viernes, 28 de abril de 2023

¡Qué puercas desilusiones!

 


¡Qué puercas desilusiones!

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 887)

 

“Nuestra Patria no puede albergar a unos lobos políticos que han saqueado el país”.

Ryszard Kapuściński

 

Esta semana dejó dos fantasías fustradas: Alberto Fernández no tiró su renuncia sobre el escritorio de Cristina Fernández, y ésta aceptó que su centralidad ya es historia. El Caracol cedió el control del tablero de comando a Sergio Massa, que ya ocupa todo el horizonte y, humillado hasta la médula, soporta las trompadas discursivas que su propio espacio político no cesa de propinarle; ¿cuáles y cuán graves serán los secretos del aún Presidente que el kirchnerismo conserva y que le permiten extorsionarlo para evitar que abandone el cargo y tire por la cabeza a su Vice la responsabilidad final del naufragio?

 

El escuálido acto del jueves sólo pudo realizarse en un teatro; ¿se requiere mayor confirmación de la incapacidad de La Cámpora y de algunos “barones” del Conurbano de convocar a las masas y llenar plazas y avenidas? No dijeron ‘presente’ los gobernadores ni muchos intendentes importantes que, en otras épocas, hubieran corrido a postrarse ante el altar de su diosa. Lo lamentable fue que no aparecieran varios camiones celulares para transportar a tantos delincuentes facinerosos que ocupaban las principales butacas y las cámaras mostraban sin pudor.

 

En el escenario, la obra que se representó no cumplió con las expectativas de la militancia presente. Yo suponía que, haciendo gala de su tradicional esquizofrenia, despotricaría contra el FMI, pero se limitó a reiterar sus viejos discursos en los que atribuyó al organismo la responsabilidad de la inflación pero, sobre todo, a ensalzar el ruinoso “desendeudamiento” que concretó su marido muerto obligándose, a una tasa sideralmente mayor, con su hoy compañero en el infierno, Hugo Cháves, con quien compartió el lucro –para ellos- del monumental negocio. La actitud suicida de Máximo Kirchner, que votó en contra del acuerdo con el FMI, no fue emulada por su madre, que es consciente de cuánto significa esa única tabla para la ilusoria salvación de su proyecto político.

 

En cambio, me pareció patético que escogiera a Javier Milei como nuevo sparring. Sin nombrar a Domingo Cavallo, a quien criticó sin memoria, gratitud ni piedad, ni al líder de La Libertad Avanza, mostró su profunda preocupación ante la probabilidad de que su Frente de Nadie termine tercero en la carrera presidencial; si esto sucediera, el kirchnerismo habrá desaparecido como fuerza política, aunque logre conservar la Provincia de Buenos Aires como bunker para la resistencia violenta. Cabe preguntarse, de todas maneras, a qué se debió el furibundo ascensor con el que posicionó al líder libertario como principal contendiente electoral: ¿fue pánico genuino o mera especulación política, para hacer que le reste más votos a Juntos por el Cambio? En cualquier caso, Milei debería agradecerle tal deferencia.

 

Sus fieles se fueron con las manos vacías porque, pese a los insistentes cánticos que lo exigían, la autoproscripta jefa no se pronunció sobre una eventual candidatura suya a cargo alguno. La señora puede ser -de hecho, lo es- casi todo, pero no se la puede comprar por tonta y, si aspirara a un cargo ejecutivo (Presidente o Gobernador, por ejemplo), correría un enorme riesgo de perder y, de ese modo, quedar a la intemperie frente a los jueces; es inminente, y sumamente preocupante, la resolución de la Cámara de Casación que podría revocar el inaudito fallo de un Tribunal Oral que resolvió absolverla –junto a sus hijos y varios cómplices- sin realizar el juicio en la causa Hotesur-Los Sauces, en la que se investigó y probó la forma en que la familia Kirchner recibía los retornos de la obra pública.

 

Sergio Aceitoso Massa se ha transformado en el único candidato real del Frente de Locos, básicamente por la nulidad de los otros. Pero la realidad argentina y sus mercados, aún con el FMI jugando con nuestra camiseta para evitar que volvamos a caernos del mapa y, en el camino, arrastremos a muchos otros países o nos regalemos a China a cambio de peligrosas concesiones, no creo que permita demasiadas fabulaciones presidenciales al Ministro de Economía. Es joven, es audaz pero no estúpido, sabe que tendrá nuevas oportunidades apoyado por el establishment prebendario y corrupto, experto en operar en “mercados regulados”, y no estará dispuesto a jugar tan promisorio futuro en una aventura con un final demasiado incierto.

 

Estuvo a nada de despeñarse cuando el dólar tocó $ 500 y, aunque retrocedió luego, nadie está dispuesto a jurar que la corrida haya terminado, o que cese la caída de depósitos en el sistema financiero. No quedan más que US$ 1.500 millones reales en el Banco Central, aptos para sólo una semana de importaciones y los diferentes cepos están provocando una recesión que ya golpea fuerte. Y abril es altamente probable que haya cerrado con una inflación superior al 8%, o sea, continúa la aceleración que, anualizada, llega al 150%.

 

Del famoso swap chino, restan sólo US$ 1.000 millones disponibles; y dudo que la generosidad y la paciencia del FMI habiliten el adelantamiento de los fondos previstos para el segundo semestre, como ruega Massa, porque además de la oposición de Alemania y Japón a seguir financiando nuestros disparates con el ahorro de sus ciudadanos, los funcionarios internacionales -Cristalina Georgieva incluida- estarían exponiéndose a sanciones graves a título personal.

 

Bs.As., 29 Abr 23

sábado, 22 de abril de 2023

Beto, ¡rompé!

 


Beto, ¡rompé!

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 886)


“Hay dos clases de hombres: los que viven hablando

 de las virtudes y los que se limitan a tenerlas”.

 Antonio Machado

Ayer, un rastrero y humillado Alberto Fernández pateó el hormiguero y decidió, empujado por La Cámpora, el Instituto Patria y un PJ que aún confía en el dedazo de Cristina Fernández, renunciar a su precandidatura presidencial y, con ello, se transformó definitivamente en un pato rengo, un rol que nadie dejó de adjudicarle desde el momento mismo en que ella lo nominó, con un tuit, para encabezar la fórmula presidencial de este experimento que, una vez más (como cuando eligió como ingredientes de sus mágicas recetas a Julio Cobos y a Amado Boudou), falló a su diseñadora. Creo que el más sorprendido fue el arco oficialista, que no pensaba en que esa resignación se produjera con tanta anticipación.

 

El kirchnerismo, del cual se autopercibe coautor el autopercibido Presidente y desde su origen nacional, fue un proyecto de poder basado, como en el famoso “síndrome de Estocolmo”, en la destrucción de todos y cada uno de los pilares de una sociedad como la nuestra: educación, cultura, trabajo, mérito individual, esfuerzo, permeabilidad social ascendente, devastadora política inmigratoria, etc.. Merece que le preguntemos para qué lo hizo: ¿sólo para robar o para intentar un bastardo proyecto imperial, disfrazado de progresismo y de socialismo del siglo XXI? Lo real es que, cualquiera haya sido su intención, lo ha conseguido a través de dos décadas, y el precio que pagaremos para corregir tanto daño será aterrador.

 

Alberto, ahora, está buscando el teléfono de las aplicaciones de pedidos a domicilio pues sabe que, desde hoy no siquiera le servirán un café siquiera en la Casa Rosada u Olivos, razón por la cual antes de emitir el curioso video autocelebratorio, ordenó planchar su traje azul, ya que tiene pensado, para aliviar el calvario que padecerá hasta diciembre, recorrer el mundo antes de entregar el mando. Es una verdadera pena que, además, no le haya tirado la renuncia a la Vicepresidente por la cabeza, porque eso sí que hubiera sido un gesto históricamente trascendente y, además, hubiera obligado a su dueña a optar entre asumir en directo la responsabilidad del naufragio o huir hacia un paraíso castro-chavista.

 

Tengo para mí que la siguiente rata en escapar será Sergio Massa, invocando una norma que obliga a los candidatos a abandonar sus cargos oficiales para no inclinar la cancha. Muy a pesar de la pésima opinión ética (“Sueños Compartidos”, su amistad con Coti Nosiglia y José Luis Manzano, su matrimonio con Malena Galmarini y sus negocios con el zar del cloro, la enorme cantidad de dinero “desaparecida” –así como el testigo que lo denunció- en el robo a su casa, y los “bolsos” que mueve la mujer de su Secretario de Estado, Matías Tombolini, la atribuida propiedad de algún campo importante en la Provincia de Buenos Aires, sus relaciones con el Fiscal Scapolan, destituido el martes por su protección a narcotraficantes, el innegable uso de inside information y miles de etcétera) tengo del Aceitoso, un apodo que merece su actitud política, lo sé suficientemente vivo tanto como para intentar no pagar por el ya inevitable fracaso como Ministro, cuanto para ensoñarse con delirios de triunfos electorales con una inflación que volverá a tocar el 8%, un dólar real a $ 442, una pobreza del 40%, un deterioro gigantesco del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones y una recesión que ya está entre nosotros.

 

La semana pasada dije aquí que Luiz Inácio Lula da Silva le estaba haciendo al Gobierno Argentino, con su notorio giro geopolítico hacia Moscú y Beijing, sustentada en su visita a Xi Jinping y su recepción a Serguéi Lavrov, el canciller ruso. El FMI y la administración de Joe Biden tienen fundamentado interés en no provocar el derrumbe de la Argentina, puesto que podría contagiar a un mundo fragilizado por las guerras, frías o calientes, y por la competencia tecnológica y militar entre China y Estados Unidos, que condiciona las relaciones exteriores de todos los países y que promete extenderse por décadas. Pero, con la deserción de México y Brasil del llamado “Occidente”, nos hemos tornado, por necesidad y obediencia debida, en el país más importante de América del Sur para liderar, si eso resultara posible, una postura más amigable hacia el famoso Norte.

 

La relación que mantenemos con ese Norte amerita la contratación de una caravana de ambulancias para trasladar a un psiquiátrico a Cristina Fernández, que involucró a Estados Unidos en el más que sospechoso atentado contra su vida, y a Máximo Kirchner y sus secuaces de La Cámpora, que públicamente insisten en boicotear y repudiar los acuerdos financieros con el FMI, los únicos salvavidas disponibles en el catastrófico Titanic en que han convertido, intencionalmente, al país.

 

¿Qué candidatos presidenciables le quedan al peronismo?: ¿Massa, que no querrá postularse porque debería llegar a las elecciones con estos catastróficos números económicos?; ¿Daniel Scioli, un fracasado vocacional y un panqueque apto para todo servicio, al que habría que preguntarle por El Faro, en Carmelo, entre muchos otros escondites?; ¿Wado de Pedro, un rico pero desconocido terrateniente, a quien le juega en contra su tartamudez?; ¿Axel Kiciloff, el injustificable y costosísimo negociador internacional, que pareció estar drogado en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense?; ¿Juan Grabois, el asesor papal, permanente okupa de propiedades privadas y violento protector de los pseudomapuches?; ¿Santiago Cúneo, un energúmeno impresentable?; ¿Guillermo Moreno, el patotero armado, carísimo falsificador de estadísticas?

 

Pueden seguir las nominaciones pero, si son así de atractivas, no podrán llegar al Oscar o siquiera triunfar en Gran Hermano. El tema, como siempre, pasa por la Provincia de Buenos Aires, donde se gana –sin ballotage- por un voto y los candidatos actuales de Juntos por el Cambio o de La Libertad Avanza no parecen –según todas las encuestas, en las que descreo respalden o refuten lo que creo- tener posibilidades de arañar la absolutamente inexplicable e injustificada potencia electoral de su actual Gobernador, que ha empeorado terriblemente las cifras de educación y salud, de asesinatos y robos, de narcotráfico, de violencia y de degradación social, sobre todo en el trágico Conurbano bonaerense. 

 

Ushuaia, 22 Abr 23

viernes, 14 de abril de 2023

Balcones más caros

 


   

                                                      Balcones más caros

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 885)

 

"Si la reforma es visualizada como transitoria, los afectados la resistirán; mientras

 que, si consideran que llegó para quedarse, se ajustarán a las reglas de juego".

 Juan Carlos de Pablo

 

El epígrafe responde, sin proponérselo, a la afirmación de Anímal Fernández: si el Frente de Todos (FdT) perdiera las próximas elecciones, correrán ríos de sangre en la Argentina, ya que, a su entender, el pueblo enfrentará con violencia los necesarios cambios políticos, económicos y sociales que deberá encarar quien resulte vencedor. Constituye un delito, tipificado en el artículo 226 bis del Código Penal, y ya ha sido denunciado ante la Justicia. ¡Qué enorme diferencia con la lección de civismo que dieron esta semana Julio Sanguinetti y Pepe Mugica en Buenos Aires!

 

Siempre recomendamos alquilar balcones para contemplar, desde un lugar seguro y exterior, una realidad nacional que, como espectáculo, no deja de sorprender; recordemos una frase de autor anónimo: “La Argentina es un país donde, si te vas por una semana, todo habrá cambiado; pero, si vuelves después de veinte años, encontrarás todo igual”. Pero ahora el mundo, evidentemente celoso por el éxito teatral que aquí se da, incorpora títulos alternativos para tentar a un público ansioso de novedades.

 

Cuando, en 2003, George W. Bush invadió Irak, invocando la necesidad de impedir que Saddam Hussein usara unas terribles armas de destrucción masiva nunca encontradas, Eduardo Galeano, desde Uruguay, sostuvo que la verdadera razón radicaba en la decisión del tirano de retirar el petróleo del mercado del dólar y transarlo en otras divisas; de haberse concretado esa medida, la economía norteamericana se hubiera precipitado al abismo, toda vez que su moneda, la más codiciada del mundo, justifica su valor en su capacidad para ser la unidad de cambio internacional y en la confianza que el resto del globo tiene sobre la fortaleza de su economía, a punto tal que le permite exportar su inflación doméstica.

 

Hoy, esa situación, magnificada, parece estar reproduciéndose en medio del conflicto pre-bélico entre Estados Unidos y China, ya que ésta está abandonando la divisa norteamericana para sus transacciones internacionales y, en esa decisión, parecen interesados en acompañarla sus socios en los BRICS, o sea, Brasil, Rusia, India y Sudáfrica. Si a ese panorama tan conflictivo le sumamos la penetración de China en Sudamérica, incentivada por el notorio giro que Luiz Lula da Silva ha impuesto a relación de Brasil con el gigante asiático, y las maniobras militares que llevan adelante las grandes potencias frente a Taiwan, el mundo debería también alquilar palcos.

 

Precisamente, el preocupante viaje que está realizando Lula a Beijing, acompañado por Dilma Rousseff, ahora Presidente del banco de los BRICS, para cerrar acuerdos constituye un inesperado favor que la casualidad le hizo a nuestro inefable Sergio Massa, que se arrastra por los pasillos de Washington para obtener los favores de la administración de Joe Biden en su relación con el FMI y, en general, con los organismos multilaterales de crédito y con los aliados internacionales de los Estados Unidos, como Arabia Saudita, que otorgó a nuestro país un crédito por US$ 500 millones para infraestructura y, mientras se aplica, sirve para aumentar las reservas.

 

Mientras Massa junta millas como pasajero frecuente, aunque muchas veces viaje en aviones privados de sus amigos, La Cámpora hace aquí como que se opone al acuerdo con el FMI, que fue un verdadero salvavidas que la oposición tiró al Gobierno cuando un siempre irresponsable Máximo Kirchner se negó a votarlo en el Congreso. Y digo que Lula le hizo un favor porque el vuelco de Brasil hacia China le permite a Alberto Fernández mostrarse liderando la posición pro-Estados Unidos en la región, aunque generen sonoros y complicados ruidos la base científico-militar china en Neuquén y las aspiraciones de Xi Jinping de quedarse con la hidrovía, la próxima licitación del 5G, una central nuclear y un puerto en Tierra del Fuego.

 

Los atronadores índices de depreciación del peso (el de marzo, 7,7%), mal llamada inflación, dieron muerte a las pretensiones de Massa de convertirse en el único candidato del FdT al cual, aún apretándose la nariz, los fieles kirchneristas votarían, en una imaginada repetición del mágico tuit con que Cristina Fernández entronizó a Alberto Fernández; pero las razones de ese entierro radican no sólo en el fracaso económico de este inventado Mandrake al cual no le quedan ya conejos vivos en la galera, sino en la justificada desconfianza acerca del cumplimiento de los juramentos de lealtad e impunidad que le serían impuestos. ¿Y si se le diera por respetar sus viejas promesas de meter presos a los corruptos y echar a los ñoquis de La Cámpora?; a la luz de lo presuntamente prometido por el autopercibido Presidente actual y, sobre todo, de la insólita capacidad del Aceitoso para sobrevivir, el agnosticismo se justifica ampliamente.

 

El jueves, la manifestación de los más enfervorizados kirchneristas ante el Palacio de Justicia, convocada para protestar contra la inexistente proscripción que afectaría la candidatura de su diosa, probó su incapacidad de construir nuevos liderazgos, que los lleva a implorar que ella retroceda de su histérica renuncia y autoexclusión y lo indispensable que resulta su nombre en las boletas electorales, sobre todo en la crucial Provincia de Buenos Aires, para servir como anzuelo en la furiosa pesca de votos, disputada ahora con Javier Milei, y evitarles la más que probable humillación de salir terceros en las presidenciales y, con ello, la inhumación definitiva de este prolongado y dañino capítulo de nuestra historia reciente, tan lleno de mentiras, relatos, estafas y desfalcos.

 

Montevideo, 15 Abr 23

viernes, 7 de abril de 2023

Apocalypse Now



                                                              Apocalypse Now

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 884)

 

“En días tales, la casualidad vive sus momentos más gloriosos:

 se convierte en la auténtica reina y señora de la historia”.

Ryszard Kapuściński

Pese al dolor que naturalmente invade a su familia, sólo fue uno más de los que todos los días sufren los más pobres, pero el asesinato de Daniel Barrientos, un conductor de colectivos en La Matanza, parece haber sido la gota que derramó el vaso de la angustia generalizada que, sin fisuras, reina en los conurbanos de todo el país; La inseguridad es allí algo todavía más preocupante que la inflación, pese a que ésta destruye a la sociedad hasta sus cimientos, en especial porque es debajo de la pirámide donde más hiere.

 

Cuando a ese sangriento episodio se sumó la reacción destemplada y violenta de Sergio Berni y Axel Kiciloff, que apelaron al sempiterno complot opositor-sinárquico en contra del proyecto nac&pop que finjen encarnar, la indignación siguió subiendo y los espontáneos coparon titulares y redes. Y estalló definitivamente cuando se montó un operativo swat digno de una película de clase B para detener a trabajadores, presuntos agresores del patético Ministro que se autopercibía Superman.

 

Cristina Fernández, demostrando una vez más la desconexión con la realidad que la afecta, se fue a la banquina cuando comparó la tragedia real con el sospechoso atentado del que fue objeto: “tuve más suerte que él, porque no salió la bala”. A pocos meses de las cruciales, fue un torpedo que abrió un enorme rumbo bajo la línea de flotación del Titanic en que se ha convertido ya el Frente de Todos, un tremendo agujero por el cual se fugan, en tropel, los votos de sus enclaves más fieles, que han dejado de ser interpretados por el peronismo; cada vez se justifica más calificar a este proyecto de populismo saqueador como triste, solitario y final.

 

Volando por debajo del radar ciudadano -un penoso remedo de las hazañas de nuestros gloriosos aviadores en Malvinas-. que sólo registra las cotidianas aflicciones personales que nos tienen a tan mal traer, la maltrecha Argentina sufrió en las últimas semanas los monumentales bombazos que llegaron desde los tribunales de Nueva York y de Londres. Las sumas comprometidas son de tal magnitud que, prácticamente, equivalen a nuestra secular deuda con el FMI.

 

Sin duda alguna, las causas eficientes de semejante desastre son la soberbia y la impunidad del kirchnerismo pero, sobre todo, la manifiesta incapacidad de quien sueña con ser reelecto como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el mismo que, como Ministro de Economía de la emperatriz del Calafate, negoció tan ruinosamente con Repsol, con los holdouts y con el Club de Paris y falsificó las estadísticas para esconder el crecimiento del PBI. Aunque las decisiones políticas no sean justiciables, la Argentina alguna vez debería responsabilizar personal y patrimonialmente a quienes la representan mal y le infieren tantos e irreparables perjuicios.

 

El FMI, una vez más, se puso anteojeras para revisar el cumplimiento de las metas fijadas en los acuerdos de refinanciación y, de esa manera, abrió nuevamente su generoso bolsillo, fingiendo no notar la inventiva de Sergio Massa y su equipo de mentirosos que, con tanta eficacia, hacen “contabilidad creativa”. Aunque no constituyó una sorpresa, el Aceitoso sacó de su inagotable galera otro conejo muerto, ahora denominado “soja III”, que permitirá a algunos sectores del complejo agro-industrial vender al Banco Central sus dólares a $ 300, para lo cual el Gobierno nuevamente deberá imprimir centenares de miles de millones de papelitos de colores, dando nuevo impulso a la incontrolable inflación.

 

Aclaro que no creo en las supuestas informaciones que proporcionan las encuestas porque muchas empresas, todavía lejos de las elecciones, dicen lo que sus clientes quieren y pagan y luego, más cerca, las ajustan para no comprometer su prestigio, porque todas dan cuenta de un enorme porcentaje de entrevistados que se niegan a responder y porque nadie sabe a qué numero llegará la abstención, expresión clara del hartazgo social.

 

Hace algunas semanas, en esta columna enumeré los tres escenarios en que se desarrollará un ya casi seguro ballotage: 1) Juntos por el Cambio (JxC) vs Frente de Todos (FdT); 2) Javier Milei vs FdT; y 3) JxC vs Milei. Hoy, si bien los tres siguen claramente vigentes, el resultado final se ha modificado dado que, si bien los dirigentes de las coaliciones siguen recitando el viejo mantra “el que gana gobierna y el que pierde acompaña”, no es seguro que los votantes obedezcan a las cúpulas partidarias; así, el comportamiento final de los electores seguirá siendo una incógnita.

 

Me refiero, por ejemplo, al caso en que se diera la variante 1; ¿por quién optarían quienes apoyaron a Milei en la primera vuelta?, ¿sería lo mismo para ellos que fuera candidato del FdT Daniel Scioli, Wado de Pedro o algún nuevo invento de Cristina Fernández, y Patricia Bullrich u Horacio Rodríguez Larreta, en JxC; y así hasta el infinito. En especial porque, en medio del fracaso del Gobierno en todos los campos, ya no parece tan disparatado imaginar que el FdT pueda resultar tercero.

 

Como se ve, el final sigue abierto y, por la sensación de fatalidad que impera en el ánimo de todos los dirigentes del oficialismo ante la inminencia de una bestial y previsible paliza en las urnas, nada resulta descartable en el futuro, por muy trágico que pueda resultar dados los antecedentes que exibe el peronismo en su historia. Mientras tanto, feliz Pascua de Resurrección, Jag Sameaj Pésaj o Ramadan Mubarak, según sea su creencia.

 

Bs.As., 8 Abr 23

viernes, 31 de marzo de 2023

Un Club Raro

 


Un Club Raro

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 883)

 

“Nunca pertenecería a un club que admitiera como miembro a alguien como yo”.

 Groucho Marx

 

La semana pasada, en ocasión de la reedición de la estafa kirchnerista de los derechos humanos, Cristina Fernández volvió a insistir con su inventada proscripción para movilizar a sus soldados (“luche y vuelve” por quien nunca se fue sino que, en ese momento, ejercía la Presidencia) y motivarlos a sacar de la mochila sus bastones de mariscal para generalizar el operativo clamor; lo hizo desde una tribuna que compartió con sus socios del Club del Lawfare: Evo Morales, Rafael Correa, Luiz Lula da Silva, etc.; la excepción fue José Pepe Mugica, que nunca fue acusado de ladrón.

 

Para desazón de la emperatriz del Calafate, presentaron solicitudes de admisión a ese extraño club otros candidatos (Benjamín Netanyahu, Donald Trump y Jair Bolsonaro), que sufren la perversa persecución de la ley, de los jueces y de la prensa libre. Si fueran rechazados podrían quejarse al INADI por la discriminación sufrida pero, si fueran aceptados, ¿utilizarán el argumento del inmortal Groucho para negarse a ingresar? Sería razonable, porque los miembros originales no podrían ser peores. El espíritu de nuestra emblemática condenada por corrupción sufrió un golpazo al saber que legisladores norteamericanos pidieron para ella sanciones personales y pecuniarias que, de ser dispuestas por el Congreso, confirmarían que se trata de una paria internacional; rápida, acusó al “norte” de ser cómplice del “partido judicial y mediático” que la acorrala.

 

Ayer la saqueada Argentina fue víctima, una vez más, de la rapacidad de la alegre banda creada y dirigida por don Néstor (qepd). La Juez Loretta Preska falló, como era previsible, a favor de Burford por la “nacionalización” de YPF. Sostengo, como tantas veces lo he hecho en estas notas desde entonces, que oculto detrás de ese “fondo buitre” están los Eskenazi, que “compraron” el 25% de la empresa petrolera sin poner un dólar e hicieron perder a nuestro país el autoabastecimiento energético, y que la siniestra familia era sólo testaferro del muerto y de su viuda; ahora, si otras instancias confirman el fallo, Cristina, Máximo y Florencia Kirchner embolsarán una bonita suma que podría llegar a los US$ 20.000 millones, y cuando lleguen los embargos, lo de la Fragata Libertad será una pavada.

 

Mauricio Macri, con su previsible renuncia a cualquier candidatura en octubre, pateó con fuerza el hormiguero del Frente de Todos el cual, en un juego de espejos de la actitud de Cambiemos entre 2015 y 2019 –una especulación bastarda, la califiqué entonces-, lo había elegido  como sparring. Sin él en el campo de juego, se cayó como un piano la famosa apelación kirchnerista -“Ah, pero Macri”- que tanto le rindió entre sus obnubilados seguidores. Ahora, el FdT deberá reacomodar su discurso y, además, tratar de contener la fuga de voluntades que se percibe diariamente en gobernadores, intendentes y legisladores.

 

Las cifras de pobreza (39,2%) e indigencia (8,1%), con marcado incremento en los chicos (54%), divulgadas el jueves, y pese a que corresponden a fin de 2022, sumadas a las que se refieren a la confianza en el Gobierno (UTDT), no sólo dan cuenta del fracaso de la presente administración sino que no reflejan la verdad de lo que sucede hoy, con los tres meses en que hemos convivido con una creciente y ya desmadrada inflación; cuando se dé a conocer el índice de inflación de marzo –superior al 7% y cercano al 8%- se verá que las cifras son mucho más dramáticas.

 

La imposibilidad de revertir la caída hacia el abismo, a pesar del inusitado apoyo que recibe de un FMI aterrado ante la posibilidad de que un default generalizado de la Argentina agrave la crisis en que vive el mundo, hace que Sergio Massa se vea obligado a renunciar a su sueño presidencial, como sucedería con cualquier Ministro de Economía que deba mostrar un panorama parecido y hasta sus eternos socios, los poderosos kirchburgueses “expertos en mercados regulados”, lo han comenzado a abandonar. Su destino está atado a que Alberto Fernández termine su período constitucional sin que todo salte por el aire, pero sabe que la verdadera lluvia ácida llegará entre las PASO y las generales. Se autopercibía Mandrake hasta que se murieron todos los conejos de su galera

 

Los absurdas comparaciones de Javier Milei con Adolf Hitler, que hicieron en una llamativa coincidencia SS Francisco, que siempre confirma su lealtad al peronismo, y Alberto Fernández, pueden dar lugar a algunas especulaciones: ¿está preocupado el FdT ante la probabilidad de salir tercero en las elecciones por la debacle económica?, ¿prefiere su triunfo a la alternativa de un candidato de JxC vencedor? En cualquier caso, siendo La Libertad Avanza un partido casi personal e imaginando que ganara en el ya seguro ballotage, ¿cuántos gobernadores tendría, cuando ya 16 provincias separaron sus elecciones?, ¿cuántos legisladores obtendría en la primera vuelta?, ¿podría gobernar en soledad o debería buscar una alianza para hacerlo?; si así fuera, ¿con quién buscaría una concertación?

 

La semana pasada apelé a la racionalidad de Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza para que, mediante un acuerdo en la crucial Provincia de Buenos Aires, impida un eventual triunfo del candidato del FdT (¿Axel Kiciloff o la propia Cristina Fernández?), que la convertiría a su territorio en un peligroso foco de resistencia. Alguien me dijo que no me preocupara puesto que, si el Gobierno nacional le cerrara la canilla de las transferencias del Tesoro, la Provincia estallaría; olvidó que, si esa explosión se produce, lo haría primero en el terrible y empobrecido Conurbano, a escasos metros de la Casa Rosada.

 

Bs.As., 1 Abr 23

viernes, 24 de marzo de 2023

El pánico y los sapos

 


El pánico y los sapos

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 882)

 

“El miedo mata más personas que las guerras”.

 George Patton

 

El estruendoso silencio del kirchnerismo ante el último manotazo de ahogado perpetrado por Sergio Massa que, al incluir el mítico Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), detonó una centrífuga sangría de votos del Frente de Todos (FdT), prueba que el terror a que todo explote antes de las PASO supera a la repugnancia que siente ante la sopa de sapos que está obligado a deglutir, y de la cual el arreglo con el FMI es un ingrediente esencial. Fue habilitado por un ilegal (porque el Congreso está funcionando) y sospechado de corrupción decreto de necesidad y urgencia del autopercibido Presidente.

 

Si bien el FGS es nada más que una entelequia, puesto que el pago de las jubilaciones y pensiones no depende de él sino del Tesoro, tiene un valor simbólico y universal mucho más fuerte que el que tuvieron las AFJP’s, antes del saqueo que concretaron Cristina Fernández y Amado Boudou sobre sus activos, en dinero y acciones; con éstas en sus manos, pudieron sentar a sus más fieles cómplices en los directorios de las grandes empresas.

 

Por la reacción de los mercados, medida por el fuerte aumento del riesgo-país y más allá de la favorable acogida que tuvo el zarpazo entre los bancos por el buen negocio que significó para ellos (otro sapo sumado a la sopa), no parece que el nuevo conejo salido de la galera de Massa tenga una razonable expectativa de vida; mucho menos en medio de la tormenta que se ha desatado en el mundo por la caída de grandes bancos en Estados Unidos y Europa, que no tiene visos de escampar a corto plazo.

 

En cambio, sí podemos tener la certeza de que las esperanzas del Ministro de Economía de ser el candidato de un FdT hipotéticamente unificado, ya naufragaron sin remedio y hasta el círculo infernal de los empresarios “expertos en mercados regulados” lo ha abandonado. Los 800.000 nuevos jubilados sin aportes logrados por La Cámpora no podrán compensar el drenaje que la pesificación forzada de los bonos producirá sobre las voluntades que acompañan al kirchnerismo, ya escasas como probó la pérdida de 40% de los votos entre 2019 y 2021. Creo que ese casillero será ocupado por el optimista Daniel Scioli, otro sapo difícil de digerir pero siempre disponible para cualquier derrota.

 

El imparable derrumbe del poder adquisitivo de nuestra moneda encenderá nuevas llamaradas cuando se difunda el índice de precios del corriente marzo, que ya todos imaginan más cerca del 8% que del 7%. ¿Hasta cuándo resistirán los sectores más pobres el feroz impacto de la inflación?, ¿seguirán las masas calladas frente a la miseria creciente?, ¿en qué se han transformado las raídas banderas de la justicia social que el peronismo enarbolaba?, ¿con qué falso relato intentará seducir a la ciudadanía, harta de la inseguridad, de la corrupción y de la falta de futuro? Hoy, en la Argentina, es difícil que los votos acompañen al oficialismo tan sólo porque Néstor Kirchner pudo hacer populismo con dinero, tanto como que la actual fidelidad al peronismo se sustentara en las máquinas de coser y en las bicicletas que regaló la Fundación Eva Perón a sus abuelos.

 

La tristeza, la soledad y la finitud de Cristina Fernández se agravaron esta semana por la deserción de varios aliados, que deja a sus súbditos en minoría en la crucial Cámara alta. Ya no resulta segura para ella la protección de los fueros a los que accedería de resultar electa Senadora en noviembre, como bien puede explicarle Julio de Vido, que fue preso tan pronto le soltó la mano. ¿Escuchará el aún nonato operativo clamor de quienes pretenden que vuelva de su histérico renunciamiento a ser candidata a algo?, ¿optará, quizás, por postularse a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires?

 

En medio de la desolación que hoy muestra el FdT, derivada del famoso apotegma que dice que “el peronismo te acompaña hasta la puerta del cementerio pero no se entierra contigo”, y dando imprudentemente por sentado que, como consecuencia, Juntos por el Cambio (JxC) ganará la Presidencia, cabe centrar nuestra atención en la esencial Provincia de Buenos Aires. No sólo se trata de la región con mayor y más salvaje concentración de pobreza e indigencia y el gran mercado del narcotráfico (sin olvidar que Rosario sigue batiendo records de muertos por la violencia asociada), sino que es el territorio soñado por el kirchnerismo para reunir a la tropa para la resistencia al próximo gobierno nacional.

 

Si JxC no consigue unificar una lista a Gobernador con La Libertad Avanza, el espacio del creciente Javier Milei, y dado que allí se gana por un solo voto, es altamente factible que el FdT pudiera lograr la victoria, sea con un reelecto Axel Kiciloff, sea con Cristina Fernández como candidata, con el enorme peligro que, para la gobernabilidad de los próximos cuatro años, eso significará. ¿Es inimaginable que, ante el inevitable ajuste de la macroeconomía que deberá poner en marcha quien resulte elegido Presidente, sean fogoneadas acciones violentas, como saqueos, apedreamientos, cortes de rutas, huelgas salvajes, etc.?

 

La historia grande de la Argentina no perdonará a quienes, por mirarse exclusivamente el ombligo, permitieran que tamaña catástrofe se hiciera realidad, justo cuando parece probable que podamos dar vuelta a nuestra prolongada decadencia nacional, aunque el camino resulte doloroso y empinado y el horizonte esté aún muy lejano.

 

Bs.As., 25 Mar 23

viernes, 17 de marzo de 2023

Canallas de Exterior




Canallas de Exterior

por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 881)

 

“Puede haber en la oposición halcones y palomas, pero ninguna de esas

 aves plantea romper el sistema institucional ni crear una hegemonía”.

 Jorge Fernández Díaz

 

El kirchnerismo, priorizando siempre la ideología a los intereses nacionales, lo volvió a hacer. No bastaron los problemas que generó al intervenir en los asuntos internos de Chile (por la repudiable conducta del Embajador Rafael Bielsa y por el asilo al asesino Galvarino Apablaza), de Bolivia (por el apoyo al ex Presidente Evo Morales en el golpe contra Jeanine Añez), con Uruguay (por la radicación allí de las pasteras, que huyeron de Entre Ríos por las coimas que pedía el ex Gobernador, Jorge Busti) y hasta con Brasil (por la visita en la cárcel a Lula da Silva).

 

Ahora, por la complicidad criminal y política que existe –siempre con el invento del lawfare- entre Cristina Fernández y Rafael Correa, condenado por corrupción y fugado, hizo estallar la relación con Ecuador. En nuestra Embajada, a cargo de Gabriel Fuks, se refugió una ex Ministro, María Duarte, con sentencia firme en la misma causa del ex Presidente. Alberto Fernández pidió el salvoconducto para permitirle salir del país invocando falsas razones humanitarias, y Guillermo Lasso se lo negó fundado en los acuerdos que vinculan a ambas naciones.

 

Entonces, Duarte se esfumó y reapareció “milagrosamente” en la Embajada argentina en Venezuela, a cargo de Oscar Laborde, quien “por casualidad” había estado visitando a su colega de cargo y militancia Fuks. Escapó en un auto con inviolable patente diplomática, y las sospechas se agravan porque nuestro Embajador había pedido retirar la custodia policial y apagar las cámaras de seguridad. Pero no terminó allí la cosa, ya que el Caracol y el tan habilidoso Ministro Santiago Cafiero descaradamente mintieron en sus conversaciones con Lasso y con Juan Carlos Holguín, su Canciller. Resultado: Fuks fue expulsado y, en represalia, Argentina hizo lo mismo con Xavier Monge Yoder, Embajador ecuatoriano aquí.

 

Volviendo al escenario interior, la repugnancia que me produjo el juicio a militares que actuaron en 1975 en el Operativo Independencia y la coetánea sentencia que habilitó a las hijas de Mario Roberto Santucho, el asesino jefe del ERP, a cobrar una multimillonaria indemnización (lo describí en mi última nota), se agravó. Y no podía ser menos, ya que no quedan ex coimeros kirchneristas presos: el ladrón Ricardo Jaime, con montones de causas por corrupción y responsable de los 51 muertos de Once, fue excarcelado por infantiles razones de salud, mientras agonizan en las mazmorras de esta hipócrita sociedad muy ancianos soldados, a los que el sistema carcelario no puede brindar la más mínima atención gerontológica.

 

El anuncio de un índice de inflación del 6,6% para febrero (102% anual), y las estimaciones del mercado que la establecen superior al 7% -tal vez, cercana al 8%- en marzo, entierran los delirios de Sergio Massa, que se imaginaba ungido por Cristina Fernández y financiado por tantos empresarios “expertos en mercados regulados”, socios del Ministro en el saqueo y, quizás, hasta por los cárteles interesados en renovar sus vínculos con la política. Pese a que ella carece de candidatos competitivos, jamás confiaría en el Aceitoso puesto que éste, como todo heredero, podría rebelarse y cumplir sus viejas promesas de echar a los ñoquis de La Cámpora y meter presos a los corruptos (¿se autodenunciará por los muchos negociados que describió Carlos Pagni el jueves en La Nación?); coincidiría con el Caracol, que dijo pretender terminar con veinte años de kircherismo.

 

Hasta ahora, probando así la autoría intelectual de quienes, en 2001, obligaron a Fernando de la Rúa a renunciar, no ha habido asaltos a los supermercados ni estallidos violentos, a pesar del 50% por ciento de pobreza y del hambre imperante. Pero la desmadrada inflación está poniendo a la sociedad en grado de ebullición, como lo muestran la intemperancia con que reacciona cotidianamente en la calle y las espontáneas puebladas motivadas por los prolongados cortes de luz. El peronismo territorial está perdiendo la crucial batalla por el control social de los barrios carenciados y cediéndole ese puesto a los narcotraficantes, que dispensan justicia en los conflictos entre vecinos, dan trabajo y dinero a los jóvenes ni-ni, reparten alimentos y ejercen el monopolio de la violencia.

 

Las declaraciones que formuló el viernes el ridículo Senador Oscar Parrilli fueron intimidantes para el futuro institucional. Ese perro faldero de Cristina Fernández afirmó que, si su dueña no fuera ¡absuelta! antes de las elecciones en la causa que la condenó por concretar el mayor robo de la historia, quien resulte victorioso carecerá de toda legitimidad; o sea, amenazó a la República con nuevas andanadas de piedras y con el resurgimiento del terrorismo que, por lo demás, ya está presente en el territorio nacional, como bien saben en Villa Mascardi y El Bolsón.

 

Salvo que “convenzan” al subnormal Axel Kiciloff de aspirar a Presidente, ese puesto lo ocupará Daniel Pichichi Scioli. y Cristina Fernández de Hotesur reculará en chancletas de su autoproscripción para ser electa Senadora por Buenos Aires y conservar así los fueros que gozan tantos miembros del H° Aguantadero. Descreo de una postulación de Mauricio Macri, a quien veo sólo con intención de ser el “gran elector” de Juntos por el Cambio, e imagino que, en las PASO, competirán dos fórmulas, con Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, cada uno acompañado por una figura de la UCR. La incógnita sigue siendo qué hará y qué suerte correrá Javier Milei; hasta ahora, no abre a la política su discurso, centrado en unas exóticas propuestas económicas, y a quien no se le conocen equipos técnicos ni candidatos provinciales, además de carecer, al menos por el momento, de un partido nacional para sustentar su candidatura.

 

Bs.As., 18 Mar 23