¿Crímenes o Errores?
por
Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1036)
“Tiene todas las virtudes que no me gustan y ninguno de los vicios que admiro”.
Winston Churchill
Las guerras se
disputan siempre en varios escenarios: el estrictamente bélico, el geopolítico
(regional y mundial), el económico global y, por cierto, en el de la opinión
pública. Con justa razón, todos los países beligerantes invocan la “seguridad
nacional” para censurar a los medios de prensa tradicionales; pero, en búsqueda
de información inmediata, hoy recurrimos a las redes sociales en las cuales, en
muchos casos, las “noticias” están contaminadas para ocultar o falsear la
verdad.
Donald Trump se
basta a sí mismo para confundir a todos. Desde que lanzó la operación “Furia
épica”, ha esgrimido sucesivamente distintos argumentos – muchas veces
contradictorios – para justificar el ataque: defender a la población civil
contra la brutalidad de los organismos de seguridad, terminar con el mismo programa
nuclear que el año pasado dijo haber destruido completamente, descabezar al
régimen de los ayatollahs, reproducir lo actuado en Venezuela encabezado por
algún miembro del sistema para un período de transición, o convertir a Irán en
un desierto para acabar definitivamente con el peligro terrorista que
representa para sus vecinos y el mundo en general; esta misma semana, dijo que
la guerra prácticamente ha terminado.
Pero la realidad
parece ser muy diferente. Si bien puede ser cierto que los bombardeos hayan
destruido completamente la marina de guerra y la fuerza aérea iraníes, esta
guerra no sólo no está terminada sino que continúa escalando, tal como prueban
el cierre casi total del estrecho de Ormuz (con su impresionante y previsible
repercusión sobre la inflación mundial por el aumento de los precios de la
energía y de los fertilizantes agrícolas), el ataque misilístico masivo de ayer
sobre Israel, y los impactos que reciben las bases militares, las instalaciones
petroleras y acuíferas y hasta los centros financieros en todos los países del
Golfo, amén de los ocasionales en Azerbaiján, Chipre y Turquía.
Si se buscara
conquistar territorialmente a Irán, el Pentágono se verá obligado, tal como
hizo ayer con una división completa de la Infantería de Marina que se
encontraba en Japón, a enviar tropas de infantería, cientos de miles de
soldados, algo que los estadounidenses mayoritariamente rechazan. Si se quisiera
recurrir al caos interno para intentar hacer caer al régimen mediante el uso de
milicias como los kurdos - amén de incomodar a Recep Erdoğan, que las padece en
el 30% del territorio de Turquía - lo que con certeza se obtendrá es la
conversión de Irán en un Estado fallido, como ya lo son Libia, Líbano, Irak y
Siria.
Tampoco parece que
se pueda encontrar a una Delcy Rodríguez para reemplazar al nuevo líder
supremo, Mojtabá Khamenei, pues el apoyo a los ayatollahs se ha galvanizado en
apoyo popular, como siempre sucede cuando un país está combatiendo una guerra;
lo confirma Benjamin Netanyahu, que no hesita en prolongar las operaciones en
Gaza y Líbano para no ser destituido y encarcelado por la Justicia israelí,
algo ahora garantizado por la negativa del Presidente, Isaac Herzog, a otorgar
el indulto que Trump ha pedido reiteradamente para su gran “amigo”.
El pánico invadió
Washington y Bruselas ante el peligro del corte del suministro de energía en
vísperas del invierno boreal. Ante ese pavoroso panorama, el Presidente de EEUU
no ha tenido mejor idea (después de informar que se liberaban enormes reservas estratégica
de petróleo de su país y de Europa) que levantar “transitoriamente” las
sanciones sobre Rusia y autorizar a comprar combustibles a su enemigo, Vladimir
Putin, que mantiene una flota “fantasma” con 100 millones de barriles (según
Dimitrii Mevdéved), y que ahora, ante la escasez, podrá obtener mejores precios
y financiamiento extra para su invasión a Ucrania.
.
Trump tiene encima
(noviembre) las elecciones de medio término,y el conflicto está incrementando los precios de
la gasolina y de los alimentos, es decir, castiga a sus propios votantes. Si le
sumamos que el miércoles el Departamento de Guerra debió reconocer que, sólo en
los primeros seis días de guerra, EEUU llevaba gastados US$ 11.000 millones, o
sea, US$ 2 mil millones diarios, en una guerra impopular, cualquier
preocupación al respecto, está justificada. Cuando los muertos propios, que ya exceden
en mucho las cifras oficiales (7 soldados), comiencen a regresar en bolsas
negras, la probabilidad de que pierda el actual control que ejerce en ambas
cámaras del Capitolio se incrementarán dramáticamente.
En el patio del conventillo
argentino, Javier Milei insiste en pegarse tiros en los pies, olvidando el
famoso comentario de Charles de Talleyrand a Napoleón: “en política, los crímenes se perdonan, los errores no”. El Presidente, en medio de su exitosa Argentina Week,
cometió la gigantesca torpeza de despotricar contra los “empresaurios” (como él
los llama) dueños de Techint y Fate-Aluar; con certeza, quienes lo escucharon
conocían en detalle ese enfrentamiento, pero no era el momento ni el lugar para
exponerlo. Manuel Adorni, su Jefe de Gabinete, hizo su propia contribución a la
importante colección de errores no forzados con el affaire del viaje, en el avión presidencial, de su mujer a EEUU;
obviamente, se trata de un tema menor, en especial si recordamos los
monumentales desfalcos del kirchnerismo, pero es un traspiés enorme para un
Presidente que, el 1° de este mes, al inaugurar el período de sesiones ordinarias
del H° Aguantadero, anunció que la Moral sería la bandera de su gestión.
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