Torpezas inexplicables
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1057)
“Una mentira puede dar la vuelta a la tierra mientras la verdad todavía se está calzando”.
Mark Twain
La Libertad Avanza, que probó en las
elecciones de 2025, sustanciadas en medio de un durísimo ajuste, la impecable calidad
de su comunicación pública, ha cometido desde entonces gigantescos errores –
varios responsabilidad de Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación - en
esa materia que le han costado dolorosas derrotas tanto en el H° Aguantadero
cuanto en la calle. Esta semana permitió que un falso relato, comprado por
muchos idiotas útiles como Elisa Lilita Carrió,
permeara ampliamente en un tejido social roto y atento sólo a sus
preocupaciones más cotidianas y lo obligara a retroceder en un tema crucial,
cual es la recepción de inversiones en tierras, generadoras – como demuestra la
historia – de grandes desarrollos innovadores y constantes progresos en la
producción agropecuaria.
Lograr confundir, como ha hecho perversamente
el pero-kirchnerismo, propiedad con soberanía, habla tanto de la impericia y de
la falta de empatía del Gobierno cuanto de la incultura de la ciudadanía: no
importa quién sea el dueño de un inmueble (sólo de la superficie, porque el
subsuelo pertenece al Estado, sea federal o provincial) sino que la Nación, a
través de sus tres poderes, pueda obligarlo a respetar estrictamente las reglas
y normas vigentes. Pero que sean precisamente aquéllos que, mientras gritaban “La Patria no se vende”, robaron
470.000 Has en el sur (Lázaro Báez) y entregaron a China 200 más en Bajada del
Agrio, Neuquén, para construir una base científico-militar por completo ajena a
la jurisdicción y autoridad de las autoridades argentinas, produce repugnancia
e indignación, porque allí sí se estableció, como dice el lema utilizado por
quienes se oponen al proyecto, “un Estado dentro del
Estado”.
Fernando Henrique Cardoso, el gran ex
Presidente de Brasil, acuñó una frase – “gobernar es
explicar” – que el Gobierno debiera entender y hacer suya. La
multiplicidad de torpezas en que incurre (financiamiento universitario,
discapacidad, jubilaciones, educación pública, Garraham y ahora esto) le están
costando muy caro en términos de aprobación de su gestión porque afectan a
cuestiones sensibles para la ciudadanía. Otras, también importantes pero que
pasan por debajo del radar de la sociedad – un caso, el practicaje marítimo y
fluvial – han demostrado el daño directo a la economía que producen.
Javier Milei, fogueado en manejar audiencias
televisivas en el pasado, debiera designar un funcionario que supiera revelar
claramente qué busca, y por qué, cada iniciativa legislativa antes de
impulsarla, de modo tal de frustrar anticipadamente la resistencia de quienes
sólo intentan impedirle aplicar plenamente sus recetas, sea por apetencias
políticas, sea por intereses espurios, personales o sectoriales. A modo de
ejemplo, hubiera debido reclamar al Poder Judicial que habilitara la auditoría
de los fondos universitarios, a la cual los rectores se resisten como gatos
panza arriba y, una vez exhibido públicamente su resultado, ordenar los
recortes necesarios para exterminar los nichos de malversación existentes; en
lugar de hacerlo en ese orden, optó por poner el carro delante del caballo, y
así le fue.
En la probabilidad – escasa, creo - de un
regreso al pasado, sustentada en un cambio en el orden de preocupaciones de la
sociedad (ahora ya no son la inflación ni la seguridad sino el endeudamiento y
la morosidad familiar, el deterioro del salario y la pérdida de trabajo), sumada
al inmundo chiquero en que la Casa Rosada ha convertido la designación de
jueces para garantizar la impunidad de los políticos, sindicalistas y
empresarios corruptos, deben buscarse las causas de la resistencia a la baja
del “riesgo-país”, pese al fuerte respaldo del FMI y la mejoría en la
calificación crediticia de la deuda soberana.
Evidentemente, la Argentina no tiene el
monopolio de las impericias. Donald Trump cometió, sin duda, una mayúscula
cuando ordenó los masivos ataques misilísticos contra Irán a partir de febrero
ya que ha agotado en gran medida los arsenales de interceptores del Pentágono, algo
desmentido oficialmente pero creíble. Con ello, además, ha dejado desprotegidos
a todos los países aliados de los EEUU, tanto en el Golfo y en el Mar Rojo
cuanto en el sudeste asiático, como Japón, Corea del Sur y Filipinas, muy preocupados
por las desafiantes maniobras aeronavales de China en el Océano Pacífico.
Esto es grave porque, ante las amenazas de
Washington a Teherán en el sentido de que arrasará el país de un modo que
dejará a la II Guerra Mundial como un mero ensayo, los criminales ayatollahs
han avisado a las petro-monarquías del Golfo que responderán volando sus
infraestructuras petrolíferas y energéticas y, en especial, sus plantas
desalinizadoras, vitales para la preservación de la vida. Y EEUU ya ha
demostrado su incapacidad para detener ataques iraníes a sus bases militares en
la zona, sea en Kuwait, Jordania o los Emiratos Arabes Unidos. Ucrania, que
pierde dramáticamente combatientes mientras Rusia incorpora multitudes de
norcoreanos a sus filas, por la falta de interceptores se encuentra hoy inerme
frente a la permanente agresión con drones de Vladimir Putin, aunque aún cuenta
con una poderosa fábrica de drones, que vende a muchos países, y de inteligencia
satelital norteamericana que le permite atacar las plantas petroleras que,
según se dice, ya han disminuido la capacidad de refinamiento de Rusia en un
38%.
No es sólo en el terreno bélico que el
Presidente incurre en torpezas. Motivado por su inocultable avaricia personal,
formuló un curioso anuncio que podría llevarlo a la cárcel cuando deje de ser
inquilino de la Casa Blanca: estableció públicamente una categoría premium (previo
pago de US$ 100.000.= mensuales) para el conocimiento anticipado de sus publicaciones
en su propia red Truth Social; en la medida en que cada uno de sus posteos
mueve, para arriba y para abajo, las cotizaciones del petróleo y del gas en los
mercados globales, es una clara confesión de su predisposición a la venta de
información privilegiada, un delito penado gravemente en los EEUU.
Bs.As., 8 Ago 26
