domingo, 12 de junio de 2011

La incómoda actualidad del oficialismo

La incómoda actualidad del oficialismo






“Si no está en nuestro poder
el discernir las mejores opiniones,
debemos seguir las más probables”.
Descartes







Lamentablemente, para quienes ejercen hoy el poder en la Argentina, las cuentas que fueron guardándose en el cajón de la cómoda de Olivos comienzan a ser tantas que impiden ya cerrarlo.

Si hacemos algo de memoria en materia económica, los disparates comenzaron hace mucho, con la prohibición de exportar carne y con el congelamiento de las tarifas de energía. La primera, tal como predijimos en su momento, produjo la liquidación de rebaños y el alza del principal constituyente del menú de los argentinos; el segundo, la pérdida de treinta años de reservas de gas y petróleo, la desaparición de las inversiones y la necesidad de afrontar, con subsidios ya inaccesibles, la importación de combustibles a precios internacionales.

Tampoco fue menor, en ese mismo campo, la liquidación de la confiabilidad en el Indec y sus estadísticas, que es lo mismo que extraviar la brújula con la que se guía la economía del país y, sobre todo, la mirada de los interesados en venir aquí a colocar su dinero y generar puestos de trabajo y aumentar la oferta de mercaderías. Que la Argentina posea una de las más altas marcas de inflación del mundo tiene entre sus causas más importantes la escasez de oferta frente a una demanda artificialmente recalentada por el Gobierno. El verdadero hachazo que don Hugo “Camión” le dio al “relato” oficial es una declaración de guerra al Gobierno, de lo cual hablaré más adelante.

Desde otro ángulo, la acumulación de cuentas impagas también se debe a factores comerciales y, sobre todo, monetarios. El sideral crecimiento del gasto público, que este año se incrementará en otro 40%, llevó a don Néstor (q.e.p.d.) a robar los fondos privados administrados por las AFJP’s, en dinero mensual y en stocks acumulados (en acciones de compañías privadas y en bonos del propio Gobierno), que le han permitido al Gobierno gastar a mansalva y, ahora, a exigir el pago de insanos dividendos en efectivo. Para continuar el despilfarro y la corrupción, se recurrió a saquear al Banco Central y a la Anses y, cuando eso no fue suficiente, volvió a encender la “maquinita” de impresión de billetes, aunque ésta se encuentre en Brasil.

La errática y cortoplacista política exterior, sustentada durante años en las relaciones carnales con Venezuela –que permitieron la realización de fantásticos negociados y el tráfico de valijas, “asesores” militares y narcóticos-, llevó a que la Argentina se haya caído del mapa del mundo, y hoy se encuentre totalmente aislada, si se excluye a la profunda conversación sobre cosméticos y afeites que mantuvo en Roma doña Cristina con un casi derrumbado Berlusconi. Los métodos de “patrón-de-la-vereda” de don Guillermo Moreno han probado, una vez más, su ineficacia, especialmente cuando fueron aplicados a China y a Brasil, que amenazaron con hacer estallar la burbuja cristinista de soja y automóviles.

La inventada y falsa historia de los derechos humanos de la pareja imperial, hoy reducida a la doliente viuda de su autor, ha explotado al descubrirse que su mayor exponente, doña Hebe, tenía los pies de barro y que su famoso ícono, las Madres, se dedicaba a robar a los más pobres entre los pobres, tal como denunciaron organizaciones sociales del Chaco, para comprar, con el producto de su latrocinio, bienes que ofenden a la sensibilidad de un país cada vez más embrutecido y miserable.

La muerte de don Néstor (q.e.p.d.) se llevó, como dijimos en esta columna a los pocos días del suceso, al verdadero operador del equilibrio entre las distintas alas del Frente para la Victoria. Ante la imposibilidad de encontrar un reemplazante para esa prioritaria función, los roces y los golpes entre quienes, bajo las mismas banderas, creen en tan distintas cosas han tomado estado público y, próximamente, serán nuevamente exhibidos en la calle. Basta recordar qué sucedió en la Plaza de Mayo, en mayo de 1974 cuando Perón, de lejos un político más ilustrado que doña Cristina, fue obligado a optar entre las alas de su movimiento por los crímenes de los jóvenes “idealistas” de entonces.

Hoy, la lógica pretensión del Gobierno de resistir las presiones de don Hugo Moyano para aumentar aún más su poder, y el consecuente avance de la pseudo Justicia sobre sus empresas y sus familiares más cercanos, están preanunciando una batalla que dejará a la crisis del campo y a la lucha contra el grupo Clarín como meros juegos infantiles. Don Hugo “Camión” tiene los medios necesarios para parar el país entero y, sobre todo, maneja una información tan sensible como para aterrorizar a doña Cristina y sus heredados cómplices.

Con esas armas en sus manos, tan faltas de prejuicios a la hora de actuar en su defensa, ¿permitirá mansamente que lo desplacen de la conducción de la CGT o manden a la cárcel a su actual mujer o a sus hijos, como antecedente para cuando él mismo comparta la celda con Zanola?

Algunos miembros de la Justicia federal, seguramente poseedores de algunos de los mejores olfatos políticos de la Argentina, han comenzado a pensar cómo deberán portarse cuando venza el actual contrato de alquiler que tienen suscripto con este kirchnerismo al que comienzan a ver moribundo, y han empezado a calentar los motores en tal sentido. El terror que les provoca un integrante de la oposición sentado en la Rosada es ciertamente menor, pero se parece mucho al que sufren los ladrones encaramados a ministerios, organismos de control, directorios de empresas privadas y demás canonjías distribuidas por el Estado a ese hato crematístico formado por los integrantes de La Cámpora; la nota del Embajador, sobrino del ex Presidente, puso en su lugar la historia y desnudó las mentiras de estos pseudo émulos del pasado.

Las elecciones celebradas en distintas provincias, incluidas las internas abiertas, simultáneas y obligatorias de Santa Fe, hablan bien a las claras de cuánto tiene de invento comunicacional el famoso “ya ganó” que informan las encuestadoras, casi todas ellas, pagadas por el Gobierno. Con cuatro meses de anticipación, resulta poco serio hacer pronósticos que se convaliden después; y hasta la propia Poliarquía, una de las dos compañías independientes y creíbles, se equivocó fiero al vaticinar el triunfo de Bielsa en el PJ de Santa Fe.

En los lugares donde el Frente para la Victoria coronó a sus candidatos, lo hizo perdiendo importantes porcentajes de los votos obtenidos en las presidenciales de 2007 o pretendidamente embanderados a gobernadores “atados con alambre”, como fue el caso de Urtubey, en Salta. Que, además, esas costosas victorias hayan implicado la necesidad de aliarse con caras tan repudiadas como Saadi, en Catamarca, o Menem, en La Rioja, dice mucho de la “moral revolucionaria” del famoso “modelo”.

En la Ciudad Autónoma, no resultará gratuito para Filmus su alianza con las Madres y, sobre todo, con Ibarra. En Buenos Aires, el kirchnerismo viene de sufrir un vapuleo histórico en 2009, pese a llevar en su carro al propio don Néstor (q.e.p.d.), a don Daniel Scioli, a todos los ministros nacionales, a muchos intendentes del Conurbano y hasta a artistas famosos. En Santa Fe, la cara de Rossi en las boletas únicas y la segura deserción de quienes votaron por Perotti, y un posible apoyo a Del Sel de los radicales de Barletta, anticipan un duro castigo a la Casa Rosada. En Córdoba, donde ya el kirchnerismo salió cuarto, los cristinistas no han podido arreglar, a dos semanas del cierre las alianzas, con los peronistas de De la Sota o Schiaretti, y Aguad es un espléndido candidato del radicalismo, habitualmente mayoritario. En Mendoza tampoco parece posible un triunfo del Gobierno, aún en manos de Jaque, un peronista K.

Con esa perspectiva –es imprescindible leer, para verificar estos pronósticos, el estupendo trabajo de Jorge Lapeña sobre el tema- ¿dónde obtendrá el FpV los votos necesarios para imponerse en primera vuelta? Más aún si las internas simultáneas del 14 de agosto juegan, en realidad, como una primera vuelta y el 23 de octubre todos los opositores votan por el candidato más exitoso entonces.

Esas internas, que impuso el kirchnerismo en su pseudo reforma política para eliminar de la competencia a quien no obtenga en ellas el 1,5% del padrón, se ha transformado en un incómodo grano para el Gobierno. Por cierto, no esperaba que sólo concursara un candidato por partido y eso hubiera justificado dejarlas sin efecto, con la excusa del innecesario gasto pero, al haberlas transformado en un requisito eliminatorio, tendrá vedado hacerlo.

Doña Cristina puede estar sufriendo o simulando un complicado estado de salud. Si lo primero es cierto, estaríamos ante una presidente incapacitada para ejercer mucho tiempo más como tal; si se tratara de lo segundo, sólo podría tratarse de una excusa para un renunciamiento, para exhibirlo ante sus aterrados cómplices, que hoy ven como posible un acuerdo de impunidad que sólo la cubra a ella y los deje a la intemperie.

En fin, seguimos viviendo tiempos interesantes. Cada vez lo serán más, porque seguirán estallando lugares fétidos en las narices del Gobierno y la viuda de Kirchner, que no tiene un pelo ni una extensión de tonta, lo sabe mejor que nosotros.

El reloj de la pared, que marca el tiempo faltante, está acelerando su velocidad.






Samaná, 13 Jun 11





domingo, 5 de junio de 2011

¿Es el final?

¿Es el final?












“Nena, dónde crees que vas,
quién te parece que soy,
no mires atrás que ya me voy.
Que sepas que el final empieza hoy”
Joaquín Sabina












En estos días, en que la Argentina y el mundo –al menos, el de los izquierdistas de escritorio que tan generosamente las financian- contemplan azorados cómo una bandera esencial del Gobierno, las Madres de Hebe Bonafini, cae en la gigantesca bolsa de la corrupción kirchnerista y, entonces, surge la pregunta obvia: ¿es el fin del “modelo”?

Las respuestas, como hemos visto, son muchas y variadas. Porque lo mismo habría cabido preguntarse cuando estalló el escándalo de Skanska, cuando a la propia Ministro de Economía se le descubrió una enorme suma de dinero en el baño oficial, cuando Antonini Wilson intentó pasar diez valijas pero una fue revisada, cuando Jaime y sus cómplices dejaron miles de mails comprometedores en sus computadoras, cuando los españoles de Repsol regalaron YPF a los Eskenazy, cuando don Néstor y sus cómplices compraron El Calafate, cuando los miembros del círculo áulico no sólo roban a espuertas sino que lo exhiben con desfachatez e impudicia, cuando los grandes gremios aliados mataron afiliados con remedios truchos, con … Sin embargo, nada sucedió entonces y, de la mano del mismo juez de pasado prostibulario, tan dotado por la suerte, es harto probable que nada suceda ahora.

Rápidos de reflejos, aunque un poco menos que otras veces, el coro habitual de funcionarios pidió dejar todo en manos de la Justicia y, como es habitual, investigar “hasta las últimas consecuencias”. En cualquier país, eso sería lo lógico y normal pero, en la Argentina, significa que, dentro de catorce años (el promedio de duración de las causas emblemáticas de corrupción) seguiremos hablando de lo mismo, pero en la última página de los diarios, en columnas cada vez más pequeñas.

Pero ha quedado manchada, irremisiblemente, la bandera de los falsos derechos humanos enarbolada por don Néstor (q.e.p.d.) y doña Cristina a partir del 25 de mayo de 2003, esa nueva efeméride incorporada al calendario mayor de la Patria a partir de la muerte del ex Presidente, lo cual ha permitido a su viuda olvidar qué estaba verdaderamente celebrando el país en la misma fecha del 2011. ¡Milagros de este revisionismo histórico trucho!

Sin embargo, lo más trascendente de la semana fue la elección del excelente Javier González Fraga como compañero de fórmula de Ricardo Alfonsín. No sólo ha blindado a éste respecto a los futuros y seguros ataques por la hiperinflación de su padre sino que ha permitido que el Peronismo Federal, tanto el que encabeza Eduardo A. Duhalde cuanto el que llega de la mano de Alberto Rodríguez Saa, asuman el compromiso de respaldar a esa fórmula si ésta llegara al ballotage contra quien asuma la representación de un kirchnerismo que, para entonces, ya olerá a muerte.

Una seria confirmación de esa inquietud que hoy reina en el oficialismo la da su mejor vocero, el “Perro” Verbitsky en su nota de ayer en Página 12 (http://tinyurl.com/3zlhp5l), en la cual, haciendo gala de su mejor cinismo y memoria dibujada, se mostró profundamente alarmado por la designación de González Fraga. Llegó a extremos tales como sugerir que G.Fraga estuvo vinculado –lo hace a través de su alambicado “relato” de la historia- con la privatización de YPF. Obviamente, olvida que el principal coautor de la misma fue don Néstor (q.e.p.d.) cuando, a cambio del reconocimiento de las regalías que se convirtieron en los desaparecidos fondos de Santa Cruz, hizo un fuerte lobby entre los gobernadores de las provincias petroleras para que éstos apoyaran la sanción de la ley.

Digo lo del olor a muerte porque, cuando aseguré hace mucho tiempo que doña Cristina no se presentaría a la reelección –aún cuando inscriba su nombre en junio para hacerlo-, fundé mi opinión en razones matemáticas (los votos reales), económicas (la cuenta de la fiesta), políticas (la muerte del “articulador”) y personales (su salud y sus hijos). A ellas agregué, recientemente, la imposibilidad de contar con un candidato a Vicepresidente (salvo, quizás Alicia Kirchner) que fuera tan inocuo, estéril, insípido e inodoro como fue “Isabelita” para un Perón tironeado por parecidas (pero empañadas y, sobre todo, mercantilizadas) facciones opuestas.

Por lo demás, la misma alianza de la nueva dupla opositora con De Narváez, a quien seguramente apoyará el Pro provincial, hablan de las escasas posibilidades que tendrá ese deshilachado kirchernismo en la emblemática Buenos Aires de obtener una ventaja sustancial que le permita compensar las derrotas de Córdoba, Mendoza, Capital Federal y, quizás, de Santa Fe.

Es harto probable que, en una provincia tan golpeada por los ataques al campo, tan insultada por la candidatura de Agustín Rossi (uno de los mariscales de esa campaña siniestra), Del Sel sume a sus ya importantes huestes a muchos de los peronistas de Perotti -“reutemannistas” no precisamente kirchneristas- y de los radicales de Barletta, indignados con su ex socio, el Gobernador Binner, que se ha aliado con Juez, con “Pino” y con Stolbizer para luchar, en Córdoba y Buenos Aires, contra el partido de Yrigoyen y Alem.

Con estas movidas del arco opositor, el Gobierno está poniendo las barbas en remojo en un momento en que, además, Schoklender se está transformando en un verdadero furúnculo en la cara del oficialismo. Porque, si bien es cierto que la corrupción no parece preocupar demasiado a una sociedad embrutecida por los plasmas, los autos y las vacaciones, esta vez podría ser distinto; la prueba de ello es la reacción de las propias organizaciones sociales en las provincias donde la Fundación Madres tiene proyectos de construcción de viviendas, y la notable diferenciación marcada por Milagro Sala en su entrevista al diario Perfil.

Varias veces he dicho (vgr.
http://tinyurl.com/3tuqn2t y http://tinyurl.com/3mafqhh) que este Gobierno ha cometido, con la corrupción como arma letal, un verdadero genocidio contra los más pobres y desprotegidos de nuestra sociedad. Después de ocho años de crecimiento ininterrumpido y a tasas “chinas”, la muerte de chicos por desnutrición y el abandono en que se encuentran gran parte de los habitantes del NOA y del NEA, así como los migrantes internos que pueblan las villas del Gran Buenos Aires, y el florecimiento irrestricto del narcotráfico son pruebas más que cabales de esta afirmación; sólo con los sobreprecios pagados por las obras públicas de Santa Cruz se hubieran podido construir más de cien hospitales y más de quinientas escuelas.

Esta vez, en la medida en que se han sumado a los criminales dos parricidas y la “madre de todos los argentinos” -don Néstor (q.e.p.d.) dixit- que, para evitar exhibir las cuentas de su organización, sólo puede proferir improperios desde tribunas públicas, es dable esperar que la temperatura de la corrupción suba en los termómetros de las encuestas, y arrastre en sentido contrario a la opinión acerca de la gestión gubernamental. Si así no fuera, la sociedad argentina no tendría remedio, y seguirá siendo comprada por treinta monedas, cada vez más devaluadas.

Por último, cabe recordar que, entre la fuga constante de capitales que sufre la Argentina, la reiterada falta de gas (ya comenzaron los cortes a la industria) y la falta de ventas que ya se notan en algunos sectores de la alimentación (por ejemplo, los quesos), el famoso “modelo” ha comenzado a crujir fuertemente; si su quiebre se produjera antes de octubre, otro será el cantar, para el oficialismo y para el país.

Nadie puede negar que, en la Argentina, se viven tiempos interesantes.











Bs.As., 6 Jun 11





lunes, 30 de mayo de 2011

Bailando en el Titanic

Bailando en el Titanic







“Acércate a mi clamor,
pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles”
Miguel Hernández








En la Argentina, desde hace muchísimo tiempo, se está dando una paradoja que, si no fuera tan trágica, podría calificarse de “parajoda”.

Me refiero, como el lector comprenderá, a lo que trabaja, sin reclamar horas extras ni compensaciones de ningún tipo, la oposición para favorecer al oficialismo. Pero, también, a lo que hace, casi simétricamente, el kirchnerismo para favorecer a sus adversarios.

En cada uno de los sectores, mirando a su alrededor, cada uno de los pseudo jefes deben estar haciendo suya la famosa pregunta: “Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?

Comencemos por el “cristinismo”, ése que en tanto ha superado al “nestorismo” original. Para eso, simplemente por resaltar lo más obvio, resulta necesario referirse a don Huguito “Camión”, por una parte, y a doña Hebe “La Madre” y su hijo, don Sergio “Papito y Mamita” Shocklender, por la otra.

A Moyano se le está complicando la situación general, tanto en la esfera judicial cuanto en la política. El Gobierno ha comenzado a operar, fuertemente, en contra de su voluntad de concentrar más poder en la CGT, y las elecciones de hoy en el gremio mercantil, en las que un eterno Cavalieri enfrenta a un candidato apoyado por los camioneros, será la primera de las batallas.

La seguirá, sin dudas, la búsqueda de un nuevo Secretario General, de la mano del sindicato de la construcción, aliado de los demás “Gordos”. El lunes pasado, la entrevista que Roberto García realizó a Lescano, de Luz y Fuerza, dejó todos los indicadores necesarios para entender cuál será el futuro de la Confederación.

Desde el otro extremo, la Justicia se está acercando cada vez más a la mujer de don Hugo, en un camino que llevará inexorablemente a éste; es dable suponer que, dados los secretos del poder que conoce, no resultará un episodio menor cuando ambos enciendan algún ventilador.

Finalmente, la Presidente parece estar cerrando todos los posibles agujeros por los cuales podrían llegar los gremialistas –quizás, sólo los “moyanistas”- a las listas de candidatos, después de haber desterrado la peregrina pretensión de compartir la fórmula con doña Cristina.

Debemos recordar que, cuando Perón eligió a Isabel para la Vicepresidencia, lo hizo para evitar privilegiar a un ala del Movimiento sobre la otra; su viuda, en aquel entonces, resultaba casi más inocua que hoy. Si la señora de Kirchner decidiera –sigo sin creerlo- presentarse a la reelección, carecería de una posibilidad similar y, en ese caso, su dedo infligiría ofensas al ala perdidosa muy difíciles de soportar pacíficamente.

¿Toleraría el sindicalismo, tradicionalmente de derecha, a un Abal Medina o a un Zanini como candidato a Vicepresidente? ¿Soportaría la izquierda a un Scioli en ese cargo? Porque uno de las construcciones imaginadas en la política de hoy pasa porque doña Cristina se presente, gane y renuncie al poco tiempo, para evitar el desgaste de pagar la cuenta de las fiestas pasadas.

El escándalo de estafas y sobreprecios en el sector más emblemático del edificio político construido por los Kirchner desde 2003, las Madres de Plaza de Mayo, constituye el impacto de un verdadero torpedo bajo la línea de flotación del oficialismo.

Si bien Jorge Fernández Díaz tiene razón cuando sostiene que, en la Argentina de hoy, la corrupción no le importa a nadie (y lo justifica en http://tinyurl.com/3oqjyve), no es menos cierto que la organización de doña Hebe era la suma de todas las virtudes en el “relato” gubernamental. La morosidad de don Anímal Fernández, habitualmente tan locuaz, en dar algún tipo de explicación, más allá de la consabida afirmación acerca de la necesidad de que la Justicia investigue, confirma la gravedad del problema para el Gobierno.

Se agrava cuando el parricida Shocklender, muy suelto de cuerpo, declara al periodismo que su función era meramente gerencial, mientras que toda la responsabilidad sobre el manejo de los cuantiosos fondos transferidos por la Nación y la Ciudad Autónoma compete exclusivamente a doña Hebe, cosa harto sabida, por cierto.

Sin embargo, la corrupción del Gobierno argentino sigue muy viva en la memoria de la prensa internacional, esa que se reúne en oscuros cenáculos para conspirar contra los Kirchner pero que, lamentablemente, no puede ser alcanzada por la Ley de Medios dictada para amordazar opiniones opositoras.

El caso en cuestión repercutirá, amplificándose, por la enorme cantidad de subsidios que doña Hebe recibió de ONG’s extranjeras, todas inspiradas por progresistas y revolucionarios de escritorio, que ya no verán con ojos tan incrédulos las denuncias sobre aviones con drogas o dólares, pedidos de sobornos a empresarios, lavado de dinero, y tantas otras lindezas que circundaron a don Néstor (q.e.p.d.) y hoy siguen salpicando a doña Cristina.

Ahora, cambiemos de borda en nuestro barco y veamos qué sucede entre los opositores. Porque no se puede negar que ya las actitudes de casi todos ellos mueven a risa, pese a la amenaza del iceberg que se perfila en el horizonte inmediato.

La primaria de Santa Fe, amén de crear un nuevo político donde sólo había un actor cómico, da para verdaderas especulaciones, sobre todo si se piensa que éste lo hizo sin dinero, sin aparato y sin apoyo alguno.

El Justicialismo tuvo más votos que el Frente Cívico y Social. Si bien el segundo candidato más votado no es, precisamente, kirchnerista, pueden ocurrir dos cosas en ese ámbito: a) que el peronismo privilegie, como hace habitualmente, su vocación de poder y vaya unido detrás de Rossi; o b) que los votos de Perotti vayan, al menos parcialmente, a las listas de Del Sel.

En su contrincante, el Frente, sucede algo parecido. Para poder conservar la Gobernación, necesita todos los votos que tiene y, también, que se produzca la situación b) del párrafo anterior. Sin embargo, los radicales, cuyo candidato salió segundo y cerca del primero, no pueden estar mirando con muy buenos ojos las actitudes de Binner en Córdoba, asociándose a Juez contra Aguad. Tampoco se entiende cuáles son las objeciones del Gobernador a De Narváez respecto a la alianza con el radicalismo en la Provincia de Buenos Aires, sobre todo cuando él mismo, en Santa Fe, está aliado a los demoprogresistas, que no son, precisamente, zurdos.

En La Rioja, el resultado fue algo más suculento para el kirchnerismo que lo esperado, pero el reiterado papelón de don Carlos Menem puso la nota cómica el domingo. No sólo garantizó el triunfo de doña Cristina en octubre, si se presenta, y cantó su voto a favor, sino que su hijita querida, doña Zulemita, quiere ser candidata a diputada por las lista oficial. No vaya a ser que el Papi se ponga más viejo y no pueda bajar solo las escaleras del Senado.

En Chubut, el pobre Das Neves, después de mantener viva la esperanza de su triunfo por setenta días, consiguió que el escrutinio de los menos de 2000 votos del domingo duraran ¡cinco horas y media!. Creo que es un record que merecerá una mención en el Guiness. Para colmo de males, después que toda la payasada de las elecciones lo expulsara de la carrera del PJ Federal, su pupilo se declaró ¡kirchnerista! ¿Recuerda, lector, que con Colombi pasó lo mismo en Corrientes?

En fin, todo ello se asemeja al cinematográfico salón del Titanic, cuando ya se había estrellado. Casi todos siguen bailando, cambiando de pareja y de ritmo, mientras el país, de la mano del kirchnerismo y del populismo acentuado (Feletti dixit), se precipita hacia el anunciado abismo chavista.

¿Qué nos hicimos los argentinos para caer tan bajo? ¿Cómo permitimos que nos robaran la República y la libertad? Cuándo nuestros nietos lleguen a la madurez, ¿podrán vivir en un lugar que se llamará Argentina? La última pregunta remite al genial Tato Bores cuando, con casco de explorador, recorría un territorio vacío en el cual, contaba, muchos decían que había existido un país así llamado.

Rezo a Dios para que ese sketch no haya sido –como tantos otros del inimitable “actor cómico de la nación”- premonitorio.







Bs.As., 31 May 11








miércoles, 25 de mayo de 2011

¡Qué falta de respeto! ¡Qué atropello a la razón!

¡Qué falta de respeto! ¡Qué atropello a la razón!






“¿Dónde estarán aquellos que pasaron,




dejando a la epopeya un episodio,




una fábula al tiempo, y que sin odio,




lucro o pasión de amor se acuchillaron?”




Jorge Luis Borges






La egregia señora Presidente nos ha permitido, en los últimos días, comprobar cuánta razón tenía el autor de la frase que titula esta nota cuando describía el siglo XX, y aún más la señora Eladia Blázquez, cuando dijo “Hoy Discépolo resulta un optimista, con las cosas que tenemos a la vista”.

El sábado, en ocasión de la meritoria interna que disputó sólo con ella misma para determinar, entre los tres aspirantes, quién correría con los colores del Frente para la Victoria en la ciudad de Buenos Aires, hizo gala del mayor cinismo cuando, después de criticar a Mauricio Macri durante toda su gestión como Jefe de Gobierno por su inoperancia, explicó cómo se comportaría el Gobierno nacional si Filmus fuera electo en julio próximo para sucederlo.

Propinando una irrespetuosa y sonora cachetada a los porteños, muy suelta de cuerpo se comprometió a transferir a la Ciudad Autónoma la Policía Federal que presta servicios en ella, conjuntamente con las partidas presupuestarias destinadas a su funcionamiento, y garantizó fondos y avales –los mismos que negó para construir los nuevos subterráneos, por ejemplo- para todas las obras públicas que su delfín local decidiera encarar.

La señora de Kirchner parece haber olvidado que estaba hablando para uno de los electorados más preparados y más independientes del país. Los habitantes de la ciudad no solamente han pasado los últimos cuatro años hartos de la forma en que la Policía Federal, bajo las sucesivas órdenes de los ministerios de Justicia y de Seguridad, se comportó frente a la ocupación ilegal del espacio público –piquetes e invasiones- sino que ahora tienen claro a quién le deben que Buenos Aires no haya podido extender las galerías bajo tierra, que les hubieran permitido una mejor calidad de vida.

Presumo, entonces, que tanto el 10 cuanto el 31 de julio, si es que se llega al ballotage como todo el mundo prevé, quienes hemos tenido que vivir de tan mala manera por la bastarda forma de hacer política que utilizan los Kirchner con sus adversarios, no permitiremos que doña Cristina y sus acólitos de La Cámpora puedan exhibir la cabeza de Buenos Aires clavada en una pica.

Ayer, desde la plaza principal de Resistencia, Chaco, la señora Presidente nos propinó –esta vez, a todos y a todas los argentinos- un nuevo mensaje por cadena nacional. Hizo tantas referencias a “Él” que terminó su breve alocución con gritos disfónicos y casi llorando.

Claro, estaba festejando –aunque con la ausencia de don Néstor (q.e.p.d.)- los ocho años que lleva, como describió Joaquín Morales Solá, confundiendo al país con su patrimonio personal, antes ganancial y ahora propio, y actuando en consecuencia.

Pero el atropello a la razón que da título parcial a esta nota se vincula a la forma en que describió los logros alcanzados por la Argentina en ese período. Mientas la escuchaba decir que nuestro país volvió a ser una democracia en 2003, que somos una nación respetada en el mundo entero, que habíamos alcanzado la felicidad de no tener pobres ni miserables por obra del “modelo” y, sobre todo, que ahora somos una comunidad unida, sin fracturas ni odios, tuve la sensación terrible de haber sufrido un accidente vial, en el cual mi cerebro hubiera quedado dañado.

La distinguida viuda actual llegó al poder, en 2007, asegurando al país que, con ella, volvería la institucionalidad tan gravemente destruida durante el primer kirchnerismo, se dejarían de usar los decretos de necesidad y urgencia, se conviviría en paz. Sin embargo, su propio período presidencial fue, si cabe, aún peor que el de su marido en todos esos aspectos, y ello se vio agravado después de la muerte de don Néstor (q.e.p.d.), con la insensata transferencia de cuotas enormes de poder y de dinero a los pseudo herederos de los “jóvenes idealistas” que todo lo rompieron en los 70’s.

Recordaba estos días que, en plena crisis del campo, alguien se tomó el trabajo de analizar, en un mail, cómo había sido el resultado electoral en los distritos en los cuales las actividades agropecuarias tenían una importancia esencial. En todos los partidos de la Provincia de Buenos Aires que, entonces, se encontraban en conflicto abierto con el Gobierno por la intención de aplicar la Resolución 125, había ganado doña Cristina en octubre anterior.

El mail, que casi todos recordarán pues circuló muchas veces por la red, concluía con una recomendación, en letras rojas y tamaño catástrofe: “Muchachos, no corten las rutas, ¡córtense las b…!”. Ahora, cuando sean convocados a votar nuevamente, sería bueno que pudieran conservar sus atributos masculinos, toda vez que, si el kirchnerismo consigue perpetuarse en el poder, deberán dejarlos en la entrada del nuevo IAPI que, según ya avisó don Feletti, será utilizado por ese populismo acentuado para apropiarse de la renta.

Finalmente, resultó curioso que, para celebrar los doscientos un años de la Revolución de Mayo, doña Cristina no hiciera una sola mención a la efeméride, como si todo hubiera comenzado, en la Argentina, cuando llegó don Néstor (q.e.p.d.) a la Capital Federal.

Pero, dado el escenario político que se nos presenta, donde “cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón”, tal vez sea cierto.





Bs.As., 26 May 11






domingo, 22 de mayo de 2011

Deseos confesos

Deseos Confesos











“La política es el arte de obtener el dinero de







los ricos y el voto de los pobres con el pretexto







de proteger a los unos de los otros”
Anónimo











La semana pasada estuvo marcada por algunos hechos que nos deberían hacer reflexionar acerca de la apatía general que nos afecta como sociedad.

El primero, y tal vez el más grave, fue la llamativa indiferencia respecto a las declaraciones públicas de don Roberto Feletti, viceministro de Economía de la Nación, que confesó, urbi et orbi, que –si el kirchnerismo logra perpetuarse- el próximo paso de la tan mentada “profundización del modelo” consistirá, lisa y llanamente, en apropiarse de la renta privada.

Como todos sabemos -al menos, es lo que ocurría hasta la muerte de don Néstor (q.e.p.d)- nadie, en este gobierno, habla sin permiso. Entonces, y dado que la señora Presidente no lo ha desautorizado ni despedido, resulta necesario adjudicar dicha intención a la cúspide de la pirámide oficialista.

Esto, como ha dicho Ricardo López Murphy (el único que se enfrentó al funcionario en cuestión públicamente), reviste una gravedad extrema, que no parece ser percibida por la población, en general, ni atendida por aquéllos que, en un país normal, serían considerados clase dirigente.

Ya he explicitado, en notas anteriores, cuál es mi pobrísima opinión sobre los pseudo capitantes de la industria, la banca y el comercio argentinos. Lo hice, últimamente, cuando la Presidente, para poder disponer de los dividendos de Techint, modificó una ley mediante un DNU, que nada tenía de urgente y que, si hubiera tenido algo de necesario, hubiera debido ser enviado al Congreso para su tratamiento.

Porque, en lugar de plantarse ante esa nueva muestra de arbitrariedad y de avasallamiento de las instituciones de la República, esos verdaderos fantoches se atropellaron en la alfombra roja presidencial para aceptarla, con el infame y artificial argumento de que un director más o menos no conseguiría torcer la voluntad de los órganos de administración de las empresas. ¡Cuánto me hubiera gustado ver la reacción de la Federação das Indústrias do Estado de São Paulo (FIESP) si a Dilma Rousseff se le hubiera ocurrido algo similar!

Pero, que a esas indignidades se sume la estrepitosa indiferencia ante un anuncio tan concreto acerca de cuál es el futuro que el kirchnerismo quiere para la Argentina –que, para concretarse, requerirá de la estatización del comercio internacional de granos, por ejemplo- no deja de ser llamativo, porque implica un suicidio colectivo.

Parecería que el cortoplacismo de nuestros empresarios es de tal magnitud que están satisfechos con contar con un ambiente amigable –que les permite ingentes ganancias- hasta las elecciones es preferible a un escenario de largo plazo, con seguridad jurídica. Claro que su miedo acerca del futuro se expresa en la falta de inversiones y en la fabulosa fuga de capitales argentinos, que ha llegado a los US$ 60.000 millones en los últimos cuatro años.

Otro hecho que ha transformado a la semana pasada en un hito es, a mi modo de ver, la prolongada batalla de los “cristinistas” contra don Hugo Moyano.

“El hombre del camión”, por ahora, ha asimilado el golpe y sólo ha manifestado su incomodidad al retirarse, anticipadamente, de la reunión del PJ que encabezaba con Don Danielito. Es cierto que, como contó en su ‘Panorama’ del sábado Jorge Raventos, no se discutió siquiera el reclamo de la CGT de lugares en las listas, básicamente porque aún hay tiempo para hacerlo, pero no lo es menos que el fantasma de la cárcel debe complicar el sueño de la familia Moyano.

Hay quienes piensan que, en realidad, toda la pelea y el distanciamiento entre doña Cristina y el líder sindical no es más que un montaje para el consumo de la clase media, que sigue repudiando, con su opinión al enriquecido y patotero dirigente gremial-empresario y que, cuando llegue el momento, éste obtendrá una vez más lo que busca: impunidad y más poder. No coincido con esa opinión, y la guerra contra Clarín, el mejor aliado de don Néstor (q.e.p.d.) hasta la crisis del campo, me parece la mejor muestra.

Por el contrario, creo que se trata de una verdadera lucha de poder entre dos bandas, la que encabeza con Zaninni y acompaña ‘La Cámpora’ y la otra, comandada por don Hugo y don Julio de Vido, ésta con más problemas internos, derivados del odio que el Secretario General despierta entre sus pares.

En mi concepción, al menos por ahora, va perdiendo la segunda, y por goleada. El súbito despertar de Oyarbide, el juez de pasado prostibulario, y de su colega Bonadío, tal vez se deba al sonambulismo de otro Fernández, hermano del Senador kirchnerista, tan afecto a caminar de noche por los pasillos de Comodoro Py, en especial cuando la “pingüinera” lo envía, dan una pauta confirmatoria.

La conformación de todas las listas de candidatos del FPV a la ciudad de Buenos Aires es un hito importante en esta guerra, ya que han quedado fuera de ella prácticamente todos aquéllos que no forman parte de “La Cámpora”, ese engendro que constituye el desteñido –a fuerza de cargos y cajas- espejo donde se miran los presuntos herederos de los jóvenes asesinos de los 70’s.

Dicen en los pasillos que, para protegerse de tanto avance en su contra, don Hugo ha dado manos libres a los gremios para que reclamen aumentos de sueldos sin respetar la pauta del 24% (el verdadero número final alcanzado es sensiblemente mayor, de todos modos) fijada por la negociación con los camioneros y tan festejada por doña Cristina.

Si es así, pronto veremos agudizarse el conflicto gremial en calles, rutas, yacimientos y establecimientos fabriles. Pese a la tranquilidad económico-financiera que le produce al Gobierno el precio internacional de la soja, podríamos ver surgir un problema político que complicaría seriamente al “modelo”, que no parece tener nubes amenazadoras desde la economía en el corto plazo.

Otro hecho fue la nueva lección que la República Oriental del Uruguay nos dio a los quienes vivimos en la otra orilla. Pese a la enorme presión del gobernante Frente Amplio y a la errática conducta del propio “Pepe” Mujica, el Congreso rechazó desconocer la voluntad popular, expresada dos veces en sendos referenda, y derogar las leyes de pacificación nacional vigentes.

Como se ve, los argentinos vivimos tiempos interesantes, algo que los chinos desean a veces a quien no quieren bien. Hoy, uno de los procesos que marcará la intensidad de los próximos meses se está dirimiendo en la Provincia de Santa Fe.

Cuando se conozcan los resultados –y se hayan probado las virtudes de la boleta única- sabremos más de la realidad y, sobre todo, de cómo percibe la ciudadanía en general la peligrosísima vocación chavista del Gobierno.

Algunos, entre los que me cuento, sabrán además si han predicado en el desierto, y si la capa adiposa -que supo definir Leopoldo Lugones- nos impide, como sociedad, ver más allá del plasma comprado en cuotas.










Bs.As., 22 May 11


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domingo, 15 de mayo de 2011

Nueva carta abierta a la señora Presidente de la Nación

Nueva carta abierta a la señora Presidente de la Nación



“Pero ella no era diosa,

y su deseo fue en vano”
Laura Esquivel



Estimada señora:

Lo de ‘nueva’ se debe a que, el 7 de noviembre de 2010, ya le había escrito (http://tinyurl.com/3mjtznk), sugiriéndole la adopción de una serie de medidas que, lamentablemente, no resultaron de su gusto; si hubiera aceptado mis consejos de entonces, el país entero sería otro y usted podría retirarse con la seguridad de figurar, en letras de molde, en el libro de la historia grande de la Argentina.

Esa carta anterior se generó, obviamente, a partir de la muerte de don Néstor (q.e.p.d.). Cuando se produjo su fallecimiento, pronostiqué en un artículo –“Muchos muertos en uno”, (
http://tinyurl.com/258rm29)- que de todos los que roles que ocupaba su marido en ese momento, el único que le iba a resultar irremplazable (no me refiero, obviamente, a los aspectos estrictamente personales de su duelo) sería el de gran articulador, el equilibrista permanente que podía mantener pegoteadas a la nueva izquierda de la billetera y los cargos y a la CGT delincuencial. Lo sucedido en las últimas semanas parece haberme dado la razón.

Que don Huguito se transformaría en una enorme roca en su zapato, también se lo avisé (
http://tinyurl.com/2g4t9fx) con tiempo, pero era la época en que usted prefería seguir entregándole cuotas crecientes de poder, y tampoco me escuchó.

No soy, señora, ni más inteligente ni más culto que nadie; tengo sí, aparentemente, algo más de sentido común que muchos de los que la rodean, aunque éstos sean cada vez menos.

Pero no vale la pena llorar sobre la leche derramada, y hacer historia contrafáctica no reporta utilidad alguna. Elucubrar acerca de qué hubiera pasado si …, no solamente carece de sentido sino que puede ser considerado un vicio adolescente y, como tal, condenable.

Por lo que usted misma informó al país el jueves, no se muere –fea imagen, a la cual los argentinos somos tan adictos- usted por la Presidencia, y ha dado todo lo que podía dar. Reconozcamos, además, que la política le ha dado, también, todo lo que podía recibir, que no ha sido poco, en ningún sentido.

Reflexionemos juntos, entonces, sobre ambos aspectos, es decir, sobre su papel, en caso de ser reelecta, y su capacidad como mujer y, sobre todo, como madre.

Como no la considero tonta y, con seguridad, su información real es mucho más ajustada a la realidad que la mía, no dudo acerca de su conocimiento sobre dónde se encuentra su “modelo”. Dramáticamente y después de ocho años, ha llegado el momento de pagar la cuenta de la fiesta que organizó con don Néstor (q.e.p.d.) para festejar el éxito del viaje de su pareja desde la lejana Patagonia a la tan iluminada Buenos Aires.

No debería, entonces, hacerlo pero, como se trata de una carta abierta que será leída, seguramente, por alguien más, enumeraré sólo los títulos de los problemas a los que se enfrentaría si decidiera reincidir: tarifas, tipo de cambio, energía, subsidios, planes, inflación, inseguridad, Justicia, narcotráfico, defensa nacional, puja redistributiva, poder gremial, falta de inversión, fuga de capitales, conflictos internacionales.

Como usted y yo sabemos, sobre todo después de habernos peleado con Brasil, que se niega a aceptar que nosotros podemos frenar las importaciones y ellos no, sólo le quedaría, como arma para enfrentar esos problemas, el maldito ‘yuyo’. En serio, señora, me parece un poco poco.

Si puede evitar hacerlo, saliendo a tiempo del restaurant por la puerta grande, ¿para qué pagar la cuenta? Déjele ese ‘muerto’ (¡otra vez esa imagen!) a su sucesor, cualquiera que éste sea, y que los ex ‘jóvenes idealistas’ se las arreglen como puedan.

No me diga, señora, que su lealtad hacia sus cómplices la llevaría a inmolarse para protegerlos porque, sinceramente, no le creería.

Desde otro ángulo, ¿cuánto crédito da usted a las encuestas tan favorables que le acercan esos futuros ni-ni (ni curro ni libertad)? Porque, convengamos, la última vez que puso usted en juego su capacidad de convocatoria, dos ‘nadies’ derrotaron a esa “armada Brancaleone” formada por su marido, don Danielito, los intendentes, los ministros y los artistas “testimoniales”.

Además me pregunto, ¿para qué organizar otra vez el zafarrancho de las listas ‘colectoras’ si sus cómplices están tan convencidos de ese imparable triunfo en octubre?

En el campo, gran artífice de su victoria de 2007, siguen sin quererla ver ni en figuritas. Es posible que, en los pueblos del interior, su imagen haya mejorado un poco, pero dependen mucho de sus clientes y éstos, como sabemos, la sola posibilidad de su reelección les provoca una reacción imposible de expresar en palabras; tanto usted como don Néstor (q.e.p.d.) hicieron todo lo posible, a fuerza de agravios gratuitos, para merecerlo.

La clase media, esa que su gobierno está intentando convencer de las virtudes del “modelo” a fuerza de plasmas y automóviles, de tarifas regaladas de luz y de gas (especialmente, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores), también es la más preparada y ha descubierto que esta película ya la vio y, peor aún, sabe cómo termina. Por otra parte, los muchachos de la Cámpora, ciertamente efusivos y entusiastas, no son tantos como para asegurar el triunfo.

Centrar la fuerza del “ya ganó” en el negro que adoptó después de la muerte de su marido suena, al menos contradictorio. Si don Néstor (q.e.p.d.) era el prócer que ahora quiere instalar en nuestra historia, ¿por qué el índice de confianza y su imagen positiva sufrió un alza de tal magnitud cuando desapareció? Desde otro ángulo, ¿cuánto tiempo más puede durar el efecto benéfico de su viudez sobre la intención de voto de sus conciudadanos?

Finalmente, señora, piense en sus hijos. La ilimitada voracidad por más poder y más dinero costó la vida de su padre y, con total seguridad, ‘las luces del centro’ los deben haber encandilado, después de una vida entera en Santa Cruz.

Don Néstor (q.e.p.d.) y usted, que nunca habían salido del país hasta 2003, tampoco hicieron nada para que, al menos, los chicos pudieran aprovechar la enorme fortuna personal que habían generado, curiosamente, desde puestos públicos.

Esa situación los debe haber llevado, sin dudas, a buscar límites, intentando golpear con paredes que la actividad política de sus padres les imponía colocar en su camino. ¡Vaya uno a saber cómo son, en realidad, las vidas de Máximo y de Florencia!

Usted, como madre, tiene una natural y primigenia obligación con ellos. Vuelva entonces a su casa, edúquelos, conténgalos y, sobre todo, corrija las eventuales desviaciones de cualquier tipo en la que pudieran haber caído.

Finalmente, doña Cristina, debe usted tomar las riendas de su salud. Algunos médicos, expertos en la dolencia que la aqueja, me dijeron que ya no está usted en condiciones de ejercer la actual Presidencia, ni qué hablar de una futura.

Estoy convencido –si leyera mis notas sabría cuánto hace- que, finalmente, decidirá no presentarse a las elecciones; también entiendo que esa resolución tendrá que ser comunicada a la banda delictual que la rodea lo más tarde posible, para evitar que el desmadre que producirá inevitablemente la noticia golpee a su gobierno con demasiada anticipación.

Acertar en esta predicción no me producirá alegría alguna, porque quisiera que, alguna vez, la Argentina pueda hacer juicios de residencia a los funcionarios salientes, cualquiera fuera su nivel de responsabilidad. Sin embargo, debo priorizar el bien del país que, de triunfar usted o alguien de su entorno en la contienda, se verá inmerso en el “socialismo del siglo XXI” que tan pocos éxitos le ha llevado a su amigo, el papagayo caribeño y que tantos males ha producido a Venezuela y a América del Sur.

El objeto de esta carta ha sido, simplemente, procurarle una ayuda-de-memoria para el momento en que deba explicar su renunciamiento final. Para llevarla al atril habitual, bastará con agrandar la letra.

Me despido con cortesía, pero sin afecto alguno.



Bs.As., 15 May 11


viernes, 13 de mayo de 2011

Modesto consejo a los opositores

Modesto consejo a los opositores









“Tenemos que ser padres de nuestro futuro





y no hijos de nuestro pasado”
Miguel de Unamuno









Estimados señores:

La renuncia de Mauricio Macri a competir en las elecciones presidenciales, ha dejado a un amplísimo arco de ciudadanos, que piensan en forma diametralmente opuesta al populismo demagógico y al estatismo absurdo, sin un claro referente para esa fecha tan importante para el futuro de la República.

Por otra parte, y como les deben haber informado sus asesores económicos, el “modelo” de rimbante nombre y nulo éxito –salvo para la ex parejita imperial y sus cómplices de toda laya- ha terminado de saquear las cajas disponibles y, en especial, la de la ANSES, quitando la espoleta a una granada enorme que explotará más temprano que tarde.

El campo minado que dejará el kirchnerismo a su sucesor está conformado por aspectos tales como la complicada paridad cambiaria, la inflación creciente, la gran masa (40%) de pobres y miserables, la falta de reservas energéticas, el festival de subsidios cruzados, la increíble decadencia de la educación, la inexistente salud pública, la carencia de una infraestructura apta para el desarrollo, la ausencia total de seguridad jurídica, la destrucción de las instituciones y organismos de control, la porosidad infernal de nuestras fronteras, el creciente problema del narcotráfico, la corrupción desaforada, la esencial dependencia del tipo de cambio en Brasil y del precio internacional de la soja, el desmadre del poder sindical, la inseguridad ciudadana y la indefensión total de nuestra soberanía; lamentablemente, y pese a la importancia de esos temas, no agotan la lista de agujeros negros que recibirá quien se siente en el sillón de la Rosada.

Esos problemas revisten tal magnitud que ningún partido por sí solo, menos aún una persona, podrán enfrentarlos con alguna posibilidad de éxito. Para superarlos se necesitará adoptar medidas heroicas, de esas que la población difícilmente aceptará en forma pacífica, porque llegarán después de un consumo forzado pero convincente. Especialmente, cuando se trata de una ciudadanía tan abúlica como nosotros.

Creo, entonces, y de allí el título de esta nota, que los opositores que aún están en la línea de largada deben ponerse de acuerdo, ya mismo, respecto a algún mecanismo parecido al viejo lema peronista: el que gana gobierna, y el que pierde acompaña.

La traducción es simple. Por una vez, y frente al tétrico panorama que enfrentaremos todos, es necesario que quienes representarán a sus respectivos partidos en agosto, cuando se produzcan las internas obligatorias y simultáneas, firmen ya mismo –esta misma noche, si fuera necesario- un pacto en ese sentido.

Suena ilusorio e ingenuo, lo sé, porque cada uno de ellos tendrá su propia receta para enfrentar esos problemas; por ejemplo, es casi seguro que los radicales, los peronistas federales y los “lilistas” podrán ofrecer distintas soluciones para el tema de la inflación.

Sin embargo, señores, aquí y ahora, esté en juego la República y el país mismo. Creo que, si una vez más fracasamos, no tendremos la entidad necesaria para enfrentar el apetito generalizado del mundo sobre un territorio enorme, absurdamente rico, y conducido por un puñado de cretinos.

Mientras organizamos, entre todos, el generalizado conflicto económico que doña Cristina dejará cuando se vaya (recuerden cuánto hace que sostengo que no se presentará en octubre), podemos adoptar una solución muy heroica, pero transitoria.

La solución que les propongo, señores, tiene en vista la recuperación inmediata de la confianza internacional en nuestro país. Una confianza destruida por el default de 2002, por la disparatada política internacional de los Kirchner y, sobre todo, por la falta de seguridad jurídica.

Nuestra Corte Suprema de Justicia, tan alabada por los psudo bienpensantes, no ofrece ninguna garantía a los inversores; nadie en el mundo, y la fuga de más de sesenta mil millones de dólares de la Argentina es una prueba más que suficiente de ello, cree que podría contar con garantías en cuanto al mantenimiento de las reglas de juego que rijan al momento de decidir invertir: Guillermo Moreno, como herramienta de don Néstor (q.e.p.d.) y de doña Cristina se ha ocupado muy eficientemente de ello.

Mientras tanto, si no conseguimos que esas inversiones lleguen –sea provenientes del ahorro interno hoy fugado del circuito, sea por reales capitalistas extranjeros- la oferta de bienes seguirá restringida (en especial, frente a una demanda artificialmente incentivada), no se crearán puestos de trabajo formales, se exportará y se importará cada vez menos, y la inflación comenzará a espiralizarse, antes de lo que podamos prever.

Mi receta puede no ser fácil de “vender” a nuestros compatriotas y, con seguridad, será un sapo muy difícil de tragar para nuestros políticos pero, mientras alguien no proponga algo mejor e igualmente rápido en la obtención de resultados, seguiré pensando que puede ser la solución. Al menos, Brasil la adoptó en su momento, y con gran éxito por cierto.

Se trata de constituir un fideicomiso, en uno de los países centrales y confiables, con todas las acciones que se encuentran en manos de la ANSES de empresas que cotizan en bolsa, comenzando por el 26% de Techint.

Luego, todos los contratos vinculados con la inversión externa serían garantizados –exclusivamente frente al riesgo de alteración de las reglas de juego, no del éxito del negocio concreto- por ese fideicomiso, y se pactaría la jurisdicción de los tribunales del país en el cual ese fondo estuviera constituido. Con ello, los inversores estarían a cubierto de cualquier “riego-país” que pudieran considerar para decidir su apuesta.

Por supuesto, una solución de este tipo heriría los sentimientos falsamente nacionalistas tan arraigados entre nosotros y, por ello, sería necesario que todos los partidos de oposición se unieran para explicar el remedio y llevar tranquilidad a los ánimos seguramente exaltados.

Cuando, después que esas inversiones hayan llegado y se haya reconstituido la confianza internacional en la Argentina, ya que el país se habrá transformado en una nación nuevamente pujante y creíble, podremos volver a la normalidad y se aceptará que sean nuestros propios tribunales quienes decidan las contiendas.

Este consejo, modesto por cierto, debe terminar con una descripción de las virtudes y ventajas que su adopción traerá para todos nosotros. A medida que se vayan radicando nuevas industrias, éstas exigirán más mano de obra y cada vez más calificada, con lo cual la educación deberá mejorar sensiblemente. Lo mismo ocurrirá con la salud, ya que los nuevos operarios deberán estar mejor cuidados. La seguridad mejorará, pues los inversores exigirán una firme política contra el narcotráfico –han debido pagar su inexperiencia en Colombia y, hoy, en México- y el delito común.

Una economía que se desenvuelve en un ambiente corrupto, rápidamente hace que la libre competencia fracase, y ello hará que comience a disminuir en forma muy marcada. La necesidad de las empresas hará que la inversión en infraestructura y en la búsqueda de reservas de energía convencionales y nuevas se deba transformar en una prioridad.

La industria nacional, de alta calidad pero de muy pequeño mercado consumidor, deberá especializarse en el ataque a los mercados de excelencia y de altos precios mundiales, dejando para quienes pueden producir más cantidad a menor precio el abastecimiento del mercado interno.

En resumen, señores, la Argentina les pide, a cada uno de ustedes, grandeza y sensatez en esta hora, virtudes de las cuales, hasta ahora y salvo contadísimas excepciones, no han hecho gala. Se trata, simplemente, de ponernos de acuerdo quienes estamos hartos de populismo y de clientelismo, de fracaso y de frustración, sobre un tema único y central: recuperar la confianza como país.

La Historia, con mayúscula, se los agradecerá.

¡Que tengan ustedes muy buenas noches!







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