viernes, 13 de mayo de 2022

¿Otro cuento chino de la Putina?

 



 

¿Otro cuento chino de la Putina?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 837)

 

“Si haces que los adversarios no sepan el lugar y

 la fecha de la batalla, siempre puedes vencer”.

 Sun Tsu

 

Antes de entrar en materia, me parece oportuno recordar a Cristina Fernández, que hizo una rara apología del régimen capitalista de partido único de China, que allí a los corruptos literalmente los matan; como quizás lo ignore, le recomendaría no pensar en Beijing o Shanghai como exilios dorados, no vaya a ser que pase a engrosar la lista de condenados. Y también que su mentor, Vladimir Putin, además de vendernos carísimas y mundialmente rechazadas vacunas que tantos negociados permitieron a funcionarios y dueños de laboratorios argentinos, sencillamente asesina, en cualquier país, a sus ex-cómplices en el saqueo monumental que siguió a la implosión de la Unión Soviética. ¡Otro eventual refugio peligroso para ella!

 

Pero volvamos ahora a la mesa de arena nacional, en la cual Alberto Fernández, renovando sus patéticas credenciales como visitante oficial a Europa, modificó desvergonzadamente su posición geopolítica sobre la sangrienta invasión de Rusia a Ucrania e, inclusive, sobre China, habló públicamente de asuntos internos, criticó a la oposición, se disfrazó de rupturista con el kirchnerismo y anunció que aspira a la reeleción, de todo lo cual, como siempre, se arrepintió un día después. De todas maneras, ¿con qué capital intentaría repetir su mandato si su imagen y su intención de voto son aún más negativas, si cabe, que las de su jefa?

 

 Durante su periplo turístico e inútil llegó a afirmar que tendrían que irse los funcionarios que no se alinearan con su “política económica” (¿será lo mismo que el plan plurianual, tan anunciando como inexistente?), en especial los vinculados al área energética; éstos -el Secretario (Darío Martínez), el Subsecretario (Federico Basualdo) y los titulares de Enargas (Federico Bernal) y del ENRE (Soledad Manín), todos integrantes de La Cámpora, le respondieron ausentándose de las audiencias públicas donde se discutían los aumentos tarifarios de la luz y el gas. ¿Qué hará ahora el MemePresidente, que hace tiempo dejó colgado del pincel a su tan adorado Ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando éste intentó expulsarlos del Gobierno?

 

El título de esta nota se refiere a una duda que me corroe: ¿otra vez Cristina Kirchner intentará vendernos gato por liebre? ¿Se están disfrazando ella y su pibe de los mandados de policía bueno y policía malo, como tantas veces han hecho? No tenemos que perder de vista un tema central: la amoralidad de la jefa de la asociación ilícita que nos gobierna (no digo “inmoralidad”, pues hacerlo supondría que sabe qué es la moral y prefiere faltar a sus mandatos, cuando en realidad ignora por completo qué significa). Tampoco es cuestión de desconocer su perversa, pero admirable, genialidad política, de la cual partir en dos el bloque oficialista en el Senado para robar a Luis Juez su silla en el Consejo de la Magistratura fue sólo el más reciente botón de muestra.

 

Si el enfrentamiento entre el MemePresidente y la PresidenteVice sólo fuera un nuevo truco de prestidigitación, Cristina tiene un aliado fundamental: Juntos por el Cambio. A pesar del denodado esfuerzo que están realizando las fundaciones que han armado los partidos que integran la alianza para preparar y consensuar planes de gobierno, las disputas públicas entre sus líderes, sobre todo porque se trata de aspiraciones personales para unas elecciones que ni siquiera tenemos la certeza de que se realizarán antes de un monumental estallido social, actúan como fuelles para aumentar el fuego electoral del oficialismo. Cuando digo esto, me refiero a que, con estos índices de inflación que, anualizados, ya superan el 80%, estamos peligrosamente cerca de una hiper; ¿resistirá esta sociedad, tan golpeada y con una inédita pobreza, volver a caer pacíficamente en ella?

 

En el breve espacio restante debo anotar dos hechos. El primero fue la actuación del Ministerio de Defensa en el pleito que los falsos mapuches iniciaron contra el Estado para quedarse con 180 hectáreas de la Escuela de Montaña del Ejército, donde dejó vencer el plazo de apelación y así dio firmeza al fallo que concedía ese disparate monumental. La asquerosa frutilla del ese postre la puso la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, que reivindicó a los “pueblos originarios” calificando al Presidente Julio A. Roca como criminal por su Campaña al Desierto.

 

Esa actitud del Ministerio conducido por Jorge Taiana, con amplio pasado en las organizaciones subversivas financiadas y entrenadas por Cuba, Líbano y Argelia, que ensangrentaron a la Argentina en los 70’s, es un nuevo paso en el camino de venganza contra las fuerzas armadas que, si bien lleva casi cuarenta años, tomó trágico vuelo de la mano del fundador de la asociación ilícita claramente organizada por la familia Kirchner para saquear el país hasta la extenuación.

 

Y el segundo es la recomendación que hizo la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires a los tribunales inferiores en el sentido de moderar la aplicación de las prisiones preventivas para aliviar la superpoblación en las cárceles y comisarías bonaerenses, con el argumento de que se trata de penas anticipadas. Más allá de enfrentarnos a una renovada “puerta giratoria” para incrementar los índices delictuales, pregunto a esos señores jueces qué opinión tienen sobre las prisiones preventivas que mantienen en la cárcel, por lapsos que superan los quince años, a los cientos de militares encausados porque “debieron saber lo que ocurría” y, a partir de esa suposición, haber violado los derechos humanos de los asesinos terroristas.

 

Bs.As., 14 May 22

 

 

 

 

sábado, 7 de mayo de 2022

"Argen-crania"

 



 

"Argen-crania"

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 836)

 

“Porque la fidelidad eterna es inhumana, y la traición, humana”. Jo Nesbø

 

Por primera vez, después de ochocientas treinta y seis semanas, no pude escribir mi columna y enviarla a tiempo; ayer a la madrugada, murió un amigo del alma, compañero desde los seis años en el colegio, en la universidad y socios en el estudio profesional, todo a lo largo de setenta años. Alejandro Maglione, que de él se trata, dejó un vacío enorme en nuestras vidas. Disculpas, entonces, por esta demora.

 

Reconozco que hacer un parangón entre lo que sucede en la Argentina y la criminal invasión de Rusia a Ucrania puede parecer de muy mal gusto, pero Cristina Kirchner imita a su admirado Vladimir Putin en sus bombardeos sobre la población civil, cuando ataca con sus milicias vociferantes al lamentable Alberto Fernández, el títere al que ella misma entronizara. Tal vez lo haga de modo menos luctuoso, aunque su rastro político está señalado por la sangre de muchos adversarios o confidentes, pero también aquí son los ciudadanos comunes quienes pagan la factura de la descarnada lucha en la cima del poder, y lo hacen con inflación, pobreza, falta de educación y de salud y, sobre todo, con la destrucción de cualquier sueño de progreso.

 

La virulencia de los embates que nuestra subdesarrollada emperatriz emprende cada día, sea a través de sus propias cartas públicas y tuiters, sea enviando a personajes tan siniestros como su hijo Máximo Kirchner, Hebe de Bonafini y Fernanda Vallejos a apretarlo e insultarlo sin piedad (lo llamaron “okupa” de la Casa de Gobierno-, son de tal magnitud que todos han comenzado a preguntarse qué busca en realidad. ¿Sólo la rendición incondicional del PresidenteMeme, entregando a sus ministros más preciados (Martín Guzmán, Matías Kulfas, Santiago Cafiero, Juan Zavaleta y Claudio Moroni) y aceptando la radicalización populista de su gobierno, o directamente su renuncia, como pidió Andrés Larroque?

 

Hasta hoy, pensaba que la respuesta sería la primera, ya que la otra implicaría que la Putina, al asumir la Presidencia, debiera pagar personalmente las consecuencias del estrepitoso fracaso de la gestión que ella misma provocara con sus vetos y sus quinta-columnistas, y preservarse en su bastión electoral –el Conurbano bonaerense- para ser candidata a Senadora el año próximo y, aunque fuera electa por la minoría, conservar sus fueros para evitar ir presa de inmediato. Pero ahora el panorama que las encuestas reflejan casi unánimemente sugieren que, por el avance hasta hace poco inimaginable de Javier Milei, el Frente de Todos (o como se llame entonces) podría quedar relegado a un tercer puesto allí.

 

Es cierto que, si dudara, siempre podría encabezar la lista de candidatos a Diputados que, aunque implique un demérito, la salvaría de ese dramático y casi seguro desenlace carcelario. Sin embargo, no debería olvidar que su cómplice, Julio de Vido, fue desaforado por sus pares y terminó en prisión; esa probabilidad, con la renovación de esa cámara que se producirá en diciembre de 2023, sería mayor.

 

Me sorprendió, por la falta de substancia real, el discurso político con que, disfrazado de clase magistral, nos ametralló Cristina Kirchner durante una hora y media desde Resistencia, Chaco; se había generado una gran expectativa política, porque todos suponíamos que lanzaría una bomba neutrónica sobre Alberto Fernández.

 

Sin embargo se limitó a reiterar sus tópicos habituales y los lugares comunes a los que nos tiene acostumbrados: la infinita genialidad de los gobiernos de su marido y de ella misma, su irresponsabilidad en el estado calamitoso en que se encuentra la Argentina pese a haberla gobernado durante dieciséis de los último veinte años, su “generosidad” al haber elegido a Alberto Fernández a pesar de cuánto había despotricado éste en su contra desde que dejó de ser su Jefe de Gabinete en 2008, la Corte Suprema y la Justicia que la persigue con su lawfare y la complicidad de los “medios concentrados”, la maldad de los empresarios y del carísimo FMI, la insensibilidad de la oposición al plantear ahora la necesidad de la boleta única electoral en lugar de preocuparse por los problemas reales de la ciudadanía, la enumeración de las habituales falsedades económicas y la tergiversación de la historia. Tal vez las únicas novedades fueron la desorbitada ponderación al capitalismo chino (olvidó que las vacunas que nos obligó a comprarle no funcionaron, como lo probó el aislamiento de Shanghai, como tampoco las rusas, de su aliado Putin) y, sobre todo, que incluyó en su descripción del desastre económico al actual gobierno, que ella diseñó, integra y torpedea sin pausa.

 

La semana próxima, con el MemePresidente ausente por un viaje meramente turístico que realizará a Alemania y España, la envejecida, pintarrajeada e impotente emperatriz estará a cargo del Ejecutivo. En ese período se conocerá el alto índice de inflación, que agravará el mal humor social y dará renovado aliento a las protestas, y se producirá la reputada “marcha federal piquetera”, que organizó la izquierda trotskista y paralizará a la ciudad de Buenos Aires durante tres días. ¿Qué hará ella al respecto, sentada en el sillón de Rivadavia, cuando miles de militantes ajenos al Frente de Todos/Unión Ciudadana –ese nuevo adefesio que inventó para birlar a la oposición un sitial en el Consejo de la Magistratura- estén frente a la Casa Rosada? Y con respecto a los ministros que tanto detesta, y ya que dispondrá de los resortes institucionales necesarios, ¿ordenará su inmediata cesantía?

 

Bs.As., 7 May 22