https://www.youtube.com/watch?v=D9HABuPaU1g
jueves, 16 de febrero de 2023
viernes, 10 de febrero de 2023
Globos Pinchados
Globos Pinchados
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 876)
“Nada da más tristeza que ver cómo los adversarios del caudillo
en el poder se desviven por buscar un caudillo que lo reemplace”.
Guy Sorman
Pese que el
título puede remitir a los recientes incidentes de espionaje aéreo entre
Estados Unidos y China, una vez más se refiere a lo que está sucediendo en
nuestro país, siempre tan pródigo en intensidades.
En el interior
del Frente para Todos (FpT), como todos percibimos, ha estallado una guerra
cuyos contendientes son Cristina Fernández y su desesperación por la inminencia
de una catástrofe penal, Alberto Fernández y su razonable deseo de que los
mozos de la Casa Rosada le sirvan café hasta el final, Máximo Kirchner y la suya
por conservar algo de la mítica zurda con que se fundó La Cámpora, y Sergio Massa
y la banda que lo respalda, conformada por empresarios “expertos en mercados
regulados” que buscan seguir haciendo negocios con “la nuestra” y por
peronistas que buscan conservar poder y privilegios, aún al precio de consumir la
pestilente sopa de sapos que acompaña desde siempre la historia política del Aceitoso.
Es innegable
que el Caracol padece una afección
psiquiátrica porque, de otro modo, no podrían explicarse sus afirmaciones
insanas, tales como que los actuales reclamos sociales son la demora en acceder
a los restaurants, o que sus éxitos sean su ideologizada y corrupta política de
importación de vacunas que nos costó la vida de 125.000 compatriotas, la
distribución prioritaria de los fármacos entre sus amigos VIP, sus dichos como
que sólo China supera a nuestro país en crecimiento económico o la recuperación
del empleo formal; sólo le resta decir que lo obligamos a hacer sus fiestas en
Olivos. Pero, entre renuncias de sus pretendidos fieles y desplantes de sus
ministros de propiedad ajena, no se pone los pantalones y renuncia al cargo para
tirárselo por la cabeza a la arquitecta egipcia, ni acepta resignar su
impostada actitud –otro globo aerostático- de precandidato, que complica el
armado que busca, como hizo en 2019, el dedo de la PresidenteVice.
La renovada ilusión
de Cristina de echar a la Corte Suprema para salvarse de la cárcel y, a la vez,
escenificar una racionalidad unificadora tampoco parece viable, no sólo porque
ya quince provincias peronistas adelantaron sus elecciones con respecto a la
nacional, previendo una derrota fenomenal en ésta, sino porque, como en 2013 y
2015, surgió una alianza entre caciques como Juan Schiaretti, Juan Manuel
Urtubey y Florencio Randazzo, dispuestos a extraer piedras de la misma cantera
política.
Para los capitalistas
prebendarios habituales, cómplices necesarios de nuestra decadencia, el globo
que pretendió venderles el Ministro de Economía pierde helio por los agujeros
que la imparable inflación le produce; su atrevida promesa de un índice que en
abril comenzaría con 3 resulta de imposible cumplimiento y entierra sus
probabilidades electorales. El martes, el INDEC dará a conocer el resultado de
su medición de enero, que estará muy próximo al 6, y febrero promete cifras
mayores de la mano de los aumentos en carne, energía, colegios, prepagas
médicas, alquileres, etc.. Y la recesión que está imponiendo a la economía para
frenar la caída del peso es otro salvavidas de plomo para sus ensueños
presidenciales.
Tampoco es
que tuviera tan fácil lograr el respaldo a su candidatura de todo el FpT
porque, mientras ata su suerte al apoyo del FMI (algo que se descuenta por el
pánico a desatar una nueva crisis aquí que produciría ramalazos en todo el
planeta emergente), la mitomanía camporista la obliga a seguir disparando con
grueso calibre contra el acuerdo y contra los Estados Unidos, cuyo voto tiene
tanto peso allí y se muestra indignado por los impúdicos ataques a la Justicia,
que el Aceitoso habilita con el voto
de los diputados que le responden. Pero tenía fe en que el espanto del
kirchnerismo frente al desierto compensara su falta de amor.
Es esencial que
los pre-candidatos de JxC digan ya clara y comprensiblemente cuáles son los
lineamientos económicos, fiscales, sociales, laborales, políticos y de defensa
y seguridad básicos que proponen para salir de este insoportable marasmo en que
nos debatimos desde hace demasiadas décadas y volver a soñar con un horizonte
feliz y con movilidad social ascendente, aunque el camino sea durísimo. Si no
lo hicieran en las próximas semanas, continuará la sangría que hoy lleva agua a
los molinos extremos de la derecha libertaria y de la izquierda trotskista.
Aunque hoy,
de acuerdo con todas las mediciones, a nivel nacional el techo del FpT no
supera el 30%, también es cierto que en la Provincia de Buenos Aires, donde no
hay ballotage y se gana por un voto, frente a una oposición atomizada entre
Juntos por el Cambio (JxC) y Libertad Avanza (LA) es prácticamente seguro que Axel
Kiciloff logrará la reelección. El kirchnerismo la transformará en el gran
bunker para la resistencia. Y no exagero, porque también se refugiarán allí los
movimientos piqueteros, los trotskistas infiltrados, los “trabajadores de la
educación” del perverso Roberto Baradel, las bandas de narcotraficantes, los
okupas violentos, las barras bravas y unidas, el “Vatayón Militante”, los sempiternos
mamadores de la gran teta estatal, los perpetuos intendentes del Conurbano
esquilmado y, si nos descuidamos, hasta los pseudo-mapuches.
Mi propuesta,
entonces, es que el candidato de LA a la gobernación bonaerense compitiera con
los de JxC en las PASO, lo cual requería de todos una enorme cuota de patriotismo,
pero así la oposición unida vencería. Una carta que quizás permitiría llevar a
buen término una negociación sería retirar los candidatos a gobernador en alguna
provincia donde LA superara a JxC en las mediciones, y arrebatar así su sillón
a algún señor feudal.
Si no
hubiera en todos los dirigentes la grandeza que requiere una solución como la
que propongo (u otra similar), el enorme costo que pagará el país con un nuevo
triunfo del marxista Kiciloff, traducido en una complicada inestabilidad para
la próxima administración, recaerá sobre las espaldas de quienes hayan privilegiado
su miserabilidad y su ombliguismo, y lo pagarán en futuras elecciones si es que,
para cuando éstas lleguen, la Argentina continúa existiendo tal como la
conocemos.
Bs.As.,
11 Feb 23
viernes, 3 de febrero de 2023
¡Tira la renuncia, Alberto!
¡Tira la renuncia, Alberto!
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 875)
“No hay mayor desgraciado que el que cambia su forma de pensar para complacer al resto”.
Donatien, Marqués de Sade
El baboso y arrastrado individuo
que hoy ejerce de Presidente comenzó la presente saga cuando dejó de ser, en
2008, Jefe de Gabinete de Cristina Fernández y se transformó en el principal
detractor de la emperatriz hotelera, a quien acusó durante una década de las
peores cosas y de innumerables delitos. Al ser designado por un tuit de su
víctima para encabezar la fórmula en 2019, creyó que la ya condenada por ladrona
había hecho de la necesidad virtud y, por ser su única posibilidad de su
retorno, había perdonado tantos agravios.
El sexo femenino se
caracteriza por su infinita memoria, que impide que algo prescriba. Ahora, con
el indudable fracaso de una gestión de la cual pretende inútilmente despegarse,
esos recuerdos afloran y, desde los bastiones de La Cámpora, ella lo somete a humillaciones
y desprecios que nadie, aún careciendo de principios morales, podría soportar.
El último, y tal vez el más grave, estuvo a cargo de la nueva trifecta formada
por Axel Kiciloff, Máximo Kirchner y Sergio Aceitoso
Massa para bloquear a Alberto Fernández
la intención de reelección.
Si, al menos, tuviera algún
resabio de dignidad y ningún miedo a los carpetazos, el Caracol debería renunciar ya mismo y tirarle el Gobierno por la
cabeza a la abogada exitosa. Al hacerlo, la pondría ante una terrible
disyuntiva: asumir la Presidencia o renunciar, con todos los riesgos personales
que implicaría esto último para su situación ante la Justicia penal. Si
decidiera cumplir el mandato y asentar sus posaderas en el sillón de Rivadavia,
quedaría nuevamente al frente de una crisis terminal que, por lo corto de la
mecha, esta vez seguramente le explotaría en las manos impidiendo, como en
2015, pasarla intacta a un más que inocente sucesor.
Si se calzara la banda, y aún
cuando los adelantos de las elecciones provinciales muestren hasta qué punto los
señores feudales descreen de cualquier probabilidad exitosa en los comicios nacionales,
se beneficiaría con el fin de la interna salvaje que hoy destruye al Frente
para Todos, ya que su dedo recuperaría algunas facultades decisorias. Pero también
acercaría el horizonte de violencia que, preveo, será su último recurso para
intentar salir impune de sus delitos, porque, con seguridad, los actuales conflictos
institucionales, pero sumando a otros importantes actores, se exacerbarían y la
sociedad civil, al final, se vería obligada a salir de su tradicional abulia para
resistir en la calle.
Amerita un párrafo la
divulgación tan tardía de los datos provisionales del censo de 2022, en la
medida en que prueba que, también en ese aspecto, Cristina Fernández robó para
sostener su reinado sobre la Provincia de Buenos Aires, en la cual La Matanza
resulta esencial. Para lograr inclinar tanto la cancha a favor de ese
paupérrimo feudo con enorme cantidad de dinero -$ 85.000 millones en doce años-,
no dudó en inflar descaradamente, en el censo de 2010, las cifras de su
población en detrimento de los restantes municipios, ya que los recursos
coparticipables se distribuyen en función de la cantidad de habitantes.
En medio del ruido –sólo importa
a los más informados, como probó la escuálida asistencia a la protesta del
miércoles ante el Palacio de Justicia- que genera el juicio político a la Corte
Suprema, el kirchnerismo, con su mezcla pestífera de ideología y vana ilusión
de financiamiento, sigue avanzando en la entrega de territorio nacional a China;
comenzó a recorrer esa penosa deriva durante la Presidencia de la arquitecta
egipcia con la concesión para la construcción de las represas - no prioritarias
para el país- sobre el río Santa Cruz y, sobre todo, con la cesión de soberanía
para una base militar en Bajada del Agrio, Provincia de Neuquén, con capacidad
de intervenir en una eventual futura guerra espacial.
Ahora, a través del militante
Gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, pretende permitir que Xi
Jinping erija un puerto de apoyo logístico para las depredadoras flotas
pesqueras chinas y, claro, militar. Así, no sólo perderemos más territorio sino
que se comprometerán nuestros derechos en la próxima renegociación del Tratado
Antártico, amén de convertir a la Argentina en un objetivo bélico si se
desatara un conflicto armado entre las grandes potencias, algo que no parece imposible
si se observa qué está pasando en el Pacífico sur, principalmente alrededor de
Taiwan.
Por lo demás, la experiencia
mundial en la materia señala que la tan mentada “Ruta de la Seda” es, en
realidad, una campaña de conquista armada con préstamos chinos impagables para puertos,
represas, energía, puentes y autopistas, garantizados por verdaderas hipotecas
sobre cada activo que, además, ya muestra defectos graves de construcción que
ponen en peligro su sobrevida, tal como sucede en Ecuador, Angola o Montenegro.
Simultáneamente, el Gobierno
entrega a los falsos mapuches enormes extensiones de tierra en Mendoza que -sólo
por casualidad, claro- están sobre yacimientos de petróleo (20 pozos), mientras
forma mesas de diálogo con estos usurpadores violentos y terroristas, pero se
abstiene de convocar siquiera a los damnificados directos. Y envía a
energúmenos rentados, encabezados
por el asesino montonero Julio César Urien (que se suma a sus colegas Roberto
Perdía y Fernando Vaca Narvaja, ya presentes) a provocar nuevos conflictos en
el sur del país con invasiones a propiedades privadas.
viernes, 27 de enero de 2023
Entre patético y ridículo, ¿para qué elegir?
Entre patético y ridículo, ¿para qué elegir?
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 874)
"Siempre hacen más ruido las latas vacías que las llenas. Lo mismo ocurre con los cerebros”.
Truman Capote
Hace tres
años, desde que aceptó encabezar la fórmula presidencial anunciada con un tuit
de Cristina Kirchner, me pregunto qué pasará en la cabeza de Alberto Fernández.
Porque, aún en medio de su ajetreada agenda –inaugura canchas deportivas, canta
y compone, hace fiestas clandestinas, protagoniza papelones, funge de padre, estatiza
la marihuana y se esmera en contradecirse- no puede ignorar el desprecio, no
sólo de sus cotidianas víctimas, sino hasta de su ¿propio? espacio político,
comenzando por la misma emperatriz, tan hortera y condenada por ladrona, que lo
entronizó.
El último
ultraje se lo propinó el inefable Eduardo Wado
de Pedro, nada menos que su Ministro del Interior, que lo insultó públicamente
por no haber sido invitado a participar de la reunión que mantuvo con Luiz
Inácio Lula da Silva en ocasión de la reunión de la CELAC; que no presentara su
renuncia ni fuera fulminado de inmediato con el despido, acredita tanto la nula
relevancia que tiene quien hoy se auto-percibe Presidente de la República,
cuánto cuál es la verdadera jefatura a la que responde el ofendido funcionario,
una que jamás resigna casilleros de poder.
Además de los sopapos que recibió de Luis
Lacalle Pou (Uruguay) y de Mario Abdo (Paraguay), previsibles, el más fuerte
provino de Gabriel Boric (Chile), de izquierda, que condenó sin sutilezas a
Venezuela, Nicaragua y Cuba por las violaciones a los derechos humanos, la
política que el Foro de São Paulo pretende extender a toda la cacareada Patria
Grande. Tampoco logró ser reelegido como Presidente pro tempore del
conglomerado, cargo que quedó en manos del lacayo granadino del
castro-chavismo.
Y su tan sobado
colega, que dice quererlo pero no come vidrio, quitó la red bajo el trapecio
desde el cual el Caracol y el Aceitoso anunciaron una moneda común con
Brasil y el financiamiento del BNDeS al futuro gasoducto –cuándo no- Néstor
Kirchner, que seguirá durmiendo el sueño eterno, al menos hasta que cambie el
gobierno de la Argentina. Con Lula, tampoco le fue mejor a la mandamás de la
banda, que pretendía una reunión en su madriguera del Senado; fue abortada con
una excusa tan frágil que fue desmentida, al día siguiente, con la visita
privada a José Pepe Mugica en su
chacra que realizó el Presidente de Brasil; es claro que no podía aparecer en
una foto con alguien que, como él mismo, ha sido condenado por corrupción.
La vocera
Gabriela Cerruti insistió en el ridículo cuando, hablando del duro comentario
de SS Francisco a la situación económico-social, atribuyó la catástrofe
exclusivamente a la gestión de Mauricio Macri, que fue la excepción de cuatro
años en los dieciséis del kirchnerismo en el poder.
Por su
parte, Sergio Aceitoso Massa parece
haber perdido las dotes de mago que el empresariado “experto en mercados
regulados” le atribuía y a las cuales los Fernández², muy a desgano, rogaban
por su sobrevida política. La anunciada recompra de deuda externa, además de
inexplicable e injustificable, no tuvo el efecto depresivo sobre las
cotizaciones del dólar que esperaba y tampoco influyó en los mercados
voluntarios de crédito, que siguen inalcanzables para la Argentina. Hay que
sumar el claro error que cometió al jurar que, en abril, la inflación habría
descendido al 3%; el índice de enero y los nuevos aumentos que seguirán en
carne, prepagas, colegios, comunicaciones, energía, etc., garantizan la derrota
de este audaz y fantasioso Mandrake. Es joven, y podrá reservarse para otra
oportunidad, por lo cual no creo que se presente como candidato este año, aún
cuando todos sus muchos “amigos/cómplices de negocios” insistan en convencerlo.
El Caracol sigue actuando como mascarón de
proa del kirchnerismo, ávido de impunidad para su jefa. Al mamarracho del
juicio político a los miembros de la Corte Suprema, que sabe de antemano
condenado al fracaso, le sumó un enorme bochorno: por su orden, envió al
Secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, a denunciar a la
Argentina ante la Comisión competente de las Naciones Unidas. El funcionario, hijo
de terroristas y caudalosamente indemnizado, fue en avión a Ginebra y volvió en
cachetada; lo único que obtuvo fue un fuerte reclamo contra su propio Gobierno
por sus ataques a la Justicia que, a criterio del organismo, atentan contra la
división de poderes y tienden a consagrar el autoritarismo.
Claramente,
a Cristina Kirchner se le están quemando los últimos papeles. No sólo no puede
esperar tener éxito en su inmunda embestida contra el Poder Judicial, sino que
éste la espera con peores noticias a partir de febrero, cuando reinicie su
actividad. Emitirá fallos complicados para ella en las causas del memorándum con
Irán y en la de Hotesur-Los Sauces (la peor, porque alcanza a sus hijos) y
avanzará con velocidad en la causa Cuadernos, en la que está probadamente
pegada. Y la formación del eje Juan Schiaretti-Juan Manuel Urtubey-Florencio
Randazzo sumará penas a su Frente, que ya perdió cuatro millones de votos en
2021.
En los
próximos días serán dictadas las sentencias contra la patota que asesinó a patadas
a Fernando Báez Sosa y contra la pareja de lesbianas –la madre y su novia- que
torturaron hasta la muerte, con inusitado ensañamiento, a Lucio Dupuy, de cinco
años. Confieso mi indignación y mi repugnancia ante la diferente cobertura que
han dado los medios (todos ellos) a ambos crímenes, invisibilizando al segundo;
atribuyo la responsabilidad al fuerte lobby LBGTI, un colectivo que calla sobre
la homofobia en Rusia o Cuba, protege inicuamente a sus miembros y, en el
camino, destruye todos los valores de la sociedad en el mundo entero.
Bs.As.,
28 Ene 23
viernes, 20 de enero de 2023
¿Qué hiciste mientras la Argentina moría?
¿Qué hiciste mientras la Argentina moría?
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 873)
“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.
Thomas Mann
Esa pregunta, estoy seguro,
nos la harán nietos cuando nuestro país haya dejado de existir como tal y sólo
sea una más entre aquéllas naciones que cayeron en ese monumental plan criminal
denominado “socialismo del siglo XXI”, y creo que ha llegado el momento en que
todos, todos nos comprometamos para evitar ese futuro, ya casi inexorable. Tal
vez, resulte oportuno repetirnos la despedida de Leónidas en las Termópilas: “Guerrero, ve a Esparta y dile que aquí
hemos muerto por defender sus leyes”.
De una semana a otra, la
situación institucional de la Argentina continúa deteriorándose por obra y
gracia de la trifecta que nos gobierna. Cristina Fernández, más allá de los stands
up a los que nos somete con cierta regularidad, se mantiene callada, pero
Alberto Fernández y Sergio Massa compiten para lograr el favor de la condenada
emperatriz hotelera e, intentando llevar a su altar la ofrenda más preciado -la
impunidad de su corrupción-, están demoliendo la República, la Constitución y
las instituciones. Un inexorable destino carcelario alcanzará, tarde o
temprano, al Caracol, a Jorge
Capitanich y a otros gobernadores y diputados que se alzaron contra la Corte
Suprema, ejecutando un claro golpe de Estado.
Es preciso leer cuanto aquí sucede
insertándolo en un marco regional en el que el Foro de São Paulo ha tomado nuevo
vuelo y, generando conflictos violentos en todos los países, ha puesto bajo
fuego graneado a sus frágiles democracias, empujándolas hacia regímenes
autoritarios de izquierda, comprobadamente corruptos, asesinos y violadores
seriales de derechos humanos. Las naciones donde ya lo han logrado son aliadas
de las dictaduras de Rusia, China e Irán, recreando una guerra fría focalizada
fuera de los territorios de las grandes potencias, similar a la que llevó a
América Latina a un baño de sangre en la segunda mitad del siglo XX.
Hoy el castro-chavismo exporta
la misma subversión, financiada, armada y entrenada por aquellas agresivas dictaduras
terroristas y lo hace en una mesa donde hay un comensal que no estaba invitado
en los 70’s: los grandes carteles de las drogas, que actúan tanto en los países
productores cuanto en los distribuidores y consumidores, con verdaderos
ejércitos criminales que disponen de una enorme cantidad de dinero y
equipamiento militar de última generación. Utiliza, además, a movimientos
indigenistas cooptados con promesas de acceso a la propiedad de tierras ricas
en recursos naturales, que nunca serán cumplidas.
Colombia y Chile sufrieron ese
embate en sus calles y la violencia desplegada llevó al triunfo,
respectivamente, a Gustavo Petro y Gabriel Boric, candidatos de izquierda. El
primero se adecuó a los mandatos del Foro y reanudó el vínculo con Venezuela;
el otro, en cambio, fue fiel a sus principios, condenó al dictador Nicolás
Maduro y lo está pagando con la violenta guerrilla mapuche instalada en el sur.
Se intentó algo parecido en Ecuador cuando Lenín Moreno sucedió al prófugo
Rafael Correa y todavía se insiste contra el actual mandatario, Guillermo
Lasso, y la agitación continúa. Sobre los recientes hechos en Brasil, ya me
expresé la semana pasada cuando dije que no constituyó un golpe de Estado y que
el único beneficiado de lo sucedido fue Lula da Silva, fundador de la
cataléptica UNASUR, del Foro de São Paulo, del Grupo de Puebla y también de la
CELAC.
El MAS volvió al poder con el
Presidente Luis Arce Catacora mediante un monumental fraude electoral que
cambió los determinantes resultados de la opulenta región oriental del país, encarceló
a la anterior Presidente, Jeanine Añez, y al líder de la oposición, Luis
Camacho Vaca, Gobernador de Santa Cruz de la Sierra, y permitió que Evo
Morales, su verdadero jefe y gran narcotraficante, convirtiera a Bolivia en la
base del terrorismo continental que está detrás de las protestas que asuelan al
vecino Perú.
Es allí donde veremos las
próximas acciones del Foro y del Grupo de Puebla, entidades que, más de cincuenta
muertos después, están llevando a cabo una multitudinaria “toma de Lima”.
Cuando fue destituido Pedro Castillo Terrones –otro notorio peón de la
izquierda regional- por organizar un golpe de Estado e intentar disolver el
Congreso, fue sucedido por su Vicepresidente, Dina Boluarte; ésta ya dispuso
adelantar las elecciones y acortar su mandato constitucional, pero no ha bastado,
toda vez que el terrorismo continúa haciendo estragos.
Ahora llegarán a Buenos Aires
los compinches de este monumental y peligroso desaguisado para reunirse en la
CELAC. Nuestra ciudad recibirá a Lula da Silva y a los criminales Nicolás Maduro,
Miguel Díaz-Canel y Evo Morales (no Daniel Ortega, que tiene una orden de
captura internacional), a los cuales acompañarán delegados de China y otras
dictaduras extra-continentales, interesadas también en participar del festín
con nuevas bases militares y negocios de apropiación de materias primas, en un
hecho que no puede menos que percibirse como apoyo a las maniobras
kirchneristas para terminar con el estado de derecho en la Argentina.
Por eso, reitero la pregunta
que nos harán en un futuro cercano: ¿qué estabas haciendo mientras la Argentina
moría?; en la respuesta que entonces podamos dar está cifrado nuestro destino.
Bs.As., 21 Ene 23
viernes, 13 de enero de 2023
Llorar o Luchar
Llorar o Luchar
por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 872)
“Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.
Aisha
bint Muhammad ibn al-Ahmar
Se cumplieron 500
años desde aquel 2 de enero de 1492, en que el último Emir de Granada, Boabdil
el Chico, se rindió ante el Rey de Aragón, Fernando el Católico, poniendo fin a
los ocho siglos del dominio musulmán en España. Cuando el moro abandonó la
ciudad, su madre le descerrajó la frase que sirve de epígrafe. Viene a cuento
porque, al menos en América Latina, nos enfrentamos a un similar desafío y, una
vez más, estará en las manos de sus ciudadanos decidir qué actitud adoptar
frente a los huracanados vientos que soplan desde el Río Grande a Tierra del
Fuego y amenazan, desde todos los cuadrantes, a las frágiles democracias que
habíamos sabido construir, con mucho esfuerzo, en las últimas décadas.
Hubiera
preferido dedicar mi nota semanal a analizar qué pasó o está sucediendo en la
región y, claro, en la Argentina, pero deberá limitarme a hacerlo, en razón del
máximo espacio que me permito utilizar, sólo a Brasil y a mi país, porque aquí el
kichnerismo cerril y el Caracol que
se autopercibe Presidente no nos dan tregua.
Hace miles de
años, Esquilo dijo: “En toda guerra, la primera víctima es la verdad”. La
criminal guerra de Rusia contra Ucrania y los recientes hechos de Brasília lo
confirman. Era previsible que se produjeran allí vandalismos dadas las enormes
multitudes que se habían aposentado frente a las instalaciones militares en la
capital, puesto que podían ser infiltradas (tal como hemos visto en Chile,
Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) por terroristas financiados desde el
exterior. Las agendas del Foro de São Paulo, del Grupo de Puebla y de la CELAC en
pos de reconstruir esa estafa denominada “socialismo del siglo XXI” no se
detienen.
Resulta harto
difícil imaginar que el Presidente ignorara qué situaciones de riesgo podrían
vivirse y, sin embargo, nada se hizo para evitarlas. Me pregunté a quién
benefició lo sucedido y la única respuesta que encontré fue que al propio Luiz
Inácio Lula da Silva. Si bien éste triunfó sobre Jair Bolsonaro por escasísimo
margen, los partidarios del derrotado (casi la exacta mitad del país) ganaron las
gobernaciones de los más importantes Estados e incorporaron un número mayor de
legisladores en el Congreso federal; o sea, Lula asumió con una marcada
debilidad política.
Pero después de
la invasión de los palacios de los tres poderes, no sólo cosechó un inédito
respaldo internacional –hasta Joe Biden lo invitó a una reunión en Camp David
este mismo mes- sino que la popularidad de su oponente cayó verticalmente en
las encuestas nacionales, todo lo cual empoderó al mandatario y le permitirá
imponer su propia agenda legislativa, con todo lo que ello implica para el
futuro de esa “Patria Grande” que imaginaron todos los populistas de la corrupta
izquierda regional. ¿Podría haber sido ese logrado objetivo la verdadera razón
de lo que pasó?
Pero volvamos a
la Argentina, ya que el Gobierno ha iniciado una batalla crucial, condenada de
antemano al fracaso por las inexistentes mayorías especiales que exige la
Constitución para concretarlas. Me refiero, claro, a los dos temas que Caracol Fernández incluyó –como rastrera
ofrenda a Cristina Kirchner, que lo desprecia olímpicamente- en la lista de
proyectos que tratará el Congreso en las sesiones extraordinarias a las cuales convocó:
la remoción de todos los ministros actuales de la Corte Suprema y la ampliación
del número de jueces en el alto Tribunal.
La Comisión de
Juicio Político tiene mayoría kirchnerista, incluyendo a los tres que obedecen
a Sergio Aceitoso Massa; que sus
diputados apoyen la iniciativa oficialista impedirá que el Congreso logre quórum
para tratar los proyectos legislativos que el Ministro de Economía necesita y
eso torna incomprensible su actitud, salvo que sueñe con que Cristina Fernández
lo elija como candidato en las elecciones presidenciales de octubre. Los
payasos que conforman ese circo disponible le permitirán al Gobierno generar un
gigantesco ruido mediático que, como siempre, resultará un tema ajeno para una
enorme proporción de los ciudadanos comunes, angustiados por la inflación, la
inseguridad y el narcotráfico, y hoy obnubilados con el juicio por el asesinato
de Fernando Báez Sosa por una patota.
Las causas que se
invocaron para el juicio político fueron la medida cautelar contra el manotazo
de fondos a la Ciudad, la declaración de inconstitucionalidad de la composición
del Consejo de la Magistratura y la aplicación de una ley general al caso de un
preso político militar; o sea, por estar en desacuerdo con sus sentencias. El
último tema merece un aparte, ya que cuando la Corte resolvió que correspondía
a Luis Muiña utilizar el principio de la ley más benigna, el kirchnerismo y los
organismos de derechos humanos tuertos tomaron las calles de Buenos Aires, y el
Congreso sancionó una vergonzosa ley “aclarando” que no correspondía otorgar
ese beneficio a los condenados por delitos de lesa humanidad en los simulacros
de juicio habituales. Hasta Human Rights Watch, a quien no se puede tildar de
favorecer regímenes de derecha, puso el grito en el cielo ante el inmundo
ataque del Caracol contra la Justicia.
Creo que los
republicanos no agradecemos lo suficiente a Mauricio Macri por la gira nacional
que realizó después de las PASO de 2019 bajo el lema “Sí, se puede”; permitió
que la diferencia final contra la fórmula de Fernández² fuera mucho menor de lo
que se preveía; y la furibunda paliza que recibió el Frente para Todos en 2021 completó
la tarea, ya que logró el milagro necesario para la supervivencia de la democracia
al impedir que la banda delictiva que nos gobierna se hiciera con las mayorías
legislativas que hubieran habilitado el “Vamos por todo” anunciado por Cristina
Kirchner.
Ahora debemos
elegir entre llorar y luchar, ya que ella está preparada para deslegitimar a su
sucesor y evitar que pueda gobernar. La estrategia está cantada: si el pueblo
no nos votó, fue porque la prensa y la Justicia lo engañaron, y no deberá
reconocerse el resultado de las elecciones ni, claro, entregar los atributos del
poder. ¿Le suena?
Bs.As., 14 Ene
23
viernes, 6 de enero de 2023
Perros Nadando
Perros Nadando
Por Enrique Guillermo Avogadro (Nota N° 871)
“Sin libertades somos un rebaño pastoreado por hienas”.
Antonio Escohotado
La jauría que nos gobierna, tan cascoteada ella, está
dispuesta a llegar a las últimas consecuencias para lograr su prioritario
objetivo actual: la impunidad de la jefa de la banda delictiva que, con tanta
saña, sigue saqueando al país. Y digo “actual” porque antes lo era la
conservación de un poder que ya sabe perdido irremisiblemente. Para llegar a
esa orilla, nadan en el mar de las instituciones dando manotazos caninos para
no ahogarse.
A pesar de mi edad, la viuda de Kirchner y sus esbirros
me permiten, diariamente, recuperar mi capacidad de asombro. Contribuye a ese
efecto la pasividad de una sociedad que, a esta altura de los hechos, hubiera
estallado en cualquier lugar del mundo. Geografías tan distantes como Santa
Cruz de la Sierra o Teherán, Ayacucho o Trípoli, Bucarest o El Cairo, permiten
comprobar cuanto digo.
Sin embargo, nada parece conmover a los argentinos. Que
todos sepamos que mantiene su cargo una Vicepresidente condenada por corrupción
y procesada en una decena de causas, y que la misma delincuente enriquecida percibe
el equivalente a 150 jubilaciones mínimas y, además, pretende cobrar una multimillonaria
retroactividad, un derecho que se niega a decenas de miles de ancianos paupérrimos
cuyas sentencias favorables son apeladas hasta el infinito por el mismo gobierno
que ella integra, y nada hagamos al respecto, habla a las claras de qué tipo de
decadente sociedad hemos logrado conformar.
La enorme mayoría de nuestros conciudadanos no se entera
de los inmundos ataques que el arrastrado y baboso caracol que ejerce la
Presidencia sostiene contra la República y su Constitución: unos, porque
prefieren no preocuparse por los acontecimientos políticos durante sus
esplendorosos veraneos; los más, porque deben concentrar sus esfuerzos en
meramente sobrevivir en una sociedad con 50% de pobreza y corroída hasta la
médula por la inseguridad y el narcotráfico del cual es indudable socio el
poder, y porque, al haber arrasado muchos gobiernos la educación pública,
carecen de la instrucción necesaria para procesar la información.
La descarada ofensiva que Alberto Fernández ha desatado
contra el Poder Judicial, en la que lo secunda esa otra jauría de perros formada
alrededor de Jorge Capitanich, Gerardo Zamora y Ricardo Quintela, los bandidos victimarios
de las provincias del Chaco, Santiago del Estero y La Rioja, respectivamente,
debiera conmover a todos, porque están en juego nuestras más esenciales libertades.
Si lograra su propósito –algo que parece hoy muy improbable- de remover a los
ministros de la Corte Suprema, significaría que dispone de las mismas mayorías especiales
que se requieren para designar a sus reemplazantes y, así, hacerse con la suma
del poder público para ofrendarlo en el altar de la abeja reina hotelera quien,
a pesar de todo, ignora olímpicamente el cortejo del zángano.
Éste, en esa danza sexual inconducente, recurre a las
armas más innobles de su arsenal, y utiliza intervenciones claramente ilegales,
arrimadas por ladrones con uniforme del Ejército, para sus ataques contra una
oposición cuya mayor virtud, quizás la única y tal vez efímera, es la unidad.
Mientras Cambiemos resista así con todas sus fracciones internas, no podrán los
“putines” locales avanzar, y sobre el bunker de su comandante en jefe seguirán
lloviendo misiles lanzados desde los tribunales, haciéndolo temblar hasta los
cimientos. Febrero, en ese terreno, promete verdaderos diluvios, los mismos que
tanto faltan en la pampa argentina.
Sergio Aceitoso Massa,
apoyado por la nueva kirchner-burguesía, a la cual el Ministro condona deudas
monumentales, debe hacer malabares con las cifras para seducir a un fácil FMI y
evitar que todo salte por los aires antes de las elecciones, objetivos que
claramente se ven comprometidos por los ataques del Ejecutivo sobre el Poder
Judicial tanto en el escenario local cuanto global. Por ello, resulta curioso
que haya ordenado a sus sicarios en la Comisión de Juicio Político de la Cámara
de Diputados acompañar la iniciativa presidencial. ¿Será porque ya da por
perdida la batalla de la economía y, con ella, sus propios sueños
presidenciales?
Si así fuera, los hechos le dan la razón. Pese a los
rimbombantes anuncios que emite su gerencia de relaciones públicas, el
catastrófico resultado de la suma de la inédita sequía, más el “plan platita”
que le impondrán el Instituto Patria y La Cámpora en un año electoral (el apoyo
de los gobernadores no será gratuito, y Axel Kiciloff necesitará una cantidad
sideral para intentar conservar la Provincia de Buenos Aires), más la
monumental emisión que se vio obligado a ordenar para atender a los intereses
de las Leliq’s, implica que la inflación no cederá y, tampoco, aumentarán las
reservas del Banco Central.
Finalmente, los primeros pasos del tercer mandato de Luiz
Inácio Lula da Silva confirman los pronósticos que decían que los auxilios que
la trifecta argentina esperaba recibir de Brasil llegarán con cuentagotas o
nunca lo harán. Alberto Caracol Fernández
fue a la asunción y, con la esencial ayuda de nuestro tan exitoso Embajador,
Daniel Pichichi Scioli, lanzó a los
cuatro vientos la idea de una moneda común, sugiriendo que se estaba avanzando
en tal sentido. Sin embargo, el recién nombrado Ministro da Fazenda, Alberto
Haddad, anunció que nada por el estilo estaba en la agenda económica de nuestro
gigante vecino, o sea, un papelón más que, en modo alguno, desmerece la penosa
trayectoria de la Cancillería kirchnerista.
Bs.As., 7 Ene 23


