viernes, 26 de enero de 2024

Sólo preguntas

  


Sólo preguntas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 926)

 

“Si de algo soy rico es de perplejidades, no de certezas”.

 Jorge Luis Borges

 

En este país tan vertiginoso nos hemos acostumbrado a que diez días pueden ser un suspiro o una eternidad; por eso, no sé cómo calificar el lapso que transcurrió desde el sonoro discurso que pronunció Javier Milei en el importante foro de Suiza, que concentra factores de poder que superan a los propios Estados. Fue descripto, con ironía, por un ex ejecutivo de JP Morgan: “Davos es donde los billonarios explican a los millonarios qué esfuerzos debe realizar la clase media en favor de los pobres”. Bromas aparte, todos somos conscientes de la enorme repercusión, entre ponderaciones y críticas, que tuvieron las palabras del Presidente. Y ello motivó que se transformara en “EL” tema de conversación en muchas mesas, incluidas las familiares. Porque que fuera aplaudido por personas tan relevantes como Elon Musk, Donald Trump o Georgia Meloni y muchos líderes mundiales prueba que fue, al menos, algo inesperado.

 

Los detractores se concentraron en que habría desperdiciado ese escenario único para mostrar a los inversores las virtudes de nuestro país, que había hablado sólo como candidato y en que había caído en megalomanía al dar cátedra de economía a los tipos que manejan la política, el comercio, la industria y el dinero globales. La primera queja no tiene asidero alguno, toda vez que los grandes capitales –que, por cierto, hay muchos y cuantiosos en busca de oportunidades- cuentan con bancos y consultorías enormes que los asesoran y, por ello, saben de la Argentina y de su raro comportamiento más que sus propios habitantes. No coincido con la segunda y, en cuanto al tercer reproche, puede ser válido puesto que Milei preside un país que, exclusivamente por voluntad propia, ha caído en la más absoluta insignificancia y sólo contagia sus problemas al resto del mundo.

 

Ahora bien; la carrera que llevó a este exótico personaje a la Casa Rosada nos permitió descubrir cuánto habían cambiado los deseos y  las expectativas de la ciudadanía de nuestro país, ya que fue aupado al sillón presidencial por un voto absolutamente transversal, integrado tanto por las élites económicas cuanto por la clase media y los sectores más pobres, que expresó en las urnas su esperanza en un futuro posible y un terrible enfado contra quienes las han traído hasta este miserable presente y, así, impuso al peronismo la derrota más arrasadora de toda su historia.

 

Y aquí comienzan mis incertidumbres sobre el episodio Davos. ¿Será que ese cambio está ya presente en el mundo entero? ¿Habrá sido Milei simplemente quien tuvo la primera oportunidad de expresar claramente ante un público tan especial y conspicuo una extendida vocación de libertad personal? Porque, si algo está quedando expuesto en todas las latitudes es el generalizado descontento social contra los Estados caros e ineficientes y contra las “castas” locales e internacionales que medran a sus sombras mientras son incapaces de transformar positivamente la vida de los ciudadanos. ¿Qué significan, en ese cuadro, las fuertes modificaciones de distinto signo político que se están viendo o anunciando en tantos países?

 

Estructuras tan gravosas y caras para los presupuestos familiares como Naciones Unidas, la Unión Europea o la OEA han demostrado que son meras canonjías para sus funcionarios, puesto que no han podido impedir que Rusia invadiera a Ucrania, que se propagaran las guerras en Medio Oriente, que se incrementen los aprestos bélicos en el Mar de la China, ni que subsistan criminales dictaduras en Nicaragua, Irán, Cuba o Venezuela. Y qué decir de la corrupción estatal, amplificada por su protección al narcotráfico, que está convirtiendo a América Latina en un festival de cadáveres, que se esparce y arrasa con la juventud en todas las latitudes. ¿Acaso no fue precisamente ese el meollo del discurso de Presidente argentino, que acusó al Estado de ser fuente de tantos males?

 

Dejo la cuestión a la opinión de mis lectores para volver a un tema que, como bien saben, me obsesiona. Me refiero a la “extraña” conducta del Ministro de Justicia, quien mantuvo la prohibición dispuesta por Cristina Fernández a la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Investigaciones Financieras de actuar como querellante en las causas que eran su natural ámbito de acción. Mis objeciones tienen que ver con lo irrazonable de esa actitud cuando, está más que probado, ambos organismos tanto han contribuido a obtener las escasas condenas de ladrones kirchneristas, apoyando y brindando información clave a los fiscales; o sea, este proceder de Mariano Cúneo Libarona coadyuva claramente a la búsqueda de una socialmente inaceptable impunidad.

 

El jueves, el vocero presidencial anunció que el Ministro trabaja en la creación de una fiscalía especial, con competencia nacional, para avanzar contra la corrupción de los funcionarios, sean éstos nacionales o provinciales y pertenezcan a los poderes ejecutivos o legislativos. Más allá de la falta de precisión en cuanto a si se refiere a actos pasados o futuros, esta iniciativa me parece totalmente irracional, porque bastaría con levantar aquella prohibición sin generar nuevos gastos y, por lo demás, vulnera el federalismo, ya que la competencia sobre los delitos cometidos en las provincias corresponde a sus propios tribunales. Habrá que estar atentos y esperar las aclaraciones del caso, antes de hacer sonar nuevamente las cacerolas para impedir que las necesidades políticas de un gobierno tan carente de espadas en el H° Aguantadero lo lleven a extender un manto de olvido y perdón a los responsables absolutos de la destrucción del país, de la cual dan principal testimonio el 50% de pobreza y el 211% de inflación anual.

 


Bs.As., 27 Ene 24

viernes, 19 de enero de 2024

¿Estaremos en Dinamarca?

  


¿Estaremos en Dinamarca?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 925)

 

“Tanta cosa antigua que se pone de moda que sería bueno que

 volvieran la ética, la vergüenza, la inteligencia y la honestidad”.

 Groucho Marx

 

Parto de mi adhesión, en general, a las propuestas de cambio que, tan disruptivamente, ha planteado el Presidente a la sociedad y, además, soy paciente, pero confieso que algunos sugestivos detalles me hacen ruido. La presencia en los principales escalones de su administración de personajes sumamente cuestionables, tan prolijamente inventariados por Hugo Alconada Mom y Carlos Pagni en sus notas en La Nación, convierten a ese ruido en algo que huele mal, tal como describió William Shakespeare el clima de la corte  en “Hamlet”.

 

Cuando vemos cuántos ex colaboradores de los Fernández² y de Massa quedaron a cargo de reparticiones y cajas claves del Estado (Secretaría de Minería, AFIP, AySA, PAMI, Aduana, Aerolíneas Argentinas, Casa de la Moneda, Derechos Humanos vengativos, tuertos y ladrones, etc.) surge la duda acerca de la real decisión de limpiar a la Argentina de corrupción que declama la administración libertaria. Con toda urgencia, Javier Milei debería recordar la conocida frase de Lee Kwan Yew, ex Primer Ministro de Singapur: “Si quieres derrotar a la corrupción, debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”.

 

A riesgo de resultar reiterativo, insisto en que el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, es un caso paradigmático. No sólo ha insistido públicamente en la falsa hipótesis del suicidio del Fiscal Alberto Nisman, de cuyo asesinato –lo determinó la Justicia- el jueves se cumplieron 9 años sin que se haya identificado, juzgado y condenado a sus autores materiales e intelectuales sino que, más recientemente, suscribió la teoría del lawfare y adujo falta de pruebas de la culpabilidad de Cristina Fernández en la causa Vialidad, donde fue condenada por corrupción. Fue abogado de uno de los imputados –Sergio Taselli- en la causa Cuadernos, del destituido y condenado Juez Walter Bento y hasta de José Alperovich, ex Gobernador de Tucumán, ante la acusación de violación que formuló su sobrina. 

 

Mis quejas respecto a Cúneo Libarona no pasan por su anterior desempeño profesional, que lo ubicó tan cerca del kirchnerismo, sino por su inexplicable quita de la facultad de querellar a la Unidad de Investigación Financiera y a la Oficina Anticorrupción, organismos que Milei había prometido profesionalizar en su gestión e independizar del Ejecutivo, algo sonoramente incumplido. Sostengo que los principales damnificados por el imprescindible ajuste de la economía (la clase media) sólo estarán dispuestos a tolerarlo si los responsables del monumental saqueo al que fue sometido el país, causa eficiente de este pesado presente, que diariamente hacen gala de sus fortunas en el Calafate, en Madrid, en Marbella, etc., son llevados a Tribunales, juzgados y condenados; para lograrlo, el rol de UIF y de la OA resulta irremplazable y evitaría oscuros pactos de impunidad.

 

No lo conozco, y no pongo su honorabilidad en duda, pero me pregunto el por qué del “raro” nombramiento de Andrés de la Cruz como Subprocurador del Tesoro. Ese organismo tiene hoy como uno de sus principales temas el juicio en el cual la Juez Loretta Preska condenó a nuestro país a pagar la enorme suma de US$ 16.100 millones. Parte de ese dinero terminará en los bolsillos de los Kirchner a través de sus testaferros, los Eskenazy, ex titulares del 25% de YPF y dueños del Banco de Santa Cruz, a través del cual circularon los desaparecidos fondos de la Provincia, de los que se apropió el difunto patriarca, don Néstor. Que De la Cruz haya sido abogado de esos prestanombres debiera encender luces rojas en el tablero de mando de Milei, porque también huele a podrido.

 

Comencé esta columna diciendo que apoyo las políticas liberalizadoras de la economía del Presidente, y a las pruebas me remito: en un ya lejano 2005 escribí una nota, a la que titulé: “Los argentinos y los zapatos” (http://tinyurl.com/2ebp59s4) y en la cual traté de explicar a mis conciudadanos de qué se trataba la razonable apertura de la economía y cómo podía beneficiar a toda la sociedad.

 

Los últimos fueron veinte años de populismo suicida durante los cuales se nos educó creyendo que la luz, el gas, el agua y el transporte, éste especialmente en el AMBA, eran algo que no debíamos pagar; tan gratis creíamos que era la energía que nadie dudaba en derrocharla, hasta para calentar la pileta de natación o dejar el aire acondicionado encendido en su ausencia. Con la inminente quita de subsidios (aportados éstos por el Estado con endeudamiento, emisión e inflación), el consumo reaccionará, como debe ser, con una masiva economía de electricidad, ya que quien quiera dilapidarla tendrá que pagar por ella lo que realmente vale. Ya hemos visto como la fuerte caída de la demanda redujo los precios de la carne, y ese mismo efecto se reproducirá en todos los órdenes, hasta con los alquileres. Cualquiera podrá pedir por sus bienes, productos o servicios lo que mejor le parezca, pero el precio real surgirá cuando las apetencias del vendedor o proveedor confluyan con las posibilidades económicas del comprador: las cosas valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas.

 

Por supuesto, y no sólo en ese tema, el Estado debe tener un fuerte rol de control para evitar cartelizaciones y abusos, a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y del servicio de Protección al Consumidor, organismos que existen en todos los países liberales del mundo.

 

Bs.As., 20 Ene 24


Publicaciones:

https://totalnewsagency.com/2024/01/19/estaremos-en-dinamarca/

https://periodicotribuna.com.ar/36149-estaremos-en-dinamarca.html

https://prisioneroenargentina.com/estaremos-en-dinamarca/

https://elcanillita.info/press/2024/01/20/estaremos-en-dinamarca/

https://www.lavozdeminaclavero.com/editoriales

https://prisioneroenargentina.com/post-data-de-estaremos-en-dinamarca/

https://buendianoticia.com/uncategorized/estaremos-en-dinamarca/

https://www.notiar.com.ar/index.php/opinion/129191-estaremos-en-dinamarca-por-enrique-avogadro

https://www.elojodigital.com/contenido/19490-avogadro-estaremos-en-dinamarca

http://www.diarioenfoques.net/index/edition/e/2343/s/19

viernes, 12 de enero de 2024

Quien avisa …

  


Quien avisa …

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 924)

 

“La ceguera biológica impide ver; la ceguera ideológica impide pensar”. Octavio Paz

 

Quien crea que lo que sucede en Ecuador es sólo una violentísima guerra entre bandas de narcotraficantes que se disputan mercados y rutas comerciales, asociadas a los grandes cárteles mexicanos y colombianos, se equivocará de medio a medio. Más allá de lo anecdótico y puntual que aparece en la superficie, y como lo prueba la detención de venezolanos por participar en las acciones terroristas, se trata de la más infame reacción del “socialismo del siglo XXI” ante una ola que, como siempre ha sucedido en nuestra historia continental, recorre toda su geografía y hoy lo lleva a la derrota. En resumen, desde Quito y Guayaquil llegan avisos que deben encender luces rojas en los tableros de mando de los países de la región, ya que muchos de ellos ya están siendo agredidos por el narcoterrorismo transnacional, apoyado y financiado por las dictaduras bolivarianas y por Rusia e Irán, en una nueva versión de su guerra general con Estados Unidos.

 

El Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, que reúnen a quienes pretendían extender el mito de la “Patria Grande” y habían conseguido instalar foros como la Unasur y la CELAC, no están dispuestos a admitir su fracaso. Tras los triunfos de Gabriel Boric y Gustavo Petro, creyeron que la historia los favorecería, pero las sociedades están demostrando que están hartas de los populismos saqueadores que hoy sólo consiguen subsistir en la Nicaragua de Daniel Ortega, en la Cuba de Miguel Díaz-Canel, en la Venezuela de Nicolás Maduro y, algo, en la Honduras de Xiomara Castro.

 

Y fueron castigados duramente en los plebiscitos constitucionales de Chile, en las elecciones provinciales de Colombia y en los cruciales ballotages de Argentina y Ecuador, y están sumamente complicados en Bolivia por la pelea interna del MAS (que enfrenta a Evo Morales con el Presidente Luis Arce), en Perú, cuyos procesos políticos tienen décadas de inestabilidad y han llevado a la cárcel, o al suicidio, a muchos mandatarios, y hasta en México, hoy presidido por Andrés Manuel López Obrador, tal como se verá en las próximos comicios presidenciales. Por supuesto, perdieron El Salvador a manos de Nayib Bukele, y nunca lograron éxito alguno en Paraguay o Uruguay; y Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva volvió al poder después de un oscuro trámite judicial, dispone de fuertes instituciones legislativas dispuestas a impedir cualquier deriva autoritaria.

 

Las noticias provenientes de este tan sufrido continente relatan rivalidades entre distintos grupos de narcomenudeo y, hasta allí, nada que ignoremos los argentinos, que todos los días vemos a Rosario y a tantos otros lugares del país desangrarse en manos de criminales; de la desidia y la innegable complicidad de políticos, jueces, fiscales, policías, financistas y empresarios, obtienen la protección necesaria para matar con impunidad a sus competidores y sembrar un indiscriminado terror, casi siempre desde el interior de las cárceles, donde inexplicablemente acceden a celulares.

 

El Presidente Daniel Noboa Azim ha respondido con dureza a la irracional violencia que azota a su país, donde los vándalos –sin duda inspirados por el ex Presidente Rafael Correa, condenado por corrupción y refugiado en Bélgica- tomaron por asalto canales de televisión y universidades, retienen y asesinan rehenes y amenazan públicamente al Estado ecuatoriano; suspendió las garantías ciudadanas y ordenó a las fuerzas armadas intervenir en las operaciones antiterroristas, a las que calificó como “conflicto armado interno”, una instrucción que fue acatada por los uniformados sin cuestionamiento alguno.

 

Eso obliga a preguntarse qué sucederá en Argentina, donde la Ley de Defensa, por inspiración del kirchnerismo vengativo y asociado a los narcos, les impide actuar dentro del territorio nacional, salvo que se trate de la invasión de un ejército oficial extranjero, cuando debamos enfrentar una guerra total contra los mismos enemigos, aquí sumados a los antiguos terroristas de Montoneros y ERP, los peruanos de Sendero Luminoso y de tantas otras organizaciones subversivas que combatieron al Estado argentino y fueron derrotadas en el campo militar.

 

En otro orden de cosas, en el juicio que la Argentina perdió en los tribunales de Nueva York, la Juez Loretta Preska rechazó un pedido para diferir hasta el 20 de febrero el plazo para ofrecer garantías y, así, evitar el embargo de los bienes que puedan identificarse como de propiedad del Estado, condenado al pago de la monumental suma de US$ 16.100 millones. Hace muchos años, en una nota a la que titulé “Cristinita, ¿otros US$ 5000 millones?” (http://tinyurl.com/yckfmfj9) expliqué por qué los Kirchner, siempre a través de sus testaferros, la familia Eskenazi, volvería a robar esa enorme suma. Espero que algunos de los más corajudos fiscales federales tome ya cartas en el asunto y denuncie penalmente a los responsables de tamaño saqueo.

 

Y también ansío que, así como ha aceptado modificar algunos puntos del paquete legislativo que envió al H° Aguantadero para su discusión, Javier Milei también ordene a su Ministro de Justicia dar marcha atrás con la prohibición a la Oficina Anticorrupción y a la Unidad de Investigación Financiera de actuar como querellantes en las causas por corrupción. Me parece absolutamente inaceptable que, para justificar tamaño dislate, Mariano Cúneo Libarona haya utilizado argumentos tales como la constancia de persecución política a opositores, o sea, al lawfare, un invento kirchnerista para intentar auto-absolverse.

 

Bs.As., 13 Ene 24

 

P.D.: La semana pasada, mientras enviaba por WhatsApp la nota habitual, la pantalla de mi celular dejó de funcionar y, cuando el lunes conseguí cambiar el aparato, la gran mayoría de los mensajes del sábado y del domingo se perdieron; por ello, me vi impedido de responder, como siempre hago, a cada uno de los comentarios que recibo. Mil disculpas, si ese fue el caso.

 

Publicaciones:

https://totalnewsagency.com/2024/01/12/quien-avisa/

https://www.informadorpublico.com/opinion/quien-avisa

https://prisioneroenargentina.com/quien-avisa/

https://periodicotribuna.com.ar/36119-quien-avisa.html

https://elcanillita.info/press/2024/01/13/quien-avisa/

https://notiar.com.ar/index.php/opinion/129140-quien-avisa-por-enrique-avogadro

https://www.fundacionatlas.org/index.php?m=art&s=7801

https://www.analitica.com/opinion/quien-avisa/

https://www.elojodigital.com/contenido/19486-avogadro-quien-avisa

https://buendianoticia.com/uncategorized/quien-avisa-por-enrique-guillermo-avogadro-nota-n-924/

http://www.diarioenfoques.net/index/edition/e/2342/s/19

https://www.analitica.com/opinion/quien-avisa/ 

viernes, 5 de enero de 2024

A Trompadas

  


A Trompadas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 923)

 

“Considera en poco al león que derrota al enemigo; el

 verdadero león es aquél que se derrota a sí mismo.” 

Yalal ad-Din Muhammad Rumi

 

Confieso que estoy desconcertado por algunos aspectos del DNU y del proyecto de “ley ómnibus” enviado al Congreso sin paracaídas y a los golpes, y que tantas esperables resistencias han suscitado en los sectores afectados, en el periodismo militante y en la Justicia, que reaccionó con una lluvia de cautelares. Considero a Javier Milei un gran jinete, y  criticaré cuando se disipe la polvareda que levantó galopando con la velocidad que ha impreso a su gestión; sin duda lo hizo para aprovechar el estado de estupor en que quedó la oposición, por completo ignorante de cuánto había cambiado la sociedad, al ver triunfar en la carrera a un jockey novato, sin experiencia y montado a las apuradas sobre el hartazgo y la impaciencia de la juventud.

 

Mis cuatro principales cuestionamientos son la ratificación del Ministro de Justicia  de la más que interesada orden de Cristina Fernández que impide a la Oficina Anticorrupción y a la Unidad de Investigación Financiera actuar como querellantes en las causas penales; Mariano Cúneo Libarona argumentó para hacerlo que se usaron para perseguir opositores, o sea, justificó el invento del lawfare; el mantenimiento del régimen de protección a la industria ensambladora de Tierra del Fuego; la política relacionada con el Mar Argentino; y el nombramiento o conservación de funcionarios vinculados a la gestión de los Fernández² + Massa, moral y judicialmente cuestionados, incorporándolos a la actual administración.

 

En las causas por corrupción, aguardaré a ver qué hacen los fiscales ante las obligaciones persecutorias del delito que la ley les impone pero, si el ejemplo fuera Eduardo Taiano, mis críticas se convertirán en alaridos; ese Fiscal Federal pidió el sobreseimiento de Matías Tombolini, ex Secretario de Comercio, y de sus cómplices en la causa incoada por la conocidísima exigencia de coimas para autorizar el acceso a dólares oficiales a importadores, aduciendo que se había fundado en denuncias anónimas. Por el contrario, si los paradigmas fueran sus colegas Carlos Stornelli, Diego Luciani y tantos otros valientes, retiraré mis objeciones. Los ciudadanos de a pie, que apoyamos las políticas actuales (Milei hoy cuenta con una aprobación del 60%) pero seremos quienes más sufrirán el ajuste monumental que obligadamente ha puesto en marcha el Presidente, seremos también quienes peor reaccionaremos si el dolor en los bolsillos no fuera acompañado por un claro embate judicial contra aquéllos que tan impunemente, al menos hasta ahora, han saqueado tanto al país como para hacer imprescindible este duro apriete del cinturón.

 

Las “fábricas” de computadoras y celulares de Rubén Cherñajovsky y de Nicolás Caputo en la isla sureña gozan de una inicua protección que cuesta una fortuna al erario que ahora fue ampliada al excluir a los componentes que importa y allí ensambla de la aplicación del “impuesto PAIS”, perjudicando a los ciudadanos que podrían comprar productos en el extranjero, mejores y más baratos. Si se repone la libertad de importar y, consecuentemente, se permite que sea el mercado quien pone lógico freno a este inexplicable abuso, también quitaré el tema de mi lista de reclamos.

 

La propuesta de suprimir la Ley de Pesca que, reconozco, necesitaba importantes cambios, me asombra. Eliminar, lisa y llanamente, la política de cuidar nuestros recursos ictícolos de la depredación a de las flotas chinas y europeas, abriendo el Mar Argentino a quienes ofrezcan más dinero para pescar en él, me parece un disparate monumental. En el proyecto se deroga la obligación de faenar e industrializar en puertos argentinos, de utilizar tripulaciones locales y, dado el estado en que han quedado la Prefectura Naval y la Armada, que carecen totalmente de capacidad de control, se deja a la voluntad de los pesqueros la declaración de su captura a efectos impositivos. No entiendo, entonces, cuál sería el beneficio para el país, más allá de mejorar la recaudación inmediata a cambio de perder la futura, porque se extinguirían especies, se perderían miles de puestos de trabajo, se cerrarían cientos de fábricas y se pondría en juego, peligrosamente, la defensa de nuestras costas marítimas. El jueves el Gobierno reconoció que algunas de estas reformas serán revisadas; veremos entonces.

 

A pesar de comprender que el Presidente, que carece de un importante caudal de legisladores propios, de tan siquiera un gobernador y con pocas figuras experimentadas en sus filas originales, deberá acordar con muchos para obtener las leyes que le permitan aplicar su plan económico, y que esa combinación de factores hace que deba incorporar a muchos seguidores de otras fuerzas políticas a su administración, estimo que debe imponer una vara muy alta en materia de antecedentes morales para la admisión; todavía no parece ser el caso.

 

Creo que el enorme fárrago de medidas y cambios, unos cruciales y otros nimios, que contienen las dos normas –DNU y proyecto de ley- le servirán a Milei precisamente para esa negociación, entregando aquéllos que considere menores para garantizar la aprobación de los verdaderamente importantes. La convocatoria de las cúpulas de las centrales obreras, ajenas siempre a la voluntad de sus obligados y exprimidos súbditos, a un paro general a tan largo plazo como el 24 de enero va en el mismo sentido, o sea, intentar negociar con el Gobierno para evitar o, al menos, limar algunos de los recortes que, sin duda, afectarán las arcas personales de estos sátrapas eternizados e irrecuperables. En resumen, estoy en una ilusionada posición de “esperar y ver”, casi como hice anoche con los Reyes Magos.

 

Bs.As., 6 Ene 24


Publicaciones:

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https://periodicotribuna.com.ar/36085-a-trompadas.html

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