domingo, 23 de agosto de 2015

Empacho de Ensalada



Empacho de Ensalada

"Enfrentar al ser humano a su propia desolación. Sólo entonces se alzará pidiendo justicia o venganza. ... Y no hay mejor piedra de amolar que la letra impresa". Arturo Pérez-Reverte.

¡Qué lindo fue ver a la famiglia unita sentada para la tragar la pitanza, no muy magra por cierto, que le era ofrecida! Es verdad que faltaron algunos conspicuos miembros del gang, como Máximo, Timba o Jaimito, por ejemplo, pero estaban los demás, rindiendo su habitual homenaje a la Padrina.

El pobre Lancha Scioli parecía un poquitín incómodo con los comensales, tal vez porque las inoportunas inundaciones le habían impedido hacerse, en Italia, el service del brazo artificial, pero el director de cámaras -un verdadero artista- paneaba encantado por los rostros de Guita-rrita (lo vi algo demacrado), Anímal, el Chino y Sanatella, actores principales del futuro electoral y penal del kirchnerismo. Algunos gobernadores tampoco parecían muy contentos: Fellner, a quien su socia Milagro Sala le acababa de asesinar un comprovinciano en las narices, no sonrió en ningún momento, como tampoco lo hizo Urtubey; pero allí estaba la Ministro Debora Giorgi mostrando, en su muy agraciado rostro, la enorme satisfacción que sentía cada vez que era mencionada por la noble viuda, como también hacían Kiciloff, De Vido, Bossio y hasta algunos personajes de la industria y el comercio presentes.

Evidentemente, la auto imposición de una abstinencia verbal de doce días le trajo algunas complicaciones intestinales a Cristina. Pero ese día, para reponerse y un poco enredada por la emoción de volver a los micrófonos, nos tiró encima con nada menos que ochenta minutos en cadena -¡la N° 32 del año!- a los que sumó otros tantos para recibir el inconmensurable apoyo de los pibes para la liberación imaginaria que poblaban los tres patios de la Casa Rosada.

Pero hablemos de la ensalada con que agasajó esta semana la Reina a toda su corte. Comenzó incorporando hojas verdes de números referidos a presupuestos de obras públicas, imposibles de verificar tanto en su verdadero destino cuanto en la corrección de sus montos, pero que, como es notorio, no han logrado impedir las gigantescas catástrofes que asiduamente azotan a los más humildes argentinos. Indignada con la atribución periodística de grandes contratos -¡$ 8.000 millones!- a su empleado, Bóvedas Báez, pretendió desmentirla y enumeró a las empresas que habían recibido contrataciones superiores pero, con una picardía notable, se refirió sólo a aquéllas firmadas por el Estado nacional, olvidando los suscriptos por los provinciales, que aquél también pagó.

Más tarde, no satisfecha aún con el resultado de la preparación culinaria, le agregó el fuerte sabor de un proyecto de ley tendiente a manear a la administración que la suceda para evitar que pueda, a través de la ANSES, disponer de los paquetes accionarios confiscados con las AFJP's de innumerables empresas. Más allá de lo tóxica que puede resultar para la digestión la sanción del instrumento propuesto, como probó la Bolsa el viernes, salpimentó todo con graciosos mohines y comentarios acerca de la identidad de los dueños de esas empresas, dando así un toque muy femenino a la receta.

Para quienes tenemos paladares sensibles, a la ensalada presidencial le faltó una pizca al menos de conmiseración por los inundados, aunque ese ingrediente nunca estuvo en la cocina de los Kirchner, como bien saben las víctimas de Cromagnon, de Once, de La Plata y de tantas tragedias nacionales, pero lo olvidó la autora por no haber viajado por la Provincia de Buenos Aires, que se hunde después de ocho años de desastrosa gestión sciolista. Referirse al muerto jujeño sólo para sostener que éste pertenecía a las hordas de la Tupac Amaru fue sólo un desliz, que los malditos radicales no le perdonaron al demostrar enseguida que todo era mentira. También faltó, para mi gusto, alguna referencia a los grandes problemas que el kirchnerismo dejará a su sucesor y al país entero, pero Cristina no estaba allí, pese a su manifiesto enojo (¿notó qué ojos fríos tenía mientras sonreía?), para dar malas noticias.

La Presidente parece convencida -¿desea?- que el candidato del ¿Frente para la qué? perderá las elecciones; si no es así, la única explicación posible para lo que están haciendo Axel Kiciloff y Alejandro Vanoli todos los días pasa a ser que la Jefa odia al pobre Lancha con toda su alma. Para evitar que las mechas de las bombas que pretendían que explotaran a partir de diciembre resulten demasiado cortas y manchen así el relato exitoso que quiere esgrimir el kirchnerismo para enfrentar a su sucesor, no hacen más que echar leña al fuego imparable del gasto y de la inflación.

Esta semana, el Gobierno emitió un bono en pesos atado a la cotización del dólar oficial que vencerá en 2016; como todo el mundo cree ya que la devaluación es inevitable, el éxito en la colocación superó las expectativas. Siguió, además, despilfarrando reservas al vender a las clases más acomodadas dólares "ahorro" y "turista" en cantidades siderales. Aún así, no logró frenar la cotización del dólar "blue" o libre, que alcanzó el viernes la cota de $ 15,55. Claro que, con el déficit de las cuentas públicas volando -alcanzará este año el 8% del PBI-, con la balanza comercial en crisis por la sobrevaluación del dólar oficial y por los bruscos frenazos de China y Brasil, con la fenomenal pérdida de reservas y con la emisión desmedida -ya nuestro billete de mayor denominación equivale sólo a US$ 6,43-, resulta imposible hacerlo retroceder, aunque se ponga en la calle a la AFIP, al Banco Central, a la Gendarmería y a la Prefectura y a los canes uniformados. 

Al respecto tengo una sugerencia importante para quien ocupe, a partir del 10 de diciembre, el primer sillón de la Argentina: señor, en su discurso y en la medida de lo posible, haga el inventario real de la herencia que recibirá ese día. Infórmenos quiénes integran sus equipos técnicos, cuál es la magnitud de los problemas a los que se enfrentará, y cuánta ayuda social, política y parlamentaria necesitará para hacerlo; trátenos como ciudadanos, y no como niños a los que hay que mentir; cuéntenos cuáles son los indispensables acuerdos a los que habrá llegado con las otras fuerzas políticas. Tal vez resulte una buena idea que relea el discurso que pronunció Arturo Frondizi cuando le tocó asumir como antecesor suyo.

Pero, principalmente, comprométase en serio con la República y con la Constitución, para evitar que la Argentina siga en esta senda de decadencia e insignificancia en la que ya lleva demasiados años. Sin duda, Dios y la Patria se lo agradecerán.



sábado, 15 de agosto de 2015

¡Soy Marciano!



¡Soy Marciano!


"¿Han podido las naciones, a no faltarles el juicio, conferir a los que hacen depositarios de sus derechos el de hacerlas constantemente desgraciadas?". Paul Henri Thiry, Barón de Holbach

El lunes pasado, con sangre y dolor, descubrí que no sólo no soy argentino sino tampoco terrícola y, como ahora Marte queda más cerca, estoy convencido que de allí vengo. A ese origen planetario debo atribuir la sinrazón de todos los análisis que me llevaron a conclusiones tan equivocadas en materia política.

Bachelet tiene 12% de aprobación; Rousseff, un penoso 7,7%; Cristina Kirchner, culpable de hechos muchísimo más graves, demostró que dispone del 38%. Que no lo haya visto así prueba lo acertado del título: sólo alguien que recién hubiera aterrizado pensaría que la enorme sucesión de atropellos a la República y los siderales escándalos de corrupción, la permanente inexistencia de obras públicas cien veces prometidas y las recurrentes inundaciones, los daños terminales ocasionados a la economía y el memorable saqueo a las arcas del Estado, harían que los argentinos votaran por terminar con tantos flagelos que, cual jinetes del Apocalipsis, han sido convocados a estas latitudes.

Como marciano, me formulé algunas preguntas: si entre las mayores preocupaciones de la ciudadanía están el narcotráfico rampante y la violencia consiguiente, ¿cómo pudo uno de cada cinco bonaerenses elegir a Anímal Fernández, acusado de ser la cabeza de ese nefasto "negocio", como candidato a Gobernador?; si la Provincia de Buenos Aires ha soportado estos últimos ocho años la peor administración de su historia y carece de caminos y de las obras hídricas que evitarían las recurrentes inundaciones de ciudades y pueblos, ¿cómo pudieron tantos partidos del interior optar por Daniel Scioli, un permanente mentiroso, responsable directo de tantas penurias y "operador" en la Justicia para lograr la impunidad de los Kirchner, como candidato a Presidente?; si La Plata sufrió una tragedia porque los fondos destinados a la canalización del arroyo El Gato fueron "distraídos" y aún no se conoce la cifra de muertos, ¿cómo pudo su Intendente, Pablo Bruera, ser elegido como candidato a auto-sucederse? Evidentemente, debe haber algo en el aire o en la comida de los argentinos que justifique que esos hayan sido sólo algunos (hay muchos más, a veces peores) de los resultados de las Primarias.

Soy testarudo, y seguiré especulando acerca de qué puede pasar en octubre. Hay un dato no menor a considerar: los fiscales -¡fue conmovedor el éxito de su convocatoria!- del PRO y del FR se foguearon en las PASO, y las habituales maniobras fraudulentas que se utilizaron la semana pasada resultarán, para los tramposos, más difíciles de concretar.

Me parece que Anímal, apretado entre María Eugenia Vidal, la candidata del PRO que lo superó por amplio margen, y Felipe Solá, que obtuvo más votos que su presidenciable, no podrá sumar a quienes acompañaron al pre-candidato perdedor del ¿Frente para la Qué?, en especial porque los "barones" detestan, con causa, al segundo en la fórmula,  Martín Sanatella: el oficialismo propondrá a los bonaerenses un dúo conformado por un tipo sospechado de narcotraficante y asesino y por un acomodaticio ladrón y groucho-marxista, y la Iglesia -Papado incluido- se opondrá frontalmente a esa fórmula. Algunas preguntas: ¿por quién se inclinará el millón y medio de votos que acompañó a la fórmula Domínguez-Espinoza en las PASO?, ¿pueden soñar Vidal o Solá con capturarlos?, ¿reeditarán los "barones" -algunos de los más antiguos fueron desplazados de las candidaturas por La Cámpora o tienen a candidatos opositores mordiéndoles los talones- su conducta de 2009 y 2013?

Cuando las aguas bajen turbias y termine la renovada tragedia que afecta a tantos partidos de la Provincia, pienso también que las inoportunas y luego frustradas vacaciones en Cerdeña del actual Gobernador le impedirá, tanto o más que la falta de obras hídricas que la motivaron, obtener los votos que  Lancha necesita para alcanzar el soñado 45%, que le resultó esquivo en las PASO, en especial en el distrito que gobierna tan desastrosamente.

Como se piensa que el ballotage se dirimirá entre Scioli y Macri, las inquietudes de todos se refieren al destino de los votos de los demás candidatos que ya salieron de la competencia o lo harán en octubre. Massa ha sido el más virulento en sus críticas al criminal kirchnerismo reinante; no parece posible que sus votos (20% en las PASO) acudan en auxilio del ¿Frente para la Qué?, a pesar del peronismo de muchos de ellos, y lo mismo sucede con aquéllos que se inclinaron por José Manuel de la Sota que, antes de cualquier filiación política, son cordobeses, hartos de la prepotencia de Cristina.

Margarita Stolbizer, progresista de buena fe y de una honestidad probada, es la peligrosísima denunciante de la causa Hotesur, que jaquea a la Presidente y a su familia; sus votantes (3,51%) obviamente no acompañarán a Lancha ahora, a sabiendas de que éste les garantizará la impunidad. Más inquietud generan los votos de Adolfo Rodríguez Saa (2,11%), porque sus lealtades siempre han sido oscilantes. Quedan los diferentes partidos testimoniales de la izquierda, pero creo que optarán por votar en blanco o anular sus votos.

En las PASO se expresó el menor porcentaje (74%) de ciudadanos habilitados desde 1983. Falta saber quiénes fueron y qué opinarán en octubre los que faltaron el domingo; allí estarán las respuestas y se terminarán todas las alquimias y especulaciones. Por ejemplo, si alguna nueva catástrofe se produjera, un brutal escándalo explotara o la cotización del blue se escapara en los setenta días que faltan para la primera vuelta electoral, aún en medio de una sociedad tan distraída como la nuestra -¿recuerda la inexplicada muerte del Fiscal Nisman, la persecución al Juez Fayt, el desplazamiento del Juez Cabral por el memorandum con Irán o del Juez Bonadío por allanar las oficinas de Máximo Kirchner?-, se producirá una gigantesca caída en la intención de voto de Lancha, de Anímal y del resto de los candidatos oficialistas, que podría resultar en que el ballotage fuera entre Macri y Massa, como sueña éste.

Pero volvamos a la realidad: el 60% de los votantes dijo, claramente, que ya no quiere a los Kirchner ni al "modelo" despótico y suicida que encabezan. La ley impide, desde junio pasado, establecer nuevas alianzas electorales o modificar las fórmulas, resulta impensable pensar que Macri entregue a Vidal para beneficiar a Solá, Massa retire su candidatura presidencial, y parece cerrada la posibilidad de incorporar figuras del Frente Renovador a un futuro gabinete del PRO, ya que éste ha acordado con sus socios -UCR y CC- el reparto de cargos.

Pero habría que encontrar algún camino para alejar, de una vez por todas, la improbable posibilidad de Lancha de hacerse con el triunfo. A la luz de los números detallados más arriba, a Macri y a Massa debería resultarles de sumo interés encontrar una solución, aún contemplando la posibilidad de que fuera el otro quien triunfara. Porque, convengamos, si la situación actual, tan irreductible, se mantuviera hasta octubre y, ante la desunión de los contendientes, Scioli ganara la carrera final -algo improbable pero posible por la exótica forma que aquí tienen los dos turnos electorales- ambos serán responsabilizados de la derrota por la sociedad.



domingo, 9 de agosto de 2015

Continente en LLamas



Continente en LLamas

"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el derecho más sagrado y el deber más indispensable". Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1793

La ya indescriptible Presidente que con tanto esfuerzo hemos sabido conseguir, nos descerrajó el miércoles un desconcertante y falsario mensaje en el que nos brindó su peculiar visión de la historia, con las espaldas ahora cubiertas por una andrógina Juana Azurduy armada. En el escenario, rodeada por el risueño Guita-rrita Boudou y por los demás delincuentes funcionarios que integran la mayor asociación ilícita que podamos recordar, defendió a Anímal Fernández, su Jefe de Gabinete, sobre el cual pesan graves denuncias como narcotraficante y asesino, adjudicándolas a un oportunismo electoral que, como bien podrían atestiguar Enrique Olivera, Francisco de Narváez o Luis Juez, le puede ser adjudicado por entero.

El 15 de marzo pasado escribí una nota, "Las Olas y la Hipocresía" (http://tinyurl.com/oc5cohj), en la cual expuse cómo, a mi modo de ver, se han producido los fenómenos políticos y sociales en este continente, señalando que, mal que nos pese los argentinos, que siempre nos sentimos originales, han recorrido sucesivamente todos los países que en él conviven. La recordé esta semana, a la luz de lo que está sucediendo en Brasil y en nuestros vecinos, cuyos  gobiernos aplicaron las recetas populistas más trágicas, afines a las propuestas del Foro de São Paulo.

El escándalo llamado "Petrolão" estalló cuando fue detenido un alto gerente de Petrobras que, utilizando el sistema denominado "delación premiada" -incluye la devolución de los fondos mal habidos (¡qué buenos ejemplos para imitar aquí!)- para la reducción de su condena, empezó a contar cómo se repartían las coimas que las empresas pagaban en las obras públicas.

A partir de entonces, un Juez federal, con el apoyo de fiscales verdaderamente independientes, comenzó a tirar de los hilos que el "arrepentido" había puesto en sus manos y mandó a prisión a importantes integrantes de la cúpula del PT (por la ilegal recaudación para las campañas de Lula y Dilma), a varios funcionarios de la petrolera semi-estatal y a los dueños y directivos de las mayores constructoras de Brasil; hay muchísimos senadores, diputados, gobernadores, etc., bajo sospecha y con el riesgo cierto de ir presos. Las confesiones de los detenidos continúan hoy, y el escándalo conmueve a un país que, golpeado además por el incremento del desempleo y de la inflación y del déficit fiscal, está entrando en recesión.

El pánico cunde en toda la dirigencia -no sólo entre quienes sienten el aliento de la Justicia en la nuca-, que se pregunta hasta dónde llegará la investigación y sus consecuencias porque, a raíz de la magnitud que han alcanzado los episodios de mega corrupción conocidos, esas grandes compañías, varias de ellas globales, han perdido sus contratos en el exterior y, también, están siendo excluidas de los planes infraestructura en todo Brasil. Con ello, obviamente, se compromete la recuperación de nuestro vecino, dado el efecto multiplicador de la industria de la construcción; por otra parte, es probable que las calificadoras de riesgo internacionales le quiten el grado de inversión (investment grade) que tanto le había costado alcanzar, porque la explosión de las alianzas que el PT había construido en el Congreso -con el PMDB y otros partidos menores- impedirá al Gobierno obtener las leyes necesarias para corregir tantas anomalías en la economía más grande del subcontinente.

Aunque, al menos por ahora, ella misma no está alcanzada por las denuncias de corrupción, pese a haber encabezado Petrobras mientras todo sucedía, el indescriptible rechazo que tiene hoy la gestión de Dilma conlleva la posibilidad cierta de que se vea obligada a dejar la Presidencia, sea por la vía de la destitución (impeachment) fundada en el maquillaje de las cifras oficiales (¿se imagina si eso se cuestionara aquí?), sea por su renuncia ante la presión popular, que se manifestará nuevamente en las calles dentro de ocho días.

Uruguay fue paralizado el miércoles por la mayor huelga desde que el Frente Amplio se hiciera con la Presidencia hace doce años; si bien en este caso no se trata de hechos de corrupción y la autoría intelectual puede adjudicarse a la facción del Pepe Mugica, enemigo acérrimo de su antecesor-sucesor, lo cierto es que también allí el populismo ha producido enormes daños en la economía, devastada por el empleo público y por el exceso del gasto, que la ciudadanía, en general, ha favorecido irresponsablemente con su voto.

Chile, afectado por similares males y por la caída en los precios de sus mayores commodities, ha visto precipitarse el prestigio de Michelle Bachelet (el espejo en el cual pretendía mirarse nuestra Cristina para imaginar su regreso al poder), envuelta en un escándalo por maniobras financieras de su yerno, también sufre en su economía los fuertes embates de una gestión populista que está destruyendo velozmente los cimientos mismos sobre los cuales se construyó la imagen de un país serio y confiable para el mundo.

Venezuela -otro modelo para Cristina- está ya, por la desesperación ciudadana causada por la terrible escasez de alimentos y medicamentos, la violencia y la violación de todos los derechos humanos, al borde de un estallido social de inimaginables consecuencias; sólo el latrocinio salvaje y el populismo torpe e irresponsable de su dirigencia chavista pueden explicar cómo pudo terminar así un país que flota sobre un enorme mar de petróleo.

Ecuador y Bolivia, que han tenido mejores gestores en general, también están afectados por el mismo mal, y sus gobiernos cosechan ahora grandes repudios, tal como han demostrado las últimas elecciones municipales en Quito y en importantes ciudades del Altiplano.

Colombia tiene sus propios problemas, de la mano de Juan Manuel Santos, empeñado en una prolongadísima, ingenua e inútil negociación con la guerrilla terrorista y narcotraficante más antigua de América, una política inversa a la que llevaba adelante su predecesor, Alvaro Uribe, que había obtenido grandes victorias militares al respecto.

En la Argentina, el kirchnerismo no sólo ha desperdiciado el mejor momento histórico de la región, dilapidando estúpidamente -cuando no robando- el enorme tesoro que los precios internacionales de nuestros productos había aportado a sus arcas, sino que ha hundido al país en una ciénaga moral y cívica como no recuerda su historia. La crisis en la educación, la salud, la vivienda y la infraestructura, la pobreza ya estructural, y la proliferación de la droga, con todas sus nauseabundas consecuencias, dejarán graves secuelas. Sin embargo, aquí también el populismo ha calado hondo y, como sucede en nuestros países vecinos, nadie quiere pagar la cuenta de la fiesta para pocos que hemos vivido estos años.

La economía mundial está viviendo rápidos cambios, producto de la desaceleración de la economía china, de la revalorización del dólar, del previsible aumento en las tasas de interés norteamericanas y de la consecuente caída en el valor de los alimentos y de la energía; nada de eso traerá buenas noticias para la región. El progreso de las comunicaciones ha implicado una mayor velocidad en los acontecimientos y creo que pronto se producirán grandes convulsiones en nuestra América del Sur, de consecuencias hoy imprevisibles.

Hoy los argentinos nuevamente iremos a las urnas para decidir, en los pocos partidos ofrecen competencia interna, quiénes serán los candidatos en las elecciones nacionales de octubre. Quiera Dios iluminarnos para que dejemos de ser cómplices y no votemos a los obscenos corruptos y a los narcos, para que éstos vayan presos y, así, conseguir que reverdezcan esos laureles del Himno nacional, ya tan secos y marchitos.



Bs.As., 9 Ago 15


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domingo, 2 de agosto de 2015

Verdugo social



Verdugo Social

"La educación es un arma de construcción masiva". Marjane Satrapi

El jueves fue presentado un deslumbrante trabajo de Alieto Guadagni, "La Educación Argentina en el Siglo XXI", que describe con maestría el peor drama que nos afecta y que marcará a fuego el futuro, salvo que tomemos, ya mismo, el toro por las astas. No he oído a los candidatos hablar del tema; consecuentemente, no sé qué pretenden hacer al respecto pero, hasta que todos los slogans y las políticas populistas sean desterrados de la mente de padres, profesores y maestros, cualquier decisión que adopten para corregir el rumbo de desastre será rechazado por una sociedad que, como bien señaló Guillermo Jaim Etcheverry, no está insatisfecha al respecto.

Porque éste, el populismo, está en el origen de todos nuestros males, y en los de muchos países, en especial en América Latina, y se ha transformado en el verdadero verdugo social de nuestros pueblos; como comunidad, repudiamos fuertemente las violaciones a la Constitución y a las leyes, pero nada hacemos por impedirlas y, menos aún, para evitarlas. Las elecciones celebradas en estos meses demuestran cuán profundo ha calado ese mal entre nosotros, a punto tal de obligar al más fuerte candidato de la oposición a efectuar un giro en su discurso, que luego le resultó difícil aclarar.

Es que, a pesar de la experiencia que hemos acumulado al respecto, la mayoría sigue pensando que un Estado elefanteásico es la panacea universal, y que cuanto más fuerte sea su participación en la economía y en nuestras vidas cotidianas mejor nos irá; así, la estatización de la porción mayoritaria de YPF, la absurdamente deficitaria y corrupta administración estatal de la privada Aerolíneas Argentinas o la arbitraria destrucción -y la confiscación de fondos que fue su consecuencia- del sistema privado de jubilaciones reciben un marcado apoyo de la opinión pública. Me parece que ni la renovada utilización de la petrolera para suplir la escasa posibilidad del Estado de endeudarse en los mercados voluntarios de crédito y transferir su resultado a la Tesorería, ni el desastre producido por la conducción no profesional de la línea de bandera, ni el saqueo de los fondos previsionales de la ANSES, han influido en esa vocación estatista y suicida.

Para ratificarlo, basta con observar la falta de una reacción colectiva frente al ilegal uso de Fútbol para Todos para hacer publicidad del Gobierno a un costo sideral, al inusitado aumento de los combustibles desde que se concretara la expropiación de YPF, a la cancelación de innumerables vuelos durante las vacaciones de invierno o al verdadero disparate de conceder de salarios a los presos -$ 600 millones por año, cuando en los países avanzados deben pagar por la comida- que, como es sabido, ya superan los montos de las jubilaciones mínimas, que cobra el 80% de los pasivos, y son abonados con fondos que pertenecen a éstos, a los cuales se les niega el pago del 82% móvil mientras se apelan ad infinitum las sentencias que los favorecen.

El ya demostrado fracaso de la aplicación permanente de medidas populistas por parte del Gobierno, no ha resultado óbice para que la aprobación de la gestión más corrupta que recuerde nuestra historia mantenga un piso firme del 30%. Se puede explicar por la profusión de planes sociales, por cierto cada vez más míseros, que se distribuyen para garantizar ese apoyo electoral pero, como dice Guadagni, todos debiéramos tomar conciencia de que estamos condenando a las capas inferiores de la sociedad, por generaciones, a la pobreza estructural, por la falta de una educación de calidad que permita salir de ella en un mundo que, cada vez más, vincula instrucción con salario.

Al contemplar los spots de campaña de Daniel Scioli y, en especial, los que hacen hincapié en la educación y en la salud, cuando es sabido que han literalmente colapsado desde que asumiera el gobierno en la Provincia de Buenos Aires, tanto como se han incrementado su increíble e injustificable riqueza personal y la inseguridad y el tráfico de estupefacientes, resulta aún más penoso que el sector más sumergido en esas problemáticas -el segundo y el tercer cordones del Conurbano- sea todavía una cantera inagotable de votos para el oficialismo. Macri, en cambio, puede exhibir importantes mejoras en esas materias, y la prueba es la enorme cantidad de habitantes del primer cordón que trabajan, se curan, estudian y hasta se divierten en la Ciudad Autónoma, y esa comparación asegurará su triunfo. 

Ayer entró en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial, que modifica fuertemente las relaciones personales y familiares. Analizando dichos cambios recordé un párrafo de la última y sobrecogedora novela de Michel Houellebecq, "Sumisión", que describe a Francia en 2021: "El individualismo liberal podía llegar a triunfar si se contentaba disolviendo las estructuras intermedias que eran las patrias, las corporaciones y las castas pero, si atacaba a esa estructura última que era la familia y, por lo tanto, a la demografía, firmaría su fracaso final; entonces llegaría, lógicamente, el tiempo del islam".

Dentro de una semana, los argentinos volveremos a las urnas para votar en las PASO de todos los partidos; las inmensas boletas no sólo contendrán el nombre de los candidatos a los mayores cargos de cada administración sino que, además, incluirán a quienes aspiran a ser consagrados representantes ante el "Parla-sur", que comenzará a funcionar en 2020 pero cuyos integrantes comenzarán a percibir los impertinentes emolumentos -US$ 7.000 mensuales, más viáticos- a partir de su elección, amén de recibir la extraña protección de fueros en todos los países que conforman el vacío y fracasado Mercosur. También en este punto llama la atención la falta de reacción de la ciudadanía, que debiera estar exigiendo a todas las formaciones políticas que esos candidatos renuncien, a priori y como ya lo hizo Mariana Zuvic, a esos inexplicables y costosos privilegios que sólo sirven para proteger a los delincuentes.

En octubre volveremos a las urnas y, una vez más, el destino de la Argentina estará exclusivamente en nuestras manos. Espero que, al menos en esa oportunidad, ejerzamos el derecho y el deber de elegir en forma responsable y dejemos de votar a quienes dedican su tiempo a ejercer el populismo para expoliar al país y engrandecer su fortuna, porque nos va la vida en el empeño.