Mar Incógnito
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 903)
“Con la esperanza de mejorar las vidas de las generaciones futuras, me
adentro en estos años que me quedan no con nostalgia de todo lo que ya
no existe sino con la emoción por lo que todavía está por venir”.
Hernán Díaz
Los
resultados de las PASO han obligado a la Argentina navegar en un mar embravecido
como pocas veces antes, tal vez desde 1946, cuando Juan Perón se impuso a todo
el arco político, desde el más rancio conservadurismo hasta el comunismo
prosoviético. El monumental crecimiento de La Libertad Avanza, (LLA), en
realidad sólo de su personalísimo líder, que pintó de violeta casi todo el
país, sorprendió y apabulló a propios y extraños -en especial a aquellos
“expertos en mercados regulados” que tanto apoyaron a Sergio Massa para
conservar sus quintitas y negocios- al confirmar que el electorado se dividió
en tres tercios separados por tan pocos puntos (menos de 3%) que dejaron a
todos en un virtual empate técnico. Ello impidió que se produjera la
consecuencia benéfica de un triunfo claro de la oposición republicana, que
hubiera atraído a manadas de compradores e inversores a un país cuyos activos,
públicos y privados, tienen precios de remate.
Los
intendentes, y los gobernadores que ya habían logrado conservar sus feudos
provinciales, tampoco lo acompañaron en las PASO, y cortaron boletas para
despegar su suerte, exitosamente, de la fórmula presidencial de Unión por la
Patria (UxP), convertida en un salvavidas de plomo. Así, dejaron a Massa solo,
y el pero-kirchnerismo perdió 6 millones de votos; aunque todos ellos cambien
de actitud, los malos datos económicos que se seguirán recibiendo hasta octubre
no permitirán al oficialismo soñar con alguna recuperación. Juntos por el
Cambio (JxC), afectada por sus disputas a cielo abierto, también mermó su
caudal en 1,5 millón y fue derrotada en provincias que había conquistado recientemente
en las elecciones locales.
Comenzaron
así a soplar vientos huracanados, provocados por la desordenada devaluación que,
sin plan de estabilización, con gran emisión y sin coordinación, el mismo lunes
arrojó el Aceitoso sobre la tan
frágil realidad nacional; el termómetro más sensible, el dólar blue, escaló pavorosas cimas y, con su
impulso, los precios se dispararon y cayeron más sectores de la clase media en
la pobreza, y más pobres se desplomaron en la miseria. Los índices de inflación
de agosto y septiembre, que todos suponemos alcanzarán los dos dígitos,
impactarán bajo la línea de flotación del candidato del oficialismo y, con
certeza, causarán un incalculable daño a sus apetencias de disputar el casi
inexorable ballotage.
Por
la licuación de las lealtades a los partidos políticos, y sólo se mantienen a
los clubes de fútbol o las religiones (casi como la que propone Milei con sus tan
disruptivos dogmas), los electores ya no obedecen ciegamente a los líderes como
antaño; así, debemos considerar todas las probabilidades que pueden darse en
octubre, donde todos los finales están abiertos. Quienes votaron por LLA como mera
expresión de ira y protesta, ¿dejarán de hacerlo porque ya cumplió esa misión o,
algo mucho más probable, se sumarán otros, atraídos por el éxito del libertario,
corriendo en auxilio del vencedor? Quienes lo hicieron por Juan Grabois, ¿lo
harán por Massa o virarán alguna
formación de izquierda? Los que eligieron a Juan Schiaretti ¿se sentirán tan
peronistas como para ayudar al Aceitoso?
Quienes acompañaron a Horacio Rodríguez Larreta, ¿respaldarán a Patricia
Bullrich? Y lo mismo en la Ciudad de Buenos Aires, ¿quienes optaron por Martín
Lousteau apoyarán a Jorge Macri, que le ganó la interna exactamente por un
punto porcentual, o ayudarán a Leandro Santoro, el candidato a Jefe de Gobierno
de UxP, también de origen radical?
Lo
único cierto, al menos por ahora, es que no parece demasiado probable el
triunfo de alguno de los candidatos en primera vuelta, salvo que el libertario reciba
un fuerte aluvión de votos triunfalistas; o sea, hasta noviembre no se elegiría
al futuro presidente, y en ese turno electoral sólo podrán estar Massa,
Bullrich y Milei. Entonces, sobre esa base, imaginemos las ecuaciones posibles
y hagámonos las preguntas pertinentes, es decir, cómo se comportará en el
ballotage quien haya elegido a un perdedor en las generales de octubre. Con el
dólar y la inflación en estos niveles, todavía es posible, pero sumamente
improbable, que el Aceitoso supere la
primera vuelta pero, de todas maneras, considerémoslo.
Si
el último round de noviembre fuera disputado entre él y Patricia, creo que los
votantes de LLA acompañarán a ésta, y viceversa, o sea, que si quienes
disputaran fueran Massa y Milei, quienes nos inclinamos por JxC lo haremos por
Javier. Ahora, si fueran Milei y Bullrich quienes llegaran, ¿qué harán los muchachos
de UxP? Estoy convencido que convertirán al excéntrico líder en presidente,
básicamente porque apostarán a su fragilidad y, consecuentemente, a que
resultará más fácil de destituir. Pienso que, si Javier llegara al ballotage,
ganará y, si no lo hiciera, triunfará Patricia. El problema central de LLA será
su debilidad en el Congreso, lo cual obligará a negociar cada ley o entrar en
una espiral de confrontación institucional, de más que complicado pronóstico.
En
cualquier caso, cualquiera de los dos últimos tendrá en octubre una fuerte
prueba para su futura gobernabilidad y el dominio de la calle, pues entonces se
decidirá, sin ballotage, quién mandará en la Provincia de Buenos Aires y su crucial
Conurbano que, no olvidemos, se encuentra demasiado cerca de la Plaza de Mayo y
su subliminal significado. A ambos les conviene, en defensa propia y salvo que
sean suicidas y asesinos seriales de quienes queremos vivir en una República,
que caiga derrotado el inefable Axel Kiciloff, que aspira a ser reelecto aunque
sea por un solo voto.
De
lograrlo, será el garante del bunker de La Cámpora y el trotskismo para la
resistencia violenta contra el próximo gobierno y los cambios dolorosos que
éste deberá inexorablemente realizar; esas amenazas ya las están profiriendo lenguaraces
canallas, como Anímal Fernández, Juan
Cabandié, y tantos más. En esa medida y aunque ahora parezca diluirse esa
propuesta, me pareció sumamente positivo que Carolina Píparo, candidata de LLA,
que salió tercera, haya invitado a Néstor Grindetti, su competidor de JxC, que
obtuvo el segundo puesto, a reunirse para acordar cómo impedirlo.
Bs.As., 19 Ago 23


