Malos ejemplos
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1052)
“¿Qué puede saciar la sed de un loco sino su propia sangre?”.
Gibran Kahlil Gibran
Hoy, sábado, a las 1100 hs, con pena e indignación,
recordaremos en la calle Moreno 1417, de la ciudad de Buenos Aires, el 50°
aniversario del criminal atentado terrorista del 2 de julio de 1976 en el
comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal, donde murieron 23 personas
y 110 resultaron heridas, al cual este indigno Poder Judicial ha otorgado
impunidad durante medio siglo. Los responsables que aún viven - Mario Firmenich
y Horacio Perro Verbitsky – siguen en libertad y hasta se ha
impuesto el nombre de otro, el fallecido Rodolfo J. Walsh, a una estación del
subterráneo.
En flagrante contradicción, esos mismos asesinos
togados siguen persiguiendo a quienes combatieron a esa subversión asesina y,
como ya no quedan quienes ejercían las distintas jefaturas de la represión
legal, se ensañan con quienes, hoy ancianos, revistaban como cocineros en dependencias
policiales o como simples cabos jóvenes en guarniciones militares. Y lo hacen
sin pruebas y violando todos los principios del derecho penal occidental para
dictar sucesivas condenas a prisión perpetua; éstas, en cientos de casos, se
cumplen en distintas mazmorras de todo el país, mientras sus verdugos otorgan a
mansalva detenciones domiciliarias por los más nimios motivos a ladrones como
Cristina Fernández y tantos de sus cómplices.
A esta altura, no resulta sorprendente esa
repugnante conducta de los jueces, que hoy se extiende y protege a una lista
interminable de nefastos responsables del horroroso saqueo que dejó exánime a
la Argentina. Por poner sólo tres de los muchos ejemplos, en el despacho del
inefable Juez Ariel Lijo – fracasado candidato de Javier Milei a la Corte
Suprema – duerme hace 20 años la causa de la “compra” de YPF por Enrique
Eskenazi, testaferro de Néstor Kirchner, a Martín Insaurralde ni siquiera se lo
ha indagado a tres de la pornográfica exhibición de tanta riqueza mal habida y
recién ahora, seis años después de la pandemia, se ha comenzado a mover la
causa de las vacunas, cuya falta oportuna tantas muertes dejó.
En otro orden de cosas, celebro el más que tardío
despido de Manuel Adorni y su reemplazo por Diego Santilli, propietario de una
muñeca política capaz de devolver al Gobierno la iniciativa y obtener la
sanción de leyes indispensables para el cambio prometido, amén de permitir
visualizar tantas buenas noticias que quedaban ocultas por el humo del penoso affaire.
En el terreno internacional, comenzaré por el Golfo
Pérsico, ya que la situación allí confirma mi pesimismo en relación con el
futuro del memorándum de intenciones firmado entre EEUU e Irán, cuya caducidad
se producirá cuando termine el Mundial de Fútbol. Y lo digo porque Israel no está
dispuesto a aceptar la obligación de retirarse del Líbano y cesar en sus
ataques en Gaza y Cisjordania invocando la necesidad de contar con una zona de
seguridad tras sus fronteras, algo que carece de sentido dada la capacidad de
sus enemigos de atacar desde enormes distancias.
Los ayatollahs, por su lado, se sienten
fortalecidos luego de las grandes concesiones de Donald Trump que se desprenden
de los catorce puntos firmados; por ello, siguen negándose a abrir sus depósitos
nucleares subterráneos a inspecciones de la OIEA y no renuncian a su pretendido
derecho a regular, en un acuerdo con Omán, el paso de buques por el estrecho de
Ormuz y cobrar peajes.
Pero confieso que hoy me preocupa más el escenario
europeo, donde las diarias agresiones misilísticas y de drones entre Rusia y
Ucrania siguen incrementándose y, si bien Vladimir Putin ha atacado
infraestructura vital de Kiev, su homólogo Volodimir Zelensky ha respondido
oscureciendo el cielo de la propia Moscú y bombardeado instalaciones petrolíferas
claves para sostener el suministro de combustibles a fábricas y particulares,
además de aumentar el cerco contra Crimea, un enclave vital para Rusia por ser
su única salida al Mar Negro. El mandatario ruso se encuentra bajo intensa
presión de la opinión pública – ha perdido 500.000 hombres en su “operación
especial” – y sobre todo de los belicistas, que le exigen reaccionar utilizando
elementos nucleares tácticos contra Kiev y sus aliados bálticos, que permiten
utilizar su espacio aéreo para el tránsito de las aeronaves no tripuladas
ucranianas.
En un extraño modo de celebrar el 250° aniversario
de la independencia de EEUU que se celebra hoy, Donald Trump sigue
sorprendiendo negativamente al mundo, no sólo por la inmensa riqueza que
declaró haber obtenido con las criptomonedas de su familia – US$ 1.400 millones
–, su manía por poner su nombre a todo y la generalizada sospecha de manejo por
sus allegados de información privilegiada (cada ida y vuelta de las declaraciones
presidenciales sobre la guerra contra Irán) para obtener enormes ganancias
bursátiles, sino especialmente por la bastarda forma en que se está conduciendo
en relación con Venezuela.
No le bastó con hacerse de las reservas de petróleo
para entregarla a las compañías de EEUU, diferir sine die el llamado a nuevas
elecciones y mantener en el poder a lo peor de la camarilla chavista - Daisy
Rodríguez, su hermano Jorge y Diosdado Cabello - que continúa saqueando al
país, robándose la ayuda internacional por los terremotos mientras mantiene en
la cárcel a cientos de presos políticos, sino que está obstaculizando el más
que esperado regreso a su tierra de la prestigiosa líder opositora María Corina
Machado, alegando que ésta busca exclusivamente réditos personales.
Bs.As., 4 Jul 26
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