Dios salve a las urnas
por
Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 1066)
“La Historia era así de fluctuante: a veces, su ritmo estaba signado por las campanadas de las
catedrales; otras, las pulsaciones de los corazones empalmaban directamente con su cadencia”.
Diego
Rojas
Mañana mismo comenzará un ciclo de elecciones
cuyos resultados, seguramente, impactarán en el mundo entero pero tendrán
especial influencia en los escenarios bélicos que hoy tan razonablemente lo
inquietan y en la deriva política de América Latina. Me refiero, en orden
temporal, a las presidenciales en Brasil, a las parlamentarias en Israel del 27
y las de medio término en Estados Unidos, el 3 de noviembre.
En nuestro gran vecino, competirán – los
únicos con probabilidades de vencer, aunque se presentarán otros tres
candidatos - Luiz Inácio Lula da Silva que, con su Partido dos Trabalhadores
(PT), buscará su reelección luego de gobernar tres períodos no consecutivos, y
Flávio Bolsonaro, hijo del ex Presidente Jair Bolsonaro, indiscutido líder de
la derecha brasileña. La segunda vuelta, de cuya necesidad no hay quien dude,
se sustanciará tres semanas después. Además del próximo inquilino del Palácio
do Planalto, en Brasília, se renovarán dos tercios del Senado (54 sobre 81), la
totalidad de las bancas (513) en Diputados – hay que mirar con mucha atención
las nuevas composiciones que resulten - y las 27 gobernaciones estaduales.
Para Javier Milei, esa elección presenta una
paradoja: ha respaldado sin fisuras a Bolsonaro e insultado a Lula pero, si aquél
triunfara, nuestro Presidente perdería su actual liderazgo de la derecha de
América Latina y menguaría la atención que hasta ahora ha recibido de EEUU,
pues Brasil, un país más grande y poderoso que la Argentina, pasará a ser el
aliado crucial de la Casa Blanca en la región. Para Donald Trump esta elección
reviste un particular interés, pues está en juego la disputa con China y los
BRICS y toda su aspiración continental (la doctrina “Donroe”), hoy puesta en fuerte cuestionamiento
precisamente por la negativa de Lula de aceptar sus decisiones arancelarias y
geopolíticas, en una dura posición compartida nada menos que por las otras dos
mayores economías de América: México y Canadá.
En un régimen parlamentario, como tiene
Israel, la supervivencia y la libertad del Primer Ministro Benjamin Netanyahu –
de quien Milei es un ferviente fanático - dependerá del resultado de las elecciones
que se celebrarán el 27 de este mes porque si sus aliados, halcones y
ultraortodoxos, no resultaran triunfadores, su gobierno caerá y Bibi deberá enfrentar en los tribunales viejas
denuncias por corrupción y las más recientes, que le imputan no haber evitado,
pese a los avisos previos recibidos de la inteligencia de Emiratos Arabes
Unidos y Egipto, el criminal ataque de Hamás de hace tres años. Netanyahu ha conservado
hasta hoy su cargo manteniendo a su país en guerra en múltiples frentes – Irán,
Gaza, Cisjordania y Líbano – porque “nadie cambia de caballo en mitad del río”. Claramente, de estas elecciones dependerá el
futuro inmediato de Medio Oriente y, sobre todo, la relación entre Tel Aviv y
Washington.
Para cerrar el calendario de importantes
eventos electorales, el 3 de noviembre los estadounidenses concurrirán a las
urnas para renovar la totalidad (435) de la Cámara de Representantes
(diputados) y un tercio (35 sobre 100) del Senado, amén de los gobernadores de
36 Estados. Históricamente, y salvo en tres ocasiones, los oficialismos han
perdido las elecciones de medio término pero, dada la agresiva y perniciosa actitud
que mantiene Trump contra las instituciones federales y estaduales y la prensa
libre, sus políticas arancelarias, la guerra del Golfo Pérsico, los
tradicionales aliados de EEUU en todo el mundo, los inmigrantes, etc., esta vez
podrían tener un resultado trágico para el magnate.
Así, con
el gigantesco impacto negativo que provoca en su propia grey política el
aumento del precio de los combustibles, es prácticamente seguro que el Partido
Republicano perderá la actual mayoría en la Cámara de Representes y, aunque
menos probable, en el Senado. Si fuera derrotado, Trump podría tener que
enfrentar un proceso de impeachment que,
aunque no pudiera prosperar por las mayorías especiales requeridas, confirmaría
su debilitamiento y su condición de pato rengo.
La pública oferta de un cheque por US$ 5.000
que enviaría su administración a cada ciudadano si conservara el control del Capitolio,
el más que cuestionable enriquecimiento personal que ha experimentado con su
propia moneda digital, el regalo de un avión que recibió del Emir de Qatar, la
controversial actuación de sus negociadores especiales en los escenarios de
conflicto - Steve Witkoff y Jared Kurchner (el “yernísimo”) - y el
acceso anticipado – por US$ 100.000 mensuales - a sus anuncios y mensajes en su
red Truth Social, que diariamente alteran mercados y cotizaciones, sin duda
serán objeto de duro escrutinio, tanto como las tentativas para modificar los
sistemas electorales y sus maniobras para eludir el control parlamentario sobre
sus “poderes de guerra” en todos los frentes.
Para cerrar, un breve comentario local. Esta
semana, la Corte Suprema – con la honrosa excepción de Carlos Rosenkrantz –
revocó el sobreseimiento del Tte. Gral. (RE) César Milani en la causa por la
desaparición del conscripto Alberto Ledo en 1976, cuando el ex Jefe del
Ejército - en la época de Cristina Fernández - era sólo un Subteniente de 21
años destinado en Tucumán; con esta tan reprobable resolución, que ignora cómo
funcionan las fuerzas armadas, continúa la política de persecución a quienes
derrotaron a la subversión terrorista en la guerra civil que éstas desataron
para implantar un régimen similar al cubano. El fallo, sin embargo, por otro
camino hace justicia con este siniestro personaje que, en su momento y abrazado
a Hebe Bonafini, proclamó su deseo de construir un “ejército popular” para
respaldar y custodiar al pero-kirchnerismo ladrón, mientras espiaba y perseguía
a sus enemigos políticos y se enriquecía robando al propio Estado.
Bs.As., 3 Oct 26
