Torpes pinceladas
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1044)
“En un país donde la pobreza y el analfabetismo eran endémicos, las prisas por cambiar en
un par de años lo que habría tardado el tiempo de una generación, resultaban mortales”.
Arturo Pérez-Reverte
El cuadro en el que va pintándose la realidad
argentina sigue recibiendo, de la mano del Gobierno, gruesos brochazos que
impiden percibir las buenísimas noticias que aporta una economía que, si bien se
mueve en dos velocidades, ya muestra señales de una fuerte recuperación y que,
en breve, comenzará a derramar generalizadamente sus beneficios. La forma en
que, en estas horas, la Casa Rosada dibuja un triste futuro para la Justicia,
desplazando a jueces probos para reemplazarlos por cuestionables candidatos, seleccionados
para pagar o recibir favores en los tribunales y en la política, preocupa a propios
y ajenos.
De todas maneras, hay que reconocer que alguno de
los magistrados actuales, como aquéllos que llevan adelante el juicio en la causa
“Cuadernos”, parecen justificar la pésima opinión que, injustamente
generalizada, tiene la sociedad de su Poder Judicial. Los integrantes del Tribunal
Oral Federal que permitieron el repugnante acoso – un interrogatorio ininterrumpido
de trece horas – precisamente a Diego Cabot, el periodista cuya impecable investigación
desnudó la monumental corrupción en la obra pública durante los mandatos
kirchneristas, cuando la principal imputada declaró sólo 35 minutos, nos habla
del comportamiento dual que siguen practicando muchos de los inquilinos del edificio
de Comodoro Py; para percibir esas otras dos velocidades, basta observar la
impunidad que beneficia a Sergio Aceitoso Massa, tan involucrado en la
sideral estafa de las SIRA, que permitían a sus amigos comprar dólares
oficiales y transformarlos en blue con una ganancia que llegaba al 300%,
y vinculado a tantos otros delitos graves.
En otro sector del gran lienzo, otros brochazos se
suceden sin solución de continuidad. Claramente, el affaire Adorni se
lleva las palmas por lo inexplicable de su desarrollo. Con la hipocresía que nos
caracteriza – el haber convertido a los militares vencedores de la guerrilla en
chivos expiatorios de una culpa social es uno de sus peores rasgos – fingimos desconocer
que, con los míseros sueldos “en blanco” que paga el Estado a sus funcionarios,
resulta imposible conseguir que profesionales que ganan mucho en la actividad
privada se dediquen a administrarlo y que, por ello, desde tiempo inmemorial se
utilizan recursos “en negro” – los que aportan la ex SIDE y el PNUD son sólo
ejemplos – para mejorar esos magros emolumentos.
Esto viene a cuento porque, a mi parecer y dado lo
exiguo – en lógica comparación con las increíbles desmesuras kirchneristas – de
los montos de las inexplicadas veleidades inmobiliarias y turísticas del Jefe de
Gabinete, éste sólo habría cometido la torpeza - ¡una más! – de exhibir públicamente
el salario real que recibe, algo similar a lo que, en su momento menemista,
hizo María Julia Alsogaray y que la llevó a la cárcel. Aunque, de todas maneras,
tampoco se entiende por qué Javier Milei sigue actuando como fusible de su
ministro y pagando por ello tan carísimo costo político.
Otra parte del cuadro en el que se ven esas oscuras
nubes que ocultan una realidad mejor a la que todos suponíamos, se cifra en los
desalmados y virulentos ataques a los periodistas cuando éstos ponen el ojo sobre
información que debería ser de acceso público, como manda la Constitución. El
derrumbe sufrido por la Argentina en los rankings que miden la libertad de prensa
en el mundo, nos ha llevado al triste núcleo que, en América, integran Nayib
Bukele (El Salvador), desde la derecha, y los asesinos Miguel Díaz-Canel (Cuba)
y Daniel Ortega (Nicaragua), desde la falsa izquierda; ni siquiera su admirado
Donald Trump profiere tantos insultos y, a diferencia de Milei, concede permanentes
entrevistas a sus opugnadores.
Hablando de Trump, que también pinta con brocha
gorda y pese a que no debería dada su irrefrenable vocación por los negocios de
su familia, su actitud frente a Venezuela sigue llamando la atención. Pese a
que han pasado muchos meses desde la captura de Nicolás Maduro y la subsecuente
asunción de la Presidencia por su segunda, Delcy Rodríguez, no sólo la represión
continúa sino que, todavía mucho más grave, tampoco aparece en el horizonte la convocatoria
a elecciones nacionales, tal como manda la propia Constitución chavista. A esta
altura de los acontecimientos, es obvio que la exitosa movida que sacó del
tablero al encarcelado “rey” sólo tenía por objetivo capturar el petróleo
venezolano por los EEUU, en una partida de ajedrez global en que éstos quieren
transformarse en los dueños de la energía del mundo.
Habrá que ver, y la reunión en Beijing entre el
magnate y Xi Jinping de la semana próxima será un fantástico termómetro, si
China está dispuesta a abandonar su milenaria actitud pacifista para enfrentar
a EEUU militarmente por el estrecho de Ormuz o si, por el contrario, opta por
dividir pacíficamente también ese territorio virtual entre sus respectivas esferas
de influencia y, sobre todo, ejercer un control compartido sobre la
inteligencia artificial. Japón, Nueva Zelanda, Filipinas, Corea del Sur y hasta
Vietnam esperan con inquietud esa respuesta, sobre todo Taiwan, ya asediada por
la pretensión de Trump de trasladar a su país la industria de los semiconductores,
ya que podría implicar el fin de su democracia y hasta de su independencia.
Tampoco está de parabienes Vladimir Putin, que se
enfrenta a una gravísima crisis económica interna por los costos que ha tenido
su “operación especial” en Ucrania, un terreno en el que también se encuentra
empantanado: no sólo las tropas de Volodimir Zelensky han conseguido frenar por
completo su pretendida ofensiva de primavera sino que su contendiente se ha
transformado en uno de los principales actores en esta nueva forma de guerra asimétrica,
ya que sus drones de bajo precio y probada eficacia le están reportando grandes
ganancias, y la liberación de los fondos embargados por presión del ex Primer
Ministro húngaro, Viktor Orban, impulsa su economía.
Publicada en:
https://radiomiami.us/enrique-guillermo-avogadro-torpes-pinceladas/
https://prisioneroenargentina.com/torpes-pinceladas/
https://totalnewsagency.com/2026/05/08/torpes-pinceladas/
https://diariocastellanos.com.ar/opinion/2026/05/08/torpes-pinceladas.htm
https://www.informadorpublico.com/torpes-pinceladas/
https://www.notiar.com.ar/index.php/opinion/140860-torpes-pinceladas-por-enrique-guillermo-avogadro

