viernes, 1 de julio de 2022

¿Quedan opciones?

 


¿Quedan opciones?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 844)

 

“Una creciente resistencia a las arcaicas prácticas de la gestión pública

 en manos de elites sin convicciones morales ni preparación profesional”.

 Juan Archibaldo Lanús

 

No quiero ser agorero, pero la realidad no ofrece alternativas. Esta semana, casi todos los analistas, los grandes empresarios, los sindicalistas, los dirigentes sociales y hasta muchos funcionarios de alto nivel coincidieron en poner en seria duda la probabilidad de que el MemePresidente complete, en tiempo y forma, su mandato. Y no es para menos, toda vez que la angustiante inflación continúa en una espiral ascendente –aquí se predijo que llegaría al 100% a fin de año- que, día a día, va arrojando a más gente al abismo de la miseria y que puede convertirse, en cualquier momento, en hiper; basta con pensar cuántos ciudadanos con trabajo formal, inclusive siendo empleados públicos, perciben un salario que no les permite superar el límite de pobreza, cuánto se ha incrementado la asistencia a los comedores populares y la creciente violencia social.

 

La inseguridad jurídica y las políticas que el Ministerio de Economía, presionado por el populismo de La Cámpora y el Instituto Patria en el Senado, está llevando adelante, es decir, aumentar un gasto público que ya resulta imposible de financiar con recursos genuinos ni con el indisponible crédito, hacen que el riesgo-país de la Argentina sea similar al de Rusia, en default, y pronto alcanzará al de Ucrania, destruida por Vladimir Putin.

 

Los inversores huyen despavoridos de los bonos de deuda soberana, aunque la mayoría de éstos esté atada a la inflación o al dólar, y el nivel de endeudamiento del Tesoro con los bancos privados preanuncia una corrida bancaria que, de concretarse, será mucho más grave que la de principios de siglo, que tanto dolor trajo. Y nada que hoy pueda hacer Alberto Fernández, incluyendo el despido del ineficaz Martín Guzmán y su reemplazo por el camaleónico y desprestigiado Sergio Massa, podría mejorar el escenario.

 

Tristemente, por unanimidad las encuestas dan cuenta de la mala imagen que tienen todos los dirigentes políticos, incluyendo a los libertarios, aunque sean los kirchneristas quienes están peor calificados. Y la falta de acuerdos en verdaderas políticas de Estado que está afectando a los partidos que integran Juntos por el Cambio no permite avizorar un mejor futuro, más allá de un eventual triunfo en las próximas elecciones.

 

El pavoroso cuadro lo integra la nueva batalla que Cristina Fernández está librando por el manejo de los planes sociales, con el objetivo de cederlo a los gobernadores e intendentes para evitar una mayor disgregación del Frente para Todos, y es rechazado por las organizaciones “albertistas” y trotskistas, que prometen llevar la resistencia a la calle; será la primera vez que el peronismo, que ha sido dueño y señor de ella durante muchas décadas, la pierda y eso transformará un escenario ya más que complicado. Esta misma tarde, ella hablará en Ensenada, uno de sus municipios más fieles, y seguramente disparará un nuevo misil para, “sinceramente”, tratar de eludir la enorme responsabilidad que le cabe en la génesis de este desastre.

 

La PresidenteVice, ya está convencida de la imposibilidad de ganar alguna elección nacional y su preocupación aumenta en consonancia porque ve más cercano el infierno penal al cual se ha hecho acreedora por la monstruosa corrupción con la cual la organización ilícita, que organizó su marido muerto y ahora encabeza ella misma, saqueó el país entero desde que ambos llegaron a la Casa Rosada.

 

Y es entonces cuando debemos hacernos terribles preguntas: desesperada ante la inminencia de una derrota y, con ella, un huracán de condenas para ella, sus hijos, sus cómplices y testaferros, ¿intentará perpetuarse en el poder por la fuerza, como muchos sospechan? Si quisiera hacerlo, el camino debería ser un conflicto social de envergadura e incierto final pero, ¿dispondrá la República de los anticuerpos necesarios para responder una agresión así?

 

Algunos de sus más dilectos amigos en la región (los hermanos Castro en Cuba, Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua) lo lograron; entonces, ¿por qué no tratar de imitarlos, si además podría recibir el apoyo de Rusia e Irán? Colombia, Chile, Perú y Brasil son países en los cuales sus mandatarios están fuertemente condicionados por sus respectivos parlamentos, que pondrán límites a cualquier deriva autoritaria, pero la Argentina posee instituciones muchísimo más endebles. ¿Tienen algo que ver en este tablero los vuelos de raros aviones y la confirmada presencia de narcotraficantes colombianos, mexicanos, peruanos y brasileños en los conurbanos de todo el país, de terroristas islámicos, cubanos y venezolanos en la Triple Frontera y la Patagonia pseudo-mapuche, y de asesinos liberados y barrabravas criminales en todos los barrios?

 

Tengo la más absoluta certeza acerca de cuál será la interpretación que hará el kirchnerismo, convenciendo a sus fieles, de la conmoción social de enorme magnitud que ella misma provocaría procediendo de ese modo: se victimizará, echará la culpa a los Estados Unidos, a los empresarios, al campo y a la prensa libre, tal como hizo Evo Morales en Bolivia, habilitando así a su partido político (MAS) el retorno al poder. Para evitar esa posibilidad que, lo perciban o no, ha resultado tan gravosa para todos los argentinos, resulta indispensable sostener a Alberto Fernández, pagando el precio que sea necesario, hasta diciembre de 2023. Las bombas que Cristina Fernández ha cebado con tanto entusiasmo deben explotar esta vez en sus propias manos, para no permitir que, tal como hizo en 2015, las pase a su sucesor quien, estúpidamente, las recibió sin denunciar el contenido de la herencia y eligiéndola como sparring; así le fue a Mauricio Macri.   

 

De todas maneras, y en la medida en que la sociedad en su conjunto no parece estar demasiado dispuesta a asumir los costos que implicará corregir el rumbo de decadencia que la Argentina encaró con tanta dedicación hace ya siete décadas, vuelvo a la comparación de la semana pasada, cuando dije que todo me hace pensar en la España de 1935, en la que todo resultaba imposible. Cuatro años y un millón de muertos más tarde, esa misma nación fue capaz de comenzar a pagar esa factura con el pasado y parir un país moderno, totalmente integrado al mundo, que hoy se ha transformado en una Meca para tantos de nuestros jóvenes, muchos de ellos cultivados, que han comenzado a recorrer, en sentido inverso, la misma ruta que trajo hasta aquí a sus laboriosos antepasados desde una Europa devastada.  

 

Bs.As., 2 Jul 22

viernes, 24 de junio de 2022

País cachivache

 


País cachivache

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 843)

 

"Contra la estupidez, hasta los mismos dioses luchan en vano”.

 Friedrich Nietzsche

 

Entre el cúmulo de disparates, falsedades, tergiversaciones y rotundas mentiras que contuvo la perorata con la que Cristina Fernández nos volvió a azotar el lunes pasado, hubo una frase que, creo, pasó injustamente desapercibida. Me refiero a su sibilina referencia a Manuel Belgrano y al éxodo jujeño, es decir, a la retirada que, en 1812, el General ordenó sobre Tucumán, dejando atrás tierra arrasada para que los realistas no pudieran abastecerse en su avance. ¿Habrá sido una sugerencia a su títere, al cual cedió la lapicera pero no la tinta, para que haga lo mismo?

 

Sin duda, está desesperada por la inminencia de la sentencia en el juicio por el direccionamiento de la obra pública a las empresas del testaferro de su marido muerto, Lázaro Báez, destrabado el martes por la batería de fallos con los que la Corte Suprema rechazó sus múltiples e improcedentes recursos. Y no es para menos, ya que en el Instituto Patria, más allá de las declamaciones, nadie cree que ella pueda ser una candidata triunfante en las elecciones del año próximo; por eso, descarto que lo intente, toda vez que resultar perdidosa la dejaría sin protección contra las múltiples órdenes de detención que la afectan.

 

En el marco de un tejido social destruido, un escenario muchísimo peor que el que precedió a la crisis de 2001 y que se está complicando a una velocidad imprevista, debido a la guerra interna en la que está inmerso el Frente para Todos (ese adefesio que Cristina inventó y del cual ahora pretende despegarse sin renunciar a las tremendas cajas del Estado que controla con impericia y corrupción), la falta de gasoil y sus consecuencias sobre el transporte de granos y mercaderías, el creciente déficit fiscal, la imparable inflación, la escasez de reservas, la increíble bola de nieve en que se ha convertido el festival de bonos del Tesoro y Leliqs un riesgo-país de 2400 (3200 al final de De la Rúa), el país se asoma a una hecatombe.

 

La situación internacional y regional merecen un somero análisis, ya que ambas también incidirán en nuestro futuro. En primer término, corresponde decir que lo sucedido en Francia, en España, en Chile y en Colombia ratifica que, en los países en los cuales se ejerce el voto en libertad, las enormes diferencias socio-económicas que padecen las sociedades, agudizadas por la pandemia, están derrumbando a los oficialismos sin importar si se trata de regímenes de derecha o de izquierda. Todo indica que lo mismo sucederá en Brasil, en Gran Bretaña y hasta en Estados Unidos, en las elecciones de medio término de noviembre, en las que Joe Biden corre alto riesgo de perder el escaso control del Congreso del que hoy dispone.

 

En Europa, la criminal invasión a Ucrania parece transformarse en una guerra prolongada, y hasta es posible que se extienda a los países bálticos y a Moldavia, sobre el Mar Negro, con las enormes consecuencias que todo ello ya está produciendo sobre los senderos de los recursos energéticos y alimentarios globales. En el sur de Asia, Corea del Norte sigue amenazando con sus misiles al mundo y China continúa hostigando a Taiwan, mientras que, asociada a India en la empresa, diluye los efectos de las sanciones occidentales sobre Rusia al comprar sus combustibles.

 

Si esos conflictos se extienden, la base militar que el kirchnerismo regaló a Xi Jinping en Neuquén convertirá a la Argentina, ya muy sospechosa por su cercanía con los ayatollas de Irán, en un más que razonable objetivo militar. Y tampoco resultará ajena nuestra ubicación geográfica en la cercana discusión sobre la Antártida y el Atlántico sur ni, menos aún, la vocación de Alberto y Cristina Fernández por cortejar rastreramente a los peores y más sanguinarios dictadores del mundo.

 

En América, una región que los triunfos de Gabriel Boric y Gustavo Petro están tiñendo de rosa shocking, que podría acentuarse con la probable victoria de Lula da Silva en octubre, la preocupación cunde aunque, creo, por ahora resulta injustificada. Sus países tienen instituciones sólidas y ninguno de estos nuevos presidentes podrá hacerse con una mayoría automática en sus congresos. Si bien el proyecto de modificación de la Constitución trasandina merece particular atención, por sus enormes implicancias sobre la forma del Estado (en realidad, casi su desaparición), no es probable que sea aprobado en el plebiscito previsto para septiembre y, en el país cafetero, más allá del pasado guerrillero del nuevo Presidente, no parece que éste se encuentre en condiciones de alterar demasiado el rumbo, como tampoco pudieron hacerlo para un lado Pedro Castillo, que todos los días está al borde de la destitución en Perú, ni hacia el otro Guillermo Lasso, con Ecuador incendiado por las protestas indígenas. Y tampoco debemos olvidar que Daniel Ortega, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro sostienen sus tiránicos regímenes sobre el apoyo irrestricto de las fuerzas armadas, algo que no sucede en Chile, Perú, Ecuador o  Colombia, país que mantiene una antigua alianza militar con los Estados Unidos.

 

Volviendo a la Argentina, creo que sólo una verdadera catástrofe como la que se perfila en el horizonte cercano puede salvarla del terrible destino al cual la condenan los veinte años que el kirchnerismo lleva destruyendo la educación, colonizando la cultura, e implantando en el frágil carácter de la población ese egoísmo que hace que nadie esté dispuesto a sacrificar nada, ni a pagar por lo que las cosas valen, en beneficio de todos. Por eso, porque únicamente cuando ya no les queda nada por perder, las sociedades consiguen hacer pie en el fondo para impulsarse hacia la superficie y volver a respirar. Conviene recordar dos frases -una de Jorge Luis Borges (los peronistas son incorregibles) y otra de Juan Domingo Perón (peronistas son todos)- porque su combinación puede explicar qué nos sucede hoy como país.

 

Bs.As., 25 Jun 22

viernes, 17 de junio de 2022

Dados cargados y ajenos

                         


                

              Dados cargados y ajenos

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 842)

 

“Tenemos que defender la verdad a toda costa, aunque volvamos a ser solamente doce”.

 San Juan Pablo II

 

El vuelo del avión, seguramente uno de los muchos más que deben haber pasado desapercibidos, que tanto revuelo ha suscitado aquí y también en el exterior, se inscribe en un marco complejo. El mundo está sufriendo una grave recaída en aquello que se llamó “guerra fría”, en la que Occidente se enfrentó a la Unión Soviética desde el fin de la IIª Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín. Hoy, con el crecimiento exponencial de China, el auto-aislamiento de Estados Unidos, la criminal invasión de Rusia a Ucrania, la grave tensión militar en el sur de Asia y el Mar de la China, los persistentes conflictos en Medio Oriente, convulsiones sociales en tantos países y la aparición de populismos de todos los colores, el escenario global se ha vuelto “tibio” y cada día más inestable y peligroso.

 

Conviene recordar ahora las veinticuatro valijas que Guido Antonini Wilson y Claudio Uberti (sólo una, con US$ 800.000, fue retenida) trajeron desde Caracas para la campaña electoral de Cristina Fernández, los oscuros negocios nucleares con Teherán triangulados a través de Venezuela, los carísimos y luctuosos negociados con las vacunas rusas, chinas y cubanas y, sobre todo, la firma del pacto con Irán, autor de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, que costó la vida al Fiscal Alberto Nisman cuando lo denunció penalmente. Por la clara afinidad que la PresidenteVice tiene con los jerarcas de todos esos países, en los que no existe la democracia y se violan los derechos humanos más elementales, el Gobierno debe defenderlos en los más variados escenarios internacionales, protagonizando siderales y estruendosos papelones.

 

En América Latina, como siempre, se suceden nuevamente procesos que, en el pasado reciente, llevaron a verdaderas guerras intestinas provocadas por Rusia, Cuba y China, que armaron y entrenaron ejércitos de terroristas en muchas naciones. Varios países de la región los padecieron y pagaron con enormes cuotas de sangre su elección como escenarios lejanos para disputas que preferían no resolver en sus propios territorios. El caso paradigmático fue la crisis de los misiles de 1962, ya que se estuvo a minutos de una guerra cuando Estados Unidos descubrió que la URSS había instalado armas en Cuba que podían alcanzar su territorio e impuso un bloqueo para impedir que los rusos continuaran armando a la isla. Hoy la situación se repite, no solamente con la subsistencia de la dictadura castrista sino con las alianzas militares que Nicaragua y Venezuela han concretado con Vladimir Putin y los ayathollas iraníes, habilitando la presencia de las fuerzas armadas de éstos en el continente americano.

 

Así, todas las especulaciones, derivadas de la absoluta falta de credibilidad que merecen los dichos del MemePresidente y sus funcionarios, un increíble conjunto de mamarrachos e incapaces chapuceros que se contradicen en público en cuestión de minutos, resultan verosímiles; cuando el jefe de la central de inteligencia nacional, Agustín Rossi, especuló que se trataría de un vuelo de instrucción, simplemente movió a risa.

 

El avión, ¿fue escoltado por la Fuerza Aérea argentina?; ¿trajo armas de guerra y milicias para infiltrarse en las inminentes protestas y provocar acciones violentas?; ¿se buscará replicar aquí los incendios de Santiago, Lima o Bogotá?; ¿querrá utilizarlas el kirchnerismo para perpetuarse indefinidamente, al mejor estilo chavista?; ¿estarían destinadas a los pseudomapuches, que pretenden independizarse de la Argentina? Por el notorio carácter de narcotraficante de la “nomenklatura” de Caracas, también resulta imaginable el objetivo de la escala en la triple frontera, plagada de integrantes de Hezbollah y de criminales brasileños.

 

La explosiva situación socio-económica del país, que recuerda a la de España en 1935, exacerbada por el déficit fiscal ya imposible de financiar, la gigantesca bola de nieve de los bonos y de sus intereses, la desbocada inflación que todo ello genera y la creciente pauperización de la población, auguran un escenario social extremadamente conflictivo y, por eso, esas preguntas sobre los vuelos se tornan más urgentes y dramáticas. Por mucho menos, estallaron otras sociedades vecinas más estables y exitosas y, a caballo de ellas, salvajes grupos de trotskistas y anarquistas lograron destruirlas desde adentro.

 

Estamos en carrera hacia unas elecciones que, según la opinión del propio kirchnerismo, le resultarán fatales. Como ya hizo en 2015, intentará arrastrarse para llegar a diciembre de 2023 sin que las bombas que ha cebado exploten en sus manos; no es difícil prever qué hará cuando vuelva a ser oposición. De todas maneras, prefiero que el Gobierno se cueza en su propia salsa, aunque en la olla nademos todos, y se sostenga pues, si así no fuera, se victimizará, eludirá la responsabilidad y volverá al poder.

 

Quien lo asuma el año próximo se encontrará con una sociedad agotada y hastiada pero, sobre todo, esquizofrénica; todos los análisis de opinión otorgan mayoría a quienes son conscientes de qué hay que hacer en materia de disciplina fiscal, tarifas de servicios públicos, sistema jubilatorio, régimen laboral, fomento a las inversiones, impuestos, etc., pero todos, con la cabeza quemada por veinte años de populismo, quieren que los costos de ese imprescindible giro hacia la racionalidad los paguen los “otros”. Dispondrá no de los cien días de luna de miel que disfrutan habitualmente los vencedores, sino sólo de cien horas para tomar todas las medidas necesarias para evitar un nuevo fracaso, y no contará con las mayorías parlamentarias que le permitan actuar racionalmente y con sensatez. ¡Menudo futuro nos espera, sin salvadores de la Patria a la vista!

 

Bs.As. 18 Jun 22

viernes, 10 de junio de 2022

Milagros demorados

 


Milagros demorados

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 841)

 

“Hoy nos ha resucitado, porque Dios sabe el pasado y el milagro pudo ser”.

Homero Expósito

 

Podría parecer lo contrario, pero tiende a cerrar la grieta la resolución de la Cámara Federal que ordenó a la Juez María Romilda Servini de Cubría dictar un nuevo fallo en la causa penal por la bomba vietnamita colocada por Montoneros en el comedor de Seguridad Federal de la Policía que, en 1976, mató a 23 personas y dejó 60 heridos; fue el mayor atentado terrorista de la Argentina hasta que se produjo el de la AMIA. La magistrada Buru-buru-buría (pasó con ese apelativo a la petite historie nacional cuando censuró al programa de Tato Bores) había declarado prescripta la causa en 2006.

 

Sus superiores dijeron que no había considerado que esa organización subversiva recibía apoyo de gobiernos extranjeros (Cuba, Argelia, Checoeslovaquia, Líbano, etc.) y, por ello, se trató de un crimen de lesa humanidad y, como tal, imprescriptible. Están imputados en la causa, entre varios más, Mario Firmenich, Horacio El Perro Verbitsky y Roberto Perdía, que intentó copar, en 1989, el cuartel de La Tablada; Rodolfo Walsh, muerto combatiendo contra el Ejército, elevado a los altares al designar con su nombre a una estación del subterráneo, no podrá ya ser juzgado. El trascendental fallo reconoce que, en la Argentina, hubo una verdadera guerra, que iniciaron distintas organizaciones armadas (FAR, FAP, ERP, etc.) en varias naciones de América Latina para crear en nuestro continente “mil Vietnams”, como pretendía el criminal Ernesto Che Guevara.

 

Raúl Alfonsín llevó a los integrantes de las cúpulas militares que gobernaron hasta 1983 ante la Justicia, que los condenó; y el Poder Legislativo dictó las leyes de “obediencia civil” y “punto final”, que excluyeron de juzgamiento a los subordinados. En 2003, Néstor Kirchner se envolvió en los derechos humanos (“La izquierda te da fueros”, explicó con su habitual cinismo) que había negado hasta entonces y las mayorías del Congreso derogaron esas sabias normas, habilitando la venganza terrorista contra las fuerzas legales que las habían vencido.

 

La persecución de las fuerzas armadas, entonces, se transformó en política de Estado, al obsceno decir de Ricardo Lorenzetti, e incluyó su empobrecimiento masivo con sus magros salarios, la estigmatización de los militares, la insignificancia del presupuesto para la defensa y el enjuiciamiento de miles de ellos en procesos viciados. A modo de ejemplo, mientras que el máximo legal de la prisión preventiva no puede exceder los tres años según el Código y los pactos internacionales suscriptos por la Argentina, el promedio actual en este caso llega a casi nueve años (151 oficiales y suboficiales llevan más de once años presos y 17 de ellos, más de dieciséis años), todos sin sentencia firme.

 

Esta semana difundí una excelente descripción de Osvaldo Rolleri Aragón, “Robar a través de YPF”, sobre los dos juicios –uno, por no ofertar la compra de todo el paquete accionario y, el otro, por daños ambientales producidos por la empresa en un río del Estado de Nueva Jersey- que está enfrentando el Estado ante los Tribunales de Estados Unidos; la extrema gravedad del tema se debe a que suman US$ 31 mil millones; una carta en Clarín de Juan Alemann, la ratificó y agravó. Si tiene interés, le enviaré ambos trabajos, que ya motivaron una denuncia ante el Juzgado Federal N° 5. La familia Kirchner es dueña de algunas de esas acciones judiciales, detrás de sus testaferros Eskenazi, también propietarios del Banco de Santa Cruz, que intervino en los desaparecidos fondos provinciales, privatizado por el fundador de la dinastía saqueadora. Poco éxito auguro a la defensa de nuestros intereses ante esas cortes, en la medida en que, como Procurador del Tesoro, está a cargo de Carlos Chino Zaninni, notorio integrante de la asociación ilícita que nos gobierna.

 

Para tener una idea general de la magnitud del problemón, basta pensar que la petrolera vale hoy en el mercado menos de US$ 2.800 millones, y el Estado, dueño de la mayoría de sus acciones, estará obligado a hacer frente a la deuda por violar tanto los estatutos sociales cuanto las normas que impone la bolsa de Nueva York a las empresas que allí cotizan. Si estos fallos condenaran a la Argentina, destruirán definitivamente el relato que, aún hoy, sostienen Alberto Fernández, Cristina Fernández y sus delegados en el área energética y, en especial, el inefable Axel Kiciloff quien, como “exitoso” negociador ante Repsol de la expropiación de YPF, se hizo cargo de todos los eventuales daños ambientales que hubiera producido, convalidó la transferencia de todos sus activos externos y pagó US$ 10 mil millones por el 51% de la empresa, mientras declaraba que no sólo no lo haría sino que sería la compañía española quien debería indemnizar al país. 

 

Resultará caro pero, tal vez, logre enterrar al kirchnerismo definitivamente en el baúl de la nefasta historia reciente; también colaborará a esa inhumación el desastre que el Gobierno está generando en la economía y en la sociedad, con una inflación que no sabe, no quiere y no puede controlar.

 

Un párrafo final merece la penosa actitud del MemePresidente en la Cumbre de las Américas, donde se disfrazó de abogado defensor –tal como el Embajador de China ante Argentina, Sabino Vaca Narvaja, frente al exterminio al que el régimen somete a los uigures- a las dictaduras asesinas de Cuba, Venezuela y Nicaragua, que violan permanentemente los derechos humanos de sus sociedades y encarcelan a sus opositores para perpetuarse. Si a eso le sumamos la traición a Joe Biden que esa posición implica, cuando tanto le rogó apoyo para cerrar el reciente acuerdo con el FMI, no podemos menos que avergonzarnos.

 

Bs.As., 11 Jun 22

viernes, 3 de junio de 2022

El sueño corto de la Corte

 


El sueño corto de la Corte

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 840)

 

“No seas desproporcionado en tus ambiciones. Pretende sólo aquello que puedas

 obtener con toda seguridad. Sitúate sólidamente en el puesto que te corresponde.

 Una persona en un puesto superior a su capacidad es un espectáculo deplorable”.

 Noel Clarasó

 

La sociedad, en todos los estudios y encuestas, confiesa que está abrumada por la inflación, el profundo deterioro del salario, la falta de trabajo, la inseguridad cotidiana, la imposibilidad de imaginar un futuro mejor para sus hijos, el deterioro de la educación y de la salud públicas, la falta de gas y gasoil ante un invierno que se anuncia muy frío, precisamente a cien años de la creación de YPF, etc..

 

La mayor prueba de la desconexión del kirchnerismo con esa realidad en la que sobrevive la ciudadanía se da en la insólita agenda judicial del Gobierno, fuertemente influenciada por la desesperación de la actual jefa de esa asociación ilícita ante la catástrofe que, en materia penal, ve venir a una velocidad inusitada y que cree que la alcanzará pronto, ya que está convencida de la inevitabilidad de la derrota electoral, en especial porque su banda delictiva carece de candidatos competitivos.

 

La Putina patagónica, que pretende emular a su envidiado Vladimir, particularmente por su capacidad para envenenar o asesinar a sus enemigos políticos sin pagar por ello, ha fracasado estrepitosamente en todas sus tentativas de domesticar a la Justicia. Intentó “democratizarla”, embarazarla de jueces militantes, insultarla a través de sus más repugnantes lenguaraces (Alberto Fernández, Martín Soria, Hebe de Bonafini, etc.), amenazarla en movilizaciones “espontáneas”, humillarla invocando la “absolución de la historia”, destratarla en cada comparecencia, denigrarla en su prensa “militante”, completar la Corte con un ministro adicto tras la renuncia de Elena Higton de Nolasco. Nada funcionó, y continúa siendo una multiprocesada con varios pedidos de detención, atrincherada en unos fueros tergiversados y mal interpretados.

 

Ahora, el PresidenteMeme –un borracho, según el Ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni- está dando una nueva muestra de su repugnante obsecuencia y sumisión al haber reunido a los gobernadores de las provincias más empobrecidas, precisamente por el saqueo de esos eternos y enriquecidos señores feudales, para obtener su apoyo a un cachivache que, además, no tiene ninguna probabilidad de resultar exitosa.

 

Todos ellos levantaron la mano para sumarse al sueño de Cristina Fernández de ampliar el número de ministros de la Corte Suprema –de 5 a 25- para “federalizarla” con un integrante por cada provincia. Para que se entienda la loca propuesta, el ladrón y permanente violador de los derechos humanos Gildo Insfrán designará al Juez por Formosa, el saqueador Juan Manzur al de Tucumán, el tránsfuga Gerardo Zamora al de Santiago del Estero, etc.; o sea, cada uno de esos consuetudinarios delincuentes tendría un cortesano que le respondería directamente, con el cruel asesinato de la Constitución que ello implica.

 

Ahora bien; es posible, aunque poco probable, que el kirchnerismo pueda modificar y ampliar la Corte, ya que sólo necesitaría de una mayoría simple, pero no tengo duda alguna que no podría (como no pudo hacerlo tampoco con la designación de Daniel Rafecas como Procurador General) obtener las mayorías especiales necesarias para designar a cada uno de los nuevos miembros que pretenda entronizar. Consecuentemente, se trataría de un nuevo fracaso, esta vez mucho más estentóreo.

 

Dada esa incontestable realidad, cabe preguntarse para qué avanza el Gobierno contra el Poder Judicial en este preciso momento, cuando la Corte debe resolver, presumiblemente en pocos días, acerca de los múltiples e improcedentes recursos de queja que Cristina ha interpuesto contra el progreso de todas las causas criminales que la tienen como protagonista. ¿Sabe, acaso, que los fallos le resultarán adversos y opta entonces por presentarlos más tarde como una venganza ante sus cada vez más menguantes fieles? Si así fuera, no podría sorprendernos este nuevo dislate institucional que tanto daño le está haciendo a la República.

 

He escrito infinidad de veces sobre el tema de YPF y, en especial, de lo costosa que resultó –y aún lo hace- para todos nosotros la vocación por el latrocinio que tenía el fundador de la dinastía saqueadora que lo llevó a robarse el 25% de la empresa: pérdida del autoabastecimiento energético, la permanente necesidad de importar gas y gasoil a costa de las paupérrimas reservas monetarias y un endeudamiento sideral con los mismos ladrones, que aún no ha terminado.

 

Es inminente un fallo de la Juez Loretta Prieska en Estados Unidos, que podría costar a la Argentina una suma tal que excedería en mucho el valor en bolsa de toda la empresa. Esa enorme cantidad de dinero irá, una vez más, a los bolsillos de la familia Kirchner, escondida detrás de sus testaferros Eskenazi y de dos fondos “buitres”. Que los Fernández² hayan festejado ayer el aniversario de la empresa con un acto multitudinario y autocelebratorio, merecería una nueva nota, ya que sirvió para mostrar, una vez más, la profunda hipocresía que ambos ostentan.

 

Bs.As., 4 Jun 22

viernes, 27 de mayo de 2022

¿Llegará?

 


 

¿Llegará?

Por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 839)

 

"Si quieres destruir un pueblo, envilece su moneda". Vladimir Ilich Uliánov, Lenin

 

Una vez más, el Gobierno, plagado de ignorantes ideologizados, atado a viejas recetas fracasadas y devastado por las peleas internas entre una muy escasa racionalidad –léase, Martín Guzmán, Ministro de Economía- y el fervoroso populismo del kirchnerismo duro, está implementando el “Plan Platita II” para conservar el bastión bonaerense y atrincherarse después de la derrota -que ya juzga irreversible- del año próximo, para las cuales carece de candidatos competitivos. Cuando creyó poder evitar la monumental paliza que, de todos modos, recibió en las elecciones legislativas de 2021 (perdió cinco millones de votos), con el “I” desató la inflación que hoy, anualizada, llega al 100%. Si la tendencia que han mostrado los primeros cuatro meses del año se mantiene, o sea, si la pérdida del poder adquisitivo del peso continúa en torno al 5% mensual, y nada indica que pueda cambiar, estaremos demasiado cerca de una nuevo incendio hiperinflacionario.

 

Si a ese cuadro dramático le agregamos la infernal bola de nieve de la deuda en pesos del Tesoro, casi totalmente atada a la inflación y a la cotización del dólar, la preocupación se traslada a los bancos, cuyos depósitos se retacean al sector privado pero se hunden en incobrables bonos gubernamentales, de lo cual da cuenta el altísimo “riesgo país” de la Argentina, que ronda los 2000 puntos. La más que magra acumulación de reservas, precisamente durante el período en que se producen las mayores liquidaciones de divisas, confirma que el autopercibido Presidente-a-Ratos y sus inefables “funcionarios que no funcionan” no tienen demasiadas herramientas para corregir el rumbo de colisión o apagar el fuego.

 

Como dijo Miguel Angel Broda, “estamos ante la mayor mala praxis económica de la historia nacional”. Los renovados castigos que así sufrirá el dañado tejido social pondrán a la tan empobrecida y aterrada ciudadanía en estado de histeria y, aún siendo naturalmente pasiva, tal vez entonces estalle, con consecuencias inimaginables. 

 

Lo descripto lleva a pensar si Alberto Fernández podrá llegar, aunque sea con muletas, al final de su mandato. Pese al fuego graneado que recibe diariamente desde La Cámpora, no creo que los aullantes militantes de esa banda aspiren a su renuncia sino sólo a que rinda sus desflecadas e imaginarias banderas pero, en algún momento, la visible patología que lo afecta puede llevarlo a tirar todo por la borda. Yo preferiría que terminara su período constitucional, demostrara finalmente cuán inútil y perverso es el kirchnerismo y lo convierta así en un objeto más del penoso inventario histórico nacional.

 

El segundo problemón que angustia a la sociedad es la inseguridad cotidiana, derivada en la mayoría de los casos violentos del consumo de drogas, es decir, del narcotráfico. El huracán que asola a Rosario es el más notorio, pero no es menor, aunque menos visible, en el resto de los conurbanos del país. Todo se agravará porque las autoridades federales, cómplices y socias de los grandes cárteles, se niegan a implementar una política seria para combatir ese duro flagelo, la Justicia es cobarde o corrupta, la policía está comprada o asociada al narcomenudeo y las pocas penas que se dictan se cumplen en cárceles transformadas en hoteles con televisión, teléfonos fijos y celulares y otros lujos, que permiten a los criminales continuar su infame comercio desde adentro.

 

Es un tema sumamente complicado, porque las grandes bandas disponen de enorme cantidad de dinero en efectivo, lo cual les permite no sólo adquirir un armamento que supera al que el Estado provee a las fuerzas de seguridad sino, literalmente, comprar a legisladores, jueces, fiscales, policías y penitenciarios, casi todos ellos muy mal pagos. Una derivación de esa situación se vincula a la escasez y superpoblación en las cárceles federales, muchas inseguras, lo cual obliga a que muchos delincuentes peligrosos transiten sus detenciones en comisarías locales.

 

Ese último aspecto, al menos, podría ser resuelto rápidamente aún en una situación presupuestaria tan grave como la que vivimos. La solución es construir, en medio de la Patagonia y a suficiente distancia de cualquier lugar poblado, grandes y seguros establecimientos carcelarios, que serían edificados y administrados por inversores privados, a los cuales se les pagaría por esa “hotelería”, reservando la custodia y la seguridad al Servicio Penitenciario, rotando mensualmente al personal para evitar “contagios”. Por supuesto, podrían dedicarse a ese fin los diez mil millones de pesos anuales que gasta el inútil Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad, que sólo se ocupa, según el reciente censo, del 0,12% de los habitantes. Una vez habilitados, se alojaría en ellos a los jefes narcos y a los condenados por corrupción, por trata de personas y otros graves delitos federales; tal vez, lo gravoso del aislamiento al que se expondrían permita disuadir a los delincuentes.

 

Y la miscelánea en que se ha transformado esta pretenciosa nota llega así a la percepción social de la impunidad que ampara a la corrupción por la “matusalénica” duración de los procesos. En primer término, corresponde señalar que las convenciones internacionales que Argentina ha suscripto sólo exigen el doble conforme en las condenas; traducido: si un Tribunal Oral Federal considera culpable a alguien y establece la pena que debe cumplir, esa sentencia debe ser revisada por una instancia superior, en este caso la Cámara Federal de Casación Penal y, si ésta la confirma, el condenado debería ingresar de inmediato a la cárcel. Sin embargo, se ha desnaturalizado tanto la función de la Corte Suprema que, en la práctica, se ha transformado en una tercera instancia para quejarse y, mientras decide si acepta o no el recurso o no, el sancionado continúa en libertad; la verdadera función del alto Tribunal es, eventualmente, sólo revisar la legalidad de las sentencias, no las pruebas del proceso.

 

Para concluir, una breve referencia a la nefasta conducción de la Cancillería que, entre los muchos males que acarrea su errática conducta por la manía por “hablarse encima” del Presidente, permite que un condenado a ocho años de prisión por robar dinero público, el ex Gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, continúe usufructuando el cargo de Embajador ante Israel, al cual renunciara tras el fallo que derivó en la fulminante destitución de la Fiscal Cecilia Goyeneche por obtenerlo, y que haya encabezado la celebración del 25 de Mayo patrio en Tel Aviv.

 

Bs.As., 28 May 22

viernes, 20 de mayo de 2022

Lodos apestosos

 


Lodos apestosos

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 838)

 

Si arrastré por este mundo la vergüenza

 de haber sido y el dolor de ya no ser”.

 Alfredo Lepera

 

Que la argentina es una sociedad hipócrita y cínica no es, a esta altura, novedad alguna; además, está tan inmersa en las tragedias derivadas de la acelerada depreciación de su moneda, la pobreza generalizada y la cotidiana inseguridad, que ni siquiera se conmueve ante cataclismos institucionales que, en otra época, la hubieran conmovido a punto tal de echarse a las calles a manifestar sus reclamos. Hoy, y tal vez haya que agradecerlo, sólo expresa su descontento ante los encuestadores.

 

Esa pasividad, por ejemplo, ha permitido que se dinamiten todos los valores culturales con las políticas de género, la difusión del lenguaje “inclusivo” y, sobre todo, con la condescendencia hacia aberraciones que, expuestas como naturales en la televisión más abyecta, parecían identificar a un número significativo de los ciudadanos. Ese relato tan destructivo, al cual se sostiene con ministerios y organismos especializados que cuestan fortunas al erario público, se cayó cuando fueron difundidas las cifras provisionales del Censo 2022: sólo el 0,12% (56.793) de los 47,3 millones de habitantes se identificó con categorías distintas a “hombre” o “mujer” . 

 

Si bien ha habido alguna repercusión en los medios y en las redes, me parece que los argentinos, no hemos tomado correcta dimensión de la gravedad de lo que está ocurriendo en Entre Ríos; en realidad, sólo ha sido un botón de muestra, grande por cierto, de lo que sucede en el ámbito de la Justicia en nuestro país, en especial en los tradicionales feudos provinciales del norte y del sur. La Viceprocuradora de esa provincia, a cargo de la fiscalía que investiga la corrupción política, Cecilia Goyeneche, obtuvo hace poco la inédita condena a prisión del ex-Gobernador y Embajador en Israel cuando se dictó la sentencia, Sergio Uribarri, por ser, simplemente, un ladrón que robó a espuertas para enriquecerse y financiar sus apetencias electorales; renunció a su cargo pero, por esas curiosidades que tanto abundan entre nosotros, continúa viviendo en la residencia diplomática.

 

En esa gran defraudación –US$ 53 millones- tuvo la complicidad de un sinnúmero de funcionarios y políticos, algunos de los cuales también resultaron condenados. Obviamente, eso indignó a la “casta” provincial, como la estigmatiza Javier Milei, y se desató una salvaje persecución a la corajuda Goyeneche. A una velocidad nunca vista, se formó un jury de enjuiciamiento con la clarísima intención de destituir a la fiscal en cuestión.

 

Ésta llegó a la Corte Suprema nacional, que ordenó al Superior Tribunal de Entre Ríos dictar un nuevo pronunciamiento; sin embargo, fue desoída, el amañado proceso siguió y el jury seguramente la destituirá. Si bien podrá volver a la Corte con su queja, debemos recordar qué sucedió en el caso del Procurador Eduardo Sosa, que pretendía investigar la definitiva desaparición de los famosos “fondos de Santa Cruz”, despedido por el entonces Gobernador Néstor Kirchner con el simple método de suprimir el cargo; el alto Tribunal federal ordenó varias veces su reposición, pero nunca fue obedecido y no hubo castigo alguno para el fundador de la dinastía saqueadora y de la organización ilícita que nos gobierna hace veinte años.

 

En el fondo, nada debería sorprendernos. El inefable y vitalicio Gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, contrató a Old Found, una empresa recién creada por Alejandro Vanderbroele, para asesorarlo en la renegociación de la deuda provincial con el Estado nacional, cuando era Ministro de Economía Amado Boudou, verdadero dueño de la compañía. El monto de la factura que cobró su testaferro, cerca de US$ 8.000.000, los usó el luego Vicepresidente, para hacerse de la máquina de imprimir billetes. La denuncia contra todos ellos terminó en los tribunales de Formosa, que los sobreseyó por inexistencia de delito. Y en la Provincia de Santa Fe hay un caso paradigmático: el del Senador provincial Armando Traferri, a quien protegen sus pares, acusado por sus relaciones con la banda de Los Monos, que está asesinando a Rosario, y a los grandes popes del juego clandestino.

 

Mientras la impunidad más repugnante sigue beneficiando a los ladrones y corruptos, cientos de militares ancianos, elegidos por esa misma sociedad que tanto les rogó actuar y hoy lo niega, perseguidos por la inmunda venganza de los terroristas de los 70’s encaramados en la administración pública y en los organismos de derechos humanos corrompidos por los Kirchner con dinero estatal, se pudren literalmente en cárceles de todo el país, condenados en juicios realizados con pruebas claramente amañadas (testigos con memoria “construida colectivamente”, con impedimento a la repregunta por el riesgo de “revictimización”, con identificaciones de imputados por el tono de voz o el aspecto físico más de cuarenta años después de los hechos, etc,).

 

A estos soldados, a los cuales se niegan todos los derechos que son la base del sistema jurídico de Occidente (principio de inocencia, juez natural, irretroactividad de la ley penal, ley más benigna, limitación a la prisiones preventivas que, en muchos casos, superan los 15 años), se los mantuvo en la cárcel, pese a las graves patologías que padecen en razón de su edad y que los matan como moscas, mientras se liberaba a miles de asesinos y violadores con la excusa de la pandemia Covid.

 

Bs.As., 21 May 22

viernes, 13 de mayo de 2022

¿Otro cuento chino de la Putina?

 



 

¿Otro cuento chino de la Putina?

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 837)

 

“Si haces que los adversarios no sepan el lugar y

 la fecha de la batalla, siempre puedes vencer”.

 Sun Tsu

 

Antes de entrar en materia, me parece oportuno recordar a Cristina Fernández, que hizo una rara apología del régimen capitalista de partido único de China, que allí a los corruptos literalmente los matan; como quizás lo ignore, le recomendaría no pensar en Beijing o Shanghai como exilios dorados, no vaya a ser que pase a engrosar la lista de condenados. Y también que su mentor, Vladimir Putin, además de vendernos carísimas y mundialmente rechazadas vacunas que tantos negociados permitieron a funcionarios y dueños de laboratorios argentinos, sencillamente asesina, en cualquier país, a sus ex-cómplices en el saqueo monumental que siguió a la implosión de la Unión Soviética. ¡Otro eventual refugio peligroso para ella!

 

Pero volvamos ahora a la mesa de arena nacional, en la cual Alberto Fernández, renovando sus patéticas credenciales como visitante oficial a Europa, modificó desvergonzadamente su posición geopolítica sobre la sangrienta invasión de Rusia a Ucrania e, inclusive, sobre China, habló públicamente de asuntos internos, criticó a la oposición, se disfrazó de rupturista con el kirchnerismo y anunció que aspira a la reeleción, de todo lo cual, como siempre, se arrepintió un día después. De todas maneras, ¿con qué capital intentaría repetir su mandato si su imagen y su intención de voto son aún más negativas, si cabe, que las de su jefa?

 

 Durante su periplo turístico e inútil llegó a afirmar que tendrían que irse los funcionarios que no se alinearan con su “política económica” (¿será lo mismo que el plan plurianual, tan anunciando como inexistente?), en especial los vinculados al área energética; éstos -el Secretario (Darío Martínez), el Subsecretario (Federico Basualdo) y los titulares de Enargas (Federico Bernal) y del ENRE (Soledad Manín), todos integrantes de La Cámpora, le respondieron ausentándose de las audiencias públicas donde se discutían los aumentos tarifarios de la luz y el gas. ¿Qué hará ahora el MemePresidente, que hace tiempo dejó colgado del pincel a su tan adorado Ministro de Economía, Martín Guzmán, cuando éste intentó expulsarlos del Gobierno?

 

El título de esta nota se refiere a una duda que me corroe: ¿otra vez Cristina Kirchner intentará vendernos gato por liebre? ¿Se están disfrazando ella y su pibe de los mandados de policía bueno y policía malo, como tantas veces han hecho? No tenemos que perder de vista un tema central: la amoralidad de la jefa de la asociación ilícita que nos gobierna (no digo “inmoralidad”, pues hacerlo supondría que sabe qué es la moral y prefiere faltar a sus mandatos, cuando en realidad ignora por completo qué significa). Tampoco es cuestión de desconocer su perversa, pero admirable, genialidad política, de la cual partir en dos el bloque oficialista en el Senado para robar a Luis Juez su silla en el Consejo de la Magistratura fue sólo el más reciente botón de muestra.

 

Si el enfrentamiento entre el MemePresidente y la PresidenteVice sólo fuera un nuevo truco de prestidigitación, Cristina tiene un aliado fundamental: Juntos por el Cambio. A pesar del denodado esfuerzo que están realizando las fundaciones que han armado los partidos que integran la alianza para preparar y consensuar planes de gobierno, las disputas públicas entre sus líderes, sobre todo porque se trata de aspiraciones personales para unas elecciones que ni siquiera tenemos la certeza de que se realizarán antes de un monumental estallido social, actúan como fuelles para aumentar el fuego electoral del oficialismo. Cuando digo esto, me refiero a que, con estos índices de inflación que, anualizados, ya superan el 80%, estamos peligrosamente cerca de una hiper; ¿resistirá esta sociedad, tan golpeada y con una inédita pobreza, volver a caer pacíficamente en ella?

 

En el breve espacio restante debo anotar dos hechos. El primero fue la actuación del Ministerio de Defensa en el pleito que los falsos mapuches iniciaron contra el Estado para quedarse con 180 hectáreas de la Escuela de Montaña del Ejército, donde dejó vencer el plazo de apelación y así dio firmeza al fallo que concedía ese disparate monumental. La asquerosa frutilla del ese postre la puso la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, que reivindicó a los “pueblos originarios” calificando al Presidente Julio A. Roca como criminal por su Campaña al Desierto.

 

Esa actitud del Ministerio conducido por Jorge Taiana, con amplio pasado en las organizaciones subversivas financiadas y entrenadas por Cuba, Líbano y Argelia, que ensangrentaron a la Argentina en los 70’s, es un nuevo paso en el camino de venganza contra las fuerzas armadas que, si bien lleva casi cuarenta años, tomó trágico vuelo de la mano del fundador de la asociación ilícita claramente organizada por la familia Kirchner para saquear el país hasta la extenuación.

 

Y el segundo es la recomendación que hizo la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires a los tribunales inferiores en el sentido de moderar la aplicación de las prisiones preventivas para aliviar la superpoblación en las cárceles y comisarías bonaerenses, con el argumento de que se trata de penas anticipadas. Más allá de enfrentarnos a una renovada “puerta giratoria” para incrementar los índices delictuales, pregunto a esos señores jueces qué opinión tienen sobre las prisiones preventivas que mantienen en la cárcel, por lapsos que superan los quince años, a los cientos de militares encausados porque “debieron saber lo que ocurría” y, a partir de esa suposición, haber violado los derechos humanos de los asesinos terroristas.

 

Bs.As., 14 May 22