El cristal con que se mira
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1071)
“La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con
excepción de todos los demás”. Winston Churchill
Mañana llegará a Buenos Aires SS León XIV y
una multitud se acercará a buscar su bendición papal. Los jueces prevaricadores
ya han manchado irremediablemente su visita al denegar al padre Christian von
Wernich la solicitud de ser trasladado desde su prisión en Campo de Mayo al
penal de Devoto para participar de la visita que el Papa efectuará allí a los
presos. Y esos canallas – el único, en el fuero federal, que no merece esa
calificación es Carlos Rosenkrantz, miembro de la Corte Suprema - fueron
acompañados en silencio por los obispos, que ya se habían condenado por no
permitir que este sacerdote de 89 años, que lleva 23 en la cárcel y padece de
gravísimas enfermedades, pudiera ser alojado en una institución católica y
recibir así el beneficio de la detención domiciliaria. Mientras tanto, Cristina
Fernández, Julio de Vido y tantos otros viven esa misma situación procesal en
sus respectivos palacios, y Sergio Massa y su mujer, Malena Galmarini, quién
sabe por qué voluntad del Ejecutivo, ni siquiera fueron llamados a explicar
cómo construyeron sus inconmensurables fortunas.
Las urnas de EEUU hablaron con una
contundencia que nadie preveía. Los demócratas recuperaron ambas cámaras,
arrebatándole a Trump el control parlamentario. El resultado es un severo
castigo a su gestión. La inflación, el costo de vida, la corrupción y,
especialmente, la guerra con Irán explican esta reacción. Trump convirtió los
comicios en un plebiscito sobre su gestión y los ciudadanos aceptaron el
desafío, pero votaron en contra. No ha perdido el sillón ni las importantes
atribuciones ejecutivas que le da la Constitución, pero deberá gobernar durante
los próximos dos años con un Congreso opositor, capaz de bloquear iniciativas,
investigarlo y obstaculizar nombramientos. El impeachment volverá a sobrevolar, aunque removerlo
exigirá mayorías extraordinariamente difíciles de conseguir. Las consecuencias,
por supuesto, excederán las fronteras estadounidenses.
El resultado fue visto con distinto color
en función de los intereses de cada mandatario extranjero, en especial entre
quienes luchan contra la derecha en sus regiones y países. En América Latina,
Milei sufrió, aunque el resultado no significa que EEUU abandone a Argentina,
cuyos intereses estratégicos exceden las afinidades entre mandatarios, pero
obliga al Presidente argentino a prestar atención a los nuevos equilibrios
políticos. Mientras tanto, Lula – injustificadamente, por la gran gravitación
de China en Brasil - festejó acompañado por Sheinbaum y los despojos que
sobreviven del Foro de San Pablo (Venezuela, Cuba y Nicaragua). Para México y
Centroamérica, las cuestiones migratorias y comerciales seguirán siendo
centrales. La nueva mayoría demócrata podrá cuestionar algunas decisiones
presidenciales, pero difícilmente acompañará una política de fronteras abiertas
o renunciará a exigir compromisos en materia de seguridad.
En Canadá, y también en Europa, el
resultado fue recibido con cautela. Quienes soportan las amenazas arancelarias
de Trump, sus exigencias comerciales y su cuestionamiento a la OTAN encontrarán
ahora un contrapeso institucional. Ucrania podría beneficiarse con mejor
asistencia militar y financiera norteamericana. Pero sería ingenuo pensar que
la derrota modificará automáticamente la política exterior de Washington: Trump
conserva amplias facultades para negociar, amenazar e imponer decisiones.
Europa deberá resolver si está dispuesta a asumir su propia defensa y dejar de
comportarse como un protegido por un hermano mayor que cambia tanto de opinión.
Tampoco desaparecerá necesariamente el proteccionismo comercial que caracteriza
al Presidente de EEUU.
En Medio Oriente se encontrarán las
consecuencias más delicadas. La guerra con Irán fue uno de los factores que más
perjudicaron a Trump, tanto por su costo como por el temor a una escalada. Los
demócratas podrán exigir explicaciones sobre la conducción del conflicto,
cuestionar el suministro de armamento y revisar el respaldo a las operaciones
israelíes en Gaza, Líbano e Irán. Netanyahu o su muy probable sucesor, Eisenkot,
deberán comprender que el apoyo a Israel ya no será un cheque en blanco.
Teherán podría apostar a que Trump busque una salida negociada, pero no debería
interpretar la derrota electoral como una señal de debilidad militar y provocar
una escalada de consecuencias globales. Arabia Saudita, acosada por las
milicias pro-iraníes hutíes, y los restantes países del Golfo, observarán con
preocupación el escenario, pues necesitan estabilidad para preservar sus exportaciones
energéticas. Una paz negociada es preferible a una guerra prolongada, pero no se
construirá ignorando las ambiciones de los terroristas iraníes.
Xi Jinping, con la milenaria paciencia de
su pueblo, observa el mundo con tranquilidad. China esperará décadas antes de
intentar recuperar por la fuerza Taiwan, que para su país tiene tanta o más
importancia que Malvinas para Argentina; por eso creo que las maniobras
militares que tanto preocupan a Filipinas y Japón, no son más que juegos para
mantenerlos inquietos.
Las elecciones en EEUU demostraron que ni
siquiera un liderazgo tan personalista como el de Trump puede sustraerse al
control de las urnas, pero no debemos confundir un revés con la desaparición de
las tendencias que lo llevaron al poder: el populismo, la polarización, el
nacionalismo económico y la desconfianza hacia las instituciones no son
patrimonio exclusivo de EEUU; se han extendido al globo y seguirán
condicionando la política internacional. La gran incógnita es si los demócratas
reconstruirán consensos y ofrecerán soluciones o si convertirán el Congreso en
un campo de batalla para vengarse. Ganar una elección no equivale a saber
gobernar, como perderla no significa que hayan desaparecido las razones que
llevaron a millones a votar por quien ahora resulta derrotado. Y mientras los
políticos celebran - o lamentan - los resultados, el mundo continúa esperando
respuestas a sus problemas.
Bs. As., 7 Nov 26
