Ruinas ajenas,
advertencias propias
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1051)
“La integridad era cada vez más una virtud en peligro de extinción”.
José María
Fuster-Fabra
La
tragedia que está viviendo Venezuela, amén de la pérdida de tantas vidas y de
los miles de heridos y desaparecidos, la total falta de recursos dejó expuesta
la catástrofe que representó para ese país – como a varios más en América
Latina, comenzando por la Argentina – la llegada al poder, hace más de veinte
años, de ese mito que es el “socialismo del siglo XXI”, que convirtió a tantas
naciones en territorios devastados por la corrupción y el latrocino. Ahora, los
nuevos regímenes de derecha están obligados a encarar la reconstrucción de
Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Colombia y Guatemala. Pero también
mostró la rapaz política exterior de Donald Trump quien, para que EEUU se
hiciera con el petróleo venezolano, no hesitó en dejar en el poder al chavismo
asesino, ahora a través de Delcy Rodríguez, la Presidente encargada, y del
salvaje Diosdado Cabello, y en consentir la virtual nulidad de las elecciones
en las que indudablemente triunfó Edmundo González Urrutia, la persecución de
opositores, la continuidad de cientos de presos políticos en las terribles
prisiones del régimen y la postergación sine die de otras que,
probablemente, concluirían con María Corina Machado en la Presidencia
constitucional.
Aquí,
si bien esto puede no ser percibido aún por gran parte de la población, lo
cierto es que a la Argentina le va estupendamente en el terreno económico; por
lo demás, creo que pronto veremos cómo la reactivación llega a todos los
sectores capaces de competir y aumentar su productividad y de generar empleo
genuino y registrado, sin necesidad de protecciones absurdas que sólo
perjudicaban a los consumidores, obligados a comprar caro y de inferior calidad
en un coto cerrado en el cual eran piezas fáciles e indefensas para aquéllos
que operaban con enormes márgenes de ganancia.
La
abrupta disminución de la inflación, los superávits financiero y comercial, la
expansión de la minería y de la energía, el crecimiento de nuestro incomparable
campo, el arribo de grandes jugadores internacionales en esas actividades, el
manifiesto respaldo que nos otorgan el FMI, el Banco Mundial y el Banco
Interamericano de Desarrollo, la franca mejora en los índices de pobreza e
indigencia (sobre todo en los niños), son hechos concretos y verificables que,
en otras circunstancias, hubieran debido permitir alcanzar un “riesgo-país” (la
diferencia en la tasa de interés de la deuda soberana en relación con la
estadounidense) acorde a otras economías de la región y del globo; sin embargo,
y aunque se ha reducido, todavía sigue altísima, en el orden de los 430 puntos,
mientras que Uruguay goza de 50 y Chile de 82. ¿Por qué sucede esto, si hasta hemos
comenzado a pagar a los holdouts que defraudamos en el 2001 con aplausos
masivos del H° Aguantadero?
A
mi modo de ver, las razones de esta incongruencia obedecen a varios factores:
las feroces internas del partido gobernante, la probabilidad (escasa) de un
hartazgo social que lleve a un retorno del kirchnerismo expropiador y ladrón,
la generalizada desilusión que representa el affaire Manuel Adorni en
relación con la bandera moral enarbolada por Javier Milei (que Esteban Bullrich
tan bien reflejó en su carta abierta a Mauricio Macri) y, sobre todo, a la más
que escasa seguridad jurídica, producto del horrible y bastardo desmanejo en la
selección de los nuevos jueces y en la conducta infame de gran parte de muchos
de los que ya ejercen la magistratura.
Entre
estos últimos se destacan los canallas togados que, cincuenta años después de
los hechos, continúan persiguiendo y dictando condenas perpetuas para los
militares, policías, penitenciarios, civiles y sacerdotes, ya todos ancianos,
que se pudren y mueren a mansalva en las mazmorras de esta sociedad cínica e
hipócrita; ninguno de ellos duda, al momento de juzgar y sentenciar, en violar
todos y cada uno de los pilares sobre los cuales fue construido el derecho penal
occidental - juez natural, principio de inocencia, legalidad, irretroactividad
de la ley, prescripción – que, en asqueroso contraste, respetan a ultranza en
los escandalosos casos de corrupción.
Si
a esto le sumamos la increíble morosidad, un verdadero manto de protección y
complicidad, con que actúan algunos jueces y fiscales en los temas que afectan
a Sergio Aceitoso Massa y Matías Tombolini, Claudio Chiqui Tapia
y Pablo Toviggino, Martín Insaurralde, los empresarios de la causa “Cuadernos”,
etc., y la facilidad con que les otorgan las mismas prisiones domiciliarias que
niegan a los presos políticos que defendieron al país contra la subversión
terrorista, la pintura aparece más nítida y justifica el enorme descrédito que
cubre al Poder Judicial. La Corte Suprema produjo un reglamento de selección de
jueces que garantizaba la transparencia; sin embargo, Milei no sólo ha impedido
su implementación sino que, a través del Ministro de Justicia, Juan Bautista
Mahiques, y su Vice, Santiago Viola, persigue a los magistrados probos, negocia
oscuramente la cobertura de los muchos cargos vacantes y altera las órdenes de
mérito de los concursos.
En
el orden internacional, el alto el fuego pactado entre EEUU e Irán por 60 días
prorrogables y la negativa de Israel a – al menos - pausar sus operaciones
contra los criminales de Hezbollah en Líbano, sigue siendo sumamente frágil,
toda vez que nada (la cuestión nuclear y la supervisión de la OIEA, la
reapertura del estrecho de Ormuz con su lógico impacto sobre los precios del
petróleo, los programas misilísticos y de drones, la subsistencia del régimen
de los ayatollahs, las indemnizaciones dinerarias que éstos pretenden) ha sido
resuelto aún pero, en cualquier caso, exhiben la derrota global que
innegablemente han sufrido los EEUU en la contienda.
Con
ese telón de fondo, la atención global volvió a centrarse en la “operación
especial” de Vladimir Putin contra Ucrania y en la actitud agresiva de la OTAN
frente a Rusia, que el neo-Zar considera un verdadero desafío a su prestigio
personal. La gran pregunta que Europa debería formularse es cuándo y, sobre
todo, cómo reaccionará éste cuando se harte.
Publicado
en:
https://totalnewsagency.com/2026/06/26/ruinas-ajenas-advertencias-propias/
https://diariocastellanos.com.ar/opinion/2026/06/26/ruinas-ajenas-advertencias-propias.htm
https://prisioneroenargentina.com/ruinas-ajenas-advertencias-propias/
https://www.informadorpublico.com/ruinas-ajenas-advertencias-propias/

4 comentarios:
Gran calidad de columna
Excelente artículo Enrique, ponés en negro sobre blanco con tu ágil y atractiva prosa, lo que todos pensamos, sinceras felicitaciones y un gran y merecido abrazo
Muy bueno
Buenas Enrique Un 50% de coincidencias Tump hace lo que puede Lo demás tienen que hacerlo los iranies los venezolanos los cubanos etc etc El nuevo zar de Rusia tiene que ser derrotado por la vieja Europa
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