viernes, 9 de abril de 2021

¿Cuándo lo harás, Cristina?




 ¿Cuándo lo harás, Cristina?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 780)

 

“La única manera de enfrentarse a la violencia de la muchedumbre, mediante la

 cual los comunistas pretendían apoderarse de la ciudad y presentarse al mundo

 como el gobierno que reclamaba el pueblo …, era por la fuerza de las armas”.

 Winston Churchill

 

Hagamos un ejercicio de imaginación. Supongamos que Cristina Fernández se convenciera de que las elecciones legislativas no le permitirán hacerse con las mayorías necesarias para su pretensión de modificar las leyes que obstruyen la impunidad que anhela. Supongamos, además, que a partir de octubre comenzaran a llegar al Gobierno las facturas de la fiesta preelectoral: descontrolada emisión para cubrir tarifas atrasadas, subsidios y planes; explosión inflacionaria y consecuente aumento de la pobreza; reprimida devaluación; desabastecimiento por falta de insumos importados; cierre total de acceso al crédito por el seguro default; falta de inversiones para crear empleo genuino; deuda del BCRA y sus escandalosos intereses; etc.. Coincidirá conmigo en que, de darse ese escenario, seguramente la PresidenteVice caería en la desesperación. Falta saber qué haría entonces.

 

A total contramano de las necesidades imperiosas de la angustiada sociedad, la agenda judicial que la afecta es su única preocupación, pero las encuestas están informando la masiva fuga del voto independiente de clase media que, engañado, permitió al Frente de Todos ganar en 2019. Ese factor, sumado a la pauperización por la inflación de los alimentos (superior en 50% a la media), la inseguridad y la droga, que golpean principalmente a su base electoral del Conurbano y, sobre todo, al penoso proceso de inmunización, a la torpeza y la manipulación en la administración de las cuarentenas y a la incesante revelación de corrupción en la compra de insumos, vacunas y hasta en el transporte de éstas, con las que, por si fuera poco, se inocula a jóvenes militantes mientras se deja indefensos a los más vulnerables, han hecho que la postergación, la unificación o la suspensión de estas elecciones se transformen en algo esencial para no perder el poder.

 

Que estén utilizando la pandemia y las sospechosas cifras de contagiados y muertos para sostener que será imposible realizarlas, habla muy claro de la catadura moral de quienes son, precisamente, los responsables directos de tamaña catástrofe; son los mismos que fundieron el país (cerraron 30.000 empresas y se perdieron 1,5 millón de trabajos) y ahora reinciden en aplicar recetas fracasadas e inconstitucionales. Espero que la oposición no vuelva a caer en la trampa, aduciendo que no dispondrá de suficientes fiscales para controlar los comicios por miedo al virus; de todas maneras, el oficialismo está proyectando ya un fraude masivo en la Provincia de Buenos Aires, tutelado por un integrante de la manada de rottweilers vengadores, el Juez electoral Alejo Ramos Padilla.

 

Esa salvaje jauría, en la que destacan el Ministro y el Secretario de Justicia, Martín Soria y Juan Martín Mena, el Diputado Rodolfo Tailhade y el Procurador del Tesoro, Carlos Zannini, a la cual el energúmeno Alberto Fernández no sabe/puede/quiere controlar, está royendo las cadenas institucionales de la Argentina, comenzando por la Corte Suprema, los jueces federales y el Procurador General y sus fiscales, a los que no conseguirán ampliar o reemplazar por vías legales salvo que haya deserciones en la oposición (algo poco probable a esta altura), y todas esas maniobras terminarán, otra vez, en un monumental fracaso. La peregrina teoría del lawfare se debilita porque la enorme mayoría de las causas –salvo “Cuadernos”- que afectan al kirchnerismo (como los bolsos de José López en el convento, por ejemplo), fueron iniciadas antes de diciembre de 2015, cuando Cristina Kirchner era oficialmente Presidente.

 

Por ello, cabe preguntarse cuándo ordenará ella la toma violenta del Palacio de Justicia, donde reside la Corte; se podría inspirar en los ataques al Palacio de Invierno (Rusia, 1917) y al Cuartel de la Moncada (Cuba, 1953). Si usted cree que deliro al imaginar algo así, recuerde qué sucedió en la plaza el 24 de octubre de 2018, cuando se discutía una fórmula de ajuste de las jubilaciones y las asesinas hordas kirchneristas –demuestran esa pertenencia al guardar un cómplice silencio ahora pese a que el Gobierno está licuando los haberes- pretendían invadir el Congreso, con la complicidad de los diputados Leopoldo Moreau y Horacio Pietragalla, después de arrojar catorce toneladas de piedras sobre la Policía de la Ciudad.

 

Dispondría, para esa aventura, de nuevas y sanguinarias tropas de asalto: barrabravas, narco-sicarios, criminales liberados, delincuentes importados, soldados de Sendero Luminoso y de las FARC, etc. Esta misma semana, hubo un ensayo general cuando “organizaciones sociales” fueron al Palacio a exigir la liberación de dos delincuentes condenados, Amado Boudou y Milagro Sala, privilegiadas estrellitas de esa maloliente galaxia.

 

Se me podría replicar que, en 2015, ella entregó el poder pacíficamente pero, a mi entender, las circunstancias son distintas, porque más temprano que tarde llegarán las definiciones en las causas judiciales que, llenas de pruebas concluyentes de corrupción, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, tanto la preocupan, sobre todo por la suerte de Florencia Kirchner. Además, ahora está en juego no sólo la aspiración dinástica de la familia sino su intención de subsumir al peronismo en La Cámpora; es decir, llevar a la victoria el proyecto de los Montoneros de los 70’s, cuyos hijos ya se han encaramado a todas las instituciones del Estado; lo mismo sucede en el sur, donde los terroristas del ERP se han unido a los pseudo-mapuches para reeditar la tentativa de un Tucumán independiente.

 

Y la dramática pregunta es: ¿de qué recursos morales y físicos dispondrá entonces la sociedad para combatir ese probable golpe de Estado? En la respuesta estará el futuro de la Argentina que conocemos.

 

Bs.As., 10 Abr 21

viernes, 2 de abril de 2021

Carroña, Chapuzas y Chicanas

 


Carroña, Chapuzas y Chicanas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 779)

 

“Lo peor de las pestes no es que matan los cuerpos sino que desnudan a las almas, y ese espectáculo suele ser horroroso”. Albert Camus

 

El Gobierno, encarnado en la PresidenteVice, continúa exhibiendo la miseria que anida en el alma de cada uno de sus integrantes, en especial en aquéllos que han sido impuestos por el Instituto Patria, a veces despidiendo a los pobres “albertistas” y, siempre, comandando efectivamente las diferentes áreas capaces tanto de instrumentar las venganzas de Cristina Fernández cuanto de generar recursos públicos para apalancar sus ambiciones de fundar una dinastía hereditaria.

 

La pandemia se ha transformado en una herramienta formidable para estas malas intenciones, sea por los enormes sobreprecios en la compra de distintos insumos sanitarios, desde ambulancias bonaerenses hasta víveres para los comedores populares, sea por los negocios tan turbios vinculados a la compra de las distintas vacunas, muchos de ellos relacionados con los absurdos viajes fletados a Aerolíneas Argentinas. Las hienas y los buitres carroñeros y ladrones no se inmutan siquiera ante la muerte de tantos ancianos a los cuales faltan aquéllas con las que se protegieron canallas de toda índole, sus adláteres y hasta sus jóvenes amantes; es más, impunemente exhiben sus pinchados brazos y sus dedos en V como un logro.

 

Por su parte, la ambiciosa emperatriz patagónica dedica todos sus esfuerzos a demoler al pobre tipo al que sentó ella misma en el sillón de Rivadavia porque no concibe que, transcurridos un año y cuatro meses desde entonces, nada haya logrado en el campo judicial, que tanto le preocupa y, por sus hijos, la aterra. Pero, como además los que la rodean son básicamente chapuceros, tampoco los reiterados ataques a la Corte, a los jueces y a los fiscales lograrán tranquilizarla; antes bien, todos esos inmundos esfuerzos sólo han logrado, hasta ahora, que las víctimas se abroquelaran en su defensa corporativa, en especial después de la designación de un feroz sicario, Juan M. Soria, como Ministro de Justicia.

 

Hay algo que llama poderosamente la atención: la indignidad en la que caen reiteradamente el Presidente Pinocho, sus ministros y secretarios de Estado, que son obligados a desdecirse ante sus interlocutores locales o extranjeros, incluidos organismos internacionales y gobiernos de otros países. De Alberto Fernández, a la luz de los archivos que lo condenan, nada debería sorprendernos porque carece de principios, pero el Ministro de Economía o el Canciller son los peores ejemplos de esta situación; no me explico por qué Martín Guzmán, con un pasado académico más que razonable, no envió su indeclinable renuncia desde Washington y se quedó dando clases en Columbia tras el discurso de Cristina Fernández el 24 de marzo, ratificado en sus disparates por su teórico jefe, que lo dejaron colgado del pincel en medio de sus negociaciones con el FMI; o por qué no pega un portazo Felipe Solá, tantas veces desmentido en su inocente verborragia.

 

Obviamente, la agenda de la PresidenteVice nada tiene que ver con las necesidades de la comunidad, traducidas en las simultáneas crisis provocadas de inseguridad, de salud, de educación, de pobreza y de hambre. Que hoy el kirchnerismo esté intentando, a como dé lugar, postergar las elecciones de medio término son la mejor prueba de ello. Un Poder Ejecutivo que mandó a millones de jubilados a la calle en pleno invierno por improvisación y mala gestión, que pretendió adquirir otro vestidito negro con la manifestación por la muerte de Diego Maradona, que todos los días genera  caos en la calle con los masivos cortes de los movimientos sociales adictos, que festejó que miles de bolivianos concurrieran a las escuelas argentinas a votar por el partido de Evo Morales, ahora pretenda invocar la pandemia (¿inclusive exagerando los datos de contagios y muertes?) para lograr su objetivo electoral, habla muy claro de la inmunda catadura moral de sus integrantes. También dice mucho de la ingenuidad de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio, que aceptaron sentarse a analizar el tema con los tahúres del Frente de Todos, irremediablemente tramposos.

 

No hay posibilidad de diálogo alguno con esos tipos y su jefa espiritual, porque simplemente pretenden una cosa por completo distinta: como a esta altura resulta superfluo mostrar nuevas pruebas, ya que continúan combatiendo al capital con sus extorsionadores socios sindicales, resulta innegable que quieren convertir a la Argentina en un país en el que toda su población dependa del Estado para sobrevivir, como sucede en Formosa, Cuba o Venezuela, y que los recursos necesarios para lograrlo provengan de exclusivamente China (Rusia e Irán no pueden colaborar); esa es la razón del abierto boicot a cualquier negociación con el FMI, con el Club de Paris y hasta con los acreedores externos.

 

En la medida en que, como ya ha comenzado a suceder, el Gobierno se apresta a inundar al Conurbano de chapas, cartones y papelitos de colores, y ha entronizado como Juez Electoral de la Provincia al impresentable y chicanero Alejo Ramos Padilla para facilitar el fraude, cada vez resulta más urgente que todos los caciques de la oposición racional se pongan de acuerdo para ir unidos a estas trascendentales elecciones legislativas. Por mi parte, he propuesto una idea, no la única ni seguramente la mejor, que podría servir de base para ese proceso (https://tinyurl.com/54nywy25); le ruego la difunda, con vistas a que los jefes de los distintos partidos políticos escuchen a la sociedad y obedezcan su mandato.

 

Contra viento y marea, deseo para usted y los suyos una muy feliz Pascua de Resurrección (o Pésaj, en su caso) pero, en especial, lo requiero y lo imploro para esta tan vapuleada Argentina.

 

Bs.As., 3 Abr 21