viernes, 15 de mayo de 2026

Una Universidad para la Argentina real


                   Una Universidad para la Argentina real

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1045)

 

“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.

 Peter Drucker

 

A esta altura del mandato, ya nadie duda de la incapacidad del Gobierno para comunicar eficientemente sus muchos logros e impedir que otros temas ríspidos los opaquen; el riesgo que todos corremos es que ese cúmulo de errores agote la paciencia social y, aún con una oposición atomizada, nos haga retroceder, después de tantos esfuerzos, a un nefasto pasado de emisión desmedida y rampante corrupción.

  

El martes se realizaron manifestaciones opositoras enancadas en una malintencionada visión populista de la Universidad pública - “La Universidad pública y gratuita es igualadora social”, mintió Cristina Fernández en 2011 - que sólo beneficia a quienes la han transformado en una cueva de corrupción y una máquina para perpetuar privilegios; para confirmarlo, basta ver qué porcentaje de alumnos proviene de las clases media-baja y baja. ¿Implica el mismo esfuerzo estudiar para un hijo de la clase media, cuyos padres pueden mantenerlo, que para otro que proviene de una familia obrera y necesita del trabajo del propio alumno para subsistir? ¿Es irrelevante que unos provengan de caros colegios privados o de la enseñanza media pública, donde reinan los Baradell? La Universidad pública se sostiene con el aporte de un Tesoro cuyas arcas, a su vez, se nutren de los impuestos que pagamos todos. ¿Es justo que los más pobres soporten con su diario esfuerzo una Universidad que no tiene exigencias de ningún tipo y a la cual sus hijos no podrán asistir? ¿Por qué todos tenemos que pagar para que estudien gratuitamente en nuestras universidades extranjeros que, al graduarse, regresan a sus países a ejercer?

 

¿O para que algunos pocos estudien carreras que no sirven al conjunto social y que, en la enorme mayoría de los casos, gradúan gente que no encontrará inserción laboral en el campo elegido? En el caso de los abogados, por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires (3,1 millones de habitantes) los matriculados llegan a 70.000, mientras que en Japón (124 millones) sólo son 49.000 y en toda Francia (69 millones), 70.000.

  

En Argentina, el promedio de permanencia en los claustros en carreras con curricula de cinco años, es siete y, a diferencia de todos nuestros vecinos, la Universidad sólo gradúa veintidós de cada cien ingresantes. Ese estiramiento artificial genera, naturalmente, mayores gastos en salarios docentes y no docentes, en infraestructura, en medios para la investigación, etc., todo lo cual recae sobre las espaldas de la población en general, inclusive de aquellos sectores cuyo único consumo son los alimentos de primera necesidad, gravados con el IVA. La extendida pobreza de los salarios docentes en todos los niveles hace que sólo puedan ingresar a la enseñanza académica aquellos que, amén de una increíble vocación, disponen de otros medios de subsistencia o que buscan, en la cátedra, un galardón social, y no siempre es acompañado por la calidad de la enseñanza impartida.

 

Mientras se siguen graduando inmensas cantidades de abogados y economistas, grandes conglomerados internacionales en industrias de punta se ven impedidos de instalarse en el país porque no encuentran aquí suficientes ingenieros, geólogos, químicos, físicos, matemáticos, etc..

 

Mi propuesta para cambiar este estado de cosas es muy simple.
Se trata de establecer – disponemos, sin duda, de los medios para hacerlo y la IA contribuirá para lograrlo - cuántos nuevos graduados de cada una de las disciplinas necesitará el país a cinco años vista; basta con introducir en una computadora la información que suministren las empresas y el sector público, incluyendo a los potenciales inversores que se acerquen. Con el resultado, se formaría un primer cupo de aspirantes que rindieran un muy exigente examen de ingreso y mantuvieran el nivel de excelencia durante toda la carrera, comprobado mediante pruebas semestrales; obviamente, no sólo no se les cobraría matrícula alguna sino que, por el contrario, se les pagaría un sueldo razonable durante todos sus estudios. Como es obvio, quienes lograran graduarse integrando ese primer cupo encontrarían una inmediata salida laboral, ya que tanto el Estado como las empresas competirían por ellos.

 

Luego, crear otro cupo que tuviera en cuenta la capacidad física de cada una de las facultades; en algunas, hay materias en las que los profesores deben dar clases a más de cien alumnos, lo cual impide una eficiente enseñanza. Este segundo cupo, es decir aquellos que opten por carreras que el país no necesitará – y, por ende, es injusto que deba soportar - o por estudiantes que no lograran el nivel de excelencia requerido para el primero, debería pagar para estudiar; así de simple: si quieres hacerlo, báncalo tú. Incorporaría, además, a esas normas una ley que impusiera al sector público la obligación de contratar, como consultora externa, a la Universidad, y pagar los honorarios correspondientes.

 

Veamos qué efectos produciría esta solución propuesta. En primer término, produciría mejores graduados, y así el país dispondría de profesionales excelentes en las disciplinas más necesarias. Luego, impediría la permanencia del “estudiante crónico”, ese al cual el bajo nivel de exigencia en materia de cantidad de materias aprobadas le permite permanecer en los claustros por muchos años, incordiando a los verdaderos alumnos.

 

Con el producido de las matrículas pagadas por los integrantes del segundo cupo, más los aranceles de los extranjeros y los honorarios que la Universidad generaría por sus servicios de consultoría externa, se formaría un interesante presupuesto propio, que permitiría mejorar sensiblemente los salarios docentes e invertir en infraestructura y en medios de investigación. Al pagar sueldos dignos, se incrementaría el interés por la enseñanza, lo cual permitiría también exigir más calidad de los profesores. El círculo virtuoso se cerraría con ese nivel de excelencia en los claustros docentes, lo cual transformaría a la Universidad en un verdadero faro capaz de iluminar el futuro del país, dejando de ser el miserable fanal que sólo permite ver la escalera descendente en la que estamos embretados desde hace décadas.

  

Bs.As., 16 May 26

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viernes, 8 de mayo de 2026

Torpes pinceladas


Torpes pinceladas

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1044)

 

“En un país donde la pobreza y el analfabetismo eran endémicos, las prisas por cambiar en

 un par de años lo que habría tardado el tiempo de una generación, resultaban mortales”.

 Arturo Pérez-Reverte

 

El cuadro en el que va pintándose la realidad argentina sigue recibiendo, de la mano del Gobierno, gruesos brochazos que impiden percibir las buenísimas noticias que aporta una economía que, si bien se mueve en dos velocidades, ya muestra señales de una fuerte recuperación y que, en breve, comenzará a derramar generalizadamente sus beneficios. La forma en que, en estas horas, la Casa Rosada dibuja un triste futuro para la Justicia, desplazando a jueces probos para reemplazarlos por cuestionables candidatos, seleccionados para pagar o recibir favores en los tribunales y en la política, preocupa a propios y ajenos.

 

De todas maneras, hay que reconocer que alguno de los magistrados actuales, como aquéllos que llevan adelante el juicio en la causa “Cuadernos”, parecen justificar la pésima opinión que, injustamente generalizada, tiene la sociedad de su Poder Judicial. Los integrantes del Tribunal Oral Federal que permitieron el repugnante acoso – un interrogatorio ininterrumpido de trece horas – precisamente a Diego Cabot, el periodista cuya impecable investigación desnudó la monumental corrupción en la obra pública durante los mandatos kirchneristas, cuando la principal imputada declaró sólo 35 minutos, nos habla del comportamiento dual que siguen practicando muchos de los inquilinos del edificio de Comodoro Py; para percibir esas otras dos velocidades, basta observar la impunidad que beneficia a Sergio Aceitoso Massa, tan involucrado en la sideral estafa de las SIRA, que permitían a sus amigos comprar dólares oficiales y transformarlos en blue con una ganancia que llegaba al 300%, y vinculado a tantos otros delitos graves.

 

En otro sector del gran lienzo, otros brochazos se suceden sin solución de continuidad. Claramente, el affaire Adorni se lleva las palmas por lo inexplicable de su desarrollo. Con la hipocresía que nos caracteriza – el haber convertido a los militares vencedores de la guerrilla en chivos expiatorios de una culpa social es uno de sus peores rasgos – fingimos desconocer que, con los míseros sueldos “en blanco” que paga el Estado a sus funcionarios, resulta imposible conseguir que profesionales que ganan mucho en la actividad privada se dediquen a administrarlo y que, por ello, desde tiempo inmemorial se utilizan recursos “en negro” – los que aportan la ex SIDE y el PNUD son sólo ejemplos – para mejorar esos magros emolumentos.

 

Esto viene a cuento porque, a mi parecer y dado lo exiguo – en lógica comparación con las increíbles desmesuras kirchneristas – de los montos de las inexplicadas veleidades inmobiliarias y turísticas del Jefe de Gabinete, éste sólo habría cometido la torpeza - ¡una más! – de exhibir públicamente el salario real que recibe, algo similar a lo que, en su momento menemista, hizo María Julia Alsogaray y que la llevó a la cárcel. Aunque, de todas maneras, tampoco se entiende por qué Javier Milei sigue actuando como fusible de su ministro y pagando por ello tan carísimo costo político.

 

Otra parte del cuadro en el que se ven esas oscuras nubes que ocultan una realidad mejor a la que todos suponíamos, se cifra en los desalmados y virulentos ataques a los periodistas cuando éstos ponen el ojo sobre información que debería ser de acceso público, como manda la Constitución. El derrumbe sufrido por la Argentina en los rankings que miden la libertad de prensa en el mundo, nos ha llevado al triste núcleo que, en América, integran Nayib Bukele (El Salvador), desde la derecha, y los asesinos Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Daniel Ortega (Nicaragua), desde la falsa izquierda; ni siquiera su admirado Donald Trump profiere tantos insultos y, a diferencia de Milei, concede permanentes entrevistas a sus opugnadores.

 

Hablando de Trump, que también pinta con brocha gorda y pese a que no debería dada su irrefrenable vocación por los negocios de su familia, su actitud frente a Venezuela sigue llamando la atención. Pese a que han pasado muchos meses desde la captura de Nicolás Maduro y la subsecuente asunción de la Presidencia por su segunda, Delcy Rodríguez, no sólo la represión continúa sino que, todavía mucho más grave, tampoco aparece en el horizonte la convocatoria a elecciones nacionales, tal como manda la propia Constitución chavista. A esta altura de los acontecimientos, es obvio que la exitosa movida que sacó del tablero al encarcelado “rey” sólo tenía por objetivo capturar el petróleo venezolano por los EEUU, en una partida de ajedrez global en que éstos quieren transformarse en los dueños de la energía del mundo.

 

Habrá que ver, y la reunión en Beijing entre el magnate y Xi Jinping de la semana próxima será un fantástico termómetro, si China está dispuesta a abandonar su milenaria actitud pacifista para enfrentar a EEUU militarmente por el estrecho de Ormuz o si, por el contrario, opta por dividir pacíficamente también ese territorio virtual entre sus respectivas esferas de influencia y, sobre todo, ejercer un control compartido sobre la inteligencia artificial. Japón, Nueva Zelanda, Filipinas, Corea del Sur y hasta Vietnam esperan con inquietud esa respuesta, sobre todo Taiwan, ya asediada por la pretensión de Trump de trasladar a su país la industria de los semiconductores, ya que podría implicar el fin de su democracia y hasta de su independencia.

 

Tampoco está de parabienes Vladimir Putin, que se enfrenta a una gravísima crisis económica interna por los costos que ha tenido su “operación especial” en Ucrania, un terreno en el que también se encuentra empantanado: no sólo las tropas de Volodimir Zelensky han conseguido frenar por completo su pretendida ofensiva de primavera sino que su contendiente se ha transformado en uno de los principales actores en esta nueva forma de guerra asimétrica, ya que sus drones de bajo precio y probada eficacia le están reportando grandes ganancias, y la liberación de los fondos embargados por presión del ex Primer Ministro húngaro, Viktor Orban, impulsa su economía.

 

Santiago de Chile, 9 May 26


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viernes, 1 de mayo de 2026

¡Qué pena más honda!

                                           

¡Qué pena más honda!

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1043)

 

“Con una Justicia seria, independiente y rápida, todo será posible; sin ella, nada lo será”

 

Mi horrible presentimiento acerca de una nueva frustración nacional se agudizó en estos días por la reiteración de viejas y tan detestables conductas en la selección y propuestas de los candidatos que deben cubrir las múltiples vacantes de jueces y fiscales en todas las jurisdicciones del país, en especial en el ámbito de la Justicia Federal, responsable de permitir y administrar la siniestra venganza contra los militares que derrotaron a la guerrilla en los terribles 70’s, de investigar la corrupción de los funcionarios y sus contrapartes privadas, de controlar las elecciones nacionales y de perseguir, entre otros delincuentes, a los grandes narcotraficantes.

 

La Argentina tiene una penosa historia de rompimiento de compromisos, a punto tal que, normalmente, se ve obligada a aceptar que sean tribunales extranjeros quienes intervengan en los diferendos entre las partes, aún cuando una de ellas sea el Estado nacional. Y es así porque todos saben cómo se mueven, a instancias de los vientos políticos de cada momento, las veletas que coronan los edificios en que tienen su sede esos tribunales federales; y qué decir de las jurisdicciones provinciales, muchas de ellas feudos de los mismos caudillos, en que la voluntad de éstos se impone a cualquier ley.

 

Este Gobierno, en cual tantos hemos cifrado nuestras esperanzas de verdadero cambio de rumbo, ha olvidado cuán esencial es la seguridad jurídica a la hora de confiar y decidir inversiones, se trate de grandes obras públicas o de sacar los dólares del colchón de simples ciudadanos; y digo esto porque estamos viendo, a cielo abierto, el chiquero maloliente en que ha decidido mantener el proceso de selección y la consecuente confección de las ternas de candidatos, desdeñando el excelente proyecto de reglamento elaborado por la Corte Suprema – y aplaudido por todas las organizaciones vinculadas al tema - para administrar los concursos de modo transparente y evitar manipulaciones políticas. Es indispensable recordar que, una vez nombrados, los jueces permanecen en su cargo hasta cumplir 75 años (cuando no se les renueva interesadamente su mandato) o hasta su fallecimiento, salvo que sean removidos por el Consejo de la Magistratura por su mal desempeño o por la comisión de delitos, algo sumamente inusual.

 

Ese proyecto, firmado originalmente por Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz y acompañado por Ricardo Lorenzetti, privilegiaba la capacidad jurídica, el resultado de exámenes anónimos y la experiencia por sobre la entrevista personal con los candidatos, impidiendo la alteración en esta última instancia del orden de mérito previamente establecido. En una llamativa voltereta, Rosatti – Presidente de la Corte y, por ello, también del Consejo – lo giró a las comisiones de éste, es decir, lo remitió al freezer habitual, justo en el momento en que Juan Bautista Mahiques, el nuevo Ministro de Justicia tan vinculado personal y familiarmente a la AFA de Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino, enviaba decenas de pliegos muy cuestionables al Senado para su aprobación, incluyendo a familiares de magistrados que llevan causas preocupantes para la Casa Rosada.

 

Los recientes e inmorales fallos favorables que recibieron Cristina Fernández y Eduardo Menem (los habilitaron a cobrar las enormes jubilaciones de privilegio y los pertinentes multimillonarios retroactivos) y Alberto Fernández (revocaron su procesamiento en la causa “seguros”) dan justa cuenta de los enormes defectos del Poder Judicial.

 

Javier Milei y su corte ya venían mal barajados en este crucial tema, en especial cuando pretendió, sin explicación pública alguna, incorporar a la Corte al impresentable Juez Ariel Lijo, gran protector del poder de turno cuando las aguas bajan turbias para éste. Claro que éste no es el único, tal como puede percibirse por el manto de impunidad que sigue protegiendo a Sergio Aceitoso Massa, a pesar de su innegable vinculación – entre muchos otros negociados de toda índole – con la monumental estafa de las SIRA.

 

Tal  como dijo Francisco Pancho Olivera, las importaciones en 2023 (cuando aquél era Ministro de Economía y candidato presidencial) alcanzaron a US$ 75.000 millones, o sea, quienes debían pagarlas pudieron recibir del Banco Central esas sumas a precio oficial, con una brecha que llegó al 300% contra el blue. Si creyéramos que sólo se pagó un 1% de coima, los corruptos funcionarios que autorizaron tantas irregularidades se habrían llevado la friolera de US$ 750 millones, capaz de solventar varias campañas políticas; pero era vox populi que, de la mano de Matías Tombolini - ¿o Tongolini? -, llegaban al 10 y al 15%, por lo cual la cifra real puede ser infinitamente mayor.

 

En otro orden de cosas, también me horroriza, como a muchos, la forma en que Javier Milei se comporta con la prensa, a la cual no le reconoce derecho alguno a investigar al poder y a los funcionarios; ni siquiera su admirado socio Donald Trump tiene actitudes similares, que sólo adoptan en la región, curiosamente, Daniel Ortega, en Nicaragua, y Nayib Bukele, en El Salvador.

 

De todas maneras, y más allá de estas genuinas preocupaciones, cabe pensar en la enorme suerte que tiene Milei en el terreno político. Para confirmarlo, basta con observar a quiénes tiene enfrente. Si la oposición  intentara competir con candidatos como Axel Kiciloff (que no se enteró aún de la caída del Muro de Berlín), el mismo Aceitoso, o uno de ese rejunte “federal” que conforman Miguel Angel Pichetto, Guillermo Patotín Moreno, Victoria Tolosa Paz (comedora de pochoclo consorte), Hugo Moyano y sus “gordos” compañeros y tantos otros felices viajeros en el tren fantasma que tan caro nos ha costado, la “Armada Brancaleone” de La Libertad Avanza tendrá el futuro asegurado: ni siquiera quienes han perdido el trabajo o cerrado el negocio quieren volver a la inflación y el saqueo que la precedieron.

 

Bs.As., 2 May 26

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viernes, 24 de abril de 2026

¡Paren la mano!

 


¡Paren la mano!

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1042)

 

“La imaginación humana nunca descansa, sobre todo cuando se

 trata de acomodar la realidad al molde del propio anhelo”.

 Lorenzo Silva

 

Esta apelación está dirigida tanto al Presidente de los EEUU cuanto al nuestro, ya que las conductas de ambos – guardando las distancias debidas a la relativa importancia internacional – se asemejan enormemente. Hoy, como corresponde, comenzaré por casa, este gran país al cual hemos convertido en intrascendente por nuestra inveterada imbecilidad. Cuando pienso, por ejemplo, en el luminoso faro cultural que la Argentina fue para toda América Latina durante tantos años, tengo ganas de llorar. Pese a mis ancestros italianos, reconocí en “Una historia de España”, del genial Arturo Pérez-Reverte, muchos de los vicios de los españoles como propios.

 

Encumbramos a Javier Milei porque supo interpretar el mayoritario deseo social de cambiar ese trágico sino de décadas, pero hoy las internas libertarias, las características psíquicas del personaje y algunos escándalos (de muy distinto tamaño pero igualmente condenables) en una época de vacas flacas para la mayoría, conspiran contra el futuro. Gran parte de éste depende de las inversiones y de los créditos internacionales que debiéramos recibir para modernizar la infraestructura (caminos, trenes, oleo y gasoductos), capacitar a quienes se están cayendo del sistema y generar empleo genuino, pero aquéllas observan el famoso “riesgo país”; es decir, mientras éste no se reduzca, convencerlos resultará imposible.

 

Y ese indicador refleja la pobre opinión que bancos e inversores tienen de la Argentina, un país que, desde el siglo XIX, viene ignorando sus compromisos y cayendo en sucesivos defaults. Aunque hoy el panorama es diametralmente distinto, como demuestra el fallo que revocó la insólita medida cautelar que había suspendido 82 artículos de la nueva ley laboral, todos se preguntan si este modelo perdurará en el tiempo, si subsistirá después del próximo turno electoral y si la paciencia social se mantendrá como para no volver a caer en manos de algún populismo saqueador que nos haga retroceder a un pasado tan nefasto. Y el Gobierno, con sus impúdicas batallas internas (Karina Milei vs Santiago Caputo) libradas a cielo abierto – a punto tal de llegar a los tribunales – no contribuye precisamente a mejorar nuestra imagen ni nuestro pronóstico.  

 

Los argentinos, como casi todos los pueblos del mundo, vivimos condicionados por la heladera y, cuando ésta está vacía, somos mucho menos tolerantes a la corrupción. El affaire Manuel Adorni es un perfecto ejemplo de eso, sobre todo porque nadie se explica por qué se han invertido los roles, o sea, por qué el Presidente está haciendo de fusible de un ministro que tanto daño reputacional está causando al Ejecutivo cuando, a esta altura, hubiera debido renunciar o, mejor aún, ser despedido de mala manera.

 

Otro aspecto sumamente reprobable de la conducta presidencial, que tanto imita a la de su admirado homólogo del norte, es su actitud frente a la prensa y a los periodistas, a los que cubre de soeces epítetos – cuando no los demanda ante la Justicia - cada vez que contradicen el relato oficial, y que ha llegado al colmo esta semana cuando su hermanísima canceló las acreditaciones ante la Casa Rosada; hasta Trump continúa concediendo conferencias de prensa, pero Milei no ha permitido hasta ahora ninguna.

 

En medio de este panorama, el inesperado progreso de la investigación penal sobre las trampas para obtener dólares oficiales y venderlos en el mercado blue mediante las autorizaciones a dedo para importar (SIRA), que se está acercando peligrosamente a Sergio Aceitoso Massa, constituye un soplo de aire vivificante, aunque el interrogante acerca de las motivaciones del inefable Juez Ariel Lijo para actuar tan diligentemente esta vez subsista, porque no debemos olvidar que se trata del maestro en “dormir” las causas que afectan al poder (el caso YPF es paradigmático).

 

Dediquemos ahora un par de párrafos a mirar al mundo. En Medio Oriente se está librando – más allá del cese del fuego ordenado por Trump hasta que el régimen iraní formule una propuesta de paz – una guerra asimétrica en la cual dos grandes potencias militares (EEUU e Israel) se enfrentan a un Irán terrorista, empobrecido por las sanciones y destruido por los bombardeos. Ignoro, por supuesto, cómo los primeros anunciarán una victoria, pero los ayatollahs ganarán con solo sobrevivir. Ya todos sabemos un par de cosas: nadie utilizará armamento nuclear, y el régimen no caerá hasta enormes contingentes de tropas ocupen el territorio, algo imposible sin asumir el riesgo de recibir a cambio muchísimas bolsas negras con cadáveres.

 

Entonces, ¿cuáles son las alternativas de las que dispone Trump para salir más o menos elegantemente de ese pantano? Me parece que pocas, en especial porque allí también se está jugando la principal condición del dólar estadounidense: ser la moneda en que se transa el petróleo en el mundo. Si, como quería hacer Sadam Hussein en Irak antes de la guerra que destruyó a su país - ¿habrá sido ese el verdadero motivo, en vez de las inexistentes “armas de destrucción masivo” que sirvieron de excusa pública? – la moneda que imprime EEUU, y con la cual exporta su inflación interna al mundo, perdiera esa calidad y se pasara a tranzar en yuanes o rublos, la economía norteamericana caería en un progresivo declive.

 

Trump ha hecho que su país derrochara todas sus virtudes frente a los aliados de EEUU en Europa y en Asia (las petro-monarquías del Golfo y en el Pacífico sur). Si los ataques a Irán continuaran, es altamente probable que la Guardia Revolucionaria iraní volara por los aires las instalaciones de desalinización de Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Omán y Qatar, retrotrayéndolos a la época en que sólo eran desiertos de arena, y Japón, Corea del Sur, Filipinas y, principalmente, Taiwan, han quedado ya indefensos ante China y Corea del Norte por el retiro de las fuerzas estadounidenses que fueron trasladadas a Medio Oriente; el rol de garante de la paz quedó así definitivamente comprometido y, con certeza, hará que muchos países reconsideren su posicionamiento geopolítico.

 

Bs.As., 25 Abr 26


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viernes, 17 de abril de 2026

Argentina marmota


Argentina marmota

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1041)

 

“Como las instituciones influyen en el comportamiento y los incentivos

 en la vida real, forjan el éxito o el fracaso de los países”. 

Daron Acemoglu y James A. Robinson

 

Quien ha tenido la paciencia de leer, al menos, alguna de mis notas previas sabe cuánto he apoyado a este gobierno; pero hoy tengo el triste presentimiento de estar, una vez más, en el sendero declinante que la Argentina ha recorrido, como mínimo, desde hace ochenta años, es decir, toda mi vida. Sin embargo, si el desafiante fuera alguno de los integrantes de las administraciones anteriores pero-kirchneristas, volvería a votar por Javier Milei con las dos manos.

 

Mi latente desilusión se debe a la sepultura de la probidad que se había anunciado como centro de la gestión libertaria – los costosos casos Adorni, $ Libra, ANDIS – y a la forma en que Milei se conduce frente a la prensa libre a la cual, como su admirado Donald Trump, insulta con epítetos barriobajeros. Pero, principalmente, a que a la Justicia, la principal herramienta - quizás, la única – a la cual nuestro país puede recurrir para volver a ser confiable y respetado, con las positivas y gigantescas consecuencias que eso implicaría para atraer inversores generadores de empleo, para que los ciudadanos saquen los dólares del colchón y hasta para comenzar a recuperar las islas Malvinas, se le ha consentido, y rogado, regresar a su chiquero habitual.

 

El Gobierno no parece entender, o se hace el distraído, cuánto importa la seguridad jurídica hoy en el mundo, y cuánto ganaría su propio proyecto político si clara y públicamente se comprometiera en recuperarla: los grandes capitales y los mismos argentinos que ahorran en moneda extranjera observan con suma atención este aspecto de la realidad nacional, y ante el mal olor que despide el Poder Judicial por su venalidad consentida, huyen despavoridos.

 

Ya venía maltrecho durante la gestión libertaria a raíz de la indiferencia ante la continuidad en la persecución, a través de los “juicios de venganza”, y el olvido de los miles de militares condenados a muerte en las mazmorras de esta sociedad cínica e hipócrita, y por la inexplicable propuesta para integrar la Corte de un tipo tan, pero tan nefasto como Ariel Lijo, el Juez Federal que lleva quince años “cajoneando” la causa por la estatización del 51% de YPF que dispusieron Cristina Fernández y Axel Kiciloff, y que debía investigar todo el negociado organizado por el difunto Néstor Kirchner y sus testaferros Sebastián y Enrique Eskenazy para robarse la empresa, y que casi – nos salvó el gong de la Cámara de Apelaciones de Nueva York – nos cuesta la friolera de US$ 18.000 millones adicionales.

 

Lo curioso es que ese mismo Lijo es uno de los que ahora se mueven, con la velocidad de un rayo, ante denuncias de hechos que son – en comparación con lo anterior – verdaderos “robos de gallinas” de funcionarios actuales. No exculpo a Manuel Adorni, Diego Spagnuolo o los hermanitos Milei, porque éstos últimos pusieron – y debían conservar – la vara bien alta, pero ver a tantos caraduras que toleraron en silencio – o fueron sus cómplices - el brutal saqueo al que fue sometida la Argentina por quienes ahora pretenden dar clase de pureza moral republicana, no puede más que llenarnos de indignación.

 

La Corte Suprema, en una actitud que honra a sus actuales integrantes, elaboró una profunda propuesta de reforma en el sistema de nombramiento de los jueces, con un reglamento que garantizaba la transparencia y el mérito en la selección de los candidatos en detrimento del favoritismo y el interés bastardo, que fue aplaudida por todas las asociaciones de abogados, pero el Consejo de la Magistratura, ese organismo tan politizado y tan propenso a favorecer a los poderosos, que encabeza Horacio Rosatti - por ser Presidente del mismo alto Tribunal -, la envió al freezer de sus comisiones, en las cuales seguramente no habrá nadie interesado en aprobarla.

 

El remplazo de los cuestionables Mariano Cúneo Libarona y Sebastián Amerio como Ministro y Secretario de Justicia, respectivamente, por Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, tan vinculados a la corrupción en la AFA, no sólo significó un notorio retroceso institucional, sino que se aprovechó para enviar listas para cubrir cargos judiciales al Senado, que incluyen nombres sumamente sospechados por sus nexos familiares con los magistrados que llevan las investigaciones que preocupan a Milei y su entorno, y hasta la promoción jerárquica de alguno de los peores habitantes actuales de Comodoro Py, sede porteña de la Justicia Federal.

 

En otro orden de cosas, debemos celebrar el principio de solución del conflicto entre EEUU e Israel contra Irán, que ha producido la inmediata apertura del estrecho de Ormuz, al menos mientras dure el cese del fuego actual que, ahora sí, incluye al Líbano, aunque Hezbollah se oponga. Si se leen los objetivos declamados por Donald Trump el 28 de febrero – cambio de régimen, cese total del enriquecimiento nuclear, destrucción de la capacidad misilística – resulta obvio que no se ha logrado ninguno de ellos y, en realidad, estamos ante una mayúscula derrota de las pretensiones del Presidente que, además, ha dilapidado fortunas propias y ajenas amén de innumerables e  ignotas víctimas en esa “operación especial” a la cual llamó “Furia Épica”: el estrecho estaba abierto antes de las hostilidades, nadie sabe cuánto uranio enriquecido mantendrán ocultos los criminales ayatollahs y los misiles y drones iraníes han impactado, hasta hace nada, en objetivos militares y civiles y en infraestructuras norteamericanos, israelíes y aliados del Golfo.

 

En esta materia, tanto como en la invasión de Ucrania por Rusia, todo está por verse pero, si mañana comienzan nuevamente a reunirse en Islamabad, Pakistán, los enviados de Washington, Tel Aviv y Teherán, todos podremos adquirir nuevas esperanzas en un mundo tan convulsionado y rezar, con el nuevo enemigo de un irracional Trump, SS León XIV, por la paz global.

 

Bs.As., 18 Abr 26


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viernes, 10 de abril de 2026

Rarezas Globales


                                                            Rarezas Globales

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1040)

 

“Es del todo infrecuente que una batalla determine la suerte de una guerra”.

 Carl von Clausewitz

 

Cualquiera sea el lugar del globo – incluida, por supuesto, la Argentina - en que cada uno de nosotros se encuentre, no podemos dejar de sorprendernos ante la insólita acumulación de curiosidades que merecen concitar nuestra atención y que, si no se produjeran en tan trágicos escenarios, nos provocarían risa. Las palmas, claro, se las lleva el inquilino de la Casa Blanca con sus actitudes tan extrañas, tanto en la guerra que, asociado con Benjamin Netanyahu, lleva adelante contra Irán, cuanto en su notoria intervención en la política de la Comunidad Europea, con especial acento en su inexplicable intromisión en la política interna de Hungría.

 

Donald Trump, después de castigar a sus mejores aliados con sus arbitrarias agresiones arancelarias, que destruyeron todo el andamiaje del comercio internacional que tantos progresos trajo al mundo, y de pretender anexarse a Canadá y Groenlandia por la fuerza, ahora promete abandonar la OTAN porque sus miembros, a los cuales no había avisado que iniciaría esta loca aventura en Medio Oriente, se niegan a acompañarlo con sus armadas para proteger el tráfico marítimo en la zona.

 

Recordando los objetivos declamados por su jefe al inicio de las hostilidades contra los criminales ayatollahs – cambio de régimen, decomiso del uranio enriquecido, aniquilación de su arsenal misilístico y libre tránsito por el estrecho de Ormuz que, por lo demás, existía hasta el 27 de febrero – resultó sumamente vergonzoso escuchar a Pete Segheth, Secretario de Guerra (ex de Defensa), proclamar urbi et orbi un inexistente triunfo total en el campo de batalla después de firmar, por mediación de un inesperado Pakistán actuando como delegado de China, un más que frágil cese del fuego por quince días.

 

Y digo esto no sólo porque Irán ha reemplazado velozmente a los líderes religiosos y militares eliminados, demostrando así cuán preparado estaba para esta guerra, sino porque el uranio sigue en sus manos, su capacidad ofensiva no ha perdido efectividad, tal como demuestran sus permanentes bombardeos sobre Israel y sus vecinos del golfo, y quienes pretendan atravesar el famoso estrecho deberán pagar un voluminoso peaje al régimen, un original emprendimiento al cual ahora Trump dice querer asociarse.   

 

Esta tregua ha sido bienvenida por el magnate, que se metió en este pantano infernal por presión de Israel, del cual no sabía - ¿sabe? - cómo salir. El escenario se ha vuelto muy complicado para EEUU, que ha demostrado ser incapaz de defender a las monarquías aliadas del golfo, que han perdido su reciente prestigio como paraísos para los ricos del mundo y que, más allá del gran daño que ya han sufrido sus instalaciones petro-gasíferas que costará tiempo reparar, corren el riesgo, si las amenazas persas de atacar las plantas de desalinización de agua, volver a ser meros desiertos de arena.  

 

Ahora, para lograr una paz siempre transitoria en ese lugar del globo, el Presidente deberá imponerse a un Netanyahu, que está decidido – debido a su predecible futuro personal de destitución y cárcel por corrupción y hasta por no haber impedido, pese a los avisos que había recibido de Egipto, el criminal ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 – a continuar su guerra de ocupación contra Gaza, Cisjordania, Siria y Líbano y, así, hacer fracasar cualquier camino hacia una paz mínimamente duradera. ¿Podrá hacerlo?

 

Este domingo, en Hungría, se celebrarán las elecciones en las cuales Viktor Orban pondrá en juego su vigencia política de dos décadas y, en alguna medida, se decidirá el futuro de la Comunidad Europea. Se trata de un personaje que actúa como quintacolumnista de Vladimir Putin en el continente, a punto tal de oponerse a ayudar a la Ucrania invadida, pero que tiene, simultáneamente, gran apoyo por parte de Trump, que ha enviado nada menos que a su Vicepresidente, J. D. Vance, y a su Secretario de Estado, Marco Rubio, a acompañarlo en el tramo final de la campaña; una actitud que, otra originalidad, imita nuestro Presidente, que también se manifiesta como aliado firme y amigo de Volodimir Zelensky, su gran enemigo.

 

Aquí, más allá de la tan desacostumbrada velocidad que reconocidos maestros en inexplicables y perjudiciales demoras como los inefables jueces federales Ariel Lijo y Marcelo Martínez de Giorgi están imprimiendo a las investigaciones del llamativo enriquecimiento de Manuel Adorni, de la corrupción en la ANDIS y de la estafa (entre particulares) $Libra, también se produjo una situación curiosa. Hace pocos días, los tres ministros de la Corte Suprema – Horacio Rosatti, Carlos Rozenkrantz y Ricardo Lorenzetti - presentaron en sociedad un proyecto para dotar de transparencia y seriedad a la elección de los magistrados nacionales y federales, que fue recibido con gran complacencia por todos los interesados. Sin embargo, cuando todos esperábamos un rápido trámite, el jueves, Rosatti – esta vez como Presidente del Consejo de la Magistratura – consintió en enviarlo a comisión para su estudio, o sea, a dormir el sueño de los justos.  

 

Para cerrar esta nota, recordemos que Milei, mientras pide a la ciudadanía más paciencia hasta ver resultados favorables en la castigada microeconomía, ese universo en que todos nos movemos diariamente, no tiene reparos en escenificar indignación y – una rareza más - actuar como fusible de su sospechadísimo Jefe de Gabinete, poniendo así en grave cuestionamiento a la bandera de la moral que ha jurado convertir en enseña de su gestión presidencial y, con ella, a la tolerancia social frente al indispensable ajuste que se ve obligado a llevar a cabo por la tan penosa herencia recibida.

 

Bs.As., 11 Abr 26


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https://diariocastellanos.com.ar/opinion/2026/04/10/rarezas-globales.htm

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