Aviso: no soy gente, pueblo ni argentino
por Enrique Guillermo Avogadro
“Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno; estamos tocando el fondo”.
Gabriel Celaya
Porque desde estas modestas
columnas -que no utilizan el
lenguaje “inclusivo”- no dejaré de defender a la
República y a la democracia y,
consecuentemente, seguiré enfrentando al Gobierno y oponiéndome a los bastardos
avances que realiza sobre la Justicia para lograr la impunidad de Cristina Elisabet
Fernández y el resto de su banda gangsteril, presumo que pronto estaré en los radares del INADI (Victoria
Donda), del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad (Elizabeth Gómez
Alcorta) y del NODIO (la montonera Miriam Lewin), el nuevo
organismo creado para vigilarnos.
Si bien obedeció al pedido de
la marioneta que dice ser Presidente –“si
ven que me equivoco o me aparto de mis promesas, salgan a la calle y
recuérdenmelo”- el gran éxito del banderazo del lunes 12 superó las
expectativas de los propios autoconvocados
en todo el país; la pretensión de los lenguaraces gubernamentales de minimizarla fue impedida por los videos que inundaron las redes. Como fui uno de los miles de “malos” que estuvieron en el Obelisco
protestando contra esta –todavía- “dictablanda”, me alcanza la perversa descalificación del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que notoriamente posee “capacidades psicológicas
diferentes”.
La falta de fe en la permanentemente
contradictoria palabra presidencial y la reiteración infinita de torpezas que
exhibe la gestión son de tal magnitud que cada anuncio provoca una reacción
contraria de los mercados: bastó que Alberto Fernández dijera que no
confiscaría los depósitos en dólares para que se aceleraran rápidamente la
devaluación del peso y la caída en las reservas del Banco Central, ya exangües.
Mientras el Gobierno se
entretiene con sus virulentos y aviesos avances contra la Constitución y la
división de poderes para intentar que no avancen las causas por corrupción a la
procesada Vicepresidente, y en sus descarados ataques a la propiedad privada, continúa
fracasando estrepitosamente en todos los campos que más inquietan a la sociedad:
la inflación, la inseguridad cotidiana, el desempleo, la pobreza y la
indigencia, la desnutrición infantil creciente, la falta de inversiones, el
cierre de empresas, la fomentada ocupación de tierras en los conurbanos, el avalado
y violentísimo “independientismo” mapuche, los contagios y los muertos por
Covid, la desesperanza que lleva a la emigración, y el deterioro generalizado de
la salud por la irracional cuarentena.
Ya se piensa en suprimir
las PASO, un formidable instrumento para organizar a toda la oposición republicana
tras propuestas comunes, algo en lo que muchos estamos trabajando. Pero,
lamentablemente, concentrar los esfuerzos en las próximas elecciones con la
actual dinámica diaria de los acontecimientos equivale a discutir el sexo de
los ángeles. Es que, sin duda, fin de año se constituirá en un momento bisagra y
obligará al Frente de Todos a tomar decisiones tanto en el raro formato de su diseño
de poder cuanto en el elenco ministerial; por primera vez, y en medio de la
fenomenal crisis multifacética que sobrevendrá, un gobierno perón-populista carece
de instrumentos para controlar sus efectos sobre la población y eso no permite
siquiera imaginar hoy qué podrá suceder entonces en la calle, cuando el
kirchnerismo pierda definitivamente todo atisbo de gobernabilidad.
No tiene –y asegura que no quiere tener- un
plan económico, y eso repercute en la conducta de empresarios, acreedores y
hasta de la población en general, que corre a tratar de salvar sus ahorros. Si
sigue emitiendo billetes para compensar el déficit público y sostener el
perverso sistema de subsidios, y mantiene o agrava los controles sobre la
compra de dólares, la devaluación del peso se agudizará aún más, con natural
impacto sobre la inflación ya desmadrada. Y la inexistencia de nuevas inversiones,
producto de la inseguridad jurídica y de la desconfianza, impedirá la creación de
empresas y de puestos de trabajo.
El oficialismo, totalmente
desconectado de la realidad y para complicar aún más el ya dramático escenario,
utiliza su menguante poder no sólo para intentar “reformar” la Justicia,
liberar a peligrosos delincuentes o condonar la monumental estafa de Cristóbal
López al fisco sino que, “combatiendo al capital”, atacar a la industria del
conocimiento, dificultar la generación de empleo, crear nuevos impuestos
confiscatorios, intentar expropiar empresas, trabar a las compañías energéticas
y de comunicaciones, tolerar la prepotencia sindical y recortar ingresos a los
distritos gobernados por la oposición.
Amén de las odiosas y
erróneas comparaciones con otros países en lo que a la lucha contra el Covid, exhibe
flagrantes contradicciones: sus embajadores expresan, ante los organismos
internacionales, la sinuosa posición del Gobierno frente a la probada violación
de los derechos humanos por Nicolás Maduro, presuntamente justificada por la no
intervención en los asuntos internos de Venezuela, mientras apoya
descaradamente a Evo Morales y a su facción ante las elecciones de mañana en
Bolivia, llegando al extremo de autorizar que centenares de miles de ciudadanos
de ese país voten masivamente en las mismas escuelas a las que no permite que
retornen los chicos a clase por miedo al contagio.
Finalmente, saludo hoy a
mis muchos amigos peronistas en su Día de la Lealtad, el único en el año en que
no se traicionan. Por mi parte, aviso, estaré nuevamente en la calle el próximo
4 de noviembre.
Bs.As., 17 Oct
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