Ignorancia general
por Enrique Guillermo
Avogadro (Nota N° 1055)
"No hay espectáculo más aterrador que el de la ignorancia en acción".
Johann Wolfgang von
Goethe
No voy a hablar de la
campaña anti-argentina montada sobre la originalidad de nuestra selección de
fútbol al no tener negros entre los jugadores; y no lo haré porque,
simplemente, me parece una verdadera estupidez; las razones de esa carencia son
históricas y económicas y están a disposición de cualquiera que quiera
enterarse antes de opinar.
El entorno – una palabra
más justificada hoy que cuando fue aplicada al tercer Juan Perón en 1973 – de
Javier Milei, un presidente que sólo se ocupa de la macro-economía, con su internismo
“ombliguista” y su clara falta de empatía está haciendo que la gestión pierda
contacto con quienes lo votaron hace dos años y medio, en especial con quienes
han hecho un enorme sacrificio apostando a un futuro mejor que aquél presente
tan miserable al que los había arrastrado el infame populismo de las décadas
kirchneristas.
Por cierto, no me estoy
refiriendo, como síntoma, a la más que escuálida manifestación que
protagonizaron el miércoles ambas centrales obreras y los quejosos ex “gerentes
de la pobreza”, que han visto desaparecer sus espurias fuentes de
financiamiento por el pago directo de los “planes” a sus beneficiarios. Sin
embargo, es real que la marcha de la actividad económica, que remeda el
electrocardiograma de un infartado, golpea a la población más vulnerable. Según
me dijo Jorge Ossona, el mejor “conurbanólogo” de nuestro país, la
informalidad, el juego ilegal y el microtráfico de drogas, están causando en
ella gravísimos estragos.
Porque, si bien la
Argentina está recibiendo enormes inversiones en áreas como la minería y la
energía, que generan miles de puesto de trabajo genuino, sobre todo en la zona
cordillerana, en los grandes centros urbanos esa bonanza aún no se nota y, por
el contrario, se pierden; y con la llegada de la inteligencia artificial a los
procesos productivos, ese negativo efecto se acelerará. Sería altamente recomendable
que el Gobierno tomara nota y previera mecanismos y recursos para atender a la
subsistencia de quienes se caigan del sistema antes de que se produzca una
nueva explosión social.
Desde otro ángulo, mi asco
ante la forma en que la Casa Rosada está moldeando al Poder Judicial no sólo
subsiste sino que, día a día, se profundiza. Lo está haciendo sin privilegiar
la excelencia en la selección de los magistrados y así sólo logrará degradar
aún más la confianza en la seguridad jurídica, indispensable para que lleguen
las ansiadas inversiones. Lo más absurdo resulta que, al actuar de ese modo, el
Gobierno demuestra, una vez más, que ignora la historia: debiera recordar que
Cristina Fernández fue condenada por jueces que ella misma, en su apogeo, había
designado.
Y digo que se acentúa por
la resolución que otorgó la detención domiciliaria a Facundo Leal, el ex
multi-funcionario al cual le fueron encontradas una fortuna en efectivo y
drogas de todo tipo, invocando que en la cárcel no puede ser tratado de sus
perniciosas adicciones. Estos disparatados jueces son colegas de los asesinos
togados que mantienen en mazmorras de todo el país a ancianos – promedio de
edad, 80 años – mintiendo cuando dicen que el servicio penitenciario federal
resulta apto para atender sus múltiples dolencias gerontológicas, pese a que ya
nos acercamos a los mil muertos militares, policías y civiles condenados por haber
derrotado a la subversión terrorista. Me pregunto si los que quedan en prisión
no deberían enviciarse para lograr idéntico tratamiento.
En el terreno
internacional, mi preocupación y mi miedo siguen aumentando, sobre todo después
de escuchar a Rafael Grossi, que encabeza la OIEA y es candidato a Secretario
General de la ONU; dijo esta semana que una guerra atómica es un escenario más
probable que nunca antes. Con la firma de un acuerdo entre Donald Trump y Mohammed
bin Salman, príncipe heredero pero real mandamás de Arabia Saudita, para dotar
a ésta de tecnología nuclear, el panorama de Medio Oriente se ha enrarecido más
aún, si cabe, ya que hará que todos los países de la zona (Siria, Jordania,
Irak, Egipto) busquen adquirir o desarrollar su propio armamento atómico.
De todas maneras, EEUU
abrió esta semana la peor caja de Pandora en el Golfo Pérsico al bombardear una
planta desalinizadora en Irán; si ese país respondiera – como ya está haciendo
con instalaciones militares y petrolíferas estadounidenses en las petro-monarquías
vecinas – destruyendo las únicas fuentes de agua potable de Kuwait, Bahrein,
Omán y Emiratos Arabes Unidos, todos ellos desaparecerían del mapa. Y tal como
se preveía, los terroristas ayatollahs activaron sus milicias proxys en Yemen,
los terribles houtíes, para cerrar el estrecho de Bab-el-Mandeb, única entrada
al Mar Rojo y al canal de Suez; por ahora, sólo lo han hecho para petroleros de
Arabia Saudí, pero si concretaran la amenaza de generalizar ese bloqueo, las consecuencias
económicas – sobre todo, para Europa – serán enormes.
La ignorancia de la
historia, aún la más reciente, también se percibe en Washington y en la OTAN.
Si la tuvieran presente, sin duda descubrirían que EEUU cometió un gravísimo
error cuando atacó a Irán desconociendo su geografía e idiosincracia y asesinó su líder supremo, Alí Jamenei, ya que quienes lo
sucedieron son aún más feroces e irreductibles; y a mi modo de ver, esa
situación se repetiría en Rusia si Vladimir Putin perdiera el poder, cualquiera
fuera la causa, ya que los halcones dejarían de tener el actual freno.
Bs.As.,
25 Jul 26
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