viernes, 21 de enero de 2022

“Costa Pobre” va a la guerra

 


“Costa Pobre” va a la guerra

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 821)

 

“De la historia, las lecciones y cuidado, mucho cuidado con las

 bravuconadas y las apelaciones a la violencia, porque cuando las

 cosas se ponen feas el final es muchas veces impredecible”.

 José María Fuster-Fabra

 

En YouTube se puede ver a Alberto Olmedo, con harapos, en el rol de un dictador de ese imaginario país muy parecido a la Argentina actual. Como seguramente creen que carecemos de problemas, la irresponsable e ideologizada dupla de los Fernández² nos ha enviado, sin escalas, a un escenario de guerra global; en la medida en que las fuerzas armadas han sido despojadas por los sucesivos gobiernos de toda capacidad defensiva, resulta fácil imaginar qué sucederá si un cambio en la muy frágil situación actual desembocara en un enfrentamiento entre las grandes potencias que, con alta probabilidad, se desarrollaría en naciones menores. En la geopolítica mundial, Argentina se encuentra en una posición clave y peligrosa por su ubicación vinculada al Atlántico Sur y a la Antártida, por la base china con aptitud para intervenir militarmente en el espacio y por su producción masiva de alimentos; de producirse un conflicto bélico así, con certeza nos encontraremos inmersos en él.

 

 Rusia y China han modernizado enormemente sus fuerzas armadas, pero tienen graves problemas internos; en el primer caso, por su muy frágil economía y, en el segundo, por la crisis energética que soporta y por las disidencias de Hong Kong y la etnia uigur, a la cual viola todos sus derechos humanos. Los gobernantes, para conjurar esos inconvenientes, pueden verse tentados a plantear a sus pueblos un objetivo que genere una fuerte cohesión interna, tal como sucedió aquí durante la guerra de Malvinas, pero se encontrarían ahora con un Joe Biden que, como también tiene grandes complicaciones en su gobierno, tendría recíprocos intereses.

 

Vladimir Putin intenta, desde hace años, recrear el imperio que, luego, se transformó en la URSS y, en 2015, consiguió anexarle la península de Crimea; ahora, apoyado sobre el importante número de habitantes de origen ruso que pueblan el oriente de Ucrania, realiza actividades de agitación interna con ciberataques y mercenarios que, de tener éxito, llevarían a otra secesión del país; además, ha rodeado el país con sus fuerzas militares. El pedido de Ucrania de sumarse a la OTAN encendió las alarmas y puede conducir a un enfrentamiento en el noreste de Europa de impredecibles consecuencias; aduciendo que concederla equivaldría a tener un cinturón misilístico en sus fronteras, el déspota ruso ha amenazado a los Estados Unidos con armar bases equivalentes en Cuba y Venezuela (según reveló el ex jefe de la inteligencia chavista, ya tiene dos), sus claros aliados en Sudamérica, reeditando la crisis de los misiles de 1962.

 

Aún es posible que el autopercibido Zar renuncie a  avanzar, ya que Alemania le ha hecho saber que, si invade Ucrania –algo que el mundo considera probablemente inminente- impedirá que funcione el enorme gasoducto que alimentaría a la Comunidad Europea y llevaría de regreso indispensables millones de euros a las famélicas arcas de Moscú, y Biden, recuperando el rol de aliado de la preocupada Europa, ya le ha dicho que no tolerará más sus actitudes hostiles.

 

Por su parte, Xi Jinping está reflotando el problema de Taiwan, un país independiente desde 1949 al cual China considera sólo una provincia rebelde, y le ha sumado el montaje de islas artificiales militarizadas, que representan concretas amenazas para Japón, Corea del Sur  y Australia, estrechamente  unidos a Washington, tal como otras naciones vecinas. Biden desplazó esta semana su más moderno submarino nuclear a la zona para demostrar que está dispuesto a frenar las vocaciones imperialistas del líder chino, y reactivó la guerra comercial que lo enfrenta a Beijing.

 

Nuestro inefable Presidente, obedeciendo a los deseos de su mandante, viajará a principios de febrero para visitar a Putin y a Jinping, hoy los “malos” del mundo por las razones descriptas. Ratificando la notable esquizofrenia con que conduce las relaciones exteriores y con una supina  ignorancia sobre la latente rivalidad entre Rusia y China, Alberto Fernández ruega a los Estados Unidos que intervenga ante el FMI para que éste acepte un supuesto plan sin ajuste fiscal, pero Cristina Fernández lo torpedea permanentemente con cartas-misiles y declaraciones de sus esbirros.

 

Argentina ha pagado con decenas de miles de muertos el ideologizado apoyo a Moscú en la compra exclusiva de una vacuna que ningún país ha aprobado hasta ahora, lo cual nos impide viajar libremente por el mundo. ¿Cómo olvidar el discurso de Cristina Fernández vanagloriándose de la solidaridad de Putin cuando todos reclamábamos la de Pfizer? Ahora, nuestro Embajador Sabino Vaca Narvaja, pariente de la emperatriz patagónica, avanza con intenciones de integrarnos a la peligrosa Ruta de la Seda y endeudarnos para siempre con China, firmando proyectos de infraestructura que nada tienen que ver con los verdaderos intereses de la Argentina: las represas en el río Santa Cruz, y otra central nuclear.

 

La pregunta imprescindible debe ser, entonces, por qué actúa así el Gobierno. ¿Será porque prevé un inminente default con el FMI? Si así fuera, no resultaría descabellado pensar que el viaje de Alberto Fernández tiene como propósito pedir a Putin y Jinping apoyo financiero para paliar, de algún modo, las terribles consecuencias, medidas en más inflación y más pauperización, que la falta de un arreglo con el organismo acarreará. ¿Estará dispuesto, para obtenerlo, a ceder más soberanía a Rusia y China para obtener ese sostén?, ¿incluirá el otorgamiento de nuevas bases militares en nuestro territorio? “Costa Pobre” se fue a la guerra y nadie sabe cuándo volverá pero, entretanto, estamos en el peor escenario.

 

Bs.As., 22 Ene 22

viernes, 14 de enero de 2022

Golpista y Falsario


 

Golpista y Falsario

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 820)

 

“El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretenda hacerse superior a las leyes”. Cicerón

 

La ciudadanía no percibe su importancia, agobiada como está por el cúmulo de crisis (económica, social y sanitaria) que la afecta, pero la semana nos ha dejado un montón de temas que las agravan en extremo. En el podio figuran la explosión que se dará cuando llegue marzo sin firmar algún acuerdo con el FMI y la solidaridad con los peores dictadores. Pero, por la gravedad institucional que reviste, comenzaré por el golpismo del MemePresidente y lo falsario de su discurso.

 

Para tener claro cuánto desprecia el oficialismo la Constitución Nacional y la división de poderes que ella instituye, basta recordar qué uso higiénico dio a las reiteradas resoluciones de la Corte Suprema nacional que ordenaron al entonces Gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, reponer en sus funciones al Procurador General, Eduardo Sosa. La reciente sentencia que confirmó la inconstitucionalidad de la composición del Consejo de la Magistratura –el órgano que propone y destituye a los jueces- que había impulsado Cristina Fernández en 2006, significó para ésta una dura derrota en el campo donde se juega su único interés: la impunidad; también fracasó en sus esfuerzos por “democratizar” la Justicia y cambiar el régimen de designación y la duración del mandato del Procurador General.

 

Los mismos que durante el gobierno de Mauricio Macri aullaban exigiendo su destitución y que se fuera en helicóptero, hoy vuelven a convocar a la sedición contra otro poder de la República. Para ello, están convocando a una marcha hacia el Palacio de Justicia para exigir la remoción de los ministros de la incómoda Corte; hay antecedentes ya que, en 2003, el ya Presidente Kirchner echó a escobazos y por televisión a los jueces que la integraban, con la cómplice tolerancia de una sociedad siempre hipócrita. Al sumarse al vil sicario Juan Martín Mena, Viceministro de Justicia, y a los sediciosos jueces José María y Alejo Ramos Padilla en el apoyo a ese disparate, la marioneta que nos gobierna incurrió en el delito de instigación a un golpe de Estado y obliga a la inmediata actuación de los fiscales.

 

El innegable castigo que recibió el Gobierno en las recientes elecciones y la consecuente merma en sus capacidades legislativas, hace que la probabilidad de que obtenga los votos necesarios para  avanzar con sus proyectos contra el Poder Judicial resulta claramente nula. Entonces, ¿qué objetivo tiene esa marcha anunciada, además, con tanta anticipación? ¿Intentarán Luis D’Elía y sus barrabravas, más los militantes de algunos gremios ultra-kirchneristas, tomar el Palacio e incendiarlo, como ya hicieron con una comisaría en La Boca? ¿Actuarían las fuerzas de seguridad federales (PFA, GN, PSA y PNA), a las órdenes hoy de Anímal Fernández, en defensa del edificio o ésta quedaría sólo a cargo de la Policía porteña? ¿Qué pasaría si las organizaciones de abogados y los partidos de oposición convocaran a sostener esa defensa? ¿Estará buscando el oficialismo tirarle algunos muertos a Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno de la Ciudad y, por elevación, a la oposición?

 

En otro orden de cosas, mientras Martín Guzmán intenta con desesperación obtener el apoyo de los mayores accionistas (Estados Unidos y Japón) del FMI, Cristina Fernández ordenó al MemePresidente dinamitar cualquier progreso en la materia; se vio claramente con la asunción de Alberto Fernández como Presidente de la CELAC y con la re-re-toma de posesión de Daniel Ortega en Nicaragua, siempre acompañados por los asesinos dictadores de Cuba, de Venezuela y del Vicepresidente de Irán, acusado de organizar la voladura de la AMIA y matar a 85 argentinos. El Fiscal Alberto Nisman, asesinado impunemente hace ya siete años, debe estar revolviéndose una vez más en su tumba.

 

También lo enviará a Beijing, con la excusa de los Juegos Olímpicos, quizás para reunirse con Xi Jinping y estrechar lazos comerciales y militares; eso irritará a la administración de Joe Biden, que ha boicoteado el evento por las violaciones a los derechos humanos en China. Que esa conducta esquizofrénica del Gobierno, que logra siempre quedar mal con todos, se deba al exclusivo propósito de salvaguardar el capital simbólico de la PresidenteVice ante su base electoral, a la cual los Fernández² han vendido el falso relato del desendeudamiento para liberarnos del yugo de los acreedores y la perversidad del FMI al pedir un ajuste, resulta aún más  criminal por el costo que el default implicará para los más pobres.

 

La llegada de Guzmán se debió a la influencia que, sobre la emperatriz pingüina tiene Joseph Stiglitz, que esta semana ponderó el presunto “milagro” que habría obrado el MemePresidente. El crecimiento del 10% de la economía durante 2021, fue sólo un pobre rebote, y Fernández ha llevado la pobreza al 50%, la inflación a un porcentaje aún mayor con cepos, precios y tarifas congeladas, y el Banco Central se ha quedado sin reservas, pese al monumental aporte que hizo el campo y a los US$ 4500 millones en DEG que recibió del FMI; proponer “santificarlo” sólo se explica por el pago que recibe Stiglitz y su ignorancia respecto a la realidad argentina.

 

El único verdadero éxito del Gobierno ha sido, precisamente, convertir a la Argentina en un páramo cada vez más parecido a la Venezuela de Nicolás Maduro, donde –como dijo Leonardo Padura- “faltan todas las cosas, y lo único que sobra es el tiempo” y el Estado es el único factor de crecimiento y desarrollo, lo cual ha llevado a la creciente miseria, la aguda escasez, los cortes de energía y el hambre pavoroso, que se han transformado en casi perfectos instrumentos de control y dominación social.

 

Bs.As., 15 Ene 22

viernes, 7 de enero de 2022

La Brújula Rota

 


La Brújula Rota

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 819)

 

“Navidad es la época en la que los niños le piden a Papá Noel qué es lo que

 quieren y los adultos pagan por ello. El déficit del Estado es cuando los

 adultos le piden al gobierno lo que quieren y los niños pagan por ello”.

 Richard Lamm 

 

¿Se imagina estar navegando en medio de una tormenta terrible y carecer de instrumentos para poder ubicar su posición? ¿Castigaría a la tripulación sin piedad cuando más la necesita? Pues eso es lo que está sucediendo con la Argentina, un buque gemelo del Titanic cuya sala de máquinas está a cargo de un académico fabulador y sin experiencia y en el puente de mando tiene a un capitán cobarde que, además, debe consultar cada decisión con una almirante a la que sólo le preocupa su situación personal y, eventualmente, cuidar su capital, tanto real cuanto simbólico.

 

El Gobierno sabe que llegar a algún arreglo con el FMI resulta un requisito esencial, aunque no el único, para que todo no se desbarranque finalmente en marzo (¿quizás con un “rodrigazo”, impuesto por la realidad?), pero la locura de quienes están conduciendo los penosos destinos del país los lleva a cometer un desatino tras otro y, peor aún, quejarse cuando las previsibles consecuencias de su errática conducta modifican en forma dramática la ruta que podría conducir a esa meta. Para que ese acuerdo se firme, es necesario que los funcionarios y el Directorio del Fondo aprueben un plan económico prometido y aún inexistente, porque la pretensión del Ministro de Economía, Martín Guzmán, en el sentido de considerar como tal al fantasioso y notoriamente falso presupuesto que presentó al Congreso resulta inaceptable para el menos advertido de sus interlocutores.

 

Los mayores accionistas del organismo internacional, que integran ciento noventa países son Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China. El Embajador de Japón ya ha dicho que no será tolerante con nosotros, porque el dinero que debemos pertenece a sus propios trabajadores; y cuando la Casa Rosada sondeó a China para obtener apoyo financiero, se encontró con que Xi Jinping nos exigía llegar, previamente, a un arreglo con el FMI.

 

La administración Biden, con un peso enorme en la toma de decisiones del Directorio, prioriza la recuperación democrática que las criminales dictaduras de Nicaragua, Venezuela y Cuba han destruido hasta los cimientos. Pero Alberto Fernández ha decidido enfrentarla reactivando una organización fantasma, la CELAC, para competir contra la OEA y dejando fuera a Canadá y los propios Estados Unidos (a quien tanto necesita), con el apoyo explícito de Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega, a los cuales ha acompañado en todos los foros internacionales para evitar la condena de sus regímenes totalitarios y asesinos; por si fuera poco, la Argentina enviará una delegación oficial a la re-reasunción del último, convalidando así el monumental fraude que practicó en las últimas elecciones nicaragüenses, incluyendo la detención de todos los candidatos opositores.

 

Además, y obedeciendo a la emperatriz patagónica, Fernández inició acciones penales contra los funcionarios del FMI que intervinieron en el otorgamiento del monumental crédito pedido por Mauricio Macri para evitar que la bomba nuclear que había dejado su predecesora estallara y, con ella, cayera el único gobierno no peronista que logró terminar su mandato desde 1928 hasta la fecha, en medio de una crisis económica y social que hubiera superado, en magnitud, la del 2001. Y las personas físicas denunciadas por el PresidenteMeme son, precisamente, aquéllas que deben informar al Directorio acerca de la viabilidad del plan que, al final, ofrezca Guzmán.

 

Y no se privan de denostar a la oposición y a sus líderes cada vez que abren la boca, pese a que los necesitan desesperadamente para simular un gran acuerdo nacional que los respalde. Es altamente probable que Gerardo Morales, Gobernador de Jujuy y Presidente de la UCR, haya sido “apretado” financieramente para inducirlo a una rara manifestación y convencer a sus colegas de la oposición de enviar delegados a la reunión convocada para obtener una foto para enviar a Washington. Pero, al menos esta vez, Juntos se cerró y acordó que el ámbito lógico de discusión del arreglo con el FMI, cuando se haya logrado y no antes, sea el Congreso.

 

 En resumen, la Argentina está mucho más cerca del arpa que de la guitarra, aunque sea Alberto quien la toque para acompañar a Martín mientras canta su habitual sarasa. Nada nuevo, porque Cristina Fernández y La Cámpora no están dispuestos a encarar el necesario ajuste que implica reducir sensiblemente la inflación, achicar el gasto público, aumentar las tarifas, acabar con los subsidios, acumular reservas, terminar con la brecha cambiaria, etc., a riesgo de ir contra ese capital simbólico que le permite ser la dueña del país y tener los atributos masculinos de los grandes machos del PJ en una mano, sentada sobre la tercera sección electoral de la Provincia de Buenos Aires, fuente de sus votos.

 

Hay un viejo chiste que cuenta que, en gira electoral, un candidato promete destinar más fondos a mejorar la cárcel que la escuela; cuando un asesor le pregunta por qué, le responde que seguramente no volverá a estudiar, pero puede ser que termine preso. Y viene a cuento porque la marioneta que preside la República acaba de publicar que, mientras durante la “cuareterna” tantos chicos fueron excluidos del sistema educativo por falta de conectividad, invertirá mil millones de pesos en mejorar el acceso a Internet en las prisiones, donde los delincuentes detenidos tanto lo privilegiaron en las últimas elecciones. Tuvo razón Jorge Fernández Díaz cuando escribió: Nadie se preocupa por el verdugo si no presume que está destinado al cadalso”.

 

Bs.As., 8 Ene 22