Los 30 denarios de la infamia
por Enrique Guillermo Avogadro
“Las mejores marionetas no siguen la voluntad
de quien las maneja, sino que la anticipan”.
Fabiano Massimi
No voy a
analizar en detalle el tan lamentable fallo del martes de la Corte Suprema
-¡honor a Carlos Rosenkrantz, que no aceptó firmar ese triste y confuso
engendro!- pues ya lo han hecho todos los grandes constitucionalistas y los
mejores analistas políticos en diarios, revistas, radio y televisión. Sólo diré
que los cuatro magistrados que lo suscribieron (Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos
Maqueda y Horacio Rosatti, a quienes se sumó Elena Highton de Nolasco)
enterraron a la Constitución y a la división de poderes que ella establece y
garantiza y, así, dieron la razón al Talmud cuando en él se escribió hace miles
de años: “Desgraciada la generación cuyos
jueces merecen ser juzgados”.
El
adefesio que emitieron pretende, infructuosamente por cierto, quedar bien con
Dios y con el diablo, traducido en que mantiene a los jueces en sus cargos
hasta tanto se substancien nuevos concursos. En condiciones normales, ese
trámite implica muchos años de demora pero, en la Argentina K, tan apurada en
resolver los problemas judiciales de su dueña, urgida además por una probable
derrota en las elecciones del año próxima, no es así. Ya el Consejo de la
Magistratura, colonizado por sus esbirros, a los cuales apoyó para generar esta
crisis la lavagnista Graciela Camaño, comenzó a acelerar y, según las palabras
de su Presidente, Alberto Lugones, pretende tener el tema resuelto en seis
meses.
Cuando
sea que terminen los concursos, será el propio Consejo quien determinará la
terna que se presentará a Alberto Fernández para que éste opte por uno de los
candidatos y envié el pliego al Senado. Como se ve entonces, la mayoría de los
jueces supremos no sólo creó una nueva categoría de magistrados –los 74 “interinos”-
sino que dejó todos los resortes, prácticamente, en manos de Cristina
Fernández. El resultado final, pensando que la PresidenteVice necesita agregar
a la absolución de la historia –que dice tener- la de los tribunales
terrenales, está casi cantado.
Los altos
jueces deberían saber que el kirchnerismo está respirando en la nuca de todos
ellos; en efecto, esa otra aberración, la famosa “comisión Beraldi” presentará este
mes a quien dice ejercer el poder su recomendación acerca del número de
miembros y del modo de funcionamiento de la Corte. ¿Estarán allí los treinta
denarios de la infamia?
Esta
Corte que la política bastarda nos ha impuesto aún tiene una oportunidad para
reivindicarse frente a la ciudadanía; le bastaría con resolver ahora mismo la
inconstitucionalidad (decretada por la Cámara Federal
Contencioso-Administrativa hace nada menos que cinco años) de la modificación
en la composición del Consejo de la Magistratura, devolviéndola al formato original
que le dio la Constitución de 1994. Si lo hiciera, recuperarían peso los
estamentos profesionales (jueces y abogados) y lo perderían los representantes
de los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Por su
parte, el Presidente Pinocho agregó otras perlitas a sus incontables
antecedentes de mentiroso serial: nuevamente condenó a los “ricos” (quienes
invierten y crean trabajo) y muy suelto de cuerpo, insistió con la necesidad de
una reforma judicial; afirmó, jocosamente, que no la pedía para nombrar jueces
amigos. Pretendió que nos olvidáramos que, para integrar la Cámara Nacional
Electoral, privilegió a Raúl Bejas, un esbirro de Juan Manzur, su cómplice
Gobernador de Tucumán, en injustificado perjuicio de Alejandra Lazzaro, que
había obtenido mejores calificaciones y que, por ser mujer, le hubiera
permitido equiparar géneros –otra manía K- en ese tribunal; su designación fue
aprobada el jueves por el Senado.
El otro
ineludible tema de la semana es la elección presidencial entre Donald Trump y
Joe Biden; tampoco me extenderé sobre esto, en especial porque la moneda sigue
en el aire, y sólo diré que, lamentablemente, ya hubo un claro perdedor: los
propios Estados Unidos. Parece que la grieta se ha transformado en nuestro
principal producto de exportación, porque también ya la padecen España, Gran
Bretaña, Brasil y muchos más; la generación a la que pertenezco se está
despidiendo de la vida, pero el legado que dejará a sus hijos y nietos con
certeza no será de los mejores.
Para
concluir, mi enérgico repudio a los gremios de los ¿trabajadores de la
educación?, encarnados en ese horrible personaje llamado Roberto Baradel, y su
reticencia a volver a las aulas invocando presuntos peligros sanitarios
vinculados a la pandemia. Pero más me repugna la actitud del Gobierno nacional,
que tolera este disparate tan inmensamente costoso, en especial para los más
desprotegidos.
Por todas
esas razones y muchas otras, mañana (#8N) a las 1700 hs., volveremos a las
calles y plazas de todo el país para expresar nuestra profunda disconformidad
ante las manifiestas violaciones a la Constitución, la pérdida de la
independencia de los poderes y la carencia de Justicia, la persecución a los
jueces díscolos y la impunidad de la corrupción, la toma de tierras promovida
por el Gobierno, la decadencia de la educación pública, la inseguridad
cotidiana y la proliferación del narcotráfico.
Bs.As., 7
Nov 20





