miércoles, 29 de julio de 2009

Abatir al Tirano

Abatir al Tirano

“Los cortesanos de todas las épocas experimentan una grande e imperiosa necesidad: hablar para no decir nada”
Stendhal


Viendo lo que está sucediendo en Argentina, y la desesperación que anida en los corazones de todos los ciudadanos, me he puesto a pensar en las razones y en las circunstancias que nos han traído hasta aquí.

Lo que pasó a partir de marzo de 2008, con la rebelión del campo ante la expoliación decretada por don Néstor e instrumentada por su mandataria, doña Cristina, no fue más que la frutilla del postre de una conducta reiterada desde los ya lejanos días de 2004, cuando Kirchner nos mostró –y nos negamos cerrilmente a ver- cuál era el destino que pensaba imponer a nuestro país.

Desde mi punto de vista, la descarada actitud de rechazar cualquier negociación con las empresas privatizadas, y aplicarles el congelamiento de las tarifas, condujo a que Argentina perdiera reservas de gas y de petróleo todos los años, a que cada vez se estreche más el margen de seguridad de los suministros esenciales y a que hoy, forzado por la estrechez de la caja y la imposibilidad de continuar pagando los demenciales subsidios, el Estado haya debido permitir el tarifazo –aún insuficiente, aviso- que golpea los bolsillos de las clases medias y bajas.

Un ejemplo, agravado, de la actitud de este Gobierno frente a las empresas privadas fue el cerco a los dueños de Aerolíneas Argentinas, empresa a la cual se agredió con la complicidad de los gremios amigos de Jaime y su entorno, que paralizaron los servicios, mientras se le congelaban los precios de los pasajes, aún en medio de una suba desmesurada de los precios del petróleo que, en otras latitudes, llevó por sí sola a la quiebra de muchas compañías aéreas.

Es cierto que, a la vez, ese andamiaje le permitió a don Néstor obtener, a través de testaferros, posiciones importantes en el capital accionario de dichas empresas, pero es otra historia, que será juzgada en otros ámbitos mejor preparados que esta tribuna.

El siguiente paso, en una actitud que entonces califiqué de inexplicable, fue la prohibición de exportar carne. Y me refiero a carne de todo tipo, no solamente aquélla que se vincula a la “mesa de los argentinos”. Cabe señalar dos cosas al respecto: a) la carne que se exporta no es la que se consume, popularmente, en el país; y b) el disparate de la prohibición implicó la pérdida de cincuenta y seis mercados nacionales para nuestras carnes, que había costado mucho esfuerzo, mucho tiempo y mucho dinero abrir.

Tal como dije en su momento, no por ser más perspicaz sino porque era absolutamente obvio, la prohibición significó que se redujeran brutalmente los stocks ganaderos argentinos, lo cual nos enfrenta a la probabilidad cierta de tener que importarla, a precios internacionales, a partir del año próximo. Por supuesto, los otros efectos colaterales de esa demencial medida fue, por un lado, la pérdida de puestos de trabajo en el campo y, por el otro, la “sojización” de la zona ganadera.

Esos graves episodios fueron sólo una muestra de la parafernalia de disparates que don Néstor propinó a la sociedad argentina, a los cuales se sumó la destrucción de nuestras incipientes instituciones, la manipulación del Consejo de la Magistratura, el aniquilamiento del Indec, el ilimitado avance del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo y el Judicial, la jibarización de los partidos políticos, la famosa “transversalidad” y el creciente aislamiento de nuestro país del concierto mundial.

Como todos sabemos, Jaime y De Vido no empezaron ayer ni la sumisión a Chávez es un tema reciente, como tampoco lo son la sobrefacturación de las obras públicas, la corrupción y el latrocino, la épica lucha contra las Fuerzas Armadas y contra la Iglesia, ni el espurio y nunca explicado manejo de los fondos de Santa Cruz.

Pese a todo ello, el “órgano más sensible del cuerpo humano” no impidió que don Néstor, mediante una interna que arrojó un resultado unánime, designara como candidata presidencial a Chirolita, ni que ésta ganara las elecciones con el 43% de los votos.

Después llegaron Antonini Wilson y sus valijas, el derroche y la impúdica exhibición de sus mal habidas riquezas, el sostenimiento de los funcionarios más sospechados y más destructivos, y miles de etcéteras.

También llegaron el voto “no positivo”, la enconada destrucción de nuestro interior, la persistente falsificación de nuestras estadísticas y de nuestra historia y, finalmente, la fenomenal derrota del 28 de junio.

Pero debemos ser sinceros: a pesar de los golpes y de las deserciones Kirchner sigue mandando.

La comparación con la fiera herida no puede ser más obvia.

Y en el ejercicio de ese mando, enfurecido por los golpes recibidos, continúa determinado a destruir el país. A llevarse, en su caída, lo poco o mucho que queda en pie.

Para ello, inventa escenarios y decorados para un diálogo inconducente, obligando a las comparsas a seguir el ritmo que marca desde Olivos, y desgastando a una oposición que pelea entre sí y que tampoco quiere hacerse cargo del futuro argentino.

Porque hoy, después de las elecciones, la oposición es tan responsable como el Gobierno, pero nadie parece entenderlo.

Muy seriamente, sus miembros concurren a la Casa de Gobierno, se saludan en forma cordial con aquellos de quienes han recibido los improperios más soeces, sonríen para las cámaras y dialogan.

Dialogan sobre un futuro rarísimo. Dialogan sobre mecanismos que, como lo ha demostrado hasta el cansancio, el Gobierno ignorará tan pronto pueda, si es que, en algún momento, son puestos en práctica. En resumen, dialogan sobre el sexo de los ángeles.

Mientras tanto, Argentina se muere cada día un poco más.

Los chicos se mueren de hambre en Salta y en el Chaco, los enfermos no tienen quién los atienda en el Conurbano, los hospitales carecen de lo más elemental, los diputados siguen sin reunirse, los jueces hacen como si existieran, la gripe A sigue avanzando, crece el dengue, se cierran los tambos, la industria sigue paralizada por la falta de insumos importados, las inversiones indispensables no llegan, no se siembra maíz ni trigo, el comercio cierra sus puertas, las calles quedan vacías, la droga campea a sus anchas, la inseguridad ya nos impide pensar racionalmente …

¿Cómo puede ser que cuarenta millones de argentinos sigamos mirando, impertérritos, como un solo hombre produce tanto daño? ¿Cómo lo toleramos?

Tenemos que recordar que Kirchner, hoy, no es más que un diputado electo que, ni siquiera, sabemos si asumirá su cargo o se transformará en un “testimonial” más.

Leopoldo Lugones dijo: “Y se dado el elocuente caso de un cadáver imponiendo silencio a la historia oficial de un pueblo”. Y Kirchner debería ser, políticamente hablando, un cadáver.

Entonces, ¿por qué le seguimos teniendo miedo? ¿Por qué los jueces, de una maldita vez, no lo procesan y lo mandan a la cárcel? ¿Por qué la ciudadanía no lo exige? ¿Por qué el Parlamento no hace nada?

La oposición –o, mejor, la suma de opositores- debe tomar ya las riendas. Debe modificar hoy mismo el Consejo de la Magistratura, liberar a los jueces de ese yugo virtual y juzgar a aquellos magistrados que han incumplido con sus deberes y mirado para otro lado mientras en Argentina se cometían y se siguen cometiendo los delitos más aberrantes.

Es hora de decir ¡basta! Todos debemos obligar a nuestros representantes, antiguos y nuevos, a tomar cartas en el asunto y a evitar que este proceso continúe.

Cuando esto suceda, cuando don Néstor se encuentre tras las rejas, cuando hayamos abatido al tirano, tal vez doña Cristina pueda convertirse en la Presidente de los argentinos y, con todos apoyándola, el país pueda encontrarse con su destino.

Amén.

Bs.As., 29 Jul 09
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domingo, 26 de julio de 2009

La "lesa humanidad" de la Emperatriz

La “lesa humanidad” de la Emperatriz

“Puesto que ya hemos alcanzado este grado de sinceridad, reconozcamos que en los últimos años del reinado de Nuestro Bienhechor los éxitos fueron cada vez menos y los problemas, cada vez más. Y a pesar de todos los intentos, los logros del Monarca no se multiplicaban. Y en el mundo de hoy ¿cómo ganar crédito sin ellos? Claro que queda la posibilidad de inventar, de sumar dos veces, de explicar, pero en este caso los alborotadores se alzan en seguida y lanzan sus calumnias; se ha creado tal clima de perfidia e indecencia que se da crédito a los elementos levantiscos antes que a las palabras pronunciadas desde el trono. Así que su Suprema Majestad prefería desplazarse al extranjero porque allí, tras pronunciar discursos, mediar en los conflictos, recomendar desarrollos, encaminar a los presidentes hermanos por la senda del bien y expresar sus inquietudes y preocupación por el destino de la humanidad, por una parte, se distanciaba de los problemas de su propio país y, por otra, ganaba una bendita compensación en forma de esplendor sublime y de los elogios llenos de buenos deseos de otros gobiernos y otras cortes”

El párrafo que antecede, lamentablemente, no me pertenece; ha sido extraído de “El Emperador”, el magnífico relato con el cual Ryszard Kapuścińki describió la caída de Haile Selassie de Etiopía, el Rey de Reyes, el León de Judá, el Elegido de Dios, el Muy Altísimo Señor, Su Más Sublime Majestad.

El libro en cuestión, cuya lectura recomiendo efusivamente a todos los argentinos actuales, relata la curiosa realidad bipolar que vivía el país hasta 1974, cuando el Negus, como se lo llamaba en el mundo, fue finalmente derrocado.

Y esa recomendación se impone por la absurda y obscena riqueza que rodeaba al Emperador y a los funcionarios de la corte, a los cuales el monarca repartía prebendas y tierras y hombres, mientras que los súbditos de algunas de las provincias del Imperio morían de hambre por centenares.

Los argentinos nos hemos endurecido de corazón; si bien es cierto que, ante un llamado a la solidaridad, la reacción individual es inmediata, no deja de ser espasmódica y, sobre todo, desorganizada. A la vez, asistimos en riguroso silencio al despilfarro oficial de los recursos públicos, aprovechados también para actividades privadas.

En un país capaz de producir alimentos para 400 millones de personas y habitado sólo por un décimo de esa cantidad, tenemos pobreza, indigencia, hambre, mortalidad infantil, desnutrición, dengue y fiebre porcina.

Carecemos, en los dispensarios, salas de primeros auxilios y hasta hospitales públicos de los más elementales insumos: amén de la decrepitud e insuficiencia de las instalaciones, faltan medicamentos, vendas, algodón, sábanas, productos anestésicos, instrumental quirúrgico, aparatología y, en general, todo aquello que hace a un eficiente y moderno cuidado de la salud.

Hoy mueren, por desatención del Estado, miles de chicos, adultos y ancianos. Mueren de hambre y de frío, de enfermedades perfectamente curables y de endemias erradicables con mínimas inversiones. Para seguir con la línea argumental, debo señalar que esas cifras de mortalidad superan, en mucho, a los muertos y desaparecidos durante el Proceso Militar.

Javier González Fraga, en el programa “A fuego lento”, que conduce Clara Mariño por Canal 26, dijo esta semana que este “modelo” crea ¡5.000 pobres por día!, y se preguntó si era justo o moral que el esquema vigente se mantuviera por dos años y medio más.

La Emperatriz y su jefe, que se llenan la boca hablando de los derechos humanos -sólo de los que murieron en uno de los frentes combatientes-, no tienen el menor reparo en condenar a muerte a sus compatriotas más humildes. Y lo hacen con una eficiencia mayor que si usaran balas.

Si sólo destinaran a estos menesteres las enormes sumas que gasta doña Cristina en trasladarse, a todo lujo, al exterior, cuando podría hacerlo como la gente normal, como sus colegas Michelle Bachelet, Tabaré Vázquez, Fernando Lugo, Alan García o Rafael Correa, otro sería el panorama. Baste pensar que cada viaje de la Emperatriz a Europa o a Estados Unidos nos cuesta a todos un millón de dólares, entre alquiler de aviones, suites de hotel fantásticas, comidas y hasta desmedidas propinas.

El viernes pasado trascendió un video
[1] en el cual el Presidente de Ecuador comenta, riéndose a gritos, el lujo del Tango 01 que, sin embargo, la Emperatriz no usa demasiado a menudo por considerarlo inseguro.

Carezco también de las cifras invertidas, semanalmente, en los traslados de la familia imperial al Calafate, con su enorme movimiento de aviones, helicópteros, automóviles y nubes de custodios de la seguridad del clan y de sus funcionarios y cómplices, pero no dudo acerca de su magnitud relativa, pero basta recordar que nunca viajan en el mismo avión por seguridad.

Asimismo, sería distinto el escenario si se destinaran a esas erogaciones las ingentes sumas que el Gobierno gasta, todos los días, en publicidad para mentirnos acerca de los actos oficiales y de los proyectos faraónicos nunca encarados. ¿Cuántos problemas podrían encontrar solución si se les destinara un presupuesto de US$30 millones?

Esos dos ejemplos bastarían para que cualquiera de los damnificados directos por estos inicuos procederes llevaran a doña Cristina y a don Néstor a los estrados tribunalicios, acusándolos de abandono de persona y de genocidio, con el grado de “lesa humanidad” al cual son tan afectos, puesto que se cometen desde el Estado contra un sector perfectamente definido de la sociedad.

Y la responsabilidad, más allá de la última del Estado mismo, recae en los funcionarios a título personal, es decir, en aquellos que, como individuos, deben cumplir con los deberes a su cargo, comenzando por doña Cristina.

Si algún día pudiera calcularse a cuánto llegan los montos involucrados en la corrupción –sobreprecios de obras públicas, retornos en los subsidios, discriminación impositiva a favor del juego, negociados de todo tipo, compras de todo lo imaginable- que Argentina paga todos los días, tengo la más absoluta seguridad que bastaría y sobraría para mejorar, en mucho, la alimentación y la atención de la salud de los sectores más excluidos de nuestra sociedad.

Resulta notable, e indignante, que en la agenda del falso diálogo al cual la Presidente ha convocado figure en primer término una reforma política importante, sí, pero que sólo será utilizada –si prospera- dentro de dos años y medio, mientras se ignora la catástrofe social que está sufriendo hoy mismo nuestro pueblo.

Y, como digo, los responsables son ambos, doña Cristina y su mandante, puesto que, al decir de ellos mismos, este fabuloso y exitoso “modelo de inclusión” comenzó en 2003.

Hoy, más que nunca, lamento que Kapuścińki haya desaparecido, pues hubiera sido el periodista ideal para contar al mundo acerca de don Néstor y de doña Cristina, de los Ulloa, de los Jaime, de los De Vido, de los Báez, de los Cristóbal López, de los Eskenazi, de los Uberti, de los intendentes Méndez, de los Mercado y de todos los integrantes de esta banda ante la cual, no tengo dudas, Alí Babá hubiera muerto de envidia.


Bs.As., 26 Jul 09

jueves, 23 de julio de 2009

Reportaje en Enfoques Positivos

“Creo que la gente que hoy va al diálogo, lo hace para no ser acusada de negativa, como le pasó a “LILITA” CARRIÓ …”, dice nuestro entrevistado

Así lo expresa el Doctor ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO, autor de un reciente trabajo con importantes propuestas para el Gobierno, la oposición y los Empresarios
El autor de este trabajo y ahora entrevistado por ENFOQUES POSITIVOS, es un reconocido Abogado porteño, Consultor de grandes Empresas nacionales e internacionales.
El trabajo en cuestión se titula “Algunas Propuestas Duras para la Agenda del Diálogo y para el Congreso”, dirigido, obviamente al Gobierno, pero también a la dirigencia opositora y a la empresarial.
El que sigue es el texto del reportaje efectuado:
P: ¿Puede resumirnos los puntos centrales de esta propuesta suya?:
R: “Como usted mismo lo dijo, el título de la propuesta es “Algunas Propuestas Duras …”, duras porque no van a ser aceptadas fácilmente, por los argentinos, que en general tendemos a pensar equivocados, todos, yo me incluyo. El principal problema que la Argentina tiene, es la enorme separación del mundo civilizado, me refiero tanto en el aspecto internacional, en las relaciones internacionales, cuanto en su alejamiento buscado y casi voluntario, de todos los mercados de crédito del mundo. La Argentina es uno de los países, en América Latina, que menos inversiones externas directas recibe, desde hace tiempo, porque ha quebrado todas las reglas internacionales para que esas inversiones se realicen.
Las dos reglas fundamentales son: Tener estadísticas confiables y tener seguridad jurídica. No tenemos estadísticas confiables en la Argentina, a partir de Enero de 2007, cuando KIRCHNER lo mandó a MORENO a intervenir el INDEC, y la seguridad jurídica en la Argentina, se perdió mucho antes, cuando destruimos toda la confiabilidad que la Argentina podía tener, por la falta de respeto a los contratos y por el default. Por ignorar hoy a los holdauts, por exigirles a las empresas concesionarias de servicios, el cumplimiento de su parte de las obligaciones, cuando nosotros le manteníamos tarifas congeladas o los hostigábamos desde políticas gremiales incitadas por el Poder Ejecutivo, a través de RICARDO JAIME, en este caso.
La Argentina tiene hoy una enorme posibilidad de salir adelante -enorme posibilidad-, con políticas adecuadas, y, forzando la hipótesis, la Argentina podría salir de la crisis en 10 minutos. Pero, para esto se necesita, como le digo, tener estadísticas confiables y tener seguridad jurídica. Para que este plazo de salida sea breve, hay que resignar grandes banderas. En el caso del INDEC hay que normalizarlo ya, hay que reincorporar a los funcionarios cesantes, hay que convocar a Concursos para aquellos cargos que no puedan ser cubiertos por quienes estaban antes, y además pedir que organismos internacionales confiables deleguen en la Argentina técnicos que inspeccionen la labor, y que por su sola presencia certifiquen la bondad del trabajo que se haga. Y con relación a las inversiones externas y al cumplimiento de los contratos, creo que hay que imitar urgentemente el modelo de Brasil. Brasil constituyó, en los primeros años de LULA, un fondo líquido en el exterior. Líquido porque estaba constituido por acciones de Compañías brasileñas que cotizaban en la Bolsa de Nueva York, y que se encontraban, por alguna razón u otra en manos del Estado. Había acciones de PETROBRAS, de las grandes Petroquímicas, de las Generadoras eléctricas, etcétera. Esto hoy lo puede hacer el Gobierno argentino rápidamente – otro Gobierno, no me refiero al de KIRCHNER -, porque la ANSES tiene, a través de la confiscación del ahorro de la gente que había adherido a la jubilación privada, paquetes accionarios de gran volumen, y con la garantía de ese Fondo, la Argentina empieza a recibir inversiones al minuto. La Argentina empieza a producir alimentos, vuelve a mover su interior, vuelve a mover su industria, y todo esto significa más trabajo, menos pobreza, menos indigencia. Y además, con el aprovechamiento de la leve brisa que con el resurgimiento de China, post-crisis, parece que está volviendo a soplar a favor de la Argentina”.
P: Para quienes no hayan visto ese trabajo suyo, el mismo contiene muchos más puntos que los que pueden explicarse en el tiempo de esta nota, pero lo ofrecemos gratuitamente, contando desde ya con el permiso del entrevistado. Para pedirlo hay que dirigirse simplemente a nuestra dirección electrónica: enfoquespositivos@gmail.com. Para el final le preguntamos si coincide con algo que hemos expresado en nuestro Portal, refiriéndonos a determinados dirigentes que han salido sonriendo y hasta casi eufóricos de los primeros encuentros que el Gobierno promueve para lo que ellos denominan “diálogo”, y que, a nuestro juicio, no será casi seguramente tal. Nos hemos preguntado si son ingenuos, incautos, cómplices, o sencillamente irresponsables …
R: “Yo creo que todo esto no es más que una nueva cortina de humo que ha inventado KIRCHNER para ganar tiempo para reconstruir, como pueda, alguna forma de poder. No creo que este diálogo sea conducente, estoy convencido que el ámbito de discusión adecuado es el Congreso, y si usted me dice que vio salir a dirigentes con sonrisas, yo le diría que más que con sonrisas, con carcajadas. Creo que la gente que hoy va al diálogo, lo hace para no ser acusada de negativa, como le pasó a “LILITA” CARRIÓ, y que simplemente dicen, “Hemos reclamado tanto tiempo el diálogo que ahora que nos invitan, cómo no vamos a ir …”. Pero creo que la gente que va al diálogo -y he conversado con alguno de ellos-, en realidad salen muertos de risa más que sonrientes, porque es todo una gran payasada …”.
P: Esperemos que esto cambie, se modifique, y por lo menos sabemos ahora que la gente, a través de lo que manifestó en las últimas elecciones, está pidiendo otra cosa. Muchísimas gracias por haber participado en nuestro Programa de hoy.
R: “Muchísimas gracias a ustedes por llamar”.

Bs.As., 20 Jul 09

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lunes, 20 de julio de 2009

Bienes presidenciales

Bienes Presidenciales


“Cuando en un país reina el orden, es una vergüenza ser hombre pobre y común. Cuando en un país reina el caos, es una vergüenza ser rico y funcionario”.
Confucio


Desde que la declaración de bienes que doña Cristina realizó, seguida por la de don Néstor, tomaron estado público, miles de centímetros se han escrito en la prensa y miles de segundos se han dedicado al tema en las radios y canales de televisión, nacionales y extranjeros. Fuera, hemos vuelto a ser el hazmerreír del mundo entero.

El hecho, o la información que se desprende de ambas presentaciones, ha motivado también la formalización de varias denuncias penales contra la pareja presidencial, por la presunta comisión de delitos que van desde la apropiación de bienes públicos al el enriquecimiento ilícito o a la realización de actividades incompatibles con los cargos, etc., sumados a la figura de la asociación ilícita, que no es excarcelable.

Abogados, contadores y periodistas han especulado acerca de cómo han llegado los Kirchner a acumular una suma de dinero de tal magnitud, cómo han conseguido multiplicar sus bienes tan geométricamente y en tan poco tiempo, cómo han obtenido tantos ingresos por alquileres con menos propiedades, cómo existe tal falta de consistencia entre las valuaciones que firma don Néstor y las que firma doña Cristina, por qué declaran valores de venta que duplican a los que figuran en las escrituras, la inmoralidad de adquirir bienes públicos a precios de ganga y revenderlos por cifras siderales, etc.,etc.

En cuanto a las razones para esos movimientos inmobiliarios, las conjeturas pasaron por el ocultamiento de la recepción de “vueltos” y coimas tras los sobreprecios, por la presión a los socios y cómplices para venderles propiedades, por la necesidad de hacerse de efectivo, …

Sin embargo, según he visto hasta hoy, las preguntas más graves nadie las ha formulado aún: ¿Por qué lo hicieron? Es decir, ¿por qué presentaron declaraciones patrimoniales que, sabían, no iban a pasar desapercibidas? ¿Por qué hacerlo ahora, después del 28-J, cuando hubieran podido hacerlo antes, cuando todavía podían creerse ganadores? ¿Por qué irritar tanto a la sociedad, después de la publicación de las estimaciones de crecimiento de la pobreza y la indigencia? ¿Por qué hacerlo en el mismo momento en que convalidan la falsificación de las estadísticas y confirman a Moreno?

Creo que, a esta altura de los acontecimientos, nadie cree a don Néstor y a doña Cristina idiotas. Es más, ni sus más acérrimos enemigos los subestiman ni olvidan su capacidad para sacar nuevos conejos de sus galeras. Y nadie desdeña su conservada capacidad de daño.

Entonces, ¿por qué lo hicieron?

Estoy absolutamente convencido que la razón es equivalente a la que los llevó a constituir una empresa de lobby en Santa Cruz, con ellos mismos poniendo la cara como accionistas y directores, para atender la relación entre el Gobierno y las empresas, por encargo de éstas.

Y la misma que hizo que recibieran del ex Intendente Méndez –tan célebre después de la entrevista radial con Jorge Lanata- tierras fiscales a precios de remate y a título personal, de sus funcionarios, sus cómplices y sus parientes, y a no ocultar el enorme lucro resultante de su venta poco tiempo después. Y a poner a su propia sobrina, también beneficiaria de tierras, a investigar el caso.

Y también la misma que los llevó a construir un hotel de lujo en el jardín de su propia casa en Calafate, y a exhibirlo en todos los sitios de Internet. Y a volar en aviones públicos por razones privadas, y a hacer una permanente y obscena exhibición de joyas y de lujos inalcanzables para la gran mayoría de sus súbditos, cuarenta por ciento de los cuales se hayan bajo la línea de pobreza y doce, bajo la de indigencia.

Y, obviamente, tampoco necesitan justificar cuarenta y seis millones de pesos, cuando han manejado a su antojo más de mil millones de dólares, sin rendir cuentas de ningún tipo y sin explicar jamás cómo se han incrementado por el devengamiento de intereses durante quince años.
Esa razón, digo, radica en demostrar a todo el mundo que ellos están más allá de la ley, y que la Justicia no puede alcanzarlos. En probarnos que son los reyes absolutos de la Argentina, aún después de perder las elecciones legislativas y, con ellas, las mayorías en las cámaras del Congreso.

Para encontrar actitudes de este tipo debemos remontarnos, como mínimo, a los dictadores africanos o latinoamericanos de décadas pasadas. Así se portaban Idi Amin en Uganda, o Duvalier en Haití, o Batista en Cuba, o Pérez Jiménez en Venezuela, o Stroessner en Paraguay, o Trujillo en R. Dominicana, o tantos otros que dispusieron, por algunos momentos, del poder omnímodo y armado del Estado. Casi como Chávez hoy.

También creo que el momento de la presentación patrimonial tampoco se debió a un error en los tiempos. Estoy convencido que fue elegido para “mojar la oreja” a quienes los derrotamos en las urnas.

Kirchner, a su modo, nos está diciendo que no olvidemos que quien manda en Argentina sigue siendo él, y que nada podemos hacer para evitarlo.

En el mismo sentido fueron la confirmación de Moreno, la desautorización a Boudou, la negativa de Alak a siquiera estudiar la posibilidad de reformar el Consejo de la Magistratura, y los miles de etcéteras –diálogo incluido- que han marcado la gestión pos-derrota de la pareja presidencial.

Por todo eso, convoco a toda la oposición a poner ya mismo punto final, constitucionalmente hablando, a este desmadre que, de continuar, terminará sepultando a la Argentina bajo una lápida demasiado pesada como para ser removida.

Se encuentran reunidos, en exceso, todos los requisitos que la ley exige para iniciar el procedimiento del juicio político. El respeto a unas formas vacías, o el miedo al desgobierno, no nos pueden impedir realizar todos nuestros esfuerzos para evitar una catástrofe.

No soy agorero; muy por el contrario, he formulado propuestas que, a mi criterio, pueden hacer que Argentina se transforme, de inmediato, en un gran receptor de inversiones, indispensables para el desarrollo, el crecimiento, el fin de la marginación social, del hambre y de la desnutrición.

Pero, como dije, para adoptar esas políticas debemos ponernos los pantalones y convertirnos todos en Hombres, con mayúscula. ¿Podremos ponernos, de una vez, los pantalones largos o seguiremos siendo el “país del jardín de infantes”, como dijo María Elena Walsh?

Bs.As., 20 Jul 09
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jueves, 16 de julio de 2009

Algunas Propuestas Duras

Algunas Propuestas Duras para la Agenda del Diálogo y para el Congreso

“Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. La conciencia es libre”
Castellio (1551)

El Gobierno ha decidido ignorar la realidad y la triste oposición que hemos sabido conseguir está dando, frente a la confusa convocatoria al diálogo realizada desde Tucumán el 9 de Julio, una muestra más -por si fuera necesaria- de la ceguera que le impide ver los verdaderos problemas del país y de la luchas de personalismos que la corroen y, con ello, ha cedido otra vez la iniciativa al kirchnerismo.

Por eso yo, que en general destino mis notas a criticar duramente el proceder del Gobierno, me siento en la obligación de realizar un aporte constructivo para la confección de una agenda para esas reuniones pero, sobre todo, para la acción legislativa.

La coyuntura actual de la Argentina –con su cúmulo de problemas creados por don Néstor y su cohorte de adláteres y obsecuentes, que se reflejan en la crisis fiscal y en el sideral crecimiento de la pobreza y de la indigencia- tiene al frente soluciones inmediatas, pero que requieren de un enorme coraje cívico y de desprendimiento político para acceder a ella.

Kirchner ha destruido, voluntariamente, el aparato productivo del país, sobre todo en sus principales sectores: los hidrocarburos, el campo y la agroindustria.

La falta de inversión que acompañó a la Argentina desde el default y la crisis de 2001, pudo compensarse con los grandes stocks de capacidad instalada, industrial y de generación energética que dejó el denostado período de Menen, hasta que el crecimiento de la economía durante la gestión de don Néstor los llevó a su techo.

Creo que esa fue la principal razón para el quiebre en ese proceso de crecimiento y de ocupación de mano de obra que se produjo a comienzos de 2007, cuando la demanda de bienes no encontró un parejo correlato en la oferta y comenzó un proceso inflacionario de manual.

El Gobierno, enceguecido, sólo atinó a romper el termómetro, pero la fiebre, como es bien sabido, continuó afectando al organismo social.

Cuando el crecimiento real se detuvo y empezó a flaquear la recaudación, se intentó confiscar al campo y, al fracasar esta tentativa, comenzó una guerra suicida contra el interior, que afectó no solamente a los productores sino a todo el enorme espectro de industrias y servicios que los atienden para satisfacer sus necesidades.

Además, las distintas trabas y prohibiciones a la exportación hicieron que Argentina perdiera mercados internacionales que, me consta personalmente, costó muchísimo obtener. Pero, además, terminaron con los tambos y con los rodeos ganaderos, y la demonizada sojización del país nos obligará a importar trigo y carne.

En lo que al petróleo y al gas se refiere, las políticas públicas han hecho que tampoco se invirtiera en la exploración y, con ello, nuestro país viera sus reservas licuadas por completo, acercando sus horizontes a pocos años.

El último y desesperado movimiento fue la confiscación de los ahorros particulares que se encontraban en las AFJP’s que, es verdad, de no haberse realizado, hubiera acelerado mucho la crisis fiscal. Sin embargo, la gigantesca fuga de capitales que se produjo desde entonces, y que fue una de las consecuencias de la medida, compensó con exactitud los montos apropiados.

Todo esto, como digo, tiene solución, y una solución rápida y eficiente, pero dolorosa y heroica.

Lo primero que Argentina tiene que hacer es recuperar la confianza, interna y externa, en sus estadísticas y en su seguridad jurídica. Sin esos elementos, nuestro país continuará fuera del mundo y excluido de los escenarios de inversión, aún de los organismos multilaterales de crédito.

Hemos caído, en estos aspectos, tan bajo que, para poder dar muestras inmediatas de cambio de imagen se deben hacer dos cosas. La primera, obviamente, es la normalización del Indec, pero esa normalización debe ser creída por el mundo entero.

Para lograrlo, además de reincorporar a los prestigiosos profesionales que lo conducían hasta enero de 2007, deberemos hacer que su labor sea supervisada por reconocidos expertos internacionales, capaces de otorgar credibilidad externa por su mera presencia.

La segunda es aún más difícil, pero indispensable. Para su recomendación me inspiro en Brasil que, a través de una ley, obtuvo hace tiempo grandes flujos de capitales privados para sus obras públicas, mediante un mecanismo de asociación de ambas fuentes de financiamiento.

Se trata de constituir, en el exterior y bajo jurisdicción externa, un fondo de garantía formado por acciones de empresas locales que cotizan en la bolsa de Nueva York y, por ello, son absolutamente líquidas; en nuestro caso, se utilizarían los paquetes accionarios que, por la confiscación de las AFJP’s, se encuentran en manos de la ANSES. Y se trata también, y aquí lo doloroso, de otorgar a tribunales extranjeros jurisdicción sobre los contratos en Argentina.

Con esas dos medidas, por supuesto transitorias, nuestro daría un salto cualitativo enorme y tardaría “diez minutos” en recibir ingentes inversiones, que le permitirían recuperar el camino del crecimiento, especialmente en aquellos sectores que, como los alimentos, se encuentran fuertemente demandados, pese a la crisis internacional.

Soy absolutamente conciente de que esta idea será bombardeada y denostada, que los nacionalistas ultramontanos y los izquierdistas miopes y trasnochados comenzarán a hablar de entrega o de “cipayismo”, pero ni siquiera ellos podrán objetar su efectividad para lograr el objetivo buscado.

Por eso pido, o ruego, a los dirigentes de la oposición que piensen en esto, que lo discutan y que lo lleven a la práctica. Pero que lo hagan rápido, pues la Historia no espera, y la catástrofe está a la vuelta de la esquina.

Recuperado el clima propicio para el crecimiento de las áreas sembradas y de los rebaños, de la exportación de alimentos industrializados, del sector de la maquinaria agrícola y hasta el de servicios, deberemos aprovechar el tiempo para rediseñar todo el sistema impositivo argentino; sus detalles y sugerencias motivarán otra nota.

Y las divisas que las mayores exportaciones produzcan y el incremento de la recaudación que generará el natural aumento de la actividad deben ser utilizadas para ir saldando la enorme deuda social que nuestro país tiene con su población.

A medida que logremos aumentar los ingresos de nuestros compatriotas de menores recursos, éstos los volcarán en satisfacer sus necesidades inmediatas, creando a partir de allí un círculo virtuoso opuesto en un todo a la corrupta y arbitraria distribución de subsidios a quienes más tienen, que terminan siempre en una mayor fuga de divisas.

Con ello comenzaremos a pagar, además, parte de esa enorme deuda social que todos hemos contraído con nuestros hermanos más pobres, traducida en hambre, en desnutrición y en falta de educación. De todos los males que afligen a nuestro país, éste es sin duda el más grave y el que requiere una solución más urgente. Pero esa solución –y excluyo a la caridad- sólo puede provenir del desarrollo y del crecimiento económico. Si lo logramos, si conseguimos crear ese círculo virtuoso al que me referí en el párrafo anterior, Argentina podrá aspirar, en pocos años, a un mejor destino, fundamentalmente distinto de éste, que sólo nos lleva a la decadencia y al fracaso.

Otro objetivo deberá ser facilitar a la industria argentina su reconversión, de modo tal que pueda producir, ya que no dispone de un fuerte mercado interno para su sustentación, para los mercados externos de gran lujo. Para no extenderme en este rubro, sugiero a los curiosos leer la nota “Una respetuosa sugerencia a la Unión Industrial”, que se encuentra en http://egavogadro.blogspot.com

Con relación a las dos empresas más caras al imaginario nacional argentino, es decir, YPF y Aerolíneas, una vez más propongo seguir el ejemplo de Brasil. Petrobras, hoy una de las mayores compañías de petróleo del mundo, tiene fuerte participación privada en su capital, lo cual permite un severo control sobre su gestión y sus resultados, impidiendo que se repita el proceso de endeudamiento y sobredimensionamiento del plantel de personal que afectó históricamente a nuestra petrolera y que hoy lo hace con PdVSA y PEMEX. Lo mismo se podría hacer con la línea aérea, satisfaciendo así a quienes lamentan la privatización de ambas, y hasta con los ferrocarriles de cercanías.

No desconozco la importancia de la reforma política, establecida en primer lugar como tema del diálogo por el Gobierno, pero faltan dos años y medio para las próximas elecciones, y Argentina tiene mayores y más urgentes problemas.

Cristina Fernández tiene, todavía, la posibilidad del bronce y del homenaje, pero necesita dejar de ser Kirchner y prescindir de aquellos hombres que, en su gobierno, son instrumentos de su marido. Y tiene, también, la posibilidad del hierro carcelario y la repulsa, política y jurídica.

Es ella, y sólo ella, quien tiene esa opción. Rezo porque elija el camino correcto. Si otra vez su elección es mala, habrá llegado el momento de recurrir a los mecanismos constitucionales previstos para su destitución.

Bs.As. 16 Jul 09
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lunes, 13 de julio de 2009

Esperanza Fallida

Esperanza Fallida


“Porque nunca me diste
Ni esperanza fallida
Ni trabajo injusto,
Ni pena inmerecida”
Amado Nervo


Evidentemente, algo habremos hecho los argentinos para que de nuestro propio seno salieran don Néstor y doña Cristina. Y mucho de ello debe tener que ver con una colectiva vocación suicida.

Hace menos de veinticuatro horas, escribí una nota a la que llamé “El termómetro Moreno”, ya que la permanencia o no en el cargo de este verdadero “mandado” de Kirchner nos indicaría si la pareja presidencial había tomado nota de lo que los argentinos les dijimos con nuestro voto o, por el contrario, si persistiría en la tarea de demoler al país.

Pese a mi escepticismo habitual, en esa nota procuré creer en la posibilidad de una actitud positiva de doña Cristina, mediante la cual asumiría su condición de primera mandataria, para la cual la elegimos, y terminaría con la negación de la realidad, que ha sido la marca distintiva del gobierno conyugal.

Transcurrido casi ese plazo, no solamente don Guillermo ha sido confirmado, con lo cual don Néstor ha vuelto a decirnos quién es el que manda, sino que el Ministro del Interior, el inefable y leal Randazzo, haciendo gala de su reconocida sensibilidad para entender las preocupaciones y urgencias de la ciudadanía, nos ha informado acerca de la agenda del diálogo al cual ha convocado nuestra elegantísima señora Presidente: la reforma política, con vistas a octubre de 2011.

Marcelo Longobardi, con su habitual sensatez, dijo ayer en su programa radial que la convocatoria sectorial realizada por doña Cristina era, conceptualmente, un error, toda vez que los representantes del pueblo, elegidos democráticamente, se encuentran en el Congreso, y no en la jefatura de las distintas organizaciones corporativas. Entonces, si el Gobierno pretende llegar a acuerdos con todos los sectores de la población, debe reunirse con quienes ésta ha elegido para cumplir tal fin.

De más está decir que coincido en un todo con esa afirmación, ya que la presencia de los dirigentes de los industriales, de los banqueros, etc., sólo podrá generar petitorios sectoriales al Poder Ejecutivo, en los cuales cada una de las ramas de la actividad intentará obtener, de un Gobierno que se inmiscuye permanente en la economía, beneficios para su propio molino.

También dije, en la nota referida, que creía que todo esto no era más que un circo destinado a llamar la atención, y distraerla de las actividades concretas de don Néstor, mientras éste intenta cerrar las heridas que le produjo la fenomenal derrota del 28 de junio y encontrar nuevos métodos para conservar el poder y la caja; lamentablemente, ese pronóstico se ha confirmado.

Sin embargo, creo también, y así lo expresé, que ya el objetivo es otro.

Los problemas de financiamiento que se avecinan, que pueden ser descriptos con la metáfora de la frazada corta, y que se manifestarán en lo inmediato en las provincias –cuyo déficit conjunto debe alcanzar ya los doce mil millones de pesos- y en los municipios, sumados a la cerril negativa a recomponer al Indec y, con él, acceder a los préstamos del Fondo Monetario Internacional, harán estallar, en este segundo semestre, los restos del tan mentado “modelo” kirchnerista.

El camino que los Kirchner han elegido lleva a la devaluación o a la emisión de nuevos bonos provinciales, puesto que no existen fondos para hacer frente al pago de los salarios públicos y, menos aún, para continuar la fiesta del gasto público. Parte de ello, casi un “rodrigazo”, están sintiendo ya quienes han recibido las facturas de gas y de electricidad, y lo sentirán los usuarios de los servicios públicos de transporte.

Antes que eso ocurra o, a lo sumo, en forma contemporánea, don Néstor habrá logrado su objetivo final: incendiar el país y, en medio de la humareda, desaparecer calladamente de la escena, con la mayor cantidad posible de fondos en sus arcas. Con él se llevará, y esto es lo más grave, una nueva oportunidad que Dios le ha regalado a la Argentina.

Enfrente, sólo sigue teniendo a una oposición desmembrada, egoísta, personalista, incapaz de proponer una agenda común e inmediata, que impida que las riendas de nuestros destinos continúe en manos de este verdadero insano.

Es necesario y sumamente urgente que el Congreso se ponga de pie, ya mismo, y recupere sus facultades constitucionales para evitar mayores desaguisados. Si es necesario, que llegue hasta el juicio político y la destitución de doña Cristina y que, mediante un serio apoyo a la gestión transitoria de Cobos, reencauce la marcha del país hacia donde corresponde.

Resulta difícil explicar, y explicarnos, que no se puedan cumplir esos objetivos frente a la crisis terminal que, ya todos sabemos, nos espera a corto plazo. Estamos ante un abismo, y don Néstor sigue haciéndonos dar pasos al frente.

La fecha no puede ser más propicia: hoy Francia y la humanidad toda conmemoran la toma de la Bastilla y, con ella, el fin del reinado de Luis XVI.

La Iglesia acaba de informarnos que el 40% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza, que la mortalidad infantil ha vuelto a crecer, que el hambre y la desnutrición avanzan en el interior del país y en el Conurbano. Súmese a ello el dengue y la pésima y criminal actuación frente a la gripe porcina y se obtendrá una imagen indigna de una nación como la nuestra.

Por eso, la exigencia ciudadana debe estar ahora dirigida a quienes recibieron el mandato de encarnar la oposición a este “modelo”. Debemos obligarlos, en tanto nuestros representantes, a actuar y a hacerlo ya mismo, dejando de lado diferencias personales o pseudo ideológicas.

Si no lo hacemos, si continuamos con esta colectiva actitud suicida, no habrá mañana, y la Historia le dará la razón a Tato Bores, cuando, desde el futuro, mostraba un mapa en el cual el lugar de Argentina estaba ocupado por el mar. Entonces, nos habremos ahogado definitivamente.

Bs.As., 14 Jul 09


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El termómetro Moreno

El termómetro Moreno

Nuestra distinguidísima pareja presidencial se ha refugiado durante el fin de semana en su “lugar en el mundo”, para decidir, en soledad, el futuro inmediato. Todo habitual, ya que la lejana localización, la escasa compañía y la mirada de corto plazo han sido la constante durante los últimos seis años.

Uno de los temas fundamentales que surgirán a la luz pública después de ese cónclave se refiere a la continuidad de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior, cargo desde el cual produjo tanto daño a la economía y al país todo.

Obviamente, el propio Moreno carece de importancia, pese a que ha concentrado sobre sí todas las críticas, aún aquéllas tímidas que surgen desde el mismo oficialismo.

Y carece de importancia porque no la tiene el martillo en manos de un carpintero o un fusil en manos de un soldado. Quienes sí la tienen son el artesano y el militar, o el mismo Kirchner, que ha usado y abusado de esta mera herramienta de su política.

Hoy, por el contrario, Moreno recuperará trascendencia, puesto que se convertirá en el termómetro que nos informará acerca del nivel que ha alcanzado la enfermedad en la mente de don Néstor.

Y será una labor importantísima la que cumplirá, tanto que conserve su rol cuanto que lo pierda.

Si Moreno fuera despedido, aún agradeciéndole “los importantes servicios prestados”, será posible otorgar alguna credibilidad al cambio de actitud del matrimonio, y a un aumento del peso específico, hasta hoy inexistente, de doña Cristina en el poder.

Resultará posible, entonces, imaginar una transición suave hasta el 10 de diciembre de 2011, con un Poder Ejecutivo civilizado, negociando con un Congreso opositor que marcará límites al poder omnímodo que ejerciera Kirchner hasta hoy.

Por el contrario, si Moreno conservara su puesto, el mensaje que recibirá la sociedad será la confirmación de que nada ha cambiado desde la derrota del Gobierno en el plebiscito del 28 de junio. Nótese que, para mantener la herramienta Moreno en sus manos, don Néstor no ha hesitado en perder cuatro ministros de Economía en rápida sucesión.

Si lo mantuviera, como ya todo el mundo sospecha, se confirmará que doña Cristina seguirá sin ejercer el poder real que su cargo constitucionalmente le asigna y que todo el escenario de diálogo –bien ‘sui generis’ por cierto- dibujado desde el atril tucumano el 9 de julio no es más que un tinglado destinado a maquillar el futuro inmediato y a otorgar a su marido el tiempo necesario para rearmar su propia supervivencia.

En ese caso, otros vientos soplarán en Argentina.

El nuevo Ministro de Economía, don Amado Boudou, se habrá transformado, desde el inicio mismo de su gestión, en otro funcionario intrascendente a quien nadie mirará como un referente del rumbo gubernamental, ya que habrá perdido ‘ab initio’ toda credibilidad y dejará de concitar esperanza alguna.

El campo, el interior y la oposición, aún desmembrada, marcarán la agenda desde aquí hasta el 24 de agosto –véase la excelente nota de Carlos Pagni, hoy en tapa de “La Nación”-, momento en el cual vencerá la vigencia de los superpoderes y, consecuentemente, los dramáticos problemas de caja del Gobierno golpearán la puerta de Olivos y de El Calafate.

Y será, precisamente, ése el momento en que se decidirá acerca de la tan mentada gobernabilidad del período final del kirchnerismo en la Argentina.

Pero que no nos confundan más: si esa gobernabilidad se perdiera, habrá sido por obra y gracia, y por acción y omisión, exclusiva de don Néstor. No será una responsabilidad de la oposición, ni de la prensa, ni de las organizaciones empresariales, sindicales o agropecuarias.

Quien habrá puesto la bomba definitiva al proyecto de poder que iniciara en 2003 será el mismo Kirchner, y nadie más. Quien habrá protagonizado el mayor y más rápido caso de dilapidación política será él, y sólo él. Y doña Cristina habrá confirmado, si es que esa confirmación se requería, que ella también, como Guillermo Moreno, era sólo una herramienta en manos de un artesano insano.

La responsabilidad histórica de los procesos que se desencadenen será solamente de esta personalidad tan complicada, tan digna de estudio, como para intentar –como tantos auguráramos hace mucho tiempo- incendiar el país antes de caer definitivamente derrotado.

Dudo que asumir esa responsabilidad le preocupe demasiado y, por eso, la sociedad debe exigir que el Congreso aclare y establezca, desde ya, que no se les permitirá un ‘exilio dorado’ en El Calafate o en Caracas, puesto que serán juzgados y, eventualmente, condenados en los Tribunales ordinarios.

Habrá que esperar algunas horas para ver cuál es el resultado de esta final entre la lógica y el empecinamiento, entre la cordura y la locura, entre el pasado y el futuro. Y hay que esperar contra toda esperanza.

¡Qué triste suerte la de Argentina!

Bs.As., 13 Jul 09
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