Entrevista del 21 Dic 12 en Radio Cultura, con la conducción de Fernando Mauri
http://abordajes.blogspot.com.ar/2012/12/el-audio-de-construccion-plural-del_21.html
sábado, 22 de diciembre de 2012
martes, 18 de diciembre de 2012
¡Pa' que aprendan!
¡Pa’
que aprendan!
“Ninguna fuerza doma, ningún tiempo consume, ningún mérito iguala el nombre
de la libertad”. Nicolás Maquiavelo.
Esta
semana ha sido pródiga en lecciones, de esas que el kirchnerismo imparte a la
infantil oposición desde hace años, sin que ésta consiga entender “por dónde
vienen los tiros”, como dicen en España.
Año tras
año, y a pesar de la innegable bonanza que acompañó a don Néstor (q.e.p.d.) y a
los primeros tiempos de su heredera, los desorientados legisladores elegidos
por quienes no queremos saber nada con el absolutismo ni con la falta de
República, continúan aprobando la “emergencia económica”. Diez años después, no
han descubierto, al parecer, que la Casa Rosada la utiliza para apropiarse de
los excedentes que el Presupuesto dibujado deja al margen del control
parlamentario, amén de facultar al Jefe de Gabinete a reasignar partidas, es
decir, a ignorar qué se aprobó en el Congreso.
Tampoco
se inmutan –es más, los legisladores provinciales acompañan, muchísimas veces,
proyectos que van en contra de los intereses concretos de la ciudadanía de sus
distritos, tal como ha hecho PC Heller
con los depósitos judiciales del Banco Ciudad- cuando la bancada oficialista se
niega a discutir la restitución de los fondos jubilatorios de los que
ilegalmente continúa apropiándose el Poder Ejecutivo nacional a pesar de haber
disuelto las AFJP’s y confiscado los ahorros de los particulares. Incapaces de
ver más allá de sus narices, no perciben la fuerza de la herramienta que
colocan en manos de doña Cristina para que ésta asfixie a los gobernadores
díscolos.
No parece
impresionarlos, por cierto, cómo usa la tan ponderada Ley de Medios
Audiovisuales para su guerra privada contra Clarín, mientras se ha permitido
constituir un imperio multimediático y concentrado infinitamente más grande que
el timonea don Magnetto, ya que esos congresistas no ejercen, siquiera, la
virtud de la autocrítica.
Si bien
lograron pararse de manos cuando el Gobierno intentó, con una desmesurada cara
de piedra, imponer a don Reposo como Procurador General de la Nación, ya que
hubieran sido también ellos arrastrados al ridículo, permitieron que se
encaramara a ese vital sillón doña Gils Carbó. Pese a que ésta rápidamente
exhibió las uñas con las que piensa defender las posturas del oficialismo
frente al Poder Judicial y se mostró digna integrante de la banda de cegados y
genuflexos fieles de doña Cristina, los que la aceptaron en nombre de sus
innegables pergaminos académicos tampoco hicieron un mea culpa.
Las
encuestas, en general, se hacen eco de esa ingenuidad y esa desaprensión que han
caracterizado, al menos hasta hace un mes, la conducta de los opositores, a
punto tal que ninguno de ellos, ninguno, ha podido capitalizar el imparable derrumbe
de la imagen de la señora Presidente. Ha habido, sin embargo, algunos hechos sumamente
positivos, como fueron los compromisos asumidos por los senadores y diputados
para no permitir la reforma de la Constitución –que deberemos exigir se
extienda a todos los pre-candidatos que pretendan resultar elegidos en las
legislativas de 2013, para no llevarnos sorpresas posteriores- y el acuerdo de
todos los partidos en defensa de la República, sin que ello constituya, por el
momento, un frente electoral.
Es que no
podía ser menos, ante el desaforado ataque –con todas las letras, un verdadero golpe
de Estado- que está llevando a cabo el oficialismo a través de esos mamarrachos
a los que ha elegido como voceros contra el Poder Judicial, se constituyó un monolítico
frente de todas las asociaciones de jueces y fiscales, que firmaron de un grave
pronunciamiento condenatorio.
. Doña
Cristina reaccionó como no cabía esperar de otra manera, es decir, intentando
dividirlo. Así, convocó a sus leales, por convencidos o comprados, a suscribir
una ridícula declaración con la que pretendieron negar la existencia de
ilegales presiones sobre los magistrados. La premura en avanzar con esa increíble
ridiculez -especialmente después de los aprietes a un camarista contra el que
se usó la condición de militar retirado para hacerlo renunciar o de la
recusación masiva de la Cámara Civil y Comercial Federal- y la habitual torpeza
que despliega el oficialismo en estos menesteres –basta recordar los falsos
mineros llanos de las teleconferencias presidenciales- hizo que se incluyera
entre los firmantes a un abogado que invocó ser juez pese a no revestir tal
condición, que ya ha sido denunciado penalmente por ello.
Mañana,
la CGT Azopardo, la CGT Azul y Blanco, la CTA opositora, la Federación Agraria,
el Partido Radical, los jubilados, además de distintas organizaciones sociales
que han elegido protestar por la inflación, que ha carcomido mortalmente los
salarios informales y los subsidios, y las clases medias, heridas por la
inseguridad a la que nadie ya percibe como una “sensación”, se manifestarán en
Plaza de Mayo, ratificando que han tomado el control de la calle.
Un ámbito
que, cada vez más frecuentemente, se está convirtiendo en inhóspito para los
funcionarios más connotados de esta administración y de todos los poderes, que
ya no pueden almorzar, viajar o asistir a eventos deportivos sin que la
sociedad entera les haga sentir su repulsa: Anillito
Oyarbide, Guita-rrita Boudou, el Pendeviejo Kiciloff, Patotín Moreno y varios más ya pueden
dar testimonio de ello.
La viuda
de Kirchner ha cosechado efímeros triunfos estos días, con la revocatoria de la
Cámara de Nueva York al fallo de Griesa, la sentencia del Juez Alfonso en la “causa
Clarín” y la orden de devolver la fragata, impartida por el Tribunal
Internacional del Mar. Lamentablemente para ella, ninguna se produjo en tiempo
apto para mejorar su alicaída imagen. En los próximos días, deberá batallar en
terrenos más complicados, pues no sólo enfrentará la manifestación del
miércoles sino que, la semana próxima, seguramente la perseguida Cámara
devolverá la vigencia a la medida cautelar que protege a Clarín de los embates
de Sanatella, el 28 deberá ofrecer
alguna solución al problema de los holdouts
y, en enero, el FMI puede bajarle el pulgar al país por la falsificación de las
estadísticas.
Me parece
que no exagero si pronostico que, en pleno verano, se producirá un serio
conflicto con los bomberos y los boy-scouts, las únicas “corpos” que, hasta
ahora, se han salvado de los punzantes ataques que han llegado desde el atril
presidencial para el resto de la sociedad, se tratara de piquetes de la abundancia, de
generales mediáticos, de fierros judiciales, de medios conspiradores y golpistas, de
estudiantes privilegiados de Harvard,
de jubilados caranchos, de
sindicalistas traidores a la causa obrera
o, simplemente, de ciudadanos que pretenden conservar sus libertades
individuales de elegir, de informarse y de ser gobernados por tres poderes del
Estado, de igual rango e independientes entre sí.
En pocos
días, y sin que ello implique nada más que una fecha en el calendario,
llegaremos a fin de un año y entraremos en el siguiente que, signado por muchas
elecciones legislativas, seguramente hará que la risueña Marcó del Pont haga cumplir
horas extras al personal de la Casa de la Moneda y de la intervenida Ciccone.
Que ello, con seguridad, implique mayor inflación, no parece ser un problema
para doña Cristina.
Bs.As., 18
Dic 12
Publicado
por:
miércoles, 12 de diciembre de 2012
¡A estudiar, señora Presidente, o a no hacer trampas!
¡A
estudiar, señora Presidente, o a no hacer trampas!
“La
segunda imagen –que iba formando gradualmente la parte crítica y, al principio,
poco numerosa de la opinión pública etíope- presentaba al monarca como un
soberano capaz de hacer cualquier cosa con tal de mantener su poder y, ante
todo, como un gran demagogo y un paternalista teatral que, con sus gestos y
palabras, enmascaraba la venalidad, la cerrazón y el servilismo de la élite
gobernante, por él creada y mimada”. Ryszard Kapuścińki
Hoy al
mediodía, aprovechando la inauguración de un importante laboratorio de
especialidades medicinales, la señora Presidente anunció, urbi et orbi, que promoverá en el Congreso la “democratización” del
Poder Judicial. Obviamente, lo hizo apoyándose en el sospechosísimo fallo en el
caso Marita Verón, dictado el martes por la Justicia tucumana.
La “abogada
exitosa” que nos gobierna parece ignorar –o finge hacerlo- que una reforma de
la magnitud que pretende requiere, casualmente, la modificación de la Constitución
Nacional que, con el expreso objetivo de garantizar la independencia de los
jueces, establece el modo en éstos son elegidos de por vida, de forma tal que
esa permanencia actúe como un verdadero escudo contra las pretensiones del Poder
Ejecutivo; sólo están sometidos –tanto como el Presidente, el Vicepresidente,
los senadores y los diputados- al riesgo de la remoción, a través de un juicio
político por mal desempeño de sus funciones. Para que usted lo recuerde,
lector, fue un proceso de ese tipo el que sufrió el inefable Oyarbide, hasta
ser rescatado por la mayoría kirchnerista en el Consejo de la Magistratura.
Ante este
nuevo subterfugio utilizado por doña Cristina para intentar que una oposición,
a la que considera boba, habilite la reforma constitucional –en la cual, también
por casualidad, sería introducida la capacidad de la re-re-reelección en la
Asamblea Constituyente, que puede declararse soberana y apartarse de los
dictados de la ley de convocatoria- el fallo de antenoche adquiere una nueva
dimensión, y crece el mal olor que lo rodea.
¿A qué me
refiero? La Provincia de Tucumán –al igual que otros feudos nacionales, como
Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, etc.- es gobernada
con mano de hierro por José Alperovich, uno de los mandatarios más fanáticos y
obsecuentes de la ocupante actual de la Casa Rosada. Es más, su mujer, la
inefable Beatriz Rojkés de Alperovich, es la tercera en la línea sucesoria del
Poder Ejecutivo, después de Guita-rrita.
Admira
tanto don José a los Kirchner que ejerce el poder como éstos lo hacían en Santa
Cruz, cuando don Néstor (q.e.p.d.) gobernaba Santa Cruz, a punto tal que
también disolvió la Fiscalía general, ya que no podía comprar a su titular; se
inspiró, naturalmente, en el caso del Procurador Sosa quien, pese a tener tres
fallos de la Corte Suprema de Justicia a su favor, no ha conseguido ser
repuesto en su cargo en Río Gallegos. El resto del Poder Judicial de Tucumán ha
sido colonizado sin remedio, como hizo su numen pingüino.
Después
de haber perdido la inexistente batalla del 7D, no la guerra contra el grupo
Clarín, la Presidente descargó sus frustraciones en su fiesta privada del
domingo en la Plaza de Mayo. La primera mandataria, en manifiesta ratificación
de los exabruptos de sus ministros y corifeos, acusó a la Corte y a los
integrantes de la Justicia de utilizar “fierros
judiciales”, impulsados por los “generales
mediáticos”. Aunque la imposibilidad de reunir los dos tercios de las
voluntades legislativas, imprescindibles para la apertura del proceso,
convierte al juicio político en una fantasía, al menos hasta las elecciones de
2013, ello no significa que la señora de Kirchner no haya incurrido en delito
contra la Constitución Nacional, según su artículo 31.
Ahora
bien; debo confesar que no creo en brujas, pero que las hay, las hay. Seré mal
pensado, pero me huele muy mal que estos jueces, que absolvieron de culpa y
cargo a todos los sospechosos del secuestro y probable asesinato, envuelto en
el tráfico de mujeres para destinarlas a la prostitución, tengan tantas
vinculaciones con el Gobernador y hayan emitido una sentencia tan brutalmente
chocante tan sólo cuarenta y ocho horas después del discurso presidencial del 9D.
¿No suena raro que ese fallo haya resultado tan funcional a las confesas
intenciones de doña Cristina?
En un
Poder Judicial tan, pero tan sospechado de corrupción, política y económica,
como es el de Tucumán –tanto, o más, que la de Formosa, del Chaco, de Santa
Cruz, de Catamarca, de La Rioja y de los demás feudos locales-, en el cual se
reproducen como un espejo los desmanejos de los Kirchner en el sur, incluidas
la trata de mujeres para la prostitución, ¿puede ser casualidad que se haya
dado a la Presidencia de la República una excusa para seguir presionando al
Poder Judicial en un momento tan oportuno?
Por eso,
porque no creo en las casualidades sino en las causalidades, en especial en
este ambiente político tan enrarecido, me veo obligado a reiterar el título de
esta nota: ¡A estudiar, señora Presidente, o a no hacer trampas! En cualquier
caso, Dios, la Patria y la República se lo demandarán en breve.
Bs.As.,
12 Dic 12
Conferencia en Tucumán
Buenas noches …
La visita
de la Asociación de Abogados para la Justicia y la Concordia a Tucumán tiene un
doble objetivo.
El
primero, obviamente, es manifestar su apoyo a los señores militares que, por el
sólo hecho de serlo y, como tales, haber cumplido las órdenes legales y
legítimas emanadas del Poder Ejecutivo Nacional, hoy se encuentran sometidos a
proceso, en un marco institucional destruido por el odio y la venganza. Estos
señores militares estuvieron, en 1975 y 1976, defendiendo y venciendo en la
lucha que toda la Nación emprendió contra quienes, mediante las armas,
pretendieron convertir a esta Provincia en un Estado y, a partir de ello,
obtener el reconocimiento internacional como parte beligerante en una guerra
cuya existencia ahora se pretende negar.
El
segundo objetivo, instrumentado a través de las diferentes entrevistas que
hemos mantenido en el día de hoy y que continuarán mañana, es llevar a
conocimiento de la Iglesia, de las asociaciones de profesionales del Derecho, y
de las autoridades políticas el significado real de estos inicuos procesos, en
tanto los mismos subvierten toda la estructura de derechos y garantías que
regía en nuestro país, sin la cual resulta imposible la convivencia social.
Para llevarlos adelante se han dejado caer, como si fueran frutas inservibles,
los principios más elementales de cualquier sociedad civilizada que se precie
de tal; me refiero a la presunción de inocencia, a la irretroactividad de la
ley, al juzgamiento por los jueces naturales, a la legalidad y a la obligación
del Estado de probar, más allá de cualquier duda, la culpabilidad de los
acusados.
Quienes,
a partir de 2003, se revistieron con la bandera de los derechos humanos, que
desconocían hasta entonces, han obtenido el apoyo de los derrotados
militarmente en el monte tucumano y en el resto de la geografía nacional. Invocando
los derechos de los cobardes asesinos de entonces, hacen caso omiso de los
derechos de los argentinos contemporáneos, a los cuales les son conculcados
diariamente.
¿No tienen
derechos humanos los padres que hoy, después de diez años de un crecimiento
inédito de la economía, producto de los vientos que han soplado tan a nuestro
favor, ven morir a sus hijos de hambre y desnutrición? ¿No tienen derechos
quienes se ven obligados a viajar como ganado y a morir en terribles incidentes
ferroviarios, causados por la corrupta sociedad entre funcionarios y
empresarios? ¿No tienen derechos quienes, aún hoy, deben vivir hacinados en
ranchos inmundos, sin agua ni cloacas? El profundo deterioro de la educación y
de la salud pública, ¿no constituye una violación a los derechos humanos? En la
medida en que todos los hechos de corrupción del Gobierno están costando la
vida de comunidades enteras, ¿no constituye un genocidio?
Pero, en
lugar de ocuparse del presente, este proyecto de odio y venganza prefiere
hacerlo, para usarlo como bandera ideológica, de los derechos de los
delincuentes subversivos de los 70’s, en una tergiversación de la Justicia a la
cual, además, ha dejado tuerta. Tan tuerta como para permitir, hace pocas
horas, que fueran absueltos individuos a los cuales cientos de testigos
coincidentes vincularon con el secuestro, la trata y la prostitución de
personas, mientras persigue, como he dicho, a militares por el solo hecho de
haberlo sido.
Para
llevarla adelante, con la imprescindible complicidad de la Corte Suprema, se ha
atropellado todo el andamiaje basal del derecho penal, en causas que se llevan
adelante con mentiras manifiestas, con falsos testigos, con contradicciones
notorias y con evidente uniformidad en las penas. Todos los que se ven
obligados a comparecer ante estos pseudo jueces saben, de antemano, que están
condenados, y casi todos ellos reciben cadenas perpetuas o por períodos tan
prolongados que, dada la edad de los protagonistas, se convierten en penas de
por vida.
La
indignación se hace más profunda cuando se comprueba, a diario, que quienes
atentaron contra la Argentina, quienes mataron y robaron a mansalva en nombre
de teorías mesiánicas, reciben cargos públicos y elevados sueldos, como inicuo
premio otorgado por una nación a la que se ha puesto de rodillas.
Tan de
rodillas como para tener que soportar, sin posibilidad de reacción alguna, la
retención de la fragata “Libertad” por los jueces de Ghana, una de las
democracias más serias y prestigiosas de África, o la demora en recuperar la
corbeta “Espora”, fondeada en Ciudad del Cabo por la falta de pago a quienes
deben suministrar los repuestos necesarios para su reparación.
Este
insensato gobierno, que ha hecho perder a la Argentina la mejor oportunidad de
crecimiento real y sostenido que dio en décadas, nos ha convertido en parias
internacionales, merecedores sólo del desprecio del mundo globalizado, y todo
ello en aras de implantar modelos ya fracasados en muchos otros países.
Esta
digresión acerca de la situación de la Argentina no es gratuita, ya que gran
parte de ese desprestigio que nos ha hecho desaparecer del mapa de las
abundantes inversiones que se dirigen, por necesidad, al resto de Latinoamérica,
se vincula con la falta de seguridad jurídica que reina entre nosotros.
Somos, a
la luz del mundo, un país que viola las leyes y los contratos, cuyo parlamento
nacional deroga normas ya sancionadas y donde el Poder Judicial, que debiera
ser la última barrera de defensa de los derechos individuales frente a los
abusos del poder se ha transformado, en las propias palabras del Presidente de
la Corte Suprema de Justicia, en cómplice de “políticas de Estado” concertadas
con el Ejecutivo para llevar adelante juicios ilegales e inmorales como el que
hoy nos ha traído hasta aquí.
A la vez,
mientras permitía el pisoteo de todos los principios del Derecho, este mismo
Poder Judicial ha sido cómplice, todos estos años, en la desenfrenada
corrupción de este gobierno, postrándose ante la Casa Rosada y las diferentes
sedes de los ejecutivos provinciales, es decir, ensañándose sólo con los más
débiles.
Así,
hemos visto como se ha arrastrado ante los estrados de estos nefastos
magistrados a ancianos enfermos, algunos de ellos ya sin conciencia real de lo
que sucede a su alrededor, sometiéndolos a indignantes tratamientos, sin frenar
siquiera ante la muerte inminentes de muchos, tantos que ya han superado
largamente el centenar quienes han fallecido en cautiverio.
¿Qué
peligro pueden representar, para el trámite de los procesos o para la seguridad
ciudadana, ancianos que superan los setenta años si se les concede la prisión
domiciliaria? Sin embargo, no solamente se hace caso omiso del beneficio legal
sino que se los obliga a comparecer hasta en camilla, como fue el caso del
Comisario Patti, o con las arterias canalizadas para el suministro de
medicación. ¿Dónde está la Justicia que estos jueces pretenden corporizar?
Debemos
recordar, ahora en especial dada la parodia de juicio a que es sometido nuestro
distinguido colega y amigo Jaime Smart, que cuando se juzgó legalmente a los
imputados de cometer crímenes con las armas guerrilleras, muchos de ellos
fueron absueltos y aquéllos a los cuales se les comprobó la comisión de tales
delitos, fueron liberados de las cárceles y, poco tiempo después, volvieron a
empuñarlas para asesinar, entre otros, a los mismos jueces que los habían
condenado.
Pero no
estamos sólo ante un acto de venganza, utilizada como instrumento por el
kirchnerato para disfrazarse de defensor de los derechos humanos, sino que
también es un acto de notable corrupción. Para las dos organizaciones más
reputadas por su actuación en el tema –me refiero, obviamente, a las Madres y a
las Abuelas de Plaza de Mayo- los derechos humanos se han transformado en un
verdadero negocio, sea por la vía de las indemnizaciones a los familiares de
hasta quienes murieron asaltando cuarteles, sea por la construcción de
viviendas, como demostró el caso Bonafini-Shocklender.
¿Alguien
puede imaginar, detrás de la nebulosa con que el Gobierno ha ocultado el tema,
cuántos millones de dólares del erario fueron a parar a estos fines? ¿Cómo
fueron compartidas esas indemnizaciones entre los familiares de los
guerrilleros y los funcionarios que los otorgaron? Para incrementar la cantidad
de pagos, se ha recurrido a retrotraer el período que la ley contempla cada vez
más hacia el pasado y, si esto sigue así, terminaremos indemnizando a los
deudos de los indios muertos en los malones.
Pero no
debemos perder las esperanzas. Este siniestro régimen que hoy impera en la
Argentina terminará, más temprano que tarde. No porque se produzca una
revolución, que debe ser descartada de plano, sino simplemente porque resulta
imposible que el país continúe tres años más en este generalizado desmadre.
Y cuando
se acabe, cuando implosione ante las naturales contradicciones entre sus alas
ideológica y ladrona, dado el odio generalizado que han sabido cosechar sus
funcionarios de todo nivel, estos sí serán juzgados por su corrupción, y ni
siquiera estos jueces podrán evitar esa suerte, dado el prevaricato en que continúan
incurriendo.
La
República vive uno de los momentos más aciagos de su historia, ya que su
Presidente pretende ahora someter a su voluntad al Poder Judicial, como ya lo
ha hecho con el Legislativo, no para destruir a Clarín, que a nadie le importa,
sino terminar con nuestras libertades más profundas, como son la libertad de
informarnos y decidir. Una sociedad como la nuestra no puede tolerarlo, y
saldrá a impedir que se nos sojuzgue como hicieron Chávez o Correa con sus
pueblos.
Mal que
le pese a nuestras autoridades, que no merecen serlo, la ciudadanía está de
pie, ha reconquistado la calle y no dejará avanzar más a este totalitarismo de
opereta. Jesús, el Señor de la Historia, nos lo exige, y nosotros cumpliremos
el mandato.
Buenas
noches, y gracias.
San Miguel de Tucumán, 12 Dic 12
Publicado por:
icdomingo, 9 de diciembre de 2012
Perfume de flores marchitas
Perfume
de Flores Marchitas
“Luego hazte la pregunta: ¿dónde está ahora
todo esto? Humo, cenizas, leyenda; o, tal vez, ya ni siquiera leyenda”. Marco
Aurelio
La viuda
de Kirchner confundió –al igual que su marido desde los lejanos días de la
Gobernación de Santa Cruz- “Estado” con “Gobierno”, “Gobierno” con “Poder
Ejecutivo”, la “representación” de los votantes por la “delegación” de esa
soberanía, y “República” con “Imperio”. En razón de esa confusión, actuó como
hemos visto, es decir, transformó a los bienes y medios del Estado en
gubernamentales, redujo a una categoría constitucional inferior al Poder
Legislativo y pretendió hacer lo mismo con el Judicial, y desconoció que, en
una República, “gobierno” son los tres poderes, transformándola, en su febril
imaginación, en una monarquía absoluta.
El
jueves, un día antes del terrorífico pero finalmente inocuo 7D, la Cámara de
Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, objeto de un inmundo e irracional
atropello del Poder Ejecutivo, dictó una resolución que, sin exageración
alguna, salvó a la República del abismo en cuyo borde mismo se encontraba. Doña
Cristina, la auto-celebrada “abogada exitosa”, resultó aplazada en el examen de
Derecho Constitucional al que eligió presentarse sin leer bolilla alguna.
Por la
noche, después de digerir lo sucedido durante el día (más allá de la nube
tóxica y el diluvio, el hecho más relevante de la década fue la declaración de
todas las asociaciones de jueces del país) se me ocurrió una metáfora muy
complicada. Los emperadores romanos, para calmar los reclamos de los ciudadanos
en épocas de crisis, celebraban grandes fiestas, cuyo epicentro era el Coliseo,
en el cual los cristianos y los gladiadores debían enfrentar a fieras salvajes.
Doña Cristina hizo lo propio pero, con las tribunas llenas de fanáticos que
aspiraban ver sangre, los que debían morir para contentarlos faltaron a la
cita, por orden judicial.
Lo lógico
hubiera sido que uno de los muchos maestros de ceremonias de la Casa Rosada –Sanatella, Ala-k, Abalito, Anímal, Guita-rrita
o Metralleta Kunkel- presentara las
excusas del caso y despidiera a la multitud vociferante. Por orden directa de
la Presidente, no se hizo y los actos previstos para hoy continuarán su
desarrollo, aunque deban haber cambiado sus consignas. ¿Será así o seguirá
echándose leña al fuego, aunque esté mojada? Con las desmesuras a las que la
Casa Rosada nos tiene acostumbrados, es muy difícil prever qué sucederá, y ese
incierto futuro inmediato no puede más que generar una honda preocupación.
Si la
Comisión Nacional de Valores decidiera utilizar su nuevo recurso pseudo legal,
que le permite prácticamente intervenir, en nombre de las minorías, los órganos
de administración de las empresas, para destruir a Cablevisión con la excusa de
“proteger” a Fintech, dueña del 40% (una situación incompatible con su
condición de prestador de servicios públicos), generaría no sólo el descontento
de sus usuarios, que son muchísimos, sino la reacción airada de sus combativos empleados;
en resumen, una situación de complicado pronóstico.
Desde el
viernes, desde Olivos emana un perfume a flores marchitas que predice, sin
dudas, el comienzo del período del “pato rengo” en el pseudo imperio
kirchnerista, confesamente sin herederos. Los sindicalistas, los suboficiales
de las fuerzas armadas y de seguridad, los “barones” del Gran Buenos Aires, los
gobernadores, los jubilados, la clase media, la Iglesia, los empresarios, los
jueces y hasta los caciques del PJ han comenzado a percibirlo en sus fosas
nasales y están preparando sus garrochas para abandonar el fracasado “modelo”
de tan rimbombante nombre.
La señora
de Kirchner, que no tiene un pelo –ni una extensión- de tonta, también está
olfateando su final pero, como sostengo desde hace años, creo que estará
dispuesta a transformarse en Nerón e incendiar Roma antes que someterse a la
reglas de la democracia. Si Ud., lector, no me cree, simplemente cierre los
ojos y trate de pensar en una foto en la cual se vea a doña Cristina
entregándole banda y bastón a un sucesor que no sea del mismo palo. En
cualquier escenario, el desastre que dejará cuando, finalmente, sea desalojada
del poder –se mida en términos económicos o sociales- exigirá de quien se
siente en el sillón de Rivadavia y en la ciudadanía toda un verdadero esfuerzo
de imaginación y de coraje, de seriedad y de sacrificio.
Nada de
eso es imposible, salvo que los argentinos insistamos en preferir este falso
progresismo que tanto nos ha costado en materia de educación, de desarrollo, de
empleo, de producción, de inseguridad, de descontrol gubernamental y hasta de
secuestros de naves. Para readmitirnos en su seno, el mundo entero nos exigirá
comportarnos como si fuéramos gente civilizada, capaz de respetar las normas y
ser esclavos sólo de las leyes y de la palabra empeñada. Si, en lugar de buena
educación o adecuado sistema de salud, de una infraestructura adecuada, de
viviendas dignas o del autoabastecimiento energético, seguimos optando por
irracionales subsidios, Fútbol para Todos, Aerolíneas Argentinas o la
confiscación de YPF, si continuamos sin respetar contrato alguno o sentencia
desfavorable, si continuamos tolerando que se barra con las instituciones,
nuestro futuro será la nada, vestida de disolución nacional.
Bs.As., 9
Dic 12
Publicado
por:
domingo, 2 de diciembre de 2012
La Semana más Trágica
La
Semana más Trágica
“Es un déspota todo aquel que cree que ser opositor
al gobierno es ser traidor a la Patria. Juan Bautista Alberdi
Visto lo
sucedido a partir de la resolución de la Corte Suprema, ratifico que, en los
próximos cinco días hábiles, es imposible que el viernes, el fatídico el 7D
marcado en el calendario de doña Cristina para terminar con el grupo Clarín,
alguna de las partes de la absurda e insólita guerra que ha distinguido a este
año, obtenga una sentencia definitiva en Tribunales. Sin embargo, el Gobierno
sigue batiendo el parche de una promesa, para cuyo cumplimiento carecerá de
instrumentos legales. El viernes 30, por ejemplo, lanzó una nueva compaña,
apoyada en una canción horrorosa, en la que se afirmó que, al cabo de una
semana, el conglomerado encabezado por Magnetto dejará de existir; de la letra
se desprende que ese fallecimiento incluirá al propio diario.
Ahora bien, si no tendrá un fallo que le
permita cumplir ese prometido objetivo, ¿qué hará la señora de Kirchner para
evitar transparentar su fracaso frente a los fanáticos aplaudidores que la
rodean? ¿Cómo hará, por ejemplo, para que la situación no resulte comparable a
la inmunda maniobra de imputar a la viuda de Noble haberse apropiado de sus
hijos o con el ridículo final que impuso el hermano de Graiver al relato
oficial sobre los orígenes de Papel Prensa? En la respuesta a estos
interrogantes debe buscarse la razón del título de esta nota.
Es
posible –ignoro con qué grado de probabilidad- que doña Cristina pretenda tomar
por la fuerza las instalaciones de las empresas del grupo enemigo, sea
valiéndose de las fuerzas de seguridad, sea con las patotas que ha prohijado. Si
una idea de ese tamaño está circulando por la cabeza presidencial, no estaría
de más sugerirle con mucha intensidad que la descarte. Como ya he dicho, me
consta que los mandos medios de Gendarmería y Prefectura han realizado
consultas acerca de los alcances de la “obediencia debida” a una orden ilegal,
lo cual se suma al descontento que continúa produciendo en su seno el tema
salarial y el despido del vocero de la reciente protesta, y una invasión de una
muchedumbre de energúmenos, integrada por barra-bravas y activistas entrenados
produciría un zafarrancho tal que podría derivar en una verdadera
conflagración. Antes de actuar de ese modo, doña Cristina debería recordar
cuánto le costaron a Eduardo Duhalde las muertes de Kosteki y Santillán.
En
condiciones normales, el mero planteo de una situación como la que describe el
párrafo anterior sonaría, obviamente, a disparatado, pero estamos en la
Argentina de 2012. O sea, un país que, además de exhibir su negativa a respetar
contratos y fallos y estar aislado y segregado del mundo, se permite encomendar
su representación en las cumbres internacionales a un conocido delincuente; un
país en el cual sus organismos de derechos humanos se transforman en bandas de
estafadores encubiertas bajo la forma de constructoras de viviendas; un país en
el cual la campaña de su Presidente fue financiada por laboratorios
falsificadores de medicamentos y traficantes de drogas; un país en el cual
funcionarios y empresarios, que se roban impunemente los subsidios destinados
al transporte público y a la construcción de caminos, causan la muerte de miles
de conciudadanos; un país que encarga la impresión de su moneda a una sociedad
fantasma, atribuida a su Vicepresidente; un país en el que sus jueces exhiben
anillos inexplicables o propiedades destinadas a la prostitución; un país en el
cual, a metros de las fastuosas residencias de sus gobernantes, los chicos
mueren todos los días de desnutrición y hambre; y miles de etcéteras.
La señora
Presidente, una vez más, se vio obligada a cancelar su presencia en la cumbre
de UNASUR. La información acerca de su salud, cuyo secretismo sólo es
comparable a la forma en que se maneja igual tema en Cuba o Venezuela, es de
enorme trascendencia institucional. Nótese que hasta el señor Binner, en su
condición de médico, hizo suya la primigenia recomendación pública de Nelson
Castro, que sugiriera un urgente descanso a nuestra primera magistrada. Pero,
claro, un régimen tan personalista como el que nos rige, en el cual sólo existe
una persona en su vértice, no permite delegar el mando; por lo demás, si la
ciudadanía se enterara que Guita-rrita Boudou
o Beatriz Rojkés de Alperovich quedan a cargo de la Casa Rosada, saldría de
inmediato a la calle a manifestar su descontento y su hartazgo.
Pero la
soledad presidencial, que describí en una nota reciente –“Adán en el ‘Día de la
Madre’”- se agravó esta semana, tal vez debido al cuadro psicológico -¿o
psiquiátrico?- que afecta a la viuda de Kirchner, cuando ésta comparó, por su
enésima cadena nacional, a los denostados fondos-buitre con los jubilados, que
infructuosamente demandan en los tribunales que se les pague sólo lo correcto,
siempre más que sus actuales salarios de hambre. No se detuvo la señora
Presidente en ese infausto comentario sino que, a renglón seguido, dijo: “es
muy fácil hacer socialismo con la plata del Estado, con la plata del Estado
todas hacen socialismo y justicia social”; lo absurdo es que la haya pronunciado quien ha usado y
abusado, tantos años, de ese recurso en su propio beneficio. A la
enajenación de toda la clase pasiva –con la natural exclusión de quienes fueron
beneficiados sin haber realizado aportes- se sumó la indignación, al saber que
la madre de doña Cristina, de edad muy inferior a la de muchos reclamantes, no
sólo hizo juicio a la ANSES sino que, milagrosamente, logró cobrar lo que la
sentencia ordenó.
El
documento de la Iglesia, difundido esta misma semana, puso los puntos sobre las
íes, y lo mismo hicieron los jueces de la Cámara Civil. Sean bienvenidas todas
esas advertencias y quejas, aún cuando hubieron podido y debido ser formuladas
hace mucho tiempo: ni los fantasmas del enfrentamiento civil y de la disolución
nacional, ni el atropello a la Justicia son una novedad; es más, con sólo
revisar el curriculum de los Kirchner se comprueba que no han cambiado nada
desde los ya lejanos días de Santa Cruz. En el mismo sentido, aunque también
muy tarde, Luis Bameule llamó a sus colegas empresarios a la reflexión,
recordándoles que los modelos prebendarios, de los que tanto disfrutaron,
producen atraso y pobreza.
En fin;
Argentina entró en la recta final, camino a un disco envuelto en la bruma. Qué
encontrará el viernes 7D, cuando llegue a él, sólo lo sabe la Presidente más
poderosa y más solitaria de nuestra historia reciente.
Bs.As., 2
Dic 12
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
Locos y Bobos
Locos
y Bobos
“La democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja
votando sobre qué se debe cenar”. James Bovard
El
discurso que la señora Presidente brindó mientras compartía ayer un almuerzo
con Ollanta Humala, su par del Perú, incluyó un pasaje por demás asombroso. Me
refiero, obviamente, a la pretensión de crear un standard latinoamericano para las inversiones extranjeras, de modo
de hacer que las condiciones resulten iguales para éstas, cualquiera sea el
país al que se dirijan. Que esa propuesta haya sido formulada por la pseudo
emperatriz de un país que está sexto –después de Brasil, México, Colombia,
Chile y el propio Perú-, a pesar de tu tamaño y de su PBI, en las preferencias
de los inversores, que está al borde de un nuevo default técnico, que desconoce
los compromisos asumidos por su actual gobierno, que reniega de todos sus pactos
internacionales, que no tiene una Justicia independiente, que mantiene impagos
a quienes no entraron en los canjes de deuda, a los acreedores que obtuvieron
sentencias en el CIADI y al Club de Paris, resulta, francamente, ridículo.
¿Pretende,
doña Cristina, que todo Latinoamérica, que continúa creciendo a pesar de las
innegables crisis que afectan al mundo globalizado, se coloquen a la par de la
Argentina frente a los inversores externos? Sólo los efluvios que puedan
haberle provocado la medicación que recibe –ya que no puede ser el alcohol
servido en el ágape, pues es abstemia- pudieron hacerle decir esta estupidez
sin nombre. ¿Ignora que todos los países nombrados también ponen cepo al dólar,
pero para que no entren en demasía y no para evitar que se vayan? ¿No sabe que,
en la calificación internacional, todos ellos, y también Uruguay, han recibido
el codiciado “investment grade”,
mientras que la Argentina es considerada absolutamente indeseable?
¿Qué
quiso hacerle creer a Humala? ¿Qué dirá en la reunión de Unasur en Lima?
Recordemos que no ha conseguido obtener, de parte de nuestros vecinos, la más
mínima solidaridad en el tema de la fragata Libertad, aún retenida por los
Tribunales de Ghana, y que la corbeta Espora sigue varada en Sudáfrica.
Mal que
le pese a la viuda de Kirchner, estamos rodeados de países que se comportan
seriamente en su relación con el mundo, y no adoptan posturas de adolescentes
caprichosos. Hasta Bolivia, que ha expropiado innumerables empresas, pero por
las cuales ha pagado el precio, cuando salió a buscar US$ 500 millones a veinte
años, recibió ofertas por US$ 5.000 millones, y a una tasa de 4,5% anual,
mientras que la Argentina, si manifestara igual deseo, debería pagar hoy casi
el 20% de interés.
En esas
condiciones de desastre generalizado, ¿cree doña Cristina que los mandatarios
de los países a los que habla ignoran qué sucede aquí? ¿Verdaderamente piensa
que se informan a través de “6, 7, 8” o de “Página 12” y “Tiempo Argentino”? ¿Supone,
por ventura, que esos presidentes sacrificarán sus verdaderas “décadas ganadas”
para priorizar su relación con ella? Si fuera así, si estuviera convencida
realmente de lo que dice, entonces estaríamos mucho peor aún, ya que nuestros
destinos estarían en manos de una demente.
Desde la
otra trinchera de esta guerra que hoy ocupa todos los titulares, y que no
reviste interés alguno para la ciudadanía en general, la conducta del grupo
Clarín también me ha asombrado. La inclusión de periodistas entre los imputados
de instigar a la violencia fue una estupidez sin nombre, en un momento en que
los profesionales de la información están tan sensibilizados. No importa que el
Gobierno haga lo propio todos los días, tolerando calladamente que doña Hebe
Bonafini escenifique “juicios populares” en Plaza de Mayo a quienes disienten,
desde sus columnas, con el relato oficial o que haya empapelado Buenos Aires
con afiches y fotografías de esos disidentes, a los cuales se invitaba a niños
a escupir y adoptado tantas otras actitudes dignas de Goebbels. Pero el señor
Magnetto debiera saber que no se combate a los caníbales comiéndoselos.
Otra gansada
fue copar un acto ciudadano como el que ayer había sido previsto –el abrazo al
Palacio de Tribunales- con camionetas y personal uniformado de Cablevisión y
Fibertel. Estuve allí, y sé de qué hablo; tanta fue mi indignación que,
acompañado por otros muchos, me retiré tempranamente. Si temía el grupo Clarín
una concurrencia poco numerosa, le hubiera bastado con invitar a su personal a
hacerse presente, pero “de civil”, porque –como he dicho muchas veces- los
argentinos no están a favor de Magnetto y de su imperio, gran cómplice de este
gobierno de delincuentes, sino que lucho, y seguirá haciéndolo, por su
inalienable derecho a elegir.
No quiero
extenderme más, y dejaré aquí esta nota. Los dos problemas acuciantes de la
Argentina de hoy –la posibilidad de actos de violencia en los días siguientes
al 7D y los fallos norteamericanos sobre la deuda- deberán quedar para mi nota
del domingo.
Bs.As.,
28 Nov 12
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