Muchas preguntas, y pocas
respuestas
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1039)
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un
diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Groucho Marx
Las guerras de EEUU e
Israel contra Irán y de Rusia contra Ucrania han puesto al mundo entero ante
difíciles opciones. Y las permanentes declaraciones contradictorias de algunos
de los líderes nacionales, e inclusive el silencio de otros, nos llevan a
formularnos interrogantes para intentar analizar la realidad y predecir qué
sucederá cuando todo será distinto a cuanto conocimos. Y en la Argentina, en
menor nivel, nos sucede lo mismo.
¿Son los negociadores designados
por Donald Trump para todas las paces (su
yerno Jared Kurshner y Steve Witcoff) representantes de EEUU o sólo de la
familia presidencial para hacer negocios con información privilegiada, como sugieren
los sospechosos movimientos de subas y bajas en los mercados antes de cada
anuncio? Si sus propios asesores de inteligencia le dijeron que Irán no
constituía una amenaza, ¿qué llevó a Trump a participar tan activamente en la
guerra? ¿Qué argumentos (o pruebas comprometedoras suministradas por Mossad)
utilizó Benjamin Netanyahu para obligarlo? El costo político que deberá pagar por
el conflicto y la llegada de bolsas negras desde el Golfo Pérsico, ¿será el origen
de su intención de cambiar el sistema electoral en las elecciones de medio
término de noviembre?
Si en 2025 declaró que,
tras el bombardeo, las instalaciones nucleares iraníes habían sido destruidas,
¿por qué las utilizó como justificación para la reanudación de las
hostilidades? Si ha acabado, como dice, con la fuerza aérea y la armada de los
ayatollahs, ¿por qué continúan los ataques a las infraestructuras de las monarquías
árabes del Golfo aliadas de EEUU, el estrecho de Ormuz sigue cerrado y ayer
mismo fue derribado sobre territorio iraní un avión F15E tripulado? ¿Cuáles son
las reales pérdidas de armamento y hombres de cada contendiente? ¿Resulta
creíble que esa guerra terminará en tres semanas, después de decir que sólo
duraría cinco días? ¿Pretende replicar lo que logró en Venezuela con Delcy Rodríguez
y el petróleo? ¿Por qué dice que hará una fortuna con el petróleo iraní?
¿Por qué quiere que
EEUU salga de la OTAN cuando es su esencial sostén frente a Rusia? ¿Por qué, si
tiene la capacidad armamentística que dice poseer, ha retirado tantos buques,
misiles y tropas del sudeste asiático y desprotegido así a sus aliados
tradicionales – Taiwan, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Nueva Zelanda y
Australia - en ese escenario? ¿Por qué se niega a ayudar a Ucrania a defenderse
de la agresión rusa? Con el levantamiento de la prohibición a Rusia de vender
su energía a Occidente, ¿no está dando financiamiento al esfuerzo bélico de la
potencia agresora? ¿Qué lo lleva a ser tan condescendiente con Vladimir Putin? ¿Será
cierto que el neo-zar tiene grave información sobre los negocios de los Trump en
Moscú?
Como dije más arriba,
también aquí hay complicados interrogantes a los cuales todos, curiosamente, se
niegan, a responder. ¿Cuál fue la razón para que el Ejecutivo sostuviera,
contra viento y marea, la (fallida) candidatura del impresentable Juez Ariel
Lijo para integrar la Corte Suprema? ¿Por qué, si Javier Milei tanto insiste en
revindicar a las Fuerzas Armadas como actores esenciales para la defensa, los
salarios de sus miembros siguen siendo de hambre? ¿Por qué mira para otro lado
frente al drama de los cientos de ancianos militares, policías, civiles y sacerdotes
que se pudren en las cárceles por orden de jueces prevaricadores, verdaderos
asesinos togados, apoyados en testigos falsos (e indemnizados) y fiscales
militantes?
Si inauguró su tercer
año de gestión enarbolando la moral como norte irrenunciable de la misma, ¿por
qué Milei sigue respaldando a Manuel Adorni, su Jefe de Gabinete, que se niega
a explicar el origen de su tan reciente fortuna? ¿No le parece raro que, contra
toda lógica, quienes supuestamente le vendieron a tan bajo precio su nuevo
departamento, le hayan prestado el 85% del dinero para pagarlo? ¿Tampoco le
llama la atención que, aún así, fuera el deudor quien eligió a la escribana
actuante que, a la vez, había actuado en la compra de la casa de su mujer en un
country-club? ¿Por qué aún no lo ha despedido de mal modo y, en cambio, envía a
sus ministros a apoyarlo?
Más grave aún, ¿por
qué ningún funcionario ha denunciado todavía a Sergio Aceitoso Massa y a su mujer, Malena Galmarini? ¿Qué
moneda de cambio utiliza esta pareja para pagar la extraña y total impunidad
que los protege? ¿Por qué Milei mantiene en sus cargos a tantos integrantes del
Frente Renovador que actúan como quinta-columnistas en este complicado momento
de la economía?
Y, desde el Poder
Judicial, ¿por qué se mueven tan rápido las causas que involucran a los hermanos
Milei y su íntimo entorno, mientras duermen el sueño de los justos las que
vinculan a Massa y sus amigos con la corrupción de las SIRA, cuando saquearon
el Banco Central comprando dólares a precio oficial y vendiéndolos en el
mercado paralelo con ganancias inmediatas del 200%? ¿Qué esperan los muchos
jueces que se disputan las causas de la AFA para citarlo a declarar, conjuntamente
con Gerardo Zamora, el Senador y ex Gobernador de Santiago del Estero, tan
vinculado a Pablo Toviggino?
A pesar de todo cuanto
sucede, ruego porque regrese la paz al mundo y que la Argentina continúe su recuperación
pero, sobre todo, deseo a mis esforzados lectores y sus familias una feliz Pascua
de Resurrección.
Bs.As.,
4 Abr 26
