viernes, 19 de febrero de 2021

¿Saben qué nos jugamos?

 


¿Saben qué nos jugamos?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Demasiado tardíos los laureles que florecen sobre la tumba”.

 Marcial

 

Una vez más, el oficialismo busca cambiar las reglas en medio del partido; ahora, el objetivo es demorar o suspender las PASO, falsamente ilusionado con  que alguna mejora en la catástrofe económica y social que ha generado pueda mejorar el deprimido ánimo de la ciudadanía. Y la oposición, siempre pava, parece estar bailando con la música insolente pero muy afinada que surge de las ventanas del Instituto Patria y, sobre todo, ser incapaz de ofrecer una propuesta que enamore a ese 30% fluctuante que decide los resultados; apostar todo al voto “espanto” parece suicida, en especial en el Conurbano sur.

 

Me parece razonable suprimir las primarias en aquellos distritos electorales en que sólo exista una lista de candidatos e, inclusive, en aquellas categorías (senadores, diputados, etc.) en que suceda lo mismo. Pero no debemos perder de vista la obvia maniobra que, como ha ocurrido en el pasado, permitiría a los gobernadores feudales presentar varias listas y transformar las verdaderas elecciones de octubre en una interna del Partido Justicialista, que les asegurará, en algunas jurisdicciones, quedarse con los dos senadores por la mayoría y, también, con el de la minoría.

 

Este año nos jugaremos el futuro, nuestro y de las generaciones que nos sucederán. La importancia crucial de estas elecciones legislativas radica en que, si el oficialismo se hiciera con los diputados necesarios para acceder al quórum propio, tendrá allanado el camino a una reforma constitucional que sepultará, para siempre, a la República y, con ella, a la democracia y la libertad. Si bien hoy mismo hay algunos legisladores que han demostrado su permeabilidad frente a los requerimientos del Gobierno, vaya a saber a cambio de qué, el tema aún le resulta incómodo, como se puede comprobar con su fracaso en sus proyectos de reformar al Poder Judicial para garantizar la impunidad de la PresidenteVice.

 

De todas maneras, las embestidas contra la Justicia no cesan, mientras la Corte, cuya obligación principal es decidir sobre la inconstitucionalidad de los disparates y mamarrachos que pergeña y vocaliza permanentemente el elenco estable de los militantes, guarda un peligroso silencio. Las primeras espadas de Cristina Fernández en la materia (Carlos Zannini, Graciana Peñafort, María de los Angeles Sacnun, Vanesa Siley, Eugenio Zaffaroni, etc.) siguen, con prisa y sin pausa, en su tarea de destrucción de las instituciones y de persecución a jueces y fiscales díscolos.

 

Todas esas reacciones, de todas maneras, generan una certidumbre: nuestra “arquitecta egipcia” y su corte están más que preocupados, porque no hay registros históricos de un triunfo electoral en medio de un estallido inflacionario como el que estamos viviendo y con una pobreza que, bien medida, llega al 50%. Y los gobernadores, que fuman bajo el agua y han comenzado a desligar sus propias elecciones de la nacional, son una cabal prueba de ello.

 

Con sólo recordar cuántos subsidios llegan a los más necesitados se puede comprobar que sólo cubren a una proporción muy pequeña de los mismos, y el resto pasa, literalmente, hambre. Y es que el Gobierno tiene un problemón entre las manos: es imposible hacer populismo masivo sin recursos aunque, para intentarlo, logrará dejarnos sin gas ni luz, sin comunicaciones ni Internet, sin alimentos en las góndolas y, como siga así, sin exportaciones de granos ni ganado.

 

Como espanta a los inversores con sus idas y vueltas y con su creciente y nefasta intervención en todos los mercados, tampoco estará en condiciones de contar con un mercado laboral privado que pueda absorber la gran cantidad de desocupados que, además, carecen de preparación para acceder a trabajos cada vez más sofisticados, tanto por la demencial destrucción de la educación profesional secundaria y terciaria, cuanto por la fuga masiva de cerebros y empresas que, al igual que lo que sucede en Venezuela, huyen de nuestro país por desesperación y por miedo a la miseria generalizada que produce el socialismo del siglo XXI.

 

Todos los días veo signos que confirman mis peores pronósticos: los controles y los virulentos ataques a las compañías alimenticias a las que se pretende culpar por la inflación, cuando la verdadera causa es la emisión desbordada de pesos para sostener un gasto público que, además de dilapidado es ineficiente y pobrista, impedirá que se llegue a un acuerdo con el FMI y derivará en un nuevo default con el Club de Paris; tras ello, sólo quedará China como financista de este régimen nefasto, y a ella le pagaremos con nuevas claudicaciones de soberanía y le permitiremos transformarnos –como está haciendo en muchos países- en una colonia sólo proveedora de materias primas para alimentar a su creciente industria. Le sugiero, al respecto, ver un espléndido documental de la televisión alemana en dos partes: https://www.youtube.com/watch?v=l322kC4NJ_Q&t=35s y https://www.youtube.com/watch?v=QYyVjhAU9V4&t=19s.

 

Todavía estamos a tiempo de evitar ese triste final, pero sólo lo lograremos si tomamos conciencia de la importancia que tendrán las elecciones de este año y no dispersamos el voto de la oposición. Si perdemos, la única salida será Ezeiza.

 

Bs.As., 20 Feb 21

viernes, 12 de febrero de 2021

Alberto y Cristina, golpistas




Alberto y Cristina, golpistas

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Al fin y al cabo, en una democracia el valor de

 la palabra adquiere una relevancia singular”.

Alberto Fernández

 

El domingo, el matón de cartón pintado que ejerce como Presidente concedió una entrevista a Página 12 en la cual, lisa y llanamente, avisó que el mamarracho al que llaman Frente para Todos detonaría un golpe de Estado contra el Poder Judicial de la Nación. Manifestó tener una “cierta impotencia porque es un poder autónomo en la República” y le preocupa porque “La Corte actúa con una discrecionalidad pasmosa”; olvidó que juró respetar la Constitución hace sólo catorce meses. El martes, el golpe se concretó cuando una comisión bicameral, que reúne a las principales espadas cristinistas, resolvió que la Corte dejara de ser Suprema.

 

Las razones para tamaño dislate hay que buscarlas en el Instituto Patria, la maloliente guarida en la que buscó refugio la PresidenteVice, rodeada por sus más importantes cómplices en el saqueo y sus más enfervorizados militantes. Y es fácil encontrarlas, pues todos los esfuerzos que ha desplegado para que los jueces la absuelvan –algo que, según ella, ya logró de la historia- no han tenido, al menos hasta ahora, éxito alguno. Y el tiempo se le escurre entre los dedos, toda vez que ha transcurrido el 29% del mandato de su sirviente y este año, mal que le pese, habrá elecciones que no le prometen demasiadas alegrías.

 

El Presidente Pinocho carece de un plan económico, que tantos propios y ajenos le reclaman, y de un plan de salud para combatir la pandemia, ya que tampoco tiene dólares para comprar las esenciales vacunas. En cambio, tiene un plan muy preciso para liberar a su jefa de sus cuitas judiciales y, de paso, cuidar el patrimonio que ella ha robado a todos los argentinos.

 

Precisamente esa terrible inquietud que aqueja a su mandate es la que justifica el golpe institucional que se le ha encomendado ejecutar. La Corte guarda silencio frente a los insólitos recursos de queja interpuestos por los abogados de Cristina Fernández en las causas que la afligen y, conociendo la forma en que se mueven los operadores judiciales de esta delincuente, es razonable pensar que ella sabe que las resoluciones no le serán favorables y que los juicios –Ruta del Dinero K, Vialidad, Memorandum con Irán, Hoteles, etc.- seguirán su curso inexorable, aunque lentísimo.

 

Pero hoy la cuestión es otra. El kirchnerismo aprendió de la experiencia de 2015, cuando su exceso de fe y, sobre todo, su omnipotencia lo expulsaron de la Casa Rosada y del trono de La Plata, donde pretendía imponer a Anímal Fernández como Gobernador de su principal bastión electoral. No repetirá esos errores y, para evitar convalidar un triunfo opositor en las legislativas de 2021, que bloquearía definitivamente el proyecto de impunidad, hará lo que sea necesario, llámese fraude, alteración del cronograma electoral, persecución al periodismo y a la oposición, compra de voluntades, emisión descontrolada para pagar subsidios y, en último recurso, hasta ocupación de las cámaras del H° Aguantadero, al mejor estilo de Nicolás Maduro.

 

Los ex mandatarios que integran el Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla (Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Mel Zelaya, Evo Morales) no fueron desplazados por votos sino por sociedades civiles que se pusieron de pie para evitar perder a sus repúblicas en manos del chavismo. Los banderazos pueden ser útiles para galvanizar la voluntad de los pueblos, pero no moverán un ápice al Gobierno.

 

Y quien esté pensando en los cuarteles para defender a la República se equivoca. Todos los oficiales en actividad de las fuerzas armadas egresaron de los institutos de formación en democracia, y sujetarán su accionar a la ley; la era de las revoluciones militares ha pasado ya y, para comprobarlo, basta mirar alrededor. Por lo demás, tienen muy presente cómo se comportó la sociedad en los últimos años que, con su cínico e hipócrita silencio, ha permitido al kirchnerismo y al macrismo, violando todas las normas procesales que rigen en el mundo desde 1789, mantener en la cárcel a dos mil de sus hombres, todos ancianos y enfermos a los cuales se les niegan todos los derechos, por supuestos hechos cometidos hace más de cuarenta años. ¡Ni los condenados en Nuremberg sufrieron un trato similar! Con los artículos del Código Procesal que puso en vigor la comisión el martes, que garantizan que nadie quedará preso en la Argentina, todos ellos deberían ser liberados de inmediato, salvo que el H° Aguantadero vuelva a sancionar una ley “interpretativa”, como lo hizo con el 2x1, y disponga que ese beneficio no se aplica a estos verdaderos presos políticos.

 

Carlos Mira acertó (tinyurl.com/142eh9er) al decir que el Gobierno se comporta como un ejército de ocupación. Esos flagrantes procederes de los Fernández², violatorios de la Constitución -cuando desconocen la división de poderes- y confiscatorias -cuando incrementan la monumental presión impositiva en su afán por recaudar sin reducir el demencial gasto público-, convierte a la parejita feliz en mandatarios ilegítimos y, así, habilitan la resistencia de la ciudadanía, al mejor estilo de Fuenteovejuna. Los métodos de los que disponemos para ejercerla son variados, y van desde una rebelión fiscal y un paro general empresario y agropecuario, hasta una “primavera árabe”, que consiguió derrumbar regímenes abroquelados por décadas. 

 

Como dijera el fundador del peronismo -ese movimiento de dirigentes cobardes y con esfínteres suturados al cual estos crápulas dicen ahora pertenecer- mientras repartía alambre de fardo: si lo entienden (los Fernández²) por las buenas, mejor pero, si no lo entienden, ¡pobre de ellos!

 

Bs.As., 13 Feb 21 

viernes, 5 de febrero de 2021

Roma, no; Cristina, sí

 


Roma, no; Cristina, sí

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Si las personas corrompidas están relacionadas entre sí, y

 constituyen una fuerza, las honradas deben hacer lo mismo”.

 Leon Tolstoi

 

La historia cuenta que unos germanos que, traicionando a los suyos, habían permitido un gran triunfo a las legiones en las Galias pretendieron reclamar su premio; el Tribuno los mandó matar explicando: “Roma no paga traidores”. Más de dos mil años después, la PresidenteVice sí lo hace y, anteayer, se aprobó la renovación en su cargo de la Juez Silvia Mora, mujer de Ricardo Recondo, quien tiene setenta y cinco años de edad y estaba obligada constitucionalmente a renunciar. Como bien dijo el Senador Ernesto Martínez (Córdoba-Frente Pro), aquí Cristina ha regalado a los cónyuges un bien ganancial en pago del cambio de posición de aquél.

 

El H° Aguantadero pagó esos treinta denarios al Juez Recondo, representante de sus pares en el Consejo de la Magistratura, por la traición que cometió al desertar del bloque opositor y votar, con el oficialismo, para devolver al Juez Eduardo Farah a la Sala II de la Cámara Federal; éste había solicitado el traslado para evitar su juicio político por haber liberado a Cristóbal López. Debemos recordar que, a fines de 2020, la Diputada Graciela Camaño, del bloque de Roberto Lavagna, también cambió bruscamente de bando y habilitó que los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli, tan peligrosos para la PresidenteVice, fueran puestos en cuestión; las malas lenguas dicen que la compensación económica por esa voltereta lo recibió su marido, el sindicalista Luis Barrionuevo.

 

Peor aún, Recondo también votó para incluir en la terna elevada al Ejecutivo los nombres de Alejo Ramos Padilla, el militante Juez federal de Dolores que inventó un espionaje para intentar voltear la causa de los “Cuadernos”, que desde anteayer ocupa el Juzgado Federal N° 1 de La Plata (con competencia electoral en toda la Provincia de Buenos Aires) y de Roberto Boico, abogado de Cristina Fernández, Amado Boudou y Oscar Parrilli, propuesto también como integrante de la misma Sala II.

 

La Corte Suprema continúa guardando un peligroso –para la sociedad- e injustificado silencio, ya que tiene a estudio –desde hace cinco años- la sentencia de inconstitucionalidad de la reforma al Consejo de la Magistratura que, a instancias de Cristina Fernández, implicó darle al sector político el peso que hoy tiene, en desmedro de los estamentos de los jueces y los abogados. Le bastaría con confirmar ese fallo para que nada de lo que el kirchnerismo pretende en la Justicia pudiera concretarse.

 

Asombra al mundo que sea la propia acusada de una monstruosa corrupción y de la traición a la Patria que significó transar con un Estado terrorista que voló la Embajada de Israel y la AMIA y que busca desesperadamente su impunidad y la de sus hijos, quien elige a los jueces que deberán juzgarla y hasta permitirle eventualmente instrumentar las trampas precisas para ganar las elecciones en la Provincia de Buenos Aires, su bastión político esencial.

 

Resulta más que razonable el apuro que demuestra Cristina Fernández por avanzar sobre la Justicia que, justificadamente, la persigue como delincuente multi-procesada. Su ideal sería obtener, en las legislativas de este año, un caudal tal de votos que le permitiera alcanzar en Diputados las bancas necesarias para tener quórum propio, como lo tiene en el Senado; con ello, podría desplazar al Procurador General, Eduardo Casal, designar como jefe de los fiscales a otro militante, y soñar con intervenir la Corte, sea creando un nuevo tribunal intermedio, sea ampliando el número de sus miembros para garantizar que la mayoría de los jueces reciba con cariño las causas que tanto la comprometen cuando lleguen a esa instancia.

 

Pero ese sueño está comprometido por la enorme crisis económico-social que las medidas del Gobierno –la “cuareterna”, el cepo al dólar y la ideológica persecución al campo y al capital privado- han producido y cuya reversión –si se lo quisiera- llevará un tiempo que no resulta acorde con los tiempos electorales. El cada vez más extenso Conurbano está al borde de estallar por el hambre y la desocupación, la creciente miseria, la inseguridad cotidiana y la proliferación del narcotráfico, que tanto perjudica a los chicos sin clases, y ya no hay a quién echarle la culpa; ese peligroso caldo queda aún más picante cuando se le agrega el descontento de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, el mismo que estalló a fines de 2020.

 

La mortal carencia de reservas está detrás del cepo a las importaciones, que está llevando a la paralización de muchos sectores que dependen de insumos extranjeros para producir y al desabastecimiento que ya se nota en góndolas y comercios;  puede también explicar las dificultades que muestra el Gobierno para cerrar contratos con los fabricantes de vacunas. La pandemia y la natural dependencia de subsidios oficiales de los más perjudicados por sus efectos sobre el consumo y el trabajo requerirá que continúe la emisión de pesos que, claro, seguirán perdiendo valor diariamente, y la inflación de este año superará el 50%, afectando a salarios y jubilaciones. Todo un complicado cocktail para tan cruciales elecciones.

 

Mientras tanto, la oposición continúa casi inactiva; sólo aparecen algunos legisladores que gritan en las cámaras contra los atropellos y Patricia Bullrich, que se desmarca de las palomas de Cambiemos. Ojalá esa actitud obedezca sólo al famoso consejo de Napoleón Bonaparte: “Si el enemigo se está equivocando, no lo interrumpas”.

 

Bs.As., 6 Feb 21

viernes, 29 de enero de 2021

¡Qué recua de canallas!

 


¡Qué recua de canallas!

por Enrique Guillermo Avogadro

 

"Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a

 nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a

 los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”

 Mahatma Ghandi

 

Ante la callada y cobarde resignación de la sociedad entera, Cristina Fernández y sus devotos militantes continúan haciendo de las suyas, a punto tal que, sólo en el año 2020, Argentina descendió doce puestos en el índice mundial de corrupción que elabora Transparencia Internacional. La entidad justificó ese monumental retroceso en los desvergonzados ataques de la PresidenteVice a la Justicia y a la Procuración General; produce asombro en todo el mundo civilizado que aquí sean los propios procesados quienes intentan remover a los magistrados que los juzgan, como hicieron años ha con el Procurador Esteban Righi cuando lo eyectaron de su cargo por imputar a Amado Boudou, por entonces Vicepresidente de la República..

 

Esta semana tuvo nuevas actuaciones en ese escenario de pos-verdad llamado lawfare, con la manifestación realizada ante la Corte Suprema, en la que participaron altos funcionarios de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, y durante la cual se arrojaron cientos de bolsas de basura. El reclamo de libertad de los pretendidos presos políticos Amado Boudou, Milagro Salas, Julio de Vido, etc., todos ellos condenados por corrupción y gozando de sus mansiones malhabidas, constituye un doloroso recordatorio de la situación de los dos mil ancianos que derrotaron a la subversión en los años 70’s y cuarenta años después se pudren en la cárcel, ya que los jueces prevaricadores les niegan sistemáticamente la concesión de esa misma prisión domiciliaria a pesar de sus años y de sus achaques de salud.

 

Pero, ¿qué se podía esperar de esta manga de falsarios que sólo brega por los derechos humanos de antiguos y enriquecidos terroristas mientras desconoce la permanente violación de los mismos que hoy ejecuta el sátrapa formoseño, elevado por Alberto Fernández al podio triunfal de los mejores gobernadores?

 

La declaración de Sergio Aceitoso Massa, socio político del Frente para Todos, Presidente de la Cámara de Diputados y tercero en la línea de sucesión presidencial, en el sentido de negarse a habilitar la discusión sobre eventuales indultos o amnistías para esos delincuentes, generó una fortísima reacción de la propia tropa de la PresidenteVice. A coro, salieron a pegarle el abandonado ex Ministro De Vido, el militante Víctor Hugo Morales, la ex Embajadora Alicia Castro, el energúmeno Luis D’Elía, el proxeneta Raúl Zaffaroni y varios más.

 

D’Elía lo amenazó con revelar las oscuros entretelones del fabuloso negocio del cloro en el país, propiedad de Mauricio Filiberti, y la corrupción en AySA, comandada por Malena Galmarini, casualmente la mujer de Massa. Y De Vido se sumó arrojando fuertes sospechas sobre la reciente operación de compraventa de Edenor, empresa que compró el trío de “expertos en mercados regulados” formado por Daniel Vila, José Luis Manzano y el mismo Filiberti, todos íntimos amigos del Aceitoso. Espero que el lunes, cuando se reinicie la actividad judicial después de la feria de enero, algún fiscal decida investigar esas imputaciones, toda vez que las mismas constituyen imputaciones de gravísimos actos de corrupción gubernamental.

 

El panorama no puede ser peor. Los gremios de los “trabajadores de la educación”, aliados de siempre del kirchnerismo, amenazan con prolongar indefinidamente la tragedia que significó la irremediable pérdida de un año lectivo; la creciente inflación llevará más miseria y hambre a los más humildes; el desmadrado gasto público de los dilapidadores ladrones que nos gobiernan obligan a imponer nuevos impuestos que aplastan a la actividad productiva; y la estupidez de reutilizar viejas recetas económicas probadamente fracasadas, sumadas a la absoluta inseguridad jurídica, actúa como una barrera infranqueable a las inversiones externas, única fuente de trabajo genuino.

 

Así, la frase del epígrafe nos interpela a todos y nos insta a luchar para evitar que esta asociación ilícita que hoy nos gobierna siga saqueando al ya exhausto y demolido país y destruyendo, una a una, todas las instituciones de la Constitución. Tal como nos anunció el Presidente Pinocho en su discurso inaugural, volvieron para ser mejores … en su conducta criminal. El cacareado “gobierno de científicos” no sólo ha demostrado su grotesco fracaso en la lucha contra la pandemia, después de haberse comparado con tantos países exhibiendo datos falsos en filminas y discursos, sino que ejerce la más abyecta inmundicia al lucrar con vacunas e insumos hospitalarios, y con alimentos que adquiere a precios escandalosos.

 

Todos los que queremos democracia, República y Constitución debemos unirnos en la santa misión de derrotar a estos canallas en las urnas, utilizando todas las pacíficas armas de las que disponemos para impedirles continuar con la destrucción y el robo. Los hombres de campo nos han señalando el camino de la rebelión y, como seguramente el Gobierno intentará más manotazos confiscatorios en su contra, serán quienes otra vez estarán en la primera línea de este combate terminal; y el kirchnerismo tendrá el somatén que preanunció Juan Perón. Sería un estupendo y razonable final de la historia para Cristina Fernández y su tropilla de canallas travestidos.

 

Bs.As., 30 Ene 21

viernes, 22 de enero de 2021

Una ventana a la esperanza

 


Una ventana a la esperanza

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“O dejamos que el pasado entierre al futuro,

 o hacemos que el futuro entierre al pasado”.

 Thomas Friedman

 

La generosidad de un grupo de importantes amigos (diplomáticos, historiadores, economistas, periodistas, politólogos, militares, expertos en agroindustria, etc.) permitió que me incorporara, desde el inicio de la “cuareterna”, a una reunión diaria de reflexión sobre la realidad argentina e internacional y, ante todo, la probabilidad de cambiar el rumbo de colisión que hemos escogido desde hace décadas. En ese foro se plantearon los defectos que encontramos en el principal bloque opositor, Juntos por el Cambio, en especial por la falta de una propuesta general, que pueda ofrecer a la ciudadanía un horizonte optimista para salir de la profunda crisis en que nos encontramos. Hasta ahora, ese conglomerado de fuerzas políticas –PRO, Radicalismo y Coalición Cívica- está limitando sus acciones a denunciar los ataques del Frente para Todos contra la República y sus instituciones, quedándose en la estricta coyuntura y sin obtener fruto alguno por la cerril resistencia de sus adversarios.

 

El Instituto Patria, ese semillero de economistas populistas y pende-viejos de La Cámpora que comanda Cristina Fernández y que cada vez ocupa más lugares claves en los estamentos del Estado y en las cajas más apetecibles, trabaja todo el día, y todos los días, para convertirnos en una nación asolada por la miseria, la incultura y la corrupción masiva, en el que todos seamos dependientes de un corrupto Estado a cada momento más escuálido e ineficaz, siguiendo fielmente el modelo que impusieron a sus pueblos los tiránicos regímenes cubano, venezolano y nicaragüense.

 

A nuestro modo de ver, sólo hay un equipo de trabajo, del cual forman parte los mejores cuadros de Recrear y Uni2, que ha elaborado un plan de gobierno y de políticas públicas capaz de devolvernos la esperanza en la posibilidad de un futuro distinto al que nos ofrece el nefasto pasado, producto de la reiteración de errores y malas intenciones, los mismos que hoy exhibe nuestra cotidianeidad. Me refiero a Libertad y Progreso, y el plan puede leerse en https://tinyurl.com/yyaaekzr. En él encontrará propuestas concretas a temas tales como: reforma del Estado, impuestos y coparticipación federal, régimen laboral, comercio exterior, seguridad ciudadana, defensa, Justicia, educación, sistema financiero y política energética; es decir, todos los asuntos clave para dar un real paso adelante, verdaderamente diferente a los que hemos dados hasta aquí.

 

En agosto, si Máximo Kirchner quiere, tendremos PASO. Y deberían servir para que todos quienes nos consideramos opositores a este trágico oficialismo compitamos en ellas dentro de una misma estructura, de modo tal que sean los ciudadanos de a pie quienes elijan los candidatos que llevemos a las legislativas de octubre. Obviamente, esa unificación necesita de la generosa aceptación de Juntos por el Cambio a competir con otros candidatos, peronistas no K, conservadores, liberales y provenientes de otros partidos minoritarios que, dispersos, pueden complicar el resultado esencial que necesitamos: impedir que el Frente para Todos obtenga la cantidad de diputados adicionales que le permita acceder al quórum propio, o sea, el avasallamiento final de la República.

 

No niego que el camino será arduo, porque tantos años ininterrumpidos de populismo han hecho que la mentalidad de la mayoría de la sociedad esté hoy infectada de esa rara enfermedad que consiste en pensar que todos los bienes y los servicios son derechos humanos, que el Estado debe proveernos de ellos sin que nos cuesten (¡qué falacia, ya que la pagamos siempre con los enloquecidos impuestos!) y que el trabajo, el esfuerzo y el mérito no pueden ni deben sernos exigidos para mejorar nuestra condición.

 

Pero parte, al menos, de ese camino lo está transitando el Gobierno, alivianándonos la tarea. Al repetir las dañinas políticas de precios y tarifas, de intervención en la economía y en la energía, de ignorancia de los contratos, de idas y venidas en normas y regulaciones, de creciente corrupción y de capitalismo de amigos, de guerra contra el campo y la prensa libre, de ataque a la Justicia, de repudio a la modernidad y a la inversión que practicaron durante los primeros doce años y medio en que Cristina Fernández y su marido ejercieron el poder, pronto se topará con la dura pared de la falta total de recursos para financiar sus disparates. Si espera que China o Rusia (ya no está Hugo Chávez) vengan en su ayuda, las onerosas contraprestaciones en soberanía que le pedirán estos países, cuyas terribles violaciones a los derechos humanos no parecen molestarla, podrían ser un fósforo letal para una situación local de por sí ya explosiva.

 

En ese escenario también incluyo una situación a la cual no prestamos la debida atención. Me refiero al conflicto con los pseudo-mapuches, que están replicando en el sur argentino y chileno la aventura que protagonizó en 1975 el ERP en Tucumán, donde pretendía construir un territorio separado del Estado argentino y lograr el reconocimiento internacional como parte beligerante. Entonces y ahora, la presencia de las fuerzas legales era resistida violentamente por los insurrectos, con la abierta colaboración de funcionarios gubernamentales, hasta que el gobierno peronista ordenó la represión con el Operativo Independencia;  pero, a diferencia de aquella época, hoy los terroristas están asociados con los grandes carteles del narcotráfico, las FARC colombianas y el Sendero Luminoso peruano.

 

Todavía hay una oportunidad para el optimismo. ¡No la desperdiciemos!

 

Bs.As., 23 Ene 21

viernes, 15 de enero de 2021

Miedo, ¿por qué?


 


Miedo, ¿por qué?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Los grandes criminales no están en prisiones

 sino en la cúspide de la sociedad”.

     Alexis Carrel

 

Cristina Fernández, casi como el coronel de Gabriel García Márquez, evidentemente no tiene quien le lea, al menos las encuestas. Si no fuera así, se habría enterado de los datos del último análisis de Poliarquía (https://tinyurl.com/y5kztlsb), que debieran preocuparla. Lo cierto es que hasta sus partidarios perciben, cada vez con mayor claridad, que al ánimo de su jefa no lo afectan las pésimas noticias de la pandemia y el fracaso del patriotero y corrupto show de las vacunas, la monumental crisis socio-económica que la irracional “cuareterna” provocó, la catástrofe educativa generada en complicidad con los gremios, el crecimiento exponencial de la pobreza y la indigencia, el desmadre de la inseguridad y la proliferación incontenible del narcotráfico y, ni siquiera, las permanentes violaciones a los derechos humanos que se han producido desde diciembre de 2019.

 

Muy por el contrario, muchos (13%) de esos fieles de antaño se han dado cuenta que su único objetivo es lograr la impunidad para los innumerables delitos que han cometido ella misma, sus hijos, sus testaferros y sus socios de todos los pelajes; cuando, cada vez que se levanta una piedra y aparecen millones de dólares robados, no pueden evitar recordar que esos billetes faltan de las arcas del Estado y que hoy servirían, si fueran repuestos, para aliviar las muchas penurias que padecen. En el camino, además y producto de sus desesperados intentos por lograrla y de los disparates discursivos de sus alfiles, aniquila toda posibilidad de que nuestro país reciba inversiones capaces de generar trabajo genuino y, ni siquiera, ayuda financiera para salir del pozo al que nos ha llevado.

 

Hoy, el escenario político podría resumirse diciendo que hay un oficialismo (el panperonista Frente para Todos) aterrado ante la figura de la PresidenteVice y, en la Provincia de Buenos Aires, de su hijo Máximo Kirchner, y una oposición que parece esencialmente ser incapaz de articular una gran coalición dispuesta a evitar que ella destruya definitivamente la democracia y la República, tal vez porque también la atemoriza. Pero, a la luz de de los últimos acontecimientos y cuanto nos dice esa encuesta, nada amerita que unos y otros padezcan ese inequívoco “síndrome de Estocolmo” frente a la secuestradora del poder.

 

Otro aspecto notable es que quienes por décadas han aplaudido las infames persecuciones y prisiones a los militares que vencieron a la subversión, lo hicieron bajo un lema repetido hasta el hartazgo: “memoria, verdad y justicia”; hoy los mismos, apurados por los plazos procesales y políticos que han comenzado a roer los talones de Cristina Fernández, lo han invertido e imponernos “olvido, mentira e impunidad”.

 

En ese inequívoco sentido, además de las maniobras para favorecer a los condenados Amado Boudou, Julio de Vido, Milagro Sala y tantos otros, va el Presidente Pinocho que, descaradamente, ha afirmado que va a “meter mano en la Justicia” y enviará al H° Aguantadero un proyecto de ley para crear una nueva instancia judicial que, según sus intenciones, se dedicará a tratar sólo los temas de las sentencias arbitrarias para aliviar a la Corte Suprema de parte de sus labores actuales. Que su mandante, la PresidenteVice, haya planteado nueve recursos precisamente por arbitrariedad ante la Corte -que ésta inexplicablemente aún no ha rechazado- no es una mera coincidencia.

 

Para sancionar su creación, el kirchnerismo cuenta con los votos necesarios en ambas cámaras pero, ya promulgada la ley y reglamentada con las recomendaciones de la comisión “Beraldi” –otra casualidad: es abogado de la quejosa- entrará en un sendero que, necesariamente, será muy largo y que puede extenderse más allá del actual período presidencial. Por supuesto, muchos plantearemos de inmediato la inconstitucionalidad del adefesio, y será la Corte, otra vez, quien deberá decidir.

 

Mientras tanto, si consigue los votos necesarios en el Consejo de la Magistratura (¿otra vez traicionarán sus miembros a la ciudadanía?), se abrirán los concursos para ocupar los cargos, y ese proceso suele llevar años; con sus resultados, se elevarán las ternas al Poder Ejecutivo para que elija a cada uno y, finalmente, el Presidente –quien quiera que sea entonces- enviará los pliegos al Senado, donde nuevamente se requerirán las mismas mayorías de las que el kirchnerismo carece, algo que le ha impedido desplazar al Procurador General, Eduardo Casal, y reemplazarlo por alguien más tolerante ante las dislates jurídicos de la insana ladrona.

 

Cristina Fernández, que no debe dormir muy tranquila por la noches aunque sea en su pacífico “lugar en el mundo”, está tan obsesionada con el negro futuro carcelario que la espera en un plazo que ve consumir diariamente, como pronosticaron sus fanáticos Hebe de Bonafini y Luis D’Elía, que ha perdido toda empatía con sus votantes, si es que alguna vez la tuvo. Nadie olvida sus espantosos y ridículos bailecitos en Plaza de Mayo mientras en Tucumán morían tantos, o el aturdidor silencio con que respondió a la tragedia de Cromañon, al crimen de Once y a las inundaciones de La Plata. Entonces, ¿por qué tenerle tanto miedo o siquiera un “miedito”, como supo recomendar alguna vez en su anterior reencarnación?

 

Bs.As., 16 Ene 21

viernes, 8 de enero de 2021

Corrección política, ¿a qué precio?

 


Corrección política, ¿a qué precio?

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“La Historia no la escribe quien gana sino quien sobrevive”

 Fabiano Massini

 

Cuando enfrente hay tahúres violentos, que no hesitan al avanzar descaradamente contra la democracia y las instituciones de la República, ¿hasta cuándo debemos mantener los buenos modales y ser políticamente correctos?; ¿el miedo cerval a la PresidenteVice seguirá paralizándonos, como hace con el propio peronismo, los barones del Conurbano y hasta con los gobernadores?

 

El artículo 21 de la Constitución establece que todos estamos obligados a armarnos para defenderla, según las leyes que al efecto dicten el H° Aguantadero y el Poder Ejecutivo; o sea, para evitar que sea pisoteada por los inescrupulosos políticos y los ladrones, debemos esperar a que ellos mismos nos convoquen a hacerlo, algo verdaderamente kafkiano. Deberemos ser los argentinos de a pie quienes asumamos la responsabilidad, y el riesgo consecuente, de hacer frente a como dé lugar a este arbitrario régimen que se va convirtiendo rápidamente en despótico.

 

Hay que agregar que, si la situación socio-económica se sigue complicando, y seguramente lo hará, la desesperación de Cristina Fernández ante la probabilidad de volver a perder el poder la llevará a intentar un fraude monumental en las elecciones de este año, o a activar un autogolpe de Estado recurriendo a los presos liberados, los barrabravas, los sicarios del narcotráfico y hasta aquéllos asesinos terroristas de los 70’s que aún sobreviven enquistados en las entretelas del Gobierno.

 

Sabemos que, en la Argentina, el “largo plazo” es la semana próxima, por lo cual discutir cómo actuar ante las urnas dentro de tres años equivale a hacerlo sobre el sexo de los ángeles; en especial cuando, en ese lapso, la República que nuestros antepasados fundaron en 1853 habrá dejado de existir definitivamente. Cristina Fernández, con la aquiescencia del rastrero Presidente Pinocho, está demoliendo con prisa y sin pausa las instituciones de la Constitución y, mientras tanto, también destruye la economía con la clara determinación de convertir a los ciudadanos en nuevos pobres, exclusivamente dependientes de la dádiva estatal para sobrevivir, y transformarlos en cautivos clientes políticos; cualquier parecido con el régimen chavista de Nicolás Maduro no es una mera coincidencia.

 

En ese sentido van los descarados ataques al Poder Judicial y la Procuración General en los cuales quieren “meter mano”, la apropiación de todas las cajas del Estado y la dilución de los organismos de control, el desconocimiento de la propiedad privada, la gigantesca emisión y la incontrolable inflación, el congelamiento de las tarifas de la energía y de la salud prepaga, la intervención en las telecomunicaciones, la creación de nuevos y confiscatorios impuestos, los controles de precios, la imposición de la cuarentena más larga del mundo (con el cierre de tantas empresas, la pérdida de millones de puestos de trabajo y la masiva fuga de compañías internacionales), la destrucción de todo el aparato productivo, el capitalismo de amigos, la reedición de la demencial guerra contra el campo y la prensa libre y, peor aún, la catástrofe educativa que han generado los gremios kirchneristas con el tácito apoyo del genuflexo Gobierno.

 

Contra lo que muchos opinan, no hay en estas acciones ignorancia alguna sobre las reglas de la economía y de las consecuencias que de aquéllas se derivarán, sino que están perfectamente planificadas para lograr el establecimiento de una monarquía hereditaria y la impunidad de los innumerables delitos cometidos por la PresidenteVice y sus hijos.

 

En el orden geopolítico, la decisión del Instituto Patria, que ella comanda, está cerrando todas las puertas que, luego de una renegociación exitosa con el FMI, pudieran reinsertarnos en el mundo occidental y, de ese modo, convirtiendo a China en la única alternativa para financiar el monumental déficit que produce este Estado saqueado, tan caro e ineficiente. Basta recordar que, durante su mandato como Presidente, entregó a Xi Jinping una fracción de nuestro territorio para instalar una base militar que no reconoce la soberanía argentina y que ha obligado a nuestros vecinos a reinstalar hipótesis de conflicto armado; en el caso de Chile, la situación se agrava por la presencia, a ambos lados de la frontera, de comunidades pseudo mapuches dispuestas a lograr violentamente la independencia de su inventada nación y que aquí son patrocinadas por organismos y funcionarios públicos.

 

Ante ese negro panorama muchos nos preguntamos qué hacer para evitar ese cantado final y cómo impedir el éxito de ese nefasto proyecto populista y pobrista que avanza, que nos transforma en ranas en agua crecientemente caliente y que, como ya hemos dicho infinidad de veces, nos lleva a Venezuela sin escalas, adhiriéndonos a las también genocidas dictaduras de Cuba y  Nicaragua, con el apoyo de China, Rusia e Irán.

 

Los verdaderos hombres del campo –no la tímida y lábil Mesa de Enlace- nos están mostrando el camino de la resistencia y la rebelión civil, y también nosotros debemos volver a las calles a expresar nuestra indignación no sólo por la conducta del Gobierno sino por el pasivo comportamiento de la oposición, a la cual concedimos el 41% de los votos y que –con algunas conspicuas excepciones- permanentemente nos defrauda. Y, por supuesto, recurrir a todas las instancias internacionales para que nos ayuden y no consientan que aquí se cometan las mismas tropelías que hicieron tan tristemente famosos a los regímenes caribeños.

 

Bs.As., 9 Ene 21