sábado, 24 de agosto de 2019

¡Qué cocktail más raro!









¡Qué cocktail más raro!


“No le temo a un ejército de leones conducido por una oveja;
 le temo a un ejército de ovejas conducido por un león”.
 Alejandro Magno

En su excelente artículo en La Nación del jueves, Carlos Pagni (https://tinyurl.com/y359l4wr) describió con meridiana claridad el difícil y contrapuesto escenario en el que hacen equilibrio Mauricio Macri (Presidente en funciones y candidato) y Alberto Fernández (candidato que presume haber sido ya efectivamente electo) debido a algunas necesidades comunes que ambos tienen de cara al futuro, en esencia la tranquilidad económica del país y la relación con los acreedores y el FMI, que los convierte casi en socios o, al menos, en colaboradores necesarios.

Qué sucederá con esa peculiar asociación transitoria cuando comience la verdadera campaña es la gran incógnita: ¿se reiniciarán los tiroteos discursivos entre ambos, que con seguridad volverían a repercutir en la cotización del dólar, la inflación y el riesgo país o privilegiarán, como verdaderos estadistas, el interés supremo de la Patria?

Realizaremos un esfuerzo homérico para revertir los resultados de las PASO, y todos quienes creemos en la República y en la libertad nos manifestaremos hoy, sábado 24, a las 17:00 hs., en el Obelisco porteño y en todas las plazas del país, para evitar que la formula Fernández², se haga con todo el poder en estas cruciales elecciones.

Es simple calificarlas así porque, si los datos de agosto se repitieran en octubre, conseguirá mayorías propias –o simples levantamanos- en ambas cámaras del Hº Aguantadero. Con ellas, designará al nuevo Procurador General (nada menos que el jefe de los fiscales federales), cubrirá cientos de vacantes en los juzgados y tribunales, podría controlar el Consejo de la Magistratura (para remover a los jueces díscolos), disciplinará a Comodoro Py y logrará así la tan buscada impunidad de los corruptos que se robaron el país entero. De todas maneras, algo de eso ya se está viendo, al observar cómo han girado las veletas del emblemático edificio desde las PASO.

La enorme preocupación que embarga, al menos, a la mitad de la sociedad, esa que, pese a los enormes problemas que sufre su bolsillo, privilegia la institucionalidad, la Constitución y la decencia, radica en el retorno del kirchnerismo narcotraficante y ladrón. Traduciendo, se preocupa mucho menos por Alberto F que por Cristina F; no olvida que ésta designó per se al candidato a Presidente, y tampoco que, detrás suyo, forma La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner y Eduardo “Wado” de Pedro, con todo lo que ello implica en cuanto a posicionamiento ideológico.

Porque, si triunfara Fernández² y la dueña del espacio pasa a gobernar realmente –Alberto F. debiera contratar un probador de alimentos-, a todos los males del párrafo siguiente habrá que sumarle el aislamiento internacional y la rápida adhesión de nuestro país al eje que conforman en la región Venezuela, Cuba y Bolivia y, en el globo, China, Rusia e Irán.

Hoy, que los cisnes negros mundiales se acercan en bandadas enormes, que la guerra comercial entre China y Estados Unidos parece incrementarse, que están entrando en recesión grandes países del mundo (Alemania, Italia, USA, Singapur, etc.), que parece inevitable el Brexit sin acuerdo, que los capitales están comenzando a huir hacia refugios menos riesgosos (oro, etc.), quien resulte elegido no tendrá demasiadas opciones. Sin duda, deberá hacer buena letra o empujará al país hacia un abismo aún más profundo que el actual.

Gane quien sea en octubre o diciembre, tendrá que hacer las indispensables reformas impositiva, previsional y laboral, reducir el gasto público, etc., porque se acabaron los prestamistas. Pero hay una verdad casi de Perogrullo: si fuera finalmente Macri, todas esas modificaciones serán resistidas y hasta impedidas, como siempre, por el peronismo en todos sus disfraces; en cambio, si fuera Fernández –claro, si los Kirchner lo dejaran gobernar- podría repetirse el momento que tuvo a Eduardo Duhalde como protagonista, secundado por Jorge Remes Lenicov como Ministro de Economía, o sea, entre 2002 y 2003. 

Basta recordar que, con la salida de la convertibilidad, ese Presidente elegido por el Congreso devaluó la moneda en 40% y, con ello, licuó los salarios y el gasto con el silencio cómplice del famoso “movimiento” y hasta de la CGT. Cuando llegó Nestor Kirchner a la Casa Rosada, y pese al mitómano relato de éste -que sus secuaces declaman todavía-, toda la tarea “sucia” estaba hecha y, además, tuvo la suerte –para él y su cleptomanía- de gobernar en un escenario sumamente favorable (lo permitió un precio de US$ 600 para la soja) y ante un público aterrado por la catástrofe de 2001.

Y que tampoco hubo quejas cuando Juan Domingo Perón, en 1952 y ya en medio de la crisis a la que había entrado por dilapidar las reservas en el altar de su populismo insensato, se endeudó en el exterior, militarizó a los trabajadores ferroviarios en huelga, firmó el contrato petrolero con la California, congeló los sueldos y los ató a la productividad. Nadie más que un peronista hubiera podido –o podrá- adoptar medidas así sin detonar un conflicto político gravísimo.

Bs.As., 24 Ago 19

sábado, 17 de agosto de 2019

Propuesta indecente




Propuesta indecente

“Por fortuna, los optimistas seguían
 trabajando en lugar de lamentarse”.
 Agustín Etchebarne


Sólo seis días antes del aniversario de la muerte del General José de San Martín, la República sufrió el domingo pasado un golpe demoledor en Cancha Rayada, comparable a aquél que, en marzo de 1818, casi termina con el Ejército de Los Andes; el destino quiso que los lugartenientes patriotas consiguieran rescatar grandes contingentes del desastre y, pocos días después, en Maipo, el Libertador derrotó definitivamente a los realistas en Chile. La historia de la humanidad está repleta de ejemplos similares.

Aún en estado de estupor por los números finales de las PASO, lamento enormemente que, pese a mi ruego final del sábado pasado, todos las previsibles repercusiones de una marcada diferencia a favor de la fórmula Fernández², explicable matemáticamente por la unión de todo el peronismo detrás de ella, se hayan transformado en trágicas realidades y, sobre todo, que Dios no se haya conmovido por la suerte de los argentinos; ahora, que todo parece perdido y que la incorporación de Miguel Angel Pichetto al binomio oficialista demostró no rendir los frutos esperados, sólo me queda apelar a la capacidad de resiliencia de todos quienes preferimos vivir en una verdadera democracia representativa, y no en una delegativa.

A riesgo de ser calificado como maníaco inventor de conspiraciones, deberíamos estudiar el rol de la empresa cubano-venezolana SmartMatic, encargada del escrutinio, y vigilar con atención la conducta de los famosos “punteros” ladrones de urnas y organizadores de “cadenas de votos” y, principalmente, defendernos contra los hackers que ingresaron en las bases del Ministerio de Seguridad, de las fuerzas federales y contra quienes atentaron contra las redes de fibra óptica en varios puntos del país o cortaron la electricidad en algunas escuelas de La Matanza cuando se debían enviar las planillas al centro oficial de cómputos. Nada de todo ello, aclaro desde ya, puede explicar toda la enorme distancia -15,6%- que medió entre los principales precandidatos del domingo, pero tal vez sí justificar tantos inmensos errores en los pronósticos de las encuestas previas.

Sin duda, el esfuerzo principal deben hacerlo ahora aquéllos que tienen funciones en el Gobierno. En un ejemplo absolutamente extremo y quizás hasta desaconsejable, si Juntos por el Cambio pensara que es imposible remontar lo sucedido, tal vez quiera preguntarse: ¿qué pasaría si Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto priorizaran salvar la ropa del espacio político y renunciaran a sus postulaciones presidenciales?

Los efectos serían inmediatos, puesto que dejarían de ser, en esta tan áspera coyuntura económica, competidores políticos (facilitando así el diálogo con la oposición) y –en el caso del primero- tranquilizarse y dedicar todo su tiempo a ejercer exclusiva y eficientemente el Poder Ejecutivo hasta el 10 de diciembre. En la Provincia de Buenos Aires, así y con boleta corta, es probable que María Eugenia Vidal lograra dar un giro copernicano a la tan extrema diferencia que benefició a Axel Kiciloff.

Si fuera necesario inspirarlos para realizar esta hazaña, deberemos recordar a Leónidas en el paso de Las Termópilas, tratando de detener, con sólo 300 hombres, la masiva invasión persa, cuando pidió a un caminante: “Extranjero, ve a Esparta y dile que aquí hemos muerto por defender sus leyes”.

La pregunta, que puede sonar a derrotista, resulta pertinente ya que un triunfo en el principal bastión del kirchnerismo, que se sumaría a la victoria segura en la ciudad de Buenos Aires y probables en Córdoba y Mendoza, permitiría conservar un enorme poder en el nuevo ciclo que se avecina, que sigo imaginando como muy peligroso para la salud republicana por la recuperación de las mayorías en ambas cámaras del Hº Aguantadero y, consecuentemente, en el Consejo de la Magistratura, con todo lo que ello implica para el correcto funcionamiento del Poder Judicial.

Ya, pese a ser solamente candidatos, los ganadores de las PASO han propuesto desplazar a miembros de la Corte y remover a los jueces que se atrevieron a procesar y detener a los principales exponentes de la corrupción, dejar inmediatamente libres a todos ellos y archivar las causas. Demás está decir que, a partir de ahora, la ilusión de recuperar al menos parte del sideral botín que Cristina Fernández y sus cómplices se llevaron al exterior se habrá disuelto.

Todavía estamos a tiempo de dar vuelta la situación, pero lograrlo requerirá de un monumental esfuerzo de todos y cada uno de nosotros, que deberemos hacernos cargo de vigilar, con mayor intensidad y profesionalidad, el correcto resultado de la voluntad popular. Es indispensable que quienes pensamos en el bien de la República salgamos a la calle a convencer, uno a uno, de concurrir en octubre a quienes se abstuvieron de votar el domingo pasado, y a nuestros amigos que residen en el exterior a hacerlo en los respectivos consulados.

Como sugerencia a los equipos electorales del oficialismo, recomiendo que quienes ejerzan la función de fiscales generales en las escuelas del Conurbano, sean aguerridos y jóvenes abogados, capaces de responder legalmente a cada una de las situaciones conflictivas que se presenten, y a no dejarse intimidar por las actitudes patoteriles que tanto se vieron el domingo; además, se deberá duplicar su cantidad, pues si sólo hay uno por escuela, le resultará imposible controlar la totalidad de las mesas cuando, además, deberá ocupar un lugar en ellas cada vez que uno de sus fiscales lo necesite.

Los fiscales de mesa, dos por cada una el día completo, deberán ser preferiblemente vecinos de la zona, para facilitar el trato con los votantes, tal como hicieron los “colegas” del Frente para Todos y de la izquierda, y más jóvenes que los que trabajaron el domingo, para evitar el natural cansancio que afectó a los mayores. Y el equipo de abogados “circulante” por los distritos, deberá ser escogido entre los de mediana edad, duchos en lides electorales, y con el coraje personal necesario para superar los climas hostiles que, seguramente, deberán soportar.

Nada se ha perdido aún, y el proceder del Padre de la Patria, que hoy conmemoramos, debe transformarse en un ejemplo concreto para quienes estamos seguros de estar librando “el buen combate”, tal como lo describió Paulo de Tarso, con su misma fe.

BsAs, 17 Ago 19

sábado, 10 de agosto de 2019

Cisnes en bandada





Cisnes en bandada


“Vivimos tiempos difíciles, pero no seremos derrotados por la confusión”.
 José Antonio Girón de Velasco


¿Qué tienen que ver con nosotros Cachemira, el estrecho de Ormuz, Corea del Norte, el Brexit, la guerra comercial USA-China? Aunque no los veamos como acontecimientos tan cercanos, podrían influir gravemente en nuestro futuro inmediato.

Si las dos potencias nucleares (India y Pakistán) detonaran su eterno conflicto, si el tráfico internacional de petróleo se viera comprometido gravemente por la acción de Irán, si el gordito Kim Jon-un se pusiera a jugar con misiles más grandes, o si Boris Johnson consiguiera que el Parlamento británico aprobara su plan de salir de la Comunidad Europea en octubre sin acuerdo alguno, los temblores de los mercados internacionales harán que los capitales huyan de los países emergentes, como la Argentina.

A comienzos de esta misma semana, la brusca devaluación del yuan, el arma elegida por Xi Jinping para contrarrestar las barreras aduaneras que está levantando Donald Trump para frenar el monumental déficit comercial de los Estados Unidos, hizo pedazos los mercados mundiales y produjo un tsunami en la cotización de todas las monedas, acciones y bonos. ¿Qué pasaría en el mundo si China decidiera desprenderse de, al menos, una parte de la monumental cantidad de bonos norteamericanos que tiene en su poder?

Obviamente, y a sólo un día de las PASO, el cisne negro que encabeza aquí la bandada es la gran probabilidad de una marcada diferencia a favor de la fórmula Fernández² en los resultados. Si así fuera, el lunes nos despertaremos en medio de un verdadero terremoto financiero, ya que la cotización del dólar, el riesgo-país y la inflación llegarán a muy altos niveles, mientras que los precios de las acciones argentinas y nuestros bonos soberanos se precipitarían al vacío; o sea, una tormenta perfecta.

Porque la sensación generalizada que dice que un porcentaje mayor a los cinco puntos porcentuales resultaría irremontable para Juntos por el Cambio, se confirmaría por la negativa reacción de todos los indicadores económicos antes de la primera vuelta de octubre. La explicación, en un país tan dolarizado como el nuestro, donde la moneda nacional sólo se utiliza para pagar y cobrar y nunca para ahorrar, no puede ser más sencilla: la disparada en la cotización de la divisa norteamericana (en realidad, la caída del peso) actuaría de inmediato impulsando todos los precios y, sobre todo, deprimiendo el ánimo de los ciudadanos, aún el de aquéllos que, como les dijo alguna vez Juan Domingo Perón, nunca vieron un dólar.

Que hoy, a escasas horas de este crucial comicio, nos encontremos en esta situación sólo tiene un responsable: el propio Gobierno quien, como escribí mucha veces, insistió en una especulación bastarda al elegir como sparring político a Cristina Fernández desde los lejanos días de diciembre de 2015, después de haberla absuelto, con su inexplicable silencio, de los gigantescos pecados y latrocinios cometidos durante sus gestiones.

Sin embargo, tampoco ello justifica, en plenitud, la actitud de casi la mitad de una sociedad que, según nos dicen todas las encuestas, está dispuesta a renovar su fe en la mayor delincuente de la historia argentina y en los asesinos y consumados filibusteros que la acompañan e integran la asociación ilícita que conformó con su marido muerto. ¿A qué extremos llegará el síndrome de Estocolmo que afecta a esa parte del electorado?

Pregunto esto porque los sondeos también nos informan que su mayor concentración, donde tiene mayor aprobación, es en el trágico Conurbano bonaerense, precisamente el lugar donde cometió el mayor crimen –un verdadero genocidio- contra sus habitantes, que siguen siendo rehenes de estos siniestros ladrones.

Hoy, que el Estado ha vuelto a estar presente, que no se oculta a los pobres, que se extienden las redes de agua potable y gas, que llegan la energía eléctrica y el pavimento, que los hospitales y centros de salud curan y han dejado de ser meras fachadas para inaugurar, que se disfruta del Metrobus y del SAME, que los trenes funcionan, que todos los días se capturan narcotraficantes y se demuelen sus bunkers, que se está produciendo una fenomenal limpieza entre los miembros de la ex maldita Policía, que se acabó el revoleo de bolsos en conventos y financieras, que no se mata a los denunciantes ni a los fiscales, tengo todo el derecho a plantear ese interrogante.

En su muy reciente “Una historia de España”, Arturo Pérez-Reverte propone un principio de respuesta: “En un país donde la pobreza y el analfabetismo eran endémicos, las prisas por cambiar en un par de años lo que habría necesitado el tiempo de una generación, resultaban mortales …”.

La conclusión no puede ser más clara: sólo la educación podrá sacarnos de este pozo al que, como dijo alguna vez María Elena Walsh, no caímos sino que nos mudamos con gran trabajo. Pero se requiere mucho tiempo y esfuerzo para reencontrarla, en especial cuando se parte de la degradación total en que se encuentra actualmente, conducida por Roberto Baradel y sus secuaces. A partir del 10 de diciembre, los argentinos deberemos exigir a nuestras autoridades que pongan especial énfasis en avanzar hacia el esperanzador escenario que plantea el siglo XXI, del cual sin duda hemos dilapidado ya veinte años.

Para mañana, la taba está aún en el aire; cuando caiga, cerca de la medianoche, confío en que Dios haya demostrado ser, una vez más, misericordioso con nosotros, pese a que tan poco hemos hecho para merecerlo.

Bs.As., 10 Ago 19

sábado, 3 de agosto de 2019

¿Se jugará?





¿Se jugará?


“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para
 aquellos que se mantienen neutrales en tiempos de crisis moral”.
 Dante Alighieri


Hoy no voy a dirigirme a usted, que está convencido de votar a Juntos por el Cambio (Mauricio Macri/Miguel Angel Pichetto y María Eugenia Vidal), pero sí le pediré que, cualquiera sea su edad, vaya el domingo próximo a votar porque, como le contaré más adelante, nos jugamos el 11 de agosto la República.

Le aclaro, y puede verificarlo en mi blog, donde están publicadas mis notas semanales de los últimos quince años, que no pertenezco al Pro ni a Cambiemos y que tengo graves y justificadas críticas a la gestión de gobierno de Macri, comenzando por la falta de respeto a la sociedad que implicó no decirle la verdad al principio de su mandato sobre el contenido envenenado de la herencia que recibió en 2015; de haberlo hecho, de haberle explicado claramente que sólo podía esperar sangre, sudor, lágrimas y esfuerzos, quizás otro hubiera sido este cantar.

También pretendo hoy, con el respeto del caso, que reflexione usted, que piensa votar a Consenso Federal (Roberto Lavagna), a Despertar (José Luis Espert) o a Nos (Juan José Gómez Centurión). Los tres postulantes no reaccionaron frente quienes les pedimos que renunciaran a sus candidaturas presidenciales –ya que, polarizada la elección como está, es hartamente improbable que puedan llegar a participar del ballotage y, así, sólo resultan funcionales al kirchnerismo- y mantuvieran las legislativas, un objetivo claramente útil para sus posiciones y sus aspiraciones políticas.

Usted, que cree firmemente en las propuestas económicas de Lavagna, en el liberalismo de Espert o en la férrea defensa de la vida de Gómez Centurión, lo que pretende en realidad es que haya voces que las representen y que lo expresen así en el Congreso. Me atrevo a pensar que, si renunciaran a esas candidaturas presidenciales, que nunca podrán ser otra cosa que testimoniales, el peso de sus respectivas agrupaciones políticas en la configuración de las futuras cámaras parlamentarias se potenciaría.

No dudo de la honorabilidad de ninguno de ellos, dos de los cuales son, además, amigos míos. Pero, me parece, su vanidad está haciéndonos correr, como país y como sociedad, riesgos inaceptables; si éstos se convirtieran en realidad y perdiéramos definitivamente la República y el futuro, la historia será inmisericorde con los tres.

Analicemos juntos, ahora, en qué radica necesidad de concurrir a votar en las PASO y, además, cortar la boleta de estos tres candidatos tan tozudos, partiendo del presupuesto de que el kirchnerismo movilizará, con seguridad, a toda su militancia para esa contienda. Para percibir qué significa eso basta con recordar que, en las últimas elecciones, en la primera vuelta hubo dos millones de votos más que en las primarias.

Ahora bien; como seguramente ya sabe, los famosos mercados descuentan –ya lo tienen en sus cálculos- que la fórmula Fernández² obtendrá más votos que la de Macri-Pichetto. Si esa diferencia fuera, digamos, hasta un 5%, no pasaría demasiado porque en las elecciones reales ese porcentaje creen que puede revertirse; sin embargo, si fuera mayor, pongamos entre 8 y 10%, la situación sería la contraria y considerarían inevitable el retorno de nuestro propio “socialismo del siglo XXI”.

A partir de entonces, todos los indicadores económicos -cotización del dólar, inflación, riesgo-país, precio de las acciones y de los bonos, depósitos en los bancos, etc.- saltarían por el aire, y así la profecía clepto-populista (“vamo a volvé, vamo a volvé”) se vería cumplida y habremos perdido definitivamente la República.

Terminarán los procesos por corrupción y la jefa de la organización ilícita continuará impune, la plata robada habrá desaparecido para siempre, los ladrones saldrán de la cárcel, tendremos definitivamente una Justicia militante, la prensa libre habrá dejado de existir y nuestro inexorable destino será la triste y horrorosa Venezuela actual. Para comprobarlo basta con escuchar las demenciales propuestas que brotan del Instituto Patria y de todos quienes acompañan a Cristina.

De Macri -y de quienes lo acompañan- se puede decir mucho (inexperiencia, soberbia, mala praxis, graves errores no forzados, incumplimiento de la promesa de acabar con el curro de los derechos humanos y con la bastarda persecución a los militares, etc.), sobre todo en el tema económico, pero nos sacó del cepo y del default, recuperó el Indec y la credibilidad de las estadísticas públicas, consiguió revertir el monumental déficit energético que Néstor nos legara, nos reinsertó en el mundo y nos alejó del “eje del mal” bolivariano, terminó con la persecución a los opositores y a la prensa, está peleando día a día con éxito contra el narcotráfico, ha realizado obras públicas importantísimas que nos han costado la mitad de las kirchneristas, poco a poco va limpiando el ambiente sindical y encarcelando a sus grandes y eternos caciques corruptos, largos etcéteras, y el país respira una libertad como no existió en los veinte años que lleva este siglo.

Por quedarse el domingo 11 en su casa, ¿está usted dispuesto a perder todo eso?, ¿privilegiará su comodidad a la vida de la República?, ¿facilitará el retorno de una fuerza política que lleva a tantos delincuentes condenados como candidatos?, ¿aceptará que vengan por lo poco que queda?, ¿tolerará una nueva guerra contra el campo?, ¿quiere que los narcotraficantes vuelvan a imponer su ley?, ¿desea que, para no estigmatizarlos, se deje de contar a los pobres o cree que en la Argentina hay menos que en Alemania?, ¿olvidó el memorándum con Irán, el asesinato de Alberto Nisman y sus circunstancias?, ¿prefiere negar la inflación?, ¿quiere que se vuelva a emitir moneda sin respaldo?, ¿cuánto cree que valdrán sus propiedades si La Cámpora se hace cargo del país?

En resumen, ¿usted se jugará?

Bs.As., 3 Ago 19

sábado, 27 de julio de 2019

A confesión …




A confesión …


“Pero eso es lo que pasa cuando, …, en vez de procurar hacerte buena propaganda
 escribiendo libros diciendo lo guapo y estupendo que eres y lo mucho que te quieren
 todos, eres tan gilipollas que dejas que los libros los escriban e impriman otros”.
 Arturo Pérez-Reverte

Que la Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta: la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos, mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en el Hº Aguantadero.

Sin embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente creadas para defraudar a su mismo gremio.

Obviamente, me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada “El Tigre Verón” ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia entre el libreto de la serie y su propia vida. En la medida en que la serie tiene como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un “plagio” puede calificarse, al menos, como desopilante.

Los deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, “El pulso del poder”, que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo?

En otro orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro; lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la durísima condena que los demás países habían propuesto.

La Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema –Fatou Bom Bensouda- por considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas denuncias formuladas con anticipación.

El trabajo de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su pueblo) y apoyan Rusia e Irán.

Se encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado Vladimir Putin, y la presencia de “asesores” enviados por Raúl Castro, así como también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares.

A esta altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha escuchado una sola declaración del Papa que condene al “hijo de Chávez”, pese a que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad.

Esa conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario Firmenich, etc.).

Bs.As., 27 Jul 19

sábado, 20 de julio de 2019

Infame ideología y nueva oportunidad




Infame ideología y nueva oportunidad


“Una vez más, la historia, como decía Hegel, progresaba para el mal lado”.
 Juan José Sebreli.


Voy a apartarme hoy del escenario estrictamente electoral para referirme a dos temas que se vinculan con la historia de nuestro país y que han vuelto al presente como tragedia.

El 11 de julio ppdo. y para conmemorar el Día de la Independencia, dos veteranos y héroes condecorados de la Guerra de las Islas Malvinas, el Comodoro Héctor Sánchez y el Capitán Luis Cervera, de la Fuerza Aérea Argentina, fueron invitados por el Colegio Nacional de Buenos Aires a contar sus experiencias como pilotos en el conflicto bélico que, con su triste pero esperable desenlace, tanto enlutó a nuestra patria.

Para ratificar lo dicho, basta recordar que estos hombres perdieron nada menos que a nueve compañeros en esas incursiones casi suicidas contra la flota británica, que los obligaron a pelear a enormes distancias del continente, con escaso combustible y pocos medios tecnológicos y donde la diferencia sólo pudo darse por el coraje y la entrega de los aviadores militares en combate.

El arrojo y la pericia de nuestros pilotos han sido reconocidos, sin límite alguno, por todos los comandantes del Reino Unido que participaron en el conflicto, al igual que lo fueron los demostrados por nuestros marinos submarinistas, comandos y batallones de infantería.

Nada de eso resultó suficiente para impedir que un grupo de alumnos, y algunos padres, comenzaran a agredir a los expositores, pretendiendo involucrarlos –nótese que sólo por haber lucido con honor el uniforme argentino- en la desaparición de personas durante el último gobierno militar, y a protestar por su presencia en el instituto de enseñanza.

Así quedó definitivamente demostrado el inmenso daño que el kirchnerismo causó a la sociedad, parte de la cual, con tal de sostener sus falacias históricas, está dispuesta a realizar verdaderos sacrificios humanos en el altar de su perversa ideología, adoptada sólo por interés político, y volver a matar en él a los mejores de nosotros. Ni siquiera puede condenar, ni lo acepta de terceros, al genocida régimen de Nicolás Maduro.

Ante esa misma piedra sacramental están esperando su turno los dos mil ancianos militares –ya han muerto por negligencia y falta de atención médica más de quinientos de ellos en prisión- condenados sin pruebas y transgrediendo todos los principios del derecho constitucional y procesal penal. Los responsables de esta situación son tanto los asesinos togados y los fiscales militantes que realizaron las parodias de juicio al mejor estilo stalinista, los organismos de falsos derechos humanos y hasta los ministros de Justicia desde 2003 hasta la fecha.

Estos últimos no han informado aún a la sociedad cuánto y a quién se pagaron las indemnizaciones, pese a que éstas alcanzaron los miles de millones de dólares de dineros públicos.

Este aspecto del fabuloso negociado montado alrededor del tema por el kirchnerismo ha sido puesto ahora sobre el tapete por una humilde mujer, Jovina Luna, hermana de uno de los soldados conscriptos asesinados por Montoneros, la guerrilla peronista, el 5 de octubre de 1975 (en pleno gobierno democrático, elegido por más del 63% de los argentinos) en su fracasado asalto al Regimiento 29 de Monte, en Formosa.

No solamente el Estado ignoró a los caídos en la defensa del cuartel, sino que indemnizó a los familiares de los subversivos muertos durante el ataque, a razón de US$ 250.000 cada uno e incorporó sus nombres al muro del Parque de la Memoria, al cual la Cancillería lleva a rendir homenaje a los mandatarios extranjeros, muchos de ellos gobernantes de países que han sido también víctimas de acciones terroristas.

Esa pared fue dotada, durante el kirchnerismo, con 30.000 chapitas que, originalmente, debían albergar los nombres de igual número de desaparecidos durante el Proceso; se incluyó en tal nómina hasta los de aquellos que fueron ajusticiados por las propias organizaciones guerrilleras pero, cuando resultó obvio que no había nada parecido, se recurrió a retroceder en el tiempo, y así se llegó hasta 1955.

Aún así, quedan 20.000 vacantes, sin nombre alguno; pero ese dato, como tampoco las dos ediciones (1983 y 2006) del famoso informe de la CONADEP, impidió que la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancionara el año pasado una ley que impide discutir la mágica cifra de 30.000, confesadamente inventada por Luis Labraña para conmover a los izquierdistas europeos y hacerlos abrir sus billeteras para bancar las actividades de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que realizaron ingentes latrocinios luego con los aportes estatales que también recibieron.

Pero, a veces, también se nos da una segunda oportunidad. Mucho me he preguntado qué hubiera sucedido si, en 1973, la burocracia de su movimiento hubiera permitido a Juan Domingo Perón llevar como candidato a Vicepresidente a Ricardo Balbín y no a Isabel Martínez; la respuesta siempre fue la misma y, con seguridad, el 24 de marzo de 1976 hubiera sido sólo un día más.

Ahora, la oferta de Mauricio Macri a Miguel Angel Pichetto viene a ocupar ese rol; estoy convencido que el actual Senador, cuando ocupe su nuevo cargo después de las elecciones, será el puente que permitirá superar la grieta y enterrar, de una buena vez, un pasado que sigue dividiéndonos por no haber sido nunca saldado y olvidado, como ocurrió en Europa, a pesar de los cuarenta y tres años transcurridos.

Bs.As., 20 Jul 19

sábado, 13 de julio de 2019

Mañana será tarde




Mañana será tarde


“Es sorprendente ver a millones de hombres, miserablemente esclavizados y  sometidos
 a un yugo deplorable, no porque estén obligados por una fuerza mayor sino
 porque están fascinados y, por así decirlo, hechizados sólo por uno,
 al que no deberían temer, ya que él está solo, ni querer, ya que es con ellos inhumano y cruel”.             Etienne de La Boétie

El futuro está recibiendo una enorme colaboración de las huestes kirchneristas en estos días cruciales: Pablo Biró (Aerolíneas), Sergio Palazzo (Bancarios), José Fantini (Carne), Juan Grabois (CTEP), Hugo Moyano, Guillermo Moreno, Dady Brieva, Santiago Cúneo, Luis D’Elía, Axel Kiciloff, Eugenio Zaffaroni y hasta Alberto Fernández (que recula en chancletas para contradecir sus críticas tan recientes a su propia jefa espiritual o intentar justificar su apoyo a Nicolás Maduro y Luiz Inácio Lula da Silva) espantan a los indecisos; de todas maneras, resulta inexplicable que, pese a la enorme corrupción probada en los Tribunales, aún haya muchos de éstos.

La hermana Martha Pelloni, que tanto prestigio ganó cuando luchó con coraje para aclarar el crimen de María Soledad Morales, denunció que La Cámpora es la dueña del narcotráfico. Tratándose del mayor negocio del país, siempre supuse que los Kirchner, tan avaros, jamás lo cederían a “La Morsa”, y que éste sólo era el gerente. Ahora, evidentemente, lo ha recibido en herencia Máximo, el gran hijo, y estos dichos de alguien tan prestigioso, puede producir el mismo efecto que llevó a tantos a rechazar a Aníbal Fernández en 2015.

Dentro de menos de un mes, los argentinos deberemos votar en las PASO y, pese a que en ellas nada será decidido, pueden transformarse en la tumba de la Argentina. La confirmación de ese aserto no puede ser más sencilla: si el Frente para Todos obtuviera entonces un porcentaje sensiblemente mayor de votos que Juntos por el Cambio, la sociedad y los mercados entrarán en pánico y todos los indicadores económicos (dólar, inflación, riesgo-país, consumo, etc.) estallarán; así, las chances que tenemos de sobrevivir habrán desaparecido pues el bolsillo de los electores sufrirá un deterioro irreversible antes de octubre.

Y todo esa catástrofe es altamente probable ya que basta recordar que, en 2015, Cambiemos obtuvo en esas PASO dos millones de votos menos que en la primera vuelta electoral; en un escenario menos complicado que el actual, porque el kirchnerismo se había ocupado muy exitosamente de maquillar la crisis que dejaba, sólo por un escasísimo 1,5% evitamos caer en manos de Daniel Scioli y Carlos Zannini.

Es por eso que, en la medida en que Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert no han oído el ruego de renunciar a sus respectivas candidaturas presidenciales (manteniendo sí las de sus candidatos a legisladores) pese a saber que sólo serán testimoniales, y morderán algunos votos al oficialismo, esta apelación a la racionalidad adquiere aún mayor gravedad y urgencia: es imprescindible que todos, todos, vayamos el 11 de agosto a votar.

Para quienes nos sentimos obligados con la democracia y pretendemos que ésta luzca transparente y libre de impurezas, existe un deber mayor: fiscalizar estas elecciones; no se trata sólo de cuidar el voto de nuestro propio partido sino, inclusive, el de aquéllos otros que carecen de la estructura necesaria para cubrir todas las mesas, para evitar las mañas que tanto daño han hecho en el pasado y que todavía continúan haciéndolo en los feudos medievales de Formosa, Santiago del Estero y Tucumán. Si no lo hacemos, mañana será tarde para lágrimas.

Creo que, por todo eso, resulta imprescindible leer un artículo de Ian Sielecki titulado “El dilema de la Argentina: cruzar o no el Rubicón hacia el siglo XXI” (https://tinyurl.com/y5ubaemt), ya que plantea con toda claridad cuáles son las opciones a las que nos enfrentamos.

En otro orden de cosas, y no es un tema menor, el Gobierno incluirá a Hezbollah en la lista de organizaciones terroristas, con todo lo que esto implica. Era hora, ya que esa milicia chiíta pro-iraní se adjudicó en su momento los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA, que tantos muertos argentinos costaron hace ya veinticinco años.

Hoy Hezbollah está presente en Venezuela, por la fuerte alianza del asesino Nicolás Maduro con el régimen de los ayatollahs que hoy tiene en vilo al mundo, y en la Triple Frontera, donde participa activamente en el contrabando de armas y narcóticos, en abierta complicidad con los sanguinarios delincuentes brasileños del Primeiro Comando Capital y del Comando Vermelho.

Será curioso, seguramente, observar la reacción del kirchnerismo cuando se publique en el Boletín Oficial, ya que mantiene hoy la misma actitud con Venezuela que tuvo cuando ejercía el poder y se alineaba firmemente con Irán, país al cual intentó –ignoro si lo consiguió- vender material nuclear por mediación del cómplice Hugo Chávez, con Rusia y con Cuba (¿algo que ver con las presuntas dolencias de Florencia Kirchner y los reiterados viajes de su madre a la isla?).

Finalmente, para los desilusionados con la gestión actual, entre los que me incluyo, una sola pregunta: ¿creen, realmente, que podrán estar mejor con los ladrones de la fórmula Fernández² que con los chambones actuales?

Bs.As., 13 Jul 19

viernes, 5 de julio de 2019

Un mundo a favor




Un mundo a favor


“En realidad, no tienen límites los beneficios que los
 seres humanos pueden proporcionarse los unos a los otros
 cuando utilizan al máximo su diligencia y su habilidad”.
 Winston S. Churchill

La firma del pre-acuerdo entre la Comunidad Europea y el Mercosur es, evidentemente, una noticia fantástica, ya que implica un fuerte impulso a nuestra necesidad de lograr competitividad y abrirnos a un mundo que ha demostrado reiteradamente estar a nuestro favor. La extensión de esta columna no permite un análisis minucioso del texto firmado pero, en su defecto, sugiero leer una muy explicativa nota de Alejandro Vicchi en La Nación del jueves: https://tinyurl.com/yy8ehtxk. En cualquier caso, este pre-acuerdo es, sin duda alguna, un éxito de la política exterior de Mauricio Macri y de sus tres colegas.

Cuando dije que se trataba de un pre-acuerdo me referí a que la implementación total del convenio insumirá nada menos que 10 a 15 años, pero lo positivo es que fija un plazo cierto para que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay realicen sus reformas a sus legislaciones en materia laboral, impositiva y previsional para lograr una competitividad tan esencial.

Ahora, esa carta de intenciones deberá pasar por el cenagoso filtro de los parlamentos de los 28 países que integran la primera, y los 4 que forman el segundo; conociendo en especial la posición de Francia respecto a sus productores rurales, que motivó una fuerte declaración de Emmanuel Macron, es posible prever que ese tránsito no será fácil. De nuestro lado, el cinismo del kirchnerismo, que intentó llegar a esta meta durante sus doce años en el poder, resultará en un arduo debate legislativo, preanunciado por los dichos de Alberto Fernández, Máximo Kirchner y Hugo Moyano.

Los más férreos opositores a este convenio serán los líderes sindicales, que se opondrán a toda reforma laboral, en especial los camioneros y los aeronáuticos, con sus paros salvajes que a tantos perjudican, y los laboratorios medicinales, que utilizan la investigación y las patentes ajenas para vender sus productos aquí, pero el resto de los sectores, en general, se verán altamente beneficiados por el tratado, incluyendo a los trabajadores, que podrán acceder a mejores empleos y mejores salarios, puesto que nos facilitará el acceso a un mercado de ochocientos millones de personas.

Hace años que sostengo que nuestros llamados industriales, en general, prefieren pescar la bañadera y cazar en el zoológico que arriesgarse a enfrentar, de igual a igual, a sus pares del exterior, y ello ha obligado a los consumidores de todos los niveles socio-económicos a comprar caros y deficientes productos, porque el cierre de la economía, al impedir la competencia y obligar a “vivir con lo nuestro”, siempre produce ese efecto.

Es más, ese concepto es tan obsoleto que significaría que, fronteras adentro, se fabricara absolutamente todo para no importar nada y, consecuentemente, tampoco exportar. Si pensamos en cuántos componentes importados tienen los automóviles en el mundo entero –se fabrican sus partes en múltiples países- comprobaremos cuán absurda es esa posición.

Por otra parte, menester es reconocer que los permanentes y súbitos cambios en las reglas de juego a los que estamos acostumbrados, la inflación y los vaivenes en la cotización de nuestra moneda dificultan enormemente –o hasta inviabilizan, en algunos casos- adecuarse a una economía abierta, aunque sea en forma parcial.

Propuse, en su momento, que desde el Gobierno se anunciara, con fecha cierta medida en años, el momento en que se produciría esa apertura; mientras tanto, se otorgarían créditos accesibles para la reconversión de la industria y para su adecuación a los parámetros internacionales en materia de calidad, precio y diseño.

Como ejemplo concreto, utilicé entonces a los zapatos, que se fabrican en Europa con cueros americanos y alta tecnología, para venderlos en los mercados de lujo a precios siderales. En la medida en que nuestros operarios podían ser capacitados, la maquinaria necesaria podía ser adquirida y nuestros costos fueran sensiblemente inferiores, podíamos salir a pelear por esos mismos clientes exclusivos a precios muy inferiores.

Por lo demás, debemos recordar que, en Argentina, somos unos 42 millones de habitantes, de los cuales 31% se encuentran por debajo de la línea de pobreza. El resto, unos 28 millones, estimo que deben comprar –en promedio- un par de zapatos cada dos años, o sea, se trata de un mercado sumamente reducido que, por su tamaño, no permite producir en escala con precios acordes; y que China y Brasil pueden fabricar calzado a razón de unos US$ 10 el par. Si nos abriéramos al mundo, nosotros exportaríamos para el sector de mayor poder adquisitivo e importaríamos a esos precios, con lo cual todos los argentinos, aún los más pobres, tendrían zapatos.
  
Dicho todo lo anterior, entremos al capítulo de turismo. Se concretó el curioso periplo que llevó al compañero Alberto Fernández hasta Curitiba para entrevistar a Luiz Inácio Lula da Silva; y digo curioso porque, en tren de visitar a delincuentes presos, bien podría haber empezado por sus muchos socios que llenan las cárceles argentinas, como Amado Boudou, Julio de Vido, Ricardo Jaime, Cristóbal López, Lázaro Báez y tantos otros, que nunca recibieron siquiera un saludo de la jefa de la organización ilícita que integraron. De todas maneras, fue un acierto la comparación que hizo en Brasil con la suerte de Cristina Fernández, porque ambos ex-presidentes son probadamente ladrones, por mucho que tanto él como el Papa pretendan que están siendo perseguidos por su ideología. Me pregunto de qué se disfrazará cuando, obedeciendo a su irracional feligresía, se vea obligado a defender al asesino Nicolás Maduro.

BsAs, 6 Jul 19