Tragedias vecinas
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 928)
“Las personas que están lo suficientemente locas como para
creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo hacen”.
Steve Jobs
Chile y
Argentina están viviendo acontecimientos dramáticos casi en espejo. Mientras se
incendiaban Viña del Mar y el Parque Nacional Los Alerces, hechos respecto a
los cuales se sospecha responsables de nuestro lado a los falsos mapuches y,
del otro, a sus reales homólogos
trasandinos y a terroristas de variado origen, murió Sebastián Piñera, un Señor
(con mayúscula) que, como Presidente y como opositor, hizo una enorme
contribución a la cultura cívica y la convivencia política de su país; vayan
mis consternadas condolencias a sus familiares y conciudadanos. Guardando las
debidas distancias, en Buenos Aires el Gobierno decidió matar, sin silenciador,
su proyecto de ley denominado pomposamente “Bases y Puntos de Partida para la
Libertad de los Argentinos”, al decidir su regreso a comisiones de la Cámara de
Diputados, o sea, volver a foja cero el trámite legislativo; ahora, deja
trascender que no insistirá en presentarlo.
Javier
Milei llegó a la Presidencia por una suma clara de voluntades: 30% de votos
propios, más un 26% del antikirchnerismo proveniente de la fallida candidatura
de Patricia Bullrich. Pero lo hizo solo, sin armar un partido político real, es
decir, una verdadera estructura que le permitiera obtener gobiernos provinciales
y numerosas bancas legislativas federales. Está armando su gobierno con los
hombres y mujeres que encuentra, ya que tampoco dispone de un importante caudal
de experimentados cuadros capaces de asumir el control inmediato de todo el
inmenso aparato de la administración del Estado. Que algunos de los elegidos
sean ya tránsfugas o severamente cuestionables es, por hoy, harina de otro
costal.
Porque
protagoniza un giro copernicano en la lamentable deriva de nuestra historia,
ejerce una forma de hacer política totalmente distinta. La manera en que el
Ejecutivo se comportó en el Congreso permite calificarla de inocente o de
audaz, según se la mire. ¿Realmente pensó que los diputados aliados o
“dialoguistas” apoyarían en masa una reforma tan terminal para un sistema que
les ha permitido subsistir tan ricamente hasta ahora?; antes del presunto fracaso,
¿no hizo un mero “poroteo” de votos para predecir qué expectativa de vida tenía
su proyecto “ómnibus”?
Si la
primera hipótesis fuera cierta, es decir, que Milei sea un virginal perdedor, habría
aprendido con sangre una vieja lección: “Las
democracias requieren negociación y concesiones. Los contratiempos son
inevitables; las victorias, siempre parciales. Las iniciativas públicas más
importantes para un presidente pueden ser destrozadas por los medios,
malograrse en el Congreso o ser rechazadas por las Cortes” (S.
Levitsky y D. Ziblatt, en “Cómo mueren las democracias”). Hasta un régimen tan
siniestro como el que encabezó Cristina Fernández tuvo que aceptar que, aún
maltrechas y golpeadas, las instituciones republicanas siguen funcionando en la
Argentina; basta recordar qué suerte corrieron sus iniciativas de enjuiciar a
los miembros de la Corte, de terminar con la prensa libre, de arrodillar a la
Justicia desde el Consejo de la Magistratura, etc. En definitiva, no pudo, pese
a su intenso “vamos por todo”, lograr una imposible impunidad por el pavoroso
saqueo al que sometió al país.
La otra
posibilidad es que, a sabiendas de lo inútil que resultaría el trámite
parlamentario para el cambio que pretende, haya actuado intencionadamente para
obligar a quitarse las caretas a los responsables de la suma histórica de fracasos
que nos trajeron hasta aquí, tras las que pretendían seguir ocultándose en el
Carnaval que hoy comienza, y exhibir su irresponsabilidad en esta cruel
encrucijada y su distanciamiento de la sociedad. Resultó notable ver a los representantes de
algunas provincias en las que arrasó Milei (Córdoba es el mejor ejemplo, ya que
allí obtuvo el 74% de los votos) oponerse a la voluntad de la enorme mayoría de
sus habitantes.
Me
inclino a pensar que lo que vimos el martes fue una jugada maestra del Presidente
que, aún hoy y a pesar de la horrible estanflación que heredó y aspira corregir,
conserva un substancial apoyo de la ciudadanía. Le permitió mostrar que pese a que,
según la Constitución, los diputados representan a los ciudadanos de las
provincias que votaron hace muy poco y masivamente por un futuro distinto, la
“casta” se defendió a sí misma y a sus privilegios, descuartizando el proyecto para
impedir cualquier alteración de ese status
quo que le resulta adictivamente confortable. Aparentemente, también
razonaron así los mercados, y la prueba fue la fuerte reducción en las varias
cotizaciones del dólar, tanto en su versión blue
cuanto el MEP y el CCL, después de un breve espasmo alcista; dependerá de los
próximos pasos del Gobierno y de la tolerancia social la duración de esta pax cambiaria.
Amén del
placer de verlos trabajar traspirando en verano, el único positivo subproducto
de las maratónicas sesiones fue la comprobación del escaso, casi nulo, bagaje
intelectual de la enorme mayoría de esos legisladores, probados analfabetos a
los que nadie conoce y que accedieron a esa Cámara integrando listas-sábana
confeccionadas por los jeques partidarios. Los prolongados discursos para
oponerse a la aprobación de la ley, que mostraron sólo la desvergüenza y la idiota
ideologización de quienes los pronunciaban, deben haber hecho llorar de
tristeza a las paredes de un recinto que, años ha, escuchó las cultas e
inflamadas verbas de Leandro Alem, Alfredo Palacios, Juan B. Justo, Arturo
Frondizi, Ricardo Balbín y tantos otros. A la vista está que los argentinos no
podemos, ni debemos, tolerar más esta deliberada protección a quienes hacen de
la política un espúreo medio de vida, y exigir la inmediata utilización de la
lista única en papel para evitar tamaña corruptela. Y también la “ficha limpia”
de quienes pretendan ser candidatos, para impedir que sátrapas poseedores de
prontuario y oscuro pasado puedan acceder a cualquier función pública.
Bs.As.,
10 Feb 24
Publicaciones:
https://totalnewsagency.com/2024/02/09/tragedias-vecinas/
https://www.informadorpublico.com/opinion/tragedias-vecinas
https://elcanillita.info/press/2024/02/09/tragedias-vecinas/
https://prisioneroenargentina.com/tragedias-vecinas/
https://www.lavozdeminaclavero.com/editoriales
https://periodicotribuna.com.ar/36237--tragedias-vecinas.html
https://www.elojodigital.com/contenido/19509-avogadro-tragedias-vecinas
https://fundacionatlas.org/index.php?m=art&s=7848
https://prisioneroenargentina.com/post-data-detragedias-vecinas/
https://www.notiar.com.ar/index.php/opinion/129459-tragedias-vecinas-por-enrique-avogadro




