viernes, 23 de febrero de 2024

Sólo infamias

 



                     Sólo infamias

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 930)

 

“Algunos de esos dirigentes gremiales, dueños de empresas y fortunas, se han transformado en los máximos extorsionadores del poder democrático”. Jorge Fernández Díaz

 

A sólo setenta y seis días de asumir, las deslumbrantes luces que encendió el Gobierno iluminan sin piedad las canalladas que el kirchnerismo cometió, con alevosía y sin vergüenza alguna, contra la sociedad en su conjunto; explican, en gran medida y para quien quiera verlas, las causas del inconmensurable desastre que hoy vivimos.

 

Todos los días, cualquiera sea el lugar que toque la actual administración, surgen toneladas de maloliente pus, síntoma claro de una extendida infección. Antes fueron los “chocolates” de la Legislatura bonaerense, los inicuos recitales “gratuitos” organizados con fines proselitistas por gobernadores e intendentes de las provincias y municipios más pobres, y los ya famosos fondos fiduciarios, esa monumental caja política –US$ 10.000 millones- de la que se alimentó la “casta” veinte años y que, al ser defendida con uñas y dientes por sus beneficiarios, hizo fracasar la “ley ómnibus”; esta semana, fueron el PAMI, la ANSES, el INADI, el IOMA, desmesurados organismos con presupuestos enormes y poblados de militantes “ñoquis” con remuneraciones de ensueño e incapaces de cumplir la función social para la que fueron creados.

 

Recuerdo a los funcionarios que tienen la obligación legal de denunciar los delitos de los que tomen conocimiento, y que serán los fiscales quienes, al recibir la información, impulsen la acción penal cuando corresponda. Y al Ministro de Justicia le agradezco que haya devuelto a la UIF y a la OA la posibilidad de actuar como querellantes, facultándolos a requerir pruebas.

 

En el caso de los fideicomisos, el más rutilante (no el mayor ni el menos explicable) es el Fondo de Integración Socio-Urbana (FISU), dirigido por Fernanda Miño, una enriquecida habitante de La Cava (San Isidro) e integrante del movimiento que lidera Juan Grabois, el líder de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, al cual el Estado giró durante cuatro años dos millones de dólares diarios para obras que no se hicieron y que, cuando lo fueron, se trató básicamente de cordón-cuneta. Hoy, a pesar del escándalo, el dinero sigue fluyendo hacia el FISU, ahora canalizado por Caritas y las iglesias evangélicas. Este audaz piquetero, que se atribuye una íntima amistad con SS Francisco, tiene otro negocio comparable en el papel y el cartón que sus “cooperativas” compran, a precio vil, a los miles de pobres, verdaderos esclavos, que vemos cada noche en las calles del AMBA empujando sus penosos carritos.

 

Una somera auditoría sobre los distintos planes sociales, repartidos a mansalva por los Fernández², arrojó resultados sorprendentes, con miles de beneficiarios que viajaron al exterior en aviones y barcos, muchos con trabajos formales y decenas de antiguos muertos que seguían cobrando. Cuando se intenta terminar con la corrupción que campea en la intermediación de los alimentos, los gerentes de la pobreza, Grabois en primera fila, mandan descomunales obesas con ollas vacías a protestar y lloran en público por el hambre, y en privado porque les se acaba el robo y la reventa. Ahora, todas las organizaciones se han unido, como se vio ayer, en una protesta generalizada que enmascara la verdadera razón tras el telón de las necesidades de los pobres.

 

La reglamentación de la desregulación de las obras sociales sindicales afectó tanto a los dirigentes que, sin pudor alguno, despertaron del letargo de cuatro años en que se sumieron para evitar notar el terrible deterioro de salarios y jubilaciones y el aumento sideral de la pobreza que el populismo salvaje producía. Y es razonable que así ocurra, puesto que es de los aportes compulsivos de los trabajadores a las áreas de salud de los gremios de donde sus jerarcas extraen su riqueza personal; se sienten tan impunes, y lo han sido desde 1966, que no dudan en exhibir sus numerosos automóviles de lujo, sus fastuosas residencias, sus empresas contratadas por las mismas organizaciones que dirigen y sus viajes a sitios paradisíacos.

 

Con la percepción del notorio fracaso de la huelga general que promovieron hace pocos días, pero muy preocupados por el ataque a su órgano más sensible (el bolsillo), ahora reaccionan con paros sectoriales de todo tipo, en un remedo de guerra de guerrillas; comenzaron por los ferrocarriles –que sumó descrédito a los gremialistas cuando se informó que los maquinistas perciben salarios tanto mayores a los pasajeros que transportan, que son los principales perjudicados-, los servicios de salud, y amenazan con no iniciar el ciclo lectivo. Si bien es cierto que los médicos, enfermeros y maestros están mal pagos, no lo es menos que se trata de servicios esenciales que no pueden ni deben interrumpirse. Javier Milei debe entender que es en estas áreas –salud y educación, tanto como seguridad, defensa y justicia- donde el Estado debe mantener una presencia esencial, amén de fortalecer los organismos anti-monopólicos.

 

Un frente de tormenta más preocupante viene ahora desde las provincias petroleras de la Patagonia, cuyos gobernadores –varios de ellos del PRO- han unificado sus reclamos por los fondos que, dicen, han sido retenidos ilegalmente por el Presidente. En un comunicado conjunto, amenazaron ayer al Gobierno, apelando al federalismo, con no permitir que salga de sus territorios un solo barril de petróleo ni un metro cúbico de gas si, antes del próximo miércoles, Javier Milei no gira ese dinero. De hacerla efectiva, la energía dejará de fluir, electricidad incluida, con todo lo que ello puede significar para el país al sumarse a la fuerte recesión económica.

 

Bs.As., 24 Feb 24

viernes, 16 de febrero de 2024

Desvergüenza

   



                    Desvergüenza

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 929)

 

“No os fiéis de las palabras, que sirven para deslumbrar y tergiversar las cosas; no os

 fiéis de vosotros, que podéis equivocaros; hechos, sólo hechos, que lo demás son nubes”.

 Santiago Rusiñol

 

La semana política local, sin olvidar la exitosa gira internacional que llevó a Israel e Italia al Presidente, tuvo un hecho refulgente: el documento de 33 páginas con el cual reapareció Cristina Fernández; en él no sólo fustigó a Javier Milei y sus ministros sino que extendió sus críticas al títere que escogió, con un tuit, como titular del gobierno que ella secundó como Vicepresidente. Si algo confirmó la condenada jefa de la asociación ilícita que saqueó al país hasta dejarlo de rodillas, con una pobreza que supera el 50%, es que estamos ante una peligrosa psicópata, que pretende consumar una nueva estafa a la sociedad a escasos días de unas urnas que llevaron al peronismo a la peor derrota electoral de su historia.  

 

Todos la conocemos, ya que la padecimos durante 20 años en distintas funciones institucionales, pero el cinismo, la descarada mentira y la tergiversación de la historia que caracterizan este nuevo escrito hizo que la sociedad recuperara su capacidad de asombro. Es razonable que así sea, toda vez que las recomendaciones que contiene para la demolida educación pública, para el irracional sistema impositivo, para el tratamiento de la gigantesca deuda externa que ella generó, para el fomento a empresas grandes y medianas, para el obsoleto y perverso mundo del trabajo y para la inexistente seguridad, contradicen flagrantemente todo cuanto hizo desde el poder, aunque lo ejerciera tras bambalinas; el tono general del documento demuestra que la experiencia nada le enseñó y que es una desfachatada.

 

Es más, alguno de sus párrafos son amenazadoramente destituyentes, tal como la mención de los gobiernos de otro signo que, a por acción de distintos “clubs del helicóptero” siempre peronistas, vieron interrumpidos sus períodos presidenciales a lo largo de la historia reciente. Algún fiscal debería recoger ese desafiante guante con el cual volvió a azotar la cara de nuestra tan frágil democracia, y llevarla ante la Justicia.

 

Pero lo más grave es la impunidad -ese inexplicable manto con que la cubre aún Javier Milei- con la que se sigue moviendo en el escenario político, sin pedir perdón por su infinita corrupción ni sugerir la posibilidad de restituir al Estado al menos una pequeña parte de lo mucho que tanto ella como sus testaferros y cómplices robaron. Peor aún, a corto plazo, por la sentencia que condenó al país a pagar US$ 16.100 millones por la “estatización” de YPF, esta señora y su familia volverán a enriquecerse al embolsar el 30% de esa monstruosa suma.

 

En medio del feroz ajuste del gasto público que está ejecutando el Gobierno, cuya mayor víctima es la clase media afectada por la pinza que constituyen la dramática reducción del poder de compra de salarios y jubilaciones y, simultáneamente, el fortísimo aumento de precios de alimentos y servicios de todos los órdenes, cada día clama más al cielo la falta de referencias tanto del Presidente cuanto de su Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, a la monumental corrupción que nos ha traído hasta aquí. No bastan las públicas condenas al injustificado dispendio de recursos que realizan las provincias en actos puramente demagógicos y populistas, en gran parte con oscurísimos manejos, sino que la sociedad exige –y lo gritará cada vez más a medida que el sufrimiento social se acentúe- que se actúe seriamente contra los claros responsables de esta trágica realidad.

 

No es mediante la propuesta de crear una inútil y redundante nueva Fiscalía, como dice Cúneo Libarona que se procederá, sino devolviendo a la Unidad de Investigación Financiera y a la Oficina Anticorrupción la facultad de actuar como querellantes en las causas penales contra los mayores jerarcas de la pirámide kirchnerista y sus contrapartes, las decenas de empresarios que confesaron sus delitos y las coimas que pagaron a funcionarios en la investigación de los “Cuadernos” de Oscar Centeno.

 

En otro orden de cosas, también apelo encarecidamente al Gobierno para que, sin un minuto más de demora porque las penosas circunstancias personales de los afectados así lo amerita, ese mismo Ministerio de Justicia que aparenta ser tan complaciente con los corruptos, se presente en todas las causas mal llamadas de “lesa humanidad” y requiera a los jueces, convertidos en verdaderos asesinos togados, cumplir su expresa obligación constitucional de considerar a todos los ciudadanos iguales ante la ley. La Ley 24.390 establece, claramente, que la prisión preventiva sólo puede disponerse por un máximo de dos años, prorrogable por uno más por razones fundadas; éstas son el peligro de fuga y la posibilidad de alterar las pruebas del proceso, y faculta a los jueces a otorgar la detención domiciliaria a los mayores de 70 años, como sin duda harán con Cristina Fernández.

 

Sin embargo, la enorme mayoría de los presos políticos (militares, policías, sacerdotes y civiles) que se pudren en las cárceles de todo el país no tiene aún sentencia firme y, sin embargo, padece prisiones preventivas que, en todos los casos, superan por mucho ese límite temporal y, puntualmente, llegan a los dieciséis años. Como nadie puede suponer que estos adultos mayores, que mueren como moscas detenidos en penales sin posibilidad alguna de atender a las patologías naturales de la vejez, puedan evadir la acción de la Justicia fugándose, o poner en riesgo las pruebas relacionadas con hechos sucedidos hace 50 años, sin duda estamos ante a una venganza de quienes fueron derrotados militarmente entonces, hoy encaramados en lugares expectables de la administración pública, la magistratura, la prensa y los organismos de derechos humanos “tuertos”.

 

Bs.As., 17 Feb 24


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viernes, 9 de febrero de 2024

Tragedias vecinas

 


                   Tragedias vecinas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 928)

 

“Las personas que están lo suficientemente locas como para

 creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen”.

 Steve Jobs

 

Chile y Argentina están viviendo acontecimientos dramáticos casi en espejo. Mientras se incendiaban Viña del Mar y el Parque Nacional Los Alerces, hechos respecto a los cuales se sospecha responsables de nuestro lado a los falsos mapuches y, del otro,  a sus reales homólogos trasandinos y a terroristas de variado origen, murió Sebastián Piñera, un Señor (con mayúscula) que, como Presidente y como opositor, hizo una enorme contribución a la cultura cívica y la convivencia política de su país; vayan mis consternadas condolencias a sus familiares y conciudadanos. Guardando las debidas distancias, en Buenos Aires el Gobierno decidió matar, sin silenciador, su proyecto de ley denominado pomposamente “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, al decidir su regreso a comisiones de la Cámara de Diputados, o sea, volver a foja cero el trámite legislativo; ahora, deja trascender que no insistirá en presentarlo.

 

Javier Milei llegó a la Presidencia por una suma clara de voluntades: 30% de votos propios, más un 26% del antikirchnerismo proveniente de la fallida candidatura de Patricia Bullrich. Pero lo hizo solo, sin armar un partido político real, es decir, una verdadera estructura que le permitiera obtener gobiernos provinciales y numerosas bancas legislativas federales. Está armando su gobierno con los hombres y mujeres que encuentra, ya que tampoco dispone de un importante caudal de experimentados cuadros capaces de asumir el control inmediato de todo el inmenso aparato de la administración del Estado. Que algunos de los elegidos sean ya tránsfugas o severamente cuestionables es, por hoy, harina de otro costal.

 

Porque protagoniza un giro copernicano en la lamentable deriva de nuestra historia, ejerce una forma de hacer política totalmente distinta. La manera en que el Ejecutivo se comportó en el Congreso permite calificarla de inocente o de audaz, según se la mire. ¿Realmente pensó que los diputados aliados o “dialoguistas” apoyarían en masa una reforma tan terminal para un sistema que les ha permitido subsistir tan ricamente hasta ahora?; antes del presunto fracaso, ¿no hizo un mero “poroteo” de votos para predecir qué expectativa de vida tenía su proyecto “ómnibus”?

 

Si la primera hipótesis fuera cierta, es decir, que Milei sea un virginal perdedor, habría aprendido con sangre una vieja lección: “Las democracias requieren negociación y concesiones. Los contratiempos son inevitables; las victorias, siempre parciales. Las iniciativas públicas más importantes para un presidente pueden ser destrozadas por los medios, malograrse en el Congreso o ser rechazadas por las Cortes” (S. Levitsky y D. Ziblatt, en “Cómo mueren las democracias”). Hasta un régimen tan siniestro como el que encabezó Cristina Fernández tuvo que aceptar que, aún maltrechas y golpeadas, las instituciones republicanas siguen funcionando en la Argentina; basta recordar qué suerte corrieron sus iniciativas de enjuiciar a los miembros de la Corte, de terminar con la prensa libre, de arrodillar a la Justicia desde el Consejo de la Magistratura, etc. En definitiva, no pudo, pese a su intenso “vamos por todo”, lograr una imposible impunidad por el pavoroso saqueo al que sometió al país.

 

La otra posibilidad es que, a sabiendas de lo inútil que resultaría el trámite parlamentario para el cambio que pretende, haya actuado intencionadamente para obligar a quitarse las caretas a los responsables de la suma histórica de fracasos que nos trajeron hasta aquí, tras las que pretendían seguir ocultándose en el Carnaval que hoy comienza, y exhibir su irresponsabilidad en esta cruel encrucijada y su distanciamiento de la sociedad.  Resultó notable ver a los representantes de algunas provincias en las que arrasó Milei (Córdoba es el mejor ejemplo, ya que allí obtuvo el 74% de los votos) oponerse a la voluntad de la enorme mayoría de sus habitantes.

 

Me inclino a pensar que lo que vimos el martes fue una jugada maestra del Presidente que, aún hoy y a pesar de la horrible estanflación que heredó y aspira corregir, conserva un substancial apoyo de la ciudadanía. Le permitió mostrar que pese a que, según la Constitución, los diputados representan a los ciudadanos de las provincias que votaron hace muy poco y masivamente por un futuro distinto, la “casta” se defendió a sí misma y a sus privilegios, descuartizando el proyecto para impedir cualquier alteración de ese status quo que le resulta adictivamente confortable. Aparentemente, también razonaron así los mercados, y la prueba fue la fuerte reducción en las varias cotizaciones del dólar, tanto en su versión blue cuanto el MEP y el CCL, después de un breve espasmo alcista; dependerá de los próximos pasos del Gobierno y de la tolerancia social la duración de esta pax cambiaria.

 

Amén del placer de verlos trabajar traspirando en verano, el único positivo subproducto de las maratónicas sesiones fue la comprobación del escaso, casi nulo, bagaje intelectual de la enorme mayoría de esos legisladores, probados analfabetos a los que nadie conoce y que accedieron a esa Cámara integrando listas-sábana confeccionadas por los jeques partidarios. Los prolongados discursos para oponerse a la aprobación de la ley, que mostraron sólo la desvergüenza y la idiota ideologización de quienes los pronunciaban, deben haber hecho llorar de tristeza a las paredes de un recinto que, años ha, escuchó las cultas e inflamadas verbas de Leandro Alem, Alfredo Palacios, Juan B. Justo, Arturo Frondizi, Ricardo Balbín y tantos otros. A la vista está que los argentinos no podemos, ni debemos, tolerar más esta deliberada protección a quienes hacen de la política un espúreo medio de vida, y exigir la inmediata utilización de la lista única en papel para evitar tamaña corruptela. Y también la “ficha limpia” de quienes pretendan ser candidatos, para impedir que sátrapas poseedores de prontuario y oscuro pasado puedan acceder a cualquier función pública.

 

Bs.As., 10 Feb 24


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viernes, 2 de febrero de 2024

Tripas Revueltas

                                                                                                     


                                                              Tripas Revueltas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 927)

 

“El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan”.

 Arturo Graf

 

Este tórrido verano que azota a la Argentina tiene su epicentro en las maratónicas sesiones del H° Aguantadero, y no es para menos. Un presidente, que desmiente con sus actos el fascismo que le endilgan el trotskismo y el narcokirchnerismo, envió a discusión (en realidad, a vivisección) dos enormes paquetes legislativos, la “Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” (aprobada ayer en general por amplia mayoría) y el Decreto de Necesidad y Urgencia, con los cuales pretende dar vuelta al país como un guante y relanzar su destino.

 

El jueves, después de fracasar en la tentativa de suspender la sesión en la Cámara de Diputados, la sociedad contranatura de camporistas ladrones y trotskistas subnormales decidió trasladar sus acciones a la calle para unificar sus reclamos precisamente con las más claras víctimas del populismo que arrasó el país. Mis retorcijones se agudizaron al ver al caradura Diputado y tan ilegalmente enriquecido Máximo Kirchner moverse burlonamente por la plaza, acompañado por una guardia pretoriana de desvergonzados colegas, entre los que destacaban Cecilia Moreau (nada menos que Vicepresidente 1° de la Cámara), el políglota ex Canciller Santiago Cafiero, la inefable Victoria Tolosa Paz, y Nicolás del Caño con Myriam Bregman, estos dos últimos representantes de una izquierda trasnochada que sólo alcanzó al 2% de los votos en las elecciones.

 

Sólo un país tan generoso como el nuestro permite que los causantes de tanta miseria fomenten la violencia irracional de verdaderos subversivos paseándose disfrazados de demócratas y republicanos, sin que nadie les exija rendir cuentas de sus nefastas gestiones y, menos aún, de sus inexplicables patrimonios. Habíamos tenido un adelanto el miércoles 24, cuando Axel Kiciloff, responsable directo por impericia dolosa de una de las mayores estafas que hoy nos agobian (el juicio perdido en Nueva York por la estatización del 51% de YPF, que costará US$ 16.100 millones) apareció sonriendo en la marcha de la CGT, mientras la Provincia que gobierna lloraba desesperada a Umma, la niña asesinada.

 

Nada de eso, sin embargo, puede llamar la atención de una sociedad hipócrita que, a cambio de falsas dádivas estatales, toleró sin inmutarse que el frustrado (por la temprana muerte de su gestor) proyecto de dinastía milenaria llevara adelante un horrible ataque a las instituciones y a las libertades individuales. Claramente en contra de tan perversas intenciones, y hartos del mal trato que nos propinó el kirchnernismo durante sus cuatro períodos presidenciales, elegimos a este Javier Milei, que hoy nos gobierna apoyado por el voto de 56% de los argentinos.

 

Pero también la recién estrenada gestión me produce retorcijones y me sume en dudas. Al deplorable nombramiento de Mariano Cúneo Libarona como Ministro de Justicia, tema al cual me he referido en las últimas notas, a la conservación de notorios camporistas en los asientos principales de Aerolíneas Argentinas y otras empresas estatales y de colaboradores de Sergio Massa en cajas públicas gravitantes y sospechadas, como AySA, en una clara protección a la corrupción de su mujer, Malena Galmarini, sumo otras designaciones que me hacen demasiado ruido. Daniel Scioli en Turismo y Deportes, o el hermano de Manuel Adorni, vocero presidencial, como asesor en Defensa (hubo que eximirlo de cumplir los requisitos para ello) son algunos, pero no los únicos, tristes ejemplos. Lo mismo sucede con el mantenimiento de la inexplicable protección a las armadurías de Tierra del Fuego, de la cual son principales beneficiarios Rubén Chernajovsky y Nicolás Caputo, tan costosa para el erario como insostenible.

 

Como ya dije, estoy dispuesto a ser paciente y esperar hasta ver cómo se desempeña un gobierno al que apoyo y que sólo lleva cincuenta días de estrenado e inclusive, a soportar calladamente el ajuste que está destruyendo, a una velocidad equivalente al 25% de inflación mensual, el poder adquisitivo de mi jubilación mientras los gastos a los que mi edad me impide renunciar (la prepaga médica) aumentan desmesuradamente.

 

Pero ello no obsta a que, como tantos otros, deje de preguntarme qué alcance tienen los antiguos y ya innegables acuerdos entre Milei y Massa e, inclusive, el supuesto pacto entre el Presidente y Cristina Fernández. Tengo la más absoluta convicción de que la sufrida clase media, hasta el momento única destinataria del durísimo ajuste, dejará de acompañar al Gobierno y comenzará a resistirlo si éste no avanza en la persecución a la sideral corrupción kirchnerista, que nos ha dejado prostrados y exánimes; sólo cuando perciba que esa gigantesca asociación ilícita comienza a pagar penalmente por sus pecados y se recuperan, vía extinción del dominio, por lo menos algunos de los bienes mal habidos, estará dispuesta a extender una confianza que, vistos los proyectos que el Ejecutivo envió al H° Aguantadero, constituye un virtual cheque en blanco.

 

Obviamente, el riesgo de un grave estallido social se agudiza con estos altísimos niveles de inflación, en especial cuando al lógico caldo de cultivo lo sazonan con vandalismo la izquierda violenta, siempre tan magra en votos como activa y visible en la calle, unida al peronismo reivindicador de absurdos y perversos privilegios sindicales y a los gerentes de la pobreza, habituados a organizar saqueos y conflictos para proteger sus intereses. Si el Gobierno no logra reducir la depreciación del peso en el segundo trimestre, ese peligro siempre latente seguramente se convertirá en realidad; a partir de entonces, el desenlace será por completo impredecible.

 

Bs.As., 3 Feb 24

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