A
confesión …
“Pero eso es lo que pasa cuando,
…, en vez de procurar hacerte buena propaganda
escribiendo libros diciendo lo
guapo y estupendo que eres y lo mucho que te quieren
todos, eres tan gilipollas
que dejas que los libros los escriban e impriman otros”.
Arturo Pérez-Reverte
Que la
Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta:
la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una
inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados
y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una
alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta
de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos
actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos
más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan
con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos,
mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en
el Hº Aguantadero.
Sin
embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito
y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de
transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia
correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de
Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol
de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente
creadas para defraudar a su mismo gremio.
Obviamente,
me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que
eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada
“El Tigre Verón” ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia
entre el libreto de la serie y su propia vida. En la medida en que la serie tiene
como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe
de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que
nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un “plagio”
puede calificarse, al menos, como desopilante.
Los
deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán
planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, “El
pulso del poder”, que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal
del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano
y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya
que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo?
En otro
orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis
humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro;
lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la
durísima condena que los demás países habían propuesto.
La
Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan
Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió
la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos
Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de
iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema –Fatou Bom Bensouda- por
considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas
denuncias formuladas con anticipación.
El trabajo
de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los
asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la
indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por
el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de
la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su
pueblo) y apoyan Rusia e Irán.
Se
encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado
Vladimir Putin, y la presencia de “asesores” enviados por Raúl Castro, así como
también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los
ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de
organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares.
A esta
altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos
del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco
al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha
escuchado una sola declaración del Papa que condene al “hijo de Chávez”, pese a
que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la
comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad.
Esa
conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la
fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas
venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la
izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos
millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol
Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario
Firmenich, etc.).
Bs.As.,
27 Jul 19