Apocalypse Now
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 884)
“En días tales, la casualidad vive sus momentos más gloriosos:
se convierte en la auténtica reina y señora de la historia”.
Ryszard Kapuściński
Pese al
dolor que naturalmente invade a su familia, sólo fue uno más de los que todos
los días sufren los más pobres, pero el asesinato de Daniel Barrientos, un
conductor de colectivos en La Matanza, parece haber sido la gota que derramó el
vaso de la angustia generalizada que, sin fisuras, reina en los conurbanos de
todo el país; La inseguridad es allí algo todavía más preocupante que la
inflación, pese a que ésta destruye a la sociedad hasta sus cimientos, en
especial porque es debajo de la pirámide donde más hiere.
Cuando a
ese sangriento episodio se sumó la reacción destemplada y violenta de Sergio
Berni y Axel Kiciloff, que apelaron al sempiterno complot opositor-sinárquico
en contra del proyecto nac&pop que finjen encarnar, la indignación siguió
subiendo y los espontáneos coparon titulares y redes. Y estalló definitivamente
cuando se montó un operativo swat digno de una película de clase B para detener
a trabajadores, presuntos agresores del patético Ministro que se autopercibía
Superman.
Cristina
Fernández, demostrando una vez más la desconexión con la realidad que la
afecta, se fue a la banquina cuando comparó la tragedia real con el sospechoso
atentado del que fue objeto: “tuve más
suerte que él, porque no salió la bala”. A pocos meses de las cruciales,
fue un torpedo que abrió un enorme rumbo bajo la línea de flotación del Titanic
en que se ha convertido ya el Frente de Todos, un tremendo agujero por el cual
se fugan, en tropel, los votos de sus enclaves más fieles, que han dejado de
ser interpretados por el peronismo; cada vez se justifica más calificar a este
proyecto de populismo saqueador como triste, solitario y final.
Volando
por debajo del radar ciudadano -un penoso remedo de las hazañas de nuestros gloriosos
aviadores en Malvinas-. que sólo registra las cotidianas aflicciones personales
que nos tienen a tan mal traer, la maltrecha Argentina sufrió en las últimas
semanas los monumentales bombazos que llegaron desde los tribunales de Nueva
York y de Londres. Las sumas comprometidas son de tal magnitud que, prácticamente,
equivalen a nuestra secular deuda con el FMI.
Sin duda
alguna, las causas eficientes de semejante desastre son la soberbia y la
impunidad del kirchnerismo pero, sobre todo, la manifiesta incapacidad de quien
sueña con ser reelecto como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el
mismo que, como Ministro de Economía de la emperatriz del Calafate, negoció tan
ruinosamente con Repsol, con los holdouts y con el Club de Paris y falsificó las
estadísticas para esconder el crecimiento del PBI. Aunque las decisiones
políticas no sean justiciables, la Argentina alguna vez debería responsabilizar
personal y patrimonialmente a quienes la representan mal y le infieren tantos e
irreparables perjuicios.
El FMI,
una vez más, se puso anteojeras para revisar el cumplimiento de las metas
fijadas en los acuerdos de refinanciación y, de esa manera, abrió nuevamente su
generoso bolsillo, fingiendo no notar la inventiva de Sergio Massa y su equipo
de mentirosos que, con tanta eficacia, hacen “contabilidad creativa”. Aunque no
constituyó una sorpresa, el Aceitoso sacó
de su inagotable galera otro conejo muerto, ahora denominado “soja III”, que
permitirá a algunos sectores del complejo agro-industrial vender al Banco
Central sus dólares a $ 300, para lo cual el Gobierno nuevamente deberá
imprimir centenares de miles de millones de papelitos de colores, dando nuevo
impulso a la incontrolable inflación.
Aclaro
que no creo en las supuestas informaciones que proporcionan las encuestas
porque muchas empresas, todavía lejos de las elecciones, dicen lo que sus
clientes quieren y pagan y luego, más cerca, las ajustan para no comprometer su
prestigio, porque todas dan cuenta de un enorme porcentaje de entrevistados que
se niegan a responder y porque nadie sabe a qué numero llegará la abstención,
expresión clara del hartazgo social.
Hace
algunas semanas, en esta columna enumeré los tres escenarios en que se
desarrollará un ya casi seguro ballotage: 1) Juntos por el Cambio (JxC) vs
Frente de Todos (FdT); 2) Javier Milei vs FdT; y 3) JxC vs Milei. Hoy, si bien
los tres siguen claramente vigentes, el resultado final se ha modificado dado
que, si bien los dirigentes de las coaliciones siguen recitando el viejo mantra
“el que gana gobierna y el que pierde
acompaña”, no es seguro que los votantes obedezcan a las cúpulas
partidarias; así, el comportamiento final de los electores seguirá siendo una
incógnita.
Me
refiero, por ejemplo, al caso en que se diera la variante 1; ¿por quién
optarían quienes apoyaron a Milei en la primera vuelta?, ¿sería lo mismo para
ellos que fuera candidato del FdT Daniel Scioli, Wado de Pedro o algún nuevo
invento de Cristina Fernández, y Patricia Bullrich u Horacio Rodríguez Larreta,
en JxC; y así hasta el infinito. En especial porque, en medio del fracaso del
Gobierno en todos los campos, ya no parece tan disparatado imaginar que el FdT
pueda resultar tercero.
Como se
ve, el final sigue abierto y, por la sensación de fatalidad que impera en el
ánimo de todos los dirigentes del oficialismo ante la inminencia de una bestial
y previsible paliza en las urnas, nada resulta descartable en el futuro, por
muy trágico que pueda resultar dados los antecedentes que exibe el peronismo en
su historia. Mientras tanto, feliz Pascua de Resurrección, Jag Sameaj Pésaj o Ramadan Mubarak, según
sea su creencia.
Bs.As., 8 Abr 23




