugar a este arbitrario régimen que se va convirtiendo rápidamente en despótico.

 

Hay que agregar que, si la situación socio-económica se sigue complicando, y seguramente lo hará, la desesperación de Cristina Fernández ante la probabilidad de volver a perder el poder la llevará a intentar un fraude monumental en las elecciones de este año, o a activar un autogolpe de Estado recurriendo a los presos liberados, los barrabravas, los sicarios del narcotráfico y hasta aquéllos asesinos terroristas de los 70’s que aún sobreviven enquistados en las entretelas del Gobierno.

 

Sabemos que, en la Argentina, el “largo plazo” es la semana próxima, por lo cual discutir cómo actuar ante las urnas dentro de tres años equivale a hacerlo sobre el sexo de los ángeles; en especial cuando, en ese lapso, la República que nuestros antepasados fundaron en 1853 habrá dejado de existir definitivamente. Cristina Fernández, con la aquiescencia del rastrero Presidente Pinocho, está demoliendo con prisa y sin pausa las instituciones de la Constitución y, mientras tanto, también destruye la economía con la clara determinación de convertir a los ciudadanos en nuevos pobres, exclusivamente dependientes de la dádiva estatal para sobrevivir, y transformarlos en cautivos clientes políticos; cualquier parecido con el régimen chavista de Nicolás Maduro no es una mera coincidencia.

 

En ese sentido van los descarados ataques al Poder Judicial y la Procuración General en los cuales quieren “meter mano”, la apropiación de todas las cajas del Estado y la dilución de los organismos de control, el desconocimiento de la propiedad privada, la gigantesca emisión y la incontrolable inflación, el congelamiento de las tarifas de la energía y de la salud prepaga, la intervención en las telecomunicaciones, la creación de nuevos y confiscatorios impuestos, los controles de precios, la imposición de la cuarentena más larga del mundo (con el cierre de tantas empresas, la pérdida de millones de puestos de trabajo y la masiva fuga de compañías internacionales), la destrucción de todo el aparato productivo, el capitalismo de amigos, la reedición de la demencial guerra contra el campo y la prensa libre y, peor aún, la catástrofe educativa que han generado los gremios kirchneristas con el tácito apoyo del genuflexo Gobierno.

 

Contra lo que muchos opinan, no hay en estas acciones ignorancia alguna sobre las reglas de la economía y de las consecuencias que de aquéllas se derivarán, sino que están perfectamente planificadas para lograr el establecimiento de una monarquía hereditaria y la impunidad de los innumerables delitos cometidos por la PresidenteVice y sus hijos.

 

En el orden geopolítico, la decisión del Instituto Patria, que ella comanda, está cerrando todas las puertas que, luego de una renegociación exitosa con el FMI, pudieran reinsertarnos en el mundo occidental y, de ese modo, convirtiendo a China en la única alternativa para financiar el monumental déficit que produce este Estado saqueado, tan caro e ineficiente. Basta recordar que, durante su mandato como Presidente, entregó a Xi Jinping una fracción de nuestro territorio para instalar una base militar que no reconoce la soberanía argentina y que ha obligado a nuestros vecinos a reinstalar hipótesis de conflicto armado; en el caso de Chile, la situación se agrava por la presencia, a ambos lados de la frontera, de comunidades pseudo mapuches dispuestas a lograr violentamente la independencia de su inventada nación y que aquí son patrocinadas por organismos y funcionarios públicos.

 

Ante ese negro panorama muchos nos preguntamos qué hacer para evitar ese cantado final y cómo impedir el éxito de ese nefasto proyecto populista y pobrista que avanza, que nos transforma en ranas en agua crecientemente caliente y que, como ya hemos dicho infinidad de veces, nos lleva a Venezuela sin escalas, adhiriéndonos a las también genocidas dictaduras de Cuba y  Nicaragua, con el apoyo de China, Rusia e Irán.

 

Los verdaderos hombres del campo –no la tímida y lábil Mesa de Enlace- nos están mostrando el camino de la resistencia y la rebelión civil, y también nosotros debemos volver a las calles a expresar nuestra indignación no sólo por la conducta del Gobierno sino por el pasivo comportamiento de la oposición, a la cual concedimos el 41% de los votos y que –con algunas conspicuas excepciones- permanentemente nos defrauda. Y, por supuesto, recurrir a todas las instancias internacionales para que nos ayuden y no consientan que aquí se cometan las mismas tropelías que hicieron tan tristemente famosos a los regímenes caribeños.

 

Bs.As., 9 Ene 21

viernes, 1 de enero de 2021

Un peor año




Un peor año

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Es preferible para los pueblos tener malas leyes con

 buenos jueces que buenas leyes con malos jueces”.

 Francesco Carnelutti

 

Este fin de 2020 llegó a la Argentina, como en todo el mundo, con casi nada que celebrar, salvo para quienes aún estamos vivos, que no es poco; en general, no se vieron las cañitas voladoras ni los atronadores petardos de antaño pero, en cambio, fue pródigo en escalofriantes estafas de la política y, sobre todo, de la Justicia a la ciudadanía de a pie.

 

La lista no puede ser más amplia: los reiterados ataques de la PresidenteVice al Poder Judicial y la Procuración General, los inauditos e ilegales privilegios previsionales otorgados a Cristina Fernández y a Amado Boudou, los beneficios veraniegos que éste obtuvo por la insólita curiosidad de un Juez, el regreso del carísimo (para los demás argentinos) capitalismo de amigos, el nuevo recorte a las jubilaciones, las originales moratorias impositivas concedidas a Cristóbal López y sus socios, la pobreza generalizada y la curiosa paz social para el kirchnerismo, la reiterada intervención estatal en la economía y el retorno del populismo extremo, la ideologización criminal de las relaciones exteriores y el peligroso abrazo estratégico con China, etc..

 

El H° Aguantadero sancionó la genocida ley de interrupción voluntaria del embarazo. Creí que los senadores de las provincias del norte, en especial, se opondrían a este adefesio asesino, pero resultó evidente que la fuerte presión del Ejecutivo consiguió conmover la voluntad de los gobernadores, y el Presidente Pinocho tuvo su lamentable logro. Ahora, sólo las acciones de inconstitucionalidad que muchos iniciarán, y jueces con los pantalones bien puestos, podrían detener esta injustificable locura.

 

Cuando comparé las acciones del Gobierno contra la industria de las telecomunicaciones con su conducta frente a YPF, no sabía que también avanzarían contra la eléctrica Edenor; todo el sector de energía quedó en manos, en esta extraña división de facultades, de Cristina Fernández, y las consecuencias de sus desmanejos populistas, que conocimos en el período 2003/2015, con la pérdida del autoabastecimiento, la necesidad de importar gas y electricidad, y los cortes permanentes de suministro, serán reeditadas en un año electoral, como el que ayer comenzó.

 

No respetará tampoco al sistema privado de salud, del cual la clase media depende. Ya es un objetivo primario, como lo demostró la resolución del Ministro de Salud que, publicada en el Boletín Oficial el miércoles por la mañana, autorizaba un muy magro incremento en las cuotas; la PresidenteVice puso el grito en el cielo y ordenó otra resolución, dada a conocer el mismo día por la tarde, que la dejó sin efecto. La conocida desvergüenza de Ginés González García tampoco ahora justificó su renuncia inmediata ante esta reacción que, obviamente, preanuncia que el pobrismo se extenderá a esa área.

 

Hubo algo bueno en la noticia del fallo judicial que ordenó que se paguen a Cristina Fernández dos jubilaciones de privilegio, a las cuales se adicionará su sueldo como Vicepresidente, algo totalmente prohibido por la ley, lo que originará que esta ladrona perciba un haber mensual de dos millones mensuales, sumada a una retroactividad estimada en cien millones, y todo ello exento del impuesto a las ganancias. Y lo bueno fue que se conociera el mismo día en que se sancionó la ley que excluye a la inflación del cálculo de los incrementos de las jubilaciones, en un país donde los expertos creen que superará el 50% este año. Fue tan sonoro el sopapo que propinó a la sociedad que le resultará difícil seguir manteniendo su relato.

 

La absurda curiosidad del Juez Daniel Obligado lo llevó al extremo de preguntarle al propio Amado Boudou, cuya condena quedó irreversiblemente firme por decisión de la Corte, dónde le parecía bien cumplirla, es decir, si quería permanecer en su lujosa mansión o volver a la cárcel. El magistrado, después de demorar un mes en tales diligencias, resolvió que regresara al penal pero, al hacerlo el último día hábil y sin ordenar su inmediata ejecución, permitirá al privilegiado delincuente seguir gozando de su mansión todo el verano, mientras también percibe su jubilación privilegiada.

 

Lo que más llamó la atención del mes de diciembre, marcado por un aumento sideral de la pobreza y de la indigencia, la presencia del hambre en las puertas de todas las ciudades, la creciente inseguridad, la inexistencia del año escolar y la consecuente deserción definitiva de tantos chicos, la caída en el poder adquisitivo del salario y de las jubilaciones y la pérdida de puestos de trabajo, el cierre y la emigración de empresas, fue el atronador silencio de la calle. Con un gobierno no peronista, otro hubiera sido el cantar; basta recordar qué sucedió en diciembre de 2001 y Fernando de la Rúa tuvo que renunciar en medio de saqueos y muertes, o en 2017 cuando fue aprobada una reforma previsional muchísimo más favorable que la de hoy, y quince toneladas de piedras fueron arrojadas sobre la Policía.

 

En fin, lamento arruinarle tan a priori este 2021, pero no será mejor que el que ya vivimos. Sólo espero que hayamos aprendido, mientras nuestra vida se deteriora cada día, que la solución no la aquéllos que, con su afán por el poder y su falta de moral, nos han hundido en esta ciénaga infinita.

 

Bs.As., 2 Ene 21